La guerra de miradas obtuvo un ganador, los orbes grises se desviaron algún punto del jardín fatigado de tan infantil enfrentamiento. El rubio se sentía avergonzado porque su enemiga número uno del colegio lo encontraba en esa posición tan desagradable, su ego ya suficientemente fue golpeado al aguantar los ojos de cachorro por parte de cara rajada.
—He visto que tienen una alberca así que puedo agregar hidroterapia, será más sencillo.—La chica se colocó detrás de la silla para arrempujala hacia otro punto del jardín.—También debo revisar las pociones que te han recetado.
Hermione no quería ser la mejor amiga de Malfoy pero como terapeuta debía formar un lazo de confianza. Años atrás limaron asperezas después de que el rubio se disculpara por los años de acoso en el colegio, aquella disculpa fue honesta y expresada de corazón, por ello la castaña la acepto. Dieron un par de vueltas por el jardín, la leona se sorprendió al descubrir la àrea de tulipanes, eran hermosos.
—Tu madre es muy buena, ha hechizado esta zona para que los tulipanes permanezcan floreciendo sin importar la temporada.—La leona alcanzó a tocar un tulipán amarillo. —Neville estará muerto de envidia cuando le cuente sobre este hechizo.
Draco no apartó los ojos de esa leona, hubiese deseado estar en su habitación y no siendo arrastrado por cada rincón pero no tenía la fuerza para oponerse y arrastrar su propia silla. Aún no lograba manipular la varita con su mano izquierda así que debe aguantar ser un bulto siendo llevado de un lado a otro.
—Vayamos a tu habitación para revisar tus pociones, regularmente los medimagos recetan sustancias que provocan sueño.—Se volvió a colocar detrás de la silla para arrempujar.—Lo menos que quiero es que duermas, debes estar activo para las secciones.
Hermione arrastró al chico hasta llegar a la habitación era raro hablar tanto sin recibir una respuesta cargada de ironía como Malfoy lo haría. Ahora que lo recordaba en esos diez años después de la segunda guerra sólo se llegó a topar con él un par de veces en la oficina de Harry, en ambas ocasiones el chico no escatimaba en frases para molestarla, no le faltó al respeto pero disfrutaba verla perder los estribos.
—Voy a tener que reducir la dosis de estas dos posiciones.—Le mostró dos frascos al rubio quien simplemente la ignoró para cerrar los ojos.- —Mi prioridad será volver a poner en funcionamiento esa lengua viperina que posees.
La serpiente ignoró las palabras, para él era más sencillo escudarse en las consecuencias de aquella maldición que soportar a las personas, no tendría que dirigirle la palabra ni él debía entablar conversaciones. Llevaba más de siete años reivindicando su nombre y estaba cansado. De pronto su blanca piel fue tocada por unos delgados dedos, al separar los párpados observó muy cerca el rostro de la castaña, alcanzaba a ver esas pecas en el arco de su nariz. Masajeaba sus facciones con suavidad, el calor de esa piel canela se transmitía a su pálida cara.
—Comenzaremos con algunas rutinas para mejorar tu pronunciación.—Le regaló una sonrisa, se agachó para observar fijamente sus ojos.—Es raro que estés tan callado.
—Molesta … eres.—Tartamudeo con dificultad, odiaba hablar porque dejaba ver su incapacidad para comunicarse.—Fuera
La leona se alejó del rubio chico, comprendía que era difícil para él obligar a su cuerpo a comportarse como en el pasado, por esa razón ella estaba ahí, no solo para pagar su deuda con Harry sino por vocación. Su juramento como medimaga la obliga a cuidar y proteger todo aquel mago caído en desgracia sin importar su origen, persever la vida por encima de los perjuicios.
—Voy arreglar mis cosas y nos vemos a la hora de la comida.—Libero ese blanco rostro dirigiéndose a la puerta, Draco no apartó la vista de esa espalda.— Descansa un rato.
Malfoy odiaba la forma que los magos lo miraban sobre los hombros después de los juicios. Un villano sin un pertinente castigo, menospreciaron su apellido. Cansado de las hipócritas palabras decidió dejar Londres, pero más allá de la hipocresía detestaba la lastima. Esa mirada en cara rajada y en la come libros lo enfadaba, no les debía nada, ni ellos a él. Su deuda con Potter quedó saldada una semanas antes, por fin podía ser libre.
