Estaban en la mitad de un campo de entrenamiento con varias dianas puestas en los troncos de los árboles que los rodeaban y la niña de ojos jades aun con varios kunais en manos ya no les prestaba atención, solo al joven que la descubrió sin saber qué hacer con él.

Sus ojos estuvieron en una extraña conexión por varios segundos anestesiando la tensión que comenzaba a crecer alrededor de ellos. Los zafiros y el jade de sus ojos parecían perdidos en la belleza que poseían los colores del otro, hipnotizados completamente en lo que eran capaces de producir aquellos ojos grandes hasta que un jadeo involuntario salido de los labios del niño y rompió el mágico momento.

-¿Quién eres? ¿Porque me has seguido?- pregunto molesta aun si eran pocas las veces que las personas se interesaban en ella y lo que hiciera.

El niño soltó un grito fuerte que espanto a los pájaros que dormían en la copa de los árboles y como si su vida dependiera de callarlo ella corrió a tapar su boca para amortiguar el sonido. En las cercanías habían patrullas de la policía Uchiha pendientes del territorio y ya era de por sí difícil salir de su radar de detección y pasar inadvertido para que el llegara y delatara su ubicación - cállate!

-Sakura- dijo alguien a espalda de ella y esta vez no dudo en tomar una decisión que llevaba rondando en su mente susurrando lo que debía hacer paso por paso. No temía en atacar, conocía esa voz, era clara, muy bien entonada y sumamente terrorífica con aquel enojo que desprendía. Soltó al chico que estaba atrapado, tirándolo a medio metro de distancia y dio media vuelta con su pierna izquierda y con la derecha dio un fuerte golpe en el costado del Uchiha que tanto temía la había descubierto.

Sasuke salió volando varios metros en el aire antes de caer en la rama de un árbol y partirla en el proceso. Escucho su nombre en un grito que mostraba el miedo del rubio que lo acompañaba. Fue gravemente herido en menos de 5 segundos, lo supo cuando el impacto hizo que soltara todo el aire que estaba en sus pulmones y escuchar con claridad el sonido de sus huesos romperse junto con la gruesa rama haciendo que el grito de su amigo no fuera más que un susurro para él.

En ese momento le era difícil poder inhalar de nuevo, le dolían las costillas donde la niña lo golpeo que parecía propagarse hasta abarcar todo su pecho, sintió algo subir por su garganta hasta cubrir su boca con un sabor metálico que indudablemente era sangre. Quería devolver el ataque con la necesidad de no verse débil frente a esa niña que lo tomo desprevenido por su descuido de pensar que era débil por sus labores en la casa y poca acción de los últimos días sin pensar en las actividades que tenía en su tiempo libre. Supo que fue muy imprudente en pensar que solo se dedicaba a leer y acercarse con las defensas bajas, ahora todo intento de ir he iniciar una batalla con ella eran nulas.

No pudo pararse, se sentía completamente paralizado y su corazón bombeaba sangre tan rápido que creyó que se le saldría del pecho. No pestañeo ni una vez, solo contemplaba la escena frente a él sin poder hacer nada ni decir algo, ardía siquiera intentarlo.

Sakura lo vio por unos segundos sin creer lo que fue capaz de hacer pero ya no había forma de cambiar lo hecho, dio media vuelta y vio al niño de ojos zafiros, algo dentro de ella la hizo pensar en no hacerle nada cuando noto como le devolvía la mirada ya no con admiración sino con miedo.

-no se entrometan otra vez por favor- pidió ella antes de posicionarse atrás del rubio de un salto y golpear su nuca con la fuerza necesaria para dejarlo inconsciente. Retiro algunos mechones rubios que caían libremente por su cara y lamento haber sido tan brusca y precipitada con los dos pero él era una alarma, lo supo con aquel grito que soltó.

- Sasuke, no puedo permitir que le digas a Mikoto-sama de mi entrenamiento- advirtió llegando a donde estaba el con el rubio en brazos y tirar su cuerpo al lado de el pelinegro que reflejaba el mismo miedo que tuvo el rubio.

-no lo iba a hacer- susurro como pudo antes de sentarse contra el árbol. Gordas gotas de sudor aparecieron sobre su rostro y palidecía progresivamente pero no dejo de ver a la niña- ¿me vas a matar?

