La posesión del Kyubi

"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"

¡Hola hermosos!

Espero que estén muy bien y que se la hayan pasado demasiado bien este catorce de febrero con todos sus seres queridos. Sé que este capítulo es algo romántico pero he estado planeándolo desde meses, sólo que no encontraba el final del mismo… Espero que les guste y que lo disfruten tanto como yo lo hice al escribir.

No les interrumpo más y lo que les puedo decir es… gracias por acompañarme :D Nos leemos después!

Grüßen!


Capitulo 43: Irikami

Irikami. Una simple y problemática palabra. Bien se lo dijo su conciencia: "no te metas en problemas", y él como siempre, buscándolos. Ahora estaba a punto de perder nuevamente y sin lograr ni un solo avance. ¡NO! ¡Rayos! No podía estar tan seguro como ahora de que esta vez, sería fuertemente reprimido. ¿Por qué la vida siempre le daba malas respuestas? En batalla era espectacular, pero en su vida social, era un asco.

-¡Maldito Kenji! ¡Esta vez me las vas a pagar!-

Ni dudarlo era permitido. Lo corroboró en el momento en que una chica de grandes pechos, morena y con unos ojos morados llenos de rabia se acercaba a él. ¡Que Dios le ayudase! Recibió uno de esos grandes golpes en su cabeza y gracias a ello, tendría migraña hasta nuevo aviso.

-Vuelves a tocarme, y te juro que voy a darte esta vez en lo que te hace hombre y "eso" va a dejar de funcionar… ¡TE LO JURO!- la pobre mujer no tuvo de otra más que defenderse. Ese pervertido alcohólico siempre le sacaba de sus casillas.

-Te lo dije chavala. Ese idiota solo responde con golpes- Otro joven, no mayor a 20 años de cabello rojo le miró con una gran sonrisa. –Y a la próxima, no vuelvas a ponerte esas prendas tan provocativas, solo te van a dar malas experiencias-

-Lo sé, pero es molesto no poder ser yo cuando estamos en estas reuniones- voleó a verle con disgusto. No podía dejar de ser femenina.

-¡BASTA YA!- una voz masculina se escucho por todo el recinto sacándoles de la pelea instantáneamente. –Tenemos que dejar todo listo para los nuevos-

-Oh no me digas que ya mandaste las solicitudes, pedazo de mierda… ¡tuviste que habernos avisado!- Kenji se molestó nuevamente ante el "ordenamiento" de su jefe, pero estaba aun más molesto de que no le avisaran nunca de los sucesos importantes dentro de la organización.

El recién llegado rodó los ojos indignado. ¿Por qué de todos, tenía que ser el más paciente? Se acercó a ese gordo con pesadez y antes de hablar, sacó un gran sándwich para saciar el hambre que no había podido saciar gracias a todos sus labores. Prefería continuar con el estómago lleno. -Kenji idiota, no porque tu tarada cabeza llena de perversidad y alcohol esté con nosotros, quiere decir que te vamos a tomar en cuenta en aspectos importantes de la organización. Esa decisión está irrevocable y por nada del mundo vamos a perder la oportunidad de evitar que esa pelea esté del lado enemigo. Así que he llamado a todos los integrantes de Irikami y la junta se hará dentro de 4 horas.- El más joven de todos los presentes comentó sereno y lleno de paz. – Take, Zumaru Y Kemura, los necesito cerca del acceso principal. Sori y Kariko vayan por los nuevos antes de que otra cosa pase y solo me queda decir que los demás hagan lo que ya les comente. No me gusta perder el tiempo repitiéndoles sus respectivas obligaciones.- Después de un gran mordizco a su alimento, miró a Kenji con una gran sonrisa. –Se me olvidaba. Kenji, quédate tranquilamente en el bar. Es mejor que descanses y te prepares mental y alcoholicamente ya que si Zorro Blanco se "molesta" por tu presencia, tendrás que correr- miró a todos con su clásica sonrisa y sin más continuó comiendo. -No olviden sus máscaras y por favor, mantengan alejadas a sus bestias de los nuevos. No nos van a causar problemas esta vez-

-Oh si- La mujer habló- Pero eso sí, si Jirato vuelve a molestar a mis amadas panteras, lo mataré-

-Oh si Sori, como podrás hacerlo- el mismo joven comentó con su gran sonrisa. Inmediatamente se colocó su máscara con el símbolo de un gato y fue seguido por los demás, ejecutando las acciones solicitadas, en cambio, Kenji sudó frio ante el recuerdo de cierto ataque hecho por uno de esos cincos zorros por un simple y tonto comentario.

¿Acaso la vida no podía darle mejores momentos? ¿Por qué todo estaba en su contra?

Aunque para Jirato, estaban aún peor las cosas. Cuando regresó a la mansión, después de escaparse de la observación de Ero-Sennin, encontró a su amo hecho una furia descomunal, agregando que todos sus hermanos estaban con la mirada gacha y resignada. ¡No podía seguir ahí!

-Te-tenemos que irnos, amo… nos esperan- Kanno, intentando romper la atmósfera tan pesada, se levantó para dirigirse a la puerta.

Aunque la respuesta no fue la más deseada. Todos brincaron y salieron corriendo ya que Naruto aventó fuertemente el vaso de sake que tenía en su mano izquierda con tal fuerza que quebró el muro.

¡Se atrevieron a nombrarlos! Y lo peor de todo… ¡Aceptaron! No podía creer que esos mal agradecidos metieran en tantos problemas a SU Hinata y ahora al idiota del Uchiha. Su furia aumentó considerablemente cuando recibió ese maldito pergamino lleno de traición…

-No es nada personal, pero ahora sí que estamos jodidos. No tengo ni la menor idea de lo que pensó ese imbécil, pero estoy seguro que nos traerá problemas- El Kyubi comentó desde su obscuridad con un aire de diversión e ironía.

