"No podía tomar en serio lo que le dijera Naruto, ser respetuosa con su madre Kushina pero al igual que Naruto no tomar en serio lo que dijera, escuchar los consejos que le pudiera proporcionar el hokage Minato, evitar enfadar a Kushina, no acercarse a Naruto, no llamar la atención…"
La lista de Sasuke abarcaba dos hojas que por cortesía lo leyó bajo su atenta mirada negra. A su corta edad él era capaz de diferenciar las cosas que eran aceptables y cuales no dentro de los rangos establecidos silenciosamente de un buen comportamiento y a su vez entraban en sus patrones de conducta, despreciaba las reacciones innecesarias como el bullicio que era inherente en los Uzumaki.
Él tomaba muy en serio lo que había plasmado en el papel, familiarizado con aquellas personas más de lo que aparentaba, sabía hasta qué grado podía ser la influencia que pudiera ocasionar en su aprendiz y ella apreciaba que él se preocupara por ella en ese momento sin comprender aun cuales eran los motivos detrás de ello. Sonrió doblando las hojas y las guardo dentro de su pantalón bajo la penetrante mirada que le dirigía en niño.
Ese día ella cambio su atuendo, casi siempre llevaba ropa que eran muy masculinas imitando el estilo de las personas que la rodeaban y hacer más cómodo su entrenamiento, cabe mencionar que sus gustos poco femeninos eran permanentemente criticados por las demás empleada y hasta por la misma Mikota que veía con profundo desagrado a su habitual vestimenta. Pero en ese momento tenía puesta una blusa roja de tiras gruesas y cuello redondo, unos pantalones cortos de color blanco con dos bolsillos en la parte de atrás y unas sandalias del mismo color que la blusa.
El atuendo la hacía ver femenina y le gusto apreciar su apariencia en el espejo antes de que Sasuke fuera a visitarla a su habitación para entregarle las hojas ignorando el cambio de ropas como era de esperarse, él no le prestaba atención a los gustos de las niñas, prefería mantenerse apartado de eso si le era posible e especial porque no veía los gustos femeninos como algo ridículamente innecesario. Dirigió sus ojos al espejo otra vez detallando las diferencias que había en ese momento con su apariencia y como se veía normalmente.
-¿me veo bien?- pregunto ella bajo la atenta mirada del niño que paso desde sus pies hasta su cabello sin entender bien a lo que se refería ni la mirada de desconcierto que tenía en esos momentos ella. Considero que la pelirosa había olvidado algo que debía usar para que tuviese tan extraña actitud.
-no olvides llevar tus kunai, seguirás practicando en las noches y cuando vuelvas entrenaremos en el bosque- ordeno antes de salir de la habitación dejándola medianamente satisfecha de su comentario, no había duda alguna de que practicaría.
Cuando salió de su habitación con una mochila negra sobre sus hombros donde llevaba lo necesario para los siguientes días, almorzó junto con las señoras de servicio tranquilamente escuchando la conversación de las mayores que constaban más que todo de quejas de algunos alimentos que habían subido de precio debido a las escasas lluvias para estar en invierno y de ahí fue a la sala donde ya la estaban esperando. Vio a Mikoto hablando con una mujer que le daba la espalda, su cabello era tan rojo y largo que le dieron ganas de sentir su tacto por curiosidad, se veía tan suave que casi llegaba a tocarlo movida como pocas veces de un deseo inocente, detuvo su mano a mitad de camino y la acerco a su pecho un poco sonrojada, no era capaz de tocar a un extraño.
Cuando la pelinegra se dio cuenta de su presencia le sonrió complacida de la belleza de lo que llevaba puuesto y la pelirroja dio media vuelta para verla pero la niña aun no cabía en su asombro, si creía que la señora Mikoto era hermosa, su belleza la consideraba como algo tradicional, parecida a una noche cálida, por el contrario, la de aquella pelirroja era completamente diferente, exótica. Su piel era pálida como la de Mikoto, diferenciadas por sus mejillas sonrosadas, unos extraños ojos grises que se aclaraban alrededor de su pupila en un color violeta, y rasgos faciales un poco menos fileños que la pelinegra, sus mejillas eran un poco rellenas y tenía algunas pecas poco perceptibles sobre su nariz.
-Buenas tardes, me llamo Sakura- se presentó inclinándose levemente exaltándose al sentir unos brazos rodearla. La mujer había pegado un chillido y la cogió entre brazos abrazándola como si fuera un peluche hasta casi aplastar sus pulmones dejando completamente inmovilizada a la niña.
-es tan linda- grito antes de soltar a la pelirosa, contemplar su cara de cerca y agarrar sus mejillas, apretándolas con poca fuerza, acariciar su pelo embelesada en mayor medida que la menor con la gran diferencia de que la mayor no tenía una actitud reservada- Mikoto, no me habías dicho que la pequeña Sakura era tan tierna, solo mírala.
