Sentía frio y muchas nauseas después de varios intentos fallidos en la noche hasta que pudo completar su primer clon. Concentrarse en una imagen igual a la de ella le fue difícil sin tener espejos en la habitación con los que guiarse hasta que saco del baño un espejo que dejo recargado en la pared para poder ver su imagen y guiarse.

Los ojos del clon eran más grandes que los suyos y su cuerpo más delgado pero aparte de eso estaba decente, casi como una versión de ella desnutrida. Toco su mejilla y se deshizo en una nube de humo. Sonrió satisfecha, agoto mucho sus reservas de chakra después de hacer varios intentos para completarlo.

Si seguía a ese paso se desmayaría así que no podía exigir más a su cuerpo por el resto de la noche, pensó como podía aumentar la concentración de chakra en su cuerpo y tener mayores reservas pero eran pocas las ideas que le iban a la mente.

Salió a los pasillos y en silencio camino hasta la cocina para comer un chocolate que le regalo una de las señoras de servicio. Debía recuperar energías y el dulce ayudaría en ese proceso y sentir como su chakra se restablecia.

Cuando llego a la cocina y abrió la nevera sintió una presencia cerca de ella, busco el chocolate tarareando una canción y revisando cuanto chakra le quedaba en el proceso. Estaba muy cerca del colapso, su cuerpo tembloroso se lo indicaba así que no tenía forma de hacer un contraataque, estaba débil y no había tenido un buen entrenamiento físico en esos días.

-¿Qué necesitas?- pregunto dándose media vuelta y enfrentar a la persona, era lo único que podía hacer en ese momento.

Detrás suyo se encontraba el menor de los Uchiha mirándola con incredulidad preguntándose cuanto tiempo sabía que él estaba ahí, entrecerró los ojos antes de prender el foco de la habitación y enfrentarla cara a cara. La niña estaba comiendo un chocolate con calma esperando su respuesta pero el desconfiaba de ella con aquella actitud tan calmada.

-madre te había dicho que no podías salir en las noches- recalco el con sus ojos puestos en los indiferentes de ella.

-en realidad dijo que no podía entrar a la biblioteca a estudiar, no menciono que no podía entrar a la cocina ¿me delataras como tu hermano mayor? – pregunto dirigiéndose a la caneca a botar el plástico del dulce, se sentía mejor en esos momentos, al menos no estaba al borde del colapso.

-no

-Te llamas Sasuke ¿no es verdad?- pregunto recibiendo un monosílabo de su parte que entendió como una afirmación- debes ser fuerte para que el señor Fugaku quiera que me ayudes, confía en ti y espero también hacerlo algún día.

-no seas molesta y vuelve a dormir- dijo ocultando su rostro sonrojado, apenas caía en cuenta que su padre le asigno aquella tarea porque lo veía digno de ella y esa niña lo decía con tanta naturalidad que lo avergonzó.

-no puedo- respondió antes de salir al patio y sentarse para ver el cielo oscuro y sin estrellas, hacia un clima agradable.

Sasuke cogió un bazo y lo lleno de agua antes de apagar el foco y regresar a su dormitorio, más tarde enfrentaría a aquella molestia, comer dulces quitaba el sueño era algo obvio.

A la mañana siguiente no tendría clases porque era domingo, así que estudio quien era la pelirosa a escondidas, ayudo a su madre a preparar el desayuno y al igual que la cena tenia buen sabor pero el de su hermano era mejor. Luego fue a lavar ropa, grande fue su vergüenza ver que estaba lavando su ropa interior con figuras de kunais y símbolos de konoha, a partir de ese día juro que lavaría el mismo esas prendas. Ella iba a continuar sus labores y barrer los pasillos pero las señoras la apartaron diciendo que ya había hecho suficiente.

Por ahora ella lucia como una empleada aplicada, no tenía forma de conseguir algún punto negativo para ella con eso. Salió corriendo a la que era su habitación y el la siguió en espera de ver que iba hacer pero se detuvo cuando escucho el grifo del baño abrirse, luego seguiría con su investigación y por el momento tenía que dar reversa por donde llego para darle privacidad a la pelirosa.

Se encerró en su habitación y en una hoja en blanco anoto lo que descubrió ese día, pronto averiguaría más de ella pero por el momento debía prepararse para salir a su entrenamiento con armas que tendría con su hermano y Shisui, no había nada que pudiera arruinar esa tarde o eso creía.

