Tsuna estaba segura de que Reborn era problemas pero nunca estuvo mas segura de eso, hasta que una mujer llamada Bianchi llegó a su vida con su hermano a rastras... Esos hermanos vaya que eran un par.

— No que me moleste... Pero puedo preguntar ¿Porqué ves la necesidad de atacarme? — Preguntó esquivando un plato con ... Eso no podia ser llamado comida, era una alta ofensa a toda la comida en el mundo, así que digamos veneno. Si, Tsu seguia con la idea del Suicidio pero morir por que su cara se derritia... No era una muerte que quisiera experimentar.

— Si tu mueres, Reborn puede volver a hacer misiones conmigo a Italia, ahora muere en el nombre del amor. — Explicó volviendo a atacar y Tsu vio un arbol ser derretido, bueno, el árbol no merecia esa muerte.

— Realmente lamento ésto. — Se disculpo de antemano esquivando uno de sus platos y tropezando causando que cayera al piso raspandose una de sus rodillas. — M-Me duele. — Una de sus manos cubierta por la manga de su chaleco fue a su boca y Bianchi tuvo que colocarse sus gafas para evitar quedar ciega ante las ¿Perlas? no, esperan eran lágrimas que caían de los ojos de la castaña, e incluso a ella le dieron ganas de abrazarla y decirle que todo estaria bien.

Antes de que pudiera hacer o decir algo sintió una fuerte sed de sangre emanar a su alrededor.

— Herir al conejito esta prohibido. — Dijo Kyoya sacando sus tonfas con una mirada que lograria aterrorizar a un pueblo pequeño. — Te mordere hasta la muerte.

— Oh vamos Hibari — Aparecio Takeshi con su bate en mano. — Deja un poco para el resto.

— ¿Que le hiciste a mi hermana basura? — Por supuesto Xanxus estaba de visita.

— Son solo negocios Bianchi,nada personal. — Se unio Reborn con Leon en su mano cambiando a su forma de arma.

Lo siguiente que los habitantes de Nanimori pudieron ver fue a un alma en pena corriendo por las calles de la pequeña con el infierno detras de ella.

— Para alguien que murio varias veces, tienes muy poca tolerancia al dolor. — Dijo Byakuran viendo a la castaña en el suelo tomandola en brazos antes de que pudiera responderle.

— Mi cabellero azul. — Sonrio abrazandole del cuello. — ¿Me llevaras al vivieron felices por siempre? — Pregunto de forma juguetona.

— No todavia, pero si podemos aprovechar que no hay nadie en la casa ahora. — Vio a la chica elevar una ceja. — Quizas se acabo el cafe en todas las tiendas cercanas y Mama tuvo que ir a una tienda mas lejana...

— Eso servira por ahora. — Le dio un suave beso en la mejilla y la dejo llevarla esperando que no fueran tan duros con la pobre italiana.