Unos profundos orbes de tonalidades grises no dejaban de observar fijamente la figura dibujada en el espejo. Draco contemplaba las heridas en su pecho completamente cicatrizadas, su masa muscular aumento debido a los ejercicios y a la presión de su medimaga para alimentarse mejor. Era capaz de ponerse de pie y caminar con ayuda de una andadera, próximo objetivo era usar un bastón como su padre. El rubio cerró los ojos después del enfrentamiento y descubrió algo nuevo de él, no soportaba ver llorar a Granger. La sensación de ser el causante de su pena lo ahogaba en la desesperación y por ello luchaba para verla reir.
—Deja de ser tan vanidoso.—Una voz llegó a su espalda así que se giró para observar a la hermosa visitante.— He tocado la puerta.
—Admite que te gusta verme asi.—El chico le regaló una coqueta sonrisa para sostenerse del mueble y verse varonil.— Eres una acosadora.
La castaña rodó los ojos para tomar la camisa negra y caminar hacia el chico, pasó la prenda por los hombros para ayudarle a meter las manos. El olor al perfume del rubio se intensificó cuando estaban separados por tan escaso centímetros, los dedos de las chica nerviosamente fueron abotonando la camisa.
—¿Por qué te has echado la botella de perfume? —Le cuestionó nerviosa por tenerlo tan cerca no entendía la razón si llevaban meses en constante contacto físico, por las terapias.— Solo vamos a preparar algo de comida, sigo sin entender porque nuevamente usas ropa tan formal.
—Estoy cansado de parecer un pordiosero con esa ropa deportiva, si voy a crear un renovado yo necesito recuperar mi vanidad, la cual me daba fuerza para enfrentarme al mundo.—Bajo el rostro para mirarla a los ojos.— Sé que te gusta mi perfume.
La chica golpeó levemente el pecho del chico para alejarse. La cercanía la incomodaba y causaba que sus manos sudaran, le ayudo a peinar el largo cuello y a fajarse la camisa. A la leona le gustaba ver el rostro del chico sin barba y con el cabello bellamente peinado hacia atrás.
—La vanidad es un sentimiento egoista asi que bájale tres rayitas.— La chica hizo una trenza con las hebras doradas.— Sí, me gusta tu perfume y ver un chico guapo rondar la casa también es agradable a mi vista.
—Wow ¿Crees que soy un chico guapo? —Cuestionó en tono burlón para girarse y enfrentar a la sonrojada chica.—Para mí también eres alguien hermosa.
Malfoy le dio un pequeño toque en la frente con su dedos índice causando que la chica infló sus cachetes molesto y se dió media vuelta avergonzada por el rubio se recargo en la chica para comenzar a andar, juntos se dirigieron a la cocina, esa mañana tenían la intención de preparar algo de comida japonesa.
Hermione decidió agregar actividades no relacionadas con la rehabilitación física. Intentaron aprender a tocar un instrumento musical pero Draco ya sabía tocar el piano, violín, chelo y durante un tiempo tomó clases de guitarra además su mano aún no estaba completamente sanada. Otra opción era aprender un nuevo idioma pero el heredero durante su niñez aprendió francés por parte de sus abuelos, italiano que Blaise le enseño, Español como hobby, alemán y algo de ruso. Otra de las actividades era la jardinería, la cual el rubio rechazó enérgicamente, no le gustaba ensuciarse.
Los personajes llegaron a una amplia cocina provista con los accesorios muggles más novedosos. Un par de elfos se encontraban sentados sobre unos bancos frente al campo de batalla, tenían prohibido ayudar pero estaban ahí por si necesitaban ayuda sus amos en entender las instrucciones de las recetas o usar algún instrumento.
—No tengo la minima idea para que funciona todo esto.— Confesó el rubio pasándole una delantal a la chica de piel canela.— ¿Segura que no podemos usar magia? te recuerdo que somos magos.
—No, debemos aprender al estilo muggle.— Le regaño haciendo un nudo a su delantal.— Será interesante aprender cómo usar una estufa, hace años que no veía una de este tipo.
