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"en la realidad , el orgullo no te hace mas digno y la vanidad no te da una mejor imagen solo en tu mente y opinión es diferente"

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No había duda alguna de que las niñas de su generación estaban dañadas, sus mentes estaban llenas de contradicciones con sus acciones, sus sonrisas y palabras dulces ocultaban su apatía y desprecio por los demás.

Naruto no podía soportar estar un minuto alrededor de ellas antes de sentirse enfermo y comenzar una discusión sin sentido para liberar su malestar pero en ese año su actitud se volvio más tranquilo de lo habitual, no se acercaba a ellas, solo las veía apartado a una distancia prudente para cuidar de la única joven que en verdad podía apreciar en ese grupo.

Sakura estaba rodeada por aquellas interesadas que sin vergüenza alguna la abrazaban, jugaban con ella y la invitaban a salir ¡como si en verdad les agradara¡ desde que supieron por boca de la misma niña que era una Uzumaki no tardaron en relacionarla con su familia que traduciéndolo en sus malévolas mentes sería "es familia del hokage" y solamente la tratarían de usar cuando vieran que tienen su confianza, así como hicieron con el.

-"porque tarda tanto"- pensó dirigiendo su mirada hacia Sasuke que acababa de salir de la edificación junto con una niña de apariencia sosa, parecía una vieja caricatura en blanco y negro de las clásicas pero aburrida por su falta de color. No era un impedimento para poner en marcha su plan, no creía que siquiera hablara cuando Sakura se acercara a ellos, si algo sabia de aquel tonto Uchiha es que si dejaba alguna chica acercarse a él no debe molestarlo.

Saltando del árbol en que había estado montado hasta el momento se encamino hasta el grupo de niñas que rodeaba a la peliroja y después de aclarar su garganta ellas repararon en él, cambiando aquel falso gesto amable de sus caras por unas de desagrado y molestia excepto por su amiga.

-ya es momento Sakura, ahí tienes la oportunidad de hablar con el dattebayo- le dijo sentándose frente a ella y morder un emparedado que llevaba consigo todo ese tiempo. Los ojos de ella se quedaron prendados en el por unos segundos hasta que el aparto su vista sonrojado, esa conexión que tenían era agradable, una complicidad secreta que lo ponía nervioso al ser visto por otros tan descaradamente como las niñas que lo rodeaban.

-Naruto…tengo miedo- susurro con seguridad pero ¿Eso era miedo? No, algo parecido que podía considerar sinónimo, tenía timidez. Sus manos comenzaron a sudar, estaba acalorada y todavía no había hecho el intento de acercarse a Sasuke después de haber practicado lo que conversaría, simplemente su mente estaba en blanco, eliminando toda información útil para acercarse con cautela al pelinegro.

-Sakura…-trato de ser comprensivo, en verdad, no es fácil estar en los zapatos de ella pero no entendía porque se comportaba así, ella que siempre es fuerte y jamás había dado muestra de ese sentimiento.

-no la molestes Naruto, es tan egoísta de tu parte presionarla- intervino una de las niñas que estaban aún alrededor de ellos.

-que poco considerado eres…no se de qué hablan pero Sakura-chan dijo que tenía miedo- dijo otra que estaba al lado derecho de Sakura presionando con suavidad el brazo de ella, dándole su apoyo.

-vaya vaya que lindas amiguitas te has conseguido niña- dijo alguien en su oído izquierdo logrando en menos de un segundo hacer que su cuerpo se pusiera tan tenso que resaltara cada musculo de su pequeño cuerpo. No se había dado cuenta por estar distraída aunque los suspiros soñadores de las niñas a su alrededor la pudieron haber advertido su los hubiera escuchado.

-Menma maldito- arrastro las palabras Naruto parándose de un salto de donde estaba sentado- aléjate de ella.

-¿desde hace cuánto estas ahí?- pregunto observándolo de pies a cabeza buscando algún defecto o detalle que le pasara desapercibido, no era normal que él se le acercara a por voluntad propia. Tal vez la razón era su hermano.

-acabo de llegar mi pequeña niña- le sonrió con amabilidad apoyando un brazo a su alrededor como un abrazo y observo a las inquietas jóvenes que la acompañaban. Algunas estaban sonrosadas y otras nerviosas pero todas expectantes, así que viendo que tenía su atención afirmo su agarre en el hombro de ella como si tuvieran confianza y con toda la cortesía del mundo echarlas para no tener oídos indeseables puestos en su charla – disculpen, quiero tener una conversación privada con Sakura-chan y mi hermano, me los robare solo unos minutos.

-que manipulables- dijo Naruto una vez solos, riéndose de la actitud tan sumisa que adoptaron las niñas por unas cuantas palabras de Menma y saltar en su lugar, reaccionando a la cercanía que tenía Menma con Sakura, prácticamente estaba encima de ella- oye! No te pases de listo- grito y en un rápido movimiento atrajo la chica a sus brazos, apartándola de su impuro hermano, no es ciego, pudo ver como su rostro estaba muy cerca al de ella invadiendo su espacio personal, lo suficiente para tocarse.

No permitiría que el despreciable de Menma jugara con Sakura como lo hacía con las demás personas, ella no era su títere y no quería que se volviera una niña hueca como las demás que solo andaban pendientes de sus intereses. Sintió su corazón bombear más rápido y pesado del enojo al inferir las intenciones del pelinegro, inconsciente abrazo más a su pecho a la niña hasta que la escucho susurrar que no tenia de que preocuparse y reticente, aflojo su agarre.

-¿Cuál es el plan?- regreso a lo importante, curioso por ver el lado más humilde de ella al pedir perdón y dar explicaciones a una persona de su ya declarado clan enemigo. Se estiro en su lugar y saco de una bolsa de papel un emparedado como el de Naruto, entretenido observo a la pareja, no le pasó desapercibido aquel cariño que le tenía su hermano a Sakura, eran muy unidos y hacerlo dudar de que aquel enlace no estaba destinado a ser solo entre ellos sacaba ese lado celoso de Naruto que tanto lo entretenía.

-¿Cómo te enteraste?- siseo Sakura apartándose del abrazo protector del rubio para comenzar a ingerir sus alimentos sentada a su lado. Abriendo la tapa de su bentō y comenzando a comer unos cuantos trozos de brócoli y zanahoria giro su rostro, enfrentando al vivaz adolescente que ya la estaba comenzando a molestar.

-Naruto nunca cierra la boca en casa, se está volviendo más fastidioso con cada día que ha pasado desde que hicieron ese trato. Si no intervenía yo, lo más seguro es que lo hubiera hecho mi padre mandara a llamar a Sasuke y a ti a su despacho a aclarar las cosas entre ustedes, así que dime ¿Qué te impide hablar con ese idiota? - pregunto ignorando las quejas de Naruto negando haber dicho algo en su casa.

Sakura lo observo unos segundos antes de suspirar, Menma suavizaba las conversaciones con información innecesaria antes de decir disimuladamente lo que quería, ya sea una pregunta o su opinión, era muy sutil al decir las cosas, alguna vez Naruto nombro esa cualidad de su hermano como una "red de trampas", un método tan eficaz como un genjutsu para obtener información pero viéndose en esa molesta situación aquel comportamiento disminuyo con la causante de su fastidio. Ella había imaginado que él debía estar desesperado por el control que estaba tratando de tener Naruto para no interferir y que solamente serviría si se quejara en casa lo suficiente para descargarse antes de regresar a la academia. Era obvio que ya tenían a Menma en su límite de paciencia.

