Escucho los gritos a la distancia esa misma noche y supo a lo que se refirieron sus padres con lo que llamaron "la trágica mañana" y la causa de la conmoción de sus profesores junto con sus compañeros horas atrás cuando se desato por primera vez en su casa.
No era que dudara de la honestidad de sus padres cuando le contaron de que se trataba solo que le resulto increíble la historia detrás de aquel suceso que ocurría en las madrugadas.
El sonido tenía la suficiente fuerza de propagación que hizo vibrar las ventanas de la habitación y despertar a varios pájaros que graznaron de indignación desde las copas de los arboles cercanos, por su parte, estaba tenso en la cama escuchando el sonido con los ojos bien abiertos en la oscuridad de la madrugada.
Cuan infeliz debía ser esa joven que su dolor solo podía ser expresado con aquel sonido desgarrador, la descripción del mismo era difícil de explicar, la variación del tono al final de cada exhalación de su creadora solo reflejaba una mezcla de agonía y tristeza antes de inhalar y exhalar gritos de miedo, un terror profundo que no lo podía causar una pesadilla común.
-"Todo estará bien, Kushina ayúdame a mantenerla quieta!" – escucho en voz alta su padre, forcejeando.
-"no, suéltame! Aléjense, no me volverán a usar y si lo intentan no los ayudare"
-"no es real Sakura, es un sueño, regresa a la realidad ahora!"- Ordeno Kushina antes de que temblara el suelo ante la afección de un jutsu.
Lo que estaban haciendo sus padres en esos momentos era una misión.
Esa invitada causaba problemas que debían ser solucionados pronto.
No quería verse involucrado, eso no era asunto suyo.
Aun así el estaba mas enterado de lo que pasaba a pocos pasos de su habitación que las personas comprometidas a cuidarla, los Uchiha.
Se había efectuado una reunión en la torre Hokage en el que estuvo presente dado que se presentó antes para entregarle a su padre papeleo del pre-informe del último ciclo académico de todos los estudiantes que cada año le encomendaban sus profesores de informar a su padre.
Era un mensajero con mala suerte.
Cuando entro no estaban solos él y su padre, hubiera preferido que la compañía fuera algún ANBU al margen de su labor pero se encontró con su tía Mikoto que impidió que se retirara de la oficina hasta terminar la reunión.
La matriarca del clan Uchiha y Minato negociaron los términos de una misión que casi no terminaba en buenos términos dada la ira que cargaba consigo aquella mujer después de lo sucedido con la última "trágica mañana" y la terquedad de Minato para llegar a un punto medio. El pago propuesto por Mikoto iba a ser generoso y si fuera por él, la hubiera aceptado sin poner pretextos o largas aclaraciones de por medio a diferencia de su progenitor, que quiso hacerse responsable del asunto sin aceptar pago alguno.
Respiro hondamente y aparto de un empujón el brazo que acababa de acomodar su hermano sobre la cabeza de él. En verdad odiaba que durmieran juntos, en esos momentos podría estar disfrutando de su propia cama, sentir las suaves telas de sus sabanas rozar su piel, su mullida almohada que agradaba a su cuello y la tranquilidad que respiraba en esa habitación si no fuera por aquella "invitada especial" que por cierto, difícilmente perdonaría que lo hubiera lastimado y la interrupción de la tranquilidad de la noche.
No gozaba de buena paciencia a pesar de su personalidad silenciosa, por lo general cuando se ve envuelto en un problema termina creando en una guerra donde las palabras eran su mejor defensa, ojala se apiaden del cuchillo más filoso cuando de sus labios salían argumentos sólidos que difícilmente se podía refutar. No era tonto, el conocía su valor y hacerse respetar, a diferencia de Naruto que solo era capaz de crear conflictos irracionales, entrar en peleas que muchas veces perdía y tener su cabeza en perdida en sus pensamientos, quien sabe, indagando un mundo fuera de su comprensión.
No, Menma era inteligente y haciendo uso de esta, se levantó de la cama y se dirigió a su habitación, en esos momentos casi tenía la certeza de que su padre no dormiría pendiente de "la trágica mañana" junto con su madre. No era indiferente a lo que significaban esos gritos a pocos metros de él, tenían un significado profundo que estremecía un poco su corazón, era un coro de agonía que pedía ser calmado y él no era lo suficientemente indolente para no verse afectado pero si lo suficiente para ignorarlo.
