La posesión del Kyubi

"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"

Hola hermanos del fic!

Los pretextos siempre existen y la pena por haberme tardado tanto ha crecido enormemente, pero no pude evitarlo. Un poco la falta de inspiración, el trabajo, la familia, el monstruo desatado y mi caos personal han generado que no haya podido sentarme frente del ordenador y continuar con las historias hasta ahora. Tengo pensado esta continuación y hasta ahora pude plasmarla.

Quiero agradecer todos sus reviews y lecturas, también les pido perdón por el tiempo transcurrido y espero poderles darles la merecida continuación y que ustedes sigan a esta escritora. No van a ver mucha acción esta vez, solo pequeños avances de lo que viene… ¡qué emoción! Está llegando la parte de la historia con la que he soñado por tanto tiempo… seeeeee!

Espero en verdad que no se hayan desanimado con mis historias y me dejen un comentario o que por lo menos lean esta parte que, en lo personal, me hizo reir demasiado.

Ya no les entretengo más. Que todo les salga bien y recuerden… VIVA EL LEMON!

Advertencia: adictos al NaruHina, les dejo mi parte pervertida y muy peke, espero que les guste

A leer und bis bald!


Capitulo 44: En familia

No era nada personal, pero deseaba descansar. ¡Y ahora le estaban molestando de nuevo! Hasta sus recién recuperadas pulgas solicitaban un poco de tregua, pero claro, no se lo podían otorgar a él ya que era un estratega y sin sus grandiosas ideas, no podían sobrevivir.

-¿Entonces Hikaru, crees que sea una buena idea? Ya que nuestros amos no se encuentran y que Jirato está a nuestro cargo…-

-No Haki. Kanno nos prohibió hacerlo. Muy a su pesar el alcanzarlo está fuera de nuestros límites zorrunos, aunque si sería tierno hacerlo- el zorro completamente gris, gracias a todas sus revolcadas en lodo, recargó nuevamente su cabeza en la piedra cerca del lago dentro del territorio Hyuga.

-¿Acaso el poder de tu juventud se fue con la ardilla que se nos escapo? ¡Es ese Uchiha del demonio!- Kahiki se acercó con alegría. –No perdemos nada con una sola travesura…-

-Si serán tan problemáticos. Recuerden que no… ¡Déjenme dormir!- Hikaru volvió a hablar serio.

Como no escuchó la respuesta deseada de su hermano, Haki habló regio. -¡Oh, eres tan huevón! ¿Cómo es posible que prefieras tomar baños de sol y ver las nubes a generarle a esos Uchiha la mejor travesura jamás inventada?-

-No es eso, tragón que odia que le digan "gordo"- Hikaru comentó con su flojera al 100, mientras que el mencionado se esponjó ante tan cruel comentario. –no podemos dejar a Kyo solo aunque mis ganas de interrumpir ese "sol de azúcar" sea mi mayor prioridad. Kanno se fue con nuestros amos y tenemos que cumplir sus palabras-

-Cierto- Los otros dos zorros agacharon las orejas y se acostaron a su lado. Tenía razón. Ese humano había estado con una energía negativa últimamente, agregando que Jirato había estado enfermo por alguna extraña razón.

-Mejor veamos cómo está ese tarado de Jirato, creo que necesitará que le despertemos nuevamente para cenar, no quiero que se le pase el alimento esta vez…-

Se levantó Hikaru pesadamente y, después de estirar cada músculo de su cuerpo, se dirigió en donde se encontraba su hermano menor. Caminaron sus otros dos hermanos detrás de él y, llegando a su cometido, encontraron que Jirato era acariciado por Hanabi en un gran cuarto con paredes blancas y piso de goma, su favorito.

No le gustaba para nada ver a cualquiera de sus hermanos enfermos. -¿Cómo sigue?- -Kahiki preguntó a la Hyuga entrando saltando.

En cambio, Hanabi sonrió al ver el amor que esos zorros se profesaban. Estaba asombrada ante la potencia de esos cinco ante las travesuras que podían crear juntos y en tan poco tiempo, sin embargo, su unión de hermanos era inigualable. -Bien, solo esta aturdido por la medicina que Kiba le dio. Según él, comió algo que le hizo mucho daño, pero no es nada grave, al contrario. En dos días saldrá nuevamente-

-¿Segura?- Ahora fue Hikaru el que habló.

-Completamente…-

-¿Pueden dejarme dormir? Me duele mi pancita….- Jirato, que se despertó con el brinco de su hermano, se sintió feliz ante la preocupación de esos odiosos hermanos. Aunque no se los haría saber.

Haki no tuvo de otra que sacar toda su furia guardada. Por un lado estaba aburrido, y por el otro deseaba comer. -¡ERES UN PROBLEMA! No deberías de estar durmiendo tonto, a ver si te fijas en lo que comes y así no nos privas de diversión… ¡por tu culpa no pudimos molestar al Uchiha en su "sol de azúcar"!-

-¿Sol de azúcar?- Hanabi les miró dudosa. ¿Qué era eso de sol de azúcar?

-Si, Hanabi-chan. Es a donde el Uchiha idiota y Sakura-chan se fueron a celebrar su unión humana…- Kahiki se sentó y dejó de mover su peluda cola. -¡Si que los humanos son locos! ¿Por qué irse a un lugar cada vez que se casan?-

No podía ser…

Los zorros miraron a la Hyuga extrañados ya que esta comenzó a reír frenéticamente después de esa breve explicación. Hasta Jirato, que estaba en sus piernas, no entendió el porqué de su risa… Humanos complicados tenían que ser.

-No es "sol de azúcar", zorritos divinos.- Se acachó de tal manera que acarició a Jirato en su cabeza y para, que en un ataque de celos, todos los zorros fueran acariciados por ella. –Es "luna de miel" y no es un lugar. Es el nombre que se le da al viaje que hace la pareja recién casada para celebrar SOLOS su unión-

Ahora Jirato, completamente despierto y acomodado en la espalda de su hermano Hikaru, preguntó dudoso. -¿Entonces porqué Sakura-chan lleva a sus asquerosas babosas si tiene que estar a solas con ese Uchiha odioso y repugnante?-

-¿Qué babosas?- todos le miraron asombrados.

