¡HOLA! Sé que no he actualizado las demás historias, pero tengo ganas de poner este capítulo que será la introducción para lo bueno de este fic y el cambio del giro que tendrá. ¿Será bueno? ¿Será malo? Lo único que puedo asegurarles que a partir de estos capítulos, el fic me encanta más y espero que a ustedes también.

Ahora bien. Estoy perdidamente desilusionada del manga… mi Inner no encuentra esa inspiración y realmente no sé ni que decir. Pero continuaré aunque no sea tan seguido :(

Les dejo esta obra de arte XD por ser… bueno, ya lo leerán y por favor, no dejen de escribirme un review. Estos me animan demasiado y sin ellos, simplemente no puedo escribir.

¡Viva el NaruHina!

¡Viva el lemon!

¡Vivan todos ustedes lectores divinos!

¡Viva yo y mi Inner semidormida! hahahahahaha….

Ahora sí…


Capítulo 36: Mi mayor deseo… tu felicidad.

-Hn…-

La luz del sol marcó el final de un sueño maravilloso. Los rayos provenientes de una lejana ventana consiguieron arrancarla lentamente de los brazos de Morfeo. Y fue tan bello el sueño que deseó continuar en él, por lo que intentó esconder su rostro bajo de las cobijas para continuar durmiendo pero no contó con que una cabellera rubia, apoyada dulcemente en su pecho, se acomodara lentamente entre la almohada y su cuello, estorbándole su acción.

Y rompiendo con todas las pocas posibilidades que le quedaban, el sonido de una alarma y ruidos provenientes de algún lugar que ella desconocía terminaron por separarla del sueño.

-¿Podemos quedarnos acostados sólo 5 minutos más?- esa voz varonil y seductora que escuchó la identificó inmediatamente, haciéndola recordar la excelente noche que tuvieron apenas unas cuantas horas. Naruto le había demostrado cuánto la amaba y lo mejor, que ambos se confesaron la necesidad de estar juntos y con la promesa de no separarse jamás se entregaron en cuerpo y en alma, como no lo habían hecho jamás.

Lo que hizo ella fue abrazarlo fuertemente, después de ver como Naruto sacaba con flojera una de sus manos para apagar ese estrepitoso sonido. Él la apretó más a su cuerpo suavemente y rió, convirtiéndose ese maravilloso sonido en un miembro clave para impedirle dormir nuevamente.

-Cómo me encanta despertar así contigo todos los días…- con una voz casi eludible, Naruto empezó a besarle el cuello, generando ella un sonidito que lo volvía loco, comenzando a sonreír –y entre mis brazos- encontrándose con esas perlas aún con el efecto de Morfeo después de besar la punta de su nariz. -¿Tú qué opinas?-

-Mi vida yo…-

Momento… ¡Naruto estaba sonriendo! Hinata se separó un poco de él y lo que encontró la dejó sin habla. Primero se fijó en la cara de almohada que tenía su novio acompañada con esa gran sonrisa que no había visto en más de 3 años. Su rostro reflejaba serenidad y esa mirada… ¡Era el Naruto de antes! Simplemente no pudo hacer absolutamente nada por estar pasmada ante esa nueva faceta de él. ¿Cuándo y cómo recuperó todo?

-¿Eh?- Naruto la vio por algunos segundos y sentándose en la cama sin perder el contacto con esos ojos que lo habían enamorado como un loco, le comentó –entiendo… el deber me llama, ¡qué mala eres!- y dándole la espalda para sentarse en la orilla de la cama y poner los pies descalzos en el suelo –Aunque tienes razón, no quiero que Shizune-san le informe a la vieja que llego tarde porque si no…- ríe nuevamente pero un poco más fuerte –ya sabes cómo se pone, ¡hasta Jirato huye de su monstruosa fuerza!-

Fue en el preciso instante en el que su sonriente rubio se levantó para dirigirse a otra parte del lugar cuando ella notó el espacio donde se encontraba. No era el cuarto que le había asignado Kemura… ¿acaso Naruto la había llevado a su habitación y estuvo tan cansada para no darse cuenta? El ojiazul regresó a los pocos segundos con dos toallas en las manos y se había puesto una playera.