Hermione creyó aborrecer su estadía en esa mansión pero en el par de horas dentro se mantuvo tranquila y hasta cierto grado emocionada, la habitación que le tocaba era una puerta a lado a la de Draco, era enorme y tenía los colores de su casa Gryffindor, un gesto que le agradecia a la dueña. Un elfo le comunicó la hora de la comida y hasta esa hora podía descansar.
La leona no llevaba mucha ropa, solo algunas prendas cómodas y una que otra elegante por cualquier improvisto, se sintió abrumada al notar que su ropa no llenaba ni el 20 por ciento de capacidad de ese closet. Se dejó caer sobre la cama king size con los brazos abiertos. El encuentro con Draco fue ameno pero algo le preocupaba. Su falta de respuesta, ese fuego en los orbes grises desaparece en esos diez años, es como si estuviera cansado y no le importara recuperarse. Lo peor para un enfermo era la apatía.
Se giró para observar una de las portaretratos puesto sobre una cómoda, a lado de la cama. Era una foto de todos sus amigos en la boda de George con Angeline. No solo estaban los conocidos rostros de pelirrojos sino también dos nuevas caras, su mejor amiga y ex pareja encontraron el amor en las personas más idóneas pero perfectas para ellos.
Hermione llegó corriendo al comedor, se quedo completamente dormida después de probar su cómodo colchón, un elfo tuvo que ir a despertarla. Avergonzada la castaña se disculpó con la cabeza de familia. El semblante de Narcissa se dibujaba más benevolente que en el pasado.
—¿No vamos a esperar a Draco? .—Cuestionó la castaña al ver a la mujer comer su sopa.—¿Se molestó por mi retardo? es muy necio con eso de la puntualidad.
—Él come en su habitación.—Narcissa alegó en tono tranquilo volviendo su vista al plato.— No le gusta que las personas lo vean comer en ese estado.
Hermione apretó los labios, ¿Qué clase de hijo puede sentir vergüenza ante su madre? no debía existir tapujos entre ambos seres, es con quien más debía existir confianza. La leona trato de comer en silencio pero en su cabeza no dejaban de rebotar preguntas, cientos y miles relacionadas con la vida de Draco después de los juicios.
—¿Draco a qué se ha dedicado desde los juicios? .—Cuestionó de golpe atrapando la atención de la mujer con cabellos platinados.— Es mi deber conocer mejor la vida de mis pacientes, la rehabilitación física está fuertemente relacionada a las emociones.
—Quisiera tener la respuesta señorita Granger, pero me apena decir que ni yo sé que ha hecho mi hijo en los últimos años.—Limpió la comisura de los labios con una servilleta para levantar la vista.—Después de los juicios comenzó a estudiar la carrera de negocios para hacerse cargo de la fortuna Malfoy pero hace ochos años de la nada dejo a un lado sus estudios, tuvo una fuerte discusión con sus amigos, terminó con su novia y se fue.
Narcissa dejó escapar un suspiro, llevaba en el pecho una sensación incómoda, se suponía que era madre de Draco pero desconocía su vida hace muchos años, se conformaba con saber que estaba bien pero los remordimientos la atacaron cuando Potter llegó a su casa con su hijo en ese estado.
—Me enviaba una postal de los países que visitaba, hasta llegó a tener una segunda novia por un tiempo pero después volvió a desaparecer y llegaba tardar meses en volver a casa, .—Bajo la mirada deteniendo sus movimientos.—No quise meterme en su vida, suficiente hicimos Lucius y yo con sabotear su niñez, pensé que era feliz pero nunca tuve el valor de preguntar que hacia en esos largos viajes.
—Draco no parece ser muy abierto con sus sentimientos.—Agregó Hermione conmocionada al pensar que comenzaba a sentir pena por la familia Malfoy.— Trataré de hablar con él en las terapias, aunque dudo que consiga algo es muy terco.
La rubia platinada soltó una risilla, le causaba emoción ver a ambos personajes cargados de testarudez y soberbia enfrentarse. Conocía del carácter de la famosa leona de Gryffindor, ella era la única capaz de enfrentarse a su hijo. Ambos personajes continuaron conversando de otros temas, de igual manera sacaron a la luz las malos hábitos del rubio. Ambos descubrieron un nuevo tema en común, recordar momentos vergonzosos de la niñez de Draco Malfoy.