-Las que tiene guardadas en un pergamino que le dio la vieja Tsunade-

Rió ante lo dicho. Realmente Hanabi recordó al viejo Naruto en este zorro. -Jirato, es por cuestiones de seguridad, pero esas babosas no saldrán hasta que ella las invoque, as…-

-¡Un momento!- Hikaru, después de hacer un microanálisis a lo dicho, se sintió tremendamente horrorizado. –Entonces, si ese desgraciado se fue a solas con Sakura-chan porque se casaron… ¿Cuándo nuestros amos se casen, se irán sin nosotros a eso que llamaste "luna de miel"?-

-Así es-

3, 2, 1…. Los peludos se miraron y al mismo tiempo gritaron frenéticamente. ¡NOOO! ¡No podían dejarlos! ¡No era justo!

-¡NO LO PERMITIREMOS!- Ante su puchero y los veinte mil planes que comenzaron a generar, Hanabi sonrió. Eran únicos esos animales, como su amo…

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-¿Cómo te sientes?-

-…Hn…- sin comentarios, nuevamente. Para su desgracia habían tenido que parar gracias a que Chouji preparó la cena de todos con espárragos. ¡Ahora pagaba las consecuencias! Estaba seguro que alejarse de su amada sería la peor idea realizada hasta el momento.

-Gordo de mierda, que darnos semejante porquería- comentó el Kyubi asqueado. –Déjame salir para vomitar… ¡me muero del dolor!-

-¡Cállate! Si no me presionaras con tu "ya quiero que comas para no sentir tremendo dolor", esto no hubiera pasado- Naruto se quejó estando recargado en la puerta enfrente del demonio. Se sentía realmente mal. –Además, tú NO lo comiste, lo hice yo-

-Bah, creo que mejor vomito en ti, eso me animará- comentó con una sonrisa. Se alegró de solo percibir el dolor, pero no era nada comparado con lo que su carcelero estaba sufriendo. Y lo mejor de todo es que sabía perfectamente que su amada hembra no estaba a su lado.

-Hn, es mejor que me vaya- comentó Naruto levantándose aún con dolor. –Supongo que no es necesario que te informe lo que pase c…-

-No, idiota de mierda. ¡Puedo verlo! Así que mejor mueve tu asqueroso trasero y ve por lo que te he pedido. El poder de Deirant me marea y no deseo luchar con él. Es por demás decepcionante el tenerle enfrente como para tener que tocarle… ¡guáchala!-

No tenía que recordárselo. Por nada del mundo pondría en peligro a Kyo. -Hn…-

-¿Naruto?- Chouji, quien no dejó que su máscara le mostrara a Naruto su preocupación, le habló en voz baja. El pobre no sabía que su comida le causara tanto mal al pobre rubio. Ino no dejaba de burlarse de él y Shikamaru simplemente le dijo "vaya, que problema" y se fue a acostar en el árbol más cercano.

-…- el mencionado abrió los ojos con pesadez y al encontrar a su "compañero" muy cerca, suspiró pesadamente. ¿Por qué últimamente no buscaba estar solo? No supo definir el sentimiento que le generaban esos tres juntos, pero si le agradaba. –Mejor vámonos-

-No en tu estado- Shikamaru, en cambio, reía internamente ante el "golpe" que le generó Chouji sin querer a Naruto. –Te necesitamos sano. Así solo estorbas-

-¡HN!- ¡Él no era un estorbo! Sólo tenía unas agruras muy fuertes y a un demonio burlándose de él, pero nada más…

-Y nada de ¡Hn! Ni nada. Dame 10 minutos y te juro que vas a sentirte como nuevo… como si Chouji no te hubiera hecho comer nada malo- Ino, quien estaba preparando una posible cura, lamentaba la patética situación en la que se encontraban. La primera misión que podían hacer con Naruto "solo" y resultaba que Chouji le causaba indigestión con su platillo a la segunda noche de trabajo. Su sexto sentido le indicó que ella hiciera la cena, pero claro, sus uñas estaban primero…

Cuando lo tuvo listo, lo acercó a Naruto y sin siquiera probarlo, el pobre rubio se levantó del cómodo árbol y fue a depositar todo lo comido a unos cuantos metros lejos de ellos…

Ino no quería ver la reacción que le generaría al tomarlo.

Dos horas pasadas, con el estómago vacío y las agruras a un nivel inferior, Naruto logró levantarse y así seguir con la misión. Aunque Ino no quiso, tenían que seguir ya que estaban en la búsqueda de un ninja renegado que había robado uno de los pergaminos médicos de un clan importante del país del arroz. Tsunade les asignó específicamente esa misión a ellos ya que, con el registro del cliente, era un ninja experimentado. Como líder estaría Shikamaru y de apoyo médico la rubia, en sustitución de Sakura.

-¿Falta mucho para llegar a la tierra del arroz?- Chouji comentó mientras devoraba una barra de chocolate.

-No, estamos por llegar- Shikamaru comentó sin ganas.

-Hn… esperen- Naruto generó dos clones y estos se colocaron delante de todos. –Alguien nos sigue-

-Ino…- Shikamaru, quien percibió lo mismo, la miró y sin más palabras, ella se colocó detrás de Chouji.

Nara dio varias indicaciones rápidamente y sin más, Naruto generó un Rasengan rojo mientras que Shikamaru preparó su jutsu, agradeciendo que esa noche hubiera luna llena. El atacante logró salir de un arbusto y, evitando a toda costa caer ante el control de Shikamaru, se movió entre las sombras. Lo que no esperó que dos clones más del AMBU de la máscara del zorro salieran detrás.

Agradeció a su fuerza y evitó ágilmente el ataque del enemigo. Con ello, todos vieron que era una encapuchada con una Katana en su mano derecha.

-¡Quien eres!- Chouji, quien protegía a Ino, grito eufórico.

-¡No soy enemigo! Caray con ustedes… ¡Soy Kariko!-

-¿Kariko?- Shikamaru comentó asombrado. -¿Qué demonios haces aquí?-

-Tsunade-sama me ha informado que tienen que regresar a la aldea. Yo haré su misión junto con Shino y Kiba-

-¿Qué sucede?- Naruto, que se deshizo de sus clones al reconocer al "enemigo", se colocó a un lado de Ino.

-…Es Kyo…-

-Me lleva la fregada. ¿Por qué a mí?-

Lo que más temió estaba sucediendo.

