"Lo siento"
Despertó sobresaltada tapando su boca, evitando soltar un grito atrapado en su garganta. Ya nadie iba a su habitación en medio de la noche y a nadie molestaba pero temía que alguien la escuchara y no saber que responder otra vez. Calmo su respiración y se secó las lágrimas que brotaban sin permiso de sus ojos antes de levantarse de la cama y encender varias velas que iluminaran la sencilla habitación que apenas poseía una cama individual, un escritorio, un armario y un baño.
Eran las 2 am y momento de comenzar su día. Después de que abría sus ojos no había forma de que volviera a dormir sin sentirse cansada horas después cuando volviera a despertarse así que dejo de intentarlo y prefería dedicar esas horas en que todos dormían para hacer algo productivo en la comodidad del silencio. Vio su nueva habitación por unos segundos calmando las fuertes emociones que la invadían al despertar, llegando el momento que su corazón no tamborileara contra su pecho, ella entraba al baño a arreglarse.
Se dio un baño rápido y después de ponerse una camisa blanca, unos pantalones cortos color negro y unas sandalias que le regalo la señora de la casa, emprendió una silenciosa marcha hacia la biblioteca de la mansión a estudiar antes de empezar sus labores diarias.
Faltaba medio año antes de que entrara a la academia a iniciar el ciclo escolar pero estaba impaciente y quería comenzar a aprender lo que hacían los ninjas desde antes así que investigaba desde que se despertaba hasta que fuera momento de empezar las labores diarias con las señora Nanami y Sara que hacían también parte del servicio.
Ya conocía el reglamento Shinobi, entendía las nociones básicas de lo que era el chakra y los canales que conformaban el sistema del chakra en el cuerpo humano, pudiéndolos ubicar en su propio cuerpo junto con los puntos vitales del mismo así que ese día avanzaría y aprendería como podía hacer uso de el así que busco en los libros los jutsus más sencillos para comenzar a introducirse en el tema pero todos los que encontraba eran usando la naturaleza fuego y ella no sabía cuál era la suya para poder intentarlo.
-lo encontré!- exclamo, en la parte más lejana de la biblioteca había un libro viejo que enseñaban el manejo básico del chakra que cualquier ninja debía dominar a la perfección para graduarse así que comenzaría desde ese momento a practicar.
-¿Quién eres?- pregunto alguien detrás de ella logrando sobresaltarla, no había escuchado la llegada de aquella persona a la habitación, sus pasos fueron tan silenciosos que no hizo anuncio de su llegada.
-Sakura- respondió antes de dar media vuelta y enfrentar un adolecente con ojos asombrosamente oscuros llenos de interrogantes mudas. Era tan alto que tenía que alzar su cabeza para observarlo bien pero era difícil estando tan apartado de la vela que iluminaba el escritorio.
-eres joven, ¿porque no estas durmiendo?- pregunto amablemente antes de fijarse en el libro que llevaba en manos la niña.
La pelirosa retrocedió unos pasos hasta tropezar con el estante de libros que estaba detrás de ella y abrazar el libro entre sus brazos instintivamente enfrentando los ojos oscuros manteniendo su cara lo más relajada que podía, imitando la de el al igual que su cuerpo hasta no verse tan intimidada por su presencia.
"Un shinobi nunca debe mostrar sus emociones."
-estoy estudiando señor Uchiha – respondió después de reparar en las facciones de el, similares a las de Mikoto, comenzando por lo asombrosamente hermosos que podían ser un par de ojos con una oscuridad profunda.
-¿qué año cursas en la academia, Sakura?- pregunto después de sonreír con calma y tomar asiento seguido de ella quedando los dos iluminados por la vela que se encontraba en la mesa de estudio de la biblioteca.
Reparo mejor en ella, sus ojos verdes se veía valientes en ese pequeño cuerpo de niña que no sobrepasaba los 10 años, tenía el cabello rosado y largo que casi cubría sus ojos, resaltando sus rellenas mejillas. Pero pudo suponer que estaba en su primer año en la academia junto a su hermano después de ver la cantidad de libros de reglamentos en el suelo o quizás uno más avanzado después de reparar en los manuales médicos del sistema de chakra humano.
-no he entrado aun, la señora Mikoto me inscribió para el año entrante.