La cara de ella dejo su máscara de frialdad y mostro una genuina preocupación antes de posicionarse al lado de él y comenzar a emanar de sus manos aquel curioso chakra verde antes de tocarlo con miedo a herirlo más de lo que ya había hecho y escaneo el interior de él viendo con horror los daños que causo. Había fracturado una costilla en dos y se habían enterrado en su pulmón causando una hemorragia interna.

-lo siento- susurro antes de comenzar a trasmitir su chakra dentro de el y restaurar poco a poco los tejidos dañados con el mayor cuidado que pudo. Los ojos del Uchiha en ningún momento dejaron de verla fijamente curioso por la habilidad que había adquirido esa niña en todo ese tiempo y temeroso de lo que podría pasar si ella cometiera un error.

-¿porque me estas curando?

-te lastime, no debí hacerlo

Ya estaba amaneciendo cuando Sakura termino de curarlo en silencio ignorando las quejas que daba el niño absorta en su labor. Sasuke no supo cómo describir la sensación que quedo pulsante en su costado, no era doloroso pero tenía cuidado al moverse por precaución. Agarro a Naruto por la camisa de su pijama y lo monto en su espalda antes de emprender camino a su casa seguido de cerca por la niña, la vio varias veces pendiente de si seguía su paso pero se dio cuenta de que la distancia que puso entre ellos lo hacía apropósito, no quería estar cerca de él.

-mi madre ya debe estar despierta Sakura ¿Qué piensas decirle?- pregunto deteniéndose a unos cuantos pasos de la residencia, sus ojos verdes lo vieron desconcertados, no lo había escuchado en absoluto- que molestia, te pregunte que pensabas decirle a mi madre.

-¿no le dirás nada?- pregunto extrañada antes de que él le golpeara en la cabeza soltando un gruñido- oye porque fue eso!

-no me prestas atención y no me gusta repetir las cosas- declaro irritado, el peso del rubio lo estaba matando y no le gustaba hablar con las personas si no le iban a prestar atención, era una pérdida de tiempo.

-yo… creare una distracción, salta el muro y llega al jardín, si te preguntan algo, di que tu amigo se tiro al suelo porque quería seguir durmiendo- respondió tocando el hombro del joven y darle un suave apretón antes de entrar a la casa y dar un grito, Sasuke llego a la entrada y vio por la orilla de la puerta como la niña llamaba la atención de su madre. Aprovecho ese momento para hacer lo que la niña le había indicado y cuando llego al jardín dejo a Naruto en el pasto, cerca de la puerta que daba con la cocina y las escaleras. su madre estaba de espalda a él viendo la mano de Sakura que se quejaba de dolor en medio del llanto.

-Naruto, te juro que si no despiertas te echare azúcar para que te piquen las hormigas- dijo antes de patearle varias veces hasta que el niño reacciono preguntando por la hora- mira que eres un dobe, ve a bañarte o llegaremos tarde.

-¿como llegue aquí?- pregunto tocando su adolorido cuello haciendo memoria de lo que había pasado antes y se acordó de la persecución, de aquellos lindos ojos verdes y a sasuke siendo aventado a un árbol por la poseedora de ellos con una fuerza monstruosa- Teme! ¿Estas bien?

-que pregunta más tonta. Si no te vas a bañar al menos lávate la cara para que se te quite un poco lo estúpido -dijo antes de entrar y darle los buenos días a su madre.

-podría jurar que ella…- susurro para sí mismo pero le restó importancia cuando la vio sorber por la nariz mientras restregaba sus ojitos con las manos, era una niña pequeña después de todo, no debía ser muy diferente de las niñas de su edad. Se levantó de un salto y salió corriendo rumbo al baño antes de que el pelinegro alcanzara a llegar primero- ya me alisto, dattebayo!

-cariño, ¿porque Naruto estaba tirado en el jardín?- pregunto extrañada Mikoto a Sasuke viendo como el rubio salía corriendo en dirección al baño de Sasuke.

-No quería despertarse y tuve que improvisar- dijo dando un largo bostezo y ver con molestia a la niña que estaba sentada en su lugar de la mesa- que haces tú ahí.