-"Sakura, concéntrate, es por tu bien, vamos cariño, no te rindas" – dijo su madre con voz cansada haciendo que detuviera su camino hacia su habitación y retornara silenciosamente, alentado por la voz de la misma, el poder que le confería a su madre no tenía explicación precisa, como los sentimientos de un grito o los colores que vestían al mundo. Era su instinto, así lo describía, acudir a su ayuda cuando la necesitara por ser la que le dio la vida y guía desde que salió de su vientre.
Se detuvo a pocos pasos de la habitación de sus padres y ver a través de la puerta medio abierta un circulo de tinta en el suelo que pulsaba en color amarillo blancuzco periódicamente en su centro se encontraba el cuerpo tendido de la niña pelirosa, sobre su piel blanquecina avanzaba lentamente el sello hasta penetrar su nuca he irse adentrando poco a poco en ella. A pocos pasos del círculo, sentado en el suelo estaba Minato concentrado, manteniendo sus manos unidas en la posición de tigre y al lado opuesto a el estaba Kushina tocando el suelo con ambas manos formando cadenas de chakra que salían de su espalda, penetraba el suelo y salían en la mitad del circulo agarrando firmemente las extremidades de Sakura, manteniéndola inmovilizada para facilitarle el trabajo a su esposo.
-duele…mucho- se quejó con voz afónica forcejeando contra las cadenas que se ajustaban un poco más con cada movimiento que daba hasta cansarla y hacer que callera gimoteando hasta que el sello penetro completamente en su nuca y dejar un Kanji que no reconoció lo que decía, brillando con aquella luz amarilla despidiendo humo hasta dejar la huella de tinta negra original.
-ya termino querida, ya no habrá más pesadillas- dijo Kushina retirando sus manos del suelo, retornando las cadenas a su espalda hasta desaparecer. Se acercó a Sakura y despejo su cara dejando a la vista su piel bañana en sudor, un cansancio innegable y en sus labios resecos una sonrisa de alivio.
-Gracias- susurro ronca antes de caer desmallada sobre el regazo de la peliroja.
-Estará bien, no hay forma de que despierten sus recuerdos otra vez- animo Minato casi tan cansado como su esposa, estaban sudados y su chakra había disminuido mayormente por la resistencia que dio la niña desde que se despertó, dejándolos con deseos de volver a dormir de nuevo- Menma, sé que estás ahí.
-¿cómo lo supiste?- pregunto entrando y ver de cerca la apariencia agotada de sus padres, al amanecer tendrían unas ojeras que estarían por un tiempo presentes.
-eres mi hijo, reconocería tu presencia donde fuera. Puedes dormir en tu habitación, Sakura estará bajo la supervisión de tu madre y mía.
-genial!- dijo con una sonrisa de oreja a oreja casi idéntica a la de su hermano antes de salir corriendo a dormir antes de que sus progenitores tuvieran la oportunidad de cambiar de opinión pero retorno a los pocos segundos- ¿necesitan algo?
-no Menma, estaremos bien- con una sonrisa gentil Kushina se acercó a él después de acomodar a la pelirosa en la mitad de la cama- eres un niño bueno, no debió ser fácil escuchar a la pequeña Sakura y esperar a que la calmáramos- le dijo acariciando su corto cabello rubio con amor antes de besar su frente y desearle una buena noche.
Después de aquella corta conversación y convencerse de que sus padres se encontraban bien fue a descansar, entrar a su habitación de nuevo era como había pensado, la tranquilidad llego a el enseguida al olisquear su esencia a cítricos junto con una leve amargura.
Tenia una punzada en el corazón cuando su madre le daba a conocer la bondad que ella veía en el y que en ningún momento tuvo. Era tan desinteresado que no se consideraba la mitad de bueno de lo que Kushina creía de el.
Suspiro menguando sus pensamientos dejándose llevar por el sueño.
A la mañana siguiente justo a las 6:30 se levantó para ocupar el baño primero, antes de que su hermano ya sea por casualidad decidiera bañarse antes y dejar un reguero de agua en toda su extensión. Para su sorpresa ya había sido ocupado, no por Naruto claro está, no había un reguero de agua y todo estaba en orden a excepción de la humedad que desprendía junto con un olor a cerezas, sin prestarle más atención y habiendo llegado a la conclusión de que la invitada había despertado antes que él, hizo uso de este y mientras se aplicaba shampoo alguien toco la puerta con insistencia.
