Los días para Minato eran muy ocupados desde que se convirtió en Hokage, habían muchas obligaciones que apenas le daban tiempo de regresar a su hogar en las noches para estar con su familia. Cuando fue nombrado Hokage, el mismo se había encargado de crear un periodo de paz que difícilmente era nublado por alguna amenaza de guerra ocasionada por algún grupo desertor o bandidos que eran neutralizados por los ninjas bajo su mando y las alianzas que actualmente tiene con otras naciones.
Incluso dentro de la aldea había cosas difíciles de lidiar.
A pesar de todos sus esfuerzos siempre había problemas como el conflicto interno que lo saludaba esa mañana como una patada baja, prometiéndole una semana muy difícil. Konoha estaba en un paro laboral en la región este de la zona centro cuando varios civiles descubrieron entre los escombros de un establecimiento de mueblería una persona gravemente herida que aún seguía con vida y fue trasladada a un centro hospitalario cercano en malas condiciones físicas, poseedor de múltiples fracturas y daño interno que lo tenía colgando entre la vida y la muerte.
Ese era el menor de sus problemas como Hokage, lo que se encontraba al frente del establecimiento era lo verdaderamente preocupante. En un callejón se elevaba una grande rama que emergía de la tierra sin raíces ni tallo visibles y agarraba con firmeza en su extremo un cadáver estrujando su pecho y brazos hasta aplastarlos. La escena era casi subrealista para sus ojos azules.
El hecho de que hubiera sido asesinado una persona registrada como ninja renegado de nivel jonnin y que su compañero casi corriera la misma suerte no era preocupante, podría considerarse como justo para la mayoría ver como acabaron la vida de esa escoria y desagradable para otros la forma innecesaria y grotesca de su muerte aun así, no le restaban menor grado de justicia. Lo preocupante era la causa, en el inicio de la rama, encontraron una pequeña niña bañada en los fluidos del cadáver. Fue una vista perturbadora sin duda pero más perturbador fue saber que esa niña se suponía que debía estar durmiendo en la habitación de su primogénito.
Esa mañana después de estar en el callejón donde se encontraban el cadáver y la desmayada niña, y ordenar crear un perímetro para mantener alejados a los curiosos y ordenar a un grupo de ninjas con ninjutsu de tierra buscar el punto de origen de las ramas, se dirigió al hospital general de Konoha junto con la menor para averiguar su estado. Después de dos horas de haber ingresado y dejarlo en sala de espera se dedicó a analizar la situación con la imagen aun gravada en sus retinas de la enorme rama, sus manos estaban húmedas en un sudor frio que era la única muestra de recelo hacia su invitada.
Solamente había una persona capaz de usar el elemento madera de forma natural y murió hace más de 100 años sin dejar herederos de su poder. Actualmente solo había un ninja capaz de usar elemento madera y era a causa de un terrible experimento pero ¿y esa niña? Además de que el elemento madera sea sumamente raro, era muy codiciado por todo el mundo, poniendo en peligro constante la vida del que hasta ese momento era su único usuarios.
El problema no se terminaba ahí, lo sabía, había historia de por medio y la familia que protegía a Sakura estaba metida justo en el centro del problema.
-Se encuentra estable desde que le administramos líquidos y enyesamos su brazo izquierdo. Descubrimos que se desmallo por una disminución de su flujo de chakra muy rápida para que su cuerpo lo tolerara- le informo una enfermera ya transcurrido las dos horas de ingreso, aliviándolo un poco.
-¿los señores Fugaku y Mikoto saben de esto?- le pregunto a la enfermera que le estaba informando de la situación obteniendo como respuesta un tímido asentimiento por su parte- gracias.
Fue descuidado, lo supo cuando ignoro los gritos de la niña siendo conocedor de sus pesadillas pero no de los efectos que causaban en ella. Estaba realmente incomodo, cuando llego a la habitación del hospital donde estaba ella ya despierta y con la vista perdida en algún punto indefinido frente a ella.
-Sakura- susurro haciendo que ella le dirigiera la vista una fracción de segundo antes de volver a ver la pared blanca frente a ella. Para el no paso desapercibido la palidez poco saludable de ella, las grandes manchas negras que estaban debajo de sus ojos y el triste semblante que tenía a pesar de mantenerse los más impasible posible en espera de una sentencia. Su nombre era lo único que pudo decir en aquel ambiente tan pesado que ella misma provocaba con su agotado semblante.
-no podre ser una ninja ¿verdad? Me llevaran a prisión- dijo después de unos segundos de haber entrado sin dirigirle aun la mirada.
-¿Por qué crees que iras a prisión?- cuestiono sentándose frente a ella inquieto por la profundidad del aquel par de ojos oscurecidos por una seriedad que ocultaba el miedo que sentía.
Mikoto tenía razón en algo, Sakura no actuaba como una persona de su edad. Sus gestos eran suaves e inspiraba madurez, su tono de voz tenía poca variación que delatara sus emociones pero en ese punto donde el estrés hacia mella en ella, el quería saber si podía ser capaz de quebrar aquel caparazón de indiferencia que la protegía.
