La posesión del Kyubi
"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"
¡Hola!
Felicidades a cada uno de ustedes, que tengan un año excelente y que todos sus sueños se vuelvan realidad.
¡Espero que me perdonen! Ahora sí que tengo el récord de la peor escritora por hacerles esperar tanto, sin embargo tengo una gran justificación: falta de inspiración.
Pero heme aquí (con mejor español también XD) con la continuación. Deseo de todo corazón que les agrade y que sea de su agrado porque desde aquí inicia lo mero bueno. XD
Ya no les interrumpo más la lectura, solamente les pidió que me regalen un review y así darme su opinión, ya que gracias a estos yo puedo continuar escribiendo.
¿Me lo regalan?
Buenas noches ahora si XD... (ando de vacaciones obligadas, por eso puedo andar hasta estas horas sin que el trabajo o el monstruo ande de las suyas XD...
Capítulo 39. Trato
Y de nuevo se encontraba en el nada. -¿Dónde estoy ahora?- Hinata se preguntó en el momento en que apareció en un cuarto oscuro, demasiado pequeño y frío. Para su desgracia ya llevaba mucho tiempo en ese espacio desconocido, moviéndose de lugar de lugar sin algún aviso y era realmente aterrador. ¿Por qué de pronto se encontraba en ese lugar? ¿Dónde estaban los demás? Lo último que tenía en su cabeza fue que caminó por los pasillos de Konoha detrás de un pequeño niño al que jamás vio el rostro. En esos momentos había caído dentro de un espacio reducido, por lo que palpó su alrededor lentamente para "reconocer" el lugar y, hallando una perilla, abrió lo que fue una puerta que la conectó con un pasillo desconocido. Caminó intentando no hacer ruido y lo que realmente le llamó la atención fue escuchar pequeños golpes a unos pasos de su localización.
-¡Te dije que te calles!- la voz de un infante fue lo que rompió el silencio. Si mal no recordaba, fue la misma de ese pequeño al que intentó perseguir sin conseguirlo. -¡Ouh….! Duele- así que sin más siguió el sonido hasta que entró a otro cuarto demasiado pequeño.
Al encontrarse dentro de una pequeña estancia y de un comedor, Hinata no pudo moverse. Ella se encontraba enfrente de un pequeño niño no mayor a 6 años, recargado en una de las orillas de esa habitación oscura. Él apretaba su estómago fuertemente y cuando sonó su panza reclamando alimento, éste se golpeó para acallar el sonido. -¡Te dije que no molestes!-
-Na… Na…- las lágrimas comenzaron a salir sin control. ¡Era Naruto! Ahora sí pudo reconocer esas franjas y el cabello sucio y despeinado. Con terror se acercó rápidamente a él intentando fallidamente abrazarle. ¡Parecía un fantasma! Lo intentó varias veces y cuando percibió que no podía hacerlo, se rindió sentándose su lado y observando con dolor que él moría de hambre.
-Ouh… tengo que salir por algo pero no puedo- el pequeñín se levantó como pudo y se asomo por la ventana, observando como la nieve caía lentamente por las calles vacías de Konoha. -¿Habrá algún aldeano afuera?- abrió la ventana y con mucho cuidado se asomó, riendo por tener a los cuantos segundos la cara llena de nieve. -¡Hahahahaha! Sí que hace frío, y no creo que alguien querrá salir- corrió a un lado de Hinata y tomando una vieja sudadera y una bufanda, agarró las llaves y salió sin decir ni una palabra más.
Y Hinata salió detrás de él.
Lastimosamente el invierno en Konoha era realmente aterrador y Naruto anduvo realmente como si nada. ¿Acaso no creció por lo menos con lo más básico? ¡Dios! Ni siquiera en sus peores pensamientos vio esto. El hecho de que Naruto se escondiera mientras caminaba y la soledad con la que vivía era la viva prueba de esa soledad que tanto le desconcertaba.
-¡Hey tú mocoso!- un aldeano les espantó. Para eso Hinata analizó en esos zafiros el terror por sentirse descubierto.
-Este yo… yo…- Naruto estaba detrás de un árbol y al notar el enojo del aldeano, simplemente se alejó de ahí.
-No puedo creerlo… ¡Eres tú!- ese ser se acercó a Naruto con tanto odio en su mirada, haciéndola estremecer -¿Acaso no es más que suficiente el tenerte con vida? ¡Mataste al cuarto y te atreves a salir como si nada! ¡¡MALDITO MONSTRUO!!- y la persecución comenzó.