-¿puedo ir con ustedes?- pregunto Sakura que llevaba un enterizo azul claro parecido a la vestimenta normal de los Uchiha a excepción del color. En sus hombros tenía una mochila con botellas de agua y unos kunai que compro con su primer sueldo.

-Claro Sakura!- respondió Shisui antes de agarrar su mano y salir de la casa sin esperar aprobación alguna por parte de los dos hermanos.

-hermano, nos molestara y no dejara que entrenemos, ella todavía no sabe cómo usar armas!- se quejó Sasuke antes de salir con la risa divertida de Itachi en sus oídos.

-tendremos que ver que tan buena es para que sepas que tendrás que corregir y que enseñarle- indico avanzando por el mismo camino que iban Shisui y Sakura.

Shisui era bueno con los niños, el mismo era cociente de eso, le tenían aprecio porque podía tratarlos como iguales sin importarle la edad que tengan y Sakura era otra pequeña que podía abrirse a él porque podía verlo como una figura confiable.

Le conto acerca de su repetitivo sueño y la razón por la que casi no dormía, de algunas cosas que aprendió en las noches antes de que Itachi la delatara y que Sasuke le parecía el más confiable de la familia en esos momentos.

El entendía que para ella Itachi era un espía en quien no podía poner su confianza después de revelar lo que ella consideraba un secreto. Comprendió que lo que ella hacía por fuera de sus obligaciones en la casa era muy importante para ella y quería mantenerlo en privado, en aquellos grandes ojos verdes se podía sentir el temor que otras personas supieran lo que ella hacía pero no parecía cociente de ello, solo el.

Lo que hizo Itachi no fue malo pero ella sentia que la traiciono y Shisui entendía que romper la confianza de un niño era sumamente fácil, se sentían heridos y podían crear una rivalidad duradera o si eran recompensados, un cariño que hasta podía llegar a ser fastidioso.

-no lo hizo por mal, él no sabe lo de tus sueños pero descuida, yo te mantendré el secreto Sakura-chan- dijo colocando un dedo sobre sus labios sonrientes. Era bueno creando una apariencia alegre para mantener el ambiente relajado aunque había algo oscuro detrás de aquel sueño recurrente que tenía que investigar.

-me agradas, hasta ahora parecía que todos los hombres Uchiha eran amargados y tenían una cara con una expresión de enojo de nacimiento pero querido Shisui! Tu eres muy divertido y tienes una cara linda- alago ella riendo sonrojada por tanta honestidad, eso fue muy tierno pero que una chica dijera que era lindo con esa inocencia sí que era algo nuevo, incluso las niñas de la edad de Sakura preferían a los chicos gélidos como sus primos.

-cuidado te escuchan o se resentirán, no soportarían saber que soy más guapo que ellos- dijo galante llegando al campo de entrenamiento con ella en medio del bosque vecino al barrio Uchiha.

Habían varias dianas colgadas en los árboles y en la mitad había una enorme piedra, conto todas y en total era 8 pero la mayoría estaban o muy alto en los árboles o muy bajo de estos así que debía ser muy complicado alcanzarlas todas.

Shisui le pidió que se quedara en su lugar y observara como él acertaba en cada una de las ocho dianas, salto sobre la roca y con cuatro kunai en cada mano y volvio salto hasta alcanzar unos 8 metros por encima del suelo con una posición de cabeza, cerró los ojos en completa concentración y lanzo cada uno de los kunai que acertaron en medio de las dianas antes de que el diera una vuelta sobre su eje y callera en el suelo con estilo.

Abrió sus ojos resplandecientes en un rojo escarlata que era lo que más asombro a la niña. Pensando lo peor llego a la conclusión que tenía una hemorragia en ambos ojos por el sobreesfuerzo que requirió caer desde esa altura. Asustada de que pudiera afectar la vista de Shisui se apresuró y concentro su chakra en las manos como había visto en un libro de conceptos de medicina y la moldeo hasta que adquirió una tonalidad verde.

-querido Shisui déjame curarte los ojos- pidió acercándose a el, que veía sorprendido las palmas de ellas resplandecientes con un rustico chakra curativo. Desactivo su sharingan y examino las manos de ella que dejaron de concentrar chakra después de ver como los ojos de él regresaban a la normalidad- ¿cómo? Si hace un momento…

-Se llama sharingan, es el dōjutsu del clan Uchiha- le explico shisui volviendo a activarlo para que ella lo pudiera ver bien, tenía tres tomoes y el color de su iris era rojo debido a la concentración de chakra que se acumulaba en ellos para activarse.