-porque esos hombres…yo los mate ¿no es así?- dirigió su vista al rubio con sus ojos húmedos, aguantando las ganas de llorar, primera grieta- no quise hacerlo, no sé cómo lo hice, solo quería regresar con la señora Mikoto-susurro bajando la vista incapaz de ver a alguien tan bueno como el Hokage sintiéndose una persona sucia que perdió ese derecho- estaban borrachos y me ofrecieron su ayuda pero eran desertores, vi sus bandas ninja tachadas y trataron de matarme cuando se dieron cuenta que ya sabía que eran. Ahora estoy al nivel de ellos, una asesina.
-Sakura, no vuelvas a decir eso, no iras a prisión- trato de calmarla posando una mano en el hombro de ella y coger su mentón para que lo viera a los ojos mientras le hablaba, su visita no era para hacerla sentir culpable y ella debía entenderlo pronto antes de seguir relatando lo que creía que le deparaba el futuro- Lo que hiciste fue necesario, tenías que protegerte y si no hubieras hecho algo tu estarías en su lugar en estos momentos. Además, lograste completar dos misiones abiertas- le dijo entregándole dos pergamino de misiones rango A que ella leyó en silencio relajando un poco su semblante.
-estaban en el libro bingo, la aldea buscaba la captura o asesinato de ambos. Uno murió y el otro está en cuidados intensivos bajo custodia- susurro un poco más calmada liberando la mitad del peso que caía en su conciencia de lo que había hecho, aun uno de ellos seguía con vida. Ambos hombres habían robado y vendieron información de Konoha a kirigakure, asesinando a varios civiles y ninjas en el proceso. No merecían compasión pero ella no era una asesina, odiaba la muerte y odiaba ser la mano que le dio fin a una vida.
-así es, has completado dos misiones y todavía no has entrado a la academia. Creo que se está metiendo mucho al campo de acción, señorita- comento haciendo que ella ligeramente sonriera.
-señor Minato, yo…
-Sakura!- gritaron por los pasillos antes de adentrarse en la habitación Mikoto seguida de Kushina completamente agitadas, ya se habían enterado de todo.
-estas en serios problemas, salir tan tarde en la noche! En que estabas pensando- regaño Mikoto antes de que la pequeña se lanzara a sus brazos y la abrazara como si su vida dependiera de ello. Dejando que las lágrimas que había retenido en la presencia del Hokage salieran sin nada que las pudiera detener ocultando su cara contra el pecho de la señora, ocultándola de la vista de los demás. Segunda grieta.
-las dejamos solas- dijo Minato llevándose consigo a Kushina, no protesto aunque quería hacerlo, Sakura había escapado cuando estaba bajo su cuidado, ella había prometido protegerla en su casa y fallo el primer día. Verla lastimada y triste le causaba enojo consigo misma, la tarde que pasaron juntas, Sakura se veía tan feliz que parecía una niña normal pero en esos momentos todo lo que quería lograr estaba pasando por un momento de gran inestabilidad que no iban a su favor.
-Hokage, hablaremos mas tarde en su despacho
En ese momento el Namizake supo que su predicción era correcta, esa semana seria fuertemente atormentado, si no se encargaban de eso los aldeanos, Mikoto con seguridad lo haría. Aquellos ojos grises oscuro no dejaron de ver fijamente su espalda hasta que salió de la habitación con la piel de su nuca erizada.
Mikoto se sentó en el borde de la cama acariciando con la punta de sus dedos la espalda de la niña temiendo asustarla más de lo que ya debía estar o hacer que sus lágrimas aumentaran de intensidad, esperando con poca calma, asustada y resignada hasta que ella descargara todo el miedo que debió haber sentido.
Esa mañana la pelinegra había salido a comprar algunos víveres con una de sus empleadas y mientras más avanzaban al centro menos vendedores veían en el camino. Tenía un mal presentimiento que aumentaba mientras más avanzaban. La señora que la acompañaba soltó un grito de asombro y terror viendo al cielo así que dirigió su vista en la misma dirección detectando una rama que sostenía lo que reconoció como un cuerpo.
Alertada le pregunto a uno de los transeúntes que pasaban en dirección contraria que había ocurrido, el alma se le fue a los pies al enterarse que una niña pelirosa que no sobrepasaba los 10 años fue encontraba en el lugar, estaba lastimada pero viva y en cuanto al ninja, era un renegado que recibieron su merecido al igual que otro que se encontraba a pocos pasos.
-lo siento, yo quería ir a su casa, anoche los sueños fueron diferentes- hipo despegándose un poco de la mayor.
-¿Qué viste?- susurro escaneando el perímetro en búsqueda de alguna persona que tratara de espiarlas, sorprendentemente no había nadie.
-un campo abierto, escapaba de mi padre…no lo pude ver pero conocí su voz. Me estaban utilizando para hacer algo que no quería, no sé qué era pero tenía miedo de estar ahí- seco su rostro con sus manos antes de emitir su chakra en el rostro para bajar la hinchazón que le provoco el llanto.