-¡tendrás que esperar¡ me estoy bañando- rugió molesto, despejando su rostro de los restos de espuma que impedían su visión, escucho la puerta abrirse y al ruidoso de su hermano entrar.
-no aguanto, no aguanto- se quejó hasta que llego al inodoro y soltó un suspiro de alivio cuando escucho el chorrito de orina salir.
-oye! ¿Qué crees que estás haciendo? Ve y al menos cierra la puerta idiota- se quejó otra vez escuchando la risa despistada del rubio que sin disculparse lo miro divertido. Bufo antes de lavarse la cara evitando que sus ojos se irritaran.
-¿Qué te pasa esta mañana? Parece como si nunca hubiéramos compartido baño- divertido de la expresión furia que tenía Menma y la forma en que sus ojos casi parecían estallar en llamas supo que quería salir de la regadera y estrangularlo pero en esos momentos, completamente mojado no se atrevería a tocar el suelo por fuera de la regadera, odiaba dejar desorden y en especial en el baño.
-¡recuerda que hay una niña en la casa!- le grito haciendo entrar en razón a Naruto, este sin terminar de acomodarse el pantalón de pijama fue a cerrar la puerta del baño dando un grito cuando frente suyo como si hubiera sido invocada paso la pelirosa de largo sin detenerse a verlo.
Sakura no era tonta, sabía lo que estaba pasando, en especial por los gritos de los hermanos que resonaban en la cercanía. Supo dos cosas, uno se estaba bañando y el otro haciendo sus necesidades, no había que ser un genio para entender que si se atrevía a ver a través del marco de la puerta, abrían dos muertos y un nuevo trauma para su lista.
Después de cerrarse de un portazo la puerta del baño, escucho a Naruto lanzar con vergüenza un "lo siento Sakura! No pasara otra vez", chasqueo la lengua, agradecía tener aun consigo la lista de Sasuke y cada una de sus advertencias de entre las cuales se encontraba una relacionada con aquel incidente y ayudo que tomara aquella rápida decisión cuando camino por los pasillos.
"Naruto es despistado y por lo general deja la puerta del baño abierta, por ningún motivo veas a través de ella si no lo quieres ver desnudo"
.
.
-Sakura, Sakura, Sakura, oye en verdad lo siento dattebayo- siguió insistiendo el ojiazul extrañando poder hablar con ella. Llevaba un tiempo hablando solo sin obtener alguna respuesta de su amiga, se había ganado la ley del hielo por aquel incidente y posiblemente también por el de ayer.
-Naruto, déjala en paz. Ve por tus cosas, se les hace tarde para ir a clases- lo regaño Kushina acomodándose un chaleco jonnin con una mano y con la otra sostener un pan con mantequilla y mermelada que ya tenía varios mordiscos.
El menor de los uzumaki podía llegar a ser intenso cuando deseaba algo realmente, en este caso era el perdón de la niña que se encontraba sentada frente a su madre. Bajo los conocedores ojos de la peliroja no pasó desapercibido la ausencia mental de ella, parecía buscar algo en su mente a la que no llegaba alcanzar. Tenía en su infantil rostro su ceño ligeramente fruncido y boqueaba de vez en cuando, teniendo la sensación de estar a poco de decir o recordar algo importante.
Cuando termino su tostada, Kushina giro su rostro y enfrento a sus dos diablillos preparada para comenzar con buen ánimo ese día. Propuso acompañarlos a la academia pero fue rechazada ya que Menma le recordó que a donde iba estaba en la dirección contraria. Derrotada por la lógica de su hijo por esa vez – debido a la falta de tiempo- ambos niños se despidieron de ella con un beso en la mejilla cada uno y corrieron levantando polvo a su paso. La pelirosa la agarro de la mano para ir junto a ella al campo de entrenamiento en el que había estado trabajando y saliendo de la casa escucharon perfectamente a Naruto.
-te quiero Sakura! Nos vemos más tarde- le dijo el rubio como último intento para ganar su atención en la distancia, siendo cruelmente ignorado.
-Vaya! Jamás había visto a Naruto decirle eso a otra chica que no fuera yo, que envidia!- se quejó la peliroja inflando las mejillas murmurando cosas como traición y decepción que hizo sonreír a la menor seguido por ella antes de cerrar la puerta detrás de ella.
