Hermione observaba fijamente por el vidrio de su ventana el jardín adornado de lámparas ó de madrugada a la mansión Malfoy con una bolsa llena de tupper con comida, Molly le dio algunas de las "sobras" de la cena. Tuvo la oportunidad de conversar con los nuevos Slytherin que se agregaron a la madriguera. La verdad fue brutalmente confusa. Draco conscientemente alejo a todos sus amigos sin dar una justificación.

Draco y Pansy después de los juicios reanudaron su relación sentimental, pero poco duró el encanto debido a que el primero la engaño. La infidelidad fue un duro golpe para Pantsy, pero no fue la causa de su desulision sino con la chica con quien fue el affair. La tercera en discordia fue la prometida de Blaise Zabini. El italiano se batio a golpes con él y ahí es cuando su amistad llegó a su final.

Es como si buscara deshacerse de nosotros.—Blaise confesó sorprendido y abrazando a su prometida por la cintura.—Quería asegurarse que lo odiaramos.

Nos lastimó tanto que se aseguro de que nunca lo buscaramos. —Agrego una chica de cabellos negros recargando la cabeza en el hombro de su prometido.—Aunque con Nott fue distinto.

Hermione saltó fuera de ese cómodo sillón, entendía la razón porque Draco abandonó a sus amigos, no deseaba hacer de su conocimiento su intención de enrolarse en una peligrosa profesión. Un "auror espía" que caza ex mortifagos. Los años pasaron pero el apellido Malfoy continuamente estaba ligado a los seguidores de sangre pura. Los tabloides amarillistas no dejaban de alimentar el morbo, aseguraban que esa familia continuaba formando parte de un selecto grupo que buscaba vengarse de los vencedores de la guerra mágica. Mentiras y mentiras se acumulaban en columnas amarillistas.

Nott no es tan emocional como nosotros pero también tuvieron un enfrentamiento verbal.Agregó Blaise relajando sus hombros.Él debio saber la verdad porque solo asi Draco conseguiría deshacerse de su amistad.

La castaña dio un par de vueltas por el perímetro de la habitación, del bolsillo izquierdo de su pantalón sacó un pedazo de papel. Era la dirección de Theodore Nott, debia hablar con él para corroborar sus sospechas. Granger tomó papel y pluma para redactat una sencilla carta, al terminar caminó hacia la zona donde descansaban algunas lechuzas de plumaje negro.

Cuando la leona caminaba de regreso a su habitación se detuvo en la sala para fijar sus ojos en los retratos colgando en las paredes. No sabia donde se encontraba el patriarca y la señora tampoco daba mucha información de su paradero. Draco mejoraba día con día, era capaz de hilar frases mas largas, formar dialogos mas elaborados y sostener una conversación sin trabarse. La fuerza en su mano derecha regresaba poco a poco, al igual que la pierna, pero su actitud era la raiz de su preocupación.

—Señorita Granger ¿Se le ofrece algo?—Un elfo apareció delante de la chica con un gesto de preocupación.—¿Se siente bien?

—-Estoy bien y no quiero nada, gracias.—Contesto educadamente emitiendo una sonrisa. Esa mansión cada día le parecía más calidad y la sensación de estar en casa se hacia mas fuerte.—Te puedes ir a descansar.

El elfo afirmó con un movimiento de cabeza y desapareció tras un plop. Esa noche Hermione no podía dormir, su cerebro no dejaba de trabajar, cada día le preocupaba mas el estado mental de su paciente. Unos días Draco estaba de buen humor y le seguía el juego pero otros simplemente se negaba a salir de la recamara, alegaba sentirse cansado.


Una nueva mañana iniciaba en la mansión del clan Malfoy, por segundo día consecutivo Draco argumentaba sentirse cansado para salir de su cuarto. Hermione cansada de los ligeros toques de la señora Malfoy sobre la puerta decidió hacerla a un lado y utilizando un hechizo abrió la cerradura. Se detuvo bajo al umbral al percartarse que no había sonido de protesta por la interrupción. El silencio no le daba buen espina por ello se giró para mirar fijamente a los azules ojos de la rubia.

—Deja que yo hable con él.—Con tono calmado sujeto las manos de la bruja y dibujo una conciliadora sonrisa.—No te preocupes. Todo va estar bien.

Cissy dejó escapar un pesado suspiro para asentir y retirarse. Ella no sabía como enfrentar a su propio hijo, ni qué consejo darle para liberarlo de la profunda tristeza que dejaba escapar por sus grises ojos.