Ella intentó evitarlo pero no podía tocarles. ¡¿Por qué demonios estaba viendo eso?! Gritó como loca e inclusive trató de golpear a ese aldeano del mal, sin embargo los pasaba como si fuera un fantasma. ¿Acaso no podía salvar a su amado? Observó con dolor como este hombre de 34 años tomó del hombro al pequeño rubio y le aventó fuertemente al suelo para comenzar a golpearle…
-¡NO!- gritó fuertemente y en el momento que ese hombre patearía el costado del pequeño, de un momento a otro se encontraba nuevamente en una total oscuridad. Una de las pocas veces de su vida cuando el terror se apoderó de su ser, fue en el momento que su madre murió y cuando pensó que su propia familia le dio la espalda años atrás. No obstante, el no saber dónde se encontraba ni mucho menos el porqué después de ver esas terribles escenas que no entendía, generó en su ser un pánico jamás conocido. ¡Dios! Necesitaba urgentemente salir de ese lugar, conocer su estado físico (por entender que su energía era mínima) y sobretodo el hallar a Naruto… ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo encontrarle si ella misma se localizaba en un espacio oscuro, lúgubre y sin nada más que ella misma?
-Na.. Naruto- sus lágrimas no dejaban de salir y, aunque no lo deseaba, comenzó a temblar y sudar frío. -¡Naruto!- ¿Dónde se encontraba? -Naruto…- se levantó como pudo y comenzó a caminar sin rumbo fijo. -¿A… alguien me… me escucha?- odiaba sentirse débil y en estos momentos era lo único que percibía su ser. Para su desgracia el Byakugan no podía activarlo.
Caminó y caminó. No pudo definir el tiempo, simplemente siguió hasta que, haciendo que ella se asombrara, comenzó a sentir un espeso líquido en sus pies. ¿En dónde se hallaba? ¡Tenía que averiguarlo como fuera lugar! Con el trabajo de andar ahora con ese obstáculo líquido, continuó un poco más teniéndolo al nivel de sus rodillas, una luz cegadora le quitó toda visibilidad.
-¿Qué es esto?- cuando pudo ver nuevamente, se localizaba exactamente en el centro de un gran pasillo con un sinfín de tubería y el líquido que se encontraba a sus pies era rojizo, un poco espeso como gelatina… no obstante, la energía extendida por todos los rincones fue lo que la tranquilizó casi por completo ¿Por qué se le hacía conocido ese poder? Concentrándose más percibió que esa energía era complementada por Naruto. Ante eso, siguió el camino hasta que, pasando por estrechas calles y teniendo el "agua" hasta el nacimiento de su espalda, se topó con el fin del camino.
Se encontraba una gran puerta, en la cual se hallaba en el centro un pergamino que llevaba la palabra "sello" y, partiendo de su humedad, el origen de ese hundimiento provenía de ahí.
-Hasta que se te ocurre llegar. ¡No tengo todo tu maldito tiempo mocosa!- Esa espeluznante voz la espantó, haciendo que ella diera dos pasos en falso y callera completamente en ese espeso material. Cuando intentó salir, observó que pegado a esa puerta, a sus faldas, se encontraba algo. Con su curiosidad nadó lentamente y con terror encontró que era el mismo Naruto. ¡Dios! Cuando intentó moverse, ese líquido comenzó a salir en grandes cantidades, cubriéndola por completo.
Guardó más la respiración y nadó hacia la ubicación de su amado, no obstante su cuerpo no respondía como ella lo requería y lo peor fue que, estando a unos movimientos del rubio, fue empujada fuertemente por un chakra completamente rojo.
-¿Qué crees que estás haciendo mujer? ¡No te acerques a él!- el Kyubi sonrió con tanta malicia -No me digas que intentas salvarle. Te puedo jurar que si lo tocas, morirá y eso no es bueno para los tres- se asomó de tal manera que Hinata le veía un ojo y parte de su quijada. -¡OH! Antes de que te pongas "celosa" u otras cosas que desconozco con respecto al mocoso y su vida meramente humana… ¡respira tonta!- rió fuertemente por el hecho de ver esa cara atónita ante su insulto. ¡Cómo amaba hacer ese tipo de cosas! -No puedes morir asfixiada ni mucho menos aquí, así que deja de hacerte la idiota y respira como tu cuerpo manda- interpretó su falta de oxigenación por el raro sonrojo y la falta de movimiento en su pecho –Si fueras una excelente observadora, te darías cuenta que Naruto está respirando como si nada- bufó molesto ante la necedad de esa humana. -En verdad que el idiota este no se salva… ¿no se supone que deberías de ser más inteligente que él y así equilibrar el asunto? ¡Naruto no tuvo problemas desde la primera vez que estuvo aquí! Maldita sea mi suerte…-
Era cierto. Por el pavor repentino no localizó ese pequeño detalle. Sintiéndose una reverenda idiota, dejó salir el aire guardado y con un poco de miedo, dio un pequeño respiro. ¡Oh por Dios! ¡No podía creerlo! Era como si no estuviera una masa de agua completamente a su alrededor.
-¿Por qué no quieren creerme? Bah, pura basura humana- el demonio volvió a esconderse bajo las sombras. Aún se encontraba cansado, y eso que se habían dado una tregua para reposar. Era, para su punto muy personal de vista, un verdadero problema el admitir que Naruto había mejorado bastante. Si la vida (tomándola como un maldito encierro) le regalaba la oportunidad de desquitar su ira con ese maldito rubio exHokage, le recordaría que sus colmillos pueden destrozar perfectamente traseros y orgullos.