Hermione después de tomar té con galletas con Narcissa decidió ir a verificar que Malfoy ingiriera su comida. Extrañamente encontró en la madre de Draco una buena conversadora, era lista, ingeniosa y bastante astuta en diferentes temas del mundo mágico. Dio un par de golpes sobre la madera descubriendo que la puerta estaba abierta decidió entrar, ahí en la mesa encontró la bandeja llena de comida. Sus ojos se dirigieron a Malfoy, quien nuevamente tenía los ojos cerrados y simulaba dormir en una de las esquinas de su habitación.
—Malfoy debes comer.—La voz de la chica asustó al rubio quien abrió los ojos en shock.— Es malo para tu salud saltarte las comidas, las opciones son muy fuertes.
Hermione arrempujo la silla hasta acomodarla a un lado de la mesa, con la varita evoco un hechizo para calentar la comida. Draco estiró su brazo izquierdo para detener los movimientos, hundió sus dedos blancos en aquella piel canela. La serpiente aún mantenía el orgullo en alto, no iba a permitir que la leona lo alimentara como si fuera un niño pequeño.
—Los trozos son muy grandes.—Se excusó la chica tratando de volver a cortar las verduras y ese trozo de carne.—Deja ayudarte, solo cortaré la carne.
Los orbes grises se tornaron más turbios, su agarre se volvió más fuerte entonces la leona soltó los utensilios para girarse y enfrentar al chico, era la primera vez que demostraba ese orgullo Malfoy que en el pasado lo caracterizaba.
—No soy tu madre, yo no voy a soportar tus caprichos.—Le regaló una acusadora mirada, su tono de voz era severo.— ¿Comes o te voy a obligar como si fueras un bebé? tu decides.
El rubio liberó el brazo de la chica para disponerse a tomar el tenedor, aún mantenía una pizca de dignidad que le prohibía intentar comer frente a la leona, era un deplorable espectáculo. Aunque lograra mover los labios de un lado le costaba trabajo mantener la comida adentro, era un asqueroso y sucio evento su alimentación. El brazo izquierdo seguía sus instrucciones pero le costaba trabajo tomar el tenedor, clavar los picos en esos diminutos cortes, fallo al primero, segundo y tercer intento.
—Debes calmarte, respira con tranquilidad.—La castaña llevo los labios al oído del rubio, su mano derecha se deslizó hasta su espalda para tocarla.— No te apresures, ten paciencia.
El rubio siguió las indicaciones, aunque esa mano masajeando su espalda lo ponía nervioso, no estaba acostumbrado a que personas nuevas lo tocaran, ni a sus amigos más íntimos les permitía tales actos. Llevo un trozo de zanahoria hervida a su boca, trago despacio con el temor de que escapara entre sus labios, continuó con otro par de bocados pero se atragantó.Hermione sujeto un vaso de agua con una pajilla para darle de tomar.
Draco bebió el agua con una profunda mirada le agradeció el gesto a la castaña, pero su pacífico gesto terminó cuando notó como la chica limpiaba algo en la comisura de sus labios. Ese acto pisteo su orgullo, el agua escapó entre sus labios como si fuera un maldito crío.
—Es normal y no debes avergonzarte.—Le regaño al percibir una aura asesina a su alrededor.— No confundas dignidad con orgullo, sufriste de una terrible maldición y tu cuerpo le ha costado reponerse, es normal no ser perfecto todo el maldito tiempo.
—Dice niña modelo.—Trata de formular apretando los dientes y arrugando la nariz al ver como la mujer llevaba el tenedor a su boca.—Solo….
La castaña asintió para darle el tenedor. Para Malfoy fue la hora más insoportable y humillante de su vida, aún mucho peor que volverse un hurón. Estuvo bajo el escrutinio de la leona mientras devoro hasta la última pieza de su comida, le pasaba el agua y limpiaba su boca cuando lo necesitaba. Tuvo mucha vergüenza pero se sintió aliviado al terminar de comer por él solo.
Notas de la autora:Espero les guste como va el fanfic, es corto. No creo hacerlo muy largo sino unos cinco a ocho capitulos. Gracias a las personas quienes dejan review y leen la historia.
