La posesión del Kyubi

"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"

Hola hermanitos del fic!

Aquí les traigo la continuación. Espero que les guste tanto como a mí.

Les agradezco cada uno de sus reviews y sobre todo el que estén conmigo en este escrito que es de todos nosotros. Les pido que me disculpen por la tardanza, es que entre el trabajo, la familia y vida personal apenas tengo tiempo de sentarme a escribir, pero juro que no las dejaré hasta que las termine, Hehehe.

Que tengan un excelente fin de semana y buen inicio de la siguiente. Que todo le salga de maravilla en lo que emprendan

Bis bald!


Capítulo 45: Mi familia

Eran ya las cinco de la tarde y todo iba de maravilla. Estaba completamente relajada después de escaparse nuevamente del enemigo y preparar con ello el siguiente asalto e ir a Konoha. Necesitaba urgentemente completar sus pendientes, sobre todo por haber visto la sonrisa de Naruto.

-Simplemente no puedo permitir que esto continúe así- Junko estaba más que apurada para solucionar todo y así ser libre. Desgraciadamente Reika estaba a la delantera y ese grupo estaba más que pendiente de sus movimientos. Nada ni nadie evitaría cumplir su misión. Por lo mismo tomó sus cosas, dejando una nota de agradecimiento a la familia que le albergó, salió a toda prisa hacia su destino. Caminó por largo tiempo sin parar y no fue hasta que llegó al trueno cuando decidió descansar y prepararse para el día siguiente.

-Buenas noches- Junko adentró a una peque tienda de víveres.

-Buenas noches, ¿en qué puedo ayudarla?- una joven no mayor a diecinueve años habló después de dejar su revista a un lado.

-Estoy buscando miel de abeja real y ungüento de sábila, además de…- sacó de su mochila una pequeña lista y la vendedora sonrió gustosa por los pedidos que eran realmente caros.

-No se preocupe, aquí tenemos todo lo que necesita…-

Junko se preparó con todos los víveres y se fue a su habitación. Estaba segura que Reika buscaría a toda costa el deshacerse de Naruto con el jutsu que ella creo y por nada del mundo le daría esa ventaja. La odiaba más que nada en el mundo por traicionarla y provocar la muerte de su familia. ¿Qué le pasó por la cabeza a esa jovencita para darles la espalda? ¡Ella que le dio todo! Es cierto que no le confesó su más oscuro secreto y dejo que ella creyera que su verdadero padre era en verdad su tío, sin embargo ahora era lo menos que le importaba ya que había destrozado tanto amor por un simple acostón. ¡La odiaba rotundamente! Y eso que era su propia hija, su propia sangre.

-No permitiré que me ganes esta vez. Yo seré la que te de una verdadera lección y juro que nada ni nadie va a quitarme lo que me pertenece-

Junko dejo lo recién adquirido en la mesita de centro y se acostó en el sillón. Tenía mucho que hacer y tan poco tiempo…

Para Reika era exactamente lo mismo. Habían pasado ya las tres semanas límite y estaban en camino hacia Konoha. Una parte de ella deseaba completamente deshacerse del sentimiento de culpabilidad por lo que había hecho hasta el momento, pero por el otro no podía dejar atrás todo lo logrado y su ambición fue su fuerza, su único aliado.

Destino. Palabra hecha por los románticos de corazón. Esa palabra estaba más desaparecida en su ser que nada. Realmente deseaba evaporar la culpabilidad de su alma y por el otro continuar hasta destruir lo poco del amor que sentía en su corazón. Reika estaba acomodada en un pequeño futón al lado de Antaro intentando dormir, sin embargo ese no era un regalo que le daría la vida… el arma para destruir al Jinchuriki estaba más que lista y ahora solamente tenía que usarla y darle la victoria a su equipo. Se acostó de lado y miró su mochila, dándose cuenta que ella sí logró completar el experimento que su madre dejó pendiente y sería un orgullo para esa mujer que la abandonó sin más. Ella jamás permitiría que le pasara algo aún sabiendo que escondió su maternidad. ¿Por qué lo hizo? ¿Acaso estaba avergonzada de ser su madre? Para Reika era eso lo menos importante. Junko siempre fue su madre aún fingiendo ser su tía, la cuidó y protegió de todo mal, provocando que solo buscara su bien.