-no querías que te emocionaras tanto Kushina, a veces asusta a los niños- comento un poco apenada enviándole una mirada de disculpa Sakura que estaba confundida por el repentino acercamiento de la señora, no le incomodo mucho la repentina cercanía, algo extraño para ser una persona nueva para ella, la peliroja tenía una presencia agradable.
-me puedes llamar tía Kushina, a partir de hoy seremos buenas amigas ¿te parece?- le dijo a la niña con estrellas ilusas en sus ojos.
-no tengo amigos- comento la niña dejando muda a la mayor que parecía comprender porque su buena amiga Mikoto pidió su ayuda- ¿ya ha almorzado?- pregunto invitándole un poco del postre que había quedado del almuerzo pero la mayor se negó alegando que no era necesario.
-es momento de irnos, Mikoto nos vemos otro día, no te preocupes, cuidare muy bien de Sakura- dijo enérgicamente antes de salir agarrada de la mano de la menor que se despidió como pudo de la pelinegra agitando su mano antes de ser arrastrada por la peliroja.
Apretó un poco la mano de Kushina cuando salieron del barrio Uchiha y se adentraron más en la aldea, encontrando menos personas Uchiha conforme avanzaban y mas personas de otros clanes tanto civiles como ninjas que eran fácilmente identificables por sus ropas coloridas y no limitarse a las 4 gamas de colores -negro, blanco, azul y rojo oscuro- que abundaba en su barrio.
Por unos segundos mas siguió agarrada férreamente a la pelirroja hasta que recordó que Konoha no solamente estaba formada por ese clan, había muchos más y todos eran diferentes pero se mantenían juntos, siendo cada uno una pieza del rompecabezas que formaba Konoha.
Aflojo el agarre más calmada y examino los caminos por los que andaban, las diferentes casas, trabajos, edificios que había en su camino y la diversidad de comportamientos de las personas. Su corazón se aceleró de emoción examinando los nuevos lugares, la apariencia de la gente y los símbolos de clanes más prominentes hasta que llegaron a la casa de los Uzumaki. Por fuera pudo contemplar lo grande y modesta que era, tenía dos pisos y un jardín delantero con un pasto fresco y radiante por el que había un camino de piedra a cuyos lados estaba lleno de flores de todos los colores que despedían agradables aromas formando un laberinto que retaba ser atravesado para perderse.
-Bienvenida a mi casa Sakura- exclamo la mayor animándola a pasar, cerrando la puerta en entrada una vez la menor se animó a caminar en su interior. El lugar olía a comida, una mezcla de verduras, carne del reciente almuerzo y algo parecido a flores silvestres que posiblemente era debido al jardín.
-es grande- se animó a comentar quitándose los zapatos antes de adentrarse más a la casa y sentarse en el comedor junto con Kushina. Todo tanto adentro como afuera inspiraba un estilo hogareño que trasmitía confort y una calidez agradable nada parecida al calor agobiante que podía haber a mediados de verano.
-Minato quería que viviéramos en un apartamento, me aterre de solo pensarlo y no deje que pasara. Naruto y Menma son parecidos a mí, los espacios pequeños nos parecen aburridos así que hasta el momento sabemos que vivir aquí ha sido la mejor opción ¿tú que preferirías Sakura?
-no me incomodaría vivir en un apartamento mientras tenga una cocina y una biblioteca- comento sin prestarle mucha importancia como le había recomendado Sasuke, aun así mantenía cuidado en algunas cosas que decía para no sonar irrespetuosa.
-Que aburrido- se quejó la mayor viéndola con una ceja levantada- así que te gusta leer.
-Si señora
-Sakura, llámame tía Kushina- repitió amablemente- ¿Qué tipo de libros te gustan?- pregunto otra vez pero la niña se quedó en silencio mirándola con el ceño ligeramente fruncido. Estaba ocurriendo lo mismo, le estaban preguntando muchas cosas y aun no confiaba en aquella señora a pesar de ser una buena amiga de Mikoto para hablar con total libertad acerca de si misma.
-tía Kushina ¿Por qué me pregunta esas cosas?
-para conocerte mejor, dattebane- dijo ella viendo como la niña fruncía más el ceño. Contuvo la risa que casi sale de sus labios, el parecido que tenía con los Uchiha era tanto que en general si no fuera por el color de sus ojos y cabello diría que era una de ellos.
-no quiero ser grosera, pero nadie quiere conocer a otra persona sin un motivo detrás. Lo sé, el poder de la información me ha causado varios problemas, así que le pregunto ¿para que desea saber de mí?- relajo su ceño y se quedó viendo inexpresiva y sin pestañear a Kushina, cuyos ojos violáceos se abrieron en gran medida y su cara reflejaba asombro, no había pasado por su cabeza que tanto era el parecido con los Uchiha hasta ese momento. Casi parecía la versión femenina y agraciada de su sobrino Itachi.