-No voy a permitirlo- Y Naruto le contestó con furia-

-Lamento informarte, pedazo de mierda humana, que no hay nada que puedas hacer. Así que mejor mueve tu trasero y vayamos a Irikami. Tengo curiosidad de la prueba que le darán a esos dos… ¿crees que sobrevivan?-

-Hn…- No estaba de humor para aguantar a ese demonio del mal.

Abrió los ojos y enfocando a Jirato- quien fue el único valiente y decidió quedarse pero arrinconado en la habitación-, indicó que era el momento de irse. Los cuatro zorros se asomaron ante el gruñido de Jirato y con una gran llama, todos desaparecieron.

-Sasuke, ¿dónde estás?- Arashi estaba desde hace rato buscando a ese hombre, gracias a que Sakura había sufrido un extraño desmayo y necesitaba comentárselo. ¿Pero dónde encontrarle si este había desaparecido de la nada? Caminó por todos los pasillos de la mansión y no encontró algún indicio de que él anduviera por ahí. No entendió nada y ante la preocupación de ver a Sakura en ese estado, le buscó por horas enteras. Rendida y sobre todo resignada, regresó a la habitación principal, en donde descansaba Sakura.

Para Arashi fue difícil el entender el porqué había desaparecido tanto Kemura como Kariko, agregando que Soma andaba más de nervios que de costumbre y su hermano estaba con una furia tal que ni él mismo se aguantaba. ¿Qué le pasaba al mundo hoy? Resignada a no obtener las respuestas solicitadas, tomó un trapo que se encontraba dentro del recipiente con agua tibia, lo exprimió y se lo coloco a Sakura.

-Prometo que encontraré a tu hombre, pero ahora tengo que cuidarte… ¿dónde estará Sasuke?-

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Caminó por un gran camino, en el cual el olor hediondo y la humedad asfixiante eran las únicas guías que le indicaban que iba por buen camino. Según el plano que le dio Kemura, mostraba que ese pasaje la llevaría por un pequeño sendero y de ahí uno de los miembros la esperaría… aunque la pregunta fue, ¿Quiénes eran miembros? Por un lado supo que Kemura y Kariko lo eran… ¿pero quién más? Suspiró para quitarse todo pensamiento porque ya era hora de llegar. Así que, una vez que entró en ese sendero, dio solo algunos pasos cuando una mano tomó su hombro derecho. Intentó atacar, pero no pudo por el simple hecho que el hombre que la sorprendió le habló suavemente, apagando cualquier deseo agresivo.

-Tranquila, soy yo-

-¿Sa-Sakuke?-

-Si, Hinata, soy yo-

Estaba sorprendida. ¡Cómo supo él de ese camino! -¿Pe… pero qué haces aquí?-

-Al parecer por lo mismo que tu- se alejó de ella unos pasos y se asomó por el sendero. –Es mejor que nos apuremos, temo que no les agradará nuestro retraso-

-¿Quién te dio el pergamino?- Hinata preguntó ya en movimiento. Fue demasiado sorpresivo el saber que Sasuke había sido informado igual que ella.

-No lo sé realmente. Apareció entre mis cosas- comentó pasando algunos segundos después. –Sin embargo, sospecho de Kemura o de Kariko… esos dos se han estado comportando de manera extraña-

-Oh-

-¿Y a ti?-

-De quien sospechas-

-…- ¡Mierda!

Ambos suspiraron rendidos y sin más continuaron su camino. Entre los dos no hubo más palabras por un lapso de cuarenta minutos. Y como fue indicado en la "invitación", detrás de tres grandes rocas de color blanco, dos kunoichi se encontraban esperándoles. Una de ellas tenía una máscara de gato y la otra de guepardo, ambas con una capa roja con símbolos azules, en forma de plumas que les cubrían su cuerpo.

-Hasta que llegan- la ninja Gato hablo serena. –Odiamos la impuntualidad, Jounnin… un punto menos en su evaluación-

¡Llegaron! Tuvo tanto miedo que algo les pasara. Ella, a comparación de su compañera, no deseaba que esos dos estuvieran ahí, sin embargo eso ya no estaba en sus manos. Cerró los ojos antes de poder hablar. -Sígannos y no pierdan nuestro paso. No nos haremos responsables si les pasa algo en el camino-

La otra habló tan groseramente que Hinata y Sasuke reconocieran a la dueña de esa voz, sorprendiéndoles. Las siguieron sin chistar por lo menos otra media hora. En el camino encontraron marcas de antiguas peleas y el olor a muerte se impregnaba cada vez más. Uchiha miró de reojo a Hinata y notó que ella estaba analizando el lugar gracias a su Byakugan, pensando de la misma manera que él, ya que no dejó dormidos sus ojos en ningún momento. ¿Por qué les habían llamado? Tenía muchas preguntas en su cabeza y no descansaría hasta encontrar cada una de sus respuestas.

-Antes de que se me olvide, novatos- Kariko habló seria. –Si quieren ver el sol nuevamente junto con sus seres queridos, tendrán que guardar silencio…-

Sori, quien notó la tensión de su compañera, decidió continuar con la amenaza. Entendió el lazo que tenía esa presumida pedante con esos dos nuevos. -No permitiremos rebeldes y si intentan algo en contra nuestra, no solo los eliminaremos a ustedes, sino a todo lo que les esté muy cercano-

Ninguno de los dos comentó algo. Prefirieron seguir el paso de esas dos kunoichi y si, lograron su cometido. Tardaron más en llegar que encontrarse enfrente de una gran puerta de madera. Tocaron y sin esperar respuesta, entraron.

