La ventana de Hermione poseía un sillón con cojines para que la bruja admirara el jardín, el detalle le pareció un noble gesto ya que esa primera noche se acurrucó en los cojines y leyó unas líneas antes de ir a la cama. Canceló la lectura para escribir una carta a su amigo Harry. Necesitaba saber que le había sucedido a Draco, temía que su amigo hubiese sido quien le causo esas heridas, aunque también lo dudaba no existían rencores entre ellos, o eso creía.

Extrañamente Granger logró pasar una buena noche en esa mansión, los colores de su habitación, la comodidad de su colchón, el aroma jazmines la sumergieron en un profundo sueño. En su primer día de trabajo, bajo a desayunar con la señora de la casa, ahí la mujer hizo de su conocimiento los horarios de las comidas, las citas que Draco tenía con su medimago de cabecera, entre otras reuniones.

—Tendremos una agenda pesada pero Draco es joven y creo que podrá soportar. —Agregó emocionada la chica mientras tomaba té en la sala.— Aquí esta lista de objetos que necesito para las terapias ¿Las haremos en su habitación?

—No, he decidió acondicionar una habitación, Draco es muy sensible con los muebles en su cuarto.—Entrecerró los ojos.—Es quisquilloso con sus pertenencias.


Draco miraba el desastre sobre su regazo, reprobaba comer porque simulaba a un asqueroso cerdo. Odiaba la suciedad, detestaba no ser capaz de dominar cada músculo de su cuerpo. Con una gélida mirada obligó a los elfos a cambiarlo, sin que lo miraran fijamente a los ojos. Era su deber limpiar el desastre antes de que llegara la leona, comer vegetales era más sencillo que tratar de comer avena. Buscó de alcanzar su varita para no dejar todo el trabajo a los elfos, estaba sentado en el borde de la cama, su pierna izquierda respondía, al igual que su brazo así que trataba de hacerlos trabajar lo doble.

La puerta se abrieron sin un toque de aviso. Hermione llevaba unos leggins negros, una camisa blanca hasta los muslos, un top negro y una coleta alta. Creyó que la chica iba a gritar al verlo sin camiseta pero, él fue quien terminó por avergonzarse. La leona camino hacia él con una cara de sorpresa, entonces cuando los dedos tocaron algo en su piel descubrió la causa de su asombro.

—¿Que te paso? .—Cuestionó intrigada la chica al notar varias heridas surcando su piel, eras rastros de cruciatus y otras imperdonables maldiciones.— Son heridas de no hace cinco años, quizá más recientes ¿Qué diablos le sucedio a tu cuerpo?

—Olvida… .—Le comentó pasándole una prenda.—Ayuda

Hermione sujeto la camiseta negra para pasarla sobre la cabeza, le fue colocando la prenda más preguntas se añadían a su lista, la cual ya era inmensa. Observó entonces al chico, usaba un pants, playera negra, muy deportivo para su refinado estilo. Camino hacia el tocador donde encontró varias ligas verdes, selecciona una, la cual enredó en sus dedos.

—Deberías cortarte el cabello, será una lata en los ejercicios si se suelta.—Le indico mientras trenzaba el cabello y ponía la liga.—Malfoy debes decirme a que se deben esas heridas.

—Soy armando … pelaes ...buendo …. malo … defenderme.— Se excuso ladeando la cabeza para tratar de formar una sonrisa.—No maadre.

Hermione asintió con la cabeza dejando escapar un suspiro, le ofendía que la creyera tan estúpida para creer que esas heridas eran causadas por rencillas en cantinas baratas. Si quería respuestas debía mejorar la forma de que el chico hablaba, obtener su confianza. Le ayudó a caminar hacia la silla para después dirigirse al cuarto que la señora Malfoy había acondicionado, se le encontraron en el pasillo. Narcissa saludo amablemente a su hijo pero decidió no seguirlos debido que sabía que su presencia incomodaba al paciente.

—Ya entendí que si quiero respuesta de esa boquita fría debo enfocarme en tu rehabilitación.—La castaña comentó sentándose frente al chico, de su bolsillo sacó un teléfono celular.— Es un objeto muggle que nos ayudará.

Draco conocía mucha de la tecnología muggle, en los últimos años se ayudó de ella para moverse entre ambos mundos, si la leona delante de él supiera lo que ha hecho de su vida comprendería que ya no sentía aversión hacia los muggles, desaparecieron sus perjuicios después de convivir con ellos.