-es impresionante ¿Cómo funciona?- pregunto examinando los ojos de el a poca distancia embelesada por lo extraño y bonito que eran ese par de ojos en una cara tan amable como la de el mientras él le explicaba las cosas básicas que podía hacer con ellos.

-Shisui, eso es acoso de menores- dijo Itachi observándolos divertido apoyado en un árbol junto a Sasuke que negaba con la cabeza.

-pedófilo- dijo el menor viendo como la niña era envuelta en los brazos del mayor y le sacaba la lengua a el que se erizo de enojo.

-No es cierto! Sakura es como mi hermana menor, están celosos porque no tienes una- se burló antes de soltarla y entregarle un shuriken para que practicara en una diana alejada de ellos pero parecía tan desconcertada por lo que acabo de decir que se quedó cerca.

-¿cómo dices? Quien quiere una tonta hermana cuando tengo a mi hermano Itachi que es mil veces mejor- dijo con una sonrisa triunfante mirando con altanería a la pelirosa que no le prestaba atención.

-ah! Pero Itachi es como mi hermano menor también ¿no lo sabias?- dijo antes de alejarse y decirle a la pelirosa como se debe lanzar un shuriken ignorando los celos de Sasuke por su hermano, eso último que dijo Shisui fue suficiente para que el hiciera un berrinche.

-ven Sasuke, dejemos que ellos dos practiquen y luego regresamos- dijo Itachi alejándose con su hermano detrás de él.

La técnica era sencilla una vez se dominaba, lanzar un shuriken tenía que hacer uso de la muñeca para que cogiera una dirección y la fuerza de sus brazos para que tuviera un buen impulso. Sakura manejaba bien la muñeca pero la fuerza no era la suficiente, así que a corto alcance tenía una buena técnica pero a largo alcance no resultaba efectiva y había que enfocarse en eso. Sasuke después de pasar una hora con Itachi, consideraron que ya era momento para que fuera a ver los progresos de su "nueva estudiante" y se quedó observando en silencio las habilidades que poseía la pelirosa hasta el momento tomando las mismas notas mentales que Shisui para luego mejorarlas cuando estuvieran ellos dos solos.

Una hermana menor era una terrible idea para él, no entendía como Shisui podía estar tan fascinado con ella hasta que vio como cogía un kunai y pasaba su borde filoso contra la mano de ella dejando una cortadura poco profunda por recomendación del mayor en espera de algo. Le pareció tonto lo que acababa de hacer y decidió que iba a intervenir y decirle lo irresponsable que era pero se detuvo a pocos pasos cuando Sakura comenzó a emanar un chakra visible de color verde en la zona del corte que comenzó a cerrar despidiendo humo hasta que estuvo completamente cerrada.

-¿cómo hiciste eso?- pregunto el recuperándose del impacto y acercarse a ellos receloso de la habilidad de ella, ningún estudiante de la academia era capaz de regenerar su piel y tampoco sus profesores.

-es un jutsu curativo que desarrolle después de estudiar unos pergaminos sobre el manejo del chakra que estaban en la biblioteca de Mikoto-sama, no es tan difícil conociendo cuales ramas del sistema circulatorio de chakra se conectan con las células de la cercanía de la cortadura para acelerar el proceso de mitosis- explico brevemente, en realidad el proceso era más difícil de lo que parecía, la ramificación del sistema de chakra era más complejo que el sistema circulatorio y requería también conocer cuáles eran los tenketsu cercanos de la herida para no hacer uso de sellos manuales pero el tema le había gustado tanto que decidió memorizar todo lo que estuviera a su alcance.

-Solo he visto ese nivel de control de chakra en los ninjas médicos más experimentados, ella no hace uso de sellos manuales y eso es increible- alago Shisui viendo como los ojos de la niña se iluminaban de orgullo por ser reconocida por él.

Regresaron a casa después de eso pero la niña prefirió correr dejando a los hombres atrás para llegar a tiempo a la biblioteca y encontrar más información médica que pudiese aprender manteniendo en su mente el entusiasmo que mostro Shisui, quería seguir sorprendiéndolo con las habilidades que estaba adquiriendo poco a poco. La llenaba de satisfacción saber que ella podía ser la causa de entusiasmo de alguien que le superaba en experiencia como lo era él.

El grupo de hombres por su parte caminaron con calma por el bosque perdiendo de vista a la niña cuando salieron de él. Sasuke aun con la curiosidad fresca le pregunto a Itachi manteniendo una expresión insegura, como podía hacer para curar las heridas que adquiría en los entrenamientos excluyendo los métodos de la pelirosa pensando que podía hacerlo mejor que ella. Siendo el un Uchiha las cosas que el hiciera debían ser el doble de buenas que el de una persona promedio como ella.