Salir con Kushina no estaba mal, era relajante compartir tiempo con una buena conversadora como ella. Su personalidad burbujeante y fresca hacia hablar hasta los más reacios a entablarlas como los hyuuga que preferían el silencio, conservadores de todo aspecto, tanto de opinión como legado y tradiciones. Eso no detenía a la peliroja y su sociable forma de ser, por algo era la encargada del departamento de comunicación, un puesto formado por un pequeño grupo de ninjas y algunos civiles prominentes dentro de sus sectores para dar información de interés público. Estaba muy estrechamente ligada a los periódicos y a las entrevistas para dejar bien visto las acciones relevantes que no poseían un carácter secreto a petición de los clientes.
El campo de entrenamiento era uno de esos temas a tocar, era de gran interés para los ninja, su simple creación era un gran paso para una mejor preparación dedicada a sus servicios al país.
Ella estaba encargada de promocionar su uso y a su vez exaltar los logros que esto equivaldría en un futuro cercano.
Era como un cubo de concreto de grandes proporciones rodeado por un campo abierto y un rió artificial separándolo de un bosque frondoso.
Dentro del cubo había muchas habitaciones de entrenamiento, algunas tenían trampas programadas, genjutsus de variados niveles, sellos que implementaban cambios en la temperatura combinado con genjutsus para medir la supervivencia en lugares hostiles y algunas otras simplemente era almacenamiento para armas y pergaminos.
Sakura le dedico una larga ojeada a cada material que era implementado en un área cerrada para entrenamiento particular, centrándose en especial en una vitrina donde habían múltiples armas ninja de corto alcance, como los kunai que le menciono a Naruto antes de entrar al laberinto de flores.
-¿te gustas?- indago Kushina, percatándose de la insistente mirada que le daba la menor a las armas de corto alcance obteniendo por respuesta un asentimiento sentido de la pelirosa -cuando termine podemos practicar con los que más te gusten a cambio de que quites esa expresión ausente de tu rostro. Me gusta verte sonreír.
-se siente extraño el sello, es como si despertara mi curiosidad por el pasado. Es tonto ¿no cree? Querer algo que no quiero realmente.
-pronto pasara, el sello es muy reciente. Desaparecerá esa sensación, te lo aseguro dattebane- sonrió siendo imitada por la niña dispuesta a cambiar de actitud para practicar con la pelirroja.
Kushina duro varias horas conversando con las cabezas de la obra junto con los inversionistas que no era para menos Sensu Ko el empresario dedicado a la elaboración del armamento ninja de la aldea junto con Natsu Ren un representante de un clan menor que últimamente estaba sobresaliendo por su aporte en construcciones.
Eran señores estrictos, de buena apariencia y con un ego elevado que buscan la superación como pueblo y resaltar frente a las otras naciones, otra forma de decirlo era su necesidad de reconocimiento. La idea de crear ese campo de entrenamiento era para dejar de que hablar por lo menos por 3 años y promover el nombre de su empresa y clan respectivamente.
Ambos hablaron de los costos y deseos de ver rendir aquella inversión con un mejor sistema militar que dejara al actual como un chiste dando a conocer cada uno de sus pensamientos sin censura alguna a la pelirroja, ignorando la presencia de la niña que esperaba pacientemente a pocos pasos de ellos y también a los cabeza de obra que además del saludo respetuoso cuando se reunieron, solo pudieron pronunciar palabras para despedirse sin encontrar momento oportuno para intervenir y que tomaran en cuenta sus opiniones.
-Fue un placer tenerte aquí Kushina, leeré tus notas en el periódico en el momento que salga. Que no sea tanto tiempo para dar a conocer la noticia, este lugar se llevó gran parte de mi tiempo- suspiro Sensu, apenas percatándose de la presencia de la niña. La vio por unos segundos frunciendo el ceño- ¿Quién eres pequeña?
-me llamo Sakura, señor
-Sakura, que lindo nombre, va con tu cabello. Pequeña niña ¿te gusta el lugar?- Sakura asintió contemplando la cara surcada de arrugas del empresario, sus ojos eran pequeños y daban la impresión de ser escarabajos sobre la cara de un oso polar- oh qué bien! Cuando regreses a clases, no dudes en decir lo mucho que te gusto, este lugar está hecho para la gente como tú.
