Era alrededor de las cuatro de la tarde y frente a la puerta de la residencia Uchiha había un joven ANBU que parecía olvidar lo que implicaba su labor con la conmoción e incredulidad que trasmitían sus oscuros ojos.
Una de las reglas más estrictas de esa organización es que sus miembros no pueden tener sentimientos y si los tiene se deben ocultar con mucha precisión para no verse perjudicado pero en esos momentos a ese rebelde joven eso era lo que menos le preocupaba.
Choco sus nudillos contra la puerta, insistente, bajando de intensidad cuando dentro de la casa se escucharon unos pasos de la persona que se dirigía a atenderlo, una de las empleadas de la casa se había encargado de recibirlo. Los ojitos pequeños de la señora lo vieron fijamente con sorpresa poco disimulada hasta que él le devolvió la mirada y comprendió lo mal educada que había sido.
-Señora Sara, podría ser tan amable de anunciar mi visita.
La señora a pesar de su edad avanzada, se movía muy rápido dentro de esa casa, conocía cada rincón de ella y donde preferían estar cada uno de sus habitantes, podría estar ciega y aun así sabría cómo desplazarse. Llegando a la sala personal de Mikoto dio el anuncio de visita conocedora de quien era la persona detrás de la máscara de conejo.
-tía ¿dónde está Sakura? – fue directo una vez se percató de que estaban solos. Se quitó la máscara una vez hecha la pregunta, el paradero de la joven no era algo de interés para la organización, era algo personal que solo le incumbía a Shisui, no el ANBU.
La mencionada asintió manteniendo sus labios unidos en una fina línea incapaz de decirle algo al alterado joven por algunos segundos que sintió el aire denso alrededor de ellos, no esperaba su visita tan pronto.
-Veo que no te han dicho lo que ocurrió en tu ausencia- comento cansada antes de ofrecerle que la acompañara a la sala donde se recibían a las visitas y ofrecerle un té para que se relajara un poco antes de contarle lo ocurrido desde que se marchó a su última misión.
-quiero saber que ocurrió para que hullera- fue directo al grano antes de recibir la taza con el tibio líquido que estaba en espera para su consumo, primero quería recibir la noticia antes de beber algo que lo anestesiara de alguna manera. No era tonto, el conocía las recetas de té que preparaba su tía cuando creía que debía "ablandar" a alguien para mantener las cosas bajo su control de forma sutil-lo último que supe antes de irme fue que organizaste que ella se quedaría una semana en la casa de los Uzumaki y me imaginaba que ellos podían causar ese efecto de huida si uno se queda mucho bajo su techo, Sasuke cuando va no tarda mucho en regresar refunfuñando y con un humor más negro que el habitual pero eso solo pasa con el gruñón de mi primo. Sakura debió aguantar más tiempo, así que la familia no fue la causa de su huida - observo el pelinegro alentando a su tía contarle lo sucedido sin omitirle algún detalle relevante para esa decisión de la menor. Darle un analizis de la paciente personalidad de la pelirosa solo era una advertencia para que fuera honesta y evitar rodeos porque de alguna forma él se enteraría de lo ocurrido.
-fue hace casi dos meses atrás cuando ya había terminado su estadía en la casa de los Uzumaki. Se discutió la posibilidad de que fuera dada en adopción, todos aceptamos y cuando le dimos la noticia ella escapo y se ha estado camuflando desde entonces. Hokage-sama la encontró y dijo que estaba bien pero no nos ha dicho de su paradero para evitar que vuelva a huir - le dio un suave apretón en el hombro, viendo como retomaba una pose relajada como era costumbre de ver en él y tomar del té en sorbos pequeños, calmando un poco el ambiente que se formó entre ellos. Aceptando el resumen de lo ocurrido, solo faltaba que le relatara los hechos.
-no pensé que fuera capaz de irse, apostaba que duraría hasta mi regreso.
-Shisui, no eres gracioso- entorno los ojos la mayor, sirviéndose una taza de té para ella. Esa conversación no le sentaba bien en lo absoluto- ella nos consideraba su familia, fue un error decirle sobre la posibilidad de tener una de verdad, no estaba preparada y no se lo dijimos de la mejor forma– confeso sintiendo aun las lágrimas que había derramado la niña aquella noche al aferrarse a ella tan frescas como si recién hubieran caído en su ropa.
-debió haber sido muy dura para que pretenda huir si intenta acercarse – fue duro y lo sabía. La taza de ella recibió en su interior otra dosis de té que no dejaba de beber para mantener la compostura.