-el plan era acercarme cuando estuviera solo pero…- señalo a la joven que acompañaba a Sasuke como si fuera suficiente explicación. No daría un paso en falso y revelar algo importante a un desconocido en especial si era una niña, conociendo la personalidad malvada de las conocidas. Se entendia que aquel miedo que decía tener era mas bien precaución o así lo pensaba el.

Menma chasqueo la lengua entendiendo su punto y terminando su emparedado de un mordisco camino en dirección a Sasuke sin dar explicación a los otros dos niños que se quedaron observando expectantes lo que iba a hacer.

Sentándose frente a los dos pelinegros obtuvo la atención de la joven inmediatamente, era incomodo ser visto fijamente por aquellos ojos aperlados, sabía que lo podía ver aunque pareciera ciega en físico y actitud. Hinata Hyuuga desde el año pasado se volvió una rival intelectual digna y gano un poco su curiosidad, no recordaba haberla visto entre el club de fans ni darle importancia a las personas que la rodeaban, era como un animal solitario la mayor parte del tiempo y por la posición prestigiosa que tenía dentro de su clan y su cercanía con jóvenes hijos de los representantes de importantes clanes, fue considerada una joven elitista.

-Hinata-san, es una joven muy misteriosa ¿en qué momento comenzaste a competir por el primer puesto en la clase?- se dirigió a la niña que se limitó a sonrojarse y apartar su mirada tímida por su primera interacción con el Uzumaki.

-y-yo s-solo me concentre m-mas en los e-estudios

-te felicito, entre más enfocada estés en las clases te ira mejor. Deberíamos hablar más seguido, una persona tan inteligente como tu es alguien con la que quisiera tratar- le guiño el ojo antes de dirigirse a Sasuke y borrar cualquier gesto amable y fijarse con toda indiferencia que le causaba en su calculadora mirada. Ese niño sabía que su intención no era una charla amigable en busca de un nuevo aliado en esa joven.

-¿Qué quieres?

-no hay necesidad de ser rudos, vine a llevarme conmigo a Hinata-san a caminar un rato y conocerla más, casi no la conozco a pesar de que mi familia tenga una buena interacción con su clan. Claro, si ella accede- se dirige a la joven que miro al Uchiha buscando algún rastro de aprobación y al no ver oposición se levantó de la mesa en la que estaban y se fue junto a Menma.

-esa es la señal Sakura- le dijo Naruto dándole dos palmadas en sus hombros antes de que ella emprendiera marcha en dirección a Sasuke.

-un error lo puede cometes cualquiera, Sakura, solo queda arreglarlo- se animó a si misma rodeando unos arbustos y caminar en dirección recta en dirección a Sasuke.

-¿A dónde vas Sakura-chan?- preguntaron varias de las niñas acercándose a ella y aquel comentario la incentivo a quedarse como una estatua sin saber qué decir.

-¿te sientes bien? Estas tan roja como tu cabello- se burló alguien, una de las niñas que no toleraba ser ignorada pero aun manteniendo una ligera preocupación en su tono por no quedar como una mal educada.

-estoy bien, solo hace mucho calor con tanta gente cerca- le respondió viendo cómo se apartaban de a poco las niñas a su alrededor advirtiendo la incomodidad de ella y la mirada mortífera que no perdía de vista a la joven que de haber sido posible la hubiera hecho estallar.

Dentro de poco tiempo tocarían el timbre para terminar el descanso y a la distancia noto que Naruto la veía impaciente y a Menma dar uno que otro vistazo a su posición sin ser detectado por su acompañante. Ambos jóvenes ayudaron a que ella pudiera acercarse al Uchiha, ahora le tocaba a ella poner de su parte y para eso debía acabar con su investigación. Dándole un último vistazo a las niñas a su alrededor se acercó al Uchiha sorda ante el coro de protestas indignadas detrás de sí, como si hubieran sido traicionadas con el hecho de ir en dirección a su lugar.

Suspiro

Sasuke hasta ese momento se veía relajado siguiendo con la mirada a Menma y Hinata, hasta que ella llego a su lado y llamo su atención, solo le dio un vistazo rápido frunciendo el ceño en señal del mal humor que le provocaba ser interrumpido en medio de su descanso por segunda ocasión.

-Se a qué has venido y mi respuesta es que no me interesas- le dijo dispuesto a seguir su merienda sin nada más que decir.

-espera…quiero entregarte esto, es un regalo- extendió bruscamente su mano mostrándole un ramo de girasoles brillantes y bonitos a simple vista. Los había creado trasmitiendo chakra desde la planta de sus pies al suelo y arrancarlas con rapidez para no ser vista pero él no parecía querer recibirlas en absoluto y eso solo hizo que la sangre retumbara en sus oídos atentos de lo que él fuera a decir.

-no lo quiero- le dijo regresando a su comida sin reparar nuevamente en la niña aunque esta parecía indispuesta a irse si no recibía las flores. Paso varios minutos con la mano extendida esperando a que el las recibiera sin moverse ni un ápice, incluso después de sonar el timbre para entrar a clases.

-ese idiota- gruño Naruto llegando a su lado, había visto todo incluido el desprecio de Sasuke haciendo que se moviera instintivamente y arrebatarle las flores antes de que comenzaran a marchitarse en las manos de ella por su inestable poder en momentos como ese que las cosas no salieron como quería- no te preocupes Sakura, yo hare que las reciba así sea a golpes, dattebayo.

-no, déjalo así. No se vería bien si tú lo haces- trato de persuadirlo pero el rubio se hizo oídos sordos y corrió de regreso al salón seguido por ella que trataba de detenerlo sin ser posible. Cuando una idea se metía en aquella atolondrada cabeza era muy difícil sacársela.

-oye cabello culo de gallina!- grito llegando a la entrada del salón apuntando con su dedo acusador a Sasuke que ante ese insulto lo miro mal, retándolo a continuar si deseaba una golpiza- ¡cómo pudiste rechazar el regalo de Sakura!

-no te incumbe- le dijo antes de recibir un puñetazo que hizo que se callera de la silla- ¡qué te pasa!- enfurecido iba a regresar el golpe, siendo detenido por la misma niña pelirroja que su adversario estaba defendiendo, apareciendo frente a él en un parpadeo y desviar los golpes de ambos con sus brazos, tirándolos a ambos al suelo.

-Compórtense, no quiero que cuando llegue el profesor los lleve a ambos a rectoría- les ordeno y arrebatarle las flores a Naruto, se agacho a la altura de Sasuke y se las extendió con un gesto más firme- como te dije, son un regalo, una muestra de disculpas.

-no hiciste nada que tenga que perdonar- le dijo desconcertado, por lo general las flores que le daban eran una muestra de amor y esas tonterías en la que las niñas piensan. Tendría que haber sido un idiota si no las rechazaba, creyendo que tendría otra acosadora en la lista, esa era la única opción para romper las ilusiones que se creaban todas.