-hablare con Fugaku, esos recuerdos te están haciendo mucho daño. Hare lo posible porque no continúen lastimándote- decidida miro a los ojos de la niña obteniendo un asentimiento de aprobación- aun así, escapaste de la casa de Kushina ¿sabes lo preocupada que estaba por ti cuando se dio cuenta que no estabas en la habitación? Debes darle unas disculpas. Estarás castigada cuando regreses conmigo, en serio, huir de casa en la mitad de la noche no fue correcto. Casi te pierdo Sakura.
Después de pasar unos minutos más en el hospital, la pelinegra le dedico una mirada significativa a Sakura pensando en la confusión y dolor que debía estar confrontando. Maldijo por lo bajo esos sueños que suponían recuerdos terribles antes de terminar su visita para poder concluir las compras hogareñas y visitar el despacho de Minato una vez tuviera su casa en orden.
Ni el hokage se salvaría de la ira de Mikoto Uchiha, su protegida que casi era parte de su familia había enfrentado cosas terribles a tan corta edad que le impedían tener la niñez que deseaba para ella. La muerte era algo nuevo y conocía perfectamente lo que puede llegar a cambiar a una persona.
Cuando Sakura quedo sola por fin, se acercó a la ventana de la habitación y observo una rama gigantesca ser cortada desde su tallo, vio su brazo enyesado y luego de regreso al lugar donde estaba aquel pedazo de madera.
Aquellos sujetos que la atacaron no pudieron contra ella a pesar de su bajo nivel, no era porque fuera más hábil que ellos, estaban borrachos y si hubieran tenido pleno uso de sus facultades mentales la hubieran asesinado antes de que ella hiciera el intento de defenderse.
Reconoció en el rostro del segundo atacante -el muerto- un rastro de lucidez cuando ella le pudo hacer frente a su compañero. Debió haber tenido miedo, quedarse paralizada y esperar el golpe de gracia ¿Por qué no paso? ¿Cómo apareció aquella rama para defenderla? No era tonta, de alguna manera tenía el presentimiento de haberlo provocado cuando perdió por un segundo el control de su chakra en un ataque de ira.
La información se esparció como pólvora del suceso más extraordinario de lo que supondría la semana, llegando a lugares tan ajeno como lo fue la academia. Algunos profesores no tardaron mucho en hacerse con el chisme y comentarlo en los pasillos cuando era hora de descanso, ignorando si eran escuchados por sus estudiantes que pasaban cerca de ellos.
Naruto y Sasuke se vieron a los ojos por unos segundos entendiendo lo que pensaba el otro como tantas veces había pasado, tenían una conexión extraña, algo que recientemente estaban formando, útil para entender en silencio situaciones que podían ser de interés para los dos.
Ambos querían salir pronto para saber en qué se había involucrado Sakura, porque sabían que era ella, ¿qué otra niña asombrosa había en ese pueblo con una fuerza mostruosa capaz de dejar moribundo a alguien y salir del hospital en que la atendían, recuperándose sin necesidad de asistencia médica en menos de un día?
Menma como la mayoría de los niños ignoro los cuchicheos de los adultos, le resultaba algo inútil dentro de una institución educativa que las personas a cargo pudieran comportarse de manera más infantil que ellos y divulgar información de la que no daban seguridad. Lo que no ignoro fue la extraña reacción de su rival y su hermano, estaban tensos y parecían concentrados más en el reloj que estaba sobre la pizarra que en la última exposición de la clase dígase así, la grupal que tuvo con Shikamaru.
Cuando sonó el timbre de salida fue difícil saber quién fue el primero en salir, ambos corrieron todo lo que le permitían sus cortas piernas tratando de dejar al otro atrás casi como una competencia donde se lanzaban lo que tenían a la mano para dejar al otro atrás y llegar primero a la residencia Uzumaki.
-no puedes entrar teme- grito Naruto jalándolo de la camisa para que no tocara la perilla de la puerta de entrada.
-¿Qué? Porque no! Hazte a un lado dobe, tengo más derecho a hablar con ella que tu-dijo lanzando al rubio varios metros lejos de el y poder entrar a la residencia y cerrar la puerta con llave para que no entrara su ruidoso compañero mientras se cercioraba como estaba la pelirosa. Era desagradable hasta que punto llego la carrera contra el rubi que lo dejo sonrosado y sudoroso. Bufando fue primero por un vaso con agua antes de buscar a la pelirosa en los dormitorios, decidido a confrontarla antes de que el ruidoso de Naruto tumbara la puerta intentando entrar.
-¿Quién llego?- pregunto la niña saliendo de la habitación de Menma quedándose muda cuando frente a ella se encontró a Sasuke tomando un vaso con agua con toda la tranquilidad del mundo. Cuando el advirtió su presencia se tensó antes de dejar en el lavavajillas el recipiente.