-Dije cosas desagradables para que deseara alejarse y que aceptara el programa de adopción pero eso no estaba en sus planes.
Flash Back
-tenemos que esperar a que lleguen, no se impacienten, no tardaran mucho- Saludo Kushina en la puerta de su casa antes de dejar pasar a la pareja Uchiha a su hogar, Mikoto agarraba con fuerza a Fugaku tratando de no encender su sharingan en su ira.
La pelirroja se veía feliz paseando de un lado a otro dentro de su casa, como si en vez de caminar flotara por sus movimientos rítmicos y su cabello ondear detrás de ella de una forma casi hipnótica. Mikoto sonreía sin animo alguno manteniendo en su rostro la frialdad de un gesto indetectable de disgusto caminando hasta la sala soltando la mano de su esposo y formar un gesto altanero cuando se sentó en el sofá de la sala ocultando la inseguridad de sus pensamientos sobre cómo darle la noticia a su hasta ahora protegida, le partía el corazón haberla querido tanto, casi como a una sobrina para que fuera apartada al igual que sus sentimientos de aprecio por su desagradable origen.
-ya llegamos- anuncio en la puerta una voz infantil que reconoció como la del hijo menor de los Uzumaki, pasos precavidos se escucharon en el pasillo manteniendo el silencio hasta que las pequeñas figuras de dos niños llegaron a su campo de visión. Naruto llevaba agarrado de la mano a Sakura manteniendo sus ceños fruncido percatándose del pesado ambiente que los rodeaba. Le causaba gracia ese niño, tratando de proteger a la pelirosa de una situación que no conocía manteniéndola detrás de el.
-Naruto, nos puedes dejar un momento a solas con la pequeña Sakura?- pidió su padre con su usual tono amable, siendo solamente detectado por los miembros de su familia un leve cambio en su tono de voz que parecía entre serio y precavido.
El niño lo miro largamente antes de asentir y apretar por unos segundos la mano Sakura tratando de trasmitirle confianza sonriéndole antes de irse a su habitación dejándola a merced de los adultos.
- está listo la cosa especial que te mencione en la mañana, estas en el programa de adopción, Sakura!- chillo Kushina, soltando la noticia como una bomba que devasto todo en el interior de la niña.
Con mala cara los demás vieron con reproche a la hiperactiva mujer y trataron de explicar con calma el porqué de esa decisión pero ella no los escucho, solo toco su cabello y alargo la mano pidiendo que se callaran sin entender aun porque la cara de su tía Kushina se veía tan radiante con semejante noticia y la de Mikoto ensombrecida siendo incapaz de ocultar el desagrado que expresaba.
-no quiero tener padres
-pero Sakura, no puedes estar sola- trato de razonar la peliroja incrédula por la dura mirada que le dirigió la menor.
Sakura se adentró más a la sala y se agarró de la mano de Mikoto con tanta confianza y seguridad que Fugaku alzo ligeramente las cejas sin ser notado. La pelinegra la vio profundamente dejando un momento de lado la pose arrogante que estaba manteniendo manteniendo una inexpresiva cara. La pequeña mano de la niña la busco sin reparo alguno para tocarla con suavidad, tratando de trasmitirle tranquilidad pero estaba lejos de sentirla.
-no lo estoy, los tengo a ustedes- dijo convencida hasta que Mikoto aparto la mirada frunciendo el ceño y se soltó de su agarre. No podía dejar que pensara eso, debía alejarse. Sakura la miro con reproche por haberse soltado tan repentinamente y fue suavizando hasta dejarla sin una mueca en su cara más que el agrandamiento de sus ojos desconcertados.
-No pierdas esta oportunidad que te están regalando, no te puedes quedar más con nosotros- arrastro las palabras sin verla.
-no entiendo, creí que me querían con ustedes… -dijo en voz baja aguardando a una respuesta que tardaba en llegar, sus nervios comenzaron a relucir cuando sus temblorosos brazos se abrasaron a la señora Uchiha ocultándose entre las telas finas del vestido que llevaba la mayor – es mentira, ¿no es así? desde que me acogieron me ha cuidado, yo en verdad me siento bien con ustedes, los quiero.
-pero nosotros no a ti por eso aceptamos la sugerencia de darte en adopción.
-no…no es verdad, no me quiero ir de su lado! -protesto siendo apartada de un empujón por la señora que la miraba con la misma dureza de su madre hasta que se percató de las lágrimas que habían estado mojando su ropa cuando la niña hablo.
-Mikoto, esa no es forma de tratar a Sakura!- le regaño Kushina llegando al lado de la niña y sostenerla en brazos antes de que se callera por la forma brusca en la que fue apartada.
