Reto 30 días de OTP
Día 15: Con un estilo de ropa diferente.
El calor era insufrible. Por supuesto, él había anticipado que tendría que someterse a altas temperaturas, y que lo toleraría; mas lo que se había imaginado no se comparaba con aquello. No entendía por qué nadie le había advertido que el viaje a Sunagakure podía ser como una tranquila caminata por el mismísimo fuego del infierno, en vez de solo decirle "cuídate del sol" un par de veces ¡Era un maldito desierto!
Shikamaru llegó a la vivienda de los hermanos de la Arena, aunque se le ocurrió que en aquel país, cualquier grupo de hermanos podían ser los hermanos de la Arena; con una leve capa de sudor recorriéndolo de pies a cabeza, y con leve, quería decir que estaba empapado en transpiración; le faltaba el aire, y se hizo una nota mental de consultar si en esa aldea había algo parecido al aire o si solo respiraban el viento que les traían las brisas, algunas demasiado calientes, y otras demasiado frías.
Y no es que él quisiera ser recibido con una fiesta, pero cuando a alguien le dicen "siéntete como en tu casa" o similares, por lo general, no se espera que lo digan enserio, y mucho menos espera que lo vayan a dejar solo en el salón principal como si no pudiese robar o romper algo, por supuesto, no lo haría. Sin nada mejor que hacer por el momento, decidió rehidratarse correctamente. Dentro de los edificios el aire era mejor, por lo menos sus pulmones volvían a probar una temperatura estable.
Escuchó la puerta abrirse, y seguido de esto apareció una figura antropomórfica, que más bien parecía una sombra blanca, el traje cubría sus piernas y tronco; la mayor parte de su rostro se ocultaba tras un pañuelo unido al gorro, de este último se escapaban mechones rubios. A pesar del atuendo, al ver los ojos azules no tuvo ni una duda de quien se trataba; y por un segundo, hubiese jurado que ella parecía feliz de verlo.
-Temari.- Saludó un poco descolocado; la sombra, mejor conocida como su novia, murmuró algo por debajo del barbijo y caminó cerca suyo, antes de descubrir su cara.
-Shikamaru, bienvenido.- Lo recibió. Incluso antes de que apartara la tela de su rostro, él ya sabía que ella estaba sonriendo.
-Hola. Oye, no te ofendas pero...¿Qué es eso?-
-¿Eh?¿De qué hablas? Este es un atuendo común aquí, en especial en la época en que hay más probabilidad de tormentas de arena.- Explicó, viéndolo por encima del hombro.- Espérame un momento.-
-Claro.- Ella ingresó en la que, él supuso, era su habitación ¿Qué otra cosa haría sino esperarla?¿Huir? Acababa de llegar, y aún no lo había maltratado.
Nuevamente solo en el salón, las bienvenidas en Suna eran raras.
Tras unos minutos de espera, algo llamó su atención, sobre un mueble, un marco rojo adornaba a una mujer joven de pelo castaño y corto, que sonreía a la cámara, tenía la piel pálida y la mirada dulce; era como ver a una Temari con los colores cambiados, pero esos ojos...el parecido era innegable.
-Esa era mamá.- Al darse vuelta, la rubia se encontraba un metro tras él. Incluso la sonrisa suave que le mostraba en ese momento era idéntica a la foto; como si, a pesar de las rabietas, su estado natural fuera ese, el de ambas de hecho.
-¿Sabes? Nunca te había visto con eso puesto. Te queda bien.- Mencionó.
Ella fue a la cocina, se había quitado su traje protector y en su lugar llevaba una camisa sin mangas que rozaba la mitad de sus muslos, la tela blanca tenía unas aberturas en los laterales que delataban un pantalón negro, lo suficientemente corto para que, viéndola de frente o de espalda, apenas pudiese distinguirselo; una cinta ancha a modo de faja delineaba su cintura. Las muñequeras negras y la banda ninja de su aldea no la abandonaban, obviamente.
-Claro que no lo has visto ¿qué crees?¿que en mi armario solo tengo kimonos negros y un par de vestidos?- Se burló ella desde la otra habitación.
-Bueno...- El castaño rascó la parte posterior de su cuello. Temari volvió y se apoyó en el marco de la puerta, fingiendo que no había pasado los últimos días decidiendo que ponerse para verse linda pero que no pareciera que se esforzaba por ello.
-Además, tampoco te había visto ese conjunto ¿ropa nueva?- Ella lo miró de arriba a abajo con una sonrisa.