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Para esos momentos, el dolor había bajado considerablemente, pero no por ello estaba a salvo. ¡Rayos! ¿Por qué le estaba pasando eso? Nuevamente estaban regresando esos pensamientos y no los deseaba, realmente no. ¡Tenía que ser fuerte para ayudar a sus hermanos!

-Kyo-kun…- Jirato, quien se apoyo de toda su energía para hacerle frente a semejante problema, se acercó lentamente.

-¡No te acerques Jirato!- Kyo tenía ambas manos en su cabeza. Lo poco que recordaba fue la llegada de Tsunade-sama para controlarle después de mandar a Arashi de misión, buscando calmarle de la misma manera que esos apestosos…

-¿Qué pasa Kyo, no crees que sea bueno que salgamos un rato a jugar?-

-…No…- intentaba calmarse para recobrar la fuerza mental perdida. -Deirant… ¡AH! ¿Qué te pasa? ¡Déjame!-

-Yo no soy Deirant, pequeño Jinchuriki… ¿Acaso no te das cuenta?-

¿De quién era esa voz? Kyo se preguntó nuevamente. Desde que regresaron de la cárcel, su estabilidad con su demonio era casi nula y una voz aparecía en sus sueños. ¿Quién era? ¿Por qué le buscaba?

-Déjate llevar… no va a pasar nada-

-…- intentó responder pero fue imposible… ¿qué le estaba pasando?

-Mátalos…-

¡No! No mataría a nadie nuevamente. ¡Él no quería ser un asesino! Orochimaru no podía ganarle esta vez. Kyo se dejó caer mientras que intentaba tranquilizarse. Para ello, los cuatro zorros le rodearon y estaban esperanzados que el humano recobrara su conciencia. Y suspiraron tranquilos cuando una llama apareció enfrente de Kyo con su amo.

-Mátalos a todos… ¡MATALOS!-

No podía perder más tiempo. Naruto se adelantó con la técnica de su padre para detener la salida de Deirant. Llegó en tiempo récord a la aldea y, notando que esta aún no era atacada, buscó al causante de su tormento. Pasaron algunos minutos y le encontró escapando del barrio Uchiha para dirigirse al centro de Konoha. Sin más tiempo que perder por ver a sus zorros cansados y desesperados por ayudar al humano, generó un par de sellos y así limitar el área de ataque intentando buscar no dañar a aldeanos inocentes.

-Kyo…- Naruto se colocó enfrente del chico que había cambiado su aspecto. Su piel se volvió obscura y su cabello estaba erizado y completamente gris.

-Pero mira que tengo enfrente mío… maldito Kyubi, ¡voy a matarte!- Kyo rió con malicia y notando que el rubio le había encerrado en una débil capa, decidió atacarle. Había ganado tiempo y si todo salía bien, el Jinchuriki creado por Orochimaru estaría muerto esa noche.

Naruto no tuvo más que seguir con su plan de detener al shinobi intentando no lastimarle, pero le fue casi imposible ya que Kyo perdió toda la consciencia en ese instante para dejar así en libertad absoluta al demonio y se le fue encima. Ni siquiera Kanno pudo evitar que, de la nada, Kyo sacara un aura negra que le rodeó y logró aventar al otro lado del lugar a Naruto, quien por la intensidad del golpe, quebró el muro realizado y con eso Deirant quedó libre.

-Maldito Kyubi, me las pagarás-La voz de Kyo fue sustituida por una gruesa, desconocida para todos los presentes.

-Hn…- Naruto se levantó como si nada y, limpiándose la pequeña mancha de sangre de su labio, se fue tras del chico que, una vez que le vio en el suelo, salió disparado hacia la sede. –Deja a Kyo en paz, demonio desgraciado-

-¿Y si no quiero?-

La batalla entre esos dos comenzó y al parecer no tendría fin. Kyo le dio dura batalla a Naruto por el simple hecho que el segundo no luchó con sus verdaderas fuerzas por no desear lastimarle aunque sí recibió una fuerte paliza, sobre todo cuando Kyo le dio un buen golpe en su estómago para salir huyendo. Hasta eso tuvo suerte y en su auxilio apareció Tsunade que, de un fuerte golpe, aventó a Kyo muy lejos y así darle un respiro a Naruto.

-¿Qué es lo que tengo que hacer mocoso?- La rubia suspiró pesadamente al ver el ceño fruncido en su "hijo", ya que no le indicaba nada bueno.

-Mantén a todos lo más lejos de nosotros. Esto es entre ese demonio y yo-

-Ten cuidado, Naruto…-

No teniendo de otra, Naruto tuvo que correr por casi toda la aldea y para evitar que los habitantes fueran heridos, agregando que soportó unos golpes que le generaron más indigestión que la comida de Chouji. El Kyubi odiaba a Deirant por ser un hibrido y como fue creación de Orochimaru, le repudiaba de tal manera que el propio Kyubi presentaba descontrol de su unión. La batalla no tenía el fin y no fue hasta que este le estaba ahorcando después de aventarle a la colina Hokage, decidió tomar cartas en el asunto. No podía permitir que Kyo o Deirant destruyeran Konoha.

Sacó un poco de cantidad del chakra del Kyubi y sin más generó ese jutsu, aprendido del viejo Irikami que calmaba a Kyo y lo acertó en su frente. Con eso él cayó inconsciente casi al instante… desgraciadamente, el miserable pensó exactamente en lo mismo y logró en último segundo desarrollar un sello que, al entrar en contacto en su sello de los cinco elementos, logró desequilibrarlo y por poco le noquea. Gracias al cielo, sus cinco zorros lograron apoyarle y así no dejar caer libremente a Kyo.

-¡Naruto!- Jiraiya, quien llegó a la escena gracias a Gamabunta quien le informó de lo acontecido, sostuvo a un semiinconsciente rubio.

-Ky… Kyo- sus energías cayeron a niveles básicos y no pudo mantenerse de pie. Cayó en los brazos del peliblanco.

-Tenemos que llevarlos al hospital, ¡rápido Jiraiya!- Tsunade tenía a Kyo y con la desesperación a flor de piel, le gritó a su compañero.