-los enemigos del pasado no son bienvenidos en casa- comenzó a hablar sonando más despectiva de lo que quisiera pero de solo pensar en los Senju, dentro de ella se desataba un desprecio por los siglos de lucha y dolor mutuo que nunca dejo de ver como responsables principales a su anteriormente clan rival- Ella proviene del clan Senju, no puede quedarse con mi familia. Estoy haciendo lo necesario por su bien y por el de mi clan, no es personal- dijo retomando su actitud altiva ignorando a la infante que la miraba con dolor mientras se aferraba a la ropa de Kushina.
Lloro amargamente por unos minutos sin escuchar la pequeña riña que se formó entre las mujeres. No supo que había hecho tan mal para que a señora Mikoto la tratara de esa forma, quizás solo nacer dentro de un clan que era enemigo en el pasado del suyo era lo suficiente para ser odiada. El trato amable de la pelinegra se convirtió en uno frio y cortante hacia ella y le dolía mucho después de haberla considerado como la persona que hizo posible que saliera de una vida miserable, el ángel que hizo todo posible para alejarla con el desprecio de un demonio.
Guardo silencio unos segundos hasta recuperar su compostura, ella era alguien fuerte, si Naruto era capaz de soportar el desprecio, ella también lo haría.
-entiendo que no me quieran en su casa. Algún día quisiera saber cómo descubrieron que soy una Senju, por ahora solo lamento incomodarlos, señora Mikoto, señor Fugaku. Pronto retirare mis pertenencias.
-Sakura no es necesario que todavía…-trato de ser amable el líder de los Uchiha pero ella volvió a alzar la mano pidiendo silencio sin guardar alguna expresión en su rostro aunque se podía ver la tristeza en sus facciones después de soltarse del abrazo protector de la pelirroja.
-escuche lo necesario, entiendo que no deseen a alguien que no sea miembro de su clan dentro de su casa. La señora Uchiha compartía esa opinión y la respeto, de ahora en adelante prefiero vivir sola- inclino su cabeza y salió de la casa corriendo hasta adentrarse en el área comercial cerca de ichiraku ramen ignorando los gritos que la llamaban después de unos minutos y perderse en la multitud.
Fin del flash back
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Aun recordaba tan nítida aquella noche de hace 2 meses que aun podía detallar la desaprobación en la mirada de todos, en especial la de Fugaku, el no era tan prejuicioso con los Senju como lo era ella.
Su esposo se mantuvo expectante al igual que Minato y solo se decidieron actuar cuando ya todo estaba dañado y Sakura decidió marcharse sin dejar alguna de sus pertenecías atrás, rompiendo cualquier lazo que pudiera unirlos en una casualidad.
Ella sabe que lo que había dicho en esos momentos estaba mal y deseaba que la hubieran detenido a tiempo antes de soltar cosas tan hirientes a aquella criatura que no tenía la culpa de su origen pero que de solo recordarlo la llenaba de una ira antigua, inculcada por sus progenitores. El clan Senju era la razón por la que muchos de sus familiares murieron y no era posible que ella lo perdonara incluso si Sakura era inocente y si su propio clan también fue participe en la muerte de muchos miembros de los Senju.
Shisui se mantuvo en silencio escuchando su versión de la historia con aparente tranquilidad, cada musculo de su cuerpo estaba relajado, su postura corporal parecía desinteresada pero sus ojos refulgían en el rojo del sharingan tan brillante que daba la impresión de ser dos faroles encendidos.
Sin duda estaba molesto con ella y buscaba la veracidad del relato en algún gesto que delatara una mentira u omisión de alguna parte.
Mikoto no se molesto por esa muestra de desconfianza, imagino que la relación de hermanos que quería forjar con la niña se veía cada vez más distante por haberla alejado pero su ira no era por una causa tan personal, era la traición de confianza y la humillación que había dejando por lo bajo el nombre de su familia no solamente ante Sakura sino con todos los Uzumaki.
-después de buscarla esa noche no pudimos dar con su paradero, encubrió su chakra para no ser detectada y creo varios clones para despistarnos de su ruta original, nuestro barrio. No paso ni una hora cuando encontramos su habitación vacía- término de relatar manteniendo su angustiada mirada en el joven, atenta al suave movimiento de los tres tomoes de su sharingan.
El recordaba cómo fue la noche que conoció a esa niña, no le había parecido tan importante la observación que hizo hasta ese momento. Ella le parecía una joven reservada en aquel entonces y no le había tomado importancia, supuso que por la manera en que había llegado a las puertas de Konoha y la forma en que la había tratado la anciana Uchiha fue motivo para mantenerse distante o al menos asi fue hasta que su primo Itachi abrió la boca.