-porque Mikoto me conto de una pequeña niña que tenía bajo su protección que no tenía amigos, era solitaria y no conocía que era ser una niña. Eres muy inteligente pero eso no es lo único que necesita una persona en este mundo. Quiero enseñarte a ser más abierta a las relaciones y disfrutes tu niñez porque cuando crezcas te darás cuenta de lo valioso que es este tiempo. Hare lo posible para que te diviertas esta semana conmigo, dattebane.
La menor se quedó pensando en eso por unos minutos confrontando la mirada de la mayor que conforme pasaba el tiempo lucia más incómoda por el grado de intensidad que podía provocar su mirada. Sakura metió su mano en su pantalón y saco las hojas que le entrego Sasuke y las reviso una vez más, antes de tachar una de las primeras recomendaciones "no prestarle atención a los comentarios de tía Kushina" y sonrió antes de guardarlo en su pantalón otra vez.
-me gustan los libros de medicina ¿y a ti?
-icha icha Paradise!
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-ya llegue, dattebayo!- grito alguien en la entrada ingresando al condominio, miro a su alrededor extrañado por la falta de saludo hasta que escucho una risita provenir de la habitación de sus padres seguida de muchas otras. El reconoció ese sonido, femenino y contagioso como el de su madre pero la risa que secundaba la de ella era diferente, más suave y encantadora. Se sonrojo cuando proceso después de un minuto de quien se trataba, la niña que llamo su atención cuando visito a Sasuke para un trabajo de la academia y lo mantenía distraído en clases cuando pensaba en ella involuntariamente. Dejo sus cosas en el comedor antes de adentrarse más y tocar la puerta del dormitorio con sus extremidades temblorosas del nerviosismo que le causo sus pensamientos- ¿mama, estas en casa?
-pasa Naruto!- dijo aun entre risas y al ingresar se sorprendió cuando vio a su madre confianzuda con una niña y no cualquiera, había acertado , era la niña de sus sueños como se había imaginado, la pelirosa que había soñado que le dio una paliza a Sasuke y que para su pesar era su novia –o eso creía-.
-hola, eres Sakura, ¿no es asi?- pregunto con una sonrisa viendo a la niña que estaba comiendo unas galletas de chocolate en la cama mientras esta le hacía unas trenzas su madre. Se sonrojo sin darse cuenta, ella aun le parecía muy bonita y le daba un poco de nerviosismo verla de nuevo, no sabía que decirle y verse cool como lo hacía su hermano todo el tiempo pero algo era seguro, quería que ella viera que él era genial y que merecía ser observado.
-si- respondió con la boca embarrotada de chocolate sosteniéndole fijamente la mirada al rubio que había entrado, sus ojos eran tan lindos que difícilmente podía apartar la vista de ellos.
-¿me puedes dar un poco?- pregunto señalando a las galletas que estaba comiendo plácidamente y le entrego una que tenía en manos, estaba un poco pegajosa pero eso no le impidió a el comérsela gustoso.
-¿cómo te fue hoy cariño?- pregunto su madre aun concentrada en la trenza que estaba hecha hasta la mitad del largo cabello rosa.
-menma se lució otra vez- se quejó irritado antes de abandonar la habitación y regresar hecho una furia caminando de un lado a otro como un león enjaulado olvidándose por completo verse cool- ¡volvió a decir en clases que solo servía para dormir y todos se rieron de mi!
-si vuelvo a recibir otra nota de Iruka de que te has estado quedando dormido…-amenazo Kushina soltando a la pelirosa, creando un aura visible, completamente oscura y demoniaca que alejaba toda su atención de ella.
-buena suerte, Naruto- sonrió Sakura cuando sintió el peligro atrás de ella y decidió que era el mejor momento para retirada, bajo de la cama y cerró la puerta de la habitación tras de ella antes de escuchar cosas romperse en su interior y a Naruto pidiéndole ayuda pero apreciaba mucho su vida para meterse en ese terreno peligroso.
Bajo a la sala y se quedó viendo a través del ventanal la gente que pasaba por la calle ignorando la batalla campal que había a pocos pasos de ella. Cada uno de los transeúntes estaba pendientes de su propia vida bajo la tenue luz del atardecer, muchas personas estaban recogiendo sus cosas para regresar a sus hogares y otras se dedicaron a abrir locales nocturnos que había reconocido como bares para personas mayores y algunos casinos donde apostaban lo que tenían con el riesgo de irse con las manos vacías, dudosa se puso a pensar de donde conocía esto, el significado de mucha cosas, las personas que la rodeaban no los mencionaban pero ella conocía que existían, como si fuera un pensamiento común e inconsciente, como si lo hubiera aprendido antes.