-no seas grosero! a Sakura la pico un insecto cuando iba a barrer la entrada. Mi pobre niña, ya te traigo una pomada para que baje la hinchazón, quédate ahí sentada- le dijo con cariño acariciando su cabeza antes de subir a su recamara.

- era un escarabajo –se quejó la niña mostrándole la genuina picadura en su muñeca, estaba hinchada y se podía apreciar dos profundas marcas donde fue mordida.

-¿Dónde estaba?- pregunto sentándose al lado de ella, ese día una de las señoras del servicio estaba preparando unos emparedados de queso así que a la niña no le tocaría cocinar por esta vez.

- colgando en tu camisa cuando regresamos, te la quite antes de entrar.

-no es necesario que sigas molestando a mi madre, sé que puedes curarla- apunto celoso de la atención que le proporcionaba alguien tan cálida y buena como su madre a esa niña problematica.

-no es lo mismo - admitió antes de abandonar la mesa realmente afectada por la actitud de él, era muy notorio el rechazo a su persona y era incomodo sentirse una intrusa aun si a ella en verdad le agradaba- yo…saldré a caminar- le dijo antes de salir corriendo y dejar en olvidando la orden de Mikoto de quedarse sentada.

-¿Donde esta nuestra querida Sakura?- pregunto Mikoto bajando las escaleras con una pomada y un frasco con pastillas.

-no lo sé- alzo sus hombros pero la cara de preocupación de su madre no trasmitía nada bueno.

-estabas con ella- le dijo alzando una ceja, no podía engañarla.

-Salió a caminar, no te preocupes por ella mama. Sabe cómo curar heridas- dijo restándole importancia en un intento de reducir la preocupación de su progenitora.

-Sasuke, ese insecto que la pico era del clan Aburame. Sustrae chakra he inyectan veneno a la vez, son muy peligrosos- le explico inquieta, salió por la entrada y trato de seguir el rastro que desprendía la pelirosa.

Mikoto cuando fue un ninja activo fue una de las mejores rastreadoras de Konoha, casi destacaba tanto como el clan Inuzuka cuya agudeza olfatoria los hacia expertos en ese tipo de trabajos. Últimamente se había familiarizado con el chakra de la niña que le era fácil de encontrar en su radar cuando quería escáner el área donde se encontraba aunque eso lo hacía para no perder su habilidad.

En esos momentos el chakra de Sakura era un diminuto punto en la distancia, el veneno que le inyecto el insecto también consumía de su flujo de chakra. Cuando la encontró, la pequeña niña estaba jadeando en el bosque, avanzaba con temor hasta apoyarse en un árbol y recuperar su respiración.

-Sakura - la llamo pero la niña no respondía, su vista estaba nublada y su piel pálida hasta un punto que parecía que se desmayaría en cualquier momento. Avanzo con cuidado y en silencio le aplico su pomada en la picadura- sabes que me puedes contar cualquier cosa ¿verdad?

-si señora Mikoto - susurro después de ingerir una pastilla que le ofrecía la pelinegra, un antídoto contra el veneno.

-¿Sasuke te hizo sentir mal?- pregunto tan directa como pudo reconociendo un pequeño deje de tristeza reflejarse en los ojos de la niña por una fracción de segundo.

-no le agrado- respondió después de ver a la mujer frente a ella con atención, sus ojos negros mostraban una genuina preocupación como la primera vez que la vio. No quería decirle mucho acerca de sus conflictos emocionales porque sabía que su preocupación aumentaría - pero a mí me agrada más que Itachi, está aprendiendo a respetar mi privacidad.

-qué extraño, no es usual que mi hijo mayor sea una persona entrometida- rio por la expresión amarga que tenía la pequeña, sus mejillas comenzaron a coger color y chispeaba rabia- ¿es por tus estudios nocturnos?

-no- susurro con poca seguridad dándole la razón a Mikoto- es porque cuestiona cada cosa que esté haciendo y habla de ellas con otras personas sin mi permiso.