-Necesitamos que se quiten sus máscaras. Aquí no son necesarias- otra voz se escuchó a lo lejos. Y por lo tanto los dos shinobi le obedecieron sin chistar.

Después de eso, tuvieron que dejar todas sus armas e inclusive los emblemas de Konoha. A los minutos pasaron a una gran sala en donde, de mayor a menor, se encontraban todos los miembros de Irikami.

Para su sorpresa y horror, reconocieron inmediatamente a siete personas, dejándolos sin aliento…

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Eran ya las diez de la noche y ni rastro de ellos. Hiashi se encontraba preocupado por su primogénita y por Naruto-san. Ya tenían toda la mañana fuera y si no fuera que tendría una reunión con los miembros del clan, saldría a buscarles. No podía permitir que nuevamente esos desgraciados se metieran con su familia.

Se acomodó mejor en su asiento y con la tranquilidad del mundo tomó un pergamino que escondía en su escritorio. Lo desdobló y con toda la serenidad del mundo comenzó a leerlo. Aun pasado tanto tiempo, no podía entender las palabras inscritas en el. Era demasiado confuso el deseo de su amigo ante su propio hijo. ¿Cómo fue posible que le quisiera condenar ante una amenaza mortal? Suspiró pesadamente y sin más, deseo por todas las fuerzas cumplir cada mandato de Minato, pasando aún ante el deseo de Jiraiya de controlar la seguridad de Naruto.

Se levantó a la media hora y puntualmente apareció ante los miembros Hyuga. Dio un gran respiro y con la seguridad de siempre, inició la junta que tanto temía. Informó oficialmente que Naruto era el prometido de su hija y que en noviembre contraerían matrimonio, de los cambios que eso traería en el clan y sobre todo, de su renuncia para poder darle el poder a su primogénita.

Ante eso, hubo quejas e inconformidades por todos, sin embargo la decisión estaba tomada y al cabo de una hora y media, estaba firmada el acta.

-Hiashi, tú sabrás lo que haces- uno de los miembros ancianos habló tranquilamente. –Solo te recuerdo que esta decisión es unánime y realmente no creo que Hinata-sama esté aún lista de poder guiar el clan como todos buscamos. Más que ahora necesitamos mantener…-

-No sé de dónde saca esa acusación, pero puedo asegurarles a cada uno de ustedes que mi hija es la indicada para darle un vuelco a este clan que tanto necesita. Mi hermano murió por mí ya que creía en que algún día este clan sería realmente el mejor de todos gracias a mí y estoy consciente de que lo será si ella lo guía. Así que, muy buenas noches tengan todos ustedes y les agradezco su atención.- se levantó de su asiento y con una reverencia se despidió de todos.

Ahora limpiaría todo el daño que causó en el pasado y cumpliría todas las promesas que llevaba en su espalda.

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El no saber qué era lo que sentía en esos momentos era lo que más le atormentaba. Eran ya más de la media noche y la prueba estaba a punto de terminar. ¿Cómo poder detener todo esto? Tanto Hinata como Sasuke estaban al límite y el atado a su palabra no podía meterse. ¡Rayos!

-Amo, no debe de inquietarse- Jirato se acercó levemente a su amo y con una pata en su muslo, le consoló. –Tenemos que confiar en ellos-

-No es fácil- Naruto comentó de tal manera que el zorro le escuchó.

-Pero no imposible… yo confío en nuestra maravillosa, tierna, consentidora y sobretodo preciosa ama- le contestó alegremente. -¡Es demasiado fuerte!- después bajó las orejas como indignado. –Y para mi desgracia, también confío en la fuerza de ese peludo del trasero- notó la mirada azulada de su amo y continuó al verle menos enojado. –Puedo decir que ese asqueroso Uchiha si se la sabe librar… aún con escenas tan desgarradoras como la de la Nube-

-¿Cómo puedes decirle peludo si no le viste? ¡Eres un metiche! Lastimosamente yo tuve que verlo y no recuerdo que esté peludo. Ese Uchiha tiene otros aspectos más asquerosos, Jirato y como te dije, vas a comprobar si sus nalgas son tan peludas como las tuyas en la siguiente travesura que le hagamos como "despedida de soltero"- Kanno se acercó motivado por la acción de su hermano menor. Estaban completamente sorprendidos de ese extraño poder de Jirato de quitarle el enojo a su amo con solo unas palabras. Estaban en su espacio designado para ver la "prueba" de esos dos humanos y no habían podido bajarle el coraje a su amo.

-Hn- Naruto solo acomodó mejor su máscara para observar detalladamente la batalla. Hasta eso los dos respondían correctamente y, cuando Hinata logró derribar a Sion y que Kenji cayera ante el Sharingan de Sasuke, entendió que lo siguiente sería realmente pesado.

-¡Me da gusto ver que realmente saben trabajar en equipo, shinobi de la Hoja- El ninja de la máscara de ardilla habló tan alegremente que se escuchó por todos los rincones del lugar. –Pero esto aún no terminan y si quieren ser miembros, tendrán que cumplir dos cosas más… insignificantes ante su poder- él mencionó irónicamente ya que Hinata estaba completamente cansada con dolor en su hombro gracias al golpe de esa chica y Sasuke sangraba de un costado por un Kunai demasiado invisible para su gusto personal.

