Reto 30 días de OTP
Día 19 (ponele): Con ropa formal
Cuando Shikamaru se enteró que debía servir como guardaespaldas en una fiesta, pensó que sería algo tan sumamente simple. Parece que se equivocó.
Era temprano, pero ya quería volver a dormir, de hecho, no podía esperar a volver a la cama. En lugar de las suaves mantas que podrían cubrirlo, estaban los árboles y arbustos de los bosques a las afuera de Konoha, cuya paz era profanada por la voz irritante de una fémina y los gemidos moribundos de múltiples empaques de comida, lo cual delataba que el tridente Ino Shika Cho estaba de misión. Aparentemente, una familia importante de la Aldea de los artesanos había recibido una carta amenazadora, y aunque aún no se sabía a ciencia cierta la legitimidad de dicha misiva, se los envió de inmediato para hacer de guardaespaldas en la fiesta que la familia daría.
Un error de cálculos. Dada la distancia entre las aldeas, ellos llegarían el mismo día de la reunión, lo cual era bastante problemático; y no es que Shikamaru estuviera deseoso de ser guardia temporal de cualquiera que fuese la familita de ricachones, eso sonaba bastante penoso, pero no tener tiempo de reconocer el lugar y los posibles escapes, entradas y salidas con detenimiento, sí que los complicaba estratégicamente. Esa fue sin duda, la primera problemática.
El camino a la Aldea había sido tan tranquilo como se podría desear, lo cual le resultaba sospechoso para una familia que se supone, tiene mercenarios detrás. O era una falsa alarma, o quienquiera que estuviese asechando a la familia no tenía idea de que los habían contratado, deseaba que fuese una falsa alarma, por favor.
Al llegar a la gran mansión, el trio se sorprendió de ver que su contratante ya estaba hablando con otros tres ninjas, pero más se sorprendieron al ver quienes eran esos tres ninjas. Al estratega no le costó reconocer a hermano 1, hermano 2, y a la más problemática situación que la vida le había puesto delante, personificada en una adolescente rubia y testaruda.
-¿Temari?- Preguntó acercándose. Ella se veía tan sorprendida como él.
-¿Qué están haciendo ustedes aquí?- Dijo de esa manera altiva con la que, al parecer, siempre lo saludaba.
-Estamos en una misión. Aquí, en esta casa.- Intentó explicarse.
-Imposible, esta misión es nuestra.-Contraatacó.
-Es nuestra misión.-
-Nuestra.-
No se dieron cuenta de lo mucho que habían acercado sus rostros hasta que al hombre le tocó aclarar la situación. Si le pedía ayuda a ambas aldeas, claramente, tendría doble protección, bueno, eso y que notó que la Aldea de la arena estaba más cerca de su pueblo cuando ya había enviado un telegrama a la Aldea de la hoja, lo llamó un error afortunado.
-Ja! Parece que trabajaremos juntos.- El muchacho sonrió de lado.
-Así parece, traten de no estorbarnos.- Su sonrisa ladina desapareció ante la arrogancia de la niña, y de sus petulantes hermanos.
Pero eso no fue todo. Lo que aparentaba ser una misión simple, una que no tenía ganas de realizar, pero simple, se convertía más y más en una velada muy molesta. Primero, la falta de tiempo para prepararse; luego, la aparición en escena de esos hermanos tan extraños y, por ende, de la rubia; y ahora ¿a qué se referían con que debía cambiarse para la fiesta? Su amiga, claramente olvidando que estaban ahí por trabajo, saltaba de alegría por ponerse un lindo vestido; él no tanto. Entendía que su ropa normal no pasaría desapercibida en una fiesta de alta sociedad, pero un esmoquin sería toda una molestia para saltar y correr a la hora de capturar a un criminal, si es que había uno. Eso pensaba mientras se abotonaba la camisa inmaculadamente blanca sobre la que luciría una corbata verde; luego se colocó los pantalones negros y el saco que iba a juego recordando que había pocas probabilidades de que algo raro ocurriese en la fiesta, y si pasaba, seguramente podría usar esos estúpidos zapatos como arma ninja; el calzado que debía usar no le gustaba nada, estos terminaban en una punta que se extendía más allá de sus pies, y eran algo incómodos.
