-Menma, abre la puerta por favor

-vete!

-te prometo que no te molestare en tus estudios.

-¿eres sorda niña? simplemente no quiero que entres, suficiente haz hecho con partirme el brazo.

-pero te cure-susurro irritada por el reproche.

-ve a jugar con Naruto, el estara feliz de recibirte

-Menma, tu madre se está acercando y no sería inteligente enfadarla, déjame entrar- susurro contra la puerta advirtiéndole antes de que fuera tarde.

- niña, dile que tengo cosas importantes por hacer y no pasare la noche con Naruto, de aquí nadie me mueve- refunfuño moviendo muebles para trancar la puerta contra cualquier intento de su madre por entrar y lograrlo.

Sakura después de terminar de ver las noticias que pasaron en el televisor, decidio que era hora de alistarse para dormir y se dio un baño para quitarse el mugre del entrenamiento que tuvo con Kushina. Ya enpijamada, se encontró con la habitación del niño cerrada con traba. La perilla no giraba, trato de entender que estaba pasando y Menma le explico toscamente el nulo deseo que tenia de dormir otra vez con Naruto si es que se podía llegar a dormir al lado de el.

-Que pasa querida Sakura?- pregunto Kushina llegando a su lado y solo tuvo que oir los objetos pesados de la habitación de Menma ser rodados para entender la situación- la tranco, no es así?

-si tia…

-Maldita sea, Menma abre esa puerta ahora mismo!

La peliroja aparto a la niña rodeándola repentinamente un aura negativa y casi sanguinaria a la que ya se estaba acostumbrado de ver. Kushina estuvo a punto de tirar la puerta a golpes haciendo vibrar a los muebles que hacían resistencia a su paso y si no hubiera aparecido Naruto corriendo por el pasillo a detenerla y pedirle algo que estuvo planeando a lo largo del día (ignorando una buena parte de la tarde lo que decían sus profesores) ella seguramente hubiera atravesado la pared del pasillo que conectaba con la habitación solo para sacar a Menma y darle una buena lección que nunca olvidaría.

-mama ¿puede Sakura dormir conmigo por hoy? Estuve pensando en hacer una pijamada, ya termine de hacer mis deberes y estudie mucho, dattebayo

Kushina dejo de abollar la puerta y le dedico una larga mirada a su hijo indecisa de aprobar aquella pijamada, Naruto ya estaba entrando en la adolescencia y le parecía que no le era indiferente Sakura.

Permanecieron en silencio un rato hasta que se volvieron a escuchar más cosas moverse dentro de la habitación de Menma y Naruto comenzó a rogar, prometiendo comportarse bien, no incomodar a Sakura y alagar su sabiduría para dejarlo hacer la pijamada.

-Esta bien, esta bien pero no duerman tarde, recuerda que mañana tienes clases y no cierres la puerta- La pelirroja enternecida por la simpatía que le tenía Naruto a su pequeña amiga y lo suficientemente cansada para dejar el regaño que se merecía Menma para la mañana siguiente, le dio el visto bueno a la pijamada y colaboro a la causa de su hijo, dejándolos comer palomitas de maíz y algunas golosinas. Pero estaría pasando por el pasillo para ver que hacían como buena madre que era.

-Si! te vas a divertir mucho, dattebayo!- giro con Sakura dando vueltas sobre su eje riendo a carcajadas por lo desubicada que se encontraba ella tratando de no caer por las repentinas vueltas. El termino pijamada no era nuevo para la pelirosa pero no había tenido la oportunidad o el interés para hacer una.

Era simple, hacer cosas divertidas entre los dos antes de dormir cuando ya estuvieran cansados, Naruto tenía la idea de hacer una pijamada desde muchos años atrás cuando escucho a algunos de sus compañeros hablar de eso. Cuando se lo propuso a varias personas que creyó podían ser sus amigos, terminaban rechazándolo.

Con algo de nerviosismo estuvo buscando que podían usar primero, pensando si serian cosas del agrado de la niña y como saber cuándo no le gustaría algo. Estaba volviendo puré sus sesos imaginando que expresión podría hacer la niña si algo no le gustaba, las veces que estuvo enojada casi lo mata en una, siendo la víctima en lugar de el, Menma y en la otra lo ignoro por todo el día. Pero aquellas metidas de pata eran fuertes a comparación de una mala elección de juegos.

Las mujeres eran complicadas para alguien tan sencillo como el.

- Vamos a jugar Sakura! Ven, ven, esto se llama twister, jugaremos los dos a la vez y cuando alguien pierda el equilibrio y se caiga, pierde- dijo cantarín, sacando una caja colorida debajo de su cama y extender su contenido en el suelo, un tapete plástico con varios círculos coloridos y una tabla con un palillo que giraba desde la mitad.

Suspiro imperceptiblemente cuando ella pidió que le explicara las reglas viendo con curiosidad el juego y el asintiendo enérgicamente le resumió que debían hacer. En varias rondas terminaban chocando y cayendo uno sobre el otro, siendo el quien perdía el equilibrio todo el tiempo y dañaba la estabilidad de las posturas firmes de la niña.