-ya veo - sonrió demostrando un poco lo impresionado que se encontraba y ella no supo cómo responder, el joven frente a ella era amable y tan atractivo una vez reparo mejor en el cuándo la luz de la vela alcanzo sus facciones que tuvo que tocarse la garganta disimuladamente para rectificar que aun podía hablar y que la belleza no podían asfixiar a una persona.
-daré mi mejor esfuerzo, ya lo vera- dijo devolviéndole la sonrisa.
-insisto de que no es el mejor momento para estudiar, es muy temprano y para alguien de tu edad es necesario dormir bien.
-ella no me deja- dijo en tono bajo antes de abrir el libro bajo la atenta mirada del joven que después de unos segundos desapareció como si de un fantasma se tratara.
Los días siguientes a ese estuvo atenta por si encontraba casualmente aquel joven por los pasillos en su jornada de aseo y estudio sin hacerse sentir pero la curiosidad que le produjo fue muy notoria para las señoras de servicio con las que convivía. Ellas eran muy amables con ella y trataban de que la niña cumpliera con el número de labores apropiadas para alguien de su edad por lo que Sakura las podía apreciar como personas que se preocupaban por ella y por eso tuvo la suficiente confianza para contarles de aquel joven Uchiha que llamo su atención.
Le dijeron que debía ser el hijo mayor de la señora Uchiha, no era común verlo en aquella mansión, los días que se encontraba en ella su presencia era como la de ella, podía pasar desapercibida con facilidad por sus silenciosas personalidades, con la diferencia de que a le lo delataba su hermano menor que tenía un instinto asombroso para detectarlo según le contaron.
Se llenó los oídos de las historias que le contaron de aquel joven que su curiosidad fue creciendo tanto que le dieron ganas de verlo otra vez y poder comprobarlas, era un ninja como los que le relato alguna vez Mikoto: valeroso, leal a la aldea, una figura protectora y tan fuerte que era reconocido hasta por las señoras de servicio de la casa.
-Sakura! Necesito que me ayudes con la cena de hoy- pidió la señora Uchiha después de un mes de aquel encuentro y ella respondió a su llamado enseguida.
Las habilidades culinarias de la menor eran tan buenas que muchas veces Mikoto le pedía ser su asistente en la cocina cuando iba a comer con su hijo menor o su esposo pero ese día sería diferente, estaría toda la familia junto con un primo.
Prepararon un curry, arroz y una ensalada de tomates que ambas aprobaron cuando el aroma de la comida se esparció hasta el comedor. Cuando estuvo listo la menor se encargó de limpiar la cocina y la señora Uchiha de servir los platos para su familia.
El corazón de la menor se agito extraño en su interior cuando supo que estaría ahí el hijo mayor de la señora Uchiha, sus ojos oscuros estaban grabados tan profundo en su mente que se sonrojaba cuando caía en cuenta de que pensaba mucho en él y para su bien era mejor que no fuera así.
Terminando su labor se percató de que nadie había llegado aún y soltó un suspiro de alivio sin saber porque, tal vez era posible que no estaba preparada para conocer aún a la familia de la señora Uchiha.
Sakura suele huir cuando escucha pisadas en la entrada delantera de aquella enorme casa cuando la llenaba un sentimiento de inseguridad. las señoras con las que convivía hablaban de la familia Uchiha con una devoción que asombraba y parecía intimidante.
Como era de costumbre, trato de irse rápido y en silencio para no recibir alguna orden que le quitaría tiempo para huir, miro el pasillo que daba con el comedor, las escaleras y el pasillo de fondo que tenía que utilizar para llegar al ala de la servidumbre, respiro hondo y camino rápido sin mirar atrás pero sus pies se detuvieron en la mitad del pasillo cuando la voz de la señora Uchiha llego a sus oídos como una sentencia de muerte.
-Sakura cena hoy con nosotros, ven siéntate a mi lado- pidió Mikoto tomando asiento en una cabecera.
-si no es mucha molestia- respondió obteniendo una negativa de la mayor que muy emocionada le siguió pidiendo sentarse a su lado disfrutando del nerviosismo de la menor.
Sakura volvió a sentir aquel estrechamiento en su garganta, no le gustaba esa sensación en absoluto en especial porque conocería a las personas que estuvo evitando por mucho tiempo.