-Kushina, tienes una niña muy encantadora, es muy parecida a ti. Solo mira ese cabello, sería una perfecta candidata para ser una buena esposa cuando crezca, quizás un matrimonio ventajoso con uno de los hijos del Kazekage crearía una buena alianza- alago y sugirió Natsu
-ella no es mi hija Natsu, es como una sobrina para mi- sonrió amablemente guardando sus ganas de replicar aquel comentario que no era de su agrado.
-¿Qué? No puede ser, entonces ¿no están emparentadas?
-no pero compartimos parientes lejanos. Los rasgos de mi querida Sakura son como los Senju ¿no creen?- sonrió a la niña que aún se mantenía al margen de la conversación viendo fijamente algún lugar detrás de ellas haciendo lo posible para ignorarlos.
-Que lastima, llegue a pensar que tendrías más hijos con el Hokage que solo a Menma. Kushina, no me digas que no sabes de que clan es esa niña.
-ya sé quién es! Te acuerdas de la joven que apareció sucia y mal herida en la entrada de la aldea, pobresita, no pensé que fueras tu.
-¿Qué clase de padres tenías? Es terrible que un niño tan pequeño estuviera en esas condiciones. Kushina, deberías publicarlo también, "niña en pena encuentra en Konoha un hogar" la noticia de ella le haría buena promoción a la familia y a quien la quiera acoger si todavía no la han adoptado- recomendó Natsu revolviendo el cabello de Sakura seguido de Sensu antes de marcharse sin decir más para ellas.
-nunca cambiaran – susurro colérica cuando las puertas se cerraron detrás de ellos, escuchando perfectamente la indignación de la pelirroja pero sin prestarle gran atención. Para ellos solo existía Menma, el único hijo que según ellos valía la pena y debía ser el orgullo de su familia. Naruto no sobresalía tanto, para ellos el literalmente no existía.
Terminada la reunión, Kushina ya tenía en manos un informe con un anuncio rustico de la apertura del "cubo" como decidieron llamar el lugar de entrenamiento. Cuando llegara a su casa se encargaría de pulirlo y dejarlo en mano de sus asistentes para que añadieran biografías de los señores.
Arrugo un poco el pergamino entre sus manos y vio a la pelirosa aun mirando lejos, se acercó y le acomodo el cabello en silencio hasta que le dirigió la vista.
Esos ojos estremecían su corazón
Sus labios apretados en una fina línea antes de sonreír como le había pedido
Parecía calmada y llego a parecer convincente pero detrás de aquel rostro había tantas cosas que trataba de ignorar, entre esas su propia familia
"la noticia de ella le haría buena promoción a la familia y a quien la quiera acoger si todavía no la han adoptado"
Chasqueo la lengua, había ignorado lo que era Sakura hasta ese momento
Una huérfana con un pasado sellado, protegida pero nunca aceptada como alguien dentro de una nueva familia.
Ella no podía ser feliz.
-no más sonrisas- se retractó la mayor-no más sonrisas si no las sientes aquí- señalo en su pecho y se levantó con una mueca de disgusto- no vi la posibilidad de que te vieran, ellos viven en su mundo alejados de gran parte de la realidad, son pocas las veces que a alguien de la que no tienen referencias le prestan atención.
-No me afecto lo que dijeron de mí pero lo de Naruto... Tía, no pueden despreciarlo de esa forma- la menor no tenia deseos de hablar del tema, apenas conocía a Naruto pero lo suficiente para ver quién era, una persona ruidosa, hiperactiva y distraída. La enfurecía que para otros fuera alguien invisible, ella podía verlo pero aquellos señores y las niñas del parque no. Se preguntó si el rubio había hecho algo malo para ganarse aquellos desprecios pero recordar su brillante sonrisa y su amabilidad con ella la hacía creer lo contrario.
- las personas mayores desprecian a los menores por su poca experiencia en la vida y esos dos hombres examinan eso más que nadie. Mi hijo aun en muy joven, inmaduro, todavía no ha vivido lo suficiente para ganar respeto. No te confundas querida Sakura, esto me enoja, él siempre se esfuerza y da todo de el para ser un ninja pero es malo en clases, crea pocas amistades y no le gusta el colegio, aun así no se rinde ni se deja humillar, él es más fuerte de lo que crees.