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Dejó la esfera de cristal a un lado de su asiento. Suspiró alegre y con la tranquilidad del mundo se levantó para tomar de una de las mesas del centro su copa de vino. -Esto no salió tan mal como yo predije-

-Vamos Danzou. No es posible que hayas perdido tan rápido el control del demonio…- otra voz masculina se escuchó a su lado, realmente molesta.

-¿Crees que fallé después de semejante escena? Vamos Ferme, que no ves que le asenté el sello al desgraciado Kyubi-boy y así podremos tenerlo alejado del mocoso por algún tiempo-

-Pues espero que funcione ya que todo está listo para poder salir al ataque en tres semanas. Nos hemos atrasado gracias a la estúpida de Reika…- El viejo Danzou movió su cabeza negando. -Ya sabes, mujeres y sus sentimentalismos-

-Lastimosamente no estoy para esas cosas, así que no te atrases más o me veré en la necesidad de dejarte solo- Danzou se colocó enfrente del mencionado. –Esos malditos Sannin no me dan el movimiento que deseo y no será hasta que logre destruir al legado de Yondaime cuando tome el poder definitivamente de Konoha-

-No te preocupes viejo amigo, vamos a tener al Kyubi en nuestro poder en poco tiempo… lo prometo- ambos brindaron con su copa de vino a la luz de la luna, disfrutando del próximo sabor de victoria.

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-Hn…- La luz le era cegadora. Intentó abrir los ojos pero le fue imposible, ya que era tan fuerte que le imposibilitó cualquier movimiento de más. Tuvo que dejar algunos minutos de prueba y error para lograrlo.

Se encontraba en un lugar demasiado blanco para su gusto. ¿Qué le había pasado? ¿Por qué no podía recordar nada? Cuando su vista se acostumbró al entorno, encontró que su hermana estaba dormida a su lado, acomodada en esa incómoda silla de madera y, con su mano sujetando la suya, ella estaba perdidamente dormida.

-Arashi…- Y tampoco tenía voz. ¡Rayos! ¿Qué había pasado? ¿Por qué estaba en el hospital? Lo último que recordaba era que estaba con los zorros apestosos y… Llamó a su hermana y sonrió satisfecho cuando ella abrió los ojos y le sonrió tiernamente.

-Bienvenido Kyo…- al notar que su hermano estaba despierto, su alma regresó a su cuerpo. Se acercó a él y acarició su cabeza tiernamente mientras se secó unas lágrimas escapistas. -¿Cómo te sientes?-

Aún no entendía porque estaba ahí. -¿Qué me paso?-

Arashi suspiró pesadamente antes de contestarle. Tsunade le había prohibido hablar del asunto, sin embargo no podía esconderle nada. –Kyo, pues Deirant despertó e hizo de las suyas de nuevo…-

-¡¿Qué?- Kyo, alarmado por semejante información, intentó levantarse, sin embargo no pudo ya que Arashi lo detuvo, agregando el dolor corporal.

-Tranquilo, Naruto-kun logró llegar a tiempo y gracias a Dios no pasó a mayores-

-Dime… dime que no le hice nada malo-

-Kyo…- Le miró melancólica. –Él está bien, no te preocupes-

-No te creo… ¡Oh Dios! ¡Qué hice! Dime la verdad Arashi- él la miró suplicándole. Se odiaba porque no podía controlar al ser que se encontraba en su interior y saber que podía lastimar a sus seres queridos era realmente aterrador. Ahora fue Naruto… ¡no podía perder el pequeño lazo que había ganado gracias a Hinata-sama!

-Es mejor que descanses, ma…-

-No me lo escondas Arashi, por favor. Necesito saberlo-

-Yo…-

-Veo que no puedes guardar nada, ¿verdad mujer?- Tsunade, que había permanecido recargada en la puerta escuchando la plática de los hermanos después de dar una vuelta por el hospital, comentó rendida. El amor de hermanos era tan grande que ni ella tenía el poder de controlarlo.

-Tsunade-sama- Al sentirse culpable, Arashi agachó la mirada.

-Seré sincera ya que necesito de tu ayuda Kyo para que esto no vuelva a pasar. Deirant causo muchos daños a la aldea y le generó un sello a Naruto que le paralizó por algunas horas además de causarle estragos con el Kyubi mismo, pero Jiraiya logró estabilizarle destruyéndolo y librarle del hospital. Así que no hay nada de qué preocuparse-

-¿Me lo dice en serio?-

-Tan en serio que Naruto no ha dejado de molestar al pobre de Hiashi- La rubia sonrió alegre. –Sasuke y Sakura llegarán pronto, así que será mejor te recuperes para recibirles como se merecen-

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-

-Una semana…-

Menos mal. Estaba feliz de saber que estaban todos sanos y no había nadie que cayó ante el poder de su demonio.

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Y estaba también muy feliz por la tranquilidad que había en su hogar después de todo el caos que tuvieron que ayudar a arreglar después del incidente con Kyo. Hiashi había organizado una cena con todos sus hijos para poder disfrutar una velada tranquila y reanimante pero esta se había visto pospuesta por lo acontecido días atrás y tenía que aprovechar antes de que Uchiha-san llegara de nuevo a la aldea. Estaba saliendo de su habitación con una alegría jamás sentida. ¿Por qué no se dio cuenta de eso antes? Era lo mejor que le había podido pasar y ahora si cumpliría la promesa que le hizo a su hermano Hizashi y a su mejor amigo Minato, sin olvidar a esa molesta pelirroja que le hizo la vida imposible hasta el final.

Puntualmente la familia Hyuga se reunió en el comedor principal elegantemente vestidos con kimonos y trajes pulcramente escogidos para la ocasión, aunque para cierto rubio le fue realmente desconocido el tener tanta formalidad para una simple cena. ¿Acaso era así tener una familia? En todo su ser se presentó un sentimiento extraño pero reconfortarte y el Kyubi parecía intrigado ante este acto humano.

