Reto 30 días de OTP
Día 8: Haciendo Compras
Shikamaru arrastraba el carrito metálico delante de él por los relucientes pasillos recién limpiados; mientras que Temari iba a la cabecera y dirigía el rumbo a través de la tienda de víveres, no llevaba una lista escrita, sino que ella era su propia lista; aún así, esta capitana, por lo general tan directa y frontal, y que le gusta esperar en las filas tan poco como a él, decidió ser más libre y llevarlo a recorrer todos los pasillos. Y a pesar de que ya estaban en la tercera doble fila de góndolas, lo único seguro había sido el momento de pasar frente a los vegetales y frutas.
El castaño estornudó al acercarse a esa zona, si la tienda ya estaba de por si fresca debido al aire acondicionado, esa parte que tenía un ambiente particular para mantener el estado de la mercadería, era un invierno en comparación.
-Hmp ¿No puedes resistir el frío, bebito?- Se burló ella, acercándose a las góndolas y llenando sus brazos de diversas frutas. Sin embargo, al exponerse tanto al aire refrigerador, no pudo evitar que su cuerpo, poco acostumbrado a él, la traicionara y estornudara ella también. Leve, pero un estornudo al fin y al cabo.
-Já ¿Y qué me dices tú, chica de la arena?- Mencionó apoyado en el carrito, a la par que ella dejaba todo lo obtenido dentro del mismo. Temari rodó los ojos.
Se alejaron de la zona de verdulería, no antes de que la rubia soltara dos estornudos más, agudos y tiernos, según Shikamaru.
Continuaron su misión en el supermercado, pasando por la zona de limpieza e higiene personal (de donde extrajeron shampoo y desodorante) y llegando a las golosinas y snacks, siempre acompañados por la monótona música de fondo; Temari solo pasaba sus ojos por las góndolas, pero caminando directo y sin pausa, no dejándose llevar por los productos empaquetados, que en el fondo eran su debilidad; Shikamaru, por otro lado, se concentraba en que el carro no se desviara, mientras no dejaba de tener un ojo atento sobre su mujer, bajando de vez en cuando para apreciar el movimiento de las caderas de ella al pavonearse por los pasillos de linóleo.
Temari comenzó a hablar y a divagar sobre las compras, pero el más joven ni la estaba escuchando, ya que su atención había quedado concentrada en los anaqueles, cuando identificó entre las variedades de frituras a las patatas de barbacoa y detuvo el carrito frente a aquellos estantes llenos de coloridas bolsas plásticas.
-¿Me estás escuchando?- Ella se volteó al no oír ni ruido de su acompañante, lo observó a unos quince pasos de distancia. Caminó firmemente hasta él para encontrarlo con la mirada clavada en la estantería.-¿Qué haces?-
-Mira, son las favoritas de Choji.- Y tomó una de las bolsas, casi por completo roja. Leyó la etiqueta para asegurarse.
-Oh, no. Olvídalo.- Sentenció antes de que él pudiese colocar dos bolsas de papas en el carro.
-¿Qué?-
-No llevaremos eso.-
-¿Por qué no? Claro que las llevaremos.- Dijo con los envoltorios aún en la mano.
-Debes dejar de comer como un niño.- Temari trató de arrebatarle el paquete de un manotazo veloz, pero se quedó en el intento debido a que él las apartó de su agarre.
-Déjame en paz, mujer.- Él tironeó de las papas, mientras que la rubia alcanzaba un extremo e intentaba devolverla a la góndola.
-Eres un adulto, no puedes seguir envenenándote con esto.- Frunció el ceño, tratando sin éxito de intimidar a Shikamaru.
-Sí puedo.-
-Madura, niño.-
-Quita.-
-Quita tú.-
-Que molesta eres.- Hablaban con los dientes apretados. Intentó alejar la bolsa de ella, elevándola por encima de su cabeza; pero la rubia seguía estirándose hasta casi alcanzarlo.
-Basta, dámelo.- Gruñó.
De esta forma, mientras peleaban por el snack, ella se convirtió en presa fácil para que Shikamaru tomara la oportunidad de pasar un brazo al rededor de su cintura, y girarla hasta acorralarla entre su cuerpo y el carrito del mercado, ella se sonrojó, sintiendo toda su cara arder, e inconscientemente, soltando su agarre sobre la disputada bolsa. El ninja la rodeó con sus brazos y acercó el artilugio en un rápido movimiento, de modo que ella sintió la barra metálica recubierta en plástico presionándose contra la parte media de su espalda. En un instante, el castaño le dirigió esa mueca sexy que tanto le gustaba a la rubia y estrelló sus labios con los suyos; la besó, profunda y apasionadamente.
En el momento en que se unieron sus labios, la ojiazul se mostró más que de acuerdo con el contacto, acomodando las manos en el pecho de su hombre, y permitiéndole sus lenguas encontrase. Sintió como su cabeza se comenzaba a nublar.
Con sigilo, Shikamaru liberó sus manos y volcó toda su atención en seguir besando fogosamente a la mujer que tenía entre brazos, estos últimos la abrazaron fuertemente, acercándola un poco más a sí mismo. Temari ante esto, subió los suyos propios hasta que rodearon el cuello del ninja, los dedos inquietos de su mano izquierda comenzaron a jugar con el cabello del otro y tironearon, casi dolorosamente, de ellos al sentir la lengua de él relamiéndole los labios, antes de adentrarse nuevamente en su boca ¿Sabría él cuanto la enloquecía aquello? Seguramente, él era el niño listo a fin de cuentas.
En ese momento, dejó de importarle por completo el molesto olor a desinfectante en el pasillo, incluso la música repetitiva y aburrida que sonaba en los parlantes perdió su poco protagonismo, de hecho, ¿Qué música? Solo sentía como el calor iniciado en su estómago se extendía por todo su cuerpo.
Aunque estaban absortos en el beso, no perdían completa consciencia de en donde estaban, pero poco importó ese detalle. Una mano del hombre bajó a la cintura femenina, mientras que la otra acariciaba la parte trasera de su pálido cuello, era suave y delicado, ella no podía evitar sentir el calor de su abrazo y se acercó un poco más, si es que era posible. Le fue inevitable a la kunoichi soltar un minúsculo gemido.
Al diablo el lugar, era un buen beso.
Bueno, fue un buen beso. Porque una voz vibrante y elevada se escuchó pidiendo atención un par de veces, y aunque era difícil ignorarla, hicieron un gran trabajo intentándolo; provocó que los ninjas frenaran el contacto de sus labios, sin destruir del todo la cercanía de sus cuerpos. El joven que, no aparentaba más de 17 años, les regañó, diciendo que no podían estar haciendo aquello en ese lugar. El niño con delantal los regañó.
-Claro, lo siento.- Dijo rápidamente Shikamaru, fue tan veloz que Temari apenas pudo percatarse del momento en que se separó y se llevó lejos al carrito, tomando la delantera en el pasillo.
Ella se quedó inmóvil un momento más, sintiendo frio en sus labios por la repentina separación de los de su amante. Al despertar de su trance, se apuró en seguir a su compañero, cuyas deseadas bolsas de papas, estaban depositadas cómodamente en el carrito.
