N/A: Hola! Bueno luego de unos 45 días sin públicar, es evidente que hacer el reto en 30 días seguidos fue un fracaso, pero con todos los exámenes y el hecho de que empecé a trabajar, escribir fue muy dificil, así que supongo que voy a hacerlo a mi ritmo. Le estoy teniendo bastante cariño a esta história y a cada uno de los cápitulos y me sentiría horrible abandonandola (JAMÁS la abandonaría, la idea es INACEPTABLE, no me voy a rendir) así que espero que continuen apoyando este proyectito. Ya en las vacaciones creo que intentaré un reto 30 days en un mes pero no sé con que pareja será. Los reviews me hicieron mis días, son tan sweet. Sin más pormenores, que lo disfruten y gracias por leer.
Reto 30 días de OTP
Día 6: Usando la ropa del otro.
-Oye, vamos.- Le insistió ella de nuevo.
-No.-
-¿Sí?-
-No quiero.-
Ella sonrió desde su lugar en la cama. A penas se levantaban, afuera el día estaba especialmente soleado, por lo que la habitación estaba notablemente iluminada, desde que lo primero que Shikamaru había hecho al despabilarse fue abrir las cortinas de par en par.
-Ah, por favor. Inténtalo.- La rubia rodó en el colchón, pasando de estar boca abajo, a apoyarse sobre su costado.
¿Qué pretendía pidiéndole eso?-No seas latosa.-
-Solo quiero ver.- Insistió.
-Por enésima vez, no voy a usar tu ropa interior.- Le espetó él, abrochando el botón de su pantalón.
Ella tuvo que aguantar la risa al escucharlo decir esa frase. Se le antojaba graciosa la cara de niño caprichoso que había puesto apenas le comentó la propuesta.
-Solo será un segundo, lo prometo.-
-Temari, hablo enserio.- No solo le parecía ridícula la idea que le había planteado la rubia, y no solo parecía ser la cosa más incomoda que podría haber para un hombre; en sentido tanto moral, como físico. Es que no estaba marcado en la naturaleza que los chicos usaran la ropa de sus chicas.
-¿Por qué no?- Ella hizo un puchero, acostándose sobre su abdomen.
Shikamaru estaba de pie a un lado de la cama con una camisa nueva en sus manos ya que la usada la noche anterior estaba ocupada.
-Es simple, algo se ve lindo usando ropa más grande, usando ropa más pequeña de lo que debe se ve ridículo.- Explicó su lógica.
-Mírame.-
Él lo hizo, enfocó toda su mirada en ella en el momento en que esta se volteó sobre su espalda. Temari en una camisa negra que a él le pertenecía. Hermosa. No obstante de sus replicas, él amaba verla usar su ropa. Era así como debía ser, ella con sus prendas, no al revés. Era increíble pensar que ya llevaban poco más de un año juntos, y por primera vez en su vida él sentía que era completamente feliz, esa chica le provocaba sensaciones y le hacia sentir emociones que jamás hubiese imaginado posibles, pero lo que pedía era estúpido; era increíble que esa diosa estuviese en su cama, vistiendo su camisa, sobrándole tela por todos lados, tapando lo justo y necesario para hacerla irresistible a la vista, esa diosa de piernas fuertes y esbeltas, esa diosa arrogante y malhumorada, pero que lo era todo para él. Ella lo miraba con esos orbes azules, con seguridad, sin miedo de verlo directo a los ojos, quizá estaba tratando de enamorarlo más aún, si es que era posible.
-No, lo haré.- Protestó él de nuevo.
Ella soltó una risita.
-Esto no te hará menos hombre, solo quiero ver como te sienta.- Ella estiró la pierna hasta tocarle el pecho, la prenda de encaje estaba en su pie, facilitándosela.
-Que no.- Él tomo la prenda y se la arrojó para que volviese con su dueña.