Desde ese momento se dedicó a hacerla a reír con sus ocurrencias y cambiar de juegos cuando veía imposible que la pudiera derrotar, saltaron de un lado a otro y jugaron nuevos juegos que él le enseñaba y se sintió recompensado al hablar de cosas sin sentido que lo hacían sentir incluido.

Tener una amiga que parecía sincera era algo nuevo para él, Sakura era suave y linda, era diferente a como debía tratar a Sasuke o a Menma que podían llegar a ser un poco bruscos y desagradables, todo lo contrario a la pelirosa cuando estaba de buen humor. A veces pensaba en Sasuke como un amigo pero ni en su mente podía llegar a pensar en eso por más de dos segundos antes de que le diera un dolor de cabeza monumental. Sasuke era un total idiota que se burlaba de él, se quejaba por cualquier minimidad que hiciera y tenía siempre aquella mirada de superioridad que tanto detestaba, ni muerto lo consideraría un amigo si no lo hacia Sasuke primero.

-Sakura, si quieres hacemos otra pijamada un día de estos, ¿que dices?- pregunto cuando decidieron que era momento de comer dulces antes de seguir con el último juego que habían planeado y que estaba seguro ganaría por la poca resistencia que tenía Sakura.

-claro, me gustaría ¿Qué tal te fue hoy en la academia?- pregunto curiosa con la vista fija en aquellos hermosos ojos que parecían perdidos en su pensamiento buscando algo interesante que decir hasta que soltó una exclamación.

-el teme no me pierde de vista desde que llegaste a mi casa. Ese amargado debe creer que soy mejor que él y que quieres estar conmigo en lugar de el- sonrió inflando su pecho.

-Sasuke no es mi amigo ¿Por qué preferiría estar con él?

-pues, él es tu novio. Los novios hacen eso, son celosos, no pueden estar juntos si no terminan besándose y hablan extraño como si les faltara un tornillo, dattebayo- confundido vio como la niña bufo por la idea descabellada del rubio, Sasuke era todo menos algo semejante a un novio. Era tosco, despreocupado y solo le importaba su entrenamiento porque estaba encargado de ayudarla.

De solo imaginar a Sasuke comportarse de esa manera le parecía surrealista y hasta aterrador. No tenia ni siquiera una idea de lo que podía ser un noviazgo hasta que Naruto se lo dijo y le parecía algo que solo harían las personas locas.

-Sasuke no es mi novio, apenas lo conozco, es una persona distante y aburrida. No somos compatibles- dijo entre risas siendo coreada por la del rubio. Con él se podía tocar cualquier tema sin temer en decir algo incorrecto, expresar lo que pensaba sin contenerse. La experiencia que ganaba pasando tiempo con Naruto era tan intensa que Sakura también deseaba tener más pijamadas con el solo para repetir esa agradable sensación que le producía.

En la mente del rubio no pasaban esos detalles que ella guardaba con cariño en sus recuerdos, su mente estaba enfocada solamente en hacerla reír.

Era un alivio para el saber que Sakura no era novia de Sasuke, aunque en un principio allá pensado que eran pareja por la atención que le prestaba el pelinegro, la manera en que la niña se expresaba de el era totalmente normal, sin palabras empalagosas de por medio ni de un remoto cariño.

Estaba orgulloso de la indiferencia de la niña, eso significaba que Sasuke no era el centro de atención de todo el género femenino y que había personas cuerdas, como Sakura.

Empujo juguetonamente a Sakura riendo y comenzó a hacer chistes de las personas con pareja que aprendió en la academia cuando había visto niños de cursos mayores que se emparejaban y alejaban tan rápido como un parpadeo.

Ser el centro de atención para las risas de otras personas no era nada nuevo para él, esa era la única manera que él conocía de ganar el reconocimiento de los demás, ser un payaso. Lo malo de esas risas es que no tenían un origen inocente, destilaban burla y desprecio que el aceptaba solo por no ser invisible ante sus ojos.

Era diferente con Sakura, ella no sonreía usualmente, su cara es hermosa pero aquella falta de expresiones le proporcionaba un aire peligroso aguardando para atacar, eso lo hizo sentir más inseguro que las burlas de las personas hasta que dejo de lado sus inseguridades para conocerla y nunca algo le había alegrado tanto como hacer lo necesario para hacerse un hueco en la vida de ella.

Verla sonreír era como contemplar un paisaje recién descubierto, una maravilla que lo enorgullecía provocar y preservar poniendo de su parte.

Cuando finalizaron de comer decidieron tener su última ronda de juegos y como había predicho, termino ganando.

-En serio Sakura, tienes mala resistencia- le advirtió cuando ella callo de golpe en el suelo después de durar media hora en una competencia para ver quien aguantaba más tiempo haciendo ejercicio de plancha.

Cansados se quedaron uno al lado del otro tirados en el suelo sin hablar hasta que el comenzó a bostezar, Sakura supo que se acercaba el momento de dormir y no volvió a sonreír por el resto de la noche, tenía miedo de cerrar los ojos pero se guardó eso para dejar a Naruto repasar unos textos que tenía que estudiar antes de dormir he intervenir cuando se equivocaba en algunos detalles de lo que recitaba hasta que al final todo lo que dijo fuera correcto.