La chica de Gryffindor emitió una burlona sonrisa, su instinto competitivo se afilió al notar que ella conocía más de las costumbres muggles que un aristocrático chico de sangre pura. Ambos dieron inicio a la "competencia" para preparar una receta pero con el paso del tiempo Draco demostró ser un buen cocinero, sabía usar cada uno de los aparatos electrodomésticos muggles además de entender las instrucciones. Hermione tuvo problemas con partir los huevos, se confundió y en lugar de sal echo azúcar, cometió cada uno de los errores más simples que un novato puede hacer. Los elfos siempre andaban detrás de ella evitando que se lastimara con algún aparato.
—Te odio y me mentiste.—Se quejó la chica abatida y poniendo el mentón sobre sus manos mientras miraba como su compañero, usando magia movía la cuchara de un sartén.— No entiendo porque me equivoco si una recta es como seguir las instrucciones para preparar una poción.
—No se puede ser perfecta en todo.—EL chico contestó tomando asiento y esperando que el platillo se termina de cocinar. —Debes conformarte con ser hermosa, inteligente y valiente. No puedes acaparar todos lo dones.
Nuevamente las mejillas de Hermione se tiñeron de de un tono carmín. Desde el enfrentamiento Draco se volvió más sensible a sus necesidades, la cuidaba y continuamente la llenaba de halagos. Cuando se lo proponía era un encantador príncipe, ahora entendía porque tuvo una buena fama entre las femeninas de su casa.
—Granger deja de sonrojarse ya deberías estar acostumbrada a los halagos. ¿la comadreja pobretona no los hacía? —El chico cuestiono interesado acomodándose sobre un banco delante de la chica.-—Pareces una niña de primaria que se apena con todo.
—Claro que mis anteriores novios me han hechos halagos pero es raro cuando vienen de ti.— Dijo en tono molesto porque odiaba que no poder esconder el tono de su piel. —Mis anteriores cinco novios eran galantes caballeros pero entre ellos no estaba un príncipe de las serpientes.
Los labios del rubio se separaron para formar un una "O" por la sorpresa de saber que la chica "come libros del colegio" había tenido más parejas que él. La miró fijamente, era entendible si tenía una fila de pretendientes porque era amable, inteligente y una belleza magistral.
—Dejame decirte que solo he tenido dos novias en mi vida. Pansy y Astoria, bueno hubo una tercera pero no cuenta porque nunca le pedí ser mi pareja.— Hermione entrecerró los ojos como si dudara de sus palabras.—Sí, muchas conquistas pero ninguna tuvo mi "corazón" completamente. La primera vez que le pedí a Pantsy salir conmigo mis manos sudaron y no pude ni tocarla.
Hermione dibujó una sonrisa ante la confesión.
—Con Astoria fue más sencillo porque estábamos comprometidos pero ella un mundo de diferencia a mi, era más pura y buena así que no era extraño que la quisiera.— El hombre desvió la mirada hacia otro punto de la cocina. —Ella fue la primer chica en romper mi corazón cuando me confesó que no me amaba.
Astoria ahora era la señora Thomas, unos tres años antes se casó con el león en una sencilla ceremonia debido a que los señores Greengrass no dieron su aprobación a esa boda. Hermione asintió y nunca en su vida observó a una novia más radiante y feliz como esa rubia. Malfoy confesó que él fue quien rompió el contrato del matrimonio arreglado, no tenía la sangre fría para oponerse al amor real.
—Eres un chico muy dulce.—La castaña soltó para mirarlo de frente y por primera vez causar un sonrojo en ese pálido rostro.-— Fue un gran acto de nobleza de tu parte, llevar toda la culpa y los periódicos fueron injustos contigo al decir que fue una infidelidad la causa del rompimiento.
El hombre levantó los hombros acerco mas su rostro una mesa era lo único que las separaba.
—Debo suponer que ahora andas soltera ¿Qué pasó con la comadreja? —Interesado el chico tomó un pedazo de pasta para comerla.— Eres demasiado perfecta para estar sola.