Es extraño que aquel comportamiento avergonzado no fuera por una de las típicas confesiones.

-claro que si Sasuke- susurro sentida, mordiendo sus labios insegura- te juzgue mal todo este tiempo, creí que pensabas igual que el resto de tu clan y me odiabas- le confeso bajando la mirada aun avergonzada y molesta por tener la atención de más de la mitad del salón puesta en ellos y aun tener que explicarse.

-sigo sin ver de qué te disculpas, Uzumaki- soltó en un gruñido bajo, agarro los girasoles que le ofreció y le pareció por breves segundos que se veían más vivos en sus manos, como si la espera hubiera valido la pena y su tacto las alegrase.

-el viernes pasado le dijiste a Naruto que te buscara, eso es lo que hago. Menma se llevó a Hinata-san para que pudiéramos hablar en privado y aun así no quisiste, entiendo si sientes que no debemos hablar más, respetare tu decisión- susurro antes de regresar a su asiento al lado de Shikamaru. Le hubiera gustado hablar más con aquel niño pero alrededor de tantas personas curiosas y con la llegada del profesor era imposible.

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-Sakura…-la llamo Shikamaru en un susurro pensándole por debajo de la mesa un papel que decía "te tienen en la mira".

Estaba tan atenta a la clase que no noto las duras miradas que las niñas le lanzaban con descaro, se veían enojadas como una jauría de lobos a punto de lanzarse a su presa. Como había pensado antes, el conocimiento era su adicción, incluso si ya conocía el tema no podía contenerse a repasarlo de nuevo para mantener fresca la información en su cabeza. Estuvo tan absorta en escuchar todo lo que dijera Iruka que le pasó desapercibido lo que estaba pasando a su alrededor.

-muy bien, a partir de ahora quedan cuatro horas - señalo al reloj que estaba superior al pizarrón- como están tan distraídos, he decidido darles un descanso de la teoría por hoy- dijo el castaño obteniendo la atención de todos sus estudiantes que esperaban que aquel descanso fuera salir temprano de la academia aunque estaba lejos de los planes del docente. Para sus pacientes ojos no vio mejor momento para hacer una pausa a la teoría y aplicar el consejo que le había dado Shisui, llevándolos a todos al campo de entrenamiento y formar un torneo de batallas mixtas a base de taijutsu.

Eran contadas las veces que se hacían combates mixtos, haciendo notorio el buen desempeño de los niños y el contraste en lucha con las niñas. La mayoría de ellas eran tan blandas que un incentivo como la oportunidad de descargar la ira que se notaban en sus ojos posados en la nueva estudiante, le parecía suficiente para hacerlas moverse y dar un mejor rendimiento.

Ese día hacia un clima templado, ni muy caliente ni muy fresco, un regalo de los dioses para no escuchar quejas.

Era perfecto.

Como se daban los combates individuales uno a uno dentro del círculo donde se daría el combate, ampliado un poco para darles mejor movilidad a los niños, llegando a tocar 2 árboles. Algunas niñas a pesar de sus deseos notorios de pelear con la pelirroja, no se veían tan dispuestas a luchar con los niños por la falta de habilidad de las mismas pero otras se superaban y daban más de sí.

Las pocas habilidades que desarrollaban en batalla daba la impresión de una lucha de civiles contra ninjas pero había excepciones.

Ino Yamanaka por ejemplo, era fuerte y lo suficientemente habilidosa para derrotar a los chicos contra los que se enfrentaban aunque se viera más salvaje de lo usual guiada por el enojo conjuntivo hacia Sakura. Momentos como ese, él podía ver de que estaban hechas sus estudiantes y podía decir que la rubia era muy disciplinada con su entrenamiento y tenía talento.

Una de las pocas que mantenía el ritmo de los niños y sobresalía como un ejemplo a seguir para su género.

Otras niñas como Hinata, Sakura eran casos de disciplina constante sin ser tan llamativas como la rubia, como si hubieran nacido para esa profesión en discreción. Podía destacar la experiencia detrás del taijutsu heredado de la Hyuga, su singular forma de dar golpes y esquivar los de su atacante y en la Uzumaki, una extraordinaria fuerza bruta que tenían todos los de su clan, combinado con movimientos agiles como si predijera los movimientos de su oponente.

No eran sorprendente esas habilidades una vez familiarizándose a ellas.

-suéltame! Me rindo! Me rindo!- grito un niño bajo el cuerpo de la peliroja con su brazo alzado hasta su límite, que de ser traspasado tendría un esguince.

-Uzumaki Sakura ha ganado, ahora hagan el sello de la armonía- ordeno Iruka anotando en una tablilla el vencedor y ordenando los siguientes combates. Una vez dejo de ver la tabla, bufo entretenido. Kiva estaba en el suelo sorbiendo por la nariz con un cachorro blanco a su lado gimiendo en apoyo a su dueño. Era mucho el orgullo que tenía el adolecente que era incapaz de soltar una lágrima.

-Está roto! No siento mis dedos! –se quejó guardando distancia de la niña que esperaba con sus dedos extendidos esperando ser estrechados con los de el aunque el rechazo era más que notorio.

-déjame verlo- Iruka se acercó y movió el brazo del Inuzuka con suavidad, palpando toda su extensión sin dar con algún hueso roto- solo hay resentimiento muscular. Sakura ¿puedes explicarnos que daño le hiciste?

-fue una rotura ligera de algunos ligamentos de su brazo, sensei- bajo los dedos y aguardo a una nueva orden del docente.

- llévalo a enfermería- le dijo levantando a Kiva del suelo y dio dos pasos atrás del círculo.

-si me lo permite puedo curarlo, sensei- sugirió recibiendo una negación rápida del niño.

-prefiero que alguien capacitado se encargue de mí, tu eres solo una niña- frunció su ceño y se levantó del suelo con los dedos extendidos aceptados con reticencia por él.

-vamos- susurro guardando distancia del niño y comenzar a caminar ignorando las réplicas de su compañero por adelantarse siendo el quien estaba herido.

-demonio escarlata- susurraron varias niñas a su paso.

-cállense! Seguiremos con los enfrentamientos. Los siguientes son Uzumaki Naruto y Konoe Fuki- llamo a los siguientes niños, haciendo oídos sordos ante el nuevo apodo que se había ganado la pelirroja. Paso por su columna una corriente eléctrica anticipando que ocurriría si una de los familiares conocidos de Sakura se enteraba. Kushina no era de quedarse sentada ante ese tipo de apodos.

-ya verás perdedor! Ni siquiera te darás cuenta cuando haya ganado

- ja! Cuando gane no llores porque te verás peor con ese maquillaje de vieja, ya tengo suficiente con ver tu feo rostro!- se burló logrando ganar muchas risas a su favor por parte de los chicos y uno que otro grito indignado de las amigas de la niña y de ella misma que ignoro.

Ese entrenamiento les dio una chispa a las niñas pero no solamente a ellas. Naruto era bueno en taijutsu aunque carecía de técnica, sorprendentemente su destreza en combate aumento cuando se enfrentaba a las niñas. Los chicos podían compararlo con un perro rabioso cuando las tenía en la mira, especialmente después del nombramiento que recibió la adorada niña que tenía su completa atención desde que ingreso a la academia.