El estaba impresionado de los conocimientos exactos de ella, a veces tanto que disimuladamente rectificaba en los libros que lo que decía era cierto.

-¿Sakura, porque no has entrado aun a la academia? Eres muy inteligente dattebayo- exclamo frotando sus ojos, ya viendo las cosas alrededor borrosas por el sueño.

-Antes de estar con la familia de la señora Mikoto yo vivi con su madre, apenas me estaba adaptando a la vida de Konoha y ella no deseaba que me convierta en ninja, creía que podía ser una trabajadora casera y después ama de casa- explico dejadolo mas desconcertado.

-¿no eres de aquí?

-no

-de dónde eres? Apuesto a que las personas de dónde vienes son tan lindas como tú- pregunto galantemente, guardando sus útiles escolares para el día siguiente ignorando lo que le pasaba a la niña.

-no eran lindos, no vale la pena recordarlo- susurro tocando su cabello con suavidad- me gusta vivir aquí, las personas son amables conmigo y pienso que me quieren de verdad.

Despues de aquella revelación, aguardo en silencio hasta que el termino de arreglar la cama, quitando los juguetes y libros que estaban dispersos sobre ella y se hizo un ovillo a su lado compartiendo un poco su calor, hacía mucho frio esa noche y las sabanas no calentaba su cuerpo lo suficiente. Agarro a la camisa de el suavemente sin llegar a tocar su piel, recordándose que era real y que no.

-e-estas cómoda?- pregunto nervioso de la cercanía de la niña, nunca había tenido la oportunidad de estar tan cerca de una mujer que no fuera su madre y tener a escasos centímetros a Sakura lo hacían sentir extraño. Su corazón latía rápido y sus mejillas las sentía calientes, pensaría que lo estaba enfermando si no se sintiera bien, al menos esa sensación lo protegía del frio.

-si, tu cama es muy cómoda, no entiendo porque Menma no quiere dormir contigo- menciono amable antes de cerrar los ojos deseándole buenas noches secundada por el segundos después.

Dormir es uno de los mayores placeres de la vida, o eso dicen.

Despertar es enfrentar la realidad, reconocer que los sueños no son reales o que los recuerdos que se representaron son cosas que ocurrieron en el pasado y a veces suele entristecer a las personas no volver a rememorar aquellas dulces representaciones que creaban sus mentes en las noches.

Sakura despreciaba eso, era una burla a lo que consideraba como placentero.

Placentero era despertar y confirmar que sus sueños no estaban ocurriendo.

Si los sueños fueran representaciones agradables ¿Por qué los de ella eran todo lo contrario?

No entendía a las personas, el dolor y miedo de cada mañana eran insoportables para ella, una tortura que deseaba fervientemente que desapareciera y que nadie además de ella padecían.

Esa noche experimento algo que era nuevo, un milagro regalado por sus tíos. Dejar de soñar.

Esa noche comprobó que el sello que retenía sus recuerdos elimino cada sueño que equivaliera un recuerdo y dormir era entrar en una oscuridad sin imágenes que se proyectaran en sueños.

-Buenos días Sakura, mama ya hizo el desayuno baja cuando te laves la cara- la despertó el rubio con voz un poco adormilada, era temprano pero no lo suficiente para su horario habitual. Con sus ojos aun entrecerrados miro el reloj en una mesita de noche que estaba al frente de la cama comprobando la hora, eran las siete de la mañana y sonrió sentándose en la cama, nunca se había despertado tan tarde y con cuerpo tan ligero como una pluma por el merecido descanso.

-Buenos días Naruto- saludo estirando sus brazos quitándose la pereza de encima y enfrentar los enormes ojos azules que la veían divertido- ¿Qué pasa?

-Pareces un león rosado, dattebayo- le dijo pasándole un espejo para que viera la fiera melena rosada completamente desordenada que le daba ese aspecto extraño.

-y tu pareces tener trigo revuelto sobre tu cabeza en vez de cabello- contraataco levantándose y tirándole el espejo en la cara antes de salir de la habitación ignorando las réplicas de su amigo.

Murmurando ya solo agarro un cepillo que tenia guardado en uno de los cajones y despeinarse un poco sus húmedas hebras. El ya estaba vestido con su habitual ropa naranja y creía verse bien antes de que se vio en el espejo comprobando la brutal sinceridad de Sakura.

Había despertado con la cabeza cerca del bode de la cama esa mañana arrastrando la cabeza sobre la almohada que se cayó al suelo en lugar de él y su cuerpo ocupando la mitad de la cama dejando a Sakura orillada en una esquina, se veía tan cómoda y pacífica a pesar de su incómoda posición que la acomodo mejor en la cama para que durmiera hasta que estuviera listo el desayuno.

Por alguna extraña razón Menma se había ido dos horas atrás, dejando solos a Kushina y los restantes niños. La peliroja se veía extraña esa mañana, estaba muy pensativa y veía fijamente a Sakura cada que tenia la oportunidad sin pasar inadvertido por la misma.

