La pradera es un lugar hermoso y lleno de vida, siempre lo tenia en mente por el recuerdo que preservaba de una pradera que había conocido mucho tiempo atrás. Días como ese que le tocaba "clases especiales para kunoichis" se daba el lujo de perderse en sus pensamientos y divagar en el pasado sin dejar de prestar atención a lo que decía su profesora y admirar la belleza de la variada vegetación que la rodeaba.
-"el tiempo no me quito este sentimiento"- pensó tocando con las yemas de sus dedos su pecho, muy cerca de su corazón, justo sobre una cicatriz donde fue atravesada por un arma. Sobre su camisa podía sentir el tejido cicatrizal que sobresalía sobre su piel y la calmaba un poco del sentimiento no muy grato que evocaba las praderas que visitaba en sus excursiones grupales, era un vivido miedo a que no hubiera ruido y de un momento a otro despertara de un sueño y aparecer en aquel lugar donde todo comenzó con un "lo siento" y un arma tratar de asesinarla- "Tampoco borra las heridas"- reafirmo su agarre sobre su camisa, por unos segundos antes de aparentar tranquilidad para no llamar la atención. Sus compañeras todavía no advertían de su existencia por su sigilo y discreción en clases, podía pasar desapercibida por la distancia que mantenía con las demás y su vestimenta estándar que le daba una apariencia sosa, algo que no era muy llamativo y le había costado largas discusiones con sus aliados.
-hagan fila niñas! Llego el momento de que me muestren sus arreglos florales- exclamo la maestra llamando la atención de las risueñas jóvenes. Esta era una de las clases preferidas para la mayoría de su género por ser un trabajo delicado y femenino que nunca pasaba de moda aunque ella tampoco podía quejarse, le gustaba casi tanto como a las demás de esos arreglos florales que con gran empeño e intuición para elegir flores podía crear hermosas combinaciones.
Estaba un poco nerviosa, siempre se tomaba muy literal el significado de las flores para los adornos que hacía en clases y en su tiempo libre y utilizaba sus poderes sobre la tierra para que las flores fueran como a ella le gustaba. Cambiaba el color de sus pétalos, jugaba con su tamaño y lo que más le gustaba, intensificar o disminuir sus aromas sin malgastar mucho su chakra.
-mis pequeños hijos, los cuidare mucho cuando lleguemos a casa- susurro con cariño a la matera que cargaba entre sus bracitos.
Había pasado un largo periodo de tiempo tratando de olvidar al clan que se declaraba su enemigo natural y afirmar su identidad hasta que llego a la conclusión de que debían estar ciegos para no ver lo buena que ella era por tener el poder de crear vida, trasmitir sus deseos a la tierra, concediéndole el nacimiento de pequeñas plantas que cuidaba hasta que pudieran seguir el curso de sus cortas vidas y marchitarse.
La naturaleza era su hogar y no podía rechazar algo tan hermoso como eso por gente que no la podría entender. Se convencía en momentos como ese donde sentía la singular calidez que le trasmitía sus susodichos hijos bajo sus manos, que nunca pudieron dar con su paradero los enviados a encontrarla por la poca información que pudieron recibir sobre ella del clan Uchiha.
Era una senju, el control que tenía sobre las plantas era una herencia muy especial por ser la segunda persona en despertarlo de forma natural. Lo más normal sería buscarla en zonas cercanas o dentro de los bosques pero fueron pocas las patrullas que llegaron a buscar en esas zonas, posiblemente gente un poco culta que se tomó literal su apellido cuyo significado era "mil árboles".
Solamente una persona pudo dar con ella, un ANBU que la encontró viviendo en una madriguera deshabitada dentro del bosque Nara y que en poco tiempo pudo derrotarla en la lucha que ella misma había comenzado para poder huir. Ese hombre enmascarado al verse victorioso y teniendo la atención de ella, le explico que la ayudaría a escapar de la indeseable atención pública y ninja que estaba recibiendo además de darle lugar más decente para vivir. En la actualidad aún era un secreto su identidad pero su heroísmo no era causa de su buen corazón, el Hokage lo había enviado para ocultarla y aunque lo agradecía profundamente jamás fue capaz de expresarlo.
Desde aquel día que conoció al ANBU comenzó a vivir con él en su casa, adoptando nuevas costumbres y una sentida comodidad sin bajar la guardia y el a pesar de su amabilidad con ella tampoco la bajaba, por eso siempre que se encontraban el tenia puesta aquella mascara. Al parecer era consiente de la incomodidad que le generaba y por eso para disminuir aquella tensión entre los dos, el le regalo diversos libros de jardinería con los que pudiera distraerse y adentrarla a aquel mundo al que pertenecía y suponía que el conocía por sus comentarios listillos.
Gracias a aquel material descubrió en la pradera un lugar especial para ella, en ese lugar se encontraban sus mayores intereses y ahí dedicaba mucho de su tiempo logrando liberar los sentimientos negativos que la acosaban creando cosas que lo compensaran. En un principio fue difícil, aun lo era pero ya no gastaba en su totalidad sus reservas de chakra para crear una sola flor debido al arduo entrenamiento que realizo para tener una mejor conexión con la tierra antes de entrar a la academia. Las primeras plantas que pudo formar daban lastima, eran débiles y se marchitaban a los pocos minutos de nacer pero no se rindió y estudio a profundidad aquel material que le dio aquel amable ninja hasta entender que hacia mal con sus pequeñas creaciones.
-Uzumaki Sakura- exclamo la profesora sacándola de sus pensamientos abruptamente. Habia llegado su turno de mostrarle el florero a la profesora y se tomó su tiempo para contemplar la admiración en su mirada e hinchar un poco su orgullo. Ese día hizo una combinación de plantas que guardaban recelosas un significado más grande que el que representaban, un pedacito de su vida que rememoro ese día.
-flores del pensamiento, caléndula y leche de pajaro. Es una extraña combinación señorita Sakura ¿Qué la hizo escoger estas flores?- pregunto viendo con curiosidad las flores llamadas leche de gallina, se podría considerar una especie sumamente rara de ver en konoha y difíciles de encontrar, aunque no imposible.