El lugar parecía un gran campo de batalla, teniendo 16 palcos alrededor del "escenario" en donde se encontraban los miembros de Irikami con sus respectivos animales, a excepción del centro ya que ahí estaba un hombre de cabellos rojizos con esa extraña máscara y un traje negro, estando completamente armado. –Ahora si viene su prueba de fuego y por favor, no nos dejen a expectativas ya que el conocer su límite sería lo más importante para nosotros… especialmente para mí- continuó como si nada estuviera pasando. -¡Ah! Y antes de que se me olvide, no pierdan la fe de que podrán ganar siempre y cuando tomen bien sus armas y decidan derrotarle…- se escuchó su carcajada mientras una llama comenzó a aparecer a unos metros de los solicitantes. -…ya que si no, se irán con algo más que las manos vacías-

Sasuke tiró su arma y Hinata no pudo moverse ya que, después de que esa llama desapareciera, un hombre de capa negra con una máscara de zorro y otro con una máscara blanca y una ruptura en su ojo izquierdo estuvieron a escasos 3 metros de distancia.

El chico pelirrojo sonrió bajo su máscara. Si todo salía bien, tendría unos nuevos miembros demasiado fuertes para patear duro al enemigo. -Tomen en cuenta que esta vez, tendrán solos 3 minutos…-

-¡No pelearé!- Sasuke lo soltó inmediatamente. Estaba estupefacto por tener a esos dos ahí.

-No tienes porqué ponerte así, Sasuke.- Esa voz tranquila y floja le exasperó por completo – Es mejor que lo tomes tranquilo y luches como se te ha solicitado…- sacó un Kunai de su espalda -…ya que dudo que Zorro Blanco deseé que su oponente esté rindiéndose antes de luchar y yo, El Espantapájaros, tengo deseos de poder probar el poder de una Hyuga-

-No….- Hinata en cambio, tardó en reaccionar ante lo sucedido. ¡Naruto era parte de Irikami! Ahora entendió esos extraños comportamientos o micro huídas sin previo aviso. ¿Por qué no le había confesado eso? Le miró y notó que el rubio estaba tenso, molesto.

-Hn…- De la misma manera que Sasuke, Naruto miró completamente serio a Zumaru y sin más, tiró su arma. –No lo haré- después de eso se quitó su máscara y se acercó a Hinata.

-Vamos zorro blanco, ¿no vas a dejar que nos divirtamos un poco más?- Zumaru rodó los ojos indignado. No podía creer que ahora ese hombre de hielo dejara su seriedad para volverse un reverendo mandilón.

-No es gracioso lo que están haciendo, pedazo de mierda humana- de la nada apareció el Kyubi en persona. Estaba en el palco de Naruto con los zorros a su lado. Movía sus colas como si realmente estuviera disfrutando todo eso. –Imbécil de pacotilla, es mejor que dejes esto por la paz ya que no estoy de buenas… sobretodo porque ya pasaron tu estúpida prueba. ¡Estoy aburrido y ya me quiero ir! Tengo mejores cosas que hacer, caray…-

-Ahí vamos de nuevo- suspirando con cierto alivio, Kakashi también se quitó la máscara y dejó ver la cicatriz de su rostro junto con el Sharingan. Miró con una sonrisa a sus ex competidores para pasar al rubio. -¿Por qué siempre haces eso, Naruto? No es agradable ver al Kyubi molesto ni mucho menos al lado de esos traviesos-

-…- Sin comentarios.

-¡Déjense de estupideces y continúen con la prueba!- Sion, que estaba acomodada en su lugar después de ser atendida de sus heridas, grito exasperada. –Esto aún no termina-

-Para mi si- Naruto, que había guardado silencio desde que llegó, asombró a los presentes. –No voy a permitir más peleas-

-Yo tampoco- Un hombre alto con máscara de sapo habló en apoyo de Naruto. –Saben perfectamente que ellos serían aceptado sin más y es mejor que detengamos esto, les demos la bienvenida y nos vayamos a casa. No perdamos más tiempo y mejor dediquémonos a planear el siguiente ataque hacia el enemigo- una de las ranas que estaba a su lado le entregó un pergamino negro. –Y por favor Ardillita, mejor déjate de estupideces y reúne a junta ya que aún no hemos puesto las bases del "juego"-

-¡Que molestos son!- el de la máscara de Ardilla respondió y con una gran velocidad, se colocó entre Sasuke y Hinata. –Pero bueno, tienen razón. Mi nombre es Zumaru Irikami, vulgarmente conocido como Ardilla Negra y, como el líder de la organización, les doy la cordial bienvenida- sonrió amigablemente y de la nada logró noquear a Sasuke gracias a un golpe en su nuca, aprovechándose de su cansancio y distracción, mientras tanto Naruto logró dormir a Hinata gracias a un pequeño y rápido jutsu. La tomó en sus brazos y la llevó a la sala blanca. Kakashi colocó al Uchiha en su hombro después que el líder lo acercara para poder ir por un panquesillo de elote y dejó que las enfermeras del lugar hicieran su trabajo.

Kakashi miró a Sasuke completamente relajado. Este hombre había cambiado para bien y eso le agradó. El poderoso equipo siete estaba a punto de salir a flote nuevamente… suspiró despacio e inmediatamente pasó su vista a Naruto, quien cargaba suavemente a Hinata. Estaba tan orgulloso de ellos y les protegería con su vida misma… aunque también debía confesar que yacía aterrado a que cierta embarazada y ex alumna suya supiera que él fue el verdadero causante de invitar a su futuro esposo a Irikami…

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-¿No ha llegado?-

-No. estuvo fuera toda la noche-

Sakura había despertado desde hace dos horas, siendo ya veinte antes del medio día, y al enterarse que su amado no durmió a su lado, se preocupó. ¿Dónde estaba Sasuke? Lo último que recordaba fue que ella estaba a su lado en el jardín y un severo mareo la atacó. Sasuke la tomó entre sus brazos y todo se puso negro.

-Le estuve buscando todo el día de ayer, pero ni sus luces. Estaba asustada por tu desmayo y…- Arashi se justificó. Se sintió tan lmal por no saber nada de ese Uchiha escapista. Y vio preocupación en esos ojos verdes.