-¿Naruto?-

-Dime preciosidad del universo- contestó melosamente... ¡Amaba a esa mujer con toda su alma!

¿Desde cuándo él decía esas cosas? El rubor en esas mejillas blancas no pudieron esperar y comenzando a jugar con sus dedos, una vez que se apoyó en la almohada para levantarse un poco, atrevió a preguntar -¿Dónde estamos Naruto?-

-¿Eh?- la cara de duda no pudo faltar esta vez, distrayéndolo de acomodar la ropa tanto para ella como para él -¡¿Cómo que en dónde estamos?!-

-Sí, ¿en dónde estamos?-

-Hina de mi vida, ¿Quieres espantarme cierto?- al ver un "no" en sus ojos, suspiró serio y con un tono enojado -Creo que voy a reclamarle a la vieja. Me dijo que todo iba de maravilla- Se sentó rápidamente en la cama, muy cerca de la cabecera mientras fruncía el ceño. –Estoy seguro que dijo que todo estaba en orden. Veamos tu temperatura- colocó la palma de su mano en la frente de ella -¿Te sientes bien? ¿Aún con nauseas? ¿Quieres que te traiga tu té?- asombrado –O no me digas que quieres un postre…- su rostro reflejaba sorpresa y gracia -¡es muy temprano para comerlo!-

¿Té? ¿Postre? ¡Ella estaba completamente sana! Es un hecho de que presentaba un poco de "fenómeno de idiotez" por verlo reír nuevamente, pero eso no le quitaba salud, al contrario, le dama más.

-Yo… ¿Naruto qué te ha pasado? Y, ¿aún seguimos en el olvido?- ella intentó levantarse nuevamente, pero no pudo.

Esta vez, la gran carcajada de Naruto se escuchó por toda la habitación. -¿Bromeas? Hinata sí que amaneciste de buenas...- la abrazó suavemente y con ello pudo ayudarle a sentarse -para empezar hace años que no pisamos el olvido; dos: no me ha pasado nada y para terminar…- tomo su barbilla con suavidad y la besó –no podemos viajar hasta que nazca el bebé. Te lo hemos dicho muchas veces –Su tono de voz cambió inmediatamente, sonando preocupado -¿En verdad estás bien?-

-¿Naruto, qué quieres decir con que yo…?- sin embargo calló asombrada al ver que su vientre plano que tenía apenas unas horas, ahora era uno grande y muy, pero muy hinchado.

Naruto apoyó su cabeza en el hombro de ella y comenzó a acariciar ligeramente el vientre abultado, disfrutando del movimiento de ese ser que amaba sin haberlo visto. Él intentó calmarle esos nervios "matutinos", pero el hecho de que Hinata no sabía dónde estaba ni el qué estaba pasando la tenía confundida... Él rio nuevamente sin percatarse del caos que se encontraba en el interior de Hinata y levantándose nuevamente habló. –Requiero que vuelvas a la realidad mi vida, te recuerdo que debemos preparar a Minato para su entrada triunfal y detestaría llegar tarde, sabes cómo se pone Iruka-sensei por mis retrasos… ¡Da miedo!-

-¿Mi… Minato?- quería intentar comprender o recordar algo, pero nada venía a su cabeza.

-Mi vida... ¿En verdad estás bien?- era un hecho que no volvería hacerla cenar ramen si no se le antojaba. -¿quieres que te lleve con la vieja?-

-¿Qué entrada?- esta vez se enfrentó a esos cielos y no encontró algo extraño en ellos. ¿Por qué sentía que se encontraba en otro mundo?