-Me da gusto que la familia se encuentre completa…- Hiashi comentó después de que la servidumbre trajera la entrada basada en pequeños panquesillos de queso y zanahoria. -… después de tanto tiempo. Neji, Tenten les agradezco que se hayan tomado el tiempo de compartir una comida con todos nosotros aun después de todos los preparativos para su nueva vida juntos…- inmediatamente buscó a su primogénita que tomaba la mano de su ahora prometido- y Hinata, quiero que sepas que por mi parte tienes todo mi apoyo con todos los planes que me has platicado y te agradezco por traer a Naruto-san. Me da gusto mostrarle como son y serán las reuniones en esta familia…- para terminar con un rosto serio, miró a su segunda hija que jugaba con su actual y raro novio. -…y a ustedes, bueno, saben que siempre me ha gustado estar a su lado en cada cena y espero que les guste lo que he preparado par atodos-

-Y para nosotros es un gusto estar aquí, gracias por invitarnos, padre- Hanabi abrazó fuertemente a Konohamaru, quien se ruborizó completamente.

Después de algunas palabras más, llegó la adorable y apetecible cena. -¡Buen provecho!- Todos dijeron al mismo tiempo y dieron inicio a esta pequeña fiesta.

Mientras tanto los zorros, que estaban bañados y con un moño rojo en sus cuellos, podían ver por la puerta abierta del comedor semejante manjar. ¡Qué envidia! Había arroz hervido, pollo en salsa agridulce… ¡hasta pato! Los cinco se acomodaron en una fila y esperaron pacientemente a que se acordaran de ellos.

-Tengo hambre- Haki se agachó, no antes del rugir de su estómago.

-Ni lo digas- Jirato suspiró rendido, jamás les traerían algo a ellos.

-Sólo espero que nos toquen las sobras- Hikaru estaba moviendo la cola. Conocía a su ama de tal manera que las sobras obtendrían y como mínimo…

Se imaginaron comiendo todo lo humano hasta que sus estómagos no pudieran más y les agradaba la sensación… pero todo su apetito desapareció al percibir un horrible olor desde el pasillo de la cocina, ese platillo que les causaba un sinfín de problemas estomacales y de salud. -¡Espárragos!- gritaron al mismo tiempo. Rayos, estaban en problemas… serios y grandes problemas.

-Y bueno, aquí está la especialidad de la familia Hyuga… Espárragos al curry- la cocinera entró al comedor orgullosa de su guiso.

Todos le agradecieron la atención a semejante manjar, mejor dicho, casi todos. Naruto los miró de una manera despectiva. ¿Espárragos? Si que no era su momento, primero la interrupción de Hanabi en la tarde antes de la cena cuando estaba en un momento muy "privado" con su mujer, pasando por la gran platica que tuvo con su futuro suegro acerca de sexo antes del matrimonio (lo cual era un hecho que estaba presente en su vida prenupcial y muy activa, por cierto) y del propio compromiso en sí y ahora esto… ¡espárragos! Si que era un mal día.

-Nissan, nissan te van a encantar. Hace meses que esperaba este guisado, ¡simplemente es fant…! ¡Awa!- Konohamaru realmente estaba feliz, sin embargo la propia Hanabi le cayó con un gran zape.

-¡Tienes que respetar el momento familiar!- la segunda hija de Hiashi comentó molesta. Hinata le había comentado que Naruto estaba de buenas, pero no significaba que quería acercamientos.

-Pero Hanabi-chan…- el pobre se sobaba un gran chichón en su cabeza… ¡que Dios lo ayudase!

-Chicos, no importa- Hiashi interrumpió la pequeña pelea que se generó entre la joven pareja –como lo he dicho, provecho- y así cada uno comenzó a comer.

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-No podemos permitir que el amo toque esa porquería- Kahiki reunió a sus hermanos en una junta urgente. Todos estaban acomodados en un círculo.

-¿Pero cómo le hacemos sin levantar sospechas?- Hikaru estaba preocupado por la pequeña reacción que se presentaba en su estómago simplemente por oler esa cosa.

-Tengo un plan, pero por favor Jirato no lo arruines- Kanno levantó su cabeza para enfocar a su amo. Él comenzó a comer, pero alejaba de su alcance la especialidad Hyuga. –Verán, esto es lo que vamos a hacer…-

Mientras tanto dentro de la casa, un rubio empezaba a sudar frío por las miradas expectantes que tenían la cocinera y el líder Hyuga con respecto a esa cosa horrible… ¡imaginar que la comía antes!

-Uzumaki-san…- comentó el líder con voz baja, haciendo que todos los presentes lo miraran.

-Dígame- ¿Desde cuándo Naruto daba ese tipo de contestaciones? Si que algo pasaba con el rubio.

-¿Le gusta la comida?-

-… Mucho…-

-Pero no ha probado todo…- ¡Bingo! Dio en el blanco.

-Yo…- suspiró nervioso, molesto y fastidiado del mareo que comenzaba a sentir provocado por el olor tan peculiar, haciendo efecto también en el Kyubi... ¡EL MUY DESGRACIADO estaba intentando escapar, amenazándolo de dejarlo sin armas ni reservas de chakra si probaba semejante veneno! Estaba en grandes problemas, para su desgracia, aún no estaba completamente recuperado del ataque inesperado de Chouji.

-¡AMO!- Kanno se acercó a la puerta iniciando su macabro plan -¿Amo?-

-Hn- todos dirigieron la vista al recién llegado. Al parecer era algo importante ya que el zorro se presentó corriendo, aunque quedó este desarmado cuando el rubio regresó la vista a su arroz con pato y la salsa de almendras que tanto le gustaba.

-¿O.o?- Si que su amo podía llegar a ser muy despistado. Lo bueno es que el poco tiempo que tuvo permitió a sus hermanos entrar por el pasillo.

-¿Qué ocurre Kanno?- Hinata le preguntó ya que Naruto no hizo caso al llamado, ¿y si era algo importante?

-Nada trascendental, es sólo que…- como los humanos mantenían la vista en él, no se percataron de que su hermano menor entró sigilosamente y se acercaba a la mesa, evadiendo a Konohamaru y Hanabi mientras que Haki, Hikaru y Kahiki se colocaban en sus posiciones –verá, nosotros esperamos que…-

-¡AAAAAAHHHHHH!- un grito desgarrador provocó que todos perdieran la atención al zorro y se concentraran en la cocinera. La pobre se asustó al sentir que algo peludo rozó su pierna, y lo peor fue que vio una bola blanca caminar entre sus piernas.