Hermione cerró la puerta después de ingresar, sus ojos observaron cada detalle en la habitación. Algunas fotos regadas por encima de los muebles; un grupo de Slytherin sonriendo a la cámara con sus trajes de quidditch, Draco de unos tres años rodeado de varios elfos, el matrimonio Malfoy con un bebé en brazos. A la leona le conmovieron las imágenes porque su paciente sonreía honestamente.

—Malfoy ¿Te encuentras despierto?—Lo llamó sin obtener respuesta así que se detuvo a un lado de la cama donde el chico continuaba durmiendo.— ¿Malfoy?

La mujer sacudió con la cabeza preocupada, no era normal que no respondiera a sus palabras. Granger mordió su labio inferior y sin pensarlo dos veces decidió registrar la habitación. Draco nunca fue de tener el sueño tan pesado, le confesó la madre entre sus conversaciones a la hora del té. Algo debía estar escondiendo. Ella misma cambió las pociones que tomaba un par de veces, ella era quien se las daba, se deshizo de todas que adormecieron su cuerpo. Se encargó de sacudir cada rincón, cuando su mano pasó por un espacio entre el colchón y la base encontró la respuesta.

—Zolpidem.—Leyó en el título de la caja entonces sacó su móvil para buscar para que sirve ese medicamento muggle.—El zolpidem se usa para tratar el insomnio. El zolpidem pertenece a una clase de medicamentos denominados sedantes hipnóticos. Actúa enlenteciendo la actividad del cerebro para facilitar el sueño.

La manos de Hermione estrujaron la vacía caja y continúo buscando más medicamento muggles. Un inmensa rabia se fue instalando en su pecho, ella trataba de muchas maneras de ayudar a Malfoy a salir adelante mientras él solo se dedicaba a tomar esas pastillas para alejarse de la realidad. Sus ojos se cristalizaron al pensar que a Draco no le importaba nada más que él mismo, era un bastardo egoísta.


Draco separo los párpados con un amargo sabor en la boca, se removió fastidiado en la cama. Su cuerpo se entumece cuando no realiza los ejercicios físicos con la leona. Se descobijo acalorado entonces al enfocar su vista al frente se encontró con una figura. Hermione estaba sentada sobre una silla frente a su cama mirándolo fijamente.

—¿Qué haces aquí? —Le cuestionó sorprendido por la interrupción entonces bajó la vista descubriendo unas pastillas en su mano.— No tienes permitido entrar a mi habitación sin mi permiso.

El rubio se acomodó para sentarse y recargar la espalda en el respaldo de la cama para mirar mejor a la intrusa. Granger se puso de pie para caminar hacia él, no la había visto tan molesta desde el colegio, cuando solía molestarla.

—¿Qué significa esto? —Cuestionó elevando la voz y dejando caer un par de tabletas de pastillas sobre el regazo del hombre, que encontró en otro de los cajones. —¿Por qué consumes este medicamento muggle sin receta? Si tienes problemas para dormir debes acudir a mi. Yo soy tu medimaga de cabecera.

—No pensé que fueran importante, un compañero muggle me ayudó a conseguirlas ya que me costaba conciliar el sueño.—Mintió el hombre esquivando la furiosa mirada.-—Son unas simples pastillas. No armes un drama por una tontería.

Los labios de la serpiente temblaban por microsegundos. Hermione pasó la mano por el cabello molesta de que creyera que se iba a tragar tal mentira. A ella le importaba la razón porque necesitaba esas pastillas. ¿Por qué se obligaba a dormir? La verdad encendió sus alarmas internas.

—Estoy cansada de suponer, de crear teorías.—Sacudió las manos demostrando cansancio.—Dime la verdad, sé honesto conmigo. ¿Por qué consumes esas pastillas?

Guardó silencio y espero con calma alguna justificación, pero fue inútil. Draco desvió la mirada sin mucho ánimo de confesar la causa. No existía justificación lógica que fuera a convencer a la leona. Su cobardía era la razón que guiaba su mano para ingerir el medicamento muggle y obligarse a dormir. Se alejaba del mundo que tanto le causaba estrés.

—No te metes en mi vida.—Contestó en tono prepotente con los ojos clavados en el piso.—Aquí solo eres una empleada sin el derecho de cuestionar mis acciones.

Hermione apretó los labios molesta y nuevamente llevó las manos a su cabeza, furiosa por la cobardía de su paciente zapateo el piso y de un manotazo lanzó las cobijas al suelo.

—¡Lárgate Granger! —Elevó la voz ahora mirando fijamente a la leona.

