Reto 30 días de OTP

Día 5: Besándose


Eran personas apasionadas, y les encantaban los besos apasionados.

A Shikamaru le gustaba acorralarla contra la cama, presionar su cuerpo con el de ella y acariciarle las piernas, a la vez que penetraba su boca con su lengua, saboreando cuanto pudiese de la esencia del calor y el desierto.

Ella le rodeaba el cuello con los brazos, hundiéndose más y más en el beso. Mientras que las manos de él trataban de contornearle la figura. Los besos eran ruidosos y húmedos; profundos y amorosos. Ambos llegaban a pensar que era imposible la vida más allá de los labios ajenos.

A Temari le gustaba morder, era una especie de manía, sin embargo, esta se reducía mientras más y más se iba perdiendo en el calor del momento.

Ella trasladaba los besos al cuello de su amante, dejándole rastros de saliva y pequeñas mordidas cariñosas, él aprovecharía para desatar las coletas de Temari porque, diablos, si iba a despojarla de toda su ropa, no iba a soportar ver su cabello de otra forma que no fuera suelto, libre. El ninja acunó la cara de la rubia entre sus manos y la llevó hasta volver a sus labios, pasando a acariciar todo el cabello claro y sedoso.

La forma en que Shikamaru la tocaba la hacía soltar pequeños gemidos involuntarios, él estaba desesperado por tocar su piel desnuda.

Las lenguas luchaban, las respiraciones agitadas, las caricias eran rudas, pero al mismo tiempo, él la trataba como si Temari fuese algo sagrado o divino, y quizás lo era.

Durante todo el acto, los besos serían una constante, en los labios y en prácticamente, cada tramo de piel que encontraran, era parte esencial de la pasión.

Pero no eran los únicos besos, ni de lejos. Amaban besarse, y también les encantaban los besos dulces y tiernos.

Por lo que, si alguna de esas mañanas en las que despertaban desnudos y juntos, él debía irse temprano por alguna labor, se levantaría y le dejaría un beso en la frente a la rubia.

Le apartaría algunos mechones del rostro admirando toda esa belleza, mientras ella apenas estaría a medio despertar.

Él le explicaría porque debía irse y ella entendería.

-Te amo.- Le dijo antes de marcharse, volviendo a besar su frente. -Te veré luego.-

-Shikamaru.- Lo llamaría ella, tomando su muñeca antes de que pudiese irse, atrayéndolo hasta que le dejara un beso suave y tierno en los labios.- También te amo.-

Amaban los besos pasionales, pero sin duda, no hay ni una cosa en el mundo por la que cambiarían los besos dulces.