-ayudare a Naruto en lo que pueda, la próxima vez que vea a esos hombres se tragaran su desprecio.
-veo que mi hijo consiguió una buena amiga
Sin decir más, se acercó a uno de las estanterías con armas haciendo un movimiento con la mano para que Sakura la acompañase y escogiera con que luchar. Agarro un sencillo bastón largo de roble y espero a que la niña escogiera que usar sin dejar de pensar en su Naruto mientras Sakura veía embelesada las armas corto punzantes. Aquel niño era para Kushina aquel pedasito de luz en su mundo que iluminaba todo con su sonrisa y confianza. Podía defenderlo como su madre, podía alardear y apreciar sus habilidades y la fuerza para no derrumbarse pero no podía arreglar lo que la gente había roto en él.
-estoy lista- en manos llevaba dos kunai de metal azulado, muy bonito a la vista que hasta llegaban a parecer piezas de joyería que un arma.
-comencemos!
Agachadose concentro su chakra en sus piernas, tomo impulso agrietando el suelo y salto contra la pelirroja que casi no esquiva el corte de uno de los kunais que sostenía. Aprovecho su cercanía y con la vara golpeo la espalda de Sakura cambiando su trayectoria.
La pelirosa dio media vuelta antes de caer, se apoyó en el suelo y volvió a arremeter teniendo más cuidado de la vara, pudo esquivar varios golpes dirigidos a sus brazos e intento alcanzarla con los kunai pero aquella vara lograba crear una distancia entre ellas que no podía atravesar si no quería ser alcanzada.
Se deslizo por el suelo antes de que en un aparente descuido la vara diera contra su cabeza y se posiciono detrás de la pelirroja, casi pudo rasguñar su espalda si ella no hubiera estirado su pierna derecha hacia atrás y golpear su abdomen hasta dejarla sin aire.
Dio media vuelta y con la vara golpeo por fin uno de los brazos de Sakura, volviendo a mantener distancia entre ellas.
Kushina sonrió viéndola tratar de recuperar su respiración, sin esperar a que se recuperara trato de golpear su otro brazo siendo detenido por la mano de Sakura que trato de partir la vara acumulando chakra en su mano sin llegar a ser efectivo. Amplio sus ojos sorprendidos sin poder reaccionar cuando la vara se liberó de su agarre y golpeo su otro brazo.
-"Es resistente a mis ataques"- analizo viendo la vara con repudio, de seguro estaba protegida contra los ataques de chakra puro. Afianzo su agarre a los kunai y con ellos pudo detener los ataques con menor precisión por la reticencia de sus músculos afectados.
Kushina se divertía, no practicaba con frecuencia si sus oponentes eran niños, le parecía injusto porque ella estaba aventajada en edad y conocimiento. Por lo general un golpe suyo era suficiente para hacer que llorara, dos los dejaba inmóviles y derrotados a excepción de Menma y Naruto que ya estaban acostumbrados y llevaban la resistencia de su clan en su sangre.
Sakura era entretenida, se creía lo suficientemente lista para buscar algún punto ciego y fuerte para no sucumbir ante el dolor. Escogió esa vara no porque le gustara practicar con ese tipo de armas, si fuera un entrenamiento normal escogería también kunais o shurikens pero ese no lo era y su arma tenía que ser resistente contra los ataques destructivos que podía ocasionar su oponente.
La vara que tenía en esos momentos en manos y trataba de golpear a Sakura en ofensiva tenía varios sellos que la protegían de dos tipos de ataque: chakra puro y el elemento fuego.
Alcanzo a la niña en una esquina y antes de poder alcanzarla por fin, dio un salto, cayendo sobre la vara y patear la cara de la pelirroja con la punta de su pie manteniendo otra vez la distancia entre las dos. Kushina se pudo mantener de pie, con la vista borrosa y un poco confundida hasta que se pasó y veía frente a ella 3 Sakura esperando a que se adaptara al golpe.
Dentro de su mejilla sintió escurrir la sangre y ya comenzaba a palpitar junto con parte de su pómulo. Volvió a su posición de defensa esperando el ataque de las tres Sakura.
La que se encontraba a la derecha le lanzo un Kunai sincronizada con la que se encontraba a la izquierda dirigidas a su posición, se agacho y corrió hacia adelante esquivando un tercer kunai de la pelirosa que se encontraba en el centro.