Prefirió guardar en secreto que Naruto, Hinata y Kakashi tampoco aparecieron todo el día de ayer.

-Pero no te preocupes, estoy segura que está a salvo y bien- Soma entró a la recámara con un vaso de agua de limón tibia. Se meneaba lentamente gracias a su embarazo. Cada día que pasaba se ponía más gorda e inflada.

-¿Cómo puedes estar tan segura? ¡Estoy muerta de miedo!- Sakura la miró aterrada. ¡Hablaban del amor de su vida y de su futuro marido!

-Estoy segura ya que…- Soma le sonrió libremente. –ha de estar junto con Kemura y Kariko. Así que mejor vayamos a desayunar y con ello esperarles a que regresen-

-No me convences-

¡Llegó a tiempo! Hehe, ahora sí, nada ni nadie le prohibiría el suculento premio que se había ganado a pulso. -En eso tienes razón, Sakura-chan- estando las tres reunidas, Jirato apareció completamente negro gracias al polvo y cenizas impregnadas en su pelaje. –No es cierto lo que te dijo Soma-chan… ¡Debes de preocuparte!-

-¡JIRATO!- Soma estuvo a punto de golpearlo fuertemente. ¿Qué no recordaba que Sakura estaba embarazada?

-Por Dios… ¿dónde está Sasuke?- la mencionada se levantó rápidamente y antes de que pudiera hacer otro movimiento, entró Naruto quien traía un Sasuke inconsciente en su hombro. –Oh Dios…-

-Necesita reposo- Kanno habló por su amo. Lamentablemente tuvo que acompañar a su amo junto con sus hermanos a dejar a ese desgraciado. Quería quedarse y velar el descanso de su ama… pero no pudo por el potente y unánime "vamos todos" de su amado. Al parecer no quería estar solo con el Uchiha durmiente.

-¿Pero qué le paso?- Sakura se acercó a su amado y encontró que tenía vendas por casi todo su cuerpo y que sus energías estaban por debajo de los suelos.

-Hn…- ¿Qué decirle para no ponerla más de…? Un momento, ¿qué era lo que sentía Sakura en esos momentos? Se sintió mal por no poder definir la mirada de dolor y esas ganas de llorar que tenía esa mujer… agregando por el extraño dolor por verla así. –Yo…-

-Sólo déjelo amo, tenemos cosas que hacer- Kahiki se sintió tremendamente desesperado ya que necesitaba urgentemente encontrar un buen arbusto para hacer "pipí" y con la visita horripilante al territorio Uchiha, le era imposible… ¡Necesitaba correr! O tendría que ocupar cualquiera de las esquinas de esa casa.

-…-

-Vamos Naruto, acostémoslo- Soma le miró sonriente y ante la preocupación de Sakura, dejaron que el rubio dejara a Sasuke en su cama para que, sin decir una sola palabra, desapareciera con tan peligrosos zorros. Sakura, después de quedarse sola, tomó las medicinas correspondientes y sentándose al lado de su amado, le curó.

Estaba completamente extrañada al verle con prendas que nunca habían visto y con esas heridas casi curadas. ¿Qué le había pasado? Y lo peor de todo, ¿qué tenía que ver Naruto en esto? Supo perfectamente que él no le hizo nada a su amado, sin embargo el tenerle en casa fue… No, no podía pensar en eso mientras su amado estuviera inconsciente. Le quitó la camisa y con ello las vendas para aplicar un poco de pomada en la marca que presentó en su costado izquierdo. Siguió por todo su pecho y sonrió al verle tan dormido. Era un hecho de que no le era agradable verle herido, no obstante le dio gusto presenciar tan buen descanso de Sasuke. Dormía plácidamente y en su rostro se reflejó paz, tranquilidad. ¿Dónde había estado? Ya después lo averiguaría…

-Descansa mi cielo- al terminar su trabajo, le arropó y con ganas de estar a su lado, se acostó de tal manera que podía deleitarse por tanta hermosura. Se sintió afortunada de ser la dueña del corazón de Sasuke Uchiha. Con su mano acarició suavemente su rostro, pasando primeramente por su cabello, para ir bajando a sus mejillas y terminó en su nariz… aunque no lo dejó así, su mano fue sustituida por sus labios. Besó su frente y pasó por sus párpados, nariz y por último boca.

Al principio lo hizo suave y lo intensificó cuando recibió una débil pero necesaria respuesta.

-Sakura…- cuando se separaron por falta de aire, Sasuke abrió los ojos y le sonrió a Sakura.

-¿Cómo te sientes?-

-Ahora mejor- Intentó levantarse, pero le fue imposible.

-Es mejor que descanses. Ya después te levantarás y me contarás lo qu…-

Sasuke le interrumpió suavemente. -Ya soy parte de Irikami-

-¿Qué has dicho?- Sakura se asombró por lo dicho.

-Y no estuve solo… Hinata también-

-Sasuke-kun, tienes que contarme todo lo que sabes-

-Será un placer, pero antes…- la tomó suavemente y la besó para quitarse todo esa molestia en su alma. Después dejó que Sakura se acurrucara en su regazo y le contó todo. Ya no guardaría ni un solo secreto por el hecho de que deseaba ser un marido como un padre excelente…

¡Oh dios! Hasta eso todo estaba listo para que la boda se realizara en 4 horas. Su padre junto con Kakashi-sensei estaban checando los últimos detalles del gran salón mientras que ella estaba en una de las recámaras de la mansión. ¡Iba a casarse! No cabía en la felicidad y esperanza que sentía.

-¡Qué nervios!- Sakura estaba preparándose junto con Hinata y Ino,

-¿Estás lista?- Ino se acercó a ella y la abrazó. Estaba completamente feliz al ver a su mejor amiga cumpliendo su sueño. ¡Era fantástico!

