Siento una calidez en mi cuerpo debido al alcohol causándome una sensación de euforia. La música suena alto invitándome a bailar, sin chistar acepto. Me dirijo a los chicos quienes se encuentran en medio del lugar. Sasha está dando brincos junto con Connie apartados de Reiner, Ymir, Historia, Beltroth, Eren, Mikasa y Jean quienes bailan en grupo al ritmo de la música.

—Vaya, parece que alguien se quiere unir. —Dice Ymir alejándose un poco de los chicos quienes no me han visto.

—Tú si sabes, Ymir. —Digo de manera algo tonta y me pongo a reír por mi comentario.

Ymir me observa entrecerrando los ojos, hago lo mismo sin saber porque; estamos así por un momento, el cual me parece largo y ante ello, con mis manos simulando ser pistolas procedo hacer unos sonidos de disparos apuntándole, pero esos sonidos salen más como trompetillas debido a que ya no siento mi lengua.

—Te maté. —Digo riendo mientras soplo a uno de mis dedos como si saliera humo.

Las mejillas de Ymir se inflan tratando de aguantar una carcajada que sin evitar suelta de manera escandalosa.

—Al parecer se te está subiendo el alcohol. —Dice riendo entre espasmos con una mano en el estómago. —Todo vaquero necesita un caballo... Así que deja te llevo con uno.

No entiendo la referencia de Ymir pero me dejo llevar por ella hacia el grupo de los chicos.

—Jean —dice Ymir cuando llegamos— necesito que seas el caballo de este vaquero.

— ¿Para que necesito un caballo? —pregunto sin hallarle sentido a lo que dice. Ymir comienza a reír y escucho más risas pero no logro distinguir quien está alrededor, todo me da vueltas.

—No se rían —balbuceo molesto, pero al parecer no me escuchan.

—Vamos, Armin —dice alguien pasando un brazo por mis hombros- únete a nosotros y déjate llevar.

—No te conozco, no iré contigo —replico molesto, no logro reconocer su voz.

—Vaya, sí que se te subió… Soy Reiner —ríe de manera escandalosa y me pega a su pecho en una especie de abrazo para después con una mano zangolotear mi cabeza, pero creo que su intención real es sólo alborotarme el cabello.

—Suéltame —empujo con las pocas fuerzas que tengo en mis manos su brazo que está en mi cuello.

—Vamos, Reiner, déjalo ya —dice alguien en un tono preocupado, es una voz suave y tranquila la cual puedo identificar fácilmente, es Historia.

Siento como soy liberado de un brazo sofocante y tomo una bocanada de aire, realmente me estoy sintiendo mal.

Los demás parecen estar demasiado alegres, efecto también del alcohol en su sistema, pero me pregunto porque a ellos les hace sentir bien y a mi mal.

Siento cómo un brazo pasa por mis hombros, como el de Reiner hace un momento, aunque extrañamente me da una sensación reconfortante y cálida, la reconozco de inmediato y mi corazón se acelera cuando su fragancia entra a través de mis fosas nasales, es Jean.

—Salgamos de aquí —procede a caminar conmigo hacia una puerta del lugar, la abre.

Estamos, al parecer, en la parte trasera del almacén. A pesar de ser verano, las noches son frescas y con viento. Tomo aire para después sacarlo poco a poco.

El brazo alrededor de mi cuello abandona su lugar por lo que volteo a ver a Jean, él mira atentamente haca arriba, metiendo sus manos en los bolsillos de sus jeans. Miro hacia arriba topándome con un cielo estrellado totalmente despejado.

—Son realmente bellas —digo ante la imagen sin poder evitarlo.

—Realmente lo son, pero aun así no logran serlo más que tú, Armin.

Siento como mi cara comienza a calentarse y no es por el alcohol. Volteo a ver a Jean quien sigue con la vista hacia arriba. Unas farolas iluminan las afueras del lugar de manera débil, el rostro de Jean al estar bajo una, parece brillar resaltando sus rasgos, estos pueden parecer algo toscos, pero me agrada realmente como hacen que pueda mostrar expresiones de una manera única con ellos; cuando se ríe, enoja, burla, juega o actúa en alguna obra. A veces hace muecas, algunas de ellas, me hacen reír sin control, y aquellas expresiones que muy pocas veces veo hacen que mi corazón comience a latir deprisa porque son más especiales que otras. Como la que tiene en este momento. Su rostro muestra serenidad total en cada uno de sus rasgos haciéndome caer de manera cada vez más y más profunda sin entender el porqué.