Y esta vez le tocó a Temari hacer una expresión molesta.-¿Cuál es tu maldito problema?-
-Ya te he dicho un millón de veces que no lo haré.-
-Eres un idiota.- Le soltó ásperamente.
-Que mujer problemática.-
-Oh ¿acaso tu pequeño orgullo de macho no te lo permite?- Se burlo en tono sarcástico.
-Mira, no quiero hacerlo, así que no lo haré y aquí se termina la discusión.- Finalizó él, mientras se colocaba la camisa y salía del cuarto, dejándola allí.
Ella estaba enojada con él, lo de la ropa interior había sido un chiste, pero la brusca negativa de él y el hecho de que ella ahora estaba molesta, requerían de llevar las cosas más lejos. Ella no era una mujer con la cual había que meterse, y Shikamaru debía ser el primero en saberlo. Haría que usara su ropa.
Al día siguiente, Shikamaru salía del baño, algo adormilado a pesar del agua caliente, una toalla colgaba de su cadera a la vez que iba directo a la canasta con ropa limpia que tenia, tomó la primera camiseta en la fila, una negra que estaba de reversa, a él no le importó y siguió, poniéndose los primeros pantalones que encontró. Con un bostezo se rascó el pectoral.
Salió de su casa, el sol le daba directo en la cara y hacía que sus ojos se cerraran más, cuando se encontró con Ino y Choji no reparó en la mirada de la rubia, solo le resultó rara la manera en que se despidió y se alejó.
De hecho, no se detuvo a sentirse observado por ninguna de las miradas de quienes pasaban por su lado, y continuó su camino hasta el restaurante donde varios de los muchachos lo estarían esperando.
Llegó bostezando, la energía de Naruto solo hacía que tuviese más ganas de volver a dormir.
No se hizo consiente hasta que el rubio preguntó si llevaba una camisa nueva, en la inocencia del ninja no pretendía burlarse de él, es más, Naruto tampoco lo había notado. Y ¿a qué rayos se refería con eso? Claro, había sentido comezón en el lado izquierdo del pecho y notaba que no le quedaba suelta en los costados como solía pasar con sus camisetas, de hecho, estaba algo apretada...¡Esperen!
Toda su pesadumbres se removió de golpe cuando abrió los ojos en grande y se puso a ver con detenimiento lo que llevaba puesto, era un camiseta negra, eso era seguro, pero las mangas le quedaban ajustadas al igual que la zona de las costillas, le picaba en varias zonas y si el cuello no fuese algo escotado, estaba seguro que le apretaría; bajó la mirada hacía la prenda de ropa, y se dio cuenta que el limite de la tela se elevaba al menos dos centímetros por encima de su cadera, dejando visible la piel de su vientre. Miró por dentro del escote para encontrarse con el bordado de lo que parecía una rosa acariciando su pectoral.
Salió en ese momento del lugar; con el ombligo al aire caminó apurado hasta su casa, donde Temari lo esperaba afuera, con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro, tanto de orgullo por conseguir lo que quería, como de diversión por poner a su pareja en tal situación.
Ella. Ella lo había dejado salir a la calle así, todo por no querer cumplir sus caprichos. Estaba furioso, e iba a gritarle.
-Te dije que ibas a usar algo de mi ropa.-
-¿Qué diablos, mujer?- Ella soltó una risita.
-Vamos, deja de lloriquear, fui buena está vez.-
-No es gracioso, voy a quitarme tu maldita...-
Quedó bloqueado cuando intentó levantar la tela por encima de su cabeza, y encontrarse con que esta era tan pequeña que no podía desacerse de ella del modo convencional. La ninja de la arena no pudo evitar carcajear viendo al muchcacho tratar sin resultados remover la prenda de ropa que se negaba a soltarlo. Era una lección, ella tenía lo que quería y no era alguien a quien convenía hacer enojar. Sin embargo, agradeció que esa no era su ropa favorita, pues por lo que acontecía era evidente que quizás hiciese falta un kunai para quitar a su novio de la camisa.
