Reto 30 días de OTP
Día 24: Reconciliándose
Cuando Shikamaru tomaba a Temari en sus brazos, y esta se dedicaba a devorarle la boca como si no hubiese un mañana, para luego dejarse caer en la cama; entonces, sabía que no había vuelta atrás ¿Y cómo detenerse luego de eso? Si su cuerpo ya se sentía caliente y el incesante deseo se apoderaba más y más de él.
Mientras sentía las manos femeninas acariciándole el cabello, tirando de él con cada movimiento de su lengua, por poco era imposible contener las ganas de todo lo que quería hacer.
Se acomodó en medio de la cama, tocando su cuerpo por encima de la ropa, pero justo antes de que se decidiera a quitársela, Temari tomó asiento justo donde estaba y se cruzó de brazos.
-Nosotros estábamos discutiendo.- Dijo ella, seria pero apretando los muslos, claramente conteniendo una incipiente humedad.
-Sí ¿Y?- Preguntó él, la frase formulada más bien por su aire caliente y su fuerza de voluntad que por cualquier otra cosa.
Su figura ahí en la cama, con el pelo ya revuelto aunque aún sostenido por sus características coletas, los mechones rubios por todas partes mientras su sonrojo y el calor de su piel delataban las acciones que hace segundos se llevaban a cabo. Tan sexy. Parecía que todo su cuerpo reclamaba ser tocado.
-¿Cómo que y?- Elevó una fina ceja rubia y lo miró con cierta dureza; él no creía que Temari de verdad quisiese charlar justo en ese momento.
-¿Quieres seguir discutiendo?- Shikamaru se quitó la camisa, y ella inevitablemente dirigió la mirada a objeto de su deseo, relamiendo sus labios. Temari sonrió, dándole a entender todo.
Volvió a colocarse sobre ella y atacó su cuello con desenfreno. Las manos de la rubia buscaban disfrutar de cada trozo de piel recién desnuda. Le había permitido eso, y se sentía bien, pero no iba a permitirse perder más ropa antes de desnudarla a ella primero.
-Shikamaru.-Llamó. Analizando su voz, eso no parecía un gemido.
-¿Qué?- Comenzó a recorrer con la punta de su lengua todo el camino hacía sus orejas. Ella dudó un poco.
-¿Recuerdas si apagué el horno?- ¿Eh?
-Sí, lo hiciste.- Mantuvo la paciencia lo mejor que pudo mientras succionaba un poco de su piel, puede que quizá con intención de dejar alguna que otra marca inocente.
Abrió el kimono solo un poco y la punta de sus dedos se encargaron de tentar con sutileza la piel que se dejaba ver, casi como pidiendo permiso, sintiendo el abdomen de la kunoichi tensándose ante su toque suave y delicado.
-Ey, Shika.- No podía ser, esta vez estaba más cerca pero no lo suficiente. Él la ignoró, decidiendo que lo que no fuera un gemido o un ruego no le interesaba en ese momento, y prosiguió a acariciar la piel de su cintura.- Shikamaru.-
-Ugh.-Notando su tono más demandante, él suspiró y apoyó la cabeza en su suave hombro.- ¿Qué quieres?-
-Solo, lamento lo que ocurrió hoy.- Su hilo de voz lo hizo abrir los ojos con sorpresa; una disculpa de Temari era tan difícil de conseguir que bien, podría estar ante un viejo tesoro ninja, se apartó de ella solo un poco.
-Tem, olvídalo. Fue tonto de parte de ambos.- Dijo sin apartar las manos de su piel, ni la mirada de sus bellos ojos.
Ella sonrió con una dulzura que sentía capaz de derretirle el corazón, siempre con la misma intensidad, sin importar cuantas veces la viera.
-Te amo.- Ella dejó salir. El ninja fue quien sonrió esta vez, un poco con ternura, un poco con picardía.
-También te amo, mujer.- Se acercó a besarla con más suavidad y cariño, lo cual no significaba que el calor en su entrepierna se hubiese detenido, por el contrario, ahora era más intenso.
Capturó su boca nuevamente, ella respondió con la misma pasión mientras se iban deshaciendo una a una de cada prenda, tocándose, reencontrándose. No iba a decir que el sexo de reconciliación era su favorito, pero definitivamente estaba cerca.
