Reto 30 Días de OTP

Día 25: Mirándose a los ojos


Aquello se sentía como la gran final de algún campeonato, y los demás gritando y alentando por uno por otro ayudaban a darle esa atmosfera. Shikamaru y Temari eran los únicos invictos de ese singular juego, por el cual todos en la oficina habían dejado de trabajar desde que Naruto cruzó la puerta gritando y retando a quien se le cruzara por el camino.

-No me sorprende, siempre gano.- Dijo ella con la altura que no era raro apreciar en su persona.

-Terminemos con esto.- Determinó él, mientras se sentaban enfrentados a cada lado del escritorio.

Los testigos formaban un circulo a su alrededor, emocionados, deseosos de saber quien sería el gran ganador de lo que hace tanto rato tomaba lugar.

-¿Listo, bebé llorón?- Intimidar al contrincante era algo que había aprovechado desde pequeña antes de batallar.

-Claro, niña.- Respondió con una sonrisa.

Ambos cerraron los ojos mientras se alistaban. Entre quienes apreciaban aquel casual juego de aguantar sin parpadear se encontraba la misma Tsunade, deseosa de aprovechar cualquier suceso que la sacara del trabajo, y fue quien realizó la cuenta regresiva para comenzar la partida.

3, 2, 1!

Cuando la Hokage marcó el inició, abrieron los ojos y el par de ninjas se encontró al rostro ajeno. Mucho más cerca de lo que esperaban.

Ese día habían estado igual de cerca de muchas otras caras, pero eso se sentía distinto. Intentaron no parpadear mientras los orbes azules miraban directamente dentro de los marrones, casi aguantando la respiración, las mejillas rojas a más no poder. Eso definitivamente no era igual.

Ella no solía sentirse cómoda con la cercanía de las personas, pero el rostro casi pegado al de su acompañante le daba la sensación de querer inclinarse un poco más, fue una sorpresa esa sensación de seguridad. Temari jamás pensó que Shikamaru la pudiera hacer sentir así, y tan vulnerable a la vez, sus rodillas temblaron bajo la mesa, mientras se achicaba en su asiento, un leve escalofrío recorriéndole el brazo.

Por su parte, el castaño era conocedor de la belleza de la kunoichi, pero aquello era demasiado. Estaba abrumado. La garganta se le secó y su mente olvidó todo, tanto la multitud de personas que los rodeaban, como el clima hermoso del exterior que había estado apreciando por la ventana. Se preguntó cómo sería posible que su mirada le produjera cosquillas en el estomago.

-No...puedo.-

-Es...demasiado.-

Los dos se sonrojaron con fuerza, tal vez nunca habían estado tan cercanos, era demasiado cerca ¿Cómo era posible sostener una mirada así? Tan profunda, brillante y cargada de emociones. Era como que espacio y tiempo se hubiesen visto suprimidos en las pupilas del otro.

Aunque no fue así, y eso lo notaron cuando, sin poder aguantar más, separaron sus rostros confundidos.

-Ya no.- Dijeron al unísono, mirando en direcciones opuestas.

Inmediatamente, la multitud estalló en quejidos, algunos notoriamente más decepcionados que otros ¿Cómo era posible que el combate final hubiese sido el de menor duración? Dicho empate probablemente dejara a Naruto como el ganador oficial, quien saltó de alegría luego de la decepción ¿Qué rayos había pasado ahí?

El grupo no tardó en disolverse, sin motivo para permanecer, cada uno volviendo a su trabajo, simplemente dejando a la pareja de ninjas atónitos y confundidos en sus asientos, sin atreverse a mirarse directamente a los ojos.

…¿Qué hacer ahora?

-Debo volver al trabajo.- Ella habló tímidamente, tomó uno de los papeles desperdigados por el escritorio, y lo sostuvo frente a ella, manteniendo la mirada gacha y de pronto, olvidando como leer.

-Sí, igual yo.- Él intentó simular que leía algo, aunque si el documento hubiese estado vacío no lo habría notado.

Esos silenciosos segundos se sintieron minutos mientras no podían evitar echarse miradas rápidas, miradas cuyo intento de parecer disimuladas eran infructuosos. Volteaban los rostros cada vez que eran descubiertos, aunque quizá era eso lo que querían. Aquello había sido muy incomodo, pero a la vez...tan lindo.

-Agh.- La tención fue insoportable para la rubia a la larga, y se marchó con su tanda de papeles a donde pudiese trabajar en paz.

Él la observó caminar fuera de la habitación, no sin antes mirar sobre su hombro para dedicarle un último sonrojo.

-Problemática.- Sonrió divertido para sí.

Todo por solo verse a los ojos.