-¿Cuántos ninjas médicos conoces en el clan, Sasuke?- pregunto su hermano viendo la incertidumbre en el rostro del menor- se necesita un manejo excepcional del chakra y una buena memorización de información médica para poder curar heridas así de rápido como lo hizo Sakura. Nuestro clan no se ha inmiscuido en la medicina no porque no deseemos cuidar nuestros cuerpos sino por practicidad. Los que desarrollamos el sharingan no podemos copiar técnicas médicas porque implican tener un previo conocimiento del área.

-no entiendo hermano mayor ¿Por qué habría que conocerla?

- Si reparas un tejido sin conocerlo y solo te enfocas en multiplicar las células del área sin importar cuales sean puedes causar un daño que terminarían provocando un cáncer agresivo o dañar tu sistema de chakra y no poder ser un ninja- explico viendo como la decepción embargaban las facciones del menor pero no podía culparlo, hacer usos de jutsus médicos requerían una disciplina que no entraba en el campo de ellos.

-mi hermana menor es muy inteligente ¿no creen?- pico Shisui soltando un suspiro que llevaba conteniendo desde el inicio de la explicación de Itachi- Sasuke cuando entrenen ustedes solos tendrás que ser muy exigente, ella es muy brillante.

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.

Sasuke se aburrió de observar a la pelirosa después de la semana de investigación y anotar las cosas que había descubierto se dio cuenta que las actividades que la niña hacía en la casa eran aburridas y no tenían la misma intensidad que esperaba desde que vio cómo se podía curar a sí misma y prefirió dedicarse a entrenar en vez de prestarle atención.

Las clases en la academia se habían vuelto más interesantes en ese semestre que estaban empezando, hasta ese momento lo que habían estudiado consistía de clases normales que no requerían mucho esfuerzo: matemáticas, geografía y una porción de la historia de Konoha que eran básicas para cualquier persona culta.

Ahora les daban más espacios para hacer ejercicios físicos que lo dejaban agotado drenando su energía lo suficiente para llegar a su casa con pesadez y solo tener en mente la idea de dormir. Su cama era su mejor aliada en esos momentos junto con la comida que le preparaban para la academia.

Se acercaban los juegos de fin de curso donde se premiaba a la persona que tuviera mejor rendimiento en la clase mediante unas pruebas dinámicas que inventaban sus profesores durante las últimas dos semanas del curso académico y que no estaba dispuesto a fallar.

Tenía algunos buenos rivales, lo admitía, Shikamaru Nara a pesar de que en las actividades físicas era muy regular, en las académicas era uno de los mejores debido a su buena memoria al igual que uno de los gemelos Uzumaki.

Menma Uzumaki se destacaba en todo tanto en las actividades académicas como deportivas llegando a compararlos a ellos dos constantemente, disputándose el puesto del mejor estudiante desde el inicio del curso.

Sasuke buscaba el puesto para mantener su nivel y enorgullecer a su familia pero los motivos del Uzumaki le eran desconocidos y de las veces que había pensado en el asunto llego a la conclusión que su interés en la excelencia era para ser diferenciado de su idiota hermano, Naruto Uzumaki, actual tormento del Uchiha.

-ya llegue- anuncio su presencia en la entrada del condominio seguido del ruidoso saludo de su invitado.

-Señora Mikoto! ¿Qué hay de cenar? Me muero de sed dattebayo! Sasuke me salo el día- dijo casi a todo pulmón recibiendo un golpe del mencionado que en un primer lugar prefería que no estuviera ahí ese rubio idiota.

-Naruto!- saludo la mayor saliendo de quien sabe dónde a saludarlo con entusiasmo, adoraba las visitas del Uzumaki, le era muy alegre su presencia y la casa se sentía más viva con él en ella como si encendiera un foco cuyo brillo era único y confortante- te prepare el ramen que tanto te gusta!

-¡¿que?! ¿Habla usted en serio? Que estamos esperando, vamos a comer- dijo posicionándose en la mesa con los ojos brillantes de alegría, nada podía poner más feliz a ese joven que un buen tazón de ramen.

Hablo de lo que hicieron ese día en la academia con tanto entusiasmo que hacía gestos exagerados cuando imitaba a alguien, de preferencia su hermano. Para Naruto era su deber como hermano menor por 5 segundos demostrar que era mejor que Menma aunque hasta el momento sus intentos por demostrarlo habían fracasado estrepitosamente.