-Tonta- dijo dándole un golpe en la base de la cabeza y acercarla contra él en un abrazo que no duro más de 2 segundos- no vuelvas a salir en la noche si no estás cerca del bosque Uchiha ¿Estás bien?- ordeno y cuestiono viendo el cansado rostro de ella asentir antes de que ella lo atrajera y abrazara de regreso por varios segundos antes de apartarlo.
-quería regresar anoche. Tuve…una pesadilla. Extrañaba la presencia de todos- confeso sosteniendo ambos hombros de el- lo siento, no era mi intención preocuparte Sasuke.
-pudiste haber ido hoy- bufo ignorante las disculpas de la niña avergonzado de la impresión que le estaba dando, no era importante para el, era importante para su madre y el como buen hijo debía asegurarse que estuviera bien para no causarle disconformidades a su progenitora- ¿no ibas a entrenar?- pregunto recibiendo una negativa por parte de ella ganándose otro golpe.
-oye basta! Eso duele- se quejó sobando el área afectada.
-no pongas tu vida en peligro otra vez o si no, no te volveré a hablar Sakura, hablo en serio- advirtió antes de abrir la puerta de entrada y dejar pasar al rubio cabeza hueca- dobe- se mofo antes de salir.
Sasuke no sabía en qué momento se comenzó a interesar tanto en la vida de la pelirosa que se ganó su cuidado, siempre se repetía que era por velar los intereses de su familia pero esta vez era diferente, ver el signo de la muerte en ella lo altero, para él era fácil reconocerlo, las personas cambian cuando lo tienen. Sakura se veía opaca en todo sentido llevando una lucha interior para aceptar lo que había hecho al igual los hombres de su familia cuando pasaban por las mismas circunstancias.
No quiso hablar de lo que paso con ella, no lo considero el momento adecuado cuando ni ella lo aceptaba aun. Solo podía dar su apoyo de la manera que era capaz de hacerlo, visitándola para saber cómo estaba. Sasuke no es una persona que comparte consejos o se ve involucrado en los abrazos de apoyo muy seguido pero Sakura, "la niña fuerte capaz de fracturar huesos con un solo golpe y hacerte cagar de miedo" en esos momentos estaba débil y llena de sentimientos tristes que no era capaz de entender. Eran personas cercanas de algún modo, él era su profesor los fines de semana y ella era la que velaba por su salud cada que terminaba herido –así sea por causa de ella-.
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-¿estás bien? Te traigo algo, mama tiene un botiquín en su dormitorio, dice que no lo utilice si no es para emergencias…- Naruto hablaba hasta por los codos nervioso.
Cuando Sasuke se fue tuvo la intención de seguirlo y darle una patada en el trasero por dejarlo fuera de su propia casa ¿Quién se creía? Iba a dar media vuelta, deteniendo sus pasos al detectar la presencia de la niña a varios pasos atrás de él. No pudo contener su impulsivo ser cuando ya se veía rodeando el pequeño cuerpo de ella bajo sus brazos y preguntarle si necesitaba algo bajo la impresionada mirada de ella, hablada sin dejar de tocarla hasta que se dio cuenta de lo incomoda que la había puesto.
-…ya voy por el botiquín, espera aquí dattebayo.
-estoy bien Naruto, cure mis heridas en el hospital- dijo cerrando la puerta de entrada que había dejado abierta el despistado rubio- estaba esperándote, tu madre tenía trabajo que hacer y me dejo a cargo de la casa hasta que llegaras. Prepare el almuerzo, ve a sentarte, ya sirvo- pidió amablemente ignorando la curiosa mirada del rubio aun desconcertado por los recientes sucesos hasta que su rápida mente cambio de tema.
Otra vez estaban los dos solos, se le acelero el pulso de solo pensar en lo que eso implicaba, trago audiblemente cayendo sobre una silla y fijar su vista en la comida que era servida frente a él, muy diferente a lo que acostumbraba comer. Arroz con almendras, albóndigas bañadas en salsa y una ensalada de frutas. Era demasiado saludable y apetitoso –a excepción de las verduras que tenía la ensalada-
Vio a la pelirosa inquieto, le había cocinado a él ¿eso contaba como una cita? Le dificultaba respirar de solo pensarlo, era casi como un sueño si ella no tuviera aquella expresión ausente en su rostro. Ella no estaba bien y quería cambiar eso.
-Sakura, ¿yo te agrado?- pregunto terminando lo que tenía en plato con la misma velocidad que demoraría devorando un tazón de ramen y enfrentando la mirada desconcertada de ella repitio la misma pregunta.
-no te conozco bien para saberlo aun – dijo recogiendo los platos para lavarlos seguida por los ojos de él.
-quiero que seamos amigos ¿Qué te parece?- pregunto sonriendo ampliamente dándole una oportunidad de acercarse a él. Después de haberlo meditado varias veces –en el transcurso de la aburrida exposición de Shino y Hinata- decidió conocerla no porque le atrajera sino porque sus acciones tenían un propósito que no tenía algún doble significado en el que ella se viera favorecida por sus progenitores ni pretendía usarlos. Era una niña agradable, solo faltaba ver si ella quería intentarlo como el.