-te presentare a todos, no tienes que estar nerviosa querida Sakura, son buenas personas - trato de tranquilizarla la señora Uchiha pero la menor solo sonrió por cortesía y trato de controlar sus nervios a raya para ser una buena invitada en la mesa de ella.
-no les tengo miedo Señora Mikoto, solo es que espero que les guste el curry que preparamos, temo haberme pasado de picante- confeso.
-eres tan adorable querida Sakura, conozco el gusto de ellos y te podría decir que repetirán más de una vez- susurro en su oído como un secreto y soltó una risa tintineante que por mucho que pudiera resistirse fue suficiente para tranquilizar sus nervios.
-ya llegamos- declaro alguien en la entrada seguido de otras voces que no tardaron en unirse y hacer presencia en el comedor.
En la otra cabecera se sentó un hombre de cabello color castaño oscuro que rozaba sus hombros y portaba un uniforme jonnin particular con una capa azul con triángulos blancos en la parte inferior. El debía ser el esposo de Mikoto que si recordaba bien su nombre era Fugaku, el líder del clan Uchiha y jefe de la policía militar de Konoha. Creia haberlo visto antes pero no recordaba donde.
Al lado izquierdo de él estaba sentado también otra persona con el uniforme jounnin, un chico de cabello corto y revelde de color negro que usaba una camiseta de cuello alto del mismo color. Ese joven era mucho mayor que ella pero aun no sobrepasaba los 15 por lo que podía deducir, a pesar de la madurez que debía tener a su edad, poseía unos ojos grandes que la veía con la curiosidad de un niño pequeño y entre él y la señora Uchiha, justo frente a ella esta él. Aquel Uchiha de cabello largo y ojos tan intimidantes como los de su progenitor. llevaba un uniforme ninja diferente al de los otros dos que reconoció como el uniforme de ANBU que aparecía constantemente en sus libros y eso solo era una razón más para que el asombro de la menor creciera.
-Hola Sakura- saludo y ella respondió con un asentimiento sin saber cómo debía responder.
-¿ya se conocían?- pregunto Mikoto aparentando desinterés que todos en esa mesa sabían que ocultaba el interés desmedido que ella podía tener.
-no realmente- susurro la pelirosa sintiendo la mirada penetrante del hijo menor de Mikoto que estaba sentado al lado de ella, giro su rostro en su dirección y enfrento sus oscuros ojos que la miraban con poca simpatía, celoso de su hermano advertía una molestia que prometía ser duradera dirigida exclusivamente a ella. El parecía tener la misma edad que ella, su cabello al igual que los demás de esa familia era negro al igual que sus ojos y a pesar de tener similitudes faciales con su madre, no expresaba la calidez que ella podia.
-la encontré en la madrugada estudiando en tu biblioteca, ha estado preparándose para el ingreso a la academia- informo molestando de sobremanera a la menor que rompió la conexión con los ojos del niño que estaba a su lado y ver al mayor con enojo más que notorio. No quería que nadie se enterara de eso, nadie se había atrevido a comentar de las actividades de ella, hasta ese momento fue la primera vez que alguien tenía la intención de hacerlo.
-se supone que nadie debía saberlo- se quejó inflando sus cachetes antes de servir su plato en silencio sin prestarle atención a la conversación que tenía la familia, lo más seguro es que cerraran con llave la biblioteca en las noches para que no entrara, eso era lo que hacia la madre de Mikoto cuando aún vivía con ella y cuyos libros eran fabulas y normas sociales.
-Sakura…-escucho que la llamaron, tal vez más de una vez pero no se dio cuenta hasta que el hijo menor del matrimonio le dio un zape en la cabeza haciendo que reaccionara.
-disculpe, me distraje- se disculpó forzadamente a la matriarca que la veía preocupada.
-me debiste decir que querías un tiempo para prepararte para la academia, a veces olvido que eres una niña porque tienes un carácter muy reservado pero ya no volverá a pasar.
-no tiene que preocuparse señora Mikoto! no es mi intención ser una molestia en su hogar.
-ya veo, eso es lo que te enseño mi madre. Querida Sakura, no eres ninguna molestia, mira que eres una excelente cocinera, ya shisui va por su cuarto plato, es un glotón- rio viendo con complicidad al otro invitado que estaba sentado al lado de Fugaku y se quedaron riendo antes de que el negara tener una debilidad por la comida de esa casa- no dudo que también serás una buena ninja con tu dedicación.