No era desconocido para los presentes el apodo que se ganó a pulso, "el hiperactivo cabeza hueca de Konoha", un título nada alentador que siempre lo ponía de malas y enfocaba sus esfuerzos en hacerle bromas pesadas a los que se atrevían a burlarse de él o a menospreciarlo por sus problemas de aprendizaje.

Sasuke era otro que lo menospreciaba pero se salvaba debido a que tenía una madre muy dulce a la que estimaba mucho. Mikoto era amiga cercana de su madre y la conocía desde que estaba en pañales así que era como una figura sagrada para él.

-Señora Mikoto! Estoy lleno, muchas gracias- dijo al término de su quinto tazón de ramen, escucho una riña en la cocina que los dejo a la expectativa hasta que termino.

-estaban apostando cuantos tazones llegaba a comerse el dobe - comento tranquilamente Sasuke que ya era conocedor de los juegos de las empleadas para darse un poco de diversión en el día. Al parecer ese día incluyeron a Sakura y perdieron más de lo previsto .

-a quien le dices dobe, teme!

-a quien más si no a ti, dobe

-teme!

-dobe!

-basta ustedes dos!- intervino Mikoto parándose de la mesa y cogerlos a ambos de las orejas fastidiada de las riñas que tenían en la mesa- Sakura! Hoy no lavas la vajilla, eso es trabajo de estos mocosos.

-si señora!- dijo alguien antes de salir como un volador de la cocina sin dejarse ver por ellos, extrañando a los Uchiha.

Ella los vio y formo parte de la apuesta alentada por las señoras, lo que no sabía la familia fue que ella gano con creces la mitad del sueldo de ese mes de sus compañeras. Le pidieron que les perdonara he ignorara esa apuesta pero ella no se dejó convencer cuando la habían metido en el juego a pesar de que a ella no le apetecía y seguirían presionándola hasta que se le ocurrió cambiar la apuesta de la mensualidad a que hicieran sus oficios por dos meses cada una así que debido a que en total eran 3 trabajadoras, ella no trabajaría por 6 meses y aun así recibiría su sueldo.

Completamente feliz salió rumbo a su habitación y se encerró riendo con las mejillas arreboladas chillando de felicidad mientras saltaba de un lado a otro hasta que se rindió por el cansancio y se durmió, era noviembre y a partir de diciembre ella tendría tiempo para estudiar y practicar como no lo había hecho antes.

Con la imagen de ese niño de lindos ojos y sonrisa contagiosa en mente pudo dormir agradeciéndole en su mente por haber comido lo que ella adivino haría.

-Sasuke! ¿Quién era ella? - pregunto el Uzumaki soltando un suspiro dándole una apariencia de un león despreocupado.

Después de terminar su parte del trabajo se quedó viendo como Sasuke estaba perfeccionando los últimos detalles de su trabajo para historia una maqueta de Konoha donde explicaba la distribución de los clanes según la estructura ideada por el primer Hokage.

Esa noche Naruto dormiría en su casa debido a que ese trabajo fue tan complicado para ambos que requirió mucho de su tiempo terminarlo, habían pasado horas entre riñas elaborando la maqueta porque el rubio decía con toda seguridad que los Yamanaka vivían en el este y no al norte como decía Sasuke hasta que el Uchiha le mostro en uno de sus libros que su ubicación estaba en la dirección que le había indicado logrando mantener medianamente al Uzumaki callado por un par de horas en lo que cada uno se dedicó a lo suyo.

-se mas especifico- exigió después de poner un palillo con un banderín rojo en la punta de una edificación de la maqueta para señalar que era la torre Hokage y así finalizar el trabajo. Todo quedo muy decente y representaba muy bien a Konoha, de seguro estarían con la mejor puntuación, él se encargaría de ello con la explicación de la división territorial tras memorizarlo bien.

-la que tenía que lavar los platos. No la pude ver pero era una niña ¿no? Dime ¿es tu novia?- pregunto con una enorme sonrisa que le daba la apariencia de un zorro astuto después de ver como enrojecía Sasuke por lo que creía era por la sorpresa de ser descubierto pero lo era más por la ira que lo estaba embargando.

-esa molestia no es nada mío- dijo huraño antes de entrar al baño a alistarse para dormir pero el rubio no le creyó.