Se dice en el lenguaje de las flores que la leche de gallina ayuda a las personas a reponerse emocionalmente, adquiriendo una fuerza interior que les confiere claridad mental y vitalidad. Es una flor muy codiciada por las propiedades que se dice confieren pero tan poco cultivadas en konoha que las vuelven una rareza de las buenas, algo así como una "flor de la buena suerte", por el contrario la caléndula es muy común y por lo mismo ha tenido muchos significados debido a la cantidad de mitos que le preceden pero la mayoría lo han relacionado con el dolor y la pena que se siente físicamente y es por eso se usa con fines medicinales que es efectivo para la eliminación de algunas dolencias físicas. Al igual que la caléndula, la flor del pensamiento tiene muchos mitos que la preceden pero a diferencia de la anterior flor, está relacionada con el romanticismo, aunque por la combinación que escogió la niña pudo asociarlo con la nostalgia. Se puede utilizar cuando quiere expresar cuando extrañamos a alguien que nos ha dejado por largo tiempo.
-lo llamo superación de invierno, las escogí porque muestran lo que he sentido desde que llegue a konoha hasta que entre a la academia- le dijo obteniendo la aprobación de la docente, argumentando que le parecía muy madura su elección de flores.
La combinación era extraña para el público, las diferentes formas que tenían las flores generaban contrastes bruscos pero la organización que se les dio en la maceta junto a algunos ornamentos disminuía ese impacto inicial, además del significado profundo que la profesora pudo apreciar. No era la maceta más bonita pero era la que mejor representaba lo que se quería trasmitir. Una buena combinación de recuperación mental y física.
Aquella creación paso desapercibido por las demás niñas que hicieron decorados con mayor valor ornamental que por el significado que pudieran poseer pero no le importo en absoluto, hasta la profesora conocía su deseo de pasar inadvertida y por eso la nota que le ponía en esa clase era más enfocado a la combinación de valores que se quería expresar a través del lenguaje de las flores.
Ese día la clase fue una competencia para hacer la mejor maceta, quedando la Senju de cuarto lugar y no se exhibió su maceta, solo las primeras tres tuvieron el placer de hacerlo y elogiar por si mismas sus decorados como si estuvieran en una exhibición floral para ser vendidas. Un truco que sirvió con la profesora, a simple vista se veía encantada.
Solamente una niña reparo en su maceta dándole el visto bueno con la mirada antes de apartarse a hablar con un grupo de niñas y darles consejos sobre las elecciones que debían hacer. La conocía, era una niña físicamente linda que presumía justamente de su largo cabello rubio platinado bien cuidado y llamativo que despertaba la envidia entre sus compañeras. Si recordaba bien, su nombre era Ino (que confirmo cuando la profesora paso lista) una joven que parecía prometedora en el curso, era lista en herbolaria por lo que pudo apreciar y según hablaban descaradamente las niñas que cuchicheaban de vez en cuando cerca de ella, supo que también debía serlo en todas las habilidades kunichis.
-me gusta tu maceta- le dijo acercándose a ella después de percatarse de la intensa mirada de Sakura, que a pesar de que usaba lentes de contacto oscuros, seguía siendo pesada.
-gracias, la tuya es muy linda también- alago incomoda por haber sido descubierta.
-no te había visto antes- se dijo a si misma reparando en ella con ojo crítico, frunciendo el ceño tratando de evocar algún recuerdo que tuviera de ella pero no había ninguno. Le era extraño pasar desapercibido aquella niña frente a ella, sobre todo porque después de pasar años en la academia les confería a todos los estudiantes un mínimo de conocimiento para reconocer a las personas con las que estudia, incluyendo al extraño de Shino que parecía una sombra en el salón de clase.
-no tuvimos antes el placer de conocernos- se alzó de hombros retándole importancia antes de avanzar a la fila que estaba organizando la profesora para regresar a la academia sin darle oportunidad a la otra joven de alargar la conversación.
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-qué lindo querida Sakura! ¿tú lo hiciste?- alabo Kushina observando la maceta que llevaba consigo Sakura cuando fue a visitarla después de salir de la academia. A sus ojos, era muy bonita la combinación de flores blancas, amarillas y naranjas; esos tonos eran los que más usaba en su casa así que era como un diseño hogareño pero el olor de las flores era lo que más le gusto, podía sentir como inundaba la sala una fragancia fuerte que hasta podría pasar como un ambientador. Respiro con fuerza y soltó un suspiro soñador atenta del sonrojo de la pequeña pelirroja que lucía complacida.
-las hice hoy en la clase especiales para kunoichis- aclaro acariciando un pétalo de una flor del pensamiento con cariño, sonrió pensando lo mucho que quería esas flores, todas creaciones suyas- tía, quería pedirle si podía…
-claro que si! Todas tus plantas son bienvenidas, estas me gustaron mucho, asegúrate de colocarlas en la entrada del laberinto- interrumpió conociendo los únicos favores que era capaz de pedirle esa niña.
Después de la idea fallida del programa de adopción, se dedicó a buscar a Sakura y arreglar las cosas entre ellas aunque nunca dio con una pista de su paradero. Desesperada había acudido a su esposo muchas veces para organizar grupos de búsqueda con ANBUS rastreadores pero ninguno dio con su paradero, era como si la tierra se la hubiera tragado hasta que un día apareció frente a su casa con una peluca negra, ropa ancha con relleno que le aumentaban su grosor, despedía un aroma fuerte a azucenas y ocultando detrás de ella una maceta de diferentes flores. Ese día fue uno de los más felices que recordaba, no dudo ni un segundo antes de ingresarla a su casa y soltar la lengua pidiendo explicaciones y dando disculpas, cosas que llegaron cuando se pudo calmar después de la emoción inicial. La maceta que llevo consigo ese día era una muestra de disculpas por haber desaparecido tanto tiempo, era una de sus creaciones y hasta la fecha, la preferida de ella por la variedad de flores rojas que había en ella en referencia a su melena. Desde ese día le prometió que conservaría y cuidaría de sus flores, plantándolas en su jardín aunque la joven se empecinaba diciendo que eran favores.
-gracias tía- exclamo saltando a los brazos de la mayo haciendo que riera bajito por el arrebato de la niña que sin duda había adquirido por su costumbre de abrazarla cada vez que la visitaba.