-cerrara la biblioteca en las noches?- pregunto y la señora Uchiha asintió con firmeza contemplando como la menor no había tocado nada de su plato hasta ese momento.
-estudiaras en las tardes, después de la hora del almuerzo. Eres una niña, debo respetar tus deseos de conocimiento y tu horario de sueño. no soy como mi madre, no te negare estudiar porque ayudes en la casa.
-gracias- susurro antes de empezar a comer, sabía muy bien y sin evitarlo siguió los pasos de Shisui alentado por el mismo que encontró realmente divertida la situación, en especial la manera en que miro a Itachi como una escoria después de delatarla, nadie había hecho eso antes.
-Sasuke, ayuda en lo que necesite Sakura cuando tengas tiempo libre- comento Fugaku dejado por sentado la intervención del menor de sus hijos que no parecía contento por la petición de su padre, aun así vería si en los fines de semana podía ver que tanto sabia aquella niña.
-está bien padre- respondió antes de dar por terminada la cena y tratar de convencer a su hermano o a Shisui de que lo entrenaran con el lanzamiento de shurikens bajo la atenta mirada de la pelirosa que tomaba una lista mental de lo que estaría haciendo en las madrugadas pero ese día se quedaría en su dormitorio para no levantar sospechas.
No tenía la intención de volver a dormir después de que aquella voz se disculpara en su mente así que si no podía estudiar en la biblioteca significaba que ya era momento de practicar los jutsus básicos que aprendió en su habitación y luego en el bosque que estaba cerca del barrio cuando estuviera segura de que no crearía sospechas en Mikoto o en su hijo mayor que ahora sabía que se llamaba Itachi.
Comenzaría con el jutsu de clonación que era el más fácil de aprender y después de perfeccionarlo avanzaría con el manejo del chakra en su estado puro pues no conocía cual era la afinidad que tenía a algún elemento, el resto de la cena se quedó pensando que maravillas podría hacer si su chakra tuviera todos los elementos hasta que la señora Uchiha la mando al igual que a su hijo menor dormir.
-Sakura era esa niña que apareció en la entrada de la aldea hace un año ¿no es así?- pregunto Shisui cuando ya estuvieron solos obteniendo un asentimiento por Fugaku que era el encargado del caso de ella- ¿aún no se acuerda de nada?
-no ha mostrado interés en descubrirlo, presiento que quiere huir del pasado después de entrar en la aldea. Estaba cubierta de sangre, sin recuerdos y asustada el día que llego, por eso Mikoto y yo decidimos no intervenir hasta que ella esté preparada.
-¿Por qué se quedó con la abuela? Ella no gusta de personas sin pasado casi tanto como le disgusta los civiles que se convierten en ninjas
-fue petición del Hokage- dijo su madre con desgano
-si ese fue el caso, dudo mucho que haya sido acogida con los brazos abiertos- observo Itachi pensando en lo sola que debía sentirse aquella niña que se refugiaba en la biblioteca de su madre como si ahí pudiera estar a salvo del mundo.
Observo algunas noches que se encontraba en casa las luces que estaban encendidas en la biblioteca sin alguna presencia amenazadora, solo un frágil chakra que podía pertenecer a un niño y que supuso era de su hermano hasta que la vio a ella entre una pila de libros tan feliz que tuvo que mantener en secreto para que nadie fuese una amenaza para esa pequeña paz que cosechaba ahí.
Era cociente de lo cruel que podía llegar a ser su abuela en especial con los niños y Sakura debió ser una víctima de la mala lengua que poseía la mayor, Sasuke casi no la visitaba porque lo comparaba con él y dejaba su espíritu por los suelos y él no lo hacía porque no gustaba de personas toxicas así fueran parte de su familia.
Sakura por otro lado no tenía opción y quedarse con su abuela era la única que tenía a su disposición, ese año bajo su protección debió adquirir aquel carácter reservado para evitar ser atacada y sus dotes en los servicios que podía brindar fueron lo único que podía ser criticada y alagada a la vez, obteniendo una desconfianza en sí misma junto con una baja autoestima.
Solo podía esperar que ella decidiera avanzar y dejar atrás todo lo malo que había vivido hasta ese momento para acoplarse en su hogar, después de todo jamás había visto a su madre tan contenta por otro niño por fuera de la familia que no fueran los amigos de Sasuke.