-al menos dime como se llama- insistió al lado de la puerta pero solo recibió unos ingeniosos insultos de parte del pelinegro y eso solo activo la fiera que podía llegar a ser el Uzumaki con los juegos vengativos- ya veras, le diré a la señora Mikoto lo que me has dicho para ver qué opina. No creo que este muy feliz cuando la despierte.

-maldito dobe- abrió la puerta de un jalón y lo vio recargado en la pared manteniendo en su rostro aquella sonrisa maléfica, en ese momento supo que no era tan tonto cuando amenazaba, sabía que palabras elegir- te la presentare si quieres pero dejas a mi madre fuera de esto ¿está bien?

El rubio acepto emocionado, conocer a la novia del Uchiha sería un privilegio para presumir en la academia lo ilusas que podían ser las niñas después de revelar lo que descubriría en ese momento dejando corazones rotos por todos lados y mayores posibilidades de no quedar en un mal puesto cuando las enamoradas de Sasuke estuvieran distraídas por la noticia. Salieron de la habitación y entraron a la parte de la residencia donde se quedaban las señoras de servicio, la mayoría compartían habitación y habían varias desocupadas entre ellas y la de la niña que estaba al final de la residencia.

Sasuke hizo señal de silencio que el rubio capto, abrió la puerta despacio temiendo que la niña despertara aunque era poco probable debido a que ya era de madrugada. Abrio la puerta con lentitud tratando de hacer el menor ruido posible y visualizo la oscura habitación preocupado, la cama estaba vacía y no había señal de la chica en la habitación.

-oye! Aquí no hay nadie- exclamo Naruto entrando en la habitación, todo estaba pintado en un color pálido que no podía identificar por la falta de electricidad de esa parte de la residencia pero era obvio que hay vivía una mujer por el delicado aroma a cerezas que despedía ese lugar y porque desde el baño despedía humedad por el reciente uso de la bañera que revisaron.

-no puede estar en la biblioteca, mi madre la cierra en las noches para que no se encierre ahí- dijo para sí mismo tras correr hacia la biblioteca que se encontraba sellada tal como la dejaba la matriarca Uchiha.

-Sasuke, temo decirte que se escapó ¿será que está viendo a alguien más?- grito alertado el rubio imaginando al Uchiha siendo engañado por alguien mejor que él, definitivamente Ino se divertiría con lo que tendría que contarle al siguiente día y ella se encargaría como buena líder del club de fans de Sasuke de esparcir la información.

-vamos a buscarla- ordeno el Uchiha ignorando el estúpido comentario del Uzumaki preocupado por el paradero de la niña que estaba bajo el cuidado de el en cierta forma. Le enseñaba a lanzar armas a las dianas y en taijutsu los fines de semana por una hora lo que significaba que él era como un sensei de ella y en ese momento entendió que hacía en esas horas que su madre no le permitía el ingreso a la biblioteca- que molestia- se quejó antes de saltar por el tejado junto al Uzumaki que no dejaba de examinarlo, parecía enojado.

-vamos teme, lo dije en broma, no creo que te estén engañando dattebayo- trato de calmarlo el rubio pensando en lo que debió haber afectado sus sospechas de engaño para que estuviera tan enojado pero las fantasías del Uzumaki era la menor de las preocupaciones para él.

-puede que esté en el campo de entrenamiento, Naruto, revisa el oeste y yo el este. Si la encuentras gritas y yo estaré con ustedes ¿de acurdo?

-oye, como sabré que es ella- pregunto confundido por toda esa situación.

-tiene el cabello rosa

Se adentraron en el bosque pobremente iluminado por la luz de la luna, Naruto estaba más que preocupado por haber lastimado los casi inexistentes sentimientos de Sasuke curioso por aquella niña que tenía la atención de él. Jamás en ese año que llevaban por conocerse había visto a Sasuke preocupado por una persona y eso lo irritaba, era como tratar con una versión más frívola de su hermano porque admitía que Menma a pesar de detestar a las personas, con él y sus padres era diferente, muy protector diría él y no quería que fuera así, Naruto deseaba ser el quien cumpliera ese rol sin tener que actuar como un idiota inexpresivo.

Iba tan sumido en sus conflictivos pensamientos que no se percató de que a pocos metros se encontraba la joven hasta que la vio lanzar un kunai a su pierna que casi acierta si no se hubiera movido a tiempo.

Estaba llenando de aire sus pulmones para gritar quedando inflado por unos segundos perdido en los ojos verdes que le devolvían la mirada, era una niña de cabellos rosa y la segunda mujer más hermosa que había visto en su vida.