Reto 30 días de OTP

Día 28: Haciendo algo ridículo


Lo único que Shikamaru esperaba de los hoteles en la Aldea de la Arena, era que fuesen mejores que su gente, al menos en términos de hacerte sentir cómodo. Aunque por supuesto, su novia (o su algo-así-como-novia) no se contaba dentro del mismo saco.

Shikamaru, Ino, Choji y Sakura tenían asuntos oficiales que atender en Suna, puesto que la Hokage era demasiado cómoda como para viajar por sí misma; es decir, puesto que estaba muy ocupada, la pobre.

Por lo general, él no se quejaría. Pero ya que sus compañeros iban con él, y que los hermanos de la chica estaban en casa, por el momento no había más opción que un hotel...aunque, de todos modos no había otra opción ¿O sí?. No lo iba a decir, pero tenía algo de miedo; había dormido en toda clase de hoteles de distintas aldeas, pero de una cuyos edificios estaban hechos de arena y su gente tenía piedra en lugar de corazón, no sabía que esperar.

Temari los escoltaba por los pasillos de su hotel designado, mientras el muchacho se preguntaba si los ninjas de la arena estarían acostumbrados a un grupo tan ruidoso y descuidado como eran ellos; tal vez, no eran los más adecuados: a él le encomendaron la responsabilidad porque tenia experiencia resolviendo asuntos diplomáticos y conocía el terreno, tenía sentido, parecía que cada asunto relacionado a la Aldea de la Arena también lo incumbía a él; Ino y Choji no sabían comportase, pero eran parte de su equipo, estaba bien; y Sakura…probablemente ella debía asegurarse de que no estropearan nada, horrible decisión por cierto, y no era para malinterpretar, al ser disipula de la Hokage entendía que confiara en ella y fuese su representante, entendía también, que la pelirosa era una chica aplicada y correcta; sin embargo, si de evitar asesinatos entre compañeros se trataba, Sakura e Ino en el mismo equipo era una receta para el caos. Sin dudar, alguien sobraba en ese equipo, en opinión de Shikamaru, sobraban todos.

Tal vez sus amigos podrían apiadarse, ser buenos y perderse un rato por ahí; después de todo, no era ningún secreto que algo pasaba entre él y la chica de la arena, bueno, si es que ser vistos caminando de la mano por la aldea, comer juntos, y besarse un par de veces, contaba como algo.

Dos habitaciones habían sido reservadas para ellos, y las chicas no tardaron ni un solo segundo en discutir al apenas ingresar en la suya. La pelea era fuerte, o al menos se oía así, probablemente se trataba de alguna ridiculez como quien dormiría en que cama.

-¿Qué sucede ahí?- Preguntó Temari en el cuarto vecino.-¿Son así todo el tiempo?-

Choji, que oficialmente ganaba el premio al mejor de los amigos, previó que alguien podría salir lastimado en la disputa femenina, o más bien, previó una situación en la que Shikamaru y Temari quisieran tener un momento a solas. Por lo que salió de la habitación, cerrando la puerta tras de si, y llevándose a las ruidosas a ver qué tal estaba el comedor. Por eso, le estaría eternamente agradecido.

-Lamentablemente sí.- Respondió él, tomando asiento en la cama. Debía admitir, el hotel no estaba nada mal.

-Con razón piensas que todas las mujeres somos un problema.- La rubia cruzó los brazos sobre el pecho.

Nada mal. Es decir, la habitación era bonita y ordenada, no hacía tanto calor como hubiese imaginado, había un baño en el cuarto, otro cerca y un bufet al final del pasillo; solo había una cosa por probar, y probablemente fuese la más importante.

-Bueno, casi todas las mujeres.- Una sonrisa coqueta se plantó en su rostro a medida que se recostaba en la cama.-¡Auch!-

-¿Qué sucede?-

-Esta almohada. Maldición.- El castaño se acariciaba la nuca.

-¿Qué tiene la almohada?-

-Es una roca ¿Cómo puede ser esto una almohada?- Tomó la susodicha entre sus manos e intentó inútilmente ablandarla.

-No debe ser para tanto.- Rodó los ojos.