-Ire a los cuarteles Uchiha, he estado planeando algo especial para ti Sakura. Si las cosas salen como espero, esta noche tendras buenas noticias- le dijo besando su frente antes de acercarse a su hijo- hoy es el ultimo dia de la academia Naruto, da lo mejor de ti dattebane- animo besando su frente antes de salir.

-¿Crees que estoy listo Sakura?-pregunto sintiendo como lo recorria adrenalina por sus venas, no emocionado por la clase, mas bien asustado y a punto de correr en dirección opuesta a la academia.

-ayer lo comprobamos, confio en ti ¿quieres que te acompañe? Quiero pasar a ver como es por dentro y familiarizarme

-esta bien, vamos!

.


.

En la academia había una tradición que se trasmitía de generación a generación sin ser expresada verbal o textualmente y con el transcurso del tiempo se convirtió entre los estudiantes su regla mas preciada y valorada, siendo comprendida silenciosamente por los profesores y la apoyaban casi tanto como sus estudiantes.

El estudiante más sobresaliente dentro de cada aula era exaltado como una figura líder, fuente de admiración y sabiduría que debía ser observada para aprender de él o ella, lo que los profesores no les podían enseñar debido a su recurrente olvido de lo que era ser menor.

Una persona joven, bien parecida y talentosa por lo general era el que proclamaba ese título inconscientemente y en todas las ocasiones registradas, a estas personas les era indiferente ser una figura de admiración y la vida de los estudiantes que lo acompañaban en clases.

Era común que estos niños prometedores buscaran su propia superación por motivos personales que van más allá de la fama, tenían metas bien planteadas y un grado de seriedad un poco mayor que el resto. Eran la representación física del lema de la institución "Desarrollo como shinobi con respecto a la individualidad".

En el quinto curso de los seis que imparte la academia, había una singularidad que pocas veces era vista, un mayor grupo de estudiantes prometedores. Por año en cada curso suele haber uno o dos estudiantes que sobresalen de los cien que suele haber por curso pero en este caso fueron tres.

Sasuke, Menma y -inesperadamente- Hinata tenían las mejores puntuaciones, en el grupo. Destacaban por sus personalidades reservadas, observadoras, destreza física y competencias intelectuales que los volvía el blanco preferido de los profesores.

Estaban en los últimos días de clase y se habían publicado las listas de notas, la niña del grupo prodigioso tuvo un avance que los profesores consideraron muy inspirador. Para nadie dentro del aula le era desconocido la timidez de Hinata pero poco a poco la estaba controlando para dar frente a una persona mas segura de si misma.

Se veía muy feliz de sus logros, el día de las notas tuvo una disimulada sonrisa de satisfacción y un brillo en sus aperlados ojos que para los perspicaces ojos de algunos estudiantes se les antojo extraño aquellas expresiones provenientes de una persona que fuera perteneciente al estoico y severo clan Hyuga.

Pero esa no era la única rareza de ese día, es mas, podría considerarse una muy pequeña en comparación con la que tenia a todos embobados ese día. En cada persona había un sentimiento de confusión inscrito en diferentes medidas en cada una de sus facciones cuando vieron una rebelde cabellera negra con algunos mechones castaños que adquirían tonalidades rubias bajo la luz, se veia tan nuevo en ese lugar que daba la impresión de ser un color único debido a su orgulloso portador.

- Es para que puedan identificarme mas fácil y no me confundan con Naruto- explico a sus profesores que preocupados de que fuera un acto de rebeldía impropio de uno de sus alumnos estrella pidieron una explicación que dieron a conocer en breve a los estudiantes mas afectados por aquel cambio radical – entre ellos su persistente club de fans-.

La piel de Menma era menos bronceada que la de su hermano mayor, sus rasgos mas afilados y sus ojos mas claros, era difícil confundirlos una vez ya identificándolos pensaba la mayoría pero Naruto y Sasuke se vieron con complicidad infantil y rieron a su manera, el rubio abierta y espontáneamente y el pelinegro escondiéndola detrás de una mueca. Ellos conocían la verdadera razón detrás de aquel pelo teñido y estaba muy cercano a la explicación dada por Menma.

-No es gracioso idiota! Tu hermano hizo un sacrificio para que no lo confundamos con un bueno para nada como tu- se quejo indignada una de las fans de Menma que fue secundada por las demás creando una revuelta en el salón de clase donde el mayor de los Uzumaki no salio bien parado después de la golpiza que le propinaron las indignadas niñas.

Finalizando el día Hinata le entrego una pomada a Naruto para curar los rasguños y contusiones provocado por el club de fans antes de irse con Kiba, uno de los pocos niños que trataba de no menospreciar tanto al rubio mas que todo por ser tan divertido que hacia espacio en cada clase para hacer una broma que lo entretenían, era casi como ver una comedia en horario de clases y por eso de vez en cuando lo buscaba para hacer alguna travesura juntos.

Aquella opinión no era compartida por la ojiperla, la niña veía algo en Naruto que nadie en el aula podía ver y no era por poseer el byakugan. Ella consideraba a Naruto -el estudiante con una de las peores calificaciones- un estudiante modelo al que admirar por su perseverancia, espontaneidad y la fortaleza mental que ninguno tenia y que ella quería aprender. Debido a el, ella estaba dejando lentamente su timidez, por eso se sentía agradecida y lo demostraba con esos pequeños gestos como darle aquella pomada que llevaba a clases esperando a ser entregada cuando el cometiera alguna imprudencia.