La pobre, que traía más espárragos (Dahia: aunque no lo crean, Konohamaru se acabó la primera ronda solito) los lanzó por la impresión. Ante eso los zorros quedaron quietos, observando como el tazón se dirigía exactamente a la mesa pasando encima de su amo (INNERDahia: el cual estaba tan entretenido en su comida que perdió toda conexión con el mundo… ¿cuándo no? XD), con la amenaza de esparcirse por todo lugar y darle al Kyubi una fuerte razón para tumbarlos en su cama en días.

¡Eso nunca! Así que, importándoles los presentes, Haki y Kahiki corrieron para detener en el aire semejante veneno, pero no contaron que Kanno se les adelantó y pues…

-¡USTEDES!- Hinata se levantó de su lugar enojada por lo que acababan de hacer esos traviesos: Jirato se resbaló por el tapete que se encontraba en la puerta oeste, siendo el causante de que el arroz se esparciera por todo el piso del recinto por el hecho de que chocó con la máquina del arroz y la cocinera, dejándola en el suelo. Kanno cayó encima de Neji, el cual no pudo hacer nada por detenerlo y lo peor fue que derramó en Tenten el Sake helado que tenía en la mano; Konohamaru ayudaba a una desmayada Hanabi a recuperarse después de que el tazón cayó exactamente en su cabeza, dejándola en un Know out

Haki y Kahiki simplemente chocaron cabezas, generando que ellos cayeran sin más en la mesa, manchando a casi todos los presentes (Naruto, sin darse cuenta de nada se agachó por el palillo de madera que se le había caído, por lo que no se percató de las grandes manchas que presentaba su kimono por la parte de atrás)

Y para terminar, Hikaru, al ver la huída de todos sus hermanos, tumbó la mesa de tal manera que todos los deliciosos guisos quedaran estampados en la pared y en Hiashi… creando el desastre más grande de toda la mansión Hyuga.

-¿Qué pas…?- Naruto se asombró por el desastre que estaba ante sus ojos… se distrajo unos segundos por ver a sus zorros correr despavoridos y se encontró con un desorden sin límites. Miró a cada uno de los presentes y sin poderlo evitar estalló en risas al ver como de la cara del serio Hiashi-sama se despegaba un pedazo de camarón. Hizo todo lo posible para callar, pero fue imposible.

¡Dios! Si que sus animales eran graciosos… ¡Y todo por un platillo de espárragos! Si supieran esos traviesos que tenía el plan de decirle al líder de la casa que no le gustaba era más que suficiente para no comerlos…

-¡Hahahahaha!-

Al principio, todos miraron a Naruto con asombro y disgusto, sin embargo la actitud que estaba tomando tenía tiempo de no verla y rieron junto a él. Hinata lo abrazó fuertemente y se perdió en esa felicidad que comenzaba a emanar su ojiazul.

Hiashi mientras tanto se quitó el exceso de comida de su rostro y con una sonrisa pequeña, muy pequeña, disfrutó de la tranquilidad de su yerno… sí que su hija estaba haciendo un buen trabajo.

-Lo siento…- Naruto tranquilizó su risa (como pudo ya que aún tenía estragos) y se levantó –con su permiso, iré a ver a mis zorros. Lamento todas las molestias que han causado-

-Espera Uzumaki-san- Hiashi le detuvo -¿A qué se debió todo esto?- era ayudado por uno de los sirvientes a levantarse y quitarse el exceso de comida.

-Por los espárragos, somos alérgicos a ellos- se paro en la puerta –intentaron defenderme de una infección estomacal-

-¿Y por qué no me habías dicho eso Naruto?- Hinata se levantó también asombrada por lo dicho… ¿Por qué se sentía en un deja vú? ¿No se supone que el Kyubi era el alérgico?

-No me lo preguntaste- y salió.

Hinata solo observó como ese hombre atlético y hábil estuvo reganando a sus zorros por semejante travesura. Hiashi, en cambio, se acercó a ella y colocando su mano derecha en su hombro izquierdo le habló. –Estás haciendo un gran trabajo hija, eres todo mi orgullo.-

Ante esas palabras, Hinata se ruborizó escandalosamente y observó a su padre. Nunca, y decir nunca era muy cierto, había escuchado directamente esas palabras de su padre. Cuando miró esos ojos blancos y la pequeña sonrisa, encontró una verdad que anhelaba su corazón. –Gra-gracias padre-

-Gracias a ti, hija. Ahora pediré que nos traigan… ramen. Dudo que Amara (la cocinera) tenga ganas de prepararnos algo después de semejante travesura. Creo que es mejor que todos nos demos una buena ducha para cenar en familia…- observó el mayor el panorama y encontró que Neji estaba abrazando a una frenética Tenten, quien ya había sacado una de sus armas de quien sabe donde para ejecutar a esos zorros, Konohamaru estaba completamente embelesado observando a Hanabi tan tranquila y tan desmayada y el rubio comenzó, demasiado serio, a hablar con esos demonios peludos con jabón en sus manos. -Dile a Uzumaki-san que mañana habrá una reposición de esta cena, pero esta vez no tendremos espárragos. Los veo en media hora- y se fue a su habitación para arreglarse nuevamente.

Lo mismo hizo Hinata, dejando que su amado hablara con esos traviesos que siempre se salían con la suya. Con lo que no contó, a los 15 minutos cuando llegó al patio bañada y cambiada, fue encontrarles completamente empapados. Guardó el silencio que pudo y recargándose en la pared sonrió divertida.

-¡Amo… eso… eso… ESO APESTA!- Jirato corría junto con sus hermanos alrededor del pequeño estanque que se encontraba en el centro del patio huyendo despavoridos ante el jabón que tenía su amo entre las manos. No era justo que después de que lo salvaron, los bañara con ese jabón a rosas… ¡era tan malo!

-¡Odio las ROSAS! ¡Y USTED LO SABE!- Kanno era el más molesto de todos... al pobre le tocó ser el primero, en definitiva era el que transmitía más ese olor.

-Hn, se lo merecen por traviesos- Naruto comentó de lo más neutral, aunque dentro de su ser era todo lo contrario.