Sí, el traje definitivamente sería un problema, pero al ver a la cabeza del grupo de Suna, supo que ella probablemente lo tenía peor.
Sus amigos vestían igualmente elegantes cuando vieron bajar por las escaleras al trío de la arena, que en su opinión, por primera vez lucían como pertenecientes a la aristocracia de su pueblo. Ambos hermanos llevaban traje, pero quien se robaba todas las miradas, o por lo menos las suyas, era Temari; su vestido destacaba con el mismo tono de verde que él portaba en su corbata, llevaba unos zapatos negros no muy altos, tan inconvenientes como los suyos; lo que le sorprendió en realidad, fue verla con un par de aretes y un collar plateados, que, aunque brillantes, no podían quitarle protagonismo a los ojos resplandecientes de la chica.
Su mejor amigo le dio un fuerte codazo, solo así se dio cuenta de la cara de estúpido con la que seguramente estaba viendo a la rubia de la arena, sentía calor en todo el rostro desde las mejillas hasta las orejas. Sacudió la cabeza intentando alejar esa sensación, tratando de convencerse de que solo estaba cansado por el viaje.
-Estamos listos para encargarnos si algo sucede, así que relájese.- Le dijo Shikamaru al importante señor de negocios.
Mientras veía a los hermanos acercarse, le invadió la sensación de que aquella encomienda podía no ser tan horrible a fin de cuentas.
Cuando Temari dibujó en su cara una pequeña sonrisa burlona pero confidente al verlo, pensó que si se relajaba, hasta podría disfrutar de la noche. No sabía que era exactamente, pero había algo que no le permitía mantener su vista lejos de la rubia por mucho tiempo, realmente parecía hipnotizado para observar la palidez de su rostro, lo deslumbrante de sus ojos y...¡Ugh! se estaba portando raro, basta.
-No se preocupe, estamos más que capacitados para actuar ante cualquier amenaza.- Dijo ella y su voz flotó por la habitación con un tono fuerte y seguro que era capaz de producirle escalofríos.
-Yo ya había dicho eso.- Comentó el castaño, tratando de sonar molesto.
La otra se giró a verlo y él por un segundo creyó haber perdido el oxigeno.
-Ah, sí! Intenten seguirnos el ritmo, sin molestarnos de ser posible.-
Shikamaru frunció el ceño, no podía creer su arrogancia. Claro, el hecho de que estuviese tan especialmente bonita no cambiaría sus maneras características...¿Qué?¿Bonita? No no no, arreglada, esa era la palabra, arreglada ¿Qué rayos estaba pasándole?
Ella actuaba como la abeja reina del panal, entonces recordó que era Temari de quien hablaba, no de una diosa, no de una chica linda, y definitivamente no de una dulce princesa, aunque en cierto modo, era un princesa, o algo así. Entonces ¿por qué aún no podía sacarle los ojos de encima? Dejó escapar un largo suspiro cuando notó que seguía viéndola como Naruto vería a un tazón de ramen, y no entendía por qué.
Sin duda, tratar con ella era una misión aún más complicada.
N/A: Hola! Se supone que en esta parte les explico porque no subía un cap desde hace como dos meses...pero finjamos que ya lo saben. Ahre. Espero que no me hayan extrañado mucho (mentira, sí quería que me extrañaran)
Espero que les estén gustando mucho estos capítulos y sí, sé que fue cruel que en 'haciendo algo juntos' los haya hecho estar peleando juntos, pero se me hacía interesante escribir una discusión y más una súper emocional, sumado al 'y si...' a Shika se le hubiese pegado el habito de fumar después de lo ocurrido, y Tema llorando, aunque realmente no me guste ver a mi bebé Tema llorando y bla bla bla ya lo saben, así que díganme que les pareció eso. Y ya que estamos, que les pareció éste que espero, haya sido un toquesito más cómico.
Mil gracias por leer. Besos!