-gracias Hinata- sonrió de oreja a oreja antes de irse corriendo y dejar atrás a las sonrojada niña que seguía a Kiba un poco perdida en sus pensamientos.

Aun manteniendo la sonrisa en rostro encontró feliz en la entrada de la academia la razón que mantenía su sonrisa, una mota de cabello rosado estaba esperando recostada contra un árbol a alguien, mantenía su vista fija en algunos niños que se iban con sus padres y llevo su mano a la base de su cabeza y sobar sobre su cabello como si le doliera.

El se quedó observándola recuperando aire después de haber corrido sin descanso por varios pasillos. Esa linda niña era la mejor amiga que pudo imaginar tener, lo que había repasado la noche anterior con ella le sirvió para sacar una A+ en su último trabajo antes de hacer entrega de notas totales.

Dejo a todos anonados con su exposición, fue demasiado bueno con su oratoria que juraría haber visto al profesor Iruka con lágrimas de orgullo nublar sus ojos y a su hermano gruñendo de celos como el zorro rabioso que era.

Sin duda alguna ella lo ayudo en su momento de mayor necesidad intelectual los últimos días – junto con Sasuke- para terminar a duras penas en ese ciclo escolar con calificaciones aceptables y quería agradecerlo a su manera.

Estirando los brazos y acelerando su paso como un depredador hambriento atrapo en un abrazo a la hipotética presa que se defendió dándole un golpe en la cabeza antes de que el atacara de nuevo inmovilizando a la niña que dejo de oponer resistencia cuando ya lo veía inútil.

-Sakura! Te extrañe, el día ha estado muy loco, creo que le hace falta un poco de tu cordura dattebayo!

-¿de que hablas?- el rubio se aparto unos pocos pasos con una expresión de "miralo tu misma" rodándolos en la dirección donde se encontraba Menma platicando con Sasuke y otro chico.

-ese no es…-confundida no supo como formular la pregunto, aun asi obtuvo una afirmativa antes de acercarse al grupo de niños sin ser advertida hasta que toco un mechón del llamativo cabello oscuro de Menma, estaba reseco y tenia un olor penetrante.

-ya dije que me dejaran de molestar!- dando media vuelta con su rostro expresivo en una mueca de ira salvaje que le dieron una expresión zorruna, clavo sus profundos ojos en la persona que había osado a tocarlo ya fastidiado de que lo estuvieran tratando como un nuevo animal de zoológico en exhibición y le dio un empujón que tiro al suelo al atrevido que para su sorpresa fue Sakura.

-hey porque tratas a Sakura así!- le grito Naruto llegando al lado de la niña y ayudarla a levantarse, busco alguna herida pero al no encontrarla le ayudo a sacudirse un poco el polvo del suelo que se pego a ella- ¿estas bien?

-descuida, fue mi culpa- lo excuso la niña retomando la compostura después de verlo igual de sorprendida por unos segundos y se dirigió al pelinegro que se veía un poco menos tenso a cuando le agarro el cabello- no sabía que lo le gustaba que lo tocaran.

-¿cuándo piensas regresar?- intervino Sasuke, en esos momentos veía necesario que la niña ya se alejara de los Uzumaki, no le gustaba ni un ápice que fuera tratada de esa forma y estaba preparado a entrar en una pelea con el peliteñido si volvía a hacer el intento de tocarla otra vez aunque sabía bien que era innecesario dada la fuerza física de Sakura.

-mañana, hay que celebrar que te hallan promovido. !Felicitaciones¡- imitando la sonrisa autosuficiente de sasuke le alzo el pulgar en aprobación justo en el momento en que escucharon un carraspeo detrás de ellos, provenientes del delgado cuerpo de un niño cuyos ojos rasgados de pupilas afiladas que parecía poseer un profundo cansancio y aburrimiento lo hacía lucir casi como un oso perezoso.

-ha si, Sakura, el es Shikamaru, que no te engañe su apariencia de vago, es mas inteligente de lo que parece pero la flojera le gana- lo presento Naruto haciendo que el mencionado rodara los ojos aunque sin refutarlo. Inclino su cabeza respetuosamente antes de despedirse y alejarse con un amigo a disfrutar una reunión entre clanes aliados.

-Sakura, tengo mucho que contarte, vamos a Ichiraku ramen yo invito hoy!-haciendo un sonido con los labios cerrados en una melodía recién inventada, saco de uno de los bolsillos de su pantalón una carterita en forma de rana con ojos saltones que parecía en cualquier momento vomitaría lo que estaba en su interior- estuve ahorrando para este día- canturreo tomando la mano de la niña he ignorar la existencia de los jóvenes de cabello oscuro.

-no es necesario- susurro dando vueltas agarrada de las manos del niño que la impulso en aquel movimiento que fue tomando velocidad hasta que el salio despedido para atrás y caer de pie como un gato.

La pelirosa camino al lado del niño con pasos torpes que parecían de borracho viendo mover al mundo a su alrededor por el fuerte mareo que llego.