-Amor, hoy es nada más ni nada menos que la orgullosa entrada de Minato- terminó de hablar intentando sonar lo más evidente del mundo. Dibujó una sonrisa en su rostro y riendo volvió a hablar –Nuestro hijo- Se puso serio inmediatamente al ver el asombro en esas perlas -De acuerdo, iremos con Tsunade-bachan antes y no aceptaré un "no" por respuesta-

Al mirarlo preocupado intentó hablar con él, para sacarle más información y dejar a un lado su laguna mental, pero no pudo por el hecho de que entraron con estridencia dos niños, interrumpiéndola. Eso y la cara de Naruto expresando "ahí va de nuevo", hicieron que sonriera.

-Mami… ¡Minato sigue momestándome!- una pequeña niña comenzó a hablar y llorando se acercó a ella y la abrazó con cuidado, recargando su rostro en su vientre – ¡acaba de lompel mi dibujo que te lo hice a ti!-

Hinata se sorprendió por ver a esa chiquilla no mayor a 3 años. Esta era casi igual a ella. Su cabello largo y azulado estaba peinado con una cola de caballo, sin embargo no había heredado el símbolo del clan Hyuga, más bien sus ojos eran celestes como su padre. Su nariz, con la punta roja por el llanto, era era igualita a la de Naruto, el tono de su piel era blanco como el de ella aunque un poquito bronceado y lo que reconoció inmediatamente fueron las franjitas en sus mejillas infantiles llenas de lágrimas.

Instintivamente le regresó el abrazo, sintiendo por primera vez una gran emoción que le haría explotar todo su corazón. A los segundos regresó su mirada a la entrada, encontrando al supuesto causante de ese llanto. Un niño de 5 años aproximadamente estaba parado cerca de su padre y supuso que él era su hijo mayor. Minato la miraba con expectativa, esperando su respuesta.

El niño, a comparación de la pequeña, era la viva imagen de su padre. ¡Era Naruto en miniatura! Aunque el color de sus ojos y piel eran más claro, siendo la mínima diferencia entre ellos. Presentaba el mismo color de cabello y las marcas del zorro en sus mejillas las había heredado también, las cuales estaban cubiertas por un rojo muy notable.

-Mamá, Hirako miente. Yo no rompí su dibujo, fue Kahiki el que lo hizo-

-¡No es cielto!- la pequeñita lloró más fuerte.

Su hija se llamaba Hirako, como su madre… estaba a punto de llorar por el recuerdo y el sentimiento.

-Claro que si, te la pasas molestándolo y se hartó… hasta Jirato puede apoyar mis palabras-

-¡Mentiloso!- y con ello Hirako se aferró de su madre. ¿Por qué su hermano era tan travieso?

¿Qué era esto? ¿Acaso era una broma de Kariko? Ningún recuerdo le venía a lamente acerca de este presente, solamente existía en su mente que había hecho el amor con Naruto y estaba en una misión. Desconocía el momento en que estuvo embarazada y mucho menos que tenía dos hijos. Buscó la mirada cielo para pedirle ayuda y lo único que encontró es que él rió para abrazar a su pequeña después.

-Tranquila amor, todo está bien. ¿Te parece que peguemos el dibujo y se lo enseñamos a mamá después? Yo sé que se va a enorgullecer de ti- el rubio la cargó y deposito un suave beso en su frente para después secar las lágrimas liberadas.

-¿En… en selio po… podemos pegalo papi?- la ojiperla sonrió suavemente al recibir un "si mi pequeña" y se abrazó fuertemente a su papá -¡Eles mi héloe!-

-Mami- la voz de Minato hizo que reaccionara después de ver la tierna escena de Naruto regalándole una de esas maravillosas sonrisas a su hija. –¿Es cierto que tendré un hermanito? ¡Júramelo! Porque no sobreviviré con otra Hirako en casa-

-¡Escuchié todo Minato Uchumaki!- la pequeña volteó a ver a su hermano desde el hombro de su padre (que rió con fuerzas ante lo escuchado anteriormente) y le sacó la lengua para desaparecer después por el umbral de la puerta.