La leona ladeo la sonrisa bajando la mirada sonrojada. Le gustaba ese coqueto Draco, ese chico con porte de chico malo pero corazón de oro. Ese que se culpó a sí mismo para dejar libre a la chica que le gustaba para que fuera feliz con otro.
—Se nota que no leías los periódicos hace mucho que Ron y yo solo somos amigos, de hecho dentro de unos meses se va casar.— Contestó con una radiante sonrisa robando un pedazo de masa de su dedo.—Estoy enfocada en mi carrera ¿En verdad perdiste contacto con tus anteriores amigos?
Draco soltó un suspiro para asentir con la cabeza. Trataba de no enterarse en qué andaban para no añorar su compañía. Volverse un "auror espía" era una decisión complicada que acarreaba muchos daños colaterales, no quería que ellos fueran lastimados, ni que se fueran a entrometer para salvarlo.
—Ellos te extrañan y dicen que quieren verte.—Draco frunció la frente ¿Donde los había visto al castaña? —Los ví la otra noche en la madriguera y me pidieron que te entregará esto.
La chica mostro un sobre blanco. Draco lo tomó para abrirlo y descubrir cómo una paloma blanca volaba y de ella caía purpurina y se formaba letras.
—¡Balise y Ginevra! ¿Pantsy y la comadreja? —Gritó asombrado por saber que las dos parejas se iban a casar dentro de un par de meses en Italia.— Se nota que he estado en un hoyo …
El chico detuvo sus palabras apretando los labios, recordaba el daño que le hizo a Blaise y Pansy con su sucia jugarreta, muchas noches deseo enviarles una carta y disculparse pero aquella chica no era buena. Con un par de palabras cayó en sus redes, no justificaba sus viles actos aunque fue lo mejor para su amigo del alma.
—Al final de día ellos agradecen tu traición porque a eso pudieron encontrar al verdadero amor.—Posó la mano sobre la del rubio para animarlo. —No tienes idea lo mucho que se aman ¿Irías conmigo a la fiesta?
El chico levantó la ceja para mirarla fijamente.
—He estado encerrada en esta mansión casi el ultimo año así que no tengo pareja para ir.—Draco dibujo una pícara sonrisa.—No quiero ser la tía solterona.
Malfoy entrelazo sus dedos con los de la chica. Los trucos, halagos y gestos usados ese día con ella regularmente los utilizaba cuando quería enamorar a una chica.
—Así que piensas llegar con el mago mas guapo, rico, fascinante, atlético, inteligente y caballeroso del mundo para presumir que no no eres la "tía quedada". —Draco acercó sus labios mientras asentía deliciosamente tentadora.
—Eso quería pero Nott está ocupado esa tarde.—Soltó de golpe evocando una risa.—Me conformaré contigo.
El rubio se quedó estático con una fría mueca dibujada en su pálido rostro, la castaña trato de alejarse pero su mano continuaba atrapada, su sonrisa desapareció y de un movimiento se vio atraída hasta estar a un par de centímetros alejada de esos labios rosas.
—Ambos sabemos que solo deseas llegar a ese sitio de mi brazo.—Confesó en un grave susurro.—Por Qué solo asistiré a esa fiesta si es a tu lado.
Hermione se vio reflejada en esos limpios orbes grises, el aliento a menta golpeando sus fosas nasales la dejaron sin aliento. Le gustaba ese nuevo Draco, su cuerpo se congeló ante el pensamientos ¿Le gustaba? la pregunta causado en escalofrío en toda su cuerpo ¿Se estaba enamorado de Draco Malfoy? La respuesta era sencilla porque en su mente solo la idea de desaparecer el espacio entre ambos y besarlo se germinaba con más fuerza.
Draco fue quien eliminó la distancia al posar la punta de su lengua en la comisura de los labios de la contraria.
—Tenías un poco de pasta. —Soltó seductivamente ante el shock.—Delicioso.
Notas de la autora: Traté de subirlo mas temprano pero la pag parecía estar fallando, espero les guste el capitulo. Para este fanfic creo faltan como cinco capitulos para el final, quizá un poco mas. Muchas gracias por sus reviews Saludos