No era desconocido el desprecio que sentía por sus compañeras, a todas las veía con fastidio, como se mira a un molesto mosquito que dan ganas de aplastarlo. Era gracioso, porque era algo mutuo aunque exceptuaba a Hinata y Sakura de ese grupo ya que eran las únicas con las que no se llevaba tan mal.

-Naruto es el vencedor de esta ronda, hagan el sello de la armonía y tomemos un descanso de 30 minutos antes de comenzar la segunda ronda- anuncio Iruka cuando la niña en menos de dos minutos ya se encontraba tirada por fuera del circulo después de ser inmovilizada por el rubio y lanzarla con mucha fuerza fuera del circulo y como si se tratara de una muñeca de trapo reboto dos veces antes de salir del circulo cubierta de polvo y desarreglada como Naruto había predicho.

La superación que habían tenido esos pocos estudiantes que pasaron a la siguiente ronda le fue suficiente a Iruka para enorgullécelo. Todo eso que podían dar era gracias a sus enseñanzas.

Dándoles un tiempo de descanso a los que pasaron a las siguientes rondas y enviar a la niña a Fuki a que se aseara después de percatarse de que no tenía lesiones de importancia, no pudo evitar escuchar la discusión acalorada que se formó entre dos jóvenes que había estado detallando así que se quedó en su lugar, pasando inadvertido por ellos y descubrir si se podía a que se debía aquel general enojo femenino en su clase.

-¡no dejare que le pongan las manos encima a Sakura! Todas ustedes son una parvada de odiosas arpías – le grito Naruto acercándose a la rubia en un gesto intimidante que no dio el efecto que deseaba.

-a quien le llamas arpía! No seas tonto, esa frentona está tratando de ligarse a Sasuke-kun en frente de todas las que lo hemos intentado por años, eso no lo podemos permitir todas las chicas que hemos tratado de conquistarlo desde antes de que llegara ¿es que no entiendes o te quedo muy grande? ¡No es justo!- exclamo ofendida.

-la que no entiendes eres tú! Sakura es muy buena para Sasuke, ya quisiera el poder estar con alguien tan genial como ella. No sé qué les vio Sakura para juntarse con ustedes pero algo si se y es que es tan asombrosa que tú y todas tus amiguitas le tienen envidia- lanzo con claro desprecio antes de marcharse y dejar a la niña muda por un segundo antes de ir en contra de el.

-te arrepentirás Uzumaki! Soy asombrosa! la mejor de la academia! no me subestimes- le grito siguiéndolo, continuando aquella discusión en otro lado.

Era decepcionante descubrir que todo había sido producto de celos pero era algo que se podía esperar. Las niñas admiraban a Sasuke Uchiha como se podría admirar a un ídolo, un actor famoso y a veces de forma extremista hasta como a un dios. Ese fanatismo era un arma que atentaba contra ellas mismas y el objeto de su obsesión porque solo las mantenía fantaseando la mayor parte del tiempo y descuidarse a sí mismas.

Solo le quedaba sentir pena ajena al igual que los demás varones.

Sasuke era indiferente a los sentimentalismos fantasiosos de sus compañeras y si alguna se trataba de pasar de listilla era capaz de ponerlas en su lugar sin la necesidad de que Iruka u otro profesor tuviera que intervenir.

-se acabó el descanso! Reúnanse- llamo a todos los jóvenes que de a poco se iban acercando a su posición incluyendo a la recién llegada Sakura- el siguiente enfrentamiento es entre Menma Uzumaki y Sakura Uzumaki- llamo divertido de las expresiones de asombro y atención de los demás alumnos.

-Menma-kun!- comenzaron a gritar las niñas acaloradas de la emoción de la batalla que daría, ignorando las barras que les daban a las de su género para alabarlo a él. No por algo era uno de los mejores del salón.

-tu puedes Menma-kun! Acaba con ella.

-Sakura! Enséñale quien manda dattebayo- grito Naruto secundado por Shikamaru que le dio ánimos un poco más discreto también ignorando las barras a los de su género.

Frente a frente los jóvenes se vieron fijamente y alzaron sus manos haciendo el sello de combate en espera de la señal de Iruka para dar inicio a la pelea. Menma sonreía con sus labios cerrados en un gesto retador que siempre le dirigía cuando se le daba la mínima oportunidad.

-esta vez no me tomaras desprevenido- le dijo antes de arremeter contra ella escuchando el silbato de Iruka para dar inicio a la batalla.

La pelirroja esquivaba con dificultad los golpes que el buscaba dar en su cara y abdomen, la rapidez de los movimientos de el aumentaba con cada ataque dejándole poco espacio para escapar de ellos. Dando un giro sobre su eje después de esquivar el último ataque de Menma, elevo su pierna izquierda y rozo su nariz con la punta de su sandalia, viendo efectivo el movimiento cuando su contrincante lanzo un gemido doloroso.

Creyó que eso lo distraería lo suficiente para poder acertar otro golpe y antes de volver a tocar el suelo el aprovecho la posición que ella se encontraba y agarrando su pierna aun en el aire con mucha fuerza golpeo la que mantenía en el suelo haciendo que perdiera la estabilidad y callera.

Menma aun agarrando su pierna la levanto y tiro contra el suelo sacándole el aire de los pulmones por el fuerte golpe. El pelinegro vio como ella boqueo un par de veces tratando de respirar y antes de lograrlo el volvió a hacer el mismo movimiento, levantándola y lanzándola al suelo como una muñeca de trapo antes de lanzarla un poco más arriba de él y aun en el aire golpear su vientre enterrándose en el diafragma de ella para elevarla aún mas y repitiendo el giro de ella, golpeo su rostro enviándola a su derecha.

Aquel combo fue suficiente para aturdir y herirla hasta el punto de toser sangre que supo provenía desde su interior y no de su boca, enfocando su vista en el pelinegro, capto que él no estaba del todo ileso, su nariz tenía una posición extraña, entre aplastada y torcida, sangrando producto de una fractura y ruptura de tejidos. Respiraba por la boca y no parecía importarle el daño recibido, como si fuera inmune al dolor.

-pegas duro- tocando su mejilla recordó brevemente que él le había dicho lo mismo cuando se conocieron haciendo que sonriera sin ser consciente de ello mientras menguaba el dolor arreglando los daños con su chakra hasta que no quedo nada de qué preocuparse por el momento.

-y apenas estoy comenzando- con voz gangosa gruño corriendo en su dirección y tratar de golpear el pecho de ella con su puño izquierdo y ser detenido con un agarre férreo de ella con su mano izquierda y acercarlo para darle un codazo con su brazo derecho y mandarlo contra uno de los árboles que rodeaba el circulo esperando que se estrellara contra el pero dando una vuelta en el aire, utilizo el impulso para apoyarse y saltar en su contra regresando a un combate donde él tenía el dominio de los ataques y ella en defensa hasta que la posición se invirtió cuando ella piso uno de sus pies hasta dejarlo inmóvil por el dolor agudo que se formó por la presión ejercida en aquel pisotón. Menma grito agarrando los hombros de Sakura y al igual que ella, presionar hasta escuchar como sus huesos crujían como los suyos- ríndete- le dijo antes de golpear con su cabeza la nariz de ella, causando un daño por mucho menor que ella le hizo a la suya pero lo suficientemente fuerte para hacer que liberara su pie y diera unos pasos atrás antes de arremeter contra él.

