30 days OTP challenge

Día 30 y final: Haciendo algo sexy


-Tema ¿Estás segura de esto?- Preguntó el ninja. La figura de este, generalmente fornida y masculina, ahora temblaba débilmente desde su posición en la cama.

-Shhh, no te preocupes.- Ella sonrió de lado, con un toque de malicia. Su pareja detectaba algo ahí, era esa pequeña carcajada que quería escaparse de su boca. Las ganas de reír de ella no lo hacían sentirse más confiado.

El masculino casi podía sentir su corazón golpeándole la garganta, y sin embargo, la kunoichi, con sus manos firmes y su bello rostro, se mostraba tan tranquila, tan impasible, tan segura de lo que hacía; era como la mirada que le mostraría a alguien que al subestimarla, la retara a un combate con su abanico o a dar una pirueta hacía tras, es decir, algo que ya sabía por puro instinto y que hacía casi a diario. Una mirada de conocer tan bien el arte al que se estaba dedicando, que podía darse el lujo de dejarse llevar y no prestarle tanta atención, solo que algo más...sensual, más pícara y embriagadora; mezclaba la seguridad de sus labios con el deseo en sus ojos, creando una combinación que el castaño sentía capaz de matarlo.

Lástima que, hasta donde él sabía, ella jamás había hecho eso. Y cuando fallar incluía la posibilidad de un kunai clavado en su pecho, digamos que Shikamaru no quería dejar nada librado a la suerte.

-Ahhhg- Otra exclamación salió del castaño ante un nuevo movimiento de la rubia. Apretó los dientes.

La cama emitió un quejido cuando la rubia se sentó bruscamente sobre el ninja, todo el mueble se inclinó durante un momento. Esta vez, Temari sí que dejó escapar una leve risa, increíblemente melodiosa a gusto del otro.

-Tranquilo.- Le dijo. Ambos agradecieron el hecho de que Shikadai se hubiese dormido varias horas antes.

La mujer apretó con más fuerza el arma en su mano. Aunque no lo demostrara y no quisiera admitirlo, ella también sentía esa pizquita de nervios; quitarle la ropa a su marido con un kunai podía ser arriesgado, pero tampoco iba a negar que sentía el control, sentía cierto poder, tener a su hombre debajo suyo, completamente a su merced, incluso el peligro y la forma en que él parecía vulnerable, todo tenía su dosis de riesgo y emoción que le provocaba querer seguir; a la par que le generaba un calorcito entre sus muslos.

Como siempre, el impulso y el peligro eran como una poderosa tormenta avecinándose en el horizonte, y por alguna razón, Temari elegía correr a toda velocidad en su dirección. En lugar de huir.

Colocó el cuchillo en el cuello de la camisa, agradeciendo que Shikamaru no vestía su prenda favorita ese día, y comenzó a bajarlo. Ese cuerpo capaz de abrazarla fuertemente o de atraerla hacía sí de forma posesiva, ahora le parecía como tener algo frágil y delicado en la palma de la mano. El ruido de la camisa rasgándose era notable. Dobló la cuchilla de forma diagonal, atravesando la tela y esquivando la piel.

-¡Ihhh! Cuidado.- El castaño no sintió más que el frío de un par de roces de la parte lisa del kunai, pero su pecho se tensó de todas formas. Se cuidó de no moverse más que lo mínimo,y de no hacer caso a ese impulso que le surgió de levantarse súbitamente, hasta dar un respiro lo asustó.

-Shhh, solo cálmate, Shika.- Ella atentamente, continuó su labor, notando como el hombre se relajaba cuando ya había revelado la piel de su pecho, y comenzaba con la de su abdomen.

-¡Para ti es fácil decirlo! Tú eres la que tiene el cuchillo.- Aunque se quejaba, no quería que ella se detuviera. Era difícil negar que, como a su esposa, esa acción sí le provocaba algo, una cierta cantidad de éxtasis y desesperación. La incapacidad de no poder solo tomarla y hacerla suya lo estaba matando; la amenaza silenciosa del kunai lo hacía sentirse atado, moverse sin pensar era peligroso.

Vaya que debía tenerle confianza para dejarla hacer eso.