-No puedo perder todo lo que he logrado como si nada- pensó mientras observaba las estrellas. Se juró que el capricho por Naruto era por ser mujer estúpida y enamoradiza y el deseo de estar con él estaba desapareciendo. Ahora estaba completamente segura de que solo deseaba poder y fortuna. ¿Cómo cambiar eso por un hombre que no valía la pena? Pero eso sí, tomaría la vida de Naruto como venganza y poder.

No fue hasta que despertó su compañera de equipo para tomar un poco de agua, decidió dormir un rato desafiando a Morfeo y así hacer bien su último trabajo.

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¿A quién se le ocurría golpear tan fuerte la puerta? Era un hecho que el oído de Soma se había hecho más agudo con su embarazo y por lo mismo se dio cuenta que "alguien" estaba buscándoles… sino, él estaría acostado en el sillón con Sakura y continuando viendo esa película tan idiota. Tenía ya una semana de regreso de su luna de miel y, después de tener que hacer una misión exprés para Irikami, disfrutaba de su familia esa tarde.

Caminó por primera vez con tanta flojera que estaba literalmente arrastrando los pies. No obstante, cuando abrió la puerta, fue derrumbado por una masa completamente blanca. Los lengüetazos y la baba eran símbolo que estaba siendo atacado por alguno de esos peludos perezosos… ¡que Dios le ayudase!

-¡Sasuke-Baka!- Kanno molestó feliz a ese humano. Conocía perfectamente el desagrado que tenía Sasuke ante su baba y por lo tanto no se despegó de él hasta dejar su marca por todo su rostro.

-Te dos tres… para… para que te quites- el pobre Uchiha estaba más que molesto, no había duda que recibiría un bienvenida así de los demás peludos…

-Okay. Gruñón- se separó de Sasuke y se sentó a su lado. Observó como él se secaba los rastros de baba con un pañuelo guardado en la bolsa de su pantalón mientras se incorporaba.

-Kanno…- al estar limpio, se agachó para estar a su altura y acariciarle -¿Y tus hermanos?-

-Los huevones duermen o están con mi amada y hermosísima ama… ¡qué sé yo! Ahora estoy aquí y punto final -

-¿Entonces qué haces solo por estos rumbos?- no era normal ver a Kanno solo por el barrio Uchiha. Normalmente tenía que aguantar a los 5 zorros juntos, no a uno.

-No vengo solo, es sólo que mi amo fue por sake mientras yo llamaba a la puerta… ¡Y hasta que se te ocurre hacerlo! En verdad que eres un idiota- le contestó pudiéndose decir alegre. La propuesta de visitar a Sasuke había nacido de su amo y no le desagradó la idea… ¡el molestarle era tan vital como el agua!

-¿Naruto fue por sake?- ¿Acaso el mundo estaba loco? Por una parte estaba casa llena por tanta visita que había tenido desde que se casó y ahora su mejor y alejado amigo se le daba por visitarle…

-¡SI! Y me dijo que si le acompañaba, me regalaría mucho sake- se sentó y movió la cola, degustando de tan buenas caricias. –bueno, nos lo dijo a todos mis hermanos, pero yo fui el único que se levantó… es mejor tomar sake que ver a mi ama discutiendo con su familia…- los ojos de Sasuke estaban abiertos ante el asombro, ¿desde cuándo Kanno le comentaba tantas cosas? –Okay, es mejor ver a mi ama pero con eso de que mi amo andaba solito, pues por eso decidí aceptar su invitación de darme muchísimo Sake-

-Yo te dije que te regalaría algo de sake, no mucho- la voz grave y neutral de Naruto provocó que Sasuke volteara y se levantara. –Y eso sería si no babeabas a Uchiha-

-¡HN!- el zorro se acercó a su amo -¡Él tuvo la culpa por ser Uchiha! ¿Acaso yo provoqué que él tuviera esa cara tan idiota? Intenté sin resultados cambiarle ese estúpido rostro con mi maravillosa baba, pero no hago milagros. Además no es justo que no me de sake si por mí este desgraciado nos abrió-

-Hn… Lo sé- contestó Naruto al ver como Sasuke fruncía el ceño. Poco a poco entendía el porqué a todos sus zorros les encantaba hacerle maldades al pobre hombre, y si, era agradable hacerlo.