Era difícil imaginar lo que ella pensaba, su cara era tan seria que daba la impresión de creerse superior como Sasuke o como todos los Uchiha –a excepción de su tía Mikoto- pero su modo de actuar era diferente, más amable como el de la pelinegra, con un sello único que la caracterizaba.
A el le afectaba esa actitud, creía que se burlaban de el cuándo las personas no expresaban lo que pensaban con frecuencia. Todos sus años en la academia y antes de ella aprendió que la gente –en especial las niñas- disfrutaban menospreciar a aquellas personas que no destacan y tenían alguna dificultad de aprendizaje como era el caso de el. Lo veían en silencio, esperando algún fallo y cuando llegaba, automáticamente se convertía en la burla del salón.
Por otro lado a ella casi se le caen los cubiertos de la impresión ¿acaso todos los Uzumaki eran amistosos? Le devolvió la mirada chocando con intensidad, aquellos ojos optimistas y espabilados la abrumaban, tenían una especie de fuerza que a ella le faltaba en totalidad.
Suspiro conocedora de lo que provocaba en ella esos ojos azules, envidia. Ella quisiera ser tan abierta como el o Kushina que poseía la misma vitalidad que habitaba en él pero no podía, no estaba en su naturaleza. Sonrió dándose cuenta del rumbo de sus pensamientos, sin duda era una familia admirable, dignos de ser los gobernantes de Konoha. Ella estaría feliz de ser su amiga pero no se veía digna de ello, no cuando sus manos ya no estaban tan limpias.
-podemos intentarlo
Dando un grito de alegría, Naruto se movió tan rápido que casi parecía un manchón borroso llevándose de mano a la pelirosa hasta un parque que quedaba a cinco manzanas de su casa y detenerse en la entrada con una sonrisa que cubría de lado a lado su cara, radiante, viendo el ocaso junto con su nueva amiga se quedaron sentados en uno de las bancas que habían alrededor y se dedicó a hablarle de las cosas divertidas que podían hacer juntos mientras ella lo escuchaba en silencio viendo como poco a poco iba llegando gente al parque. Era muy bonito, el suelo estaba cubierto de una fina arena que casi parecía polvo y había varios juegos como columpios, toboganes, pasamanos y una conexión de barras metálicas con tablas adheridas para escalar y hacer malabarismo parecidos a los que utilizo cuando fue al parque del barrio Uchiha.
Y en los alrededores pasaban vendedores ambulantes que movían carritos de dulces cuyo aroma inundaba todo el lugar con el propósito de tentar.
Después de acordar junto con el rubio por insistencia de el jugar en el subibaja, lo dejo colgando por varios minutos entretenida de sus quejas para que lo dejara bajar hasta que cedió haciendo que casi se callera.
Soltó una carcajada a todo pulmón, fresca y libre ¿Antes había reído de esa forma? No lo creía pero disfruto el momento, viendo al atolondrado niño cubierto de arena. El no tardo en seguirla formando un coro de risas hasta que sus panzas dolieron y tuvieron que detenerse para recuperar el aire, aprovechando el momento, le dio una palmada en el hombro y cambiar de juego al de encantados donde a ella le tocaba perseguirlo para poder tocarlo y luego el hiciera lo mismo. La regla básica era no dejarse tocar por el otro.
-no es justo Naruto! Eres muy rápido- se quejó la pelirosa agitada tirándose en el suelo con la frente perlada de sudor viendo al niño revoloteando a su alrededor retándola a tocarlo después de haberle pasado el turno, era casi imposible alcanzarlo.
-que rápido te cansas Sakura- observo riendo, sentándose a su lado y quedarse en un cómodo silencio escuchando el tamborileo de sus corazones ir bajando de intensidad hasta no escucharse con fuerza en sus oídos. Estaba oscureciendo cuando se normalizo el estado físico de ambos y ella decidió sentarse- Si quieres puedes venir más seguido cuando quieras jugar, dattebayo.
-¿vienes muy seguido?
-no mucho, a veces paseo con mis familia por aquí pero ser parte la familia del Hokage es…- no supo cómo describirlo ¿aburrido? ¿Atosigante? Amaba a sus padres pero la jerarquía social los hacia blanco de la gente. Los saludaban, le preguntaban cosas a su padre que desafortunadamente requería su atención o la de su madre. Menma por otro lado no gustaba jugar con él o con otros niños que no representaran un uso apropiado que él les pudiera dar, un total manipulador.
-es sorprendente- completo ella sonriendo, se veía mejorada a como se encontraba en esa tarde. Irradiaba una dulce felicidad que poco hacía para contener, estaba muy cómoda al lado del niño invirtiendo tanto su atención en el que se había olvidado del tiempo hasta que vieron pasar cerca de ellos un grupo de niñas que los miraban mucho y susurraban cosas entre ellas que no alcanzaban los oídos de los dos- nos están observando ¿son tus amigas?- pregunto obteniendo una negativa del rubio que se levantó dispuesto a marcharse con ella lo más pronto que pudiera sin alterar a las niñas que estaban a pocos metros de ellos.
