Un par de carnosos labios rosas se separaron lentamente, un suspiro escapó de entre ellos y la dueña abrió los párpados descubriendo que no se encontraba en su habitación, una risa se escuchó.

Cierto rubio despertó a causa del ruido, al separar los párpados se encontró con el hermoso rostro de su compañera, la tomó del rostro para unir las puntas de su nariz. Le gustaba el rostro sin maquillaje, pecas brillando en todo su esplendor, rizos rebeldes cayendo por su espalda. Ella era el regalo más nombre que el destino pudo darle.

—Buenos días Señorita Granger.—Comentó acercando sus labios para besar la mejilla derecha.—Es usted una increíble medimaga ¿Puedo contratar sus servicios permanentemente?

Hermione soltó otra risa cuando el hombre la sujetó por la cintura para arrinconando en una orilla de la cama, ambos cuerpos desnudos se rozaban.

—No sé señor Malfoy si le alcance, mis servicios son muy caros.—Contestó colgándose del cuello del rubio para morder el labio inferior.

—Soy un hombre groseramente rico.—Contesto acercando su rostro para que sus mejillas se tocaran.—Eres lo mas valioso que tengo, nunca olvides.

La castaña quiso dibujar un gesto de aceptación pero el tono usado con esos penetrantes orbes mirándole fijamente le dio un vuelco al corazón. ¿Por Qué sospechaba que algo malo iba a pasar? ¿Porque la terrible sensación que las risas pronto se volverán llanto? Se aferró al cuerpo del rubio, escondió el rostro en las cicatrices de ese amplio pecho. Ahora que lo tenía a su alcance temía perderlo, hace mucho tiempo ese miedo no la ahogaba como en ese instante.


Los cimientos viejos y arcaicos de la mansión Malfoy nunca habían retumbado tanto como ese mes donde las risas de Hermione Granger inundaron cada rincón, la extraña y rara risa de Draco también hizo acto de presencia. Los magos jugaban con el agua en la alberca exterior, cuidaban de las plantas de la señora Malfoy quien continuaba de viaje, trataban de hacer nuevos platillos estilo muggle donde la castaña termina haciendo un desastre. Un nuevo hábito se formó en sus actividades, salir a pasear por el barrio mágico, cenar en elegantes restaurantes.

—Draco no soy fan de las sorpresas asi que apresurate.— La chica comentaba nervioso golpeando con la punta de su pie el piso de madera.— Sé que estamos en la biblioteca.

Ese era el sitio favorito de la leona dentro de la mansión, el olor a libros, los elegantes y cómodos muebles para pasar tardes enteras sumergida en nuevas aventuras. Esa tarde el chico sin previo aviso le tapo los ojos para susurrarle que tenía una sorpresa.

—Sé que te va gustar.— La grave voz la reconfortó. Draco la asentó en un sofá para después caminar al otro extremo y sentarse en un sillón.—Puedes abrirlos.

Los ojos de Granger se enfocaron en la figura delante de ella, ahí estaba Draco en un elegante traje negro de alta calidad, su blanco rostro y ese cabello platinado, durante el escaneo detectó un radical cambio, el chico no usaba la típica coleta traía un corte similar a sus últimos años en Hogwarts.

La chica se puso de pie para caminar y sentarse en el regazo del chico donde ingresó sus dedos en el corto cabello, en un inicio le comentó que se veria mas guapo con un look más moderno. Tomó el rostro para besarlo. Malfoy saco el mechón de cabello rubio para depositarlo en la mano de la chica.

—Este es tu regalo.—Le susurró entregando las hebras platónicas.— Para que puedas hacerme cualquier embrujo para no alejarme de ti.

Hermione soltó un risa para tomar el cabello y volvió a besar a su pareja. Malfoy la sujeto fuertemente por la cintura sus manos subieron hasta aferrándose a su espalda, la lucha por sostener el poder se intensificó a tal grado de volverse un contacto demasiado íntimo, la mano del chico se colocó por debajo de la falda, fue escalando hasta llegar al muslo.

EL carraspeo de una garganta llegó a los oídos de la pareja pero esta continuó inmersa en su intercambio de saliva.

—¡Draco! ¡Señorita Granger!—La voz de la señora Narcisa obligó a la pareja a separarse.— Draco tu padre ha llegado y desea hablar contigo.

Hermione rápidamente se bajó del regazo de Draco para estirar la falda que había sido subida hasta sus muslos y desviar la mirada sonrojada, en esos días no se acordó ni un segundo que vivía en casa de sus suegros. El semblante de Malfoy sufre un cambio radical, con lentitud se puso de pie se acercó a Hermione para darle un beso en la mejilla, caminó hacia su madre para saludarla.

—Bienvenida a casa.—Comentó en tono seco para girarse hacia la leona.— Ahorita nos vemos.