Advirtiendo sus intenciones, Menma logró esquivar una patada dirigida a su cara y agarrar el pie de ella aun en elevado he iba a torcer su tobillo si ella no hubiera levantado el otro en un salto y golpear su abdomen enviándolo varios pasos atrás y caer de rodillas boqueando con fuerza en busca de aire que ella le permitió obtener, aprovechando el tiempo para recuperarse de las heridas de sus brazos , lo suficiente para moverlos y lanzarse contra él, tumbándolo en una barrida y sentándose sobre su abdomen agarro con ambas manos su cuello con clara intención de ahorcarlo escuchando complacida el pequeño jadeo quejumbroso que le produjo al sentarse donde lo había golpeado.

-estas a tiempo de rendirte- susurro, goteaba sangre sobre la cara de de el y se veía cansada pero decidida a terminar ese enfrentamiento como la vencedora. Apretó un poco su cuello demostrando lo que haría pero él no parecía querer ceder, solo cerro sus ojos en espera de que ella lo dejara inconsciente.

-el combate termino! Sakura es la ganadora- grito Iruka atento de cualquier movimiento agresivo que pudiera hacer la pelirroja para ver inconsciente a su oponente pero se despreocupo cuando soltó el cuello de Menma y se dejó caer al lado de él.

Sakura se acomodó la nariz en su lugar con una mano temblorosa de la que surgió su singular chakra verde hasta que no quedo nada más que una inflamación. Pretendía poder respirar solamente, ahorrando su chakra para heridas más importantes, soltando un breve suspiro de alivio, se sentó al lado del pelinegro y curar la nariz de el aunque la dejo mejor que la de ella.

-¿te encuentras mejor?- le pregunto extendiendo su mano para que se sentara a su lado, siendo aceptada al segundo. Aquellos ojos ojos azules se veían más dóciles después de estar su nariz recuperada, asintió apartando con sus dedos los rastros de sangre que había sobre sus labios y barbilla pero no las que dejo ella en el.

-Shisui no perdió el tiempo contigo- sonrió cómplice poniendo su mano sobre la cabeza de ella y revolver su cabello amistosamente ignorando la curiosa mirada que le dirigió por aquel comportamiento inusual. No tardo mucho, solo unos segundos para que retomara su cara de pocos amigos y aire retador tan natural- termina lo que empezaste- señalo con su cabeza a su pie y reaccionando a la orden, ella frunció el ceño.

-no me queda mucho chakra y tu pie está muy lastimado.

-¿Qué ocurre Sakura?- pregunto Iruka llegando a su lado y después de explicarle su baja de energía, él le concedió el resto del día al igual que a Menma para recuperarse. El entrenamiento entre esos dos fue más brutal de lo esperado y estuvo a punto de intervenir en varias ocasiones. Solo tenía que ver las caras de terror de sus estudiantes para saber que el impacto causado por la monstruosa fuerza de esos dos daba suficientes deseos para no enfrentarlos.

Agarrando a Menma entre sus brazos, Sakura cargo al pelinegro en su espalda antes de marcharse animada por los bitorreos que había estado haciendo Naruto en el transcurso de la lucha hasta después de que ella ganara.

-ya decía que no eres una buena influencia, felicidades Naruto, eres amigo de un monstruo como tú - le dijo una compañera que tenía al lado, la misma que había visto provocar a Sakura en el receso y en el parque, la reconoció. Algunas jóvenes la secundaron apoyando lo dicho antes de lanzar más ofensas dejando al muchacho helado y como pocas veces sin regresarles los ataques.

-mira que es una salvaje! lastimo terriblemente a Menma-kun, sin duda es un demonio escarlata.

-me parecía extraña, siempre tan callada ¿Qué creen que pase por su mente?

-no sé pero es aterradora, me da miedo.

-es verdad, es horrible, lo mejor será que ya no nos acerquemos a ella- trato de llegar a un acuerdo con las demás que seguían asustadas sobre la ferocidad de la pelirroja.

-que monstruo

Es un monstruo, UN MALDITO MONSTRUO!

La cara de Naruto adquirió un vivido color rojo y si no engañaba la vista de las jóvenes, también sus ojos adquirieron esa tonalidad en lo que podría ser un parpadeo antes de regresar a su habitual color zafiro.

Ya había escuchado ese apodo tantas veces que podía hacer oído sordo pero una ira antigua como el mismo mundo lo invadía cuando alguien bueno era tratado de esa forma tan ridículamente denigrante. Si hablaban mal de él podía soportarlo pero que lo hicieran de alguien que le gustaba no lo podía permitir, era casi como si insultaran a sus padres o las cosas sagradas en su vida.

Soltó un gruñido alto llamando la atención de las niñas y algunos niños que estaban cerca y compartían opiniones con ellas. Iba a saltar encima de la castaña que se atrevió a insultar a Sakura en primer lugar, sin importarle lo más mínimo alentar a que le siguieran llamando monstruo pero fue detenido por un profesor que jalo de la chaqueta naranja que llevaba puesta, ignorando las protestas para que lo soltaran.

-suélteme! No dejare que hablen mal de Sakura, esas idiotas con quien se están metiendo dattebayo!- ladro haciendo gestos de ir a golpear a la castaña que palideció en su lugar viendo lo serio que iba Naruto, que de ser posible hubiera hecho del combate de su hermano y la pelirroja un juego de bebes con lo que tenía planeado hacerle.

-cálmate, debes conocer el dicho: "a bocas necias, oídos sordos". No ayudaras a tu amiga si te metes en problemas- le explico el profesor.

-pero estaban diciendo cosas feas de ella y se hacen llamar sus amigas ¡son unas falsas¡- con su enojo renovado casi se le escapa de las manos al docente que al parecer no tuvo de otra que llevárselo y excusarse con Iruka.

-¿Naruto? Esta vez que hiciste- le pregunto directamente Iruka sin detenerse en la indignada mirada del niño y ver al profesor que lo llevaba consigo pensando en unas disculpas por las molestias que debió causar su niño problema.

-nada que yo no hubiera hecho. Tus estudiantes son muy igualadas, no conocen el respeto, son intolerantes y provocan reacciones negativas. Si no las controlas, puede que nunca progresen como ninjas saliendo de la academia- se explicó el profesor viendo cómo se avergonzaba el moreno consciente de que lo dicho era verdad pero sin retirar la vista del rubio, esperando quejas de algún mal comportamiento- Este joven solo estaba tratando de defender a una amiga que insultaban a sus espaldas aunque no de la mejor forma. Es un caballero ¿no es asi?

-así es Mizuki, Naruto reconoce que es lo necesario hacer, bien hecho- señalo creyendo mentira cierta parte del alago pero necesario frente a otro docente.

-me lo llevare unos minutos Iruka, luego te lo regreso- le sonrió antes de marcharse en dirección a la academia – descuida, no estás en problemas, solo quiero conversar contigo- le dijo amablemente logrando que se quedara quieto pero si bajar la guardia, el rubio mantenía la vista fija en el profesor.