-voy con ustedes- declaro Sasuke agarrando de los hombros a la niña evitando que cayera al suelo, no le agradaba hacer de niñera con ella pero estar cerca de alguien tan imprudente como Naruto y no verse perjudicado seria un logro que solo gente experimentada por los años de convivencia como el podían conseguir.

Sasuke se mantuvo en la mitad de los dos caminando con calma viendo cómo se comportaban los otros dos. Naruto alargaba sus manos exageradamente imitando como debio haberse visto según el en la exposición tratando de impresionar a la niña. Para Sasuke no paso desapersivido que aunque Naruto se comportarse como siempre tenia una expresión mas idiota de la usual, su cara estaba radiante por el logro de pasar el curso a duras penas y por lo que entendio era gracias a su ayuda en los últimos trabajos. Naruto trato de poner de su parte tanto como podía con aquellos problemas de concentración y aceptaba que su esfuerzo ayudaba mucho cuando estaban juntos, si hubiera estado solo la pereza lo hubiera consumido como siempre.

Sakura estuvo callada escuchando atentamente la historia de Naruto sin dejar de verlo cuando hablaba, Sasuke creía que era demasiado amable para ignorar al rubio pero verla reírse lo desconcertó y paro su andar por un segundo casi perturbado.

-¿Qué ocurre teme?

-sonrió- señalo al rostro de la niña que se veía tan confundida como Naruto- tu no sueles sonreir, ¿Qué le hiciste dobe?- pregunto interponiéndose entre ellos dos fulminándolo con la mirada.

-de que hablas teme, Sakura sonríe como cualquier otra persona, además, es mi amiga, que clase de amigo seria si no la hiciera sonreír. ¡Que tu no sonrías es porque eres un amargado!- lo señalo achicanndo sus ojos hasta casi lanzarse rayos entre los dos

-sigue la lista que te di- le ordeno el Uchiha a la niña que poco a poco borro su sonrisa por lo que sin duda era una orden de el.

-vamos a comer y por favor, deja esa actitud, no estoy haciendo nada malo- ordeno esta vez ella tan seria como era de costumbre antes de continuar su conversación con el rubio dejando a Sasuke atrás de ellos.

-ya llegamos! –grito el rubio corriendo a saludar al chef del pequeño local, era limpio y tenia una barra sencilla, su decoración era modesta pero había algo en el ambiente que parecía tener brazos invisibles que los llamaran para que entraran a comer. Era acogedor y los trabajadores muy amables. Todos conocían a Naruto ahí adentro por ser cliente frecuente al igual que su madre.

-Viejo Teuchi!

-oh! Naruto, llevaba tiempo sin verte ¿quieres lo de siempre?- pregunto el mencionado, un señor que rodeaba sus 40 años, a simple vista se veía que era un buen hombre que apreciaba a Naruto.

El menor de los Uzumaki y su madre eran sus clientes más frecuentes y por lo tanto para él, los más apreciados además de que tenían buenas conversaciones. Casi siempre iba solo a comer después de clases y algunas que otras acompañado por su madre como salidas cómplices o reuniones familiares donde eran obligados a ir Minato y Menma.

Se sorprendió mucho cuando vio aparecer otros dos niños acompañándolo, un pelinegro de mirada huraña que reconoció enseguida como un Uchiha y la otra, una niña mucho menor que ellos aunque poseía una mirada muy madura para su edad.

-son tus amigos?- pregunto viéndolo asentir con fuerza tres veces, casi parecía que su cabeza se le fuera a salir de su lugar de la emoción- Ayame! Trae el menú, tenemos nuevos clientes.

.

.

El corazón de Mikoto dio un vuelco en su pecho esa mañana, conjunto a la visita esperada de su madre para desayunar juntas como solían hacer una vez cada mes, llego un gennin entregándole una carta que no tenía intención de abrir hasta después de terminada su reunión con la mayor.

Esas reuniones mensuales eran parte de su tradición familiar, se vestían con kimonos elegantes y en la sala de la casa debían hablar de cómo se encontraban en el transcurso del tiempo que no se veían. Desayunaban lo que deseara su madre y terminado de comer, antes de que regresara a su casa tomaban té verde.

Las visitas no debían de ser solamente una reunión de madre e hija, las normas que habían planteado para ese día incluían la presencia de todos los miembros de la familia principal de los Uchiha pero en la época que vivan era imposible y tuvieron que acomodarse a las nuevas costumbres que surgieron después de las guerras.

Fugaku debía estar presente en la oficina muy temprano todos los días, como líder del clan y jefe de la policía militar de Konoha sus responsabilidades eran mayores que las de sus antecesores.

El clan Uchiha había prosperado y aumento su número al igual que los demás habitantes y él era responsable de mantener lo mejor posible el orden dentro de la aldea.

Itachi como su sucesor estaba en entrenamiento constante, en largas misiones que le suministraban constantemente experiencia como ANBU o se encontraba en reuniones diplomáticas con altos mandos de la aldea y del clan para el día en que su padre delegara sus deberes en él. Él es, según su abuela un joven prometedor que honraba el nombre de su clan con cada paso que daba.