Ella estaba decidida a mantener en secreto su estudio e intereses para no poseer una relación estrecha con la familia y evitar llegar a querer algo que terminaría lastimándola.
Era irónico que su tía promoviera que ella abriera su corazón adquiriendo más confianza en sus relaciones personales a tal grado que no le daba pena demostrarlo con el contacto físico, sin duda su tía le dio esperanzas de sentirse apreciada, la trato con afecto y de un momento a otro la orillo a alejarse para protegerse como en un principio, reafirmando su creencia de cerrarse en sí misma aunque esta vez era para alejar a los que la volvieran a herir.
-Eventualmente regresa, lo que le dijo son cosas que ella nunca olvidara y la curiosidad por su origen hará que tarde o temprano vuelva por información- le dio su opinión apartando la vista a su taza de té y tomarse lo que quedaba de un solo sorbo - muchas gracias por el té y por contarme de lo que me he perdido.
-no es nada - afirmo mirándolo de reojo antes de sonreír suavemente bajando dócilmente su mirada- eres muy cercano a ella, tal vez el único del clan al que aún le tiene confianza. Cuando la veas por favor avísame como esta, mañana entrara a la academia junto con los demás estudiantes.
-no creo que sea necesario, terminara la academia más pronto de lo que se creería- sonrió abiertamente guardando lo más que podía el enojo que tenía con la señora frente a él. Le era una hipocresía escucharla hablar con curiosidad de la niña que prácticamente había dañado pero aunque quisiera irse de esa casa tan pronto ella término su relato, debía parecer paciente porque no era con cualquier mujer con la que estaba conversando.
-lo sé, ella estudiaba todos los días en la biblioteca, es extraño verla ahora tan vacía- se mordió el labio inferior aguardando a que el pelinegro hablara pero se quedó mirando lejos pensando en quien sabe que- se que estas incomodo Shisui, no soy una persona con la que quieras estar en estos momentos pero solo quería aclararte como fueron las cosas. Lo que hice y lo que dije no fue para herir a Sakura, solo quería su bien, tu lo debes de saber.
-este conflicto solo les incumbe a Sakura y usted- humilde, se rasco la cabeza cerrando parcialmente sus ojos, desbordando una perezosa sensación.
-eres como su hermano mayor, eres el único del clan que puede quererla sin condiciones. Solo…cuídala por favor- pidió viendo como la seriedad inundo brevemente las facciones del Uchiha y asentir antes de anunciarle su retirada tras colocarse su máscara ANBU.
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Había pasado un breve lapso de tiempo desde que llego a la aldea de su última misión cuando comenzó a sentirse observado pero no supo de dónde provenía la penetrante mirada. Rastreo a su alrededor para buscar alguna anomalía, algún chakra extraño o comportamiento diferente de las personas a su alrededor pero no había nada fuera de lugar y se puso a pensar que el trabajo lo estaba volviendo paranoico.
La misión ANBU que le asignaron a su equipo fue muy problemática y mantenerse calmado cuando se ha estado rodeado de enemigos por tanto tiempo es a veces difícil de conseguir a la primera. Una infiltración en Takigakure para desmantelar una organización dedicada a extorsionar varios pueblos al norte del país, parecía algo de poca complejidad para manos expertas y así fue. No por nada él era el líder de su equipo, sabia adaptarse a lo que se le pide y si con eso debía actuar, no tenía problema alguno con ello, solo debía perder su esencia para adoptar otra.
Estando de regreso siempre buscaba encontrarse a si mismo antes de embarcarse en la siguiente misión que se le solicite. Debía comportarse como regularmente lo ha hecho, regresando a sus viejos hábitos y a su verdadera personalidad para ser Shisui y no como un ANBU desprovisto de personalidad prácticamente desalmado.
El aire estaba lleno de deliciosas esencias cerca de la entrada del barrio donde se encontraban algunos locales de comida. Su estómago gruño en protesta de solo haber tomado una taza de té y haciendo caso a sus instintos busco animado en las dulcerías a su víctima, encontrándola casi enseguida. Itachi aun con su uniforme puesto y ligeramente mugre bebía una taza de té que por el olor que llego a su nariz supo que era de alguna flor silvestre, a su lado había 10 palillos de dango primavera de los cuales 6 ya habían sido consumidos.