-¿Cómo que no? Podrías atacar a alguien con esto.- El castaño blandió la almohada a modo de demostración, la cual, por accidente, terminó impactando contra la espalda de la muchacha.

Sus ojos le lanzaban dagas cuando se volteó a verlo, su boca abierta era poco amigable, mientras su ceño fruncido mostraba su indignación.

-Debe ser una broma, Shikamaru.- El tono de su voz era frío como el hielo.

-Fue un accidente, te lo juro, Tema.- Dijo en un intento de salvar su vida.

-¡Eres un idiota!- Tomó la otra almohada, la levantó sobre su cabeza, y la estrelló contra el regazo del chico.

-Auch, eso duele.- El ninja de la hoja recibió golpe tras golpe, a medida de que la rubia descargaba su ira.

Las suplicas no servirían de nada.

Cuando se cansó, logró atajar lo que estaba usando de arma y la tiró sobre la cama, sin saber, que la chica caería también.

-Desgraciado.- Murmuró aquella entre dientes.

-Tú me estabas golpeando. Te dije que fue un accidente.- Se defendió.

Ninguno de los dos dio tregua a sus miradas sombrías.

Era tan fácil subir su enojo, y tan difícil hacerlo bajar. Temari era complicada, y aún así parecía que nada le quitaría las ganas de besarla.

-Idiota.- Volvió a decir en voz baja. El otro suspiró.

-Relájate, eres tan...Rayos, eres menos atractiva cuando estás enojada de verdad.-

-¿Qué dijiste?-

-Nada. Solo que me gusta más cuando te comportas juguetona conmigo.-

Cuando el castaño volvió su mirada hacía ella, la encontró con una sonrisa ladina y los ojos suavizados que le expresaban picardía.

-¿Ah sí?- Dijo en un tono seductor que lo hizo sonreír y estremecerse.

Temari se arrodilló sobre el colchón, debiendo elevar un poco su kimono para lograrlo; pero antes de que Shikamaru lograra entender nada, recibió otro almohadonaso en plena cara.

-Auch.-

-Idiota ¿Por qué dices esas cosas?- Exclamó divertida. Bueno, al menos la había hecho reír.

Las comisuras masculinas se elevaron con un toque de malicia cuando golpeó el abdomen de la muchacha, con el único propósito de jugar esta vez.

Ella le siguió el juego con otro golpe, otro y otro almohadaso fueron dados en respuesta. Todo eran risitas tontas hasta un golpe dado por la rubia, el que quizá fue un poco más fuerte de lo que deseaba; se mordió el labio, se le había ido la mano; sin embargo, al ver que Shikamaru no desapareció de su rostro esa estúpida sonrisa burlona, no pudo hacer mucho más que reír.

-¿Así que así quieres jugar?-

Choji, Sakura e Ino regresaron a la zona de los cuartos, pensando que tal vez, Shikamaru y Temari tuviesen tantas ganas de comer como ellos.

No contaban con que lo siguiente que verían de ellos, sería al ninja masculino tumbado en la cama, no llevaba zapatos y su coleta estaba a punto de zafarse; Temari no estaba en mejores condiciones, ella reposaba sentada sobre las piernas masculinas, su kimono se abría hasta casi mostrar sus hombros desnudos por completo, ella atacaba con una almohada al muchacho, y este intentaba con ahínco golpear su costado con la esperanza de desestabilizarla y poder voltearla sobre el colchón, ambos defendían muy bien sus posturas. Plumas y relleno saltaban por el aire con cada golpe.

Los ninjas dejaron de reír y atacarse cuando repararon en las miradas atónitas de los otros tres ¿Cómo deberían explicarse? ¿Podían explicarse?

Ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar cuando Choji le tapó los ojos a sus dos compañeras y las alejó del marco de la puerta; Ino, que en la sorpresa ni siquiera había sido capaz de soltar el pomo, cerró de un portazo. Dejando a la pareja en una situación muy incomoda y fácil de malinterpretar.

-Ellos...- La rubia no pudo terminar su oración.

-¿Tu crees que nos vieron?- Preguntó en broma.

Recibiendo un último almohadonaso en respuesta.

Los hoteles en Suna eran los mejores.