Suspiro antes de acomodarse en el sillón que estaba frente al ventanal cuando la noche había llegado y se enfrentó a la mirada de Naruto que estaba a pocos pasos de ella, su ceño estaba fruncido y la veía de una forma diferente, más seria y menos cálida además de que se encontraba con la piel más pálida. No supo cuánto tiempo estuvo detrás de ella pero no parecía mucho.
-Pensé que tía Kushina te había golpeado o al menos tirarte algún jarrón- comento divertida aunque su cara no guardaba alguna expresión. El solo sonrió de medio lado antes de sentarse frente a ella en un sillón individual.
-yo no despierto la ira de mi madre, eso te lo puedo asegurar- junto sus manos en sus piernas y la siguió analizando sin dejar aquella seria expresión que parecía desencajar en su rostro.
-dormirte en clases fue una mala idea, llevas toda tu vida con ella, ya deberías conocerla. Yo apenas llevo horas y sé que lo que hiciste fue un pase seguro para ganarte una paliza- comento manteniendo aun la diversión, tratando de seguir las indicaciones de la mencionada para realizar una buena conversación. Mientras estuvieron solas la pelirroja se dedicó a enséñale algunas cosas que podría decir para agradar a la gente, usar la ironia y el sarcasmo de forma leve podía ser simpático, hablar de vivencias pasadas de relevancia, educador y decir lo que uno pensaba, valiente.
-es raro, casi nadie me confunde con mi hermano- después de unos segundos debatiéndose lo que debía hacer, decidió acercarse a ella y quedar frente al sillón de ella- vine a recoger mis cosas y advertirte que no quiero ver mi habitación desordenada cuando regrese y tampoco dejes que Naruto entre en ella- le dijo antes de marcharse por la entrada a la vez que entraba un hombre mucho mayor que él.
-que te valla bien con Shikamaru- le dijo antes de cerrar la puerta el mayor, dejando confundida a la niña.
La pelirosa se quedó en silencio varios segundos con la vista fija en la entrada. Aquel niño no era Naruto pero era igual a él físicamente, sus tres bigotes en cada mejilla, aquel alborotado y lacio cabello rubio y sus ojos sorprendentemente azules no tenían diferencias. Suspiro apretando un poco los puños, ridículo, se dio cuenta de algo, esa persona que estuvo frente a ella por fuera de las apariencias tenía detalles distintivos. Aquellos ojos los mantenía relajados haciendo que no se vieran alegres más bien pequeños y tristes, sus labios los mantuvo sin un atisbo de sonrisa, cayendo en una mueca de desinterés y su ceño permanecía fruncido sin darse cuenta, eliminando cualquier rastro de calidez que pudiera producir verlo, al contrario, no le producía un mínimo de confianza.
- tú debes ser Sakura, es un gusto conocerte. Me llamo Minato, veo que ya conociste a Menma- se presentó el hombre que había entrado, sacándola de sus pensamientos.
Era muy alto y apuesto pero lo sorprendente en el eran aquellos rasgos característicos de sus hijos. Sus ojos eran pequeños y relajados, pareciéndose al niño que supuso era gemelo o mellizo de Naruto con la diferencia de que eran más claros, casi como un azul celeste con un brillo único y amable, sus rasgos más finos que los de Kushina y su cabello rubio un poco más largo que sus hijos sin perder toque de rebeldía. Simplemente para ella ese hombre rosaba el nivel de atractivo que tenía Shisui pero no le importo mucho ese detalle sino quien era el, la persona más perfecta que había apreciado sus ojos, su título en toga y el poder que emanaba lo hacía ver casi como un dios para ella ¡el era el Hokage¡ había leído mucho sobre él y sus antecesores, conocerlo era un honor que hacía que su corazón estuviera por salirse de su boca.
-es un gusto conocerlo señor Minato, me llamo Sakura, gracias por recibirme en su casa- se levantó y dio una ligera inclinación de cabeza para el placer de el, le agradaba sus modales.
-espero que te sientas cómoda, mi esposa a veces suele ser un poco explosiva…ya sabes- comento el divertido viendo bajar por las escaleras a la mencionada y su hijo menor.
Naruto tenía varios golpes y magulladuras por todo su rostro, parecido salir de una batalla campal pero no se quejaba, ya estaba acostumbrado a esa clase de heridas y quería mantenerse lo más impasible posible para dejar una mejor impresión a aquella linda invitada que la de un niño llorón. En cambio Kushina lucia fresca y calmada, saludando a su esposo con un fuerte abrazo y desaparecer en la cocina para preparar la cena negando la ayuda que le ofrecía Sakura por esa vez.
-un día quisiera entrenar con usted, señor Minato- comento ya solos en la mesa con el desafío reflejado en sus ojos mientras Naruto iba por platos- quisiera saber cómo está mi nivel contra el Hokage, sería muy interesante.
