Reto 30 días de OTP

Día 16: En su ritual matutino.


6:07 am

Sus parpados se abrieron, aunque aún los sentía pesados. Se encontró con la habitación apenas iluminada por los rayos solares que se colaban por debajo de las cortinas. Se estiró como pudo, sin moverse demasiado en la cama y su hombro emitió un quejido. Afuera, el cielo mezclaba un celeste muy blanco con un rosa casi de fantasía, se escuchaban los ruidos de la naturaleza, mientras que el mismo sol parecía querer dormir otro rato. Temari consideró que estaba lista para empezar el día, y cerró los ojos unos minutos más.

-Shika...Mmmh, Shika. Despierta.- Comenzó a zarandear al hombre a su lado, casi como si pretendiera sacarle el sueño del cuerpo como se le saca el polvo a una sábana sucia. Él, tan vago, ni siquiera había sido capaz de levantar el brazo que reposaba sobre el regazo de la dama, seguía abrazándola, casi pidiéndole que ella también vuelva a dormir.

-Mmhh...mmmmh.- Se quejó en voz baja.

La rubia pasó una mano por el cabello suelto de su pareja y suspiró, antes de levantarse.

Comenzó a repasar mentalmente las tareas que le esperaban aquel día, papeles, informes, tratados, y probablemente algunos cafés. Fue al baño a lavarse la cara, intentando quitarse ambos: la expresión de psicópata y el sueño, se sacó las lagañas. El agua fría a veces ayudaba a devolverle los sentidos.

Mientras el vago de Shikamaru apenas se percataba de que era de día, ella esquematizaba esas 24 horas en su cabeza, tanto sus tareas, como sus metas, incluso su tiempo libre; aunque probablemente no cumpliría ni con la mitad de lo planeado. Pensaba desde la ropa que se pondría, hasta lo que haría de comer, y aquello le hacía plantearse la palabra desayuno; el castaño seguía durmiendo y aunque no tenía problema alguno en desayunar sola, le gustaba más si tenía cierta compañía.

Miró la puerta de su habitación compartida, recordó lo suave de su edredón y lo cómoda y calentita que era su cama.

-Oye, despierta.- Murmuró en el oído del hombre.

-No.- Dijo el otro, ella no estaba segura de su estado de consciencia. No conseguiría nada así. Comenzó a lamer el lóbulo de la oreja de Shikamaru, recibiendo un gemido sorprendido en respuesta.

-¿Te gusta?- Dijo coqueta, su pareja asintió, y volvió a gemir cuando ella tironeó de él con sus dientes.-Si quieres más...¡Levántate, idiota!-

Ella le asestó un puñetazo sobre el omoplato, y él lanzó un quejido, pero siguió en su posición, no dándole importancia alguna al hecho de haber caído en su trampa. Temari suspiró resignada, no podía culparlo, esa cama tenía algo que la hacía ideal para quedarse allí todo el día.

7:07 am

-Tema...-

-No...- Se quejó la rubia.

-Tema, ya es hora. Levantémonos.- El Nara movía levemente por el hombro a la mujer que hace segundos abrazaba por la espalda.

Decidió dejarla allí un rato más, por lo que procedió a buscar algo de ropa y tomar un baño. Agua caliente y vapor por la mañana era algo bello para Shikamaru ¿A quién se le había ocurrido eso de ir a trabajar tan temprano?

Cuando volvió a su cuarto, Temari seguía donde la había dejado; se preguntó si había vuelto a dormirse o si solo estaba reposando ¿y luego el holgazán era él? Se sentó en su lado de la cama y meditó lo que pasaría si la dejaba, solo por hoy, dormir un poco más; concluyó que no tenía ganas de recibir una paliza, y mucho menos porque su mujer se levantara de mal humor al haber dormido de más. Comenzó a zarandearla otra vez.

-Ya. Ya voy.- Murmuró entre sueños. Conocía esa voz dormida.

-Vamos, mujer. No puedes quedarte así hoy. Vamos a trabajar.-

-No quiero.- Estaba un poco más despierta.

-Lo sé, pero no hay de otra.- Le acarició la mejilla y el cabello. Ella lo miró con sus ojos azules somnolientos y estiró ambos brazos en su dirección.

Él cedió y la abrazó, recostándose de nuevo. Todavía había tiempo.

Picoteó sus labios. A ambos les gustaría aprovechar más esos momentos matutinos juntos, pero era difícil, así que se conformaban con los besos, y compartir la primera taza de café diaria.

-Buenos días.- Saludó ella suavemente, una sonrisa de cama jugando en sus comisuras.

-Buenos días, mujer.- Respondió antes de besarla nuevamente. Despertarse juntos cada mañana ya era de por sí una bendición, también el simple hecho de poder verse cuando quisieran en lugar de tener que esperar.

Reposaron conscientes en la cama mientras disfrutaban de su intimidad, miradas y caricias infaltables, los pies tocándose como si jugaran. Una porción de cariños antes del desayuno era la mejor forma de empezar el día.


A/N: ¡Hola! ¿Me extrañaron? Ya superamos la mitad, que logro...y ya he escrito hasta el cap 20 aproximadamente, así que estén atentos. Gracias por leer!