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La enfermera que recibió a los Uzumaki pego un grito al cielo después de ver el pie del niño, que a simple vista tenía un aspecto espantoso. Moviéndose ágilmente de un lado a otro en su salón, agarraba consigo varios frascos e instrumentos que fue ordenando en una mesita y agregar dentro de un balde en cantidades que medía con cuidado parte del contenido de los frascos.

-ven niña, ayúdalo a sentarse y que meta el pie en el balde- indico la señora, siguiendo su labor y colocándose unos guantes, se sentó en el suelo liberando de sus manos un chakra verde como el que producía la niña. Cuando aquella coloración vaporosa del chakra cubrió por completo sus manos, las sumergió en el líquido y aquel color verde se esparció en aquella mezcla de sustancias.

Menma soltó una suave queja que no escucharon pero si notaron la tensión en su cuerpo y la mirada con el ceño fruncido que le dedicaba a la labor de la señora. Sin apartar su vista del proceso, agarro la mano de Sakura que estaba a su alcance y apretó un poco dudoso de ser apartado después de sentir una breve exaltación de aquel repentino contacto.

-Estará como nuevo en una semana, esta técnica es muy efectiva. No tiene por qué asustarse pequeño lord.

-no estoy asustado- la contradijo, guiando sus ojos hasta la señora que veía enternecida el contacto de las manos de los niños y carraspeo después de unos segundos que la señora quedo en silencio.

-lamento mi imprudencia, no era mi intención molestarlo.

-no lo hizo, es difícil pasar por alto que agarre la mano de una niña ¿no es así?- cuestiono sonriendo con burla, alzando la mano sujeta a la de Sakura.

-así es, no es usual en usted. Me alegra ver que una linda joven pueda tener ese privilegio, lo felicito.

-ya veo, se está imaginando cosas erróneas como cualquier persona común- continuo antes de cambiar de actitud y en un gesto apático soltar su agarre de la mano de la joven que veía todo sin mostrarse confundida como la enfermera- me disgusta pensar que por aquella mente suya debe pasar repugnantes pensamientos de Sakura y yo en una relación tan estrecha.

-no entiendo joven lord ¿acaso no le interesa la joven?- cuestiono frunciendo el ceño, para los años que llevaba trabajando aquellas expresiones tan cálidas entre los jovenes en apoyo a su curación significaban que había una gran confianza entre esas personas.

-no pretendo robarle la novia a mi hermano. Nunca caería tan bajo como usted sugiere- guardando en sus ojos una fuerte advertencia de peligro puesto en la enfermera, como acostumbraba reto a que se atreviera a hablar de nuevo para ver si era lo suficientemente inteligente para reservar su opinión.

-"Menma…"- quería desmentir aquella suposición que había formado entre Naruto y ella pero no parecía el momento para hacerlo, esa era una de las contadas veces que mostraba respeto por su hermano y quería que permaneciera así por un momento aunque fuese egoísta de su parte.

-lo siento, no volverá a pasar- susurro apenada la enfermera, fuertemente sonrojada y poniendo nuevamente toda su atención en la herida del niño hasta que estuviera completamente reparado los tejidos y huesos rotos hasta donde pudo.

-que es todo este escándalo- exclamo alguien detrás de las cortinas que cubrían una camilla continua a la suya y apartándola de un jalón revelo la figura molesta de Kiva. En su cara había un claro gesto de somnolencia y saliva seca debajo de la comisura de sus labios, había estado durmiendo como se dieron cuenta.

-no es nada, puedes seguir durmiendo- le respondió dulcemente la señora acomodando las almohadas del joven, manteniendo una corta conversación entre ellos antes de regresar y terminar la curación del pelinegro en silencio.

-¿Qué ocurre?- pregunto después de un tiempo, cuando la señora dejo de emitir chakra y se dispuso a sentarse en la silla de su escritorio cansada.

-he terminado mi parte en tu recuperación, resta esperar a que las heridas que quedaron superficiales se curen por sí mismas.

-tiene razón, tu cuerpo debe terminar el proceso para no mal acostumbrarlo- le explico Sakura después de hacer una breve revisión del trabajo de la enfermera y dar su visto bueno.

-¿por eso dejaste que tu nariz parezca la de un payaso?- se burló divertido de verla crisparse y tratar de ocultarlo, apartándose de su lado y asentir como si no le importase.

-joven lord, tendré que inmovilizar su pie, para eso tendré que enyesarlo. Aún no están del todo sanos sus huesos -le indico la enfermera ignorando las quejas del niño y se dispuso a sacar las vendas de yeso de uno de sus gabinetes.

-lo de mi nariz por otro lado, pasara en unos días- con un claro tono de superioridad lanzo la onomatopeya "hmp" que ya era familiar de escuchar en ella, una manía que se le pego de los Uchiha y que el a veces también repetía.

La enfermera lanzo una exclamación después de reparar mejor en la Uzumaki, la palidez de su piel contrastaba con varios hematomas a lo largo de las partes visibles de su cuerpo, en su cara resaltaba uno en su mejilla y en su inflamada nariz. La imagen frente a la señora le producía un sentimiento de culpa consigo misma por no haber reparado antes en el físico de la joven y aquellas heridas pero el hijo del Hokage era prioridad así que su atención había estado era en él.

Acercándose hasta la posición de la niña, reviso como estaba su estado físico y para su sorpresa había mucho más daño del aparente, en especial en sus pulmones llenos de sangre que se había abstenido de expectorar y que le hacía difícil respirar.

- llamare al hospital de Konoha.

-no es necesario, estaré bien, solo necesito tiempo para reunir chakra y…

-llame – ordeno Menma, agarrando a Sakura de los brazos impidiendo que se marchara y darle tiempo a la enfermera que apresurada marco a la institución pidiendo ayuda.

-se me cuidar sola, Menma! – se quejó tratando de zafarse del agarre de él y lo hubiera logrado si no estuviera tan débil. Para él era nuevo ver esa faceta quisquillosa en ella cuando ya se había acostumbrado a verla dócil cuando se trataba de algo importante.

-no, aun eres muy joven para eso, además, fui yo el que te dejo en esta condición. Tengo que cuidarte de tu terquedad.

-¡no lo soy!

-a callar niña- ordeno divertido de la leve expresión de exasperación se permitía mostrar. Era un poco fácil divertirse a costa de ella casi tanto como de su hermano.

-tú también lo eres- susurro enfurruñada sin demostrar el cansancio que hablar le producía. Pudo curar las heridas más importantes, perforaciones y contusiones de gran tamaño suyas como de Menma, dejando de ultimo el drenaje de sus pulmones por falta de energía, sin creer posible que lo descubrieran.

-ya están por llegar- anuncio la enfermera obligándola a sentarse en una silla de ruedas para transportarla.

-si ANBU-san no me ve en casa se va a preocupar- trato de persuadirlos en un último intento viendo difícil que el diera su brazo a torcer.

-le diré donde estas, solo concéntrate en recuperarte- revolviendo su cabello nuevamente se despidió de ella quedándose solo y planear en cómo dar el recado al ANBU que vivía con la niña- "las niñas son problemáticas"- pensó en espera de la enfermera para que lo enyesara.

Al abrirse la puerta de entrada entro alguien que no esperaba encontrarse tan pronto en busca de la niña. Había apostado que duraría más en aparecer pero ahí estaba con aquella apariencia despreocupada que poco cubría su fastidio.