Se acercó viendo innecesario ocultarse cuando ni siquiera hizo el mínimo esfuerzo para hacerlo, toco amigablemente la coleta de su primo en saludo y se sentó al lado aguantando lanzar un quejido de celos cuando noto la cantidad de miradas nada disimuladas que le dirigían las chicas del local solamente a su primo. A pesar de que él se consideraba a sí mismo alguien atractivo, su orgullo se reducía alarmantemente cuando se ponía a detallar como en ese momento que Itachi a pesar de no encontrarse limpio, mantenía una característica elegancia que dejaba de segundo plano que tan presentable se encontrara. El de cabellos largos tenía ese aire aristocrático, refinado y ausente que era llamativo para el género femenino, en cuanto a si mismo, solo podía decir que era la envidia de las mujeres por sus largas pestañas y cejas perfectamente delineadas por la naturaleza, del resto, pasaba completamente descartado al no entrar en los estándares de atractivo que la mayoría prefería, no era su culpa ser tan alegre y que las mujeres prefirieran los de carácter frio.
-Padre me informo de la desaparición de Sakura.
-También me informo, hable con tu madre para conocer los detalles y no es algo de qué preocuparse por su seguridad.
-solo su seguridad- afirmo compartiéndole dos palillo viendo a su mayor asentir pensativo comiendo de un solo bocado los dangos de un palillo y degustarlo sabiendo que su víctima era incapaz de no compartir su comida con él.
-Buscare su paradero.
-no esperaba menos de ti- termino la conversación en un agradable silencio mutuo hasta que fue momento de marcharse.
-Mañana es el ingreso a la academia. Ya que acompañaras a Sasuke, infórmame si la encuentras o sospechas de algún joven.
-¿tú le enseñaste como camuflarse?
-no, ella aprende más cosas en la soledad que con compañía- afirmo sonriente de lo gracioso que le llego a sonar aquello a pesar de ser completamente cierto. Casi no había tenido la suerte de pasar tiempo con ella, apenas la conocía pero después de uno que otro día entrenando lanzamiento de armas detallo varias cosas en ella que no pudo ser capaz de ignorar como su perseverancia y reticencia a acabar los entrenamientos. Amaba el conocimiento, le parecería normal si ella ya conociera el discreto arte del camuflaje, para su suerte, él era un experto en el tema.
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Al día siguiente decidió quedarse sobre un árbol que estaba frente a la academia para tener una buena vista de los jóvenes que llegaban analizando la huella de chakra que había en cada cuerpo, identificándolos con su sharingan en busca de algún error. Se permitió algunas veces vagar entre sus recuerdos como fue su primer día en la academia, acordándose aun de la sensación de adrenalina que cruzo por sus venas aquel día, emocionado cual niño hiperactivo con la curiosidad a flor de piel. La realidad frente a él no era tan diferentes, la ansiedad en los más pequeños los delataba, se veían tan frágiles que la inocencia abundaba en sus pieles, diferenciándolos de cualquier Shinobi ya graduado.
A lo lejos logro identificar a la familia principal del clan, Mikoto estaba perfectamente arreglada luciendo su belleza sin un mínimo esfuerzo, Itachi vestía la ropa casual que usaba fuera de misiones que le daba un aire rebelde y Fugaku se veía como el constante en esa familia llevando con orgullo su uniforme. Busco a Sasuke y lo encontró un poco más alejado, se veía más serio que de costumbre, de seguro tratando de hacer cara de malo para intimidar a las niñas que lo veían embobadas. Sonrió imaginando algo gracioso que llevaría a cabo. En un parpadeo se encontraba detrás de él y soplo en su oído riéndose abiertamente del temblor que recorrió al menor por las cosquillas.
-Shisui! ¿Por qué hiciste eso?- le grito enojado viéndolo con reproche antes de saludarlo con una sonrisa de medio lado en bienvenida.
-no pude evitarlo, te veías tan amargado.
-no es cierto- dijo incomodo de la sonrisa conocedora de su primo. Después de eso se mantuvieron en silencio esperando a que los alcanzaran los demás miembros de la familia sin pasar desapercibido la duda que tenía Sasuke de decirle algo.
-hiciste un buen trabajo con ella- comenzó viendo la confusión en el menor- la ayudaste a entrenar como te pidió tu padre.
-no lo suficiente, solo fue unos días- declaro antes de aparentar relajo cuando su madre lo vio curiosa.
-Este es tu último año, da lo mejor de ti- animo Itachi.