-seguro no lo ha hecho con malas intenciones, conociendo a mi hijo es posible que admire tu dedicación y desee lo mejor para ti así como lo hago yo, esa debe ser la razón de su atención hacia ti. Date tiempo de conocerlo, no son muy diferentes el uno del otro- comento sabiamente la matriarca Uchiha, había visto tantas cosas parecidas negativas como positivas que compartían comenzando por aquella actitud reservada.

-no me puede agradar, solo me agrada mi hermano mayor- sonrió con los recuerdos que tenia del susodicho, era la única persona que en esos momentos significaba mucho para ella sin que se diera cuenta.

-¿Hermano?

-mi querido Shisui- confeso suavizando su rostro y dejar atrás los gestos de amargura que le produjo Itachi- es muy diferente de Sasuke e Itachi. El me entiende, es divertido y amable. Creo que lo quiero mucho.

La conversación entre las dos se profundizo cuando la menor comenzó a hablar con orgullo de las cosas asombrosas que hacia Shisui y lo cálido que era con ella. Mikoto la escucho atentamente, tomándole importancia a los sentimientos que profesaba la niña en necesidad de una figura que fuera su familia. Aquel adolecente fue capaz de lograr que esa pequeña niña le abriera su corazón como alguna vez también hizo con su primogénito, envidiaba la facilidad que tenía para que personas tan reservadas pudieran abrirse con él y conservar esa confianza con tanta naturalidad.

Salieron del bosque cuando Mikoto creyó conveniente que la niña volviera a caminar y dieron un paseo en un parque de niños que por la hora del día se encontraba un poco vacío. Ella se sentó en los columpios un rato disfrutando de la fresca mañana viendo a la niña correr de un lado para otro con una sonrisa en su rostro, quiso enseñarle aquel lugar para que pudiera divertirse cuando quisiera y verla así de alegre más seguido. No había estado en un parque antes y sus ojos brillaban de entusiasmo cuando pasaba de juego en juego, hubo niños que trataron acercarse a la llamativa niña pero cualquier intento era esquivado por la misma que iba de una dirección a otra evadiéndolos y la mayor no pudo más que reír de la apatía a los extraños como le explico la niña cuando retornaron a la casa.

Después de esa interesante mañana decidió reunirse con su esposo en el cuartel general de la policía Uchiha para hablar de un tema que le rondaba por la cabeza desde que vio a la pequeña agarrarse del pasamano y colocarse en posiciones complejas ignorando a los niños que se amontonaban solo para verla y tratar de imitarla.

-¿Por qué quieres que la niña se quede una semana con los Uzumaki?- pregunto consternado a pesar de que ya se le había pasado por la cabeza que su mujer podría tener esa idea más como una visita que como lo que acababa de plantearle.

- ella no deja que nadie la conozca, prefiere mantener todo lo que hace en secreto- se quejó viendo por la ventana de la oficina al modesto jardín un rato, se planteó todos los problemas que representaba lo poco que le revelo la niña- pensé que tal vez si pasaba un tiempo con ellos se podría volver un poco más abierta, al menos con nosotros.

-Desde que llego no has dejado de pensar en su bienestar, es una niña que guarda muchas cosas para ella, eso la convertirá en una excelente ninja. Eso debería alegrarte, no preocuparte.

-Tú lo has dicho Fugaku, es una niña. Debe quemar cada etapa de su vida como corresponde, madurar con los años, crecer progresivamente y disfrutar de su juventud.

-Esta bien, hablare con Minato más tarde- cedió sin más argumentos que pudiera utilizar para evitar que su protegida se quedara ese tiempo con la familia más ruidosa de la aldea. En cierta forma le preocupaba que aquella pequeña niña adquiriera alguna cualidad de ellos que no era de su agrado como lo era el poco respeto a los títulos que tenía Kushina.

Minato le informo a su familia de la petición que le había hecho Fugaku esa tarde cuando llego a la hora de la cena. Se distrajo un momento cuando vio en la mesa su plato con una comida sumamente tentadora como todo lo que preparaba su esposa, subió su rostro con la boca hecha agua sin perder de vista las expresiones de los tres miembros restantes de su familia en diferentes medidas de sorpresa.

-¡¿Qué dijiste?!- grito Naruto después de tragar un pedazo de carne que casi se le caía de la boca de la impresión bajo la atenta mirada de su padre.