-No podemos dejarnos vencer por el amo... ¡Algo tenemos que hacer!- todos comenzaron a planear algo para derribar al humano. Una cosa era que tenían que respetarlo por ser su dueño, pero otra completamente diferente es ser el punto más oloroso y limpio del lugar... ¡Eso nunca! Para eso siempre se acostaban en polvo y huían de los baños mensuales…

-Hermanos… ¡A pelear!- Haki comento con un ímpetu tal que todos se abalanzaron en contra de Naruto, tumbándolo en el suelo. Primero lo llenaron de mordidas suaves y lambidas, para después…

-¡HEY!- el rubio se quejó y cubrió su rostro con sus brazos al ver como los Kitsune se sacudían y lo empapaban más de lo que estaba. Se alejaron un poco de él y viendo como su camisa y pantalón escurrían agua con olor a ese jabón, generó que él frunciera el ceño para después reír fuertemente. Pensó sin dudarlo en una venganza… ¡Más rosas! Se levantó rápidamente, tomó la manguera y continuó con su persecución… ¡si qué era divertido!

El ver a Naruto intentando bañar a los peludos y jugando con ellos no era algo que podía ver diario… y sobretodo esa sonrisa que empezaba a dar en cualquier momento era un punto a su favor. Hinata esta vez no les detuvo y dejó que la diversión se extendiera un poco más, ya cenarían después.

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Eran ya las dos de la mañana y estaba a punto de salirse con la suya. No permitiría otro error más y que mejor que estar trabajando en lo que más le gustaba. –No puedo permitir que Reika gane esta vez- Orochimaru estaba ideando su plan para darle fin al legado Uchiha y apoderarse del poder del último demonio con vida.

No podía fallar por el simple hecho que sus enemigos tenían una ventaja importante ante su poder y podrán ganarle, pero eso jamás. ¡Él era uno de los Sannin más importantes sobre la faz de la tierra! Por ese motivo tuvo que tomar el cuerpo de su amada y fiel seguidora y continuar con su plan. Esta vez el Sharingan sería todo suyo ya que el engendro que venía en camino sería su punto de partida. ¿Quién diría que ese idiota de Sasuke tendría corazón después de todo? Él que lucho tanto tiempo para llenarle de odio y rencor. ¿Y cómo se lo agradeció? Regresando a Konoha después de la muerte de Madara y se revolcara con la pupila de Tsunade para casarse con ella a los años. ¡Por Dios! Qué gran falla. Una excelente arma humana convertida en un mandilón de mierda, pero eso cambiaría cuando su hijito adorado estuviera en su poder, ¡oh si! Él o ella sería su nuevo cuerpo, un cuerpo demasiado joven y fuerte.

Tendrían escasos dos meses los Uchiha con el bebé después de nacido y él llegaría con el ataque final, destruyendo a la familia feliz…

-Ya veremos quién ríe al último, Sasuke-kun…-

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Y se lo robó. Nunca perdería una oportunidad de hacer una maldad con su ahora prometido en la casa de su padre… ¡eso era demasiado excitante!

-Hin…- Naruto intentó protestar, pero ese beso era tan delicioso y electrizante, que no tuvo de otra más que contestarlo. ¡Dios! Le estaba robando el alma Hinata… ¿desde cuándo ella era tan aventurera? No era algo que le molestara, pero sí era desconocido para él.

-Sch…- sentenció Hinata al separarse de él –tienes que cumplir tu palabra- y lo volvió a besar.

De acuerdo, era un hecho que la deseaba… ¡pero estaban en la recámara de su suegro! Con las pocas fuerzas de su cordura se separó un poco de ella y con mucha dificultad le comentó –No… aquí no-

-¿Por qué no? Te recuerdo que no es la primera vez que lo hacemos "aquí"-

-Pero fue en mi habitación… no en la de tu padre-

-¿Y?- dejando desarmado al rubio, le empujó de tal manera que él cayó a la suave cama. -¿Acaso Uzumaki Naruto es toda una gallina?-

-¿Por qué soy una Gallina?-

Una gotita en la cabeza de Hinata apareció ante la cara de duda de su amado… aunque no podía culparlo. – ¿Te acuerdas cuando todos los atacantes de la Nube se alejaron de ti por tenerte miedo? Pues bien, ellos eran todas unas gallinas por no querer enfrentarse al reto de derrotarte-

¡Bingo! Dio en el blanco. La cara de asombro y después el ceño fruncido le indicó que había entendido.

-YO no soy gallina- dictó Naruto lo más seguro que pudo.

-¿A sí?- comenzó a desabrocharse el Obi de su Kimono, captando la mirada azulada al 100% –Pues… parece todo lo contrario…- se colocó enfrente de él, en medio de sus piernas –lástima que…- jaló su Obi lo más lento que pudo hasta liberar su cintura –no te atrevas a romper…- se acomodó arriba de él, cuidando en quedar exactamente a horcadas de su cintura -… las reglas…- y colocando el pedazo de tela en el cuello de Naruto, para alzarle un poco -… de los Hyuga, por gallina. Tus zorros lo lograron con éxito esta noche-

Eso para Naruto simplificó un reto. Nadie… absolutamente NADIE tenía derecho a decirle miedoso ni gallina. Le comprobaría con hechos que podía romper las reglas que se pusieran enfrente.

Con ello él tomó con fuerza las caderas de esa diosa que pretendía levantarse –ahora pagarás todo lo que me has dicho- así, sin quitarla de su posición, se sentó y acomodándose entre las piernas de ella, fue abriendo poco a poco ese kimono… quedando embobado por notar que ella estaba tan bien armada con un conjunto negro que realzaba su bella figura… una diosa.

Lentamente acercó sus labios con los de ella, sin embargo dejó a la Hyuga con las ganas (1° revancha) y cambiando la dirección, besó su barbilla… dejando suaves y húmedos besos por toda esa zona. Y claro, sus manos no estarían quietas. Comenzó a acariciar la espalda y un muslo lo más lento que pudo. Llegó hasta el inicio de sus senos y besó la parte central de su pecho –te amo tanto- y depositó un beso tan electrizante que dejó sin habla a Hinata.

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-Padre, pensé que se había retirado a dormir- Hanabi estaba entrando al despacho de Hiashi, el cual estaba perdido en su lectura. Vio la luz prendida y se sorprendió al verle ahí. Normalmente a esas horas no se le ve despierto, solo cuando es algo realmente urgente o preocupante.

-Aún no puedo- Comentó en un tonito entre asombrado, resignado y feliz. Algo realmente desconocido en su segunda hija o en cualquier miembro de la familia.