-no es nada, dattebane. Mejor dime como te fue hoy mientras preparo la cena, hoy te dejare que me ayudes a picar las verduras- le guiño un ojo adelantándose a la niña que cortésmente siempre le ofrecía su ayuda en cualquier actividad hogareña que le tocara hacer a Kushina.
-Claro- accedió contándole acerca de aquella sensación que le producía la pradera que era más común de lo que parecía. La Uzumaki se tomaba el tiempo para aclarar varias dudas que tenía Sakura sobre sus emociones, en especial aquellas que aparecían de la nada producto de los recuerdos suprimidos por el sello que le había puesto Minato. La inseguridad de Sakura respecto a si misma como de su entorno era difícil de disipar para ella misma y solamente la familia de Kushina era la que podía darle la confianza que necesitaba, por eso cuando hablo de Ino, casi mete la mano en el sartén donde estaba salteando los vegetales de la impresión.
-nunca me habías hablado de tus compañeros- sorprendida apago el fogón antes de cometer otra imprudencia.
-no hay mucho que decir- se alzó de hombros cogiendo los utensilios para preparar la mesa sin poder avanzar dos pasos cuando Kushina se interpuso en su camino pidiendo más detalles de aquella niña evitando que Sakura tuviera alguna forma de escapar a sus preguntas y contar el vago encuentro con la rubia.
-¿porque no son amigas? Es posible que se lleven bien si es tan lista como dicen- pico sin obtener alguna respuesta positiva, era difícil hacer que Sakura se abriera a las personas, tenía una gran desconfianza a los desconocidos que temía se volviera tan amargada como Menma.
-Le preguntare a Naruto- finalizo la conversación moviéndose por un costado de la Uzumaki y comenzar a servir los platos.
-esta niña- se quejó dejando de insistir, luego tendría una pequeña charla con su hijo sobre la importancia de no ser egoísta con sus amistades y no monopolizar a Sakura.
Ese día tuvieron un almuerzo tranquilo, de esos que solamente la compañía que se hacían las dos bastaba para que aquella casa bulliciosa tuviera un ambiente un poco diferente, más relajado. Ese cambio le gustaba mucho a Kushina, era como variar lo que ocurría dentro de su casa, ahora menos ruidosa y solamente podía darse los viernes porque las estudiantes de la academia salían más temprano por sus clases para kunoichis. La academia podía llegar a ser muy flexible con ellas y les daba clases particulares de las cuales escoger para su formación en artes ninjas que eran exclusivo para mujeres y se impartían solo ese día al contrario de los niños que tenían repaso de lo dado en la semana y entrenamientos más controlados (debido a la falta de fans de los niños populares)
-tía, hoy mi hermano viene más temprano por mí- declaro finalizando el almuerzo haciendo que la mayor soltara una exclamación inconforme.
-no te voy a compartir con él! Hoy es nuestro día juntas- se quejó antes de recoger la vajilla y dejarla en el fregadero sin disminuir su aura intimidante- tenemos una cita en la peluquería ¿lo olvidas? Ya se están comenzando a notar las raíces de tu cabello- señalo. Aquel cabello debía mantenerse intacto para no dar a descubrir su nuevo disfraz.
-pero tía…
-no quiero escuchar replicas jovencita!- le ordeno, no daría su brazo a torcer por aquel susodicho hermano que solamente hacia aparición para entrenar con la niña. De solo pensar que lo tuviera en un pedestal la enojaba, ellos casi no pasaban tiempo junto para que le tuviera tan buena estima. Un gusanillo vengativo siempre aparecía cada vez que iba a su casa con el pretexto de llevarse a su querida sobrina y ese día estaba muy ingenioso. Tomo una respiración, regresando a la calma de manera gradual (cuando su cabello dejo de moverse por voluntad propia) y al término de lavar lo utilizado escucho el timbre de la casa- ve a ver quién es Sakura, en un momento voy- pidió escuchando la afirmativa y después de escuchar la puerta abrirse, la conocida voz que tanto la molestaba.
-Shisui!
-hola pequeña ¿Cómo está la señora Kushina?- saludo y al poco tiempo apareció la mencionada atrás de la niña con una sonrisa de lado a lado en su cara.
-muy bien, hoy saldremos mi pequeña Sakura y yo ¿no te incomoda, verdad?- pregunto posando una mano en el hombro de la niña que se veía sorprendida de lo rápido que se arregló la Uzumaki para salir. Llevaba consigo un bolso y ya se había puesto sus zapatos ninja de un característico color café rojizo.
-no, para nada. Podemos posponer el entrenamiento para mañana ¿no te parece?- le pregunto a la menor obteniendo un asentimiento sin si quiera verlo, teniendo su atención puesta en cálculos para dar con el tiempo que le debio haber tomado a Kushina estar lista, incluso estaba maquillada, perfumada y no se veía cansada.
-acompáñanos, llevas tiempo sin relajarte dattebane- pidió antes de enviar a Sakura a ponerse sus zapatos y recoger lo que quisiera llevar consigo.
-no quisiera ser molestia, fue difícil convencer a Sakura para pasar tiempo juntos el día de hoy. Este día es casi intocable- confeso viendo la cara de pocos amigos que puso de un momento a otro la mujer asintiendo con fiereza en afirmativa.
-lo es pero insisto, casi no pasan tiempo si no es para entrenar los dos solos y yo quiero conocer mejor a su hermanito- le confeso poniéndolo en una posición que no le sería posible negarse acompañarlas, al joven de ojos gatunos no le paso desapercibido lo que implicaba aquella simple oración. La Uzumaki aun tenía sus dudas sobre el que sí o si debía disipar, en especial aquellos rumores que se esparcieron de su gusto por las menores. Esa era una oportunidad única para limpiar su buen nombre
-si dice esas cosas como me negaría de acompañar a tan hermosas damas en su paseo- acepto guiñándole un ojo y en un ágil movimiento subir a su hermanita sobre sus hombros logrando sacarle una risa – es más, hoy seré tu transporte preciosa, pero no te acostumbres- bromeo antes de preguntar a donde iban y desear huir tan pronto escucho la respuesta.
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El sonido tintineante que se extendía en el campo era casi melodioso para oídos inexpertos que no reconocieran el filo de las armas chocar entre sí. Había pasado dos semanas desde el inicio de curso en la academia y la atención de uno de los participantes en aquella demostración de habilidades tenía su atención enfocada en dos cosas, las clases impartidas y los entrenamientos con su hermano.
