Reto 30 días de OTP
Día 26: Casándose
Shikamaru se hallaba de pie frente a un gran ventanal, golpeando insistentemente su zapato contra el suelo pulido ¿Cuánto faltaba para que fuese la hora? Por suerte, su kimono negro era amplio y le permitía respirar, porque de haber sido solo un poco más ajustado, seguramente estaría arrancándoselo en ese momento. Mantenía su cara inmutable y las manos enganchadas en el pantalón a falta de bolsillos, aunque dentro de él, su corazón amenazaba con salirse de su pecho. Estaba nervioso.
Intentó sostener su postura, y cuando su mejor amigo se lo preguntó, él dejó escapar un suspiro.
-Para nada.- El Akimichi soltó una risa, claramente algo delataba su falta de compostura.
No duró demasiado hasta que ya no pudo disimular, y empezó a acomodarse el abrigo, luego la camisa, y el pantalón; de pronto no podía parar de moverse, no dejaba las manos quietas, tampoco las piernas, cambiando su peso de una a otra como si quisiese ir al baño ¿Podía terminar ya esa tortura?
Por suerte, Choji y Naruto lo alentaban, este último hablándole sobre su experiencia en aquella situación. Pero al futuro esposo, poco le interesaba cuanto ramen había consumido su compañero antes de su boda, solo quería ver a Temari. De hecho, como esa sensación de nudo en el estomago no desapareciera, se sentía capaz de ir a buscarla a su vestidor en cualquier momento, aunque solo faltasen minutos; estaba tan cerca, justo frente a él, y aún así no debía.
Era desesperante.
Quizá su mente podría estar ocupada con otra cosa, como el hecho de que iba a protagonizar una ceremonia muy cursi frente a un montón de sus conocidos, y sin embargo la presencia de su familia y amigos allí afuera no le asustaba, raramente, era lo que menos le importaba en aquel momento. Apenas podía dejar de ver hacía donde se suponía que estaba su futura esposa.
Ya no se sentía como el adulto que se suponía que era, de pronto, volvía a sentirse como un adolescente tonto antes de su primera cita. Que problemático ¿Por qué se estaba exponiendo a aquella situación exactamente?
Las plantas del pasillo esparcían su aroma por toda la habitación, mientras una suave brisa parecía intentar tranquilizarlo. Todos los invitados que había visto parecían tan felices, recordó que él también lo era. Se relajó e intentó adaptarse a todas aquellas emociones...De verdad esperaba que la kunoichi se apresurara.
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Temari presionó sus labios recién pintados uno contra el otro, buscando mantener el suave tono rosa por más tiempo. Se miró en el espejo, y le impresionó contemplarse como una verdadera novia; se veía y se sentía muy bella. No podía esperar a que Shikamaru la viera así.
Se preguntó como estaría él. Muchos creían que no había cosa en el mundo que hiciera a aquel ninja morderse las uñas, pero ella lo conocía mejor, y sabía que probablemente se estuviera apanicando, después de todo, aquello era demasiado problemático para lo que él podía soportar en un día común. Necesitaba verlo, no es que quisiese arruinar la sorpresa, pero...quizá...abrió la cortina solo a la anchura de un dedo, y pudo ver un traje negro, probablemente de Choji, solo un poco más y podría.
-¡Ah!- Dio un brinco cuando la madre de su prometido entró en el cuarto repentinamente.
Para su sorpresa, la mujer se veía mucho más entera de lo que esperaba, después de todo, su pequeño bebé se estaba por casar.
Solo un minuto después, la rubia tuvo que arrepentirse de ese pensamiento, pues la mujer comenzó a llorar en sus brazos. Fuerte. Llevaba una foto de Shikaku en manos. Ahora sí que sentía presión, Yoshino de verdad la consideraba la mujer perfecta para su hijo, y eso era capaz de emocionar a la joven rubia. Probablemente fuera por la interferencia de su futura suegra pero el pánico la invadió, quería llorar, reír, y salir corriendo, escabullirse e ir derecho a los brazos de su prometido.
Con un suspiro se obligó a relajarse, no podían estar los dos al borde del caos, así que si el otro ninja estaba nervioso, ella debía hacer lo posible por mantenerse tranquila y centrada ¿Solo era una boda no?