Con la punta de la vara alcanzó su pecho enviándola varios centímetros atrás jalando desde la mano libre tres cables finos consigo antes de desvanecerse en una nube de humo.
-de donde sacaste eso!- se quejó saltando antes de que los kunai que fueron jalados por el clon se insertaran en su espalda y en el aire pudo esquivar el segundo kunai que le lanzo la Sakura de la derecha.
La misma recogió los kunai y manipulando otra vez de sus hijos los lanzo en su contra con una monstruosa fuerza de la que era difícil desviarlas con la vara o moviendo su cuerpo en el aire para no ser alcanzada. Retornaban varias veces jalados por los cables antes de arremeter desde al frente creando rasguños en su piel cuando no los esquivaba a tiempo.
-te tengo- en un último jalón de los hilos logro apresar a Kushina envolviéndose alrededor de ellas múltiples veces. Descendiendo giro sobre su propio eje tratando de desatarse y al estar de espalda en una de las vueltas, su tobillo fue alcanzado por el segundo kunai que tenía la Sakura de la izquierda.
Cayo arrodillada soltando un quejido doloroso y pudo levantarse apoyada en la vara limitada el movimiento de toda su pierna, el kunai atravesó su tendón, contrayendo sus músculos en lo que se sentía como un horroroso calambre y le era imposible caminar además limitar sus movimientos los ajustados hilos.
La Sakura de la izquierda se acercó y le mostró los hilos que sostenían los kunai, no eran más que hebras de su cabello fortalecidas con su chakra para no romperse al momento de estirarse.
Chasqueo sus dedos y la armas de más se desvanecieron en una nube de humo junto con el clon que había dejado atrás.
Uno de los kunai originales se encontraba en el talón de Kushina y el otro aún estaba atado a uno de los cabellos de Sakura formando el nudo principal que la mantenía atada.
-déjame ver ese tobillo, lo curare- sonrió sacando el kunai y reparar el daño bajo la atenta mirada de la peliroja.
-Sakura me lastimas, eso duele!- se quejó lloriqueando sintiendo como se reacomodaba su tendón de Aquiles y el malestar que tenía su pierna cuando se reacomodo.
-también mis brazos y no me quejo- refunfuño ignorando los exagerados gritos de la peliroja.
-cuando termines continuaremos, dattebane! no me dejare vencer tan fácilmente- gruño en placer cuando el resentimiento de los músculos de su pierna comenzó a disminuir con el paso continuo de aquel chakra verde
.
.
Minato no pudo despedirse de nadie antes de irse a su oficina esa mañana.
El trabajo ese día fue agotador, hubo demasiadas peticiones para la fiesta anual de primavera, permisos de entrada para extranjeros, de puestos de comida temporales, de teatros para la celebración, certificados de negocios, peticiones de ninjas para poder celebrar con sus familias, peticiones para alejarse de la gente….
Llegar a la casa quería que significara un momento de tranquilidad en su día y ver a sus hijos cada uno en sus habitaciones haciendo sus deberes para el día siguiente era casi un regalo divino. Estaban concentrados en lo que hacían que casi no se percatan de su presencia. Naruto tenía una postura desafiante mientras leia en voz alta un tratado entre kirigakure y konohagakure y repetir los párrafos después de leerlos, seguramente tratando de memorizarlos, en cambio Menma se veía relajado en su habitación leyendo en silencio los mismos documentos que Naruto.
-tenemos un examen mañana- dijo sin apartar sus ojos del documento, Minato asintió y le deseo suerte antes de cerrar la puerta del dormitorio y buscar a su esposa en la cocina, en el jardín y la habitación sin encontrarla al igual que a Sakura.
No estaban en casa lo que significaba que sin ellas y con sus hijos en sus habitaciones, tendría un rato que pudiera invertir para el.
Llevaba mucho tiempo sin poder hacer eso, relajarse.
Se sentó en la sala y encendió el televisor viendo las noticias de ese día, había mucha propaganda para la primavera y sería una buena distracción si no estuviera pensando en la organización del evento cada vez que se lo mencionaban así que decidió relevar eso para cuando llegara a su oficina el dia siguiente.
Vio una película que apenas estaba comenzado y casi se sintió como un civil en su día libre.
Paso dos horas más antes de que escuchara en la entrada llegar a las dos mujeres y levantarse para recibirlas.