Últimamente lo habían librado de misiones ANBU por un asunto interno que soluciono con rapidez. Era impresionante, su tiempo límite era de 3 semanas pero gracias a algo que nombro "ayuda casual" logro terminarla al cabo de 5 días. No pregunto acerca del asunto y se dedicó a disfrutar las 2 semanas que le fue conferida como receso hasta su siguiente misión.
Agradecía silenciosamente el tiempo que podían compartir juntos, esa era la forma en que fraternizaban y sentía que tenía su atención solo para el al menos en ese plazo de tiempo cada día que le fuera posible ayudarlo.
-tiempo- dijo agarrando un kunai que iba directo a su corazón a algunos centímetros de tocar su pecho- has mejorado en la recepción pero sigues lento, mañana aumentaremos la intensidad.
-Está bien- acepto recuperando la respiración, su hermano era un buen maestro, le ayudaba cuando podía siendo exigente con él y explicarle sus debilidades en ataque. Las actividades en la academia parecían un juego de niños en comparación con las impartidas por él.
-¿Cómo te ha ido en la academia?- pregunto agarrando un termo que dejo olvidado en las raíces de un árbol y sentarse bajo su sombra observando como el menor se movía con cansancio a su lado antes de sentarse y dar un trago de su botella que hasta hace poco estaba al lado de la suya.
-bien, nos han aumentado el número de entrenamientos. Iruka-sensei dijo que fue sugerencia de Shisui- sonrió pensando en las posibles razones que debía tener su primo para pedirle más exigencia a los profesores- las niñas no aguantan el paso, son muy débiles.
-las niñas son curiosas, la mayoría dan una apariencia vulnerable hasta que se ven realmente motivadas. No llegarían tan lejos en la academia si fuera lo contrario. La niña hyuuga que está en tu curso por ejemplo, llego a clasificar entre los mejores estudiantes contigo y Menma el año pasado- comento sabiamente siendo ignorado casi en totalidad por el menor.
-es una excepción- murmuro pensando en los entrenamientos de pareja, un día fue asignado a una lucha mixta con ella y ninguno dio menos de si por enfrentarse con alguien del genero opuesto. Esa niña lo que tenía de tímida en socializar era totalmente al revés en combate. Admitía que tenía una buena técnica en pelea mano a mano sin el uso de su byakugan y era una atrevida contrincante sin perder un mínimo de gracia en sus movimientos.
Él no tenía nada contra las mujeres, su madre era alguien a quien respetaba por su pasado como kunoichi y su presente como un ninja inactivo por cuidar de su familia y podía admitir cuando una mujer podía destacar en las artes ninja como la amiga de su hermano, Izumi y también aquella joven que vivió bajo su techo.
-Sakura nunca fue vulnerable- dijo para sí mismo de manera inocente, ignorando que fue escuchado por Itachi.
- parecían buenos amigos- dijo pensando en lo que habría sido de aquella escurridiza joven que se había apoderado de la biblioteca de su casa. Shisui no volvió a hablar de ella después de su búsqueda un día después de haber llegado de su misión de 2 meses, supuso que la había encontrado, se veía muchas veces pensativo y a veces lo pillaba sonriendo sin razón aparente. Si no lo conociera bien diría que estaba enamorado de esa joven como afirmaban todos los demás miembros en su familia.
-no éramos amigos- gruño dándole una mirada dura que lo descoloco pero no lo suficiente para que pasara por alto aquella reacción junto con sus puños apretados a ambos lados de su cuerpo en un intento de controlar su enojo. Para Itachi no era normal ver a Sasuke mostrar tan abiertamente su enojo por alguien.
-parecía que le agradabas, cuando me veía parecía a la defensiva y cuando tu aparecías en su campo de visión volvía a tener esa expresión seria en su rostro- Sasuke lo miro un momento como si hubiera dicho algo tonto pero su hermano no cayó en el error.
-eso es porque fuiste un soplón y le contaste a madre de sus estudios en la noche. A nadie le gusta los soplones- le aclaro escuchando como se reía de sí mismo como pocas veces en su vida había hecho, era casi fascinante ver como Itachi mostraba ese grado de humildad, nadie en su familia a excepción de Shisui y el podían demostrar expresiones tan divergentes.
-esa niña si es divertida- dijo calmándose de su ataque de risa, si hubiera estado más atento se hubiera dado cuenta que la actitud arisca de ella era a causa de aquel inocente comentario acerca de sus visitas a la biblioteca- deberás hacer más amigas, alguna de tu curso por lo menos.
-todas están locas! Eso no pasara- puso los ojos en blanco, ¿ser amigo de una de las babosas de su salón? Eso sí sería una pesadilla.
-por lo menos de la niña hyuga, no perderías nada con intentarlo- dijo alzándose de hombros para restarle importancia al asunto. Sasuke parecía estar a punto de estallar de la sola idea de tener amigas pero porque él se lo había recomendado vería si podría intentarlo al menos con ella.
-está bien- acepto de mala manera antes de regresar a su entrenamiento con su hermano en el lago de los Uchiha y mejorar su ninjutsu.
Ese fin de semana planeo acercarse a la joven en el receso cuando Kiva no estuviera cerca de la niña. El joven era miembro del clan Inuzuka, algo que lo convertía en una persona impulsiva y con tendencia a colaborar en las bromas pesadas que suele hacer Naruto siguiendo su "naturaleza animal", particularmente a él no le agrada, era suficiente tener que aguantar al Uzumaki, agregar al Inuzuka a su pequeño grupo de amistades era una pérdida de tiempo, completamente innecesario y contraproducente.
Cuando llego el lunes guardo su distancia en el transcurso de la clase y se concentró en la información impartida las primeras horas de clase de estrategias básicas en donde se tocó un tema complejo que requería de cálculos rápidos de distancia y lanzamientos de armas. El salón estaba completamente en silencio, escuchando a Iruka y copiando apuntes lo más rápido que podían a excepción de la única persona lo suficientemente perdida en la clase para interrumpir creyéndose inaudible.
-Sakura, pásame tus apuntes- susurro el ya conocido rubio pero parecía un grito debido a la abrumadora concentración de los demás estudiantes.