-no tienes que recordármelo, eso hare- sonrojado miro a su padre buscando algún indicio de aprobación y le basto ver como asentía antes de apartarse a hablar con Shisui e Itachi sobre asuntos del trabajo. Después de un largo tiempo había entendido que si su padre no decía nada era porque no había necesidad de ello, no que lo ignorara, solo que confiaba en él y si se apartaba solo era porque los temas que tocaba no le incumbían. Su madre se lo hizo entender luego de varias charlas.
-Debe ser emocionante regresar y reunirte con tus compañeros ¿no lo crees cariño?- comento su madre poniendo una mano sobre su hombre manteniendo una sonrisa nostálgica- a veces extraño la academia, ahí conocí personas importantes en mi vida, no dudo que es lo mismo contigo pero te darás cuenta cuando te conviertas en gennin.
-me hubiera gustado terminar antes como Itachi.
-eso hubiera sido un desperdicio! No hubieras tenido la posibilidad de formar lazos con tus compañeros. No le digas a esos tres que te dije eso- susurro, formando el primer secreto entre los dos, Mikoto era muy gentil animándolo, su pequeño niño era un poco inseguro aunque no lo dejara relucir. Como madre ella lo entendía, en especial la mirada que le dio a todo el lugar buscando a alguien.
No hizo comentario de eso, era obvio que la persona que buscaba era la misma que ella había alejado y sin poder evitarlo también hizo lo mismo. No había rastro de ella por ningún lado y le comenzó a preocupar ¿Qué tal si no había entrado a la academia? Se horrorizo de solo pensarlo, alguien con el potencial de Sakura debía ser un ninja.
-me tengo que ir, ya nos están llamando- le informo Sasuke sacándola de sus pensamientos.
-lo siento querido, no quería retenerte- le dijo entregándole su bento para el almuerzo- da lo mejor de ti.
-hn- asintió afirmativamente antes de correr a la entrada donde Iruka estaba pasando la lista.
Mikoto se acercó al grupo de hombres cuando el lugar quedo solo, desprovisto de los estudiantes que ya estaban en sus aulas de clase, había decidido darles un tiempo para discutir los asuntos que le preocupaban a su esposo y reconoció cuando se encontraba satisfecho después de verlo un poco relajado (algo que solo ella podía reconocer), infirió que era debido al éxito de las misiones de los dos jóvenes así que dio por terminado el tema cuando llego a su lado.
-eres muy despreocupado- se quejó viendo de reojo la postura perezosa que adquirió tan rápido su sobrino cuando llego a su lado, algo que era habitual en él y ella siempre le reprochaba- no sé qué ve la linda Sakura en ti.
-dice que soy muy guapo- alzo las cejas varias veces sonriendo vanidoso aun después de escuchar la risa burlona de su tía ser coreada por nada menos que Fugaku. Eso sí hirió su orgullo.
-Ese es el mejor chiste que he escuchado en la semana- admitió el castaño sentándose al lado de Mikoto en el césped seguido de los dos chicos.
- no cuenta cuando la niña que lo dice cree que soy más genial que sus hijos- se defendió creyéndose ganador de aquella pequeña discusión cuando se mantuvieron en silencio unos segundos.
-Cuando la vuelva a ver tendré la charla con ella – serio y con la mirada pesada se dirigió a su esposa que soltó un gritillo de sorpresa despertando la curiosidad de los jóvenes que intercambiaron una mirada rápida de incomprensión.
-es muy pronto querido, hay que esperar unos años y cuando tenga la edad suficiente, hablar de eso- recomendó sonrojada mirando en dirección a la academia.
-¿de qué charla hablan?- pregunto curioso el de cabellos rebeldes dándose cuenta muy tarde de que era una trampa, la disimulada sonrisa de su tía era indicio de ello.
- la charla de chicos, como hombre se lo peligrosos que son los adolescentes para una niña atractiva como ella. Es mejor aconsejarla a tiempo antes de que sea tarde- mirando de reojo a su pariente hizo una mueca de disgusto dando a entender que esa "charla" era a causa de el. Sonrojándose más que su tía miro a Itachi buscando que lo defendiera pero solamente se alzó de hombros aceptando así sin más la decisión de su progenitor.
- tío Fugaku, quiero que sepa que respeto a Sakura, es más, la he llegado a considerar como una hermana para mí, si, la hermana pequeña que nunca tuve así que no pienso de ella en esa manera. Además, no me gustan los niños, son ruidosos, prefiero a la gente de mi edad- con las orejas rojas de pena alzo las manos en defensa después de dedicarle una fea mirada al traidor de su primo, tratando de ser lo más honesto posible bajo la escrutadora mirada del líder del clan.