-no las mires Sakura, no merecen tu atención- dijo dando media vuelta agarrado de su mano, casi arrastrándola.
-Naruto!- llamo una de ellas pero él las ignoro y siguió de largo con la pelirosa- ¿cómo alguien bueno para nada consiguió otro perro faldero?- se mofo y el trato de continuar su camino si no fuera porque la niña se detuvo ante el segundo comentario.
-disculpa ¿me acabas de llamar perro faldero?- pregunto dándose media vuelta y encarar a la niña, de ojos marrones y el cabello corto, puntiagudo y de color caoba que la veía con altanería.
La niña sonrió soltando un bufido burlón sin poder creer que callera tan rápido con aquella pequeña provocación.
-qué otra cosa podrías ser si andas con Naruto. No es genial como Menma y por eso nadie lo quiere de verdad al igual que tú, perro faldero.
Naruto agarro el hombro de Sakura y siguió insistiendo en irse y dejar a las "brujas malolientes" atrás. Aun dudaba un poco de la amistad que pudiera formar con la pelirosa fuera genuina y no quería que personas que solo sabían hablar por hablar hicieran que aquella duda creciera.
-te equivocas, es mi amigo. No te atrevas a hablarnos otra vez- advirtió sintiéndose irritada con esa niña que seguía viéndola burlona antes de marcharse con las otras niñas después de ser llamadas por lo que suponía eran sus madres.
-Sakura eres genial- admiro el rubio volviendo a avanzar seguido por ella tratando de recuperar la calma que había entre los dos, minutos atrás antes de que interviniera aquella odiosa persona.
-¿la tía Kushina sabe de ellas? –pregunto frunciendo el entrecejo viendo hacia adelante completamente enfurecida.
-es mejor que no lo sepa, se cómo defenderme-le explico llegando a la casa sonriendo, la verdad era que nada, ni esas niñas podían arruinar el perfecto momento que paso con la pelirosa.
Cuando entraron se encontraron a Menma sentado entre los cojines junto con sus padres comiendo un postre de flan que estaba sobre la mesa. Saludando efusivamente Naruto se hizo notar enseguida por todos y ella solo dio un ligero asentimiento en modo de saludo.
-Naruto! Sakura! Vengan, Menma trajo un postre que nos preparó la mama de Shikamaru, esta delicioso dattebane- dijo arrastrando a los dos niños al sofá para compartirles un pedazo a cada uno- parece que tu hermano va a volver a la casa por hoy Naruto ¿podrías dormir hoy con él?- pregunto posando una mano en su hombro riendo amistosamente pero su detector innato de maldad le recordaba que eso era una orden que debía obtener una respuesta afirmativa si quería seguir vivo.
-c-claro mama, no quisiera que Sakura estuviera incomoda- rio por lo bajo sintiendo sudor frio recorrer su espalda hasta que su madre aparto la mano de su hombro.
-no hay necesidad de esas molestias, hoy me puedo quedar en la sala…
-no, no entiendes Sakura, hoy dormiremos las dos juntas y Minato se quedara en la habitación de Menma. Esta noche no te quedaras sola, será una noche de chicas- le guiño un ojo pero la menor sabía que era más que eso así que asintió antes de comenzar a consumir el postre, deleitada por su dulce sabor se lo acabo más pronto de lo que tardo en comenzar a probarlo.
Después de eso se quedó hablando con Minato de la construcción de un nuevo campo de entrenamiento más sofisticado para chunnins que parecía ser el tema de conversación antes de la llegada de Naruto y ella, era muy entretenido escuchar las propuestas de la peliroja junto con la anécdota de lo que hizo en la tarde para conseguir inversionistas para el proyecto. Haciendo señas el rubio menor le indico a a pelirosa que fueran al jardín, esa era la señal de retirada.
-Permiso- dijo la niña antes de encaminarse a una puerta corrediza que daba con el patio, se quedó sentada en los escalones de madera viendo el laberinto de flores que se formaba a pocos pasos de ella antes de que Naruto se sentara a su lado suspirando de alivio.
-Mama dice que dentro de una hora estará listo la cena.
-¿Qué quieres hacer? Estaba muy interesante lo que decía tu madre, me gustaría algún día entrenar con kunais asi de ligeros- dijo casi babeando con la idea de acertar en todas las dianas de Shisui y hacer que Sasuke elogiara su habilidad. Eso sí sería digno de recordar pero ese armamento solo seria para los chunnin en entrenamiento para ser jonnin.
-¿en qué momento hablo de kunais?- cuestiono despistado el rubio escuchando la risa divertida de ella- no te burles! Es solo que…
-es un cabeza hueca que no le presta atención a muchas cosas- completo alguien detrás de los dos con una sonrisa de suficiencia antes de sentarse entre ellos, escuchando encantado un gruñido por parte de su gemelo, de seguro comodo con la atención de la niña que le acababa de quitar.