Mientras la rubia retiraba la camisa rasgada de su marido, era fácil notar como la piel cubría su anatomía ¡Estaba por todos lados! y se le antojaba espacialmente apetecible en ese momento.

Lo consideró un segundo, y comenzó a dejarle besos húmedos en las mejillas, para luego bajarlos por todo el cuello, aprovechando para acariciar el torso recién descubierto, una leve capa de sudor lo recorría, cada músculo fuerte y bien definido era gloriosos a su tacto, cada caricia a la suave piel le enviaba estímulos desde sus manos a su núcleo húmedo. Por otro lado, para Shikamaru, las acciones de su mujer eran algo tortuosas, porque, aunque adoraba los reconfortantes besos de la rubia en su cuepo, en ese momento lo único que deseaba era devorarle la boca; se sorprendió a sí mismo al descubrir que los besos luego del peligro, se le antojaban dulces (como mimos en una herida) y excitantes casi por partes iguales. Y ya se le era difícil negociar con su entrepierna, que se endurecía cada vez más ante esas atenciones.

Cuando los cálidos labios de ella comenzaron a recorrerle el pecho, él tomó acción para tocarla, pasando sus manos abiertas por la espalda, y recibiendo una sensación fantasma de lo que era realmente tocar su piel. Ella no lo dejó gozarlo mucho, ya que, apenas sentir un leve atisbo de dejarse llevar, se separó y volvió a su posición sentada. Estaba dejándolo cocinarse a fuego lento.

-Ahora sigue el pantalón.- Dijo decidida pero con la voz aireada.

El hombre bufó.

-¿Crees que es necesario?- Se apoyó sobre sus codos flexionados.

-Sí, así que no te comportes como un bebito.-

-Ya tonteaste demasiado ¿No crees?-

-Vamos ¿O acaso me tienes miedo?- Temari volvió a sonreír socarronamente, posando con el kunai. Shikamaru, luego de tantos años, aún no comprendía si su mujer estaba consciente de lo hermosa y sensual que era, o si lo hacía de forma natural. Y la manera en que podía encenderlo solo siendo ella.

Con un nuevo suspiro, él la dejó seguir. Pero se sonrojó cuando la mirada azul se posó sobre su miembro endurecido, obviamente satisfecha con lo que estaba logrando. Le rozó suavemente el paquete con la parte chata del arma.

-Oh, vamos, Temari.-

-Que...interesante.- Ver al hombre avergonzado la enternecía, aunque también estaba aguantando las ganas de reír.

-Deja de jugar.- Se quejó.

-Sí, y parece que te estuvo gustando el juego, eh, pervertido.-

-Maldita mujer loca, tú eres la que me está arrancando la ropa ¿Y el pervertido soy yo?-

-Ya ya.-

Fue aún más cuidadosa está vez, pues la tela era más gruesa que la anterior y la superficie más extensa.

Era muy molesto para el castaño, que solo podía sentirla donde ella se sentaba sobre él, sin dejar que la alcanzara; su entrepierna le pedía a gritos algo de acción, quería sentir a la rubia acariciarlo, quería sentirla de manera más personal, todo el cuerpo le rogaba más tacto y cercanía, pero ella se lo estaba negando. Quería besarla, quería hacerla gemir hasta que solo viera el mundo nublado y confuso.

La mujer lo dejó en ropa interior, y su mirada le demostraba un deseo que nunca se cansaría de sentir. Ella dejó escapar un gemido cuando, tentada por la pasión y sin poder controla el placer, decidió friccionarse con el duro miembro. Él estaba más que listo para desnudar a la rubia, ya lo había excitado, ya había aguantado demasiado y se disponía a disfrutar plenamente del apetecible cuerpo de su mujer. Pero al mostrar la intención de levantarse, una mano femenina lo detuvo.

-¿Acaso no vas a dejarme en paz?- Permaneció acostado como ella ordenaba, a pesar de sus instintos. Sus manos temblaban de urgencia.

-Shh, ya casi termino.- Ella cortó la prenda interior por los costados, ya parecía una experta.

Shikamaru la veía relamiéndose los labios, sonrió para sí, mirando a la diablesa, él limitándose a obedecer sus caprichos.