-no molestes, mejor intenta seguirle el paso a Iruka-sensei- le recomendó la mencionada, toda la atención de las personas en el salón, incluso la del profesor se centró en esos dos estudiantes, esperando que por fin hiciera silencio para continuar.
-pero no entiendo y tú siempre lo haces más simple con tus notas dattebayo
-será en casa, ahora, déjame seguir escuchando.
-pero Sakura yo…
La razón por la que el rubio no pudo continuar intentando convencer a la joven de entregarle sus notas pasó volando por medio salón hasta caer en su frente enviándolo para atrás y caer sobre otro escritorio con la cabeza dándole vueltas y cubierta de polvo.
Sasuke pensó que era increíble que a pesar de estar en su último año de la academia el rubio siguiera con aquella actitud que solo le traía problemas. Suspiro bajo sin ser notado sin evitar pensar que era más probable que no pasara la academia a que se graduara, al menos en esa generación.
-Si prestaras atención Naruto, te darías cuenta de que acabo de aplicar una de las leyes de Tobirama contigo- regaño Iruka con una vena resaltada en su frente y sus ojos filosos como dagas en dirección al rubio semi inconsciente- Uzumaki pásame el borrador- pidió extendiendo la mano después de lanzar un gruñido inconforme ya que no fue su mejor movimiento.
-profesor, lo acaba de noquear- dijo el estudiante en cuyo pupitre estaba derribado el rubio y para comprobarlo picoteo al ahora inconsciente Naruto.
-no ese Uzumaki, me refiero a la Uzumaki- dijo señalando a la niña que hasta hace un momento discutía con el rubio. Se levantó de su asiento y cumplió el mandado de su profesor bajo la atenta mirada del curso, nadie se había dado cuenta de su existencia hasta ese momento (a excepción de Ino). Llevaba una musculosa blanca, pantalones bombachos de color verde pálido y unas sandalias negras que parecía cómodo a simple vista, su estatura era muy baja y se movía casi como un fantasma flotando por el suelo, sin ruido alguno, era fácil pasarla por desapercibido.
-¿quién es ella?- pregunto una joven en la parte de atrás del salón viendo con curiosidad a la joven, comenzando una sesión de murmullos. Sin duda era una nueva en el salón, su cabello rojo caía como una larga cascada de sangre por su espalda, sin duda un color poco común y difícil de pasar desapercibido en una población donde predominaban los colores más opacos y oscuros.
-silencio!- ordeno Iruka perdiendo el hilo de la clase, justo lo que faltaba- lo siento Sakura-san, puede llevar a su primo a la enfermería mientras la presento- pidió algo apenado viendo como ella alzaba una ceja- será formal, luego tú te presentas con ellos- le aclaro viendo como asentía y se alejaba con el rubio sobre su hombro como si no pesara nada.
-Lamento no haber presentado a su nueva compañera, había pedido pasar inadvertida pero ya saben cómo es Naruto- dijo alzándose de hombros haciendo de sus disculpas algo relajado aunque se sentía la tensión en su expresión de nervios- la joven se llama Uzumaki Sakura, es una estudiante transferida y familiar de Naruto y Menma.
-¿Por qué fue transferida?- pregunto una curiosa niña de cabello morado viéndolo con incredulidad, a leguas se notaba que era menor que todos los estudiantes de ese salón.
-su país fue destruido- dijo tan tenso que sus estudiantes se quedaron en silencio, unos por respeto y otros por asombro. Había pasado mucho tiempo desde que ingreso un estudiante extranjero a la academia y decir cómo se adaptaría entre esos jóvenes sería algo incierto- El Hokage lo clasifico como asunto confidencial hasta nuevo aviso, solo se ha comunicado que son pocas personas lograron salir con vida.
-¿sabe cuándo ocurrió?- susurro Hinata con preocupación por su nueva compañera, nadie debía pasar por algo tan terrible como eso en una época de paz.
-no- la verdad es que nadie sabe cuándo ocurrió realmente, en especial la aturdida joven que perdió la memora en su huida.
Cuando ella regreso se percató las miradas de lástima que le dirigían las personas en conjunto, en verdad no quería que eso pasara, por eso postergo su presentación. Cuando llego al lado del profesor no supo que decirle a esos niños frente a ella, en especial porque la llenarían de preguntas que no sabría contestar ¿Cómo era su país?¿cómo se sentía cambiar de ambiente?¿qué ocurrió? Ni ella misma lo sabía, sus memorias fueron selladas en su totalidad evitando que se filtraran entre esos sueños que parecían pesadillas. Lo único que la llenaba de una extraña nostalgia era esa bella pradera que aún permanecía en sus recuerdos, donde se ocultó sin logro alguno. Sus ojos se oscurecieron y tenso la mandíbula pasando de todo el mundo hasta llegar de regreso a su asiento.
Ni siquiera sabía si era del país del remolino donde era la cuna del clan Uzumaki pero por alguna razón, dentro de ella sentía que era una posibilidad.
-¿sakura-san?
-por favor continúe con la clase, veo que saben lo necesario de mi- respondió rosando la altanería pero no se le contradijo, solo tenía que notar las miradas de le dirigían sus compañeros para entender su esquiva para presentarse.
A la llegada del receso, muchos jóvenes se acercaron donde se encontraba la niña sin interés especial en ella, solo la curiosidad de enterarse del secreto detrás de la destrucción de su pueblo de origen. Era desagradable así que solo se dedicó a ignorarlos, hablaban de temas triviales frente a ella intentando hacerla participe para conseguir su confianza. "Sin duda aprendieron estrategias básicas de persuasión" pensó para sí misma viendo al grupo que la rodeaba e identificarlos, eran en totalidad niñas, hablaban de los jóvenes más atractivos del salón y cosas superficiales como la nueva colección de ropa ninja femenina.
Reconoció entre las niñas a la joven que la había insultado una vez en el parque al que había salido por primera vez con Naruto y lo que sintió al verla fue pena, no la misma con la que la recibieron las personas en la mañana, esta era otro tipo. Esa niña era una de las más animadas para presumir de sí misma y llego a la conclusión de que era una persona insegura que trataba de infundirse confianza despreciando a los demás, creyéndose mejor. Las demás niñas que la escuchaban hablar se veían o intimidadas o devotas por ser muy popular entre ellas y además una brabucona.