-Mikoto y Fugaku han notado que su protegida tiene problemas para socializar y han pedido que nos quedemos con ella por una semana, preocupados por su inusual comportamiento. Deben confiar en que tu madre es capaz de lograr que ella sea más abierta a relacionarse.

Kushina solo sonrió antes de seguir comiendo, no vio la necesidad de agregar algo a la conversación, la hacía feliz que su buena amiga Mikoto hubiera visto en ella lo necesario para ayudarla y se esmeraría en ello pero por otro lado sus hijos no parecían muy convencidos en querer convivir con una niña y como era de esperarse, Menma fue lo suficientemente astuto para no verse involucrado en aquel favor a los Uchiha.

-estaré en casa de Shikamaru la siguiente semana, tenemos varios proyectos juntos y su padre se ofreció a ayudarnos.

-Eso me parece perfecto cariño, la niña se quedara en tu habitación mientras tú no estés- dijo con malicia su madre observando el estremecimiento que paso por el cuerpo del niño. En esa casa todos conocían el odio que tenia de que alguien invadiera aquel lugar privado desde que Naruto estuvo ahí por tres días mientras remodelaban su habitación.

-madre por favor…

-está decidido Menma - dijo con una sonrisa que cruzaba la mayor parte de su rostro, le gustaba molestar a su hijo.

Por otro lado, en la casa de la familia Uchiha las cosas no iban de acuerdo a lo esperaba Mikoto. Cuando llego la noche invito a la Sakura a comer con ellos para que conociera las noticias que daría Fugaku antes de empezar. La niña estaría por una semana con los Uzumaki, siendo amablemente aceptada por sus anfitriones, ella lo tomo con mucha calma pero Sasuke no parecía convencido.

-porque tiene que quedarse con los Uzumaki!

-no te concierne- le respondió ella de regreso al finalizar su comida y dejar la habitación llevándose consigo los platos sucios que ella había utilizado y dejarlos en la cocina antes de regresar al comedor- si le vuelves a gritar a la señora Mikoto frente a mi te romperé más de una costilla- le advirtió al niño antes de marcharse, no le hacía gracia que le gritara a Mikoto.

-Sasuke esta celoso- lo pico Itachi viendo de reojo el gesto desaprobatorio que le lanzaba al camino por el que se había ido la pelirosa, había cierta seriedad en aquel gesto que evidenciaba que aquella advertencia era real.

-no entiendes, si se va a quedar con el dobe puede que se le pegue la idiotez- respondió con el rostro pálido de solo imaginar a esa niña con la capacidad de destrozar su paciencia en menos de 3 segundos, casi la misma rapidez con que lo ataco la noche anterior.

-no lo veas de esa forma, ella sabe que es lo que le conviene- le respondió su padre logrando disminuir un poco el mal presentimiento que creció dentro de ambos.

Después de la cena Sasuke se acercó a la habitación de Sakura para darle algunos consejos y evitar contagiarse del inusual comportamiento de su compañero, prefería su actual comportamiento observador e independiente. Después de tocar y recibir el visto bueno para entrar, la encontró sentada en su escritorio concentrada en un libro.

-¿Qué lees?- pregunto con curiosidad acercándose para ojear.

-Es un libro de historia, quería cambiar un poco de temas para variar- respondió mostrándole la cubierta del libro, un volumen antiguo que hablaba de la guerra entre clanes que había ocurrido antes de la creación de las aldeas- tu clan no es lo que esperaba, su pasado es muy diferente de lo que he podido observar.

-¿Qué esperabas? –pregunto sin dejar de mirar aquel viejo libro que conservaba entre sus pequeñas manos.

- Madara fue uno de los líderes de tu clan, el más prominente de entre todos y a pesar de sus logros al lado de los Senju, decidió dejar a todos atrás porque no pudo aceptar su pasado, eso en verdad me decepciono - le explico tratando de expresar lo mejor que podía su opinión y sintió alivio al ver que el comprendió lo que ella trataba de decirle.

-Él era uno de mis abuelos, mi padre una vez me conto que su odio a los Senju fue eterno porque le quitaron la persona que fue más importante para él- se sentó contra el escritorio y dio una observación rápida a los ojos verdes que lo miraban sin comprender.