-¿Qué es lo que…?- Hinata no entendía nada de nada. Por un lado su cuerpo se encontraba exhausto y por el otro, se extrañó y preocupó por ver a Naruto inconsciente. ¿A qué se refería el Kyubi con no tocarlo?
-Tienes que largarte de aquí mocosa, tu presencia es innecesaria. Dudo el porqué entraste a la mente de Naruto, no obstante no quiero que te quedes aquí ya que nos estorbas por el simple hecho que nos distraes. Y toma esto como advertencia-
-¿Distraer? ¿La mente de Naruto?- ¿Acaso no podía entenderle? Sentía que el Kyubi le hablaba en otro idioma.
-¡HN! Solo vete. Odio tu cara de idiota- el nueve colas bufó molesto –Necesito estar "a solas" con Naruto para resolver algunos pendientes y contigo, no puedo. ¡Eres demasiado poderosa! Dudo en qué momento perdí el control de la situación, maldita sea-
-¿Eh?-
¿En verdad esa Hyuga es tan inteligente como Naruto presumía? Ahora dudaba cada una de sus palabras. -Sólo quiero preguntarte algo antes, ya que me he quedado intrigado desde la última vez que nos vimos… ¿lo que me dijiste hace tiempo fue cierto?- se asomó nuevamente y resignado a no darse a entender por la mirada llena de dudas y contrariedad -¿Harías lo que fuera necesario para salvar a Naruto?-
Ah, era eso. Hinata se levantó y dándose cuenta que se encontraba completamente inundado el espacio –Sin dudarlo-
-¿Segura? Es tu alma la que está en juego-
-No me importa Kyubi-sama, si el darte mi alma regresará a mi Naruto…-
-Entonces… ¿me darías tú alma así sin más?-
-¿Acaso no te lo he dicho ya?- se acercó sólo un poco e intentó guardar su miedo y nervios para enfrentarse al demonio. No le demostraría nada más que seguridad.
-Eso suena tan melosamente cursi…- se burló de ella –Pero es sincero y eso es lo que, en lo general, importa. No tengo ganas de entender el mundo humano pero sí el del mocoso, y ya que estás dispuesta, tú serás mi guía-
-¿Guía?-
-Sé que es llorar, reír u odiar, sin embargo no he podido ponerlo a prueba ya que los recuerdos del mocoso no son tan agradables ni inspiradores. Mi propuesta, como un pago por el tiempo que te doy, es que me des parte de tus recuerdos y así comparar…- se movió de tal manera que una de sus garras se asomó por las rejas, sosteniendo el hombro de un rubio durmiente. –…ambos mundos. Espero que de esa manera entienda tanta cursilería humana y dejar de odiarles un poco-
-Y olvidaré d…-
-No.- la interrumpió fuertemente –solamente compartirás tus memorias. Yo podré mantenerlas en mi ser hasta que me aburra, al final de cuentas, no me importas y si voy a eliminarte, sedme un poco de provecho-
-¿Y qué me darás a cambio?- Tenía que sacarle provecho al contacto que presentaría con el demonio. Esperaba que su plan exprés funcionara a la perfección, aunque la expresión que obtuvo el Kyubi le indicó que no sería fácil.
-¿Yo darte algo a cambio? ¡¿Quieres algo a cambio?! ¡Estúpida! Te doy tiempo de sobra para que termines con la fusión como todos ustedes lo desean. No me vengas con estupideces… ¡MALDITO YONDAIME! ¡Me vengaré cuando te tenga enfrente, pedazo de estúpido… dejarme con personas idiotas y aprovechadas…-
-Todo trato debe de dar partes iguales para que todos ganen equitativamente (Dahia: ¿Qué haría sin ti, mí querida Athenea? ¡Muchas gracias por tu ayuda! Aunque esta vez tardaste mucho :'( )- intentaría ser razonable –Y si deseas entender el mundo humano, debemos seguir las reglas como si fueras uno de nosotros-
-¡Ni loco! NUNCA… Nunca desearía ser uno de ustedes. Odio los humanos-
-Pero tienes que hacerlo. Si no, no hay trato-
-No hay trato y el mocoso muere- jaló a Naruto e hizo que este pasara sin problemas por la gran jaula, exasperando a Hinata. -¿Entendido?
-De acuerdo, sólo escucha lo que tengo que pedirte, y si aceptas mis términos, te daré parte de mi alma, como lo ha hecho Naruto alguna vez…
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-Hn, rayos-
Habían pasado ya 14 días y todo se mantenía en las mismas circunstancias. Por un lado esos zorros peludos habían recuperado parte de su desaparecido tono rojizo y por el otro, ni Naruto ni Hinata cobraban el conocimiento. ¿Qué era lo que les estaba pasando? Hanabi caminaba por los pasillos de la mansión con cuatro tazas de té para servirles a su padre, la Hokage, al Uchiha ese y para Jiraiya e intentaba que por ese medio enterarse del chisme y así informarle a Arashi y demás amigos de su hermana... aunque, ¿por qué esa tal Kariko andaba de molesta e intentaba estar con su cuñado a solas? Sólo esperaba que Kemura no se lo permitiera, y si no entendía por las buenas, lo haría por las malas.