-opino lo mismo- comento alegre de ver la motivación de las nueva generación, sus hijos eran más de lo que pudiera desear, Menma era un estudiante excepcional y Naruto tenía un espíritu infranqueable, agradecía a los dioses ser bendecido por ellos pero no eran los únicos jóvenes que mostraban un espíritu valeroso, él lo sabía, habían varios niños en los que veía potencial y la osada niña era uno de ellos
-Si! Hoy hay ramen- grito desde la cocina Naruto llevando consigo varios platos hondos y ubicarlos en la mesa junto con los palillos de cada uno. Sus ojos brillaban de deseo y sus mejillas estaban sonrosadas, esperando a que llegara su madre con una hoya grande que casi espanta a la niña casi tanto como los demás invitados que ven Ramen en esa casa.
-Tranquilízate Naruto, la visita primero- lo regaño Kushina mientras le servía un plato completamente lleno de la sopa de fideos- si quieres mas no dudes en coger, estas muy delgada, tienes que rellenarte un poco.
-gracias- susurro viendo como Naruto y Minato devoraban su plato y se servían más como si un plato lleno fuera solo una cucharada y no amenguara su desenfrenada hambre. Sasuke tenía razón en algo de su lista por esta vez "los Uzumaki comen mucho, no te adiaras a esa costumbre si no quieres parecer un akimichi y rendir menos en los entrenamientos".
-Dime querida Sakura ¿ya sabes escribir?- pregunto Kushina sin terminar de tragar lo que tenía en boca pero entendible.
-sí, aprendí mientras vivía con la señora Uchiha, me refiero a la madre de la señora Mikoto- dijo cogiendo un segundo plato, estaba muy delicioso, no se dejaría debilitar en los entrenamientos por un plato extra, Sasuke lo entendería.
-oh qué bien! Ya estas preparada para ingresar a la academia- comento tragando la bola de alimentos que había almacenado en su mejilla, bajo la atenta mirada de la niña sonrió cómplice y le explico que era una forma excelente para poder comer mucho en un solo bocado.
-Es como las ardillas- comento recordando como almacenaban comida entre sus mejillas en los últimos meses, casi alcanzando el mismo tamaño que el resto de sus pequeños cuerpos, pero lo más cercano a una ardilla en esa mesa era Naruto, aquellos bigotes y cara hinchada no le favorecían mucho.
Cuando terminaron de cenar, Kushina y Minato se fueron a su habitación dando las buenas noches y dejar solos a los dos niños no sin antes avisarles que durmieran pronto. Ella se aseguraría de que así fuera, tenía la costumbre de pasear por la casa para ver si sus hijos obedecían y dormían o se quedaban jugando y ganarse un buen sermón. La situación era diferente en esos momentos, sin Menma en casa ella estaba más relajada, Naruto suele tener el sueño pesado y le quitaba peso de encima.
Los niños permanecieron en silencio algunos segundos antes de que Sakura se acercara al lado del rubio y contemplar mejor las heridas que tenía su rostro. Frunció un poco sus cejas como tantas veces en ese día y le pidió que fueran a la sala bajo la dubitativa mirada de él que sin refutarla la siguió sentándose en un sofá, expectante de lo que tuviera que decirle.
-Si quieres te puedo curar- dijo señalando su rostro sin atreverse a acercarse sin el consentimiento del niño, no quería entrometerse en su espacio personal sin su permiso además de que aún se encontraba apenada de haberlo noqueado aunque el creyera que fue un sueño.
El pestañeo varias veces sin entender bien que quería lograr la niña con eso, frunció el entrecejo más que ella y sus grandes ojos azules trataron de buscar en ella algún engaño que estuviera visible. Eran pocas las veces que las personas le brindaban su apoyo y la mayoría cuando lo hacían querían algo a cambio.
Ser el hijo del Hokage no era tan bueno como parecía, era más como estar maldito. Mucha gente hipócrita se acercaba a él tendiéndole una mano sin ánimos. A casi nadie le interesaba su persona sino sus progenitores o su hermano mayor que sin esfuerzo alguno -en su opinión- había ganado el respeto y admiración de todos mientras que él era la sombra de su familia.
La pelirosa no parecía una mala persona, se divertía con su madre antes de que el llegara a la casa y tenía lo que muchas niñas desearía que era la atención de Sasuke Uchiha. Todo eso sin la intervención de el, por eso no pudo evitar pensar ¿Qué buscaba ella de el? De pie frente suyo ella lo miraba impasible con una postura relajaba, esperando paciente su respuesta.
Sonrió como acostumbraba, mostrando casi todos sus dientes anormalmente blancos luciendo lo más feliz y complacido que podía, esperando su ayuda después de un efusivo asentimiento.