-¿Qué les paso?- Kushina llevaba su chaleco jonnin hecho harapos junto a algunos rasguños en brazos y piernas y Sakura no tenía ninguna lesión física pero su ropa estaba estirada y rota. A pesar de sus apariencias desalineadas se veían bien, irradiaban felicidad producto de un buen entrenamiento.
-Sakura y yo entrenamos en el cubo. Deberías ir a verlo dattebane! Es gigantesco y tiene un buen suministro de armas. Cariño, creo que fue una buena idea aprobar ese proyecto pero apreciaría no ir por un tiempo, los viejos Natsu y Sensu son un dolor en el trasero!
Minato escucho como fue el día de su esposa pendiente de cada queja que hacía inflando sus cachetes, frunciendo su ceño y enrojeciendo a momentos. No se había percatado hasta ese momento que la relajación que buscaba a solas como ver televisión eran mínimos en comparación de la compañía de Kushina.
Lo entretenía de verdad y lo hacía muy feliz
Sonaba contradictorio que una persona como esa mujer que le podría sacar a una persona fácilmente todas sus energías en una de sus intensas rutinas y seguir con la misma vitalidad pudiera concederle la tranquilidad que buscaba en su vida, esa mujer sensata, parlanchina y feroz era causar en el muchas cosas bonitas.
-no te enojes con ellos, son personas mayores. Hiciste bien en ignorar el comentario pero si vuelves a ver algún desprecio de su parte envíalos a mi despacho y me encargare de hablar con ellos- cogio su cara entre sus manos y beso la coronilla de su cabeza antes de dirigir su atención a la pequeña niña que estaba en el sofá viendo una película entretenida.
-pero Sakura… tienen razón en algo, hay que conseguirle una familia- se froto la cara adentrándose mas a la cocina para no llamar la atención de la mencionada.
-ya tiene una, Mikoto la ve como una hija.
-Mikoto la aprecia pero no es amor de madre. Lo sé, la manera que trata a Sakura es especial pero se diferencia mucho a la forma que trata a Itachi y Sasuke.
Va a cumplir dos años de estar en Konoha y no esta postulada para adopción. Si Mikoto quiere que ella sea una niña más normal debemos comenzar por ahí. Mañana me encargare de buscar una familia.
-te agrada mucho esta niña- afirmo sonriendo pasiblemente enternecido por la actitud de su mujer con respecto a la pequeña huérfana.
-no había conocido antes a alguien tan joven que pasara por tanto sufrimiento y tratar de superarse. Es una niña muy valiente y buena, merece tener una buena vida y se la voy a conseguir cueste lo que cueste.
-mañana lo hará oficial, tendrás que hablar con Fugaku, él tiene los papeles originales de Sakura y debes persuadirlo, esto está en tu especialidad, cuento contigo por el bien de ella.
-Fugaku? Esto es pan comido- sonrió con autosuficiencia y cambiar de tema acerca de que cenarían esa noche, tenía hambre y mucho resentimiento muscular.
Si a mañana siguiente fuera capaz de caminar sin cojear, alabaría las habilidades médicas de Sakura.
Hola
llevaba un tiempo sin actualizar y me permito informarles que ha sido por reducción de tiempo y deberes universitarios.
Este capitulo estaba pensado para mostrar como era la vida de Kushina y profundizar un poco en su personalidad. A veces siento que todos tienen la misma personalidad y me preocupa, quiero darle a cada uno un carácter único ligado a las personalidades que se mostraron en el manga de Naruto.
Si Sakura es un foco de atencion constante es por las buenas intenciones de las madres de familia que la conocieron, fue sincera y los sentimientos de Kushina y Mikoto se conmovieron.
Fugaku y Minato muestran mas reservadas sus opiniones pero no es por falta de interés, sus mujeres prácticamente se encargaban de todo lo referido a la pelirosa que los deja sin participacion activa.
Pero eso es con los adultos, no deseo que parezcan lambones adorando una especie de Dios (Sakura), deseo que sean parecido a matrimonios normales que se preocupan por sus hijos y por una persona que sea lo mas cercano a una hija (recuerden que el matrimonio Uchiha y Uzumaki no tuvieron hijas)
Adrit126: creo que no seria legal jeje es posible que antes de que eso pase Shisui ira al rescate de su preciosa niña XD