Deseo no haber preguntado acerca de aquella "charla", si era verdad que lo único que producía la pelirosa en él era un sentimiento fraternal ¿porque lo veían como un asalta cunas? Había sido una persona moralmente intachable hasta ese día y no daba pie a malos entendidos. Solo esas personas eran capaces de tildarlo de esa forma, incluso Sasuke ¿acaso tenia apariencia de gustarle las menores?.
-espero que se lo dejes claro lo más pronto posible cuando la veas. Si escucharas como habla de ti, te admira y para una niña la admiración es lo más cercano a enamorarse, solo tienes que ver el club de fans que tuvo Itachi y ahora tiene Sasuke- le informo Mikoto con picardía.
-¿lo dices por tus años en la academia en los que hacías parte del club de fans del tío Fugaku? Como discutir contra tu experiencia- comento con una sonrisa maliciosa sin poder evitar sonar irrespetuoso, ganándose un buen golpe que lo mando a volar. Mikoto estaba roja de ira y vergüenza ¿cómo se había enterado de eso?
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A pesar de la agradable reunión con la familia principal y haber buscado minuciosamente a la pelirosa no hubo rastro de ella incluso a la salida. El cielo se tiño de fuertes tonos naranjas anunciada la retirada del Sol para dar paso a la noche y él no había variado su posición, manteniéndose en una quietud que se vio alterada cuando comenzó a escucharse las ruidosas aves silvestres buscando refugio en los arboles de la zona para dormir. Suspiro cansado antes de bajarse del árbol que había decidido ocupar desde esa mañana para encontrar su objetivo sin dar con este. Pensó en la posibilidad de acercarse a la mañana siguiente dando unos pasos a la salida, después de hablar con su tío e Itachi, se había decidido que tenían que investigar en conjunto un grupo de civiles sospechoso, a la vista parecían personas normales pero se intuía que estaban involucrados en importaciones ilegales de mascotas exóticas.
El asunto se había alargado tanto en su ausencia que tenía que crear una movida estratégica con su primo. Se distrajo lo suficiente con la misión que casi ignora un grupo de profesores que hablaban con una estudiante saliendo de la institución en tono alto y de admiración. Vio de reojo a la niña, pasar frente a él con los docentes, ignorándolo como a cualquier extraño que uno se cruza en la calle, centrada en dar a entender las ideas de porque no quería algo que no escucho bien.
Ella era pequeña como los primerizos estudiantes aunque tenía ciertas diferencias de los inocentes jóvenes que llegan con la ilusión de ser ninja. Su cuerpo no poseía la pronunciada suavidad y ternura de una joven con una edad cercana a los 10 años, tenía una contextura atlética como la de un corredor.
-¿segura que no quieres graduarte? Has pasado todos los requisitos para ser un gennin, te podríamos incluir al grupo de jóvenes ya graduados para la repartición de grupos- insistió uno de los profesores que reconoció como Iruka.
-aprecio la oferta pero deseo estudiar y graduarme como los demás - dijo la joven, esa voz la reconocería donde fuera. No pudo evitar sonreír, aunque se escuchara un poco grave y muy demandante, esa manera de hablar pausada y bien entonada era propia de la persona que estaba buscando.
-como gustes, será un placer que pertenezcas a mi grupo. Mañana puedes venir más tarde, las clases comienzan a las 8, hay un receso para almorzar de una hora a las 12 y las clases terminan a las 4. El salón de clase es el 303b, fondo del pasillo a la derecha- indico amablemente el profesor teniendo la atenta mirada de la niña puesta en él. El profesor no pudo evitar sonreír con satisfacción, llevaba tiempo que no tenía una estudiante tan comprometida con el estudio como ella- espero que mis lecciones te puedan satisfacer.
-espero lo mismo- dijo dando una reverencia al profesor y a los demás que estaban a su alrededor antes de adelantarse para ir a su casa, momento que aprovechó el Uchiha para acercarse a los docentes.
-nueva estudiante eh Iruka- le dijo viendo cómo se sonrojaba ligeramente por ser descubierto tan emocionado.
-así es, la honorable sobrina del Hokage, no le gustan las cosas fáciles igual que sus tíos por eso decidió no graduarse- comento conocedor de que el Uchiha lo había estado escuchando. Siguiendo lo que creyó del agrado del joven Uchiha, hizo varios comentarios halagadores de las habilidades de la niña y su parecido con su susodicha tía Kushina por su origen Uzumaki pero se detuvo cuando vio un creciente desinterés en el rostro del joven.