¡Dios! Era esa su familia. Eso quería decir que se habían casado y ahora…

-Minato- tenía tantas dudas en su cabeza -¿Qué… qué entra-da… entrada vas a tener?- Hinata comenzó a jugar con sus dedos y se tiñeron sus mejillas de rojo.

-No puede ser… ¡Lo olvidaste!- el niño empezó a hacer pucheros y brincar enojado por toda la habitación -¡Lo olvidaste!-

-Lo siento amor, no quise que pasara pero yo…-

-No te preocupes mami, entiendo- Minato se calmó y la abrazo –prometo no decirle nada a papá ya que podría dejar de ir a la oficina por eso y no quiero que la vieja-sama le regañe- sonriendo –e inclusive mandaría a tía Sakura a visitarte, dejando a tío Sasuke completamente enojado-

-¿Y eso?-

-Porque dice mi tío que es un abuso de poder- extrañándose por los ojos llenos de dudas de su madre –ya que papá es el Hokage de la aldea- jugando con sus dedos, poniéndose nervioso –y… bueno… hoy es… hoy entro a… entro a la aca… academia y…- ruborizándose –y… quie… quiero que… me dejen… los dos-

Estaba completamente conmovida, y lo abrazó fuertemente. Se separaron bajo una sonrisa para reír enternecida al ver a Naruto entrar con Hirako. Ella le jalaba su mano haciendo que él se encorvara por la gran diferencia de tamaños.

-¿Y bien?- susurró cohibida por el hecho de que Naruto se sentó al lado de ella, muy cerca.

-Pues…- Realmente el rubio irradiaba amor, alegría... ¡era fantástico verlo así! Hinata analizó a su marido y no encontró cambio en él. Su físico era el mismo, aunque analizándolo mejor, ahora se encontraba completamente feliz, orgulloso y más relajado, como nunca lo había visto. –Ven amor, dáselo a tu mami-

-Isto… papi es mi héloe, mami- Hirako le extendió el dibujo pegado con cinta. El dibujo mostraba a 4 personas, las cuales reconoció inmediatamente. El fondo era un gran arcoíris y todos de la mano con una gran sonrisa, mostraban la gran felicidad que tenía la hija segunda con su familia.

-Es hermoso- no pudo decir nada por tener un ataque de risa por ver las miradas de expectativas de los seres que ahora amaba con todo su ser. ¡Dios! Casi podía creer que todo esto era real.

-¡Te lije Minato! A mami le gutó- la chiquilla gritó con alegría, besando a sus padres y cuando se acercó a su hermano se detuvo.

-Bah, yo puedo hacer uno mejor- Minato sonrió satisfecho, algo que provocó una gran patada en su pierna, regalada por una ojiperla que escapó, comenzando así una de las tantas corretizas del diario. Con ello los adultos quedaron solos nuevamente.

-¿Y con eso no me cree Shizune por mis grandes retrasos a la sede?- Naruto rio de nuevo. Si que su hijo era igual a él… aunque no negaba lo bueno que era, como su madre. –No hay duda que tenemos un par de demonios atrabancados como hijos-

-Tienes toda la razón- observaba la gran sonrisa del rubio. ¡Cuánto rogó por verla! Sin embargo la duda del porqué de la "noche a la mañana" podía sonreír ganó y por lo mismo se atrevió a preguntar –Naruto, ¿desde cuándo puedes reír?-

-Desde que me has hecho el hombre más feliz del mundo… lástima que estés en una etapa de "no recuerdo nada"- se sentó en la cama y la acurrucó en su pecho.

