N/A: Naruto no me pertenece, y se nota porque no soy japonesa. Disfruten la lectura!


Reto 30 días de OTP

Día 4: En una cita


Sus citas favoritas, eran las citas no-citas. Les gustaba estar tirados sobre la hierba, o en el sofá, o en el suelo, o la cama, simplemente estar acurrucados sin que nadie los moleste.

Por lo que se desacostumbraron totalmente a tener citas convencionales, así que cuando Temari lo mencionó, lo primero que Shikamaru pensó fue ''Cuanto problema''.

Sin embargo, al día siguiente estaban los dos comiendo en un restaurante al menos dos niveles por encima de lo que acostumbraban en el nivel de decencia. Ella quería reírse, hacía tiempo desde la última vez que hicieron algo juntos que no fuese acurrucarse o jugar shogi. Él apenas se había dado cuenta de la situación, desde que desarrollaron la confianza y la seguridad suficiente como para quedarse dormidos juntos, todo era más fácil. Claro que le gustaba salir, pero tan holgazán como él era, resultaba mucho más cómodo tirarse con su chica a ver las nubes. Tiempo juntos, haciendo lo que le gustaba, gratis, y un montón de contacto físico.

Se sentaron uno frente al otro y comieron. Shikamaru tenía su, cada vez menos frecuente, cara de aburrimiento mientras veía a Temari comer, apoyando su cabeza sobre su puño. La chica le lanzó cortas miradas antes de aguantarse una pequeña risa viendo a su plato de comida.

-¿De qué te ríes?- Le preguntó él, con el comienzo de una sonrisa dibujada en el rostro.

-Nada.-Dijo y tomó un sorbo de su bebida.-Sólo es algo raro salir contigo.-

-Pero es esto lo que tú querías ¿Verdad?- Sólo le faltaba cambiar de opinión ahora.

-Sí, claro. Esto es lindo.- Respondió mirando directo a los ojos marrones.

Ella tenía el cabello arreglado en dos coletas; sentados uno frente al otro en un restaurante bonito, y el atuendo blanco que ella llevaba, estaba recordándole en varias formas a sucesos del pasado. Una risa entre dientes se le escapó.

-¿Y ahora de que te ríes tú?- Le cuestionó curiosa.

-Esto me hace pensar en nuestra primera cita.- Por aquellos tiempos las cosas eran un poco distintas, ahora estar sentados a la distancia de un mesa le hacía sentir que algo faltaba. Le faltaba estar cerca fisicamente y tocarla.

-Sí, creo que es verdad.- Ella estiró la mano para rozarle la suya con la punta de sus dedos. No era suficiente aún.

Se levantó de su asiento y caminó los dos pasos necesarios para quedar al lado de Temari, tomó asiento junto a ella y le pasó un brazo por sobre los hombros, sin apartar la vista de sus ojos azules.

-Mucho mejor.- Soltó apartando un mechón de cabello rubio, dejándolo detrás de su oreja.-¿Qué decías?-

Se sentían cómodos hablando con los rostros tan cerca, apenas se daban cuenta de que lo hacían. Luego de un rato, ella lo besó en los labios.

-Vamos, vayamos a descansar un rato.- Él sonrió ante la propuesta.

Al final, una cita suya no podía considerarse como tal si no incluía una sesión de abrazos y cariño.


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