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-¿Cómo está ella?- Preguntó el Nara cuando observó a su madre salir del cuarto con lágrimas en los ojos y una sonrisa en la boca.
La mujer apenas alcanzó a responderle cuando se abalanzó a abrasarlo. Volviendo a llorar.
Una tasa de té fue necesaria para controlar a la mujer y al cabo de minutos, tanto ella como sus amigos se reunieron con los demás invitados, todos esperando ver a la feliz pareja. Él tomó una gran bocanada de aire, sintiendo la hora acercarse. Tragó saliva aunque sentía su garganta seca ¿Por qué el reloj se movía tan lento?
Oyó el picaporte.
No sabía si su corazón iba a aguantar.
Contuvo la respiración hasta ver a la rubia asomarse por la puerta. Suspiró y se olvidó de todo mientras la observaba acercarse en línea recta hacía él, radiante en su kimono blanco, sonrojada, pura, destellante, con los ojos mas brillosos que nunca, perfectos mechones rubios lucían delicadamente bajo el tradicional sombrero. Admirando su grácil caminar, Shikamaru solo atinó a preguntarse si era posible que su corazón dejase de latir, justo antes de desbocarse como loco. Ella era definitivamente, lo más hermoso que había visto en su vida.
Él estaba precioso. La sonrisa inconsciente que reemplazó su cara anonadada, le decía todo. Su pulso se aceleró a medida que avanzaba, paso a paso, más cerca de él. Estaban a punto de unir sus vidas para siempre. Su característica coleta y el típico kimono, la hicieron pensar que aquello era un sueño, que de hecho, cada paso en su relación los había llevado a ese momento.
Una vez cara a cara, la rubia adivinó que probablemente iba a limpiar más de una lágrima ese día, ya sea suya o de su marido.
El castaño tomó la blanca mano y besó sus nudillos, manteniendo un fuerte contacto visual.
-Hola.- Dijo ella en un susurro.
-Te ves hermosa.- Soltó él, aunque hermosa era poco.
-Tú tampoco te ves nada mal.-
No soltó su mano, sentía que no quería soltarla jamás. Aunque las palabras no parecían necesarias, había tanto que querían decirse, tantas sensaciones en el aire.
-Te amo.- Fue casi instintivo, como si su boca hablara sin consultar con su cerebro. Ella rio.
-Más te vale. Nos vamos a casar.- Temari quería besarlo ahora; eso era en contra del protocolo ¿Verdad? Realmente no entendía como alguien podía aguantar esa parte sin comerle la boca a besos a su prometido.-También te amo.-
Esa vez, el sol parecía brillar solo para ellos, las nubes y la leve brisa acompañaban un día perfecto, como si pudiese ser planeado; como si, luego de tantos años contemplando la naturaleza, esta quisiera dar lo mejor de sí para la unir a la pareja.
Ya no había estrés, cada gota de inquietud había sido drenada al tenerse mutuamente. Decidieron que era momento de salir.
-¿Lista para esto?-
-Siempre estoy lista.- Por primera vez, no lo decía con superioridad o burla, sino que transmitía un sentimiento especial, una paz que nada ni nadie iban a poder quitarle.
Sostuvo su mano de acuerdo a las tradiciones mientas caminaban por el pasillo. Sus seres queridos a un lado y al otro del corredor; y no había lugar para la tristeza o la ira, todos en el templo sonreían y ¿acaso Ino estaba llorando?
-Estamos listos.- Afirmó él, de pie frente al altar.
La ceremonia iba a comenzar oficialmente, y ya se sentía algo distinto, ya se sentía un lazo uniéndolos que jamás iba a desprenderse.
-Te amo.- Le susurró Temari, solo para su escucha personal. Sus ojos se veían más grandes y brillantes.
El hombre a su lado se sorprendió, pero entendía perfectamente la necesidad de repetirlo, de gritarlo si hacía falta.
-Te amo más de lo que puedes imaginar.- Él era sincero.-Y me alegra que estemos haciendo esto.-
-¿Te alegra? ¿No es esto demasiado problemático para ti?-
-Bueno, sí...Pero no me importa cuando estoy contigo.-
A/N: ¡Fangirleando!