Kariko sería su cojín de entrenamiento.
Caminó por un minuto aproximadamente y con ello entró a la gran sala.
-¡HN!-
-Odio decirlo Hiashi, pero te lo advertí- la mujer cruzó los brazos y cerró los ojos, entendiendo lo que le esperaba al pobre hombre por haber guardado tanto tiempo ese secreto.
-No es necesario que lo repita, Hokage-sama- Y si, tenía toda la razón.
-¡¿Por qué demonios no sacaste esto antes?!- la voz de Jiraiya se escuchó por todos lados, espantando a la servidumbre y a la recién llegada, la cual tiro un poco de té en la charola.
-¿Puedes calmarte, pedazo de idiota?- Tsunade miró endemoniadamente a su amigo, haciéndole callar inmediatamente.
Y el silencio ganó de nuevo. Hanabi encontró solamente caras serias y molestas. ¿De qué estaban hablando?
-Entonces, ¿es cierto que el teme es el…?- Sasuke interrumpió su pregunta al notar a Hanabi a su lado. Por desgracia tenía que cargar con más secretos para Sakura y eso no le gustaba nada por el simple hecho que ahora sí necesitaba un consejo de ella, al final de cuentas fue la mejor amiga de ese hiperactivo molesto.
-SI- Hiashi comentó en voz baja, entendiendo que su segunda hija estaba ahí solamente para obtener información y no podía permitirlo. –Hanabi, requiero que te reúnas con Shizune-san para organizar la reunión entre los líderes de los clanes- tomó su té como si nada estuviera pasando –y por favor, llévate a los dos compañeros de Uzumaki-san contigo para que ellos estén también informados-
-Sí, padre- ¡Demonios! No pudo sacar nada. ¡Arashi se burlaría de ella otra vez! Y sin más que un "y rápido", les dejó solos.
-Sasuke, como el último Uchiha también participarás en la reunión, sin embargo no podrás llevar a Sakura- Tsunade ni siquiera se preocupó por observarle.
-Entendido- comentó sin ganas. ¿No entendían lo peligrosa que estaba Sakura por el estado de Naruto y su estado físico personal? Sí que era molesta y ÉL era el único que la aguantaba, con todo y heridas. Lo qué hace la debilidad del amor.
-Y por favor Jiraiya- continuó la líder de la aldea –No cometas tus estupideces. Se te ha informado con anticipación y por lo tanto…-
-Si Tsunade, lo sé. No mencionaré nada ante el consejo- Él terminó de decir enojado. –¡Maldita sea!- No pudo más, explotó sin más -No puedo creer que Minato no me haya dicho que pensaba sacrificar a su hijo de esa manera-
-Eso es algo que yo tampoco lo entendí en un inicio, pero ahora estoy completamente seguro que esto tiene un fin, algo que él vio mucho antes de que todo sucediera- Hiashi suspiró resignado. Lo que le amedrentaba era el que su primogénita se desvaneció como Naruto por la decisión de Minato.
-¿Entonces le justificas? Vamos Hiashi, ni siquiera fuiste capaz de valorar a tu hija hasta que esta se ganó su lugar y ahora presumes ser no solo el padre ideal, sino ahora resulta que eres el suegro-adoptivo perfecto… ¡Eres una mierda!- el peliblanco se molestó ante las palabras dichas. Y por lo tanto, todas las miradas que recibía eran molestas.
-¡Jiraiya!- No había duda, no sería fácil domar a la bestia
-No le justifico Jiraiya-sama, le entiendo.- Hiashi no podía recriminarle nada, al final de cuentas la culpabilidad estaba a flor de piel. -Naruto-san es el único que puede hacer que el demonio seda su poder para nuestra causa y eliminar con ello el ataque enemigo. Es un hecho que su herencia hará que el mundo ninja mejore-
-Pero no sacrificando su vida por ello. Eso no voy a permitirlo ya que es mi ahijado… mi único familiar- se levantó –llegaré a la reunión.- y desapareció en una nube de humo.
-¡ASH! ¡Jiraiya!- Tsunade se levantó de la misma manera y frunció el ceño ante tanta insolencia, aunque no podía culparle ya que Jiraiya estimaba a Naruto como su propio nieto. Contó hasta diez para tranquilizarse y sin más, regresó a su lugar.
¿Acaso el comentarle que la línea de sangre heredado por Kushina era la clave para que Naruto sobreviviera al poder del Kyubi y que esto, a su vez, era su mayor problema? El explicárselo a esos dos problemáticos (por primera vez Sasuke expresó asombro y enojo con un "¡Maldita sea!") fue lo peor que había hecho en mucho tiempo. Así sin más, los tres planearon el cuidado excesivo a la mansión Hyuga, esperando que el rubio se levantara…
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-¿Aún no?- Soma se encontraba en la habitación de Hinata. Ella se encargaría de la Hyuga hasta que ella despertara, dejando a su marido con Naruto, exasperándose por Kariko y sus estúpidos celos. ¡Cuánto la odiaba! Suspiró resignada a aguantar celos y demás problemas de estas dos mujeres, perdidamente enamoradas de Naruto… o por lo menos eso decía Kariko. También tenía que hacerse cargo de Arashi y sobretodo de Sakura. ¿Por qué su vida no era tan fácil como los demás?