-quien lo diría- sonrió burlón recostándose en el respaldo de la cama, quería oír lo que tuviera que decir.

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La noche cayó como un manto oscuro tan pronto que no pudo contemplar la puesta de sol.

También debía darle crédito a su mente distraída, habían ocurrido tantas cosas ese día que tenía que asimilar, comenzando por Menma y cuestionar muchas cosas buenas que trataba de ocultar bajo una imagen desinteresada y agresiva. Aun podía sentir la sensación de aquel apretón en su mano, era un gesto delicado, había necesidad en aquel contacto que buscaba de ella y aun no sabía que.

-sigue muy callada - comento una enfermera a su compañera que se encargaba de la atención de la niña después de haber sido drenado sus pulmones y sanar lo mejor posible las heridas importantes que le falto cuidar.

-que esperabas, en la academia pueden llegar a ser muy inhumanos. Lo que le enseñan a estas criaturas es lo que nos protege, por eso los endurecen- señalo con un tono lleno de sabiduría despidiendo a la señora con la que se turnaría la atención de la menor.

Los vellos de los brazos de Sakura se erizaron saliendo repentinamente de sus pensamientos y descubrir la hora, en donde se encontraba y quienes la rodeaban. Después de despertar de una siesta merecida, no pudo evitar perderse en sus pensamientos y volverse como un fantasma, era como si no estuviera ahí frente a las enfermeras pero tampoco se daría a notar ahora que salió de sus pensamientos.

Soltando una pesada exhalación, gruño por la resistencia de sus pulmones a inhalar, dolía mucho pero era soportable, en especial en esos momentos que tenía una máscara de oxígeno que le ayudaba un poco. Se apartó el cabello de la cara y cuando iba a sentarse su abdomen no la dejo inclinarse.

-no te puedes mover, es muy pronto para que lo interés. Debes dejar que tu cuerpo descanse más- le dijo la enfermera que se quedó con ella observando atentamente sus movimientos.

-quiero ir al baño- susurro y al poco tiempo la enfermara la ayudo a desplazarse quitando de paso algunos aparatos conectados a ella.

-gracias- susurro de nuevo, no había notado lo cansada que se encontraba y aquella ayuda no pedida fue lo que la hizo caer en cuenta de que sus heridas sanarían naturalmente. Su chakra se encontraba bajo y cuando volviera a su valor normal, estaría a la mitad de su recuperación- ¿Cuánto tiempo estaré internada?

-una semana como mínimo. El estado que te dejaron fue horrible, que bueno que eres una niña valiente- alago la señora, no viendo a una futura ninja sino a una pequeña niña en su tierna infancia.

-es mucho tiempo, tengo que ir a la academia- preocupada trato de ver alguna manera de salir antes, eso era mucho tiempo lejos de sus estudios.

- Tienes muchas lesiones que te imposibilitan moverte. Los doctores que te atienden te darán más información cuando vengan a hacerte los chequeos.

-entiendo pero mis estudios son importantes, si falto a la academia me atrasare- se quejó pero la enfermera solo negó con la cabeza, indispuesta a discutir con la paciente. A veces los niños hacen berrinches porque odian los hospitales.

-un joven llego hace media hora para visitarte, aún se encuentra en la sala de espera, el muy terco no entendió que no son horas de visita- le dijo con una sonrisa después de terminar la travesía hasta el baño y de regreso a su cama.

-¿te dijo quién es?

-Dijo que se llamaba Sasuke, ya que estas tan interesada en tus estudios dejare que pase unos minutos y acuerden compartir información para que no te atrases- guiño un ojos enternecida por el leve sonrojo de la niña. Era tan bella la juventud.

Después de unos segundos el mencionado hizo aparición en la entrada de la habitación, se veía tan imperturbable como siempre, la vio largamente sin los mismos sentimientos de fastidio con los que solía hacer. La estaba reconociendo, detallando cada parte de su fisionomía buscando alguna similitud con su apariencia natural. Su cabello claramente teñido no fue de su agrado, era demasiado fuerte ese color para una persona que se caracterizó por su apariencia suave, solamente mantenía lo que no podía cambiar, un tono de piel pálido con difusas pecas que podrían pasar desapercibidas. Antes tenía un cuerpo infantil y proporcional en la delicadeza de una niña y aún mantenía parte de esa esencia aunque su contextura fuese un poco más firme en musculatura, por ultimo estaba su rostro, no había mucha diferencia en sus rasgos pero dio con el punto que hizo que no la reconociera. Sus ojos perdieron furor, su color verde no tan brillante como los recordaba y su expresión se veía decaída.

En una mesita de noche al lado de su cama había un pequeño vaso de cristal con un líquido que mantenía suspendido en la mitad dos lentillas negras que reconoció como las que debía usar desde que entro en la academia.

Sin hacer ruido se sentó al lado de ella con su vista aun enfocada en el vaso mantuvo el silencio sin intenciones de romperlo.

-¿Por qué has venido, Sasuke?- susurro atenta al rostro de él, poco a poco comenzó a arrugar su entrecejo y su indiferencia cambio a una expresión molesta, la que se podría decir era costumbre en él.

-debería decir lo mismo. Solo sirves para ser una molestia.

-no tengo el suficiente chakra para curarme – se defendió en un tono bajo y relajado acomodando la mascarilla en su cara, parecía indiferente pero era todo menos eso lo que sentía en ese momento. Ya no se convertiría en una estatua de piedra, eso era seguro, aun así estaba intranquila con la presencia de él ya que no había respondido a su pregunta.

-debiste pensarlo antes de luchar de esa manera y curar las heridas de Menma antes que las tuyas, eso no te correspondía.

-Es parte de mi familia, no podía dejarlo herido. Si hubieras estado en mi posición y él hubiera sido Itachi ¿no lo hubieras ayudado?- pregunto curiosa a lo que tuviera que decir, agarro su bata por sobre la cicatriz de antaño, incomoda por la fría mirada que le dedicaba.

-No te compares conmigo. No nos parecemos en nada, Itachi es mi hermano, Menma ni siquiera es tu familia- siseo más venenoso de lo que pretendía guiado por el enfado de verse engañado por tanto tiempo. Ella estuvo cerca y aun así no fue capaz de reconocerla.

-¿a qué has venido Sasuke? – pregunto sin guardar en su voz un mínimo de simpatía, tenía las ganas de estrangularlo por atreverse a decir esas cosas, recordarle que no tenía una familia. El inicio de su garganta volvió a cerrarse y sus manos temblaban debajo de las sabanas, no tenia deseos de verlo.

-vine a comprobar que fueras esa niña que era protegida de mi madre.

-sí, lo soy. Ahora que lo sabes ¿Qué piensas hacer?- fue directa manteniéndose lo más tranquila posible, le faltaba el aliento y no quería malgastar sus palabras.

Aquellos oscuros ojos de Sasuke se unieron en una conexión extraña con los de ella. No era el mismo tipo que podía compartir con Shisui o Naruto, no era tan íntimo, eso que tenían era una lucha de miradas, demostrando su fortaleza detrás de ella. Estuvieron así unos segundos antes de que ella apartara la mirada en dirección a la ventana a ver las luces de Konoha, tenía otra vez aquellos retortijones en su estómago.