-Ahora resulta que te importa que nuestros zorros le molesten… ¡ME LLEVA! No puedo creer que andes con estupideces como estas…-

-No me preocupa, me agrada molestarle y verle enojado-

-Más te vale Naruto… más te vale-

Se podía decir que esta llegada fue demasiado extraña. Naruto no había pisado territorio Uchiha desde que se había mudado oficialmente con los Hyuga después de su boda, no obstante el que estuviera ahí le generaba tanto gusto en Sasuke: les daría tanta felicidad a los nuevos integrantes de su familia la visita de Naruto, sólo esperaba que a Kariko no se le ocurriera hacer de las suyas.

-Bienvenido, Naruto- le buscó con la mirada y sonrió levemente.

-Hn…-

-Pues bien, no te quedes afuera… lástima que no puedo decir lo mismo contigo, Kanno-

-Ya quisieras…- y sin decir más, tomó las bolsas que tenía su amo con su hocico para colocarse al lado de su amo. Los tres comenzaron a caminar por el gran barrio Uchiha.

Naruto estaba asombrado por los grandes cambios presentes en lo que alguna vez fue el hogar de Sasuke. No recordaba la pintura blanca en casi todas las paredes ni los símbolos Uchiha pintados por todos lados. No había duda que Sasuke estaba luchando para reconstruir lo que alguna vez fue su clan, su hogar.

Cuando Hinata le comentó que sería tío, al principio le dijo que estaba loca, pero al entender que Sakura estaba embarazada, por poco le da un paro cardiaco. Obviamente conocía cierta actividad entre esos dos (enchinándose toda su piel al recordar cierta espantosa y horripilante escena en la Nube), sin embargo el conocer que por fin Sasuke aumentaría el número de integrantes de su familia le desarrolló una paz dentro de todo su ser. ¿Feliz ante el bienestar de su antigua familia? Un poco… si, podría ser…

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-¡Vas a tomar unas copas con ese idiota! Me sorprende tu interés con esos amigos tuyos- el Kyubi se burlaba de su carcelero.

-Hinata me comentó que tengo que…- calló de pronto y con una leve sonrisa –eso es algo que a ti no debe de importarte-

-Maldigo el momento en que recuperaste algo de tu vida… ¡pero me las vas a pagar Naruto! Y no solo tú, ¡también tu hembra! Se aprovechó de mi y eso es algo que jamás le perdonaré… ¡ME ESCUCHASTE! ¿A DÓNDE CREES QUE VAS MOCOSO IDIOTA?- el demonio comenzó a gritar al ver como Naruto se alejaba de la jaula.

-Lo que digas…- y se retiró de ese calabozo… por hoy no deseaba escuchar más sermones del Kyubi.

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-¿Y cómo has estado?- Sasuke rompió de pronto el cómodo silencio entre los dos.

-Con mucha flojera pero bien.- contestó Naruto al chocar miradas.

-¿Y eso?-

-Tsunade no quiere que…- suspiró rendido –tiene alguna cosa rara que proponerme y no deja que salga de la aldea-

-Oh…- era cierto. Desde que Sakura estaba embarazada, Tsunade decidió detener cualquier movimiento del equipo 7… Naruto incluido. -¿Y no sabes de qué se trata?-

-No- entrecerró los ojos, expresando molestias –y ni me dirá hasta que esté todo listo-

-Hn…- ambos guardaron silencio.

-Uchiha…- ahora inicio la plática Naruto… ¡sí que era difícil!

-Hn…- este le miró de lado y se encontró con un rubor extraño… ¿qué le estaba pasando por la mente a ese idiota?

-Verás…- suspiró, pero tenía que hacerlo por su amada que le encargó explícitamente. Entregarle a Sasuke los regalos preparados sin que los demás vieran. –Hinata me…- se detuvo y sacó de la bolsa que cargaba Kanno una pequeña cajita negra con un listón blanco, generando este un bello moño. –Toma-

-¿Hn?- le contestó sin entender, deteniéndose también -¿Qué es esto?-

-Ábrelo- Sasuke, o era más tonto de lo que recordaba o no entendió que ese era un regalo.