-¿cómo sabes cuando alguien es importante para ti?- pregunto apoyando su cuerpo contra la mesa y quedar su cabeza y parte de su pecho recostado en ella.

-eso depende de que tanto quieras a una persona, de que tanto te preocupas por él y el deseo de estar a su lado- paso por su mente el recuerdo de su hermano y el en uno de sus entrenamientos, recordaba lo feliz que era tener la atención de él.

-¿cómo sabes todo eso?- cerró sus ojos quedándose dormida con la imagen de la sonrisa de Shisui en mente sin que Sasuke se diera cuenta.

-Una vez le pregunte lo mismo a mi madre y eso fue lo que me dijo- dijo antes de negar con la cabeza- bueno, quería decirte algunas cosas antes de que te vayas, es sobre los Uzumaki. Primero…- iba a comenzar antes de darse cuenta de que ella se durmió, soltó un pesado suspiro y abandono la habitación teniendo en mente hacer una lista para entregársela al día siguiente.

Al subir a su habitación se encontró con Itachi esperándolo frente a su puerta impasible como era costumbre, cuando se percató de su presencia lo llamo con la mano sin hacer ruido y entraron a su recamara sentándose el en su cama y su hermano la silla de su escritorio.

-hermano, ya que tenemos la semana para nosotros podremos entrenas solo tú y yo ¿verdad?- una sonrisa se plantó en su rostro ilusionado con el tiempo de calidad que pasarían juntos pero tan pronto llego se fue ante la negativa del mayor.

-tengo una misión que durara dos meses, será para la próxima, Sasuke- siempre le disgustaba ver la tristeza que le causaba el rechazo a su pequeño hermano aun si sus razones eran justas y serias.

-¡no es justo hermano¡ siempre estas entre misiones, casi no te puedo ver y ya no entrenamos tanto- se quejó inflando sus mejillas y mirando a otro lado- si no quieres hacer nada conmigo entonces para que querías que nos reuniéramos.

-madre no se dio cuenta pero padre y yo sí. Sabemos lo que ocurrió en la noche, Sasuke- le informo analizando los gestos de sorpresa y miedo que no ocultaba bien el menor junto con un movimiento significativo y minúsculo ante ojos inexpertos pero no para él. Había posado una de sus manos entre sus costillas y apretó ligeramente.

-no ocurrió nada más que el dobe retrasando el término de la maqueta. Por su culpa quedamos de tercer lugar- afirmo, siendo completamente verdad.

-me refiero a su escape a los bosques del clan. Terminaron heridos y no dijeron nada, Naruto tenía un moretón en su cuello y supongo que tu costado también lo está- comento viendo como el niño apartaba su mano de las costillas como si lo hubieran descubierto, tiñendo sus mejillas de rosado.

-no te puedo decir, es un secreto- susurro ignorando la penetrante mirada represiva de su preocupado hermano. No le era desconocido que Itachi lo protegía en silencio pero había casos que el cuestionaba como era ese.

-no se lo diré a nuestra madre si es lo que te preocupa, ni siquiera a nuestro padre. Solo quiero ayudarte Sasuke, soy tu hermano mayor después de todo- relajo sus gestos revolviendo con suavidad el cabello del pequeño niño.

-no es que no confié en ti hermano!- dijo confundido viendo a Itachi a los ojos- pero a la persona que le prometí mantenerlo en secreto no lo hace.

-está bien pero sabes que tienes mi apoyo, ahora, muéstrame como está tu costado. al menos quiero saber que estas bien- pidió obteniendo una afirmativa por parte del menor.

Al quitarse la camisa y dejar expuesto su costado no había marcas, hematomas o fracturas, solo una ligera inflamación en sus músculos. Palpo el área consiente de la molestia que causaba a su hermano pero solo pudo recomendarle tomarse unos desinflamatorios antes de marcharse de la habitación y dirigirse a su habitación tratando de restarle importancia a ese tema pero no era capaz. Sasuke había recibido un golpe fuerte que fue tratado, lo supo después de compararlo con la herida que observo por casualidad en la nuca Naruto, esta última fue hecha para noquearlo y debía estar más inflamada cuando la vio por haber sido reciente pero tanto la del rubio como la de su hermano solo presentaban una pequeña inflamación de las áreas afectadas. Llego a la conclusión de que el oponente al que se enfrentaron poseía una buena precisión y ninjutsu médico.