Después de estar tanto tiempo en silencio y reconocer a cada una de ellas, quedando grabados sus rostros y alguna que otra cualidad básica de ellas decidió hacerse participe en su conversación siguiendo el juego de ellas para ver hasta donde llegaban. Algún día esas niñas podrían ser buenas espías.
Lanzo uno que otro comentario halagador viendo como algunas se sonrosaban, alzaban el pecho orgullosas o se motivaban a hablar al respecto, haciendo que creyeran que era otra niñita más como ellas, pendiente de cosas sin relevancia alguna, con intereses más civiles que ninja para no verse como fuera de lo normal. Al final, ellas serían las engatusadas en su propio juego.
-Sakura!- llamo a lo lejos Naruto, corriendo en su dirección. No paso desapercibido para sus ojos como las niñas adquirieron instantáneamente una cara de disgusto y parecían a la defensiva al igual que él.
-¿te encuentras bien? Iruka-sensei tiene buena mano para dejarte noqueado con un borrador- se burló haciendo que el hiciera un puchero y las niñas atrás de ellas se rieran pensado que fue un buen golpe.
-no hubiera pasado si me prestabas tus apuntes- se quejó cruzándose de brazos y hacerle mala cara a las niñas que estaban detrás de la pelirroja- da igual, quería hablarte de algo importante…en privado- dijo manteniendo su vista puesta en las jóvenes que parecían reacias de alejarse.
-Sakura-chan, deberías juntarte más con Menma-kun, Naruto no es una buena influencia- le recomendó una de las niñas en un susurro perfectamente audible haciendo que sonara muy parecido a estar verdaderamente preocupada si no fuera por la mirada venenosa que le lanzo al rubio.
Sakura se alejó un par de pasos manteniendo una sonrisa amable, asintió y la miro amistosamente -lo tendré en cuenta- le dijo con calma crispando a Naruto que tenía la intención de ahorcarlas incluida a ella de ser posible.
Decir que lo había embargado una inseguridad que nunca había sentido con ella era poco, esa forma de comportarse apoyando a las despiadadas niñas en su contra era una abierta traición a su confianza. Apretó sus puños sin ser capaz de decir nada, se formó un nudo en su garganta escuchando en su mente una voz burlarse de él y su ingenuidad por confiar tanto en ella. Ignoro todo lo que paso lo mejor que podía sin decir nada hasta que estuvieron lejos del grupo.
-¿Qué fue eso?- exigió saber viéndola casi dolido, tenía que entender primero las razones de ella para comportarse así, era una niña muy compleja, eso lo sabía desde hace mucho tiempo.
-Estoy evaluándolas.
-no te entiendo- gruño- ¡porque les hablas si sabes que ellas me odian!- estaba a poco de comenzar a discutir.
-precisamente por eso les seguí el juego!- le grito ofendida- Quiero saber qué es lo que las motiva verdaderamente a tratarte así, para ello tengo que actuar. ¿No aprendiste cuales eran las estrategias básicas para el espionaje y persuasión? Esas niñas tienen manejo de ambas aunque también fallos que las hacen vulnerables a revelar sus intenciones- le aclaro viendo como el asentía entendiendo en parte que era lo que quería lograr su mejor amiga, porque si, él estaba enterado de quien era la persona detrás de aquel disfraz y la ayudo en su realización desde que decidió volver a visitar su casa.
-me dices que descubres- le dijo con una gran sonrisa que le fue devuelta con la misma intensidad. Estaba un poco apenado por reclamarle. Esa joven podía llegar a ser muy protectora con él, ese plan que traía en manos era solo una muestra de ello aunque lo avergonzaba que ella siendo menor que el actuara como su escudo.
-¿Qué era eso importante que me tenías que contar?
-a sí, es Sasuke!-grito antes de que ella le tapara la boca y le regañara por aquel tono de voz aunque ella también lo hizo- es Sasuke-dijo más bajo- ¿no crees que le debamos decir quién eres?
-no, eso causaría problemas. Escúchame bien Naruto, no le puedes decir nada a ningún Uchiha, eso echaría a perder todo lo que estoy logrando- le ordeno manteniendo sus ojos conectados en una intensa mirada que aclaraba que tan seria y decidida se encontraba para no revelar su identidad, solamente Shisui era merecedor de conocer quien es ella y aun no se encontraba del todo segura si había hecho bien en rebelarle todo.
-¿entonces porque Shisui si puede y el no? -le reclamo, mala decisión, lo supo enseguida ella le dio severo golpe en la cabeza- ¡porque fue eso¡
-Porque no es lo mismo! Shisui es…diferente- la verdad no sabía cómo explicarse en palabras, ese encantador Uchiha era el único de ese clan al que le podría tener confianza.
-Shisui es diferente- trato de imitarla sin logro alguno, solo se buscó otro golpe aunque más fuerte- no está bien- se quejó sobándose- no me gusta que estén tan juntos, me escuchaste!-señalo.
-¿de qué demonios estás hablando?- inquirió confundida sin darle buena espina lo que estaba hablando su atolondrado amigo.
-es obvio Sakura-chan! Te mira raro y tú a él muy seguido- dijo sintiendo un escalofríos, todos los entrenamientos entre esos dos terminaban con ambos regresando a su casa para la cena mirándose de una forma incomprensible, como si sus ojos brillaran fascinados por algo que no entendía y le enojaba que ella viera a otra persona de esa forma, solamente lo había hecho con el antes de que ese sujeto apareciera. Era como tener sus pensamientos conectados, se entendían, casi como telepatía.
-no seas tonto, no es lo que tú piensas- le dijo con la cara roja con la idea de que Naruto creía que a ella le gustaba Shisui- es mi hermano mayor!- le grito indignada viendo como él se echaba a reír, eso él lo sabía pero aun así no podía evitar sentirse de esa forma, apartado, como si no existiera cuando ese Uchiha estaba cerca.