Cuando desató ese listón blanco, abrió la pequeña cajita y se encontró con tres pequeños llaveros con la forma del símbolo Uchiha. Eran de oro blanco e incrustaciones de rubíes y diamantes. Sasuke miró asombrado el pequeño regalo. Cuando buscó al causante de esa felicidad, le encontró rascándose la cabeza en forma de pena y con ese rubor.

-Es tu regalo de bodas…- tomó nuevamente de la bolsa otra cajita, pero esta vez de color banco con el moño negro –este es para Sakura- y haciendo varios sellos, apareció una caja más grande de color blanca y moño rojo. –Esta es por el bebé. Tienen que abrirla a media noche, de preferencia-

-Gracias- y sonrió. Su amigo regresaba poco a poco con ellos y eso le llenaba de felicidad. Estaba recuperando lo que jamás debió de perder.

-Hn… dale las gracias a Hinata- comenzó a caminar con la caja en mano –Ella fue la de la idea, yo solo los conseguí-

-Gracias de todos modos…- dejó pasar algunos segundos –…Naruto-

–Y vengo también a decirles algo importante- para ese momento estaban observando una gran casa llena de luces y ruido casi al término del barrio, símbolo de la alegría de sus ocupantes. –Hinata no pudo venir por una reunión con su clan, es por eso que vengo en el nombre de los dos-

-¿Importante?- alzó una ceja -¿Puedes… adelantarme algo?- sin importarle su reputación, dejó que su curiosidad le ganara.

-Curioso- notó inmediatamente el tono de voz y la alegría puesta en la pregunta anterior… y no se le ocurrió contestar de otra manera. Sonrió levemente al ver la cara tan roja de ese Uchiha.

-¡HN!- Le descubrió.

-¡AMO!- Kanno que estaba callado atento a la plática, no pudo más y rió fuertemente. -¿Acaso no le he dado recomendaciones para contestarle a este humanoide?- ambos humanos le miraron –Puede decirle: deja de meterte en mis cosas, tarado no metas tus narices en donde no te incumbe, shannaro imprudente… en fin, hay muchas cosas que le puede decir a este simple Uchiha-

-¡Kanno del demonio!- ¿Humanoide? Ese apestoso animal insignificante le dijo humanoide… ¡Le dijo humanoide! Esta vez encontraría la venganza más fuerte que tendría ante ese zorro del mal.

-No peleen… Sasuke, voy a casarme-

De acuerdo, eso era lo que menos se esperaban. Tanto Kanno, que no pudo creer que su amado amo lo soltara tan fácil, como Sasuke miraron atónitos al rubio.

-¿Qué?- Naruto se alejó de ellos ante el asombro que presentaban esos dos. No dijo nada malo, al contrario… entonces, ¿por qué esa cara? Tendría que preguntarle a Hinata qué cosa era esa expresión… o tal vez a Soma, ella le entendía de la misma manera.

-OH… ¡NARUTO!- cuando Soma les comentó que el visitante era nada más ni nada menos que su antiguo jefe, Arashi se puso como loca esperando en la entrada de la mansión Uchiha-Haruno, así que, al ver a cierto rubio, corrió fuertemente y se lanzó hacia él, abrazándolo y tirándole fuertemente. -¡HERMANO! ¡Viniste a visitarnos!- ambos se encontraban en el suelo, ella arriba de él, apoyando su cabeza en su pecho. –No te imaginas la felicidad que m… ¿Naruto?- se separó de él y aterrada vio como el pobre hombre se había dado con la maseta de la puerta y se encontraba semiinconsciente -¡NARUTO!-

-¡BRUTA!- Kanno dejó las bolsas en el suelo para socorrer a su pobre amo -¡LE HAS NOQUEADO! ¡Idiota!-

Veinte minutos después…

-¡Lo lamento tanto Hinata-chan!- Arashi se encontraba sentada en el suelo de la estancia, observando junto con todos como Hinata acariciaba ciertos hilos dorados de un inconsciente prometido, estando ambos acomodados en el gran sillón.

¿Cómo pudo pasar esto? Le mandó para darles la noticia de su boda mientras arreglaba ciertas cosas con su padre y representantes del clan y aterrado llegó Kanno diciéndole que habían tumbado a su amo por una muestra de amor humano, generando que ella fuera directamente a socorrer a su querido