Reto 30 días de OTP
Día 2: Abrazándose en algún lado.
El día se estaba acabando, no quedaban más que un par de horas de luz en el monte, pero era una suerte para ambos que el día de llegada de la rubia fuese un día libre y relajado, mañana empezaría con sus labores. Pero en ese momento, mañana parecía estar bastante lejos todavía.
Ella estaba recostada sobre él, sobre su pecho y posaba sus fuertes muslos sobre su abdomen. Shikamaru le acariciaba espalda con lentitud, relajándola; por momentos, dejaba su mano inmóvil en la cintura femenina para luego volver a pasearla y sentir los músculos de la chica destensarse con cada roce. Él podía percibir como ella comenzaba a dormirse, su respiración era lenta y profunda. Cambió de posición a su otra mano, que había estaba sirviéndole de almohada tras nuca y la movió para estar rodeando por completo a la rubia con ambos brazos. Temari suspiró.
-Vas a dormirte.- Afirmó, él sabría que sería así, ella lo quisiese o no.
-Mph, estoy cansada.- Le confesó con su tono somnoliento.
-¿Haz comido bien?-
-La verdad es que no.-
-Tonta, debiste haber almorzado algo para recuperar energía.- Él había aprendido a conocer sus mañas; entre viaje y viaje, esa no era la primera ni la última vez que ella se quedaba accidentalmente dormida en sus brazos.
Un viaje de Suna a Konoha, y especialmente en esa temporada, podría dejar exhausto a cualquiera, y la rubia había llegado tan cansada que solo se permitió un almuerzo digno de la pobreza antes de dejarse guiar a su no-cita en el bosque. Su prioridad había sido encontrarse con el chico, aunque no fuese a admitirlo en voz alta.
-Lo sé, lo sé. No tuve tiempo.- De hecho, ella comenzaba a sentir el dolor punzante en su cabeza, una sensación ya conocida.
-Bien. Duerme un poco.-
-¿Qué?-
-Duerme una siesta, así tendrás algo de energía y no tendré que arrastrarte a todos lados.-Él se acomodó un poco, se aseguró de que nada le doliera ni se le entumiera mientras se preparaba para tener el peso dormido de ella sobre su cuerpo.
-No lo creo.- En primer lugar, él no le diría lo que debía hacer, Temari no lo permitiría, al menos no sin protestar mínimamente antes; en segundo, ella no era fanática de las siestas, él lo sabía. Le gustaba ser activa.
-Vamos, te despertaré.- Él no estaba dispuesto a negociar, y no creía que fuera a hacer falta.
Ella lo consideró un momento y suspiró nuevamente.
-Solo quince minutos.- Aunque era lo mejor, solo se permitiría dormir lo justo y necesario para poder soportar el resto del día sin ese sopor.
-Treinta.-
-¿Estás seguro?- Cuestionó retirando la cara del espacio en su cuello para mirarlo a los ojos.
-Claro.-Respondió confiado.- Te despertaré en media hora y te llevaré a comer algo.-
-Está bien.-Aceptó. Shikamaru sabía que para aceptar su propuesta de dormir una siesta debía estar en verdad cansada, o tal vez con demasiadas ganas de permanecer acurrucada a él.- Tu ganas está vez, Nara.-
Él sonrió un poco mientras ella se acomodaba. Estiró las piernas y volvió a esconder la cara en el cuello del ninja, le agradaba sentir como eso mantenía su nariz caliente. Si él afirmaba que era capaz de mantener su peso mientras dormía sobre él, no iba a negárselo. Dentro de todas sus opciones, probablemente era la mejor forma de dormir. Decidió deslizar sus brazos al rededor del cuello ajeno antes de rendirse a su impulso de descansar.
La verdad, él estaba disfrutando demasiado del abrazo y de la sensación del leve peso femenino sobre él. Mentiría si dijera que no la extrañaba cada vez, y que esos momentos no era preciados. Sentía el césped debajo suyo, el viento del bosque soplando, y las nubes se movían en el cielo, a la vez, que la tenía a ella sujetada, en ese momento, no podía evitar relajarse por completo y antes de darse cuenta había soltado un bostezo.
Cuando Shikamaru abrió los ojos, no sabía cuanto había dormido, pero el cielo celeste oscuro de antes había pasado a ser un violeta claro, y el sol se hallaba muy a su izquierda.
A su lado, Temari siguió durmiendo pero no por mucho, en algún momento de la siesta había cambiado su posición para que estuviesen cara a cara.
-Buenos días.- Dijo con su voz aletargada y algo ronca por la hora de sueño.
Él apreció como ella abría sus ojos, permitiéndole ver el azul más hermoso que alguna vez había presenciado. Mechones rebeldes de cabello rubio se posaban sobre su cara suave y adormilada.
-Hola.- Respondió ella antes de volver a cerrar sus ojos, le sonreía débilmente.
Los últimos retazos de los rayos solares del día se posaban sobre la figura femenina, confiriéndole un aura que a Shikamaru le pareció totalmente única. Estaba atardeciendo, probablemente deberían irse pronto, sin embargo, se permitiría seguir observando un poco más a la rubia, que mantenía sus piernas y la mitad de su cuerpo sobre él. Le sonreía de una manera tan dulce, no siempre uno podía ver a Temari de esa manera, entendió que era el único espectador de el espectáculo más bello que podría haber. La rubia, al saberse observada por el muchacho, volvió a dedicarle su contacto visual y soltó una minúscula risa entre dientes.
Lo único en lo que él pudo pensar entonces, fue en que acababa de darse cuenta de que era así como quería despertar todos los días.