-¿Y qué es lo que debo recordar?- besó su pecho suavemente -¿Desde cuándo puedes reír?-

-Pues…- le alzó la cabeza tomando suavemente su barbilla y la besó –si mal no recuerdo, fue en el momento en el que presencié el cataclismo más grande de la historia Uchiha y ni se diga la de la cena en nuestra casa, el cuándo me dijiste que "si" a mi pregunta y me enseñaste lo maravilloso que es estar a tu lado como pareja, sin olvidar lo feliz que me haces por…- perdiendo su mirada en una parte muy atractiva de su mujer -saber que lo que me espera debajo de tu camisón…- con un tono sexy -es solamente mío-

Hasta ese momento Hinata se dio cuenta de que su pijama mostraba, por su transparencia, "algo" que también había crecido y mucho. Después buscó esos cielos y lo que encontró hizo que su excitación subiera precipitadamente. Hormonas. -¿Y tú?- poniendo sus brazos en sus pechos -¿Qué tanto observas?- seductoramente preguntó, tratando de obtener respuesta de su amado.

-¿Acaso no sabes que es lo que me encanta ver?- y sin que Hinata lo pudiera evitar, Naruto besó suavemente su cuello y la aferró con cuidado a su cuerpo – ¿Sabes todos mis oscuros y pecaminosos secretos y aún así me preguntas? No cabe duda que tengo que recordártelos de nuevo- le quitó suavemente las manos de esos pechos de diosa que tanto amaba para depositar un sinfín de besos en ellos.

-No… mmm… no lo creo. ¡Ah! Na… Naruto… Creo que son algo como… mmm…- logró separarlo de sus ahora desnudos pechos -¿Qué eres amante del ramen más grande del mundo y odias los espárragos? O…- sonriéndole mientras acariciaba tan bellos hilos dorados -¿Qué eres todo un pervertido?- ambos rieron ante lo obvio.

-¡Hey!- le besó con ímpetu ahora su cuello –De eso… tú tienes la culpa- buscó sus labios para robarse su sabor –te recuerdo que fuiste tú la que despertó ese sentimiento de lívido en mí… yo no sabía qué era eso ni lo había sentido…- suspiró por sentir caricias tan cercanas a su entrepierna -me has idiotizado con tu belleza y… contemplo lo que me pertenece… porque lo amo y lo deseo con toda mi alma- colocando su mano en uno de los "apetitosos pechos" que se encontraba a su vista continuó –y estoy decidiendo que pretexto le voy a dar a Shizune por llegar tarde ya que necesito saber que tan embarazada estás para hacerte el amor-

Deseosa. Así se encontraba. ¡Si que Naruto era sexy y lograba ponerla de esa manera! Las caricias y ese ronroneo no paso desapercibido por la ojiperla, provocándole unas ganas tremendas de comprobar lo excelente que es haciéndole el amor.

-¿Embarazada yo? ¡Ha! ¿Desde cuándo?- con ello Naruto rió y comenzó a besarla.

Todo iba de maravilla. Sus caricias fueron incendiando poco a poco su ser, agregando que cierto nuevo integrante comenzó a moverse más de la cuenta. Algo que, al ser notado por Naruto, provocó que este parara esos besos cachondos y generara alguno que otro casto. -Hinata, no podemos…- ahora trabajaba en su cuello –sabemos que debemos tomarlo en un mes y medio… además están los niños y no… no podemos- y pesadamente se separa de ella. –No podemos-

¡NO!, eso sí que no... ¿Por qué paraba cuando ambos estaban tan cal…? ¡Acaso no entendía lo mucho que deseaba hacerlo! Lo necesitaba ahora, por lo que jugaría sucio. -¿Crees que podamos en un mes?- acariciaba cierta parte de su anatomía rígida y lista para ella -Puede ser que estemos sumamente ocupados para ese entonces- se acercó a él y ahora rosaban sus labios en ese cuello masculino mientras le desabrochaba los pantalones de pijama.

-¿No vamos a aguantar?- si que era buena su mujer... si seguía así no podría controlarse más...