-Aún tienes fiebre pequeña… ¿también tú estás peleando, verdad?- acarició la mano de Hinata suavemente y se acercó al pequeño tocador al lado de la cama, tomó el pañuelo húmedo y exprimiéndolo, se lo colocó en la frente para bajarle la fiebre.
La pequeña luz de la vela dejó ver que Hinata estaba "batallando" con ese demonio problemático y por lo tanto deseaba calmarle ese malestar refrescándola. Aunque la pregunta más importante fue: ¿tendría Hinata que hacer eso? Volvió a sentarse en ese pequeño sofá y cuando estuvo a punto de tomar nuevamente de ese té que le desaparecía los ascos, escuchó un gran suspiro y observó pequeños movimientos en su mano.
-Hinata… Hinata- comenzó a acariciarle su rostro y tomó una de sus manos mientras la llamaba con dulzura –Hinata…-
¿Por qué la estaban llamando? La pequeña luz proveniente de "quién sabe dónde" le lastimaba fuertemente y apenas podía reconocer la voz que la llamaba.
-Hin…ta-
-So… Soma- reconoció la voz de su amiga de un solo "golpe" y, aguantando la luz presente, abrió y cerró los ojos hasta acostumbrarse al ambiente –Soma-
-Bienvenida- le sonrió. Se encontraba completamente feliz al ver nuevamente esas perlas. Después de todo no estaba perdido.
-So… Soma-
-Tranquila, todo está bien- sonrió por saber que parte de la 5° fusión había sido solucionada, aunque tuvo que moverse rápido porque Hinata intentó levantarse precipitadamente.
-¡Naruto!- Hinata recordó lo sucedido con el Kyubi e intentó ver a su amado, sin embargo Soma la recostó nuevamente. La ojiperla no peleó por el hecho de que ese gran vientre tenía que ser respetado.
-Tranquila, él se encuentra con Kazuki a unos cuartos de aquí- Soma pretendió tranquilizarla con sus palabras –ahora la lucha ha bajado considerablemente, gracias a ti-
-¿Cómo se encuentra?-
-No lo sé. Desgraciadamente no puedo entrar- le acarició nuevamente la cabeza, intentando relajarla –Kazuki me ha comentado que es mejor que nadie entre-
-Pero…-
-Pero nada jovencita, duerme ya que necesito que te recuperes- tomó el pañuelo caído y se lo colocó en la frente nuevamente –esta mansión requiere de tus atenciones. Te juro que se ha convertido el Clan Hyuga en un verdadero manicomio- sonrió al ver esa cara de duda –Te juro que es más que imposible controlar a Kariko. Ni siquiera tu padre pudo evitar que ella hiciera de las suyas o que Kemura la ponga en su lugar… con decirte que antier les puso bigotes de plumón negro a los pobres zorros para ver si así despertaban. Gracias al cielo Kiba la detuvo antes de que otra cosa les hiciera-
-¿Ella está aquí?- Si que su vida no era fácil. Tenía a su amado literalmente en las garras del Kyubi, se sentía extremadamente cansada y ahora resultaba que esa odiosa mujer se encontraba con ellos. ¿La vida podía ser más difícil?
-Sí, y se quedará hasta nuevo aviso-
No, nada fácil.
-Aunque no todo es malo, ¿sabes?- sonrió mientras acariciaba su gran vientre –mi bebé crece enormemente, como puedes darte cuenta…- dejando que Hinata le acariciara su abultado vientre sintiendo el movimiento de ese nuevo integrante familiar Hyuga, ya que Soma y Kazuki eran familia –…Tsunade-sama ascendió a Kyo y a Arashi como Jounnin, y ni se diga las noticias del siglo… ¡hasta Ino-san lloró! Eso sí que me asombró-
-¿Qué noticias?- acarició la pequeña mano saliente, haciéndola reír -¿Me he perdido de algo?-
-¡Demasiado! La primera y más importante… bueno- calló unos segundos para poder empezar la explicación -Lastimosamente tú, Naruto y los peludos fueron los grandes ausentes, pero…- suspiró ante esa cara melancólica -El clan Uchiha tendrá un nuevo miembro aproximadamente en 8 meses- el cambio instantáneo de melancolía por asombro, generó en Soma una buena carcajada –Te perdiste del semi desmayo de Sasuke y su grito masculino lleno de alegría cuando le cayó "el 20" ante la inesperada noticia; su primer regaño gracias a Tsunade-sama y un beso de película.- abrazó a Hinata -Vas a ser tía… igual que Naruto-
-Sí que es una excelente noticia.- no pudo contener las lágrimas y se dejó mimar por esa mujer. Sólo esperaba que Naruto despertara y así proporcionarle ese gran dato.