-¡Dios! No pueden imaginarse cuanto tiempo he esperado este momento, pero estoy tan nerviosa que no sé qué hacer… ¡no estoy lista! ¡¿Dónde quedó mi kimono?-

-No debes preocuparte… tranquila- Hinata la abrazó -¡para eso estamos nosotras!- y con ello, cuando llegó su madre con la vestidora cinco minutos después, arreglaron a la feliz novia.

Lo primero que hicieron fue bañarla en una fusión de jazmín y lavanda, para después secarla y colocarle el juego de ropa interior comprado únicamente para deleitar la pupila del novio, colocando inmediatamente el fondo blanco que recibiría cada una de las prendas necesarias para el Kimono. La mamá de Sakura tomó todo y ordenándolo, colocó las seis capas de kimono para cubrirla con el Shiro Maku. Inmediatamente la vestidora le colocó el obi pulcramente, bordado a mano, alrededor de su cintura y lo amarró de tal manera que le dio una forma de mariposa. Por último, enredó el obi-jime alrededor de la cintura.

-¡Sakura, te ves preciosa!- La señora Haruno admiró como el kimono blanco que había comprado a su primogénita se le veía hermoso y sobre todo, sonrió al reconocer el símbolo Uchiha en la parte de atrás. Su Sakura sería una mujer y madre feliz. No pudo negar que saber que Sakura estaba embarazada antes del matrimonio no le fue grato, sin embargo Sasuke fue todo un caballero y tomó las riendas de su matrimonio. –Ahora esto- Sacó de una caja de madera tallada a mano el Kaiken y el Hakoseko para colocarle en el Obi de Sakura.

Después la peinadora comenzó con su trabajo, la cual aprovechó el largo de ese hermoso cabello para hacerle un chongo por medio de elaboradas peinetas y sujetó algunos cabellos rebeldes con algunos pasadores dorados, regalo de Tsunade-sama. Terminó con dos palillos de marfil con incrustaciones de oro, los cuales resaltaron ante el color de cabello.

Al quedar todo listo, Hinata la sentó y con mucho cuidado maquilló a Sakura: le puso pestañas postizas, le delineó sus ojos y peinó sus cejas. Además le puso rubor en sus mejillas y para rematar el rojo tan elegante que le colocó en los labios resaltaron más sus ojos esmeralda.

-Dios, sí que es un hermoso kimono- Ino contemplaba a la feliz prometida, estando lista para ser una excelente Uchiha.

-Sí, lo es- Hinata dijo asombrada por la belleza de esa kunoichi –y para terminar el arreglo…- le puso el sombrero de media luna, significado de la entrega total y fidelidad de Sakura hacia Sasuke y su madre le heredó el abanico de su familia, símbolo de felicidad en el matrimonio.

Ino y Hinata, una vez que terminaron su labor, dejaron que madre e hija se disfrutaran a solas yo con ello se vistieron con maravillosos kimonos Furisode, con coloridos excepcionales y con las mangas largas, simbolizando la amistad que tenían con la futura esposa. Aunque ambas tenían pareja, era una tradición que cumplirían al pie de la letra.

En eso, Sasuke estaba en el lado opuesto de la mansión. Kakashi se había ofrecido como su "padre" sustituto, de tal manera de que así pudo acompañar al feliz y serio novio al altar. A su lado estaba Naruto como otro representante de su familia (que le dejó sin habla, ya que él se autopropuso con un extraño rubor y hasta le ayudó a vestirse).

Kemura y Kyo estaban a unos pasos de él y sorprendiéndole, los cinco peludos completamente blancos estaban moviendo sus colas alegremente, tendiendo un mono negro con el símbolo Uchiha en sus cuellos… esperaba que no hicieran de las suyas hasta que acabara la ceremonia.

-Uchiha, es hora de irnos- Comentó Naruto al mirar a la ventana. Hinata le comentó que pondría un pañuelo blanco en la ventana de la recámara de Sakura cuando ella estuviera lista.

-Hn…-

Todos los hombres salieron en caravana hacia el patio Uchiha.

Y ahí estaba. Sakura fue guiada de la mano de su madre al patio central del barrio Uchiha y encontró que todos los caballeros se encontraban listos, dejándola sin habla al ver como su amado prometido había quedado: Sasuke portaba un regio Kimono de color negro, falda partida color gris y pantalones anchos, con un abanico, que era igual que el de ella y lo mejor de todo es que se peinó de tal manera que cambió demasiado, ahora presentándose como todo un hombre sexy y galante.

-Bien, vámonos- Kakashi sonrió al verlos y bajo esas palabras se encaminaron al templo Wai.

Toda la aldea hablaba maravillas de la futura pareja (aunque también existieron comentarios de desgane y rencor por celos) y como un espectáculo de reyes llegaron al templo. Todos estaban presentes y comenzó con la ceremonia. Purificó a la pareja y entonces, el sacerdote vertió los tres vasos de sake, los cuales tenían diferentes tamaños. Bendijo el Sake y con ello Sasuke, colocado a la derecha, tomó un poco del líquido del vaso más pequeño para ir al mediano y terminar en el más grande. Sakura repitió sus movimientos tomando lo que quedaba.

Después se acercaron Kakashi, Hinata y Naruto que representarían a la familia de él; y los padres de ella y tomaron del vaso más grande como representación de ambas familias. Como término a la ceremonia, el sacerdote mencionó: Les entrego a Uchiha Sasuke y Uchiha Sakura.

Recibieron aplausos y se dirigieron después a la mansión.

La fiesta se organizó en el gran jardín que fue hermosamente adornado: conteniendo grandes fuentes y diversos arboles que le daban un toque fantástico y mágico a la noche. Además la música y la presencia de los personajes más importantes de la aldea. Tsunade se encargó de invitar a los líderes de todos los clanes de Konoha y asó mostrarles el resurgimiento del Clan Uchiha y Jiraiya tomó parte en el asunto poniendo el mejor sake de toda la región.