—Eres un cobarde, un estúpido niño mimado que piensa que siendo el mártir va limpiar sus pecados.—Gritó exasperada y sin apartar su acusadora mirada.— ¿Crees que haciendo heridas en tu cuerpo va cambiar el hecho que lastimaste a tus compañeros de colegio?

Hermione dio un par de pasos hacia adelante con las mejillas rojas por la irá acumulándose en su mano derecha.

—¿Crees que dejarse asesinar por un ex mortifago te va liberar de tus remordimientos? —Le cuestionó con su típica voz retadora. —¿El volverte un mártir cambiará lo que otros piensan de ti?

Draco desvió la mirada, sus nudillos se volvieron blancos por la presión ejercida.

—No Draco, auto castigarse no le sirve a nadie y mucho menos aquellos que lastimaste.— Su respiración era agitada pero su ojos demostraban su determinación.—La única manera de salvarte de tus demonios es perdonarte. Aceptar que cometiste un error y buscar maneras de ser un mejor mago. ¿Algunas vez buscaste disculparte con aquellos que lastimaste?

Draco frunció el ceño y chasqueo la lengua tratando de burlarse de ese cuestionamiento ¿Disculparse? ¿Quién en su sano juicio lo iba a perdonar? Él torturó a sus compañeros, dejó ingresar a los mortifagos al colegio y ayudo a la muerte del director Dumbledore. Hermione se acercó para sentarse en el borde de la cama, a un lado del rubio.

—La mejor forma de limpiar tu conciencia es admitir tu error y tratar de ser una mejor versión de tí mismo. —Apretó los dientes y elevo su mano derecha para tratar de tocar el pálido rostro del chico. — LLenarte de heridas y mantener los ojos cerrados para auto compadecerte no sirve de nada.

El rubio se negaba a girar el rostro para enfrentar la vidriosa mirada de la chica. Granger usaba un tono de voz quebrado, el cual dejaba ver su vulnerabilidad.

—No debes dejar de ser Draco Malfoy, solo trata de ser una mejor versión de ti.—Susurró, ahora sus dos manos trataban de obligar al chico a mirarla.— No puedes seguir este doloroso camino.

—No entiendes nada.—Articuló con dificultad deseando alejar a la chica.—No sabes como me siento.

La voz de Malfoy era un sonido débil y cansado, continuaba siendo un niño perdido sin la guía necesaria que le indicara el camino correcto a seguir. Sentía culpa y remordimientos por sus sus vergonzosos actos del pasado, no sabía cómo deshacerse de esos pesados sentimientos que lo ahogaban.

— Dime lo que sientes.—Su voz fue dulce y conciliadora. Draco enfocó sus orbes en esos ojos avellana.—Confia en mi.

—¿Como puedo ser una mejor persona? —Le cuestionó de golpe al sentir el fresco aliento golpear sus labios.— No sé si existe un Draco bueno ¿Si no puedo remediar la maldad que hay en mi alma?

La leona acunó el rostro entre sus manos. Malfoy se estaba volviendo alguien importante, deseaba salvarlo de sí mismo no porque fuera amable sino porque no quería perderlo. Lo necesitaba para sentirse bien.

—Tratar de salvar al mundo mágico de los ex-mortifagos es señal de ser una buena persona.— Le reconfortó uniendo sus frentes y cerró los párpados.—Yo te voy a enseñar a ser bueno. Confía en mí.

Draco se quedó en silencio mirando como algunas lágrimas escapaban de esos cerrados párpados. La culpa se esparció entre sus pálidos labios, nunca fue su intención lastimarla o causarle dolor. ¿Por qué lloraba? ¿Por qué ella era capaz de derramar lagrimas cuando era la buena de la historia?

—Lo siento tanto.—El hombre rodeo con ambos brazos el cuerpo de la chica para arrinconar ese bello rostro en su pecho.—Perdoname por todas las veces que te insulte en el colegio.

"Por favor no llores" Esas palabras fueron dichas hacia su interior. Hermione trató de detener el llanto, siempre se odio por ser tan sentimental y soltarse a llorar en cualquier momento.

—Promete no volver a tomar esas pastillas.—Gimoteo tratando de parar la vergonzosa escena.—Si tienes problemas para dormir vamos a intentar métodos naturales.

—Esta bien.—Soltó sin mucho ánimo acariciando esos cabellos de tonalidades chocolate.—Haré lo que me pidas.

Draco continuó reconfortando a la chica, una mediana sonrisa se dibujó en su rostro ¿Como ella podía seguir estando a su lado después de ver su lado más retorcido?


Notas de la autora: Espero no les aburra el drama y espero le guste el capitulo. Muchas gracias a esas personas que dejan reviews. Saludos y cuidense.