-Y se la darás tú a Naruto, así que descansa y relájate, todo va a salir bien-
Eso esperaba porque el intentar hacerlo era más que complicado. Despertar oficialmente 16 días después de su llegada y el no aguantar la luz del sol era más que matador. Cuando Soma le ayudó a levantarse y abrió la ventana, su fuerza desapareció, agregando esas quemaduras que salieron en sus hombros por el simple hecho que le tocó el sol. No tuvo de otra que quedarse encerrada en su habitación hasta que la luna albergaba los cielos y salir hacia el exterior, cuidándose de cualquier contacto que no fuera Soma.
Al salir, lo primero que deseó hacer fue ver a esos 5 zorros perdidamente dormidos. ¿Cómo se encontraban? ¿Ellos resistirían todo lo que el demonio hacía? A paso lento y pesado caminó por los pasillos de la mansión encontrando su habitación. Por su desgracia, ellos poseían nuevamente el color rojizo en su pelaje.
¿Acaso no fue suficiente lo que platicó con el Kyubi?
-Hola pequeños traviesos- Hinata, dejando a Soma en la puerta, se acercó al centro del cuarto. Observo con melancolía a sus pequeños amigos y se colocó al lado de Jirato y Haki. -¿Aún no han dado muestra de que despertarán?- ella se dirigió a la embarazada.
-No. Lo harán hasta que Naruto le gane al Kyubi… o por lo menos hasta que este decida liberarle- Soma se acercó a ella y sonriéndole tomó la cobija que llevaba en su mano y la colocó en la espalda de Hinata –Te servirá quedarte con ellos, pasaré por ti en un rato más-
-Gracias Soma- Hinata le sonrió y cubriéndose mejor, se apoyó en Jirato –lamento todas las molestias que te causo-
-No son molestias, es algo que hago con mucho gusto- acarició su vientre y en la puerta –y ya que te puse aquí… voy a molestar un rato a Kariko y a Arashi- sonrió un poco, obteniendo la atención de Hinata -¡cierto! Me faltó decirte la segunda gran noticia-
-¿Cuál es?-
-Pero antes contéstame, ¿desde cuándo Kiba está soltero?-
-¿Por qué lo preguntas?- acarició a dos de los zorros que se encontraban a su lado.
-Pues…- salió y antes de que desapareciera de la vista perlada –digamos que Arashi le ha robado el corazón… y oficialmente salen desde hace 6 días-
Y quedó sola con esos peludos maravillosos.
Y no pudo dejar de reírse ante la idea de que Kiba había sido flechado por una mujer tan problemática. ¿Acaso él no huía de mujeres como esa? Pues sí que la vida daba muchas vueltas.
-Mis pequeños zorritos- se dirigió a ellos con ternura –espero ver sus travesuras muy pronto- y, después de acomodar respectivas cobijas y almohadas, se recostó en la barriga de Jirato perdiéndose en tan delicioso pelaje…
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Tenía que detenerle de cualquier modo. ¿Pero cómo? ¿Qué hacer si ella era un simple espejismo?
-¡ALTO AHÍ!- Cuando ese hombre estuvo a punto de darle una patada a Naruto en su cabeza, una ancianita salió de una pequeña tienda y corrió lo más rápido que pudo para proteger a Naruto. El hombre, al sentirse descubierto, la miró con odio y dejando que su pie le diera fuertemente al costado de Naruto, salió corriendo. -¡Maldito cobarde! ¡Golpear a un niño indefenso!- la mujer se acercó al rubio, pero este le alejó la mano e intentó escapar –Tranquilo hijo, no te haré daño-
-No… no me… no me pegue- apenas podía hablar. Desgraciadamente eran contadas las ocasiones en las cuales podía robar algo de comida sin ser lastimado. Por desgracia ese no fue uno de esos. –Yo no…-
-Vamos pequeñín, no quiero lastimarte- Hinata observó como esa mujer acarició la mejilla lastimada de Naruto y le sonrió. Desgraciadamente no pudo ayudarle y si no hubiera sido por esa abuela…
Pasadas las 11 de la noche, Naruto había cenado completamente y esa mujer le curaba sus heridas. Hinata, como espectadora, analizaba cada una de las reacciones de esos dos seres recargada en la pared más cercana de la estancia.
-¿Ahora si me vas a decir por qué quieres ayudarme?- Naruto había tomado otra manzana y comenzaba a comerla, mientras la viejita le ponía una venda en su mano derecha y le brindaba una cobija.
-Sólo si me confiesas desde cuándo no has comido- ella le sonrió y disfrutó de un gran puchero infantil.