Sonrió antes de acostarse en la cama, solo había una persona que poseía esas cualidades y de paso no confiaba en él: Sakura. Había cometido el mismo error de su pequeño hermano de subestimarla sin saberlo.

Intento dormir pero no le fue posible así que se quedó recargado en el marco de su ventana observando el exterior organizando sus ideas y trazando planes en su mente para aplicarlo con su escuadrón. El como un capitán debía estar preparado para cualquier cosa que ocurriera en esos dos meses y el, digno de su título se planteaba los escenarios más probables que pudieran ocurrir y como confrontarlos.

Duro horas en la oscuridad de la noche perdido en sus pensamientos hasta que un murmullo en el aire lo desconcentro, un quejido que pronto se volvió un grito que la distancia causaba la disminución de su sonido a algo casi inexistente.

Salto de la ventana y corrió por los pasillos hasta la habitación de donde había surgido aquel grito prolongado que se detuvo con rapidez. Detecto solamente un chakra en su interior pero en manteniendo sus sentidos alerta entro y registro el lugar en busca de un intruso que tratara de esconderse en la oscuridad al ocultar su chakra pero no había nadie, solo la señora del servicio y el.

Encendió una vela que se encontraba sobre un escritorio pegado a la pared donde se encontraba la entrada y para su sorpresa nada más estaba la pequeña pelirosa en la que había estado en su pensamiento horas atrás. Sus ojos verdes estaban hinchados y trataba de disminuir el temblor de su cuerpo abrazándose a sí misma y meneándose en la cama buscando escapar de lo que la asusto.

-lo siento…lo siento- murmuro torpemente ocultando su cara entre sus piernas.

-ya paso, solo fue un mal sueño- trato de tranquilizarla sentándose a su lado y acariciar su espalda con la yema de sus dedos, atento de que su tacto no fuera muy invasivo para no asustarla más. Duraron así varios minutos hasta que ella dejo de temblar y se recostara en el hombro del Uchiha regulando su respiración.

-¿Por qué?- pregunto elevando un poco su rostro para ver mejor la cara de él que estaba a pocos centímetros de ella, completamente tranquilo, viendo los hinchados ojitos verdes que lo miraban con curiosidad.

-qué cosa- dijo deteniendo su caricia en la espalda de su acompañante.

-tu viniste, me escuchaste pero no me has regañado. Sé que es molesto pero no puedo controlarlo, ella siempre me habla en sueños antes de disculparse y no puedo hacer nada- dijo tallando sus ojos con sus manos.

-nadie te hará daño Sakura, estas a salvo. Solo fue una pesadilla- susurro volviendo a retomar las caricias pero ella se alejó un poco y se sentó frente a él, volviendo a mostrarse impasible como si no hubiera pasado nada.

-¿Qué te han dicho la señora Mikoto y el señor Fugaku de mí?- pregunto emanando chakra en su rostro para disminuir la hinchazón hasta eliminarla bajo la mirada del mayor.

-que eres una niña muy especial que es capaz de conservar un buen corazón después de tanto sufrimiento, te admiran- eso en verdad la impacto, no porque esperara algún comentario negativo sino por la sinceridad con la que él le había dicho todo.

-estas diciendo la verdad, no eres tan malo como pensé que eras- admitió sonrojada sintiéndose exageradamente honesta por segunda vez.

-apresurarse a sacar conclusiones es un error que todos los shinobis debemos evitar, recuerda que hay que conocer antes de dar algo por hecho- le aconsejo antes de quedar en un agradable silencio junto a la pequeña que ella se encargó de eliminar.

-¿te puedo pedir un favor?- pregunto

-el que quieras

-no comentes lo que hago a lo demás, no me gusta- le pidió extendiendo su meñique en una promesa inquebrantable a la que él se unió.

-prometo no informar a nadie de tus actividades sin tu autorización excepto si tu vida corre riesgo, querida Sakura- dijo entrelazando su dedo con el de ella, sonriendo en complicidad antes de abandonar la habitación dispuesto a dormir las pocas horas que restaban.