-no la sobrevaloren tanto, no le gusta. Trátenla como a los demás estudiantes y denle más entrenamiento físico que clases, lo que a ella le falta no es conocimiento sino resistencia - aconsejo antes de marcharse en dirección de la joven dejando un poco confundidos y agradecidos a los docentes.
Solo fue necesario el primer comentario de Iruka para que entendiera que su espera fue innecesaria en la mañana, ella había llegado antes de que el a la institución para hacer una prueba de reconocimiento y saber cuál era su nivel académico. No le sorprendía, tenía un nivel avanzado para ser tan joven y quería rectificar sus límites actuales, llegando al nivel de un recién graduado según el examen impartido por los docentes. Lo que en verdad era inquietante era su deseo de permanecer un año dentro de la institución para que le impartieran clases que ya conocía.
En un parpadeo llego a su lado y la alzo en los aires evitando uno de sus mortíferos golpes antes de abrazarla y enterrar su cabeza en su cuello olfateando el ligero aroma a amoniaco de su largo cabello que estaba teñido en un rojo cereza que a la luz del sol parecía fuego.
-Casi te lastimo- le informo ella relajándose en el repentino abrazo sin corresponderle. El acaricio su cabello con lentitud, sintiendo por debajo de la suavidad de este un chakra menos cálido de lo que recordaba.
-no estabas ni cerca – le informo separándose un poco sin dejar de abrazarla, solo para ver bien su rostro. No era tan llamativa, estaba usando unos lentes de contacto negros para disimular su distintivo color verde además de ligero maquillaje para agregarle algunas pecas a su rostro y un delineador azul debajo de sus ojos que le daba un aspecto femenino y rebelde, lejos su delicada apariencia verdadera - Mírate, pareces toda una Uzumaki- comento dejándola en el suelo deshaciendo su abrazo - casi no reconozco a mi hermanita.
-no sé de qué hablas, no somos hermanos- espeto con rudeza viéndolo con el ceño fruncido.
-tienes razón, no consanguíneamente- concedió antes de posar sus manos en los hombros de ellas- aun así reconozco en ti alguien que hace parte de mi familia.
-deberías alejarte Shisui, si no te has enterado tengo ascendencia Senju, los pasados enemigos de tu clan- recalca ella incomoda por la mirada penetrante y seria de él. No soportaba el peso de esa incomprensible mirada que ocultaba bien sus pensamientos pero ya había pasado el tiempo suficiente para afrontar lo que otro Uchiha pensara de ella. Tanto tiempo lejos de ese clan le sirvió para darse cuenta de que era una pérdida de tiempo sentir algo por ellos, solo se alejarían en seguida escucharan que tenía sangre Senju e ignorarían cualquier trato agradable que hayan tenido con ella, grande fue su sorpresa cuando el afirmo su agarre en los hombros de ella.
-una persona no es igual a otra, si alguien te desprecia por tu origen, hay otro que te quiere por quien eres. Yo no entro en el mismo saco de las personas que te quieran lejos, como te dije, eres parte de mi familia ¿Cómo podría siquiera pensar algo tan feo?
-toda tu familia me odian…no veo razón para que tu no lo hagas- comento como si fuera lo más obvio, paso varios cabellos que caían por su cara después de haber sido alzada en el abrazo detrás de su oreja, despejando su rostro.
-yo no soy un clan, soy una parte de él- exasperado se pasó la mano por su cabello.
-aun así, decides ir contra la voluntad de tus lideres para verme y decirme que no sigues sus ideales, los ideales inculcados a tu clan. Soy consciente del odio persistente entre nuestros clanes, leí varios textos escritos por el segundo hokage, su manera despectiva para referirse a los Uchiha me hizo ver que era mutuo pero como tu, yo no los odio, por eso te aconsejo que te alejes de mí, no quisiera que se enojen contigo por hablar conmigo.
-¿Sakura, te preocupas por mí?- asombrado vio como ella frunció el ceño y asintió
-no diré que hablaste conmigo, no te voy a meter en problemas- bufo antes de avanzar, emprendiendo camino a su casa creyendo que había aclarado las cosas con el hasta que noto la sombra de el proyectarse a su lado y verlo largamente exigiendo una explicación de porqué seguía con ella sin detener el paso.
-acabas de entrar a la academia, estás loca si piensas que te dejare sola en este día- le sonrió viendo como ella suspiraba en derrota.
-no digas después que no te lo advertí- murmuro sonrojada, era difícil razonar con él.
-entonces hermanita ¿Qué quieres hacer?
-vamos a entrenar- ordeno con una sonrisa salvaje que daba escalofríos, le iba a enseñar las cosas que había aprendido en su ausencia.