-¡HN! Eres una tramposa. Prometiste que no preguntarías más.- Naruto le miró de reojo y suspirando intentó calmar sus nervios –Yo no comí desde 4 días-
-¡¿En serio?!- la mujer le miró con tanto dolor, haciendo que el rubio bajara la mirada por interpretar desprecio. -¡Dios! ¿Acaso tu mamita no te alimenta?- le tomó el rostro y quitó unas pequeñas lágrimas que se habían escapado de esos zafiros. –O… ¿te maltratan tus padres?-
-Vivo solo- le dio otra mordida a su manzana y comentó como si nada –mis padres abandonaron a mí y pues, me escape del orfanato porque me pegaban igual que ese tipo… vivo solo y no tengo comida en casa- le miró con tristeza –soy un monstruo al que nadie quiere-
-¡No digas eso Naruto-kun!- la viejita le abrazó fuertemente –Es cierto que pasaron cosas duras, pero no fue tu culpa. Simplemente te inculparon por pura justificación, pero no debes preocuparte más, yo te ayudaré mi pequeño- Naruto asintió, haciendo que Hinata llorara fuertemente. –ya no estarás más solo porque estaré contigo hasta que pueda-
-¿Por qué?- Naruto le vio extrañado. Realmente fue la primera vez que alguien se ofrecía para alimentarle… y por primera vez sintió tanta pena por ver una sonrisa tan cálida dirigida a su ser.
-Pues, porque quiero hacerlo. Entiendo qué es estar solo y no es algo agradable. Así que Naruto-kun, yo seré tu apoyo mientras pueda, ¿te parece?- se sintió tan bien por ver ese sonrojo en esas mejillas con franjas, haciendo que le besara la frente y le acariciara su espaldita -Cuando necesites ayuda, simplemente ven aquí y yo te daré de comer. Es más, quédate esta noche y mañana algo de ropa porque esta está muy vieja-
-¡Gracias abuela!- Naruto comenzó a llorar de felicidad y correspondió su abrazo. Por primera vez sintió "algo" cálido en su corazón y confiaría en ella, sólo en ella.
Para esto, Hinata se limpió sus mejillas mojadas y, entendiendo que este era un recuerdo de Naruto, concibió que tenía que hacerle tan feliz como nunca lo había sido, simplemente porque lo amaba con todo el corazón y esa sería su misión de por vida.
¿Pero cómo hacerlo sin que el Kyubi se metiera en el proceso?
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-¡!-
Un grito desgarrador la despertó. Se encontraba nuevamente en su habitación y al parecer ya era de día por el fuerte sol que la calentaba desde la ventana. ¿Qué fue eso? Al principio le costó trabajo levantarse, sin embargo escuchó nuevamente otro grito y ahí decidió que el levantarse era más que necesario.
Era Naruto.
Se levantó rápidamente y salió sin importarle nada más. Lo único que le importaba era encontrarle y con ello brindarle su apoyo y sobretodo su amor. Corrió por todos lados sin resultado alguno. ¿Dónde estaba? ¡Tenía que encontrarle! Hasta que escuchó nuevamente un grito de él, se encaminó por el jardín (importándole un bledo que el sol le quemara) para cruzar y así llegar al ala sur de la mansión.
-¡No me toques!- para cuando escuchó esa petición, estaba a escasos pasos de él.
Naruto se encontraba en el suelo intentando inútilmente huir de Kazuki, el cual dejó de moverse para bajar el pavor que tuvo el rubio ante su presencia. Cuando Uzumaki se levantó, se recargó en la pared para no perder el equilibrio por la falta de fuerza aunque eso no fue suficiente para evitar el conocer el piso más de cerca. No obstante, eso jamás llegó a pasar.
-Tranquilo…- Hinata llegó a tiempo y utilizó su propio cuerpo para sostener a Naruto. Lastimosamente la respuesta que él tuvo la contrarió por completo.
-¡No me toques!- el ojiazul se separó de ella rápidamente, cayendo de espaldas y así continuar con su huida. –No... No ne…- la miró nuevamente antes de detenerse –Yo…- inmediatamente colocó sus manos exactamente en sus sienes por el rápido dolor acumulado -¡NO ME TOQUEN!-
-Tranquilo Naruto- Hinata intentó acercarse pero no pudo, Naruto la alejó fuertemente y este intentó levantarse nuevamente sin éxito.
Ella no entendió el pánico sembrado en él, simplemente el dolor de verle así generó que sus mejillas se mojaran nuevamente. ¿Qué había pasado? Se acercó a Naruto pero se detuvo al sentir una extraña presencia en su interior.
-¿Acaso no querías a Naruto en "blanco", Hyuga?- esa voz escalofriante se presentó en su cabeza mientras veía a su amado arrodillado intentando levantarse sin lograrlo. –Vamos mujer… pruébame que eres más fuerte que yo y así solucionaremos nuestros asuntos. ¿Te parece?-
¿No estaba diciéndole que…? ¡Demonios! Se detuvo de pronto completamente asombrada.
-¡HA! No hay duda que los humanos son un caso perdido para el mundo. ¿No era esto lo que me pediste? ¡Quién entiende a las mujeres! maldito sea mi caso…- continuó el demonio de lo más normal –Recuerda que cada segundo que pase el mocoso despierto será un recuerdo menos en su memoria…-
-¡DIOS! ¡No lo permitiré!- la ojiperla habló en voz alta -¡¿Me escuchaste?!- corrió hacia Naruto y sin más se arrodilló y le abrazó –Naruto soy yo… tranquilo-
-¡NO ME TOQUES!- él, como consecuencia, luchó vehementemente para liberarse, sin embargo Hinata fue más fuerte que él y se rindió. –No me dañes…- ¡No recordaba nada!