-Naruto…- Hinata, quien estaba bailando con su amado, dejó de recargarse en su pecho para buscar su mirada.

-¿Si?-

-¿Le entregaste el regalo a Sasuke?-

-No- Naruto suspiró pesadamente. Fue un hecho que se sintió bien ante la cara de idiota asombrado de Uchiha cuando le ofreció su ayuda (impuesta por Hinata e Hiashi-sama a su pesar), no obstante el regalo que estaba preparando aún no estaba listo y lo supo gracias a que el desgraciado del Kyubi no quería aportar a la causa.

-¿Por qué?-

-Aún no está listo-

-Oh… bueno, no importa, les daremos los demás mientras- Se recargó nuevamente en su pecho y se aferró más a él. El tono de frustración de su amado le dio a entender que realmente estaba luchando para obtener ese regalo especial que él mismo planeó. –Gracias por ayudarlo-

-Hn…- en cambio, Naruto la abrazó más y beso su cabeza. –No fue tan malo como pensé-

-¿En serio?-

-Así es… nunca olvidaré la cara de idiota que puso cuando me ofrecí a ayudarle- sonrió levemente ante el recuerdo. –Ni mucho menos esa extraña sonrisa que tuvo hasta que caminamos hacia el patio-

-Está muy feliz-

-Lo sé y me alegro-

-¿Crees que puedas acercarte a ellos nuevamente?-

-Eso espero Hinata…- suspiró pensativo. Esa pregunta se la estuvo haciendo desde que llegó a la Mansión Uchiha y no había encontrado la respuesta aún…

-En verdad que eres hermosa- Sasuke se acercó a Sakura, la cual se encontraba recargada en el barandal del pequeño balcón de la sala principal. Ella, con un leve mareo, decidió salir a tomar un poco de aire a solas y como lo sospechó, su amado esposo llegó a ella.

-Y tú no te quedas atrás…- Lo abrazó fuertemente, de tal manera que pudo aspirar su aroma masculino que tanto amó. -¡no puedo creer que sea la señora Uchiha!-

Él le abrazó con todas sus fuerzas. -Te amo tanto que no puedo vivir sin ti… gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo y…- sonriendo levemente acercó su mano a ese vientre pequeño que albergaba a su primogénito -…por darme la oportunidad de ser padre-

-Eso mi Sasuke-kun, es todo un placer- se separaron antes de que alguien los observara y se adentraron a la fiesta. Tenían que seguir todo el protocolo.

Después de la recepción de todos los regalos, Sakura se fue a cambiar su kimono Uchihake. El anochecer se acercaba y con ello toda la luminosidad del jardín se encendió, generando un momento místico y romántico.

Comenzaron la cena y fue ahí, donde Naruto y Hinata se acercaron a los novios y les brindaron tres regalos: para Sasuke, una hermosa Katana fundida con una pequeña porción del chakra del Kyubi, dándole un filo inigualable (como recompensa a la Katana destruida por el demonio tiempo atrás) con una empuñadura de marfil y plata. Para Sakura fue un hermoso kimono floral de seda fina. Y para los dos, les entregó una carta donde se estipulaba una reconstrucción de una zona del barrio que había sido robada por estar deshabitada.

-Naruto, Hinata esto es…-

-Ahora inician una vida juntos y es lo mínimo que les puedo dar a ustedes- Hinata abrazo a los esposos y con ello dejó que Tsunade les diera su regalo.

Recibieron joyas, dinero y futuros elementos que harían que el bario Uchiha renaciera máximo. Kariko se acercó a ellos y con un simple "felicidades" les dejó unas grullas de cristal. Kemura en cambio habló con recomendaciones de pareja y sobretodo les dio su obsequio, el cual constaba en una estancia de una semana en un hotel con aguas termales. Algo que la pareja le agradecieron mucho…

¡Hora del speech!

-Mi amado Sasuke-primero fue el turno de Sakura. Cuando comenzó diciendo esas palabras, observó que su esposo le puso una cara de "no dijiste-Kun", causándole una gran sonrisa –no te enojes… recuerda que te amo con toda mi alma, Sasuke-kun. –suspiró y encontrándose esos azabaches –Sabes que te he amado desde que te conocí en la academia y que, gracias a mis miedos e inseguridad no pudo acercarme a ti como yo hubiera querido… pero poco a poco fui ganando terreno ante tu rechazo y hoy me has hecho la mujer más feliz del universo por brindarme tu amor. Lucharé día con día para honrarte a ti y regresarte esa familia que tanto anhelamos. Llevaré el apellido Uchiha con orgullo y honor, trayendo consigo el surgimiento del clan más poderoso de esta aldea. Luchare para hacerte muy feliz y recuerda… ¡te amaré por siempre!-

Todos se enternecieron ante las palabras de ella, esperando ahora las palabras del novio. El moreno se levantó de su lugar, tomó dulcemente a su mujer y le dio un beso suave, importándole un bledo el romper leyes. Le ayudó a sentarse y estando enfrente de todos comenzó –No soy bueno para hablar, mucho menos en público-

-¡Mentiroso Uchiha!- Kanno, que había regresado con sus hermanos después de comer una charola completa de carne situada en la mesa principal, gritó molesto. -¿No sabes hablar en público? Pues te recuerdo que…-

-¡KANNO!- Todos los conocidos por el zorro gritaron molestos, y hubiera continuado si no hubiera visto la mirada desaprobatoria de su amo.