-lo sé, es solo que…no importa, lo que importa ahora es Sasuke- dijo regresando a lo principal. Sasuke en verdad estaba preocupado por Sakura aunque ninguno de ellos dos lo aceptara y es ahí donde él tenía que intervenir. Después de lo ocurrido en su casa y todas las cosas feas que le dijo la mama de él, entendió que la relación que la unía a los Uchiha estaba rota con los adultos pero ¿y con él?. Le parecía ridículo que ella solo estuviera en confianza con su molesto "hermano mayor" con quien entrenaba y no con el otro pelinegro, que hasta para alguien despistado como él era capaz de notar la preocupación que lo rodeaba por ella.
Los ojos de la niña se desviaron al suelo rompiendo la conexión que los unía por unos segundos, ese tema le afectaba mucho, rememorar su decisión despertaba el enojo que tenía a los 4 miembros principales de la familia Uchiha y trataba de guardárselo para sí misma con la única intención de no alterar al rubio. Naruto fue amigo de Sasuke antes que de ella, el pelinegro era su primer amigo y ella aunque no lo aceptara en su vida entendía que era alguien importante para el.
-tengo un plan- dijo después de darle vueltas al asunto obteniendo la atención de ella- Es de espionaje como te gusta- afirmo con una gran sonrisa esperando ver algún indicio de motivación en los ojos de ella que no tardó en llegar.
-te escucho
-Le preguntare a Sasuke que piensa de ti y tu tienes que escuchar lo que diga oculta lo suficientemente cerca para escucharnos. Yo me encargare de sacarle todo dattebayo- le explico viendo cómo se quedaba pensando en el asunto por lo que le pareció horas hasta que ella asintió aceptando el plan.
-¿qué esperas conseguir con esto Naruto?- pregunto viendo como la sonrisa de él se ensanchaba más.
-ya veras, solo espera- le dijo corriendo en dirección a la entrada de la academia justo a tiempo cuando el timbre que sonó para entrar de regreso a las aulas de clase.
-ese tonto…- dijo para si antes de soltar un largo suspiro. Esa la consideraría su primera misión con el rubio así que compuso su mejor sonrisa antes de regresar al salón y ser rodeada por el grupo de niñas que había dejado atrás. Había logrado que recupera su buen humor.
-Sakura-san! Siéntate con nosotras- le pidió una de las jóvenes, tenía el cabello morado y las jóvenes que la rodeaban eran de rasgos bruscos, poco agraciadas pero no era algo que le importase. Se acercó a ellas sin poder evitar mirar a Sasuke, se encontraba en unos asientos más adelante y pensó que veía igual que hace dos meses solo que parecía más abierto a hablar, estaba sentado al lado de una niña y parecían entretenidos.- Esa es Hinata Hyuuga, una rarita, parece que por no ser parte del club de fans de Sasuke el cree que a ella no le gusta. Solamente se está haciendo la interesante, de seguro cree que por ser parte de un clan prestigioso él le prestara atención, pobre ilusa- dijo con intención de ofender siendo secundada por las niñas que la acompañaban.
Se detuvo antes de llegar al asiento libre y retrocedió extrañamente molesta después de haber tolerado bien hasta el momento de aquellos comentarios desagradables pero en clases las cosas eran diferentes. Si se sentaba con ellas a pesar de querer conocer las razones del trato malo a Naruto estaría indagando y descuidando su estudio, se tensó de solo pensarlo, solamente se dedicaría a eso en los recesos, quería paz para concentrarse en las clases. Apretó los labios forzando una sonrisa y le dio la razón haciendo que ella y sus amigas se rieran, excusándose con ellas llego hasta un asiento libre que estaba al lado del chico que reconoció como Shikamaru.
-hola- saludo recibiendo un asentimiento de su parte y volver su atención a Sasuke, apretó sus labios otra vez y pensó en lo dicho por Naruto ¿debería darle una oportunidad? Tal vez lo que estaba haciendo era algo muy infantil pero no le importaba en absoluto. Aún seguía siendo una niña de recién cumplidos 10 años (tomando como referencia para su cumpleaños el día que llego a Konoha), era normal que en algunos momentos se dejara llevar por el enojo y se negara a aceptar sugerencias de apoyo.
¿Sasuke pensaría igual que su familia? Verlo ahí sentado a pocos pasos de ella tratando de socializar con una niña hyuuga le daba muchas cosas que pensar. Mordió su labio inferior rememorando algunos relatos de los libros de su casa y la relación entre clanes, no entendía, ellos dos pertenecen a clanes que no tienen muy buena comunicación que se pueda decir. Ambos clanes eran muy ajenos del otro, creando barreras para no juntar sus sangres y preservar sus kekkei genkai hasta el punto de enemistarse con minimidades en el pasado.
-no me convence- murmuro ensimismada hasta que el pelinegro giro en su dirección pillando su mirada oscura fija en ellos y fulminarla con fastidio haciendo que ella riera por lo bajo, tal vez algunas cosas nunca cambiarían.
-él tiene muy mal temperamento, parece que es algo que le gusta a las niñas- dijo el joven a su lado obteniendo la atención de ella. Se quedó mirándolo fijamente por unos segundos antes de volver reír bajito un poco sonrojada por la insinuación tan directa de que a ella también le gustaba.
-mal gusto hay en todos lados, que se le puede hacer- le restó importancia alzándose de hombros y presentarse otra vez recordando que la anterior vez no tenía la identidad de un Uzumaki- Soy Sakura Uzumaki y tu…
-Shikamaru Nara- se presentó sonriendo amablemente, era interesante que una niña no estuviera babeando por Sasuke, eso daba fe de sus buenas facultades mentales- ¿tú y los gemelos que son?
-primos lejanos, nos llevamos bien, bueno, Naruto y yo- aclaro poniendo los ojos en blanco y señalando al Uzumaki de cabello negro rayando casi gruñendo de fastido- con ese es imposible mantener una buena relación, shannaro.
-Ese al menos usa su cerebro en clases.
-no es que Naruto no lo haga, solo tiene déficit de atención. Cuando se lo propone puede dominar bien un tema- lo defendió viendo como el Nara sonreía de medio lado ante su respuesta.
-ahora entiendo porque ha mejorado últimamente en clases- le dijo cómplice de la ayuda que le debía estar proporcionando, era un joven muy inteligente por lo que pudo dar cuenta, predecía las acciones de las personas con aparente facilidad.
-no sería una buena amiga si no lo ayudara. ¿Tú no lo haces con tus amigos?
-cada uno estudia por su parte- le dijo antes de empezar las clases, al menos él era honesto.