Amo a Jean…

Amo a Jean…

Amo a Jean…

Amo a Jean…

Esas simples palabras se repiten sin parar en mi mente desbordándose, un deseo de lo más profundo de mi ser que pide salir desesperadamente, algo que no puedo permitir… el miedo al rechazo me lo impide, todo este tiempo he estado viviendo con eso, una sensación horrible que aplasta.

Hay días en los cuales me torturo con las posibles situaciones que pueden llegar a ocurrir al revelarle a Jean mis sentimientos por él.

"¿Se reiría?"

"¿Me rechazaría?"

"¿Diría que soy repugnante?"

El pensar en ellas me frustra debido a que la única manera de obtener la respuesta a ellas es confesándome. No puedo controlar estos sentimientos que me oprimen mi pecho, haciéndome sentir que estoy elevándome cada vez más y más alto, provocándome un miedo terrible por una repentina caída de la cual no podré recuperarme.

Me acerco a Jean hasta el punto en que estoy a solo unos centímetros y puedo sentir como el calor de su cuerpo llega hasta mi brazo causándome una sensación de hormigueo la cual viaja hacia el resto de mi cuerpo, un viento azota fuerte contra nosotros y mi cabello se alborota.

Jean me mira al escucharme refunfuñar debido al estado en que el viento me dejo, y suelta una carcajada ante ello.

—No es gracioso —Acomodo mi cabello con las manos, mi cara arde debido a la vergüenza.

—Deja te ayudo —dice poniéndose a mi espalda, quito mis manos y comienza arreglar mi cabello —está un poco enredado. —Agrega antes de pasar sus dedos entre los nudos de mi cabello intentando deshacerlos, al terminar de hacerlo, comienza a dar un leve masaje en mi cabeza, lo cual hace que me relaje. Sin poder evitarlo pego mi espalda a su pecho para así poder apoyarme en algo, cierro los ojos extasiado.

Jean deja de arreglar mi cabello y supongo que ha terminado pero aun así, no quiero separarme de su pecho, la sensación de calidez que brinda desde mi espalda me atrae, aguantando soltar un suspiro de satisfacción me separo de él y su calor.

—Me siento mal —Pongo una mano en mi boca e inclino mi cuerpo adelante en un reflejo de querer vomitar.

Una, dos, tres arcadas consecutivas y suelto lo poco que comí en el día, mi respiración se hace pesada provocándome sudar por lo que mi cabello comienza a pegarse a mi rostro, Jean se acerca sosteniéndolo ayudándome a no mancharlo

— ¿Te sientes mejor? —Pregunta y muevo mi cabeza de manera afirmativa —Tal vez deberíamos ir a otra parte —suelta mi cabello.

—Si, por favor —Digo tan claro como lo permite mi lengua entumecida.

Avanzamos por un estrecho pasillo que se encuentra a un costado del almacén, llegamos a la parte de enfrente de este donde esta la puerta de entrada y salida, son pocos los chicos que se encuentran en esta parte, salimos del terreno y caminamos calle abajo, la cual esta llena de autos estacionados en las orillas.

Al llegar a la mitad de la calle nos acercamos a una camioneta que es parecida a la que usa "Misterio a la orden" de la famosa caricatura de Scoby Doo, excepto que esta no esta personalizada sino que es de un color verde pistache. Jean suelta mi manga para comenzar a tantear los bolsillos de su chaqueta y pantalón, del bolsillo trasero saca un llavero, abre la puerta corrediza; la camioneta no tiene asiento y hay una alfombra que cubre todo el piso.

Jean sube y pasa medio cuerpo por el espacio que hay entre los asientos de piloto y copiloto, sale de ahí con una cobija en la mano.

—¿La camioneta es tuya? —Pregunto

—Sí. Bueno, no, es algo así.

Jean comienza con el ademán de desdoblar las cobijas.

—Espera, Jean —se detiene— ¿quieres que duerma? —frunzo el ceño— no quiero dormir.

—Oh, vaya. Lo siento —Jean se sienta en el piso de la camioneta— bueno, ¿qué esperas? Toma asiento. —Palmea a su lado

Subo a la camioneta sentándome en una posición de flor de loto. Me siento algo avergonzado por detener las buenas intenciones de Jean.

—Entonces... ¿me explicas mejor lo de la camioneta? —pregunto— ¿Es tuya o no?

Ríe

—Es de la banda y el grupo de baile

—¿Estas en un grupo de baile?

—No, un amigo de Marco nos ayudó pagando la mitad, pero es líder de un grupo de baile, así que decidimos usarla para transportarnos en nuestras presentaciones.

—Pero... ¿no se han juntado sus presentaciones?

—Sólo pasó una vez, fue realmente horrible —ríe— pero de esa forma me enteré que Hanji es amiga del enano y el rubio teñido

—Espera... ¿Hanji? ¿la directora?