-Pensé que nuestro diccionario personal estaba libre de la palabra…- con voz sexy libertó su masculinidad y comenzó a frotarla torturantemente lento -"celibato"-

Ganó. Naruto la besó vehementemente y ella pudo percibir que él seguía siendo el mismo. Su beso estaba cargado con todo y lo que hizo él fue acomodarla entre sus piernas y así mostrarle el resultado de su invitación. Ella empezó a desnudarlo con rapidez y cuando lo logró, se quitó su camisón y quedaron en la misma situación.

-¿Hace cuanto que no lo hacemos?- su voz era un susurro, por el hecho de que disfrutaba de las caricias que él le regalaba en su entrepierna.

-Tres torturantes semanas más cuatro días… todo un castigo- la acomodó de tal manera que pudo penetrarla suavemente, no quería lastimarla, aunque pudo hacerlo con facilidad ya que ella se encontraba muy estimulada, lista para él.

-¡Oh… mi Naruto!- bajo ese gemido empezaron con la danza que practicaban desde ya más de 6 años (algo que Naruto sólo sabía). El ritmo que ambos siguieron los llevó a un clímax con una asombrosa explosión, provocando que Hinata se aferrara a su marido.

-Te amo- un susurro en su oído logró despertarla después de regresar del cielo, mientras era abrazada con una asombrosa ternura.

-Yo también te amo-

-Muchas gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo- estas palabras más una sonrisa sincera de Naruto lograron robarle algunas lágrimas, siendo esta la respuesta a la necesidad que su corazón anhelaba. Era tan afortunada y deseaba que todo esto no fuera un simple sueño.

Pellizcándose quiso asegurarse de eso, pero no tuvo suerte. Apareció nuevamente en un cuarto oscuro… se encontraba en la habitación que le había dado Kemura y aún las cortinas estaban cerradas. Naruto estaba dormido a su lado izquierdo, y su vientre de madre había desaparecido, así como aquel maravilloso sueño. Lo único que había podido recuperar de aquella ilusión fueron esas lágrimas que corrían en sus mejillas.

-Hasta que despiertas, humana-

Hinata, al escuchar tan tenebrosa voz, simplemente cubrió su cuerpo con la cobija e intentó buscar al causante de su espanto, sorprendiéndose al encontrar un par de rubíes atentos a todos sus movimientos -Ky… Kyubi- e inmediatamente buscó a su amado con la mirada. Naruto no despertó ante la presencia del Kyubi.

-Tranquila, no vengo a hacerte daño… y el mocoso no despertará hasta que yo lo desee- serio –¿Te gustó lo que viste? Creo que estabas completamente feliz… ¿no es así Hyuga?-

-¿De… de qu-é estás hablando?- no entendía nada de lo que estaba pasando. ¿Por qué el demonio estaba enfrente de ella y sobre todo, ¿Cómo supo de su sueño?

-Te advierto que este es el último aviso que te doy. Espero que entiendas con el regalo que te he dado lo que tienes que hacer… y si no, lamentarás las consecuencias. Ya no puedo esperar más…- cerró los ojos, escondiendo el odio impregnado en ese color sangre –Y abstente de comentarle algo a Naruto, ya que si lo haces… sabrás de lo que soy capaz-

Y desapareció. Suspiró intentando quitarse esa sensación de miedo. ¿Qué quiso decir el Kyubi con todo eso? Ahora más que nunca tendría que evitar que la quinta fusión destruyera lo poco que había logrado con Naruto. Secó sus lagrimas, apoyó su cabeza nuevamente en la almohada y acariciando las mejillas de su amado, se juró a si misma que ese sueño tenía que hacerse realidad a cualquier costo, ya que verlo reír la llenó de una felicidad que nada ni nadie podría hacerle… y que no permitiría que el Kyubi se posesionara del ser que amaba. Una vez lo perdió…. Sin embargo ya no habría una segunda vez.