Había dejado en un sofá el sombrero que usó para protegerse del sol, quedando con su camisa verde holgada, suelta y algo mojada; llevaba unos pantalones negros y unas botas adecuadas para el viaje que no dejaban escapar el dobladillo; la banda, como siempre, atada al brazo. En realidad, era la ropa con más estilo dentro de lo que sería práctico para el recorrido.
-No puedo creer el calor que hace aquí.- El muchacho intentó distraer su atención. No podía creer que luego de tantos reencuentros siendo amigos, lo primero que se le ocurriera hacer siendo novios fuera hablar del clima. Ella lanzó una carcajada.
-Claro que hace calor. No es mi culpa que decidieras visitarnos en la época más calurosa del año.-
-Pues, fue horrible.- Dijo él.-Casi pienso que no iba a llegar.-
-Oh que exagerado. Ahora sí que lloriqueas ¿No, bebito? Además, no es como si tu vivieras en el lugar más perfecto.- Cruzó sus brazos.
-¿A qué te refieres?-
-Tu aldea es muy húmeda.-
-¿De qué hablas? Por lo menos no vivo en un cráter seco lleno de arena.-
-Idiota.-
-Vamos, no me insultes.- Dijo él.
-Pero eres un idiota. Mi aldea es magnifica.- Ninguno de los dos quería pelear pero ¿acaso no podían hacer algo mejor? Hubo unos momentos de silencio y fruncirse el ceño hasta que la chica aceptó ser la primera en rendirse, y se lo hizo saber con un suspiro.-¿Y qué?¿Acaso no estás feliz de verme?-
Ella le pasó los brazos al rededor del cuello y lo miró directo a los ojos. Le tocó a él ceder.
-Claro que sí.- Shikamaru rodeó la cintura de su novia, abrazándola por fin. No se hacía una idea de lo mucho que la había extrañado. Teniéndola ahí, sentía que soportar ese horrible viaje por una chica no era tan ridículo como parecía.
Era uno de los motivos por los que ella había dudado levemente cuando él le propuso formalmente que estuvieran juntos, y él no la dejaría hacerlo de nuevo, quería mostrarle que funcionaría, que podían tener una relación genial a pesar de vivir en aldeas distintas, a pesar de no poder verse todos los días, incluso si ella provenía de un lugar con un ecosistema que haría al mismo satanás sofocarse.
Con sus dedos, tocó el mentón femenino para guiarla a sus labios, la besó suave, sin apuro, para que ambos disfrutaran esa sensación que hace unos meses no sentían. A pesar de que les había costado un poco acostumbrarse a esas expresiones románticas tan directas, especialmente a los besos, con un tiempo limitado no había espacio para el pudor, no podían negarse aquello que los hacía sentir tan bien.
-Te retrasaste un poco. Casi salgo a buscarte por si debía rescatarte de nuevo.- Dijo al separarse. Escondió su frente en la curvatura del cuello masculino, porque podía y quería, disfrutando de tenerlo cerca.
-Vaya que eres problemática.- Dijo él antes de presionar sus labios en el cabello rubio y dejar descansar su cabeza sobre la de ella.
Él aún seguía sudado, y ella tenía un poco de suciedad en la cara, pero no importaba un comino. Probablemente, hacía mucho calor como para que alguien que no fueran ellos pensara en abrazarse. De hecho, llegar a ese lugar le había hecho pensar que no debía ser sorpresa que su novia fuese tan ruda, que todos los ninjas de la arena que conocía lo fuesen, tener que sobrevivir allí, por lo menos a él lo volvería loco; sumado a todo lo que Shikamaru sabía que a ella le había tocado vivir, solo aumentaba lo fuerte que creía, ella era. Quizá salir con Temari no fuera lo más sencillo del mundo, pero sabia que de verdad valía la pena.
-Por cierto, deberías irte preparando para la noche.- Comentó ella.
-¿Eh?- Se alarmó. Miró a la rubia buscando una respuesta. Ella levantó la vista hacía él.
-En el desierto hace mucho frio de noche. Creo que tanto como en tu aldea en invierno. Espero que hayas empacado bien.- Ella y sus ojos azules le sonrieron.
Que fastidio. Mucho calor, mucho frio; de verdad que todo parecía ser difícil en el desierto. Valía la pena, claro, pero mejor que ella fuera a visitarlo a Konoha la próxima vez.