El hombre se sintió completamente desnudo, y más aún cuando Temari se dedicó a observarlo de arriba a bajo, satisfecha, anhelante y mojada. No había requerido mucho jugueteo ni caricias directas, y ya ambos estaban así.

-¿Entonces?-

-Ahora sí.-

Apenas pudo terminar la frase cuando su marido junto sus bocas abiertas. No tardaron en mezclarse y succionarse, como si estuviesen intentando probar la esencia del otro, causando que las mentes se nublaran de inmediato. Se apretujaron tanto que casi sentían que podrían fundirse, desesperados y necesitados del tacto del caliente cuerpo ajeno; gemidos y suspiros se escapaban entrecortados del par de labios.

Las manos masculinas fueron directamente al firme trasero de la rubia, apretándolo casi sin notarlo.

Ella tomó fuertemente los cabellos masculinos de la nuca, impidiéndole al hombre apartarse o disminuir la intensidad, interrumpiéndose únicamente cuando el otro comenzó a bajar sus besos, trazó el camino que tantas veces había realizado por su cuello, estimulando cada uno de los nervios femeninos. La rubia, no pudo evitar las muestras de placer que escapaban de su garganta, ni como su ropa interior se humedecía, menos aún cuando sintió a su marido desesperarse por su cuello.

-Mmm, Tema.- Susurró él contra el delicioso espacio que unía su cuello y su hombro.

Mientras le amasaba un pecho, pasó rápidamente su ágil mano por el contorno curveo, hasta los hombros de la mujer, con toda intención de quitarle la ropa que llevaba.

-No no.- Dijo ella, un poco burlona pero jadeante. Depositó el kunai en la gran mano del otro.

-Debes estar bromeando.- Shikamaru frunció el ceño, cada parte de él sintiendo desesperación y un cosquilleo caliente en el vientre que rogaba por liberación, pero no negaría que la cosa parecía tornarse aún más interesante.

-Quiero probar.- Sonrió con picardía, otra vez. Pero ahora los labios estaban hinchados por la acción.

El hombre suspiró, pero la mirada en los hipnóticos ojos de su mujer le decían que disfrute el momento.

Mientras decidía como comenzar, se dijo que definitivamente haría valer la pena cada segundo luego de eso, tanto, que a la mañana siguiente no se arrepentiría de que el sexo le hubiese costado la mitad de su guardarropa.


A/N: Hola! Bueno quedó más largo de lo que pensé pero no importa. Lo de escribir escenas hot todavía no se me da muy bien pero aún así, espero que les haya gustado!

Como siempre, mil gracias a los que leen, y a todos los que me acompañaron a lo largo de estos 30 caps (que wa, si lo pensamos, por lo que me tardé en escribir, algunos están desde hace años XD) Sin exagerar, ni ponernos sentimentales, conocí personas muy bonitas y súper talentosas por este fic, y que siempre me apoyan LAS ADORO espero seguirlas leyendo, y que me sigan leyendo en el futuro.

Karinits-san, Lirio-Shikatema y Yi Jie-san, SON ÚNICAS, CHICAS

Y por ser el último cap, les voy a compartir 5 curiosidades sobre este fic (para quien le pueda interesar)

1- Pensé que lo iba a poder hacer e meses, y me costó más de un año XD

2- Shikamaru y Temari son los únicos dos personajes que tienen diálogos en todos los 30 caps, aunque otros aparecen.

3- Los caps 3, 10, 11, 13, 18, 19, 25, 30 y quizá alguno más que ahora no recuerdo, tienen ''versiones alternativas'' u otras ideas que se me ocurrieron para esa temática (en el caso del 19 es una especie de versión extendida) y algunas de esas ideas hasta las alcance a escribir antes o después del cap definitivo, así que, quien sabe, tal vez haga algo interesante con ellos.

4- Para cada cap ponía un summary distinto, pero pensaré un summary definitivo que dejar.

5- Si contaras la cantidad de 'Temari's y de 'Shikamaru's (incluyendo Shika y Tema) que aparecen en cada cap, sus nombres se repiten igual número de veces en cada capitulo.

SHIKATEMA FOR EVER!

Ahora sí, muchísimas gracias por leer, espero que lo hayan disfrutado y quizá verlos en algún otro escrito.

Besos!