Draco desapareció después de cruzar la puerta. Las dos mujeres se miraron fijamente a los ojos, ahora se suponía ¿Que eran familia? la más joven desvió la vista avergonzada y temerosa de la reacción, no estaba segura si la iban aceptar. Narcissa dio un par de pasos para acercarse a la castaña, la rodeo con ambos brazos.

—Bienvenida a la familia, Draco me comentó sobre su relación.— La actitud de la señora era respetuoso y amable, claro que por su educación no estaba acostumbrada a ser tan efusiva.— Me gustaría probar algunos de sus bocadillos que han preparado. Draco no ha dejado de comentar lo deliciosos que son.

La castaña asintió más tranquila al enterarse que Malfoy sostuvo correspondencia con su madre, ambas mujeres se dirigieron a la cocina no eran las mejores amigas pero si valoraban su nuevo parentesco.


Draco se detuvo por un segundo frente a la puerta de madera que lo separaba de su padre, cerró los ojos y respiró con tranquilidad, sostuvo fuertemente el bastón, su cuerpo respondía cada día mejor pero era obvio que existían secuelas imposibles de curar, la cojera lo perseguiría por el resto de su vida. Dio un paso al interior encontrando a su padre recostado sobre la cama, su cara estaba demacrada, era claro que también recibió algunas maldiciones prohibidas.

—Hubiese deseado volver con una buena noticia pero me ha sido imposible.—El hombre comentó con cansado tono de voz, el rubio se acercó para sentarse en el borde de la cama.—No he podido alcanzarlo, me tendieron una trampa.

El joven tomó la mano de su padre, cuando él tuvo el incidente lo reveló en sus actividades como auror-espía. Su padre después de la guerra se obligó a sí mismo a volverse un mago más fuerte, no para ser el soldado de un genocida loco sino para tener las armas y defender a su familia..

—Debemos eliminarlo antes de que pueda contactarse con otros ex mortifagos.—Sus orbes grises poseían una sombra constituida por los años y las culpas de sus decisiones.—Contacta a Potter, sospecho que Lovegood está en peligro.

El hombre sacó un pedazo de papel para mostrarselo al rubio, quien comenzó a leerlo, sus ojos se abrieron al igual que su boca, se puso de pie asustado y con paso apresurado salió de la habitación. Draco bajó por las escaleras alterado, no contesto a los llamados de Hermione o su madre, tomó su capa para después desaparecer.

Narcissa ante la la acción rebelde se dirige a la habitación de su esposo, Hermione la siguió y cuando llegaron a la habitación encontraron al hombre en el pasillo.

—¿Que ha pasado? —Le cuestiono nerviosa la mujer sujetando fuertemente la solapa del saco del rubio.—¿A dónde ha ido mi hijo?

—Con Potter.— Comentó el hombre levantando la barbilla para después volver la vista hacia la castaña.—Lo siento señorita Granger.


Hermione se dirigió rápidamente a la casa de su amigo Potter pero descubrió que la red flu estaba desconectada, al tocar en la puerta unos vecinos le comentaron que la noche anterior una rubia se había desmayado en la entrada por lo cual fue llevada a San Mungo. EN las instalaciones del hospital buscó a su amiga entonces un aurores se acercaron a ella y con suma discreción la llevaron a una zona alejada del público en general, en una banca vio sentado a su mejor amigo, corrió abrazarlo.

—¿Que ha sucedido? —Le cuestionó intrigada sin saber el porque estaba en ese lugar. —¿Dónde está Luna?

El rostro del moreno se contrajo, se mordió el labio inferior y sin pensarlo dos veces rodeo a la castaña y la abrazo fuertemente. Granger era capaz de sentir su ropa húmeda, señal de que Harry estaba llorando. Se quedo sin palabras ¿Draco había escapado a ver a Luna? una tormenta de sentimientos encontrados la dejaba sin aliento.

—No quiero perderla. —Dijo entre sollozos aguantando la respiración.— Ella no estaba dispuesta a poner a Malfoy en peligro, no quería lastimarlo y por eso calló.

La leona le dio pequeñas palmadas a esa espalda, esas palabras en lugar de aclarar su panorama lo nublaban. ¿Qué clase de relación sostuvieron Malfoy y Luna? los momentos con Draco eran fascinantes y siendo honesta consigo misma nunca deseo cuestionar por el miedo a la respuesta. Recordaba las palabras dichas cuando le confesó el nombre de las personas que había amado anteriormente. "... bueno hubo una tercera pero no cuenta porque nunca le pedí ser mi pareja." aunque su tono fue alegre sin duda sus ojos dejaron ver dolor. ¿Esa tercer chica era Luna?


Notas de la autora: El próximo capitulo será el último. Gracias por seguir esta mini historia. Saludos!