—Debes cantar conmigo, sé que te encanta durante el colegio se alcanzaba a escuchar tu voz hasta la mesa de los gryffindor.—Se burló dándole un ligero codazo, Draco negó con la cabeza fastidiado.—Tienes bonita voz.

Una tonada comenzó, entonces la castaña abrió la boca para dar inicio a su canto, Draco no estaba seguro si continuar pero sus labios hormigueaban.

"Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,

enséñanos algo, por favor.

Su cabeza sabía la letra, junto los labios, trató de oponerse abrir la boca debido a que significaba hablar, y en lugar de palabras escaparon balbuceos de un niño.

Aunque seamos viejos y calvos

o jóvenes con rodillas sucias,

nuestras mentes pueden ser llenadas

con algunas materias interesantes.

Hermione observó de reojo como el chico separaba los labios y trataba de seguir la letra, no mintió al decir que tenía bonita voz, era verdad. De pequeño su tono era chillón, agudo pero al cantar lo hacía bien, escuchó que los hijos de sangre pura son obligados aprender algunas aptitudes artísticas para resaltar su nobleza. Draco siempre fue un príncipe.

Porque ahora están vacías y llenas de aire,

pulgas muertas y un poco de pelusa.

Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,

haz que recordemos lo que olvidamos,

hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto,

y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman"

La canción llegó a su final entonces Hermione se giró hacia el chico, que trataba de evadir sus orbes. Estaba avergonzado, esas mejillas mármol con pinceladas carmín eran una imagen imposible de borrar. Era su segundo día y realmente disfrutaba la compañía de un callado Malfoy, era como un muñeco a su merced, para ser honesta un muñeco bastante guapo.

—Lo haz hecho muy bien vamos a repetirlo un par de veces.— Agregó emocionada la chica estirando su brazo para rozar sus dedos en el dorso de la mano del contrario.— La musicalidad es un ingredientes que a menudo es utilizado en los trucos mnemotécnicos para hacer que cierta información quede grabada en nuestro cerebro y no se nos olvide.

Se puso de pie para explicar la razón porque lo ponía a cantar, tenía un plan estructurado de lo que harían en ese ámbito. Malfoy nunca dudo que Hermione sería una experta en cualquier profesión que emprendiera, le hubiese gustado verla en la política pero esas horas con ella agradeció que no. Ella mantiene una alma amable, pura como envolverse en un mundo tan frívolo.

—¿Quieres el celular? .—Cuestionó a lo que Draco afirmó con un movimiento de cabeza.—No puedo creer que sepas de tecnología muggle.

El rubio deslizó su dedo por las diferentes aplicaciones del móvil, lo conecto a una red wifi, para habilitar la aplicación Spotify y busco su usuario donde tenía varias listas de reproducción guardadas. Hermione estaba en shock mental al descubrir que en la mansión Malfoy poseían acceso a Internet, además de que Draco tuviera una cuenta con el usuario GreenDragon.

-—Quién rayos eres? ¿Dondé está el molesto hurón que se oponía a esuchar del mundo muggle? .—Le cuestionó entre asombrado y divertida, lo sujetó por los hombros para agacharse, entonces una canción comenzó a sonar, Black Dog de Led Zeppelin.— Nunca imagine que ese fuera tu estilo de música.

Draco logró dibujar una mediana sonrisa, era extraño pero le gustaba la compañía de la leona, en un inicio tenía planeado ignorarla, dejarse llevar por sus caprichos pero algo superior a él lo dominaba. Entendió que por encima de su apatía la fiera sensación de pelear y molestar a la bruja era superior. Esa mañana decidieron elegir canciones más tranquilas que rock con buenos solos de guitarra, debían caminar antes de correr.

Por extraño que parezca la leona y serpiente iniciaron a cantar a dúo canciones infantiles, melodías cliché en comedias románticas del cine muggle.

A medio día nuevamente las dos brujas comieron solas. Hermione decidió no presionar a Draco, ya suficientemente lo ponía a su límite en las sesiones físicas. Para su beneplácito la dueña de la casa era una fluida conversadora, era experta en una lista variada de temas. Inteligente y astuta la combinación perfecta para ser una señora Malfoy. Se volvió un hábito tomar té con galletas después de la comida o cena. Sin darse cuenta pasó una semana, rápidamente se amoldo a las hábitos de aquella casa que siempre estaba en continua remodelación.ç


Notas de la autora: Espero les guste el cap, es algo corto y aburrido, creo. No sé si les guste como va, será algo corto el fanfic. Saludos y Gracias por los reviews.