-Menma- saludo deteniendo su risa y volver a reflejar su característica cara de indiferencia.
-Sakura, me han contado mucho sobre ti.
-esfúmate, Sakura vamos a jugar- dijo su contrario apartándolo para ver a la niña asentir.
-¿puedo jugar con ustedes?
-ni en sueños, busca a tus amigos, Sakura y yo estábamos bien antes de que aparecieras- ladro retándolo con la mirada viendo la sonrisa de autosuficiencia que le dirigía su hermano mayor por segunda vez y si fuera posible Naruto lo fulminaría en ese momento.
-¿y tú, pequeña? Tampoco me dejarías jugar con ustedes- se dirigió a la niña analizándose mutuamente hasta que ella negó con la cabeza, extrañándolo realmente que apoyara a su hermano.
-Es de noche y sería mala idea tener que estar en medio de dos personas que no se agradan, jugare contigo cuando Naruto deje de gruñir como un zorro rabioso- dijo alzando sus hombros antes de dar unos pasos hacia el interior del jardín.
-ya la escuchaste Menma- se jacto victorioso el hiperactivo rubio antes de sacarle la lengua crispando los nervios de su hermano.
-eres en verdad una molestia, ya crece- gruño el otro rubio antes de regresar con sus padres quienes en un primer momento lo animaron a acercarse a los otros dos niños.
No era su intención inicial jugar con ellos dos, quería ver de cerca a la niña que causo tanto alboroto en la academia esa mañana y llamaba la atención de sus padres, los uchiha y ahora su hermano. No le pareció gran cosa en un principio, su cuerpo tenía menos masa muscular que las piernas de pollo de Kiva, fácilmente podría acabar con ella en un combate cuerpo a cuerpo, además de que era mucho menor que el, según tenía entendido la encontraron cuando tenía 8 años así que en esos momentos ya debía tener los 9 años o estar por cumplirlos, en cambia el y Naruto ya iban para su último año en la academia, ambos tenían 12 como el resto de su promoción.
Supuso por la edad y no estar en la academia, que la niña no tenía ninguna cualidad ninja que desarrollar por lo que al verla en la sala el día anterior no le agrado en absoluto, era una invitada que entraría en su habitación haciendo de ella quien sabe que. Enojado como pocas veces, se le salió el demonio Uzumaki y atentar en su cuarto con un perfume fuerte para molestarla. Supuso que era la consentida de los Uchiha y el nuevo juguete de sus padres y Naruto, eso en verdad no le interesaba en absoluto. Solo había que verla para presumir eso, era muy linda, silenciosa y servicial, fácilmente podía ser el objeto de adoración en una casa hasta que se volviera la empleada doméstica más deseada. Otro error.
Hace dos minutos fue capaz de demostrar un grado de madurez que lo hizo sentir por un momento pequeño a su lado, aquellos ojos verdes presumían de conocimiento y serenidad. Tal vez esa era la razón por la que era tan querida, su inteligencia.
-Ya está lista la cena!- grito Kushina a todo pulmón en la entrada del patio- rayos, Menma querido ¿puedes ir por Naruto y Sakura? Están jugando en el laberinto- le pidió, ignorando su gesto de molestia.
Se adentró siguiendo las profundas huellas que dejaba Naruto en el suelo hasta dar con el que corría en dirección a él, apresurado y sudado, iba a hablar pero escucho un fuerte y claro "apártate y corre" por parte de el lleno de terror, obedeció moviéndose perezosamente a un lado viendo atrás una furia rosada que arremetió en su contra.
-NA-RU-TO! ERES HOMBRE MUERTO!
Sabe kami que hizo su hermano para ganarse la ira de la menor, entretenido se la quedo viendo con los ojos bien abiertos, corriendo contra él con el rostro desfigurado en una mueca de ira y preparándose para golpearlo, claramente confundiéndolo con Naruto que ya debía estar escondido en el interior de la casa, cobarde. Juraría que no le dolería un golpe de aquellos escuálidos brazos si no fuera por haber salido despedido en dirección contraria cuando uno de sus puños choco contra su brazo derecho sintiendo el crujir de sus huesos en el impacto.
Voló varios segundos antes de caer en la mitad de la sala en un golpe seco que le saco el aire de los pulmones, se quedó tendido por varios segundo recuperándose del impacto y respirar con ferocidad una vez pudo.
Solo se podía preguntar a si mismo ¡qué demonios había sido eso!
-Menma!- lo llamo su madre impactada acercándose a su lado y ayudándolo a sentarse una vez se dio cuenta de que su brazo tenían una posición rara, indicio de fracturas- ¿Qué paso cariño? ¿Dónde están tu hermano y Sakura?
-Naruto- siseo la mencionada entrando rodeada de un chakra visible de color verde dándole una apariencia sobrenatural, casi fantasmal- como te atreviste a nalguearme
-no fue intencional Sakura, me resbalé, lo juro!- se excusó agarrando un sartén wok como escudo de la cocina preparado para la guerra que pudiera formar la niña, todo era un gran mal entendido.