—Si

—¡No puede ser!

—¡Lo es!

—Pero ¿quiénes son el rubio teñido y el enano?

—Hoy estas lleno de preguntas

—Dejas demasiada información de lado. —Arrugo la frente.

—Bueno, esos son Erwin y Levi. Levi es el bajito del grupo de baile.

—Oye -le doy un leve empujón con mi cuerpo- deja a los bajitos en paz.

—Tranquilo, tranquilo -dice riendo- no lo tomes a mal, es sólo que tiene 25 años y es más bajo que tú. Al menos tienes esperanza de crecer un poco más -me da unas palmaditas en la cabeza- bueno, y Erwin es un tipo que luce muy grande y su cabello parece teñido. No como el tuyo que es lindo. -Sonríe

—Y rubio natural. -Agrego sonando orgulloso.

Reímos

—Bueno, en lo que iba el tema... ese día viajamos juntos y hacía un calor del demonio. Los instrumentos y maletas de vestuario ocupaban la mayor parte de la camioneta y teníamos que estar casi uno encima del otro, todos llegaron sudados a sus presentaciones y el enano no dejaba de quejarse que eramos unas mierdas apestosas y cosas así.

—Se escucha horrible.

—Más o menos lo fue, lo que no soportaba era tener a Hanji encima todo el tiempo hablando acerca de como crecemos rápido y cosas así. El rubio teñido es amigo de ella desde hace años, pero Hanji se adelanto dos años de universidad y Erwin perdió uno.

—Entonces, ¿Cómo fue que Marco los conoció?

—Ah... Eso fue porque contrató al enano como maestro particular y al parecer el rubio es su vecino o amigo y lo llevaba a la casa de Marco. Están en la misma universidad a la que irá y le dan información de las carreras que estudian.

—Vaya.

—Sip

—Jean...

—Dime

—Tú... ¿planeas estudiar? —pregunto

—Armin... —me mira— apenas salí de vacaciones —hace un puchero— tómalo con calma —mueve la mano quitandole importancia.

—¡Jean! Sabes a que me refiero. —Le doy un sape

—Aúch. Eso duele, Arlet. Te demandaré por maltrato.

—¿Maltrato animal?

—Eso no me da gracia. —frunce el ceño y suspira— planeo seguir estudiando, Armin. Así que no te preocupes, no seré un vago. —Sonríe.

—No lo decía por eso. —Alego

—Lo sé, no te preocupes... ¿Por qué el repentino interés?

—Sólo pensaba... La mayoría asistirá a la universidad de aquí, unos pocos se van, pero son quiénes huyen de este lugar. A mí me agrada aquí pero... —Comienzo bajando el tono de voz y me doy cuenta que estoy planteándome seriamente la idea de irme. No entiendo que sucede conmigo hoy y porque sacó este tema con quien menos deseo... Yo realmente no me quiero ir. Pero, al platicar con Jean, me doy cuenta que tenemos una amistad la cual no debo de arruinar con lo que siento.

—¿Armin? ¿Qué pasa?

—Me llegó una carta de aceptación...

—¡Eso es genial! —dice emocionado— ¿Es de la Universidad Privada?—Su rostro se muestra alegre y con la esperanza de que ha adivinado

—No. —Observo la calle por la puerta corrediza abierta evitando la mirada de Jean.

—¿Eh? —Suena confundido y algo decepcionado.

—Me aceptaron en la Universidad Nacional.

Hay un silencio entre nosotros y no me atrevo de verlo.

—¿Qué harás, Armin? —No logro descifrar el tono en que lo dice, pero antes de siquiera plantearme hacerlo, las palabras salen de mi boca.

—He decido ir.


Se aceptan consejos, tomatazos, lechugazos, y todo aquello con lo me quieran dar por ser mala y publicar hasta ahora (TnT)

Perdonen por la tortura que sufrieron algunos por ver un capítulo nuevo, pero finales de noviembre y diciembre fue un tiempo ajetreado para mí. La universidad, proyectos, exámenes, traducciones de djs y trabajo (del cual me despidieron hace poco TnT9) fueron demasiado para mi cuerpo :( Espero me entiendan un poco y muchas gracias para aquellas personas que siguen animándome a escribir y mi beta que siempre me apoya.

Ahora van las felicitaciones

¡Feliz navidad!

¡Feliz día de los inocentes!

¡Feliz año nuevo!

¡Feliz día de reyes!

y ¡Feliz cumpleaños! (sólo por si acaso)

Saludos y que sus propósitos se cumplan (/~w~)/

¡Janeth, fuera!