Se sentía literalmente extraño. ¿En dónde estaba? ¿Por qué apareció en ese lugar oscuro? Por desgracia su fuerza estaba perdida en algún lugar lejano y, cuando se pudo sentar en la cama y enfocar su entorno, ese hombre se acercó a su lado para… ¿para qué le tocó el hombro? ¿Por qué tenía unas ganas tremendas de salir corriendo?
Sin duda intentaría matarle como todos los demás aldeanos.
Así que salió con todas sus fuerzas, pero cayó fuertemente cuando la luz del sol le tocó. ¿Qué pasaba consigo mismo? Y lo más importante… ¿a dónde se fue su memoria? Intentó huir de ese hombre y de ella aunque realmente no pudo por dos razones: la primera fue que sus fuerzas desaparecieron por completo y la segunda y más importante, fue que esa voz se le hacía condenadamente conocida.
-Tranquilo mi Naruto…- esa chica le miró de una manera tal que calmó su corazón, cosa que le fue inexplicable –no te haré daño ni dejaré que te lastimen- para esto se encontraba en el regazo de ella recibiendo caricias en sus mejillas, creando en su interior una sensación inexplicable pero reconfortante.
-¿Po… por qué?- Naruto preguntó en un susurro. -¿Quién eres?-
-¿Confías en mí?- ella le sonrió, generándole un vuelco en su corazón. –Te prometo que no te haré daño alguno-
-Yo…- cerró los ojos intentando tranquilizarse y relacionar a esa mujer que realmente le era conocida. Segundos después sintió como una cosa áspera y húmeda pasaba por su mejilla, por lo que abrió nuevamente los ojos y se encontró con una cosa peluda y blanca en su totalidad a escasos milímetros de él. -¡AAAAAAAHHHHHHH!-
-¡Eres un idiota Jirato!- sus hermanos le gritaron molestos al ver como su amo brincó de susto e instintivamente se abrazó de Hinata, la cual rió sin poderlo evitar.
-Oh, pensé que nos recordaría…- agachó su cabeza y se alejó un poco, pero solo un poco. –Se supone que mi saliva hace milagros y con eso el problema estaría resuelto-
-¡Aleja eso de mi!- el ojiazul, dándose cuenta de la cercanía que tenía con la ojiperla, sintió que sus mejillas estaban más calientes de lo normal y un extraño hormigueo en su estómago. Por lo que se alejó de ella como bólido.
-Pero Naruto- sonrió para besarle la frente y acomodarle en su pecho para tranquilizarle. Los primeros 30 segundos no pudo convencerle, pero después lo tuvo a su merced. -¿Acaso me pides que aleje a Jirato de tu lado? Eso es más que imposible ya que eso te pertenece. Es tu zorro-
-Oh no…- él, su amo, su amado amo le dijo "cosa" y lo peor es que no lo quería a su lado -¡¿Quiere alejarse de mí?! ¡NNNNNNOOOOO!- ahora fue el turno de Jirato el gritar horrorizado. Se dejó caer y generó un súper berrinche al estilo Kitsune: giró en el piso varias veces quedando panza abajo para arrastrarse hasta la esquina, en donde se arrinconó con la cabeza gacha.
Para esto los presentes, siendo Soma, Arashi, Kazuki, Kanno, Haki, Kahiki, Hikaru y Kiba estaban de espectadores frustrados. Querían ayudar pero entendieron que lo único que podría ayudar a Naruto era Hinata y posiblemente Jirato.
-…- se sentía extraño. ¿Les conocía? Ya que ellos al parecer sabían todo de él. ¿Por qué no recordaba nada? Miró a ese zorro para regresar con la mujer… esos ojos y sonrisa…
-¡Despierta idiota! No puedo perderle tiempo… ¡Necesito salir!-
¿Eh? ¿Quién le hablaba? Buscó a su alrededor intentando hallar al causante de esa cosa rara en su ser, pero no encontró a nadie.
-Me lleva la fregada. Ahora resulta que ni siquiera mi plan funcionó… ¿tendrá algo que ver este maldito sello? O será que… ¡Odio las apuestas humanas!-esa misma voz comenzó a decir blasfemia y media.
Si se sentía perdido… ahora no podía definirle.
-¿Naruto?- Hinata no dejó de ver a su amado, el cual pasó de susto a seriedad y de seriedad a molestia. ¿Qué pasaba en su interior? No tuvo el tiempo para averiguarlo. Naruto colocó nuevamente sus manos en su cabeza y se quejó de un gran dolor de cabeza. Y la intensidad aumentó gracias a una extraña energía que nació de su interior.
-Llevémoslo a su habitación- Kiba se acercó y tomó a Naruto del hombro mientras Hinata se levantaba y le ayudaba. Lo bueno fue ese rubio ruidoso se dejó.
Le acostaron y estando a punto de taparle, éste cayó nuevamente dormido. Con ello Hinata, Kazuki y los zorros se quedaron con él mientras los demás salieron para darles más privacidad...
Continuará...