En cuanto a Sasuke el último miembro de la familia principal tenía deberes académicos y al ser ese un dia de semana, se encontraba en clases. Era tan pequeño e inocente que la anciana no veía en el un guerrero como su hermano sino una criatura blanda que le deparaba mucho sufrimiento para endurecer.

Ella entendía las razones por la que solo se encontraban ella y su hija, la irritaba que no estuvieran los hombres y silenciaba las protestas que deseaba lanzar cociente del deber que tenían que cumplir como las figuras más representativas del clan.

Ese dia hablaron de Sasuke para variar, a veces la anciana deseaba saber cómo eran los progresos de su nieto más joven y últimamente más por la cercanía de su último año en la academia. Amaba a sus nietos pero esperaba mas de Sasuke, lo comparaba constantemente con Itachi deseando que tuviera una excelencia en habilidades que lo alcanzaran y se decepcionaba cada vez que recordaba que no tenía el título de genio.

Antes de retirarse, sus ojos se desviaron a la carta que parecía olvidada sobre el cojín donde estaba sentada Mikoto y por insistencia de la anciana la abrió, lamentándose de haberlo hecho después de leer su contenido.

Palideció considerablemente y Meiki Uchiha, su madre, le arrebato de las manos el documento que la dejo en aquel estado. Leyó con relativa calma hasta que se escuchó un crujido en la habitación que desato la ira de la anciana.

-dejaste que te la quitaran! te entregue a una de las mejores sirvientas que podía tener esta villa y dejaste que te la arrebataran- exclamo aplastando entre sus manos la taza de te sin haber tomado un solo trago.

-no es una sirvienta, mama.

-no trates de engañarme querida, sé que le pagas por su servicio. Yo no lo hacía claro, le daba ropa, comida y techo ¿Qué más podía querer alguien en su posición?.

-No considere que ella deseara una familia- susurro entristecido por la frialdad de su madre. Meiki Uchiha era una persona de poca sensibilidad y afecto para las personas que no fueran su hija, su yerno y sus dos nietos.

Mikoto no lo considero a pesar de querer su felicidad, desconocía los deseos que podía albergar aquella criatura. No era descabellada la idea de desear tener personas en quien apoyarse, la idea era simple y clara como el agua pero dentro de ella renegaba la idea de dejarla irse. Sakura se volvió necesaria en esa casa después de unos meses, su presencia calmada y llena de atenciones se volvió natural como el aire que respiraba.

Sin ella, las demás empleadas preguntaban en tan solo esos tres días de ausencia por ella, con Sasuke escondido detrás de algún muro interesado en su respuesta esperando escuchar que la niña no había cambiado su comportamiento y adquirir el de la familia Uzumaki a su parecer.

Cerró sus ojos haciendo caso omiso de las quejas de su madre y se dedicó a pensar si la decisión tomada había sido la correcta, buscando algo con que pudiera deshacer y los abrió sin encontrar alguna solución en su estado de estrés con su madre ahí.

-¿Mikoto, me estas ignorando?- siseo Meiki antes de que Mikoto le devolviera la mirada con un brillo opaco indicio de su enojo- no puedes dejar que te la quiten.

-¿eres capaz de negarle a un niño un hogar?

Meiki suavizo su dura expresión y agarro entre sus manos las de Mikoto, temblaba bajo su tacto y se avergonzó de la libertad con la que hablo de su inconformidad mientras su hija estaba asustada y mas dolida que ella. Conocía muy bien a su hija y su buen corazón, no hacía falta preguntar por el apego que tenía por Sakura, la misma Meiki la apreciaba pero nunca del mismo grado que Mikoto. Ella misma sabía que no podía querer a alguien de dudosa procedencia como Sakura pero Mikoto era completamente diferente a ella y su amor no venía con etiquetas.

-ya tiene uno, este se volvió su hogar cuando te la entregue. Lo que decidió el Hokage es injusto, no te informo con anticipación, esto es un abuso de su poder y no podemos permitir que por esta decisión vean al clan Uchiha como un clan sumiso y desinteresado de las decisiones que se toman y nos conciernen.

-tienes razón mama, no permitiré que Sakura se valla- apretó su agarre y asintió abandonando la sala camino a la oficina principal de la policía militar donde debía estar Fugaku.

Sonrió todo el camino con una postura relajada sin perder su característica elegancia pareciendo desinteresada de cualquier problema que aquejara su vida y visitar a su esposo para almorzar juntos como pasaba algunos días que extrañaba su compañia

Los policías militares pertenecían casi en su totalidad a miembros Uchiha activos de nivel chunnin y jonnin que preferían realizar sus deberes en el interior de su aldea por dos motivos, uno que era mantener el orden dentro de la aldea para que cada habitante se sintiera seguro y otra que era tener como líder de primera mano a uno de los suyos, a un Uchiha en quien confiaban en vez del hokage por no pertenecer a las misma raíces.

Saludaban a su paso a la señora Uchiha con reverencias en señal de respeto, para ellos Fugaku era como el verdadero Hokage que debía liderarlos y secretamente muchas personas incluyéndola creían que el era la persona indicada para no solo dirigir su clan sino también a Konoha.