-claro! dos veces ¿dirás otra vez que fue un accidente?- rugió aumentando la concentración de energía verde a su alrededor dándole un brillo verde neón a sus irises.
-tu viste que se atravesó una ardilla y no iba a pisarla, la hubiera asesinado- se defendió dejando por un momento de lado el sartén- lo siento, no quería nalgearte.
-porque no me lo dijiste antes- refunfuño regresando el chakra a su sistema, nunca alguien la había sacado de sus casillas y descubrió que su instinto asesino salía a flote con ese tipo de provocaciones.
-Sakura, se puede saber que estás haciendo! Ven y ayuda a Menma, le fracturaste un brazo- la regaño la Uzumaki cogiéndola de una oreja y posicionarla frente a su primer hijo que la veía entre sorprendido y receloso a la vez que se encargaba de regañar a Naurto por lo que había hecho junto con algunos consejos de cómo se debe tratar a una chica incluyendo flores y otras cosas que no le presto atención.
-pegas duro- comento extendiendo su destrozado brazo derecho, mostrándole los dolorosos puntos donde rozaron sus nudillos dejando marcas profundas. Sorprendida ella misma por saber que no golpeo a Naruto sino a su hermano, se dedicó a curarlo en silencio sonrojada de vergüenza- te confundes mucho entre él y yo. Eres todo un caso ¿que debería hacer contigo niña?- le pregunto sonriendo travieso, encantado con el aumento del sonrojo de ella. El vello de su espalda se erizo cuando sintió el chakra de ella reparando su brazo, era tan cálido y agradable que en esos momentos podía caer dormido sin mucha preocupación además de terminar con su brazo peor de lo que ya estaba.
-lo siento- susurro al término de la curación de el escuchando un pequeño gruñido de protesta por parte de el cuándo dejo de sentir el flujo de chakra de ella recorrerlo- a veces no mido mi fuerza y esta vez no me contuve…lo siento- volvió a repetir antes de sentarse junto a los demás a comer en silencio fulminando una que otra vez a su amigo al igual que Kushina.
-¿desde cuándo puedes moldear chakra, Sakura?- pregunto Minato registrando sensorialmente cuanto era el chakra que debía poseer la niña, viendo una flama fuerte en el centro de su abdomen comparable con la de un gennin cuanto mucho. Ese nivel de chakra en su sistema no era ordinario, su desarrollo o era innato o era por un arduo entrenamiento.
-hace un mes lo domine- le informo orgullosa al recordar el golpe definitivo sobre un árbol del bosque que lo partió en dos y la confianza que a invadió en ese momento con la adrenalina de casi ser descubierta por las patrullas Uchiha que se encargaban del área.
-tienes talento, dattebane. Te pareces a la princesa Tsunade.
-la última Senju- susurro recordando en una de sus lecturas del tercer Hokage hablar de sus discípulos, los legendarios sannin donde una de las personas que lo conformaban era la susodicha Tsunade.
-¡así es! tienes las mismas habilidades que ella ¿Crees que debamos invitarla a que se conozcan, Minato? Tal vez la tome como su discípula- sugirió guiñándole un ojo a la niña que no parecía del todo convencida.
-es muy pronto, deja que pase la academia y luego si Sakura quiere podemos contactarla- sugirió sintiendo la inconforme mirada de su esposa a su lado- no me mires así, sabes que ya tiene una discípula a su disposición.
-Shizune no cuenta, recuerda que es su asistente.
-disculpen ¿no sería mejor que la niña tenga otro guía? Si La princesa Tsunade y ella poseen habilidades similares no tendría mucho en que mejorar. Sería una pérdida de tiempo- intervino Menma conociendo a lo que quería llegar su padre a pesar de la insistencia de Kushina. Años atrás cuando tenía la edad de Sakura, tanto el cómo Naruto tuvieron el placer de conocer a la Senju, una mujer hermosa físicamente y de carácter fuerte, que poseía grandes habilidades ninjas ensombrecidas por su temperamento explosivo y agresivo combinado con sus malos hábitos con el alcohol y las apuestas. No quería tener cerca una joven que adquiriera esas cualidades de un mentor nada recomendable en especial por el golpe que le dio recientemente, otro de esos y lo mata.
-opino que adquiriría un mejor dominio de esas habilidades, Menma. A tu padre quizás le de miedo tener una oponente formidable en unos años, recuerda que fue discípulo un sannin y teme perder contra el discípulo de otro sannin - pico apoyando sus brazos sobre la mesa y reposar sobre ellos su cabeza, ocultando entre sus dedos una maliciosa sonrisa, cuando provocaba a su esposo solo era cuestión de tiempo para que cumpliera con lo que ella quería.
-eso no es verdad!- se quejó advirtiendo la trama de Kushina a tiempo, había visto su nada disimulada sonrisa.
-¿pruébalo?- dijo la peliroja teniéndolo entre sus dedos, había caído en su trampa a pesar de verla, tal vez por el placer de complacerla.