-Hn…- Rodó los ojos. ¡No se salvó de la travesura de esos zorros del mal. Suspiró para tranquilizarse y para evitar cualquier enojo o nervios de más, miro solamente a Sakura –La venganza y el odio siempre estuvieron en mi vida, guiándome a un camino oscuro y sin vida… sin embargo pude ver la luz y fue gracias a ti. Sakura, sé que mi error fue pensar que el verdadero poder estaba lejos de mi hogar pero ahora soy poderoso por tener a una mujer como tú a mi lado y a amigos que me acompañan en este momento especial. Muchas gracias por darme tu corazón y prometo que día con día te brindaré todo lo que necesites. Te amo-

Cuando Sasuke terminó, todos aplaudieron asombrados por sus palabras e inmediatamente, haciendo que un estridente rubor apareciera en sus mejillas, observaron a Naruto.

-Ah no… ¡No quiero escuchar palabras bonitas de tu parte para esos dos! ¡HABLAS Y TE MATO!-

El Kyubi tenía razón. ¡No quería hablar enfrente de nadie!

-¿Y bien?- Jiraiya sonrió de lado a lado a ver como Naruto comenzó a sudar frío y ponerse nervioso… ¡su ahijado comenzaba a ser el mismo! -¿No preparaste tu speech a tiempo, Baka?-

Naruto miró a todos y con horror encontró esperanza (o lo que podía entender por eso) en los ojos de su Hinata y alegría en Sakura y Sasuke… ¡NNooooooo!

-¡Noooooo!- De la misma manera, el Kyubi estaba espantado, horrorizado y harto de tantas cosas humanas. ¡No tenía que hablar o escuchar palabras de esas! Casi vomita por las melosas palabras de esos Uchiha de mierda, y ahora resultaba que Naruto estaba dudando en pararse e ir… -Me lleva la fregada-

Suspiró pesadamente y con el aplauso de todos, se levantó y con un sinfín de sentimientos en su ser, se colocó enfrente del micrófono muy a su pesar. –Hn… No sé qué decir- dejó pasar algunos segundos antes de hablar. Después miró a Hinata, quien le sonreía con las manos entrecruzadas. –Que sean felices y que…-

-Diles que se vayan a la fregada y que se mueran pronto… ¡que los odias con todo tu ser! A ver si así quitan esa cara de idiotas que traen…-

-¡HN!- rodó los ojos intentando desaparecer todas las posibles ideas del demonio ese para concentrarse en lo que realmente tenía que decir. –Deseo que sean… una familia feliz y que esta unión sea para siempre. Buena vida Uchiha's y recuerden que siempre estaré para protegerles- Dejó el micrófono en su lugar y se acercó rápidamente a su mujer. Su rubor era demasiado notable y su pena (que ahora sí pudo entenderla después de tanto tiempo) crecía cada segundo. Sasuke y Sakura se tomaron de las manos y sonrieron cómplices. Lo recuperarían, estaban seguros.

Todos aplaudieron complacidos, generando que Naruto cubriera su rostro con el cuello de Hinata después de abrazarla fuertemente. Y así fueron pasando los mejores amigos de los novios, dándoles sus mejores deseos. La fiesta terminó a las dos de la mañana y así, Sasuke y Sakura iniciaron su luna de miel.

Hinata caminó de la mano de Naruto hacia su hogar. Estaba completamente feliz ante el micro speech que había dado Naruto y sobretodo la gran carcajada que dio en el momento en que Jirato le robó el Sake a Jiraiya de tal manera que le aventó unos metros a la redonda. Lo gracioso fue que el impacto fue tal, que todo el ponche y parte de la comida bañaron al borracho Sannin. No pudo parar de reír hasta que le faltó el aire.

-Fue una boda maravillosa, ¿no lo crees?- Hinata sonrió libremente y le preguntó con toda la alegría que tenía dentro.

-Si…- En cambio, estaba completamente perdido en sus pensamientos. No pudo sacarse la pregunta que deseaba hacerle desde hace tiempo y no encontró mejor tiempo y lugar que esa noche. –Ven…- le tomó la mano y de la nada, la jaló hacia un árbol de Sakura que encontró a su camino. Le indició a sus zorros que se fueran. Cuando se encontraba a solas con ella después de 10 minutos, subió al árbol y ayudándola por traer tan bello kimono, la sentó a su lado.

-¿Por qué es todo esto, mi vida?

Le sonrió levemente y antes de besarla, la abrazó. –Hina, tengo algo que decirte-

-Tú dirás- estaba tan cómoda en el regazo del rubio que no se percataba de nada más que ellos dos. Las caricias en su espalda y ese calor tan hermoso la relajaron en demasía. ¿Qué otra cosa era la que su vida necesitaba?

-¿Puedo hacerte una pregunta?- poco a poco fue sacando de la bolsa secreta de su kimono cierta cajilla que la traía cargando una semana atrás, desde que Hiashi habló con él a solas nuevamente…

-Claro, mi Naruto- le abrazó más fuerte de lo normal.

Él la besó pausadamente, disfrutando del sabor de su mujer y del amor que ella le profesaba. Cuando se separaron, él recargó su frente en la de ella. -Hinata, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida y por lo tanto… no puedo estar sin ti. Quiero que estemos juntos y por esa razón…- se separó de ella un poco y sacó un pequeño anillo de oro blanco con diamantes. El anillo lo había seleccionado oficialmente Jiraiya con el propósito de "darle un regalo" especial a su ahijado en nombre de sus padres. –No hay nada más que desee en este mundo que el tenerte como compañera… ¿aceptarías ser mi esp…?-

No pudo terminar por el hecho de que Hinata le besó fuertemente antes de gritarle "¡Acepto!" y darle un beso mortalmente delicioso y lleno de amor…

Sería la señora Uzumaki, lo que siempre deseó…

CONTINUARÁ...