Al final de las clases Sasuke camino acompañado por Hinata hasta que fue abordada por Kiva. El por su parte solo se despidió educadamente de la niña ignorando al Inuzuka, no fue tan difícil como había pensado en un principio acercarse a ella y tampoco mantener una conversación.
La niña era muy gentil y su tono de voz sumamente suave pero había algo detrás de su delicadeza que llamo su atención, carácter. No era el tipo de personas con las que le gustaba tratar, sentía que en cualquier momento uno de sus comentarios podría herirla, se veía tan frágil que pensó que en cualquier momento saldría corriendo o lloraría pero no ocurrió, al contrario, supo mantener mantener el hilo de la conversación sin verse afectada de alguna forma. Después de clase se dio cuenta de que tenían una afinidad un poco curiosa, ambos eran personas de pocas palabras haciendo que fuese más fácil para ambos comunicarse ¿extraño no? Dos personas indispuestas a hablar llevándose bien y era precisamente porque tenían temas en los que tenían una opinión común, que hasta el momento eran por temas académicos pero así se supone que comienzan algunas amistades.
Estaba satisfecho por ese día, tal vez se lo comentara a Itachi para ver qué opinaba al respecto, aún tenía la sensación de que podía dañarla por esa apariencia frágil.
A unos paso de la salida escucho que lo llamaban insistentemente, una voz que conocía a la perfección, Naruto corrió hasta alcanzarlo y con una inusual seriedad le pidió que hablaran, se veía muy inquieto mirando en todas direcciones, pensó que quería cerciorarse de que nadie los escucharía o buscaba a alguien, instintivamente hizo lo mismo que el pero estaban solos así que se sentaron en los escalones de la entrada.
-No sabía cuándo preguntarte esto…han pasado meses y ya no podía seguir con la duda- inicio indeciso jugando con sus manos- se honesto ¿tú que sentías por Sakura-chan?
-eso no te incumbe idiota- era una pregunta que no quería responder o al menos no a él, se iba a levantar pero lo jalo para que se quedara sentado. Cuando le fue a replicar se quedó mudo, Naruto seguía con su mirada seria y miedosa puesta sobre su persona.
-se dónde está- murmuro pero fue perfectamente audible para el Uchiha, dejo de intentar marcharse y lo analizo con mirada crítica buscando algún indicio de sus típicas bromas pero hasta ese momento no había nada que lo delatara.
-¿cómo se encuentra?- pregunto después de pensarlo bien, conocer el estado de la pelirosa era algo que le interesaba y ya no era por su familia, la niña fue prácticamente exiliada. Le interesaba no por causas externas sino simplemente porque era ella, la joven que fue su aprendiz por contados días y cuya huida le había causado la peor de los enojos.
-enojada, tu madre puede llegar a ser cruel- le dijo soltándolo seguro de que no se iría por el momento- he tratado de convencerla de que te vea pero no quiere.
-no tiene la obligación de hacerlo- le recordó frunciendo el ceño. Sakura en ningún momento fue amiga suya para querer estar a su lado, ese era el papel de Naruto, siempre era el papel del rubio.
-la razón por que ella no quiere hacerlo es que cree en la posibilidad de que la mires como tus padres. Le agradas, solo no quiere salir más herida después de lo que ocurrió.
El asombro se apodero de los ojos del Uchiha, era rara la ocasión en que Naruto actuaba con madurez. Eran completamente entendible las razones que le daba y si quería volver a ver a la niña debía ser honesto consigo mismo. La apreciaba, de eso no había duda, los meses de su ausencia le fue amargo, no verla corriendo de un lado a otro por la casa, no verla estudiando en la biblioteca por las tardes, no entrenando con el solo logro causar en el un malestar inexplicable. Si Naruto tenía el poder de hacer que se reencontraran al menos para despedirse, debía otorgárselo.
-dile que no era mi responsabilidad lo que mis padres dijeran o no, dile que no me incumbían en esos asuntos y que si quiere hablar conmigo, la estaré esperando- le dijo antes de ponerse de pie y darle la espalda
-le daré el recado- susurro antes de verlo desaparecer y soltar un pesado suspiro- ¿Qué opinas Sakura-chan?
-tenías razón- dijo bajando un muro del edificio, cayendo a su lado con la nariz y mejillas rojas. Era extraño verla apenada y aún más que le diera la razón- hablare con el, solo dame algo de tiempo- le pidió viéndolo asentir convencido de haber hecho la mejor misión ultra secreta que hasta su padre envidiaria.
-Vamos a casa, le diré a mama para que prepare ramen. Sé que te alegra- canturreo dándole unas palmadas en la espalda de apoyo.
- eso es lo que te alegra a ti- refuto antes de caminar junto al rubio que comenzó a dar su monologo de los placeres del ramen y lo que se perdía pero no surtió efecto en ella.
Viéndola bien, aquel tono rojo en su cara no había disipado y no parecía ser de pena, se veía triste y era algo que no toleraba, en especial ahora que ella había comenzado a dejar expresiones que eran agobiantes para alguien como él.
De un brusco jalón, la atrajo hacia él y la abrazo dándole todo su apoyo estrechándola con fuerza contra el.
-N-Naruto- susurro incomoda, había pasado mucho tiempo desde que el la había abrazado y ser rodeada de la calidez que trasmitía.
- Te veías muy triste y no me gusta verte así- se sinceró apartándose de ella extrañado de que tuviera la cara ahora casi tan roja como su cabello- ¿estás bien? Parece que tienes fiebre- dijo dirigiendo una mano a su frente para tomarle la temperatura pero esquivando su toque ella le dio un golpe en un brazo que lo impulso unos pasos atrás y salir corriendo de regreso a su clase.
-eres un tonto Naruto!-le grito soltándose del abrazo y adelantarse sin saber porque actuó de esa forma, ese abrazo imprevisto la hizo sentir extraña. Mejor dicho, no lo había anticipado y le avergonzaba verse visto tan descuidada, por su parte, el ojiazul cumplió su cometido cambiando el humor de la peliroja y continuo con tranquilidad su camino a casa con una sonrisa de oreja a oreja deteniéndose a mirar un arbusto que creyó ver moverse pero le restó importancia y comenzó a correr detrás de la niña.