No era real, él lo sabía pero nadie se daba cuenta de eso, su sonrisa era la mejor forma de aligerar el ambiente, de parecer confiado y tonto y de tener algo por lo que al menos ser reconocido. Dolía ser ignorado y utilizado por la confianza que le dio alguna vez a las personas equivocadas pero ponerle una buena cara al mundo disminuía ese sentimiento y se limitaba a ignorarlo a pesar de que estaba latente y lo perseguía siempre al igual que la experiencia.
-no tengas miedo- aconsejo la niña antes de tocar con ambas manos sus mejillas sintiendo bajo su tacto el estremecimiento del rubio. Concentrada cerro sus ojos y dejo su chakra fluir desde sus manos hasta la cara de él, calmando progresivamente la hinchazón y reparar los vasos que se rompieron por los mortales golpes que Kushina daba.
Él estaba relajado cuando se dejó invadir por la calidez del chakra de ella, se sentía fresco pero distante, como si lo tuviera al lado a pocos centímetros de el pero sin alcanzarlo. Se sentía mejor con cada segundo que pasaba, casi se dormía por la agradable sensación hasta que algo interrumpió la calma que lo estaba embargando, un quejido atrás de ellos se hizo escuchar a lo alto. Sobresaltado abrió los ojos y giro su rostro en dirección a dónde provino el sonido.
Su padre había salido de la habitación por un vaso con agua, viendo con sorpresa como su invitada curaba a su hijo como si nada, dejándolo como nuevo después de haber pensado que duraría 1 semana amoratado. Sus ojos pasaron de Naruto a Sakura y viceversa, era la primera vez que veía a una niña producir chakra curativo y más aún que no le tomara mucho esfuerzo utilizarlo después de observar su relajada postura.
-¿papa?- pregunto el menor de la familia viéndolo con curiosidad, eran pocas las veces que veía a su padre dejarse sorprender tan abiertamente que dejaba su boca abierta de la impresión. Admitía que también estuvo encantado hasta que una voz venenosa en su cabeza le susurro que lo que acabo de pasar era una trampa de la niña para obtener la atención de su padre. Sonrió de medio lado y se puso de pie – voy a dormir, los dejo solos- dijo como si nada, desplazando un poco más la amargura que se guardaba para el.
-espera- susurro la niña antes de alcanzarlo y revisar su cara bajo el escrutinio de sus ojos en búsqueda de alguna cosa que le faltara curar- buenas noches Naruto, señor Minato- se despidió después de ver complacida que el ya no tenía nada y adentrarse en la que en ese momento seria su habitación dejando no solo a Minato sorprendido sino también a su hijo menor.
Una vez dentro del dormitorio donde se quedaría en esa semana un olor la golpeo una vez inhalo la esencia de la estancia, cítrico muy fuerte. Sobre un escritorio vio el causante de aquel inusual olor, un frasco oscuro con la imagen de limones y naranjas y el nombre de una marca comercial, era un perfume, el que usaba el hermano de Naruto.
Soltó un gruñido bajo, abrió las ventanas y encendió el abanico de la habitación para dispersar el olor haciendo más agradable el lugar una vez disminuido el aroma. Le presto más atención a la habitación una vez recupero su olfato. Era muy espacioso y de tonalidades serias que cubria una gama de azul eléctrico, negro y gris. Tenía una cama individual pegada en la pared de lado de la puerta y la cabecera pegada a la otra pared, al lado tenía un estante lleno de libros unido a un escritorio de madera y al frente estaba el armario con varias dianas pegadas con algunos kunai incrustados junto a la ventana que daba a un pequeño balcón siendo la pared restante cubierta de algunos pergaminos, notas sobre un tablero borrable y un televisor acomodado en la pared.
-"es agradable"-pensó antes de ver los libros que se encontraban en la repisa, habían varios tomos de historia, técnicas de combate armado, entrenamiento físico, filosofía de los primeros tres hokages, organización ninja según las naciones ninja y una serie de pergaminos que eran de trabajos académicos por el sello que llevaban impreso y otros que no se animó a tocar cuando vio un sello que no había visto antes en la casa de Mikoto.
Cerró la ventana y sin mucho pensarlo cogió un tomo de filosofía del segundo hokage con el corazón en la mano del nerviosismo. Cuando estaba en la biblioteca de los Uchiha había buscado algún libro que hablara de las creencias Tobirama Senju hasta que se enteró por casualidad que fue enemigo jurado del clan, se odiaban a muerte y en su ascenso al poder hizo movimientos silenciosos para alejarlos poco a poco de Konoha hasta casi lograr una guerra interna por su imprudencia.
Paso varias horas leyendo y crispándose de rabia con cada letra que leía de aquellos espantosos libros y pergaminos, aquel Hokage le era de su total desagrado desde que se introdujo a su filosofía.