-¿Y se puede saber el por qué?-

-Estoy esperando a que mi habitación se desocupe-

-¿Eh?-

El pobre hombre huyó hacia su estudio cuando por poco delata su posición ante sus hijos mayores que se equivocaron de habitación para celebrar "su compromiso oficial". Sólo espero no tener que cambiar de habitación, nuevamente… o que Hanabi notara el rubor en sus mejillas.

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Y la acostó. Su propia excitación no pudo más. Sin más preámbulos se colocó entre esas piernas tan hermosas. Colocó ambos brazos cercanos a los hombros de ella y así podía verla de pechos para arriba. Amaba mirarla con ese rubor en sus mejillas y esa mirada plateada. Ella le acarició suavemente la espalda baja, símbolo inminente que estaba más que lista para iniciar con su unión.

Así que, de un fuerte y certero envite, Naruto se hizo uno con Hinata. Para ambos fue completamente delicioso ese movimiento. El rubio sentía como su miembro era tan bien recibido por esa caverna tan húmeda y caliente, mientras ella se deshacía ante el placer de recibir a ese intruso que tanto deseaba. Comenzó a moverse sin cambiar de posición, ya que deseaba ver cada expresión de placer en Hinata. Al principio el ritmo era suave, que se tornaba conforme al sonido de sus propias expresiones, sin embargo al poco tiempo ambos necesitaron más y con ello las embestidas fueron regias, fuertes.

¡Dios! Era tan delicioso ser poseída por ese hombre. Cuando Naruto se acomodó completamente encima de ella, disfrutó de las penetraciones más fuertes del encuentro, las cuales provocaron que, en un inicio, Hinata colocara sus manos en el trasero de Naruto y así indicarle el ritmo que deseaba tener… pero ahora se apoyaban en la cabecera de la cama ya que ambos se escurrían entre las sábanas. Llevaban un ritmo frenético, pero aún así no se dejaron vencer ante el placer… ambos requerían más… mucho más… más.

Naruto salía y entraba rápidamente. Los jadeos de cada uno aumentaban con cada movimiento suyo… disfrutando del gran hormigueo que recorría cada parte de su ser. Perdieron toda noción del tiempo, recibiendo únicamente esas vibraciones de placer. No conforme con esto, sin bajar el nivel de velocidad de sus penetraciones, él volvió a levantarse con el fin de captar uno de esos senos tan deliciosos y así llenarlo de infinidad de besos. El rubio conocía cada debilidad de ella… y esta era una.

Sin poder más, Hinata llegó al segundo orgasmo de la noche. No sentía su cuerpo, perdiéndose ante las sensaciones tan maravillosas que Naruto le había causado. Un gran gemido llegó a los oídos de Naruto y con ello, él disfrutó de las presiones que tenía su virilidad ante el potente orgasmo de ella.

Pero esto no se quedaría así. Ambos estaban sudando, teniendo que su calor aumentaba cada momento… Naruto no queriendo darle tregua al momento de poseerla, se arrodilló y sin dejar de moverse y estar dentro de ella, jaló la cadera de Hinata e inició de nuevo los movimientos regios… más regios si era posible.

-Na…- apenas regresaba a la normalidad y fue invadida con un placer aún mayor que el sentido anteriormente. Deseando con todas sus fuerzas el continuar con esto, le ayudó a Naruto alzando más su cadera, provocando un gran gemido por la parte de él al darle paso completo a su virilidad… ¡nunca se imaginó que sería exquisito! Como pudo envolvió con sus piernas esa maravillosa cadera masculina y así ayudarle con el frenético movimiento, también colocó sus manos echándolas atrás de su cabeza de tal manera para conservar el equilibrio.

Ferocidad… eso era con lo que poseía a esa mujer. ¡Que Dios le ayudase! Ella le estaba volviendo loco. Hinata era la única que le producía esa necesidad de ser amado y de amar… requería poseerla hasta que no le quedaran más energías. La posición que había obtenido le hizo perder todo el control de sus sentimientos… sólo deseaba llenarse con esa sensación tan placentera, deliciosa, única y… y quería que en ella pasara por lo mismo.

Al poco tiempo, percibió nuevamente esas contracciones sobre su miembro, la cual fue tan intensa y prologada, que provocó que sintiera la necesidad de aliviar esa carga que estaba manteniendo. Ambos gritaron al mismo tiempo… símbolo que habían llegado al cielo casi al mismo tiempo. Y con ello, otro gran gemido apareció en Hinata al sentir esa esencia líquida y cálida que se abría paso en su interior.

Sin poderlo evitar, Naruto cayó encima de ella, colocando su cabeza en el espacio entre el hombro y el cuello. Ambas respiraciones eran dificultosas y fuertes, intentando ingresar el oxígeno faltante. Realmente no supieron cuanto tiempo necesitaron para recuperar su estado "normal". Cuando él tuvo algo de conciencia, intentó levantarse y así liberar a Hinata de su invasión, pero ella misma no se lo permitió.

-No… no me…- apenas podía decir algo –no… quédate así…- le abrazó sin dejar de acariciarle su espalda –no me mo…moles…ta-

-¿Segu…ra?- el estaba en las mismas condiciones.

-si…-

-Hina… Hinata…-

-¿Qu…é pas… pasa?-

-No so…soy ningún ga… gallina- lo comentó así sin más Naruto, haciendo reír fuertemente a Hinata.

-Lo s…sé- contestó después de calmar su risa –Aca…bas de com…probar…lo-

-Hn- y levantándose un poco pudo observar el rostro de su mujer –Estuvo es…pectacular-

-Si…- lo dijo tan alegre que casi (y casi es muy cercano a casi) le hizo reír. –me encantó-

-Y lo que te falta Hyuga- observó esas perlas asombradas –tu me has retado y…- la besó profundamente -…te demostraré que…- juntó de nuevo sus labios mientras se colocaba encima de ella -…un reto es una promesa que debo cumplir…- salió de ella lo más lento que pudo y disfrutó de un gran grito de ella… lo que le esperaba.

Y Hinata rogó porque sus palabras se hicieran realidad.

Y Hiashi rogó por su recámara. Tenía tantas ganas de dormir que no tuvo de otra que adecuar una de las recámaras de invitados para lograr su cometido.