-Señor Fugaku, su esposa lo busca, desea almorzar con usted ¿la hago pasar?- pregunto su secretaria desde la entrada obteniendo un monosílabo afirmativo para dejar pasar a Mikoto.

Cuando entro su sonrisa desapareció y mantuvo un gesto austero, llegando a sus ojos la imagen más indeseada que temía ocurriera. Kushina estaba sentaba frente a Fugaku comentando algo acerca de unas patrullas que parecía divertido por el relajado ambiente que se respiraba en la habitación.

Terminando su historia volteo a verla con una gran sonrisa y se levantó a saludarla con un abrazo amistoso que la tenso bajo su agarre.

Rio suavemente antes de soltarse del agarre de su amiga y verla con el sharingan activado en una amenaza silenciosa cerrando con candado la puerta detrás de ella y manteniendo una sonrisa que no llegaba hasta sus ojos se dirigio a Kushina.

-Kushina, esta mañana me llego una carta sobre Sakura. ¡Darla en adopción! Es una idea tan repentina, solo me pregunto quién fue el que la tomo, Minato o tú.

-Mikoto, compórtate- advirtió Fugaku activando su sharingan y mantenerlo fijo en ella cauteloso de cualquier movimiento amenazante en contra de la esposa del Hokage.

Kushina mantuvo sus ojos puestos en la perilla todo ese tiempo consiente de lo que estaba haciendo Mikoto en esos momentos, era previsible ese comportamiento y conocía varias rutas de escape para salir ilesa de algún ataque que decidiera hacer en contra suya indispuesta a pelear contra ella.

-estoy comportándome de acuerdo a la situación, solamente deseo despejar mis dudas, después de todo este tema debió hablarse con nosotros antes de darlo por hecho. Sakura es mi protegida, está bajo mi cuidado, ella es mi responsabilidad no la de alguna pareja inadecuada para ser sus padres.

-¿crees que tomamos esta decisión a la ligera? Seguí lo que me pediste, estoy ayudándola a recuperar su niñez…

-¡nunca te pedí que la dieras en adopción¡ quería que la apoyaras, no que me la quitaras.

-Kushina me informo de sus planes y estuve de acuerdo a que pusieran a Sakura en adopción. Si tiene una oportunidad para conseguir una familia no se la voy a negar y tu tampoco. Puedes retirarte Kushina, déjanos a mi esposa y a mi solos – ordeno Fugaku viendo la incredulidad inscrita en los gestos de Mikoto y la rigidez de su cuerpo.

-no quise herirte Mikoto- la pelirroja susurro aprovechando la distracción de Mikoto para pasar y marcharse.

La pelinegra avanzo hasta desplomarse en el asiento donde momentos atrás estuvo la peliroja y sollozo perdiendo la esperanza de detener los planes que la alejaban de Sakura. Desactivo su sharingan sin dejar de sentir la ira correr dentro de ella, junto sus manos y las apreto bajo su Kimono.

-porque…

-se que la quieres pero hay leyes dentro del clan que impiden la adopción de niños que no tengan nuestra sangre. Es el protocolo para todos los clanes con doujutsu y la protección de su legado, esa ley existe desde antes de la formación de la aldea y el consejo del clan no desea cambiarlo.

-no es justo, Sasuke se estaba encariñando con ella e Itachi igual.

-es algo que se sale de nuestro control Mikoto, en verdad lo siento- se disculpó tocando el hombro de su esposa.

Fugaku sabia el cariño que tenía la pelinegra por aquella niña, cuando ambos estaban solos a Mikoto le gustaba hablar de sus hijos y luego de Sakura o a veces la mencionaba primero convirtiéndose en parte de las prioridades de su mujer.

Si fuera por el, trataría de hacer el intento de conocer mejor a su protegida pero su tiempo era tan restringido que lamentablemente hasta el Hokage tenía más tiempo libre que el. Solo podía diferenciar algunas cualidades que la hacían una persona interesante y entre esas había una que los distanciaba más que cualquier protocolo.

Aquel accidente que ocurrió dos días atrás no paso desapercibido de sus conocedores ojos, las ramas que surgieron de la tierra que provino de una explosión de chakra de Sakura solo daba indicios de su noble origen. Solo el clan Senju era capaz de controlar el elemento madera y su técnica era prácticamente exclusiva de su más renombrado líder, Senju Hashirama, el primer Hokage.

Así como el sharingan se trasmitía entre miembros de su clan exclusivamente, el elemento madera del clan Senju era parte de su legado que hasta esa fecha parecía perdido por la baja probabilidad de desarrollarlo otra persona.

Sakura era una Senju y los Uchiha no podían vivir con los Senju, no estaba en su naturaleza convivir con alguien que era de un clan enemigo en su propia casa y menos aquel que odiaron por siglos.

-¿sabes si alguien quiere adoptarla? Quisiera al menos saber qué familia la cuidara por mi misma- susurro manteniendo sus tristes ojos puestos en los serios de su esposo.

-Nadie la adoptara por ahora, es posible que Sakura pertenezca a un clan. Minato planea contactar la única heredera conocida de ese legado, no tiene hijos por lo que aún se duda de su capacidad para cuidarla.

-de que clan estás hablando.

-Senju.