"El clan Uchiha es el clan más poderoso por aquel amor profundo que le guardan a sus seres amados pero también el más maldito cuando llegan a perderlos. El amor se transforma en odio y su existencia se vuelve un peligro para la aldea"
Lo odiaba, simplemente no cabía en su cabeza como las personas que le habían brindado un techo, una cama, un trabajo y comida era un peligro.
La gentileza de Mikoto no lo tenía ninguna otra persona que hubiera conocido, siempre cuidaba de ella, lo sabía, desde que la conoció vio que no la trataba como un extraño sino como a otro miembro de su círculo cercano sin haber hecho algún mérito mara ganar su atencion. Sasuke era parecido en algunas cosas a su madre pero le sumaba lealtad, cada cosa que se prometieron nunca decir, había sido cumplido por una confianza que se tenían en silencio y que no creía hablarían algún día y por ultimo estaba Itachi y Shisui que estuvieron presentes para reconfortarla cuando creía estaría sola como habia estado acostumbrada.
Shisui era lo más cercano a una familia desde su punto de vista, era la mezcla de todo lo bueno y justo en el mundo. Su gentileza, su lealtad y su compañía lo convertían en su punto débil, él era la persona más importante para ella. Después de que Sasuke le explicara que era querer a alguien ella lo entendió, su felicidad estaba enlazada con la existencia de Shisui.
Asi que ¿Por qué el segundo Hokage los concebía como seres inestables y que fácilmente sucumbían a la oscuridad? No lo sabía pero lo que si sabía era que las palabras de él no la tocaron en absoluto a pesar del encanto que producían aquellas personas fuertes en ella.
-era un idiota- susurro cerrando el libro y soltó un bufido antes de apagar las luces y decidirse dormir sin darle más vueltas al asunto. No pondría en duda la bondad de los Uchiha por un hokage.
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Había un aroma dulce en el aire, un postre que no supo identificar, inalcanzable para sus aturdidos sentidos. Reconoció estar gateando en un campo cercano a un poblado de donde provenía el agradable olor sin ser capaz de acercarse a pesar de que su estómago gruñera en protesta y salivara deseosa de alimentos. Acercarse estaba mal, la estaban buscando, era una trampa y le traería graves problemas si regresara.
La niebla del bosque la protegía de la vista de los aldeanos, gatear en vez de caminar la hacía casi indetectable pero su olor era como el del dulce, penetrante. La sangre goteaba de sus rodillas raspadas y sus manos maltratadas dejaban rastros que ellos reconocerían si no se daba prisa y alcanzaba el rio a tiempo.
-está cerca! No dejen que escape- grito alguien a varios metros de distancia helándola por completo haciendo que su estómago dejara de gruñir y su boca secarse, siguió gateando lo más rápido que podía, estaban cerca, muy cerca- te encontré pequeña, ya no volverás a escapar, te necesitamos.
Sus esperanzas murieron en ese momento cuando su cabello fue agarrado con brusquedad y su cabeza fue echada para atrás, volviendo todo negro
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-no! Aléjate!- grito agitada dando un salto en la cama y caer de bruces en el suelo con su cuerpo temblando más de lo que era costumbre, lloro con fuerza haciéndose un ovillo en el suelo y acomodar sus brazos alrededor de su cabeza protegiéndose del atacante del sueño a pesar de no estar ahí- no quiero volver, no más, no quiero volver, papa - susurro en llanto reconociendo lo que acabo de decir.
Trato de calmarse sintiendo bajo su cuerpo el frio del suelo de madera, las sabanas que aun envolvían parte de su cuerpo y la oscuridad de la madrugada. Fue un sueño, uno diferente al que siempre aparecía y en esos momentos después de tanto desear que terminara aquel recuerdo que se aparecía en noches, quería que regresara si eso significaba no volver a soñar lo mismo que en esa noche.
-era mi papa…estaba escapando de el- susurro deseando tener a Shisui, a Itachi o a Mikoto a su lado, no quería estar sola, tenía mucho miedo.
Se levantó del suelo temblando como una hoja al viento y decidió regresar solo por esa noche. Abrió la ventana del balcón y agarrándose de la pared trepo varios bordes hasta llegar al suelo y salir corriendo rumbo al barrio Uchiha.
Sus pies estaban descalzos y el camino causo algunos rasguños en ellos que no le dio importancia, quería estar con Mikoto más que nunca, ella le había dicho que confiara en ella y eso iba a hacer.
Izquierda, Derecha, seguir adelante, Izquierda, Izquierda, Derecha… recordando el camino que había tomado con la peliroja, retornaba al barrio Uchiha sabiendo que estaba muy lejos. Casi a las afueras de la aldea y ella apenas se encontraba saliendo del centro.
Estaba bien iluminado las calles por algunos sectores y en otros estaban sumidos de oscuridad pero por donde pasaba lo hacía en silencio tratando de lucir lo menos perturbada posible hasta que llego a un callejón sin salida confundiendo un camino con otro. Cuando iba a regresar sus pasos frente a ella habían dos señores que la miraban sonrientes aparentando gentileza.
-niña, ¿qué haces afuera a estas horas de la noche?- pregunto uno de ellos trastabillando las palabras bajo los efectos del alcohol.
-no me digas que escapaste- dijo el otro riendo como si le hubieran contado un buen chiste deteniéndose cuando la vio estremecer- eso fue ¿no? Acabas de escapar, eres una niña mala.
-"eres una niña mala Sakura, a los niños malos hay que castigarlos"- recordó la voz de su padre y su corazón volvió a acelerarse regresando el pánico a su cuerpo, sus sueños eran recuerdos, lo sabía pero nunca habían llegado a ella cuando estaba despierta.
-no es verdad, no soy mala, quiero regresar con la señora Mikoto- tartamudeo tratando de controlar su miedo.
-déjanos ayudarte ¿tienes miedo? No te asustes pequeña, no te haremos daño. Pobrecita, está temblando, ten, esto te ayudara a que no tengas frio- dijo el otro señor sacándose la chaqueta que llevaba encima revelando un cuerpo musculoso cubierto de ropas negras y una bandana ninja con el símbolo de Konoha tachado. Al darse cuenta de esto último se sobresaltó, siendo notado por los expertos ojos de los ninja que tenía al frente.
-parece que sabe que somos Ryu! La mocosa nos reconoció- se rio el otro quitándose también la chaqueta que llevaba consigo revelando el mismo vestuario que su compañero.
-déjenme irme, quiero regresar con la señora Mikoto, no sé de qué hablan- dijo más convencida pero los hombres se burlaron antes de acercarse más a ella haciéndola retroceder, acorralándola.
-creo que no podemos dejarte ir ahora- saco un kunai meciéndolo entre sus manos con movimientos torpe por los efectos del alcohol y rasgando la camisa de la niña que se movió a un lado a pocos segundos antes de ser atravesada.
En un ágil movimiento, agarro el brazo del que la ataco entre sus dos manos y concentrando chakra en sus brazos con un giro a la izquierda le parto los huesos que estaban bajo su agarre y antes de que pudiera gritar de dolor, acerto una patada en la porción baja de su abdomen, impulsándolo en dirección contraria hasta atravesar la estructura de una casa paralela al callejón, dejándolo inmovilizado, con varios daños internos que le causarían la muerte en cuestión de minutos.
Sin bajar suu guardia por la reciente victoria intento golpera al otro ninja pero este último fue más precavido y la pateo en un costado haciendo que callera al suelo antes de siquiera poder dar un golpe.
-no seas tonta, no podrás escapar!
-"no puedes escapar de mí, Sakura"
-no más! Déjame! Quiero que se vayan!- grito enfrentando al ninja renegado comenzando a sangrar por la nariz viendo cómo se seguían burlando. Dentro de ella en esos momentos el miedo que había estado latente por mucho tiempo esa noche se fue menguando remplazado por asco y quería hacerlo desaparecer. Como un sismo, hubo un movimiento de la tierra bajo sus pies antes de soltar un grito lleno de ira y escuchar los gritos de terror del hombre hasta que se detuvo después de unos segundos.
Cuando termino de gritar se sentía mareada, no podía ver bien y le dolía mucho el lugar donde la golpearon. Dio unos cuantos pasos hacia la salida del callejón cayendo al suelo muy agitada dándose cuenta de que no podía moverse y su visión se hacía más oscura con los segundos hasta desmayarse sintiendo como una ligera lluvia caía sobre ella sin llegar a ser agradable, no había aquel adictivo aroma a petricol en el aire, olía a hierro.
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Hola! espero que hasta el momento sea de su agrado mi historia, quería aclarar como muchos otros escritores de fanfiction que los personajes de Naruto no son de mi propiedad pero que me han fasinado tanto que he decidido crear una obra inspirada por sus personalidades e ideales.
Algunos de los personajes tienen una perspectiva diferente de la vida debido a que ha habido adición de ciertos personajes que no siguen la trama principal -dígase Menma- que han afectado su personalidad en parte.
Hasta el momento creo que no he hecho a Sakura basada en la que conocemos del anime y manga, puedo decir que es debido a su diferente origen y vida sin las mismas comodidades y seguridad, haciendo de ella una persona mas racional y menos concentido, que no ha tenido la oportunidad de disfrutar su infancia como otros niños.
quería ademas agradecer los comentarios de Adrit126 por leer desde el principio y darme su opinión y a Marishka16 por compartir mi idea de enviar a Hinata al infinito y mas allá con Toneri jeje