-desapareciste por mucho tiempo sin dar alguna señal de vida, eres desconsiderada, egoísta y sobre todo desobediente. Ignoraste cada orden que de la lista que te di cuando fuiste a la casa de los Uzumaki y nunca regresaste. Ahora dime ¿Qué crees que debo hacer?- recrimino guardando en sus palabras una sentida ofensa a su persona, su postura no había variado en absoluto, la observaba con dureza aguardando a una respuesta.

Giro su cabeza en dirección a él y no soporto el peso de su mirada, en verdad había actuado tan mal que él estaba enojado. La sangre subió a su cara hasta dejarla rojiza y no tuvo más remedio que soltar todo.

-nada- le dijo al fin aunque no era lo que él quería escuchar, parecía muy osado.

-que quieres decir exactamente con nada Sakura- bufo expectante de una respuesta más clara de aquella insolente niña. Un poco de habilidad y poder no le daba el derecho de tan si quiera intentar igualarse a él. Ella debía estar pidiendo perdón.

-puedes decir todo lo que quieras de mi pero ambos sabemos que no tenía otra opción- afilo sus ojos y cualquier rastro de sonrojo o timidez se esfumo. Ahora lo veía con la misma dureza- todo lo ocurrido desde que Mikoto-san me hecho de tu casa ha sido un daño para mí, en esos momentos tu clan estaba abiertamente declarándome su rechazo, no podía regresar y aun así me estaban buscando. Creí que me querían eliminar y trate de huir pero los Uzumaki me encontraron, acogieron y estoy bajo su protección. No tengo nada de que disculparme ni que perdonarte, tu no diste la orden de sacarme de tu casa y sé que tampoco formaste parte de esa persecución.

-entonces es verdad lo que dicen, eres una Senju. Por eso te escondes.

-eso se dice, tengo las habilidades del primer hokage. Conocemos la historia Sasuke, no soy aceptada en tu casa ni en tu clan aun así tu no estabas involucrado, yo…- dijo guardando silencio apretando la sabana antes de toser sintiendo sus pulmones reticentes a tanto esfuerzo, le dolían los músculos. Cerró los ojos y apretó la mandíbula tragando las palabras que tanto tiempo quiso decir. Maldita sea la patada que le dio Menma.

-descansa, seguiremos hablando mañana- le dijo Sasuke no ignorante del vulnerable estado de ella y el dolor por el que debía estar pasando su cuerpo. Levantándose de la silla se dispuso a dejar el hospital deteniéndose sin tener la oportunidad de dar un paso cuando una pequeña raíz que salía del suelo se enroscó en su zapato. Era un tallo blando y debilucho que pudo romper si quisiera pero entendió el mensaje que no podía decir ella en su debilidad.

"quédate"

-no te vayas…por favor- pidió con voz trémula tratando de regular su respiración.

-estas en malas condiciones, tienes que descansar, volveré mañana al medio día.

-por favor…

-enfermera! Uzumaki-san no se siente bien- alzo la voz zafándose del agarre del tallo sin dañarlo y en la entrada fue interceptado por la señora que se veía asustada por el estado de Sakura.

-oh kami-sama! Los niños deben ser más responsables con su cuerpo y no sobre exigirse - exclamo antes de agradecerle al niño que salió de la habitación sin mucho ánimo, su mente estaba hecha un caos pero aún era consciente del tiempo. Si duraba mucho fuera de casa su madre cuestionaría donde estaba y no le gustaba mentir aun si lo viera necesario así que prefería evitarlo.

A un lado de la entrada de la habitación encontró a un anbu con mascara de gato que no le quito la vista de encima hasta desaparecer por el pasillo, un molesto escalofríos paso por su espalda súbitamente después de haberlo visto. Esa mirada fue demasiado intimidante.

Por ahora protegería la información dada por Sakura, su conversación aún no estaba por terminar, solamente quedo pospuesta, además, tenía que averiguar varias cosas antes de sacar sus conclusiones, por el momento solo pudo rectificar que era verdad los rumores sobre su ascendencia. No dudaba de las habilidades de ella y de sus buenos gestos pero él era un Uchiha y ella era una Senju, solo Shisui y su hermano podrían darle el consejo que necesitaba como miembros más confiables dentro de su clan. Solamente las personas más rectas y que más admiraba serían capaces de despejar sus dudas.

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Dada la media noche se despertó sintiendo el cansancio más intenso que horas atrás a excepción de su respiración que era más fluida en esos momentos, se sentó en la cama y admiro las luces de la aldea tranquilizando su acelerado pulso.

Maldijo por lo bajo recordando haber sido sedada para que descansara, no había necesidad de que lo hicieran pero tenían la excusa de que debía "dormir bien". Levantándose de la cama estiro los brazos hasta donde le dejaban sus reticentes músculos y cubriéndose con la frasada de la cama, se sentó en un sillón que había para las visitas y se fijo en una patrulla que rondaba cerca del hospital reconociendo la melena azul claro del capitán del escuadron a la distancia.

-pobre Shisui- se rio por lo bajo admirando el cabello del joven antes de perderse en una esquina. Kushina sabia marcar territorio, no quería compartirla y fue su error no haberse dado cuenta de las intenciones de la mayor para mantener por un rato lejos a Shisui.

Había más gente caminando por la calle, muchos eran ninjas y había uno que otro mercader pero ninguno le llamo la atención, todos se veían igual a sus ojos en ese momento, gente viviendo sus vidas. Dando un hondo respiro se levantó, no había cenado esa noche y quería pedir alimentos así dirigió a la salida de la habitación en busca de estos pero el pasillo estaba desierto y oscuro, dando unos pasos afuera noto que todo estaba cubierto en sombras y antes de que comenzara a caminar por el pasillo, un brazo desde el interior de la habitación la volvió a meter antes de cerrar la puerta y golpear su columna con dos dedos.

-mis piernas!- se quejó cayendo al suelo sin poder sentirlas.

-shhhh no queremos que alguien nos escuche ¿verdad? Me costó mucho deshacerme de tu nuevo anbu pero enviaran más- se quejo alguien atrás de ella haciendo que se le erizaran los vellos de su espalda y sintiera un sudor frió recorrerle la frente. Esa voz no creía oírla tan pronto.

-como te recuperaste tan pronto ¡te fracture las piernas¡- exclamo dándose la vuelta y estrellar su espalda contra la puerta viendo desde el suelo la figura masculina que la veía con superioridad.

-¿no creías que tus habilidades medicas las aprendiste de un día para otro, verdad? Pobre Sakura, no recuerdas nada de tu pasado, es mejor así, te evitas mucho más dolor- se agacho atrayéndola contra él y observar su rostro estudiando cada detalle del mismo.

-¿qué me vas a hacer, falso anbu?- le pregunto manteniendo una mirada lo más impasible posible aguantando el dolor que comenzaba a irradiarse a sus extremidades lenta y progresiva.

-salvarte- le sonrió antes de golpear su cuello con la punta de sus dedos índice y medio, dejándola inconsciente en su regazo- todo hubiera sido más sencillo si no me hubieras descubierto antes- le dijo antes de cargarla consigo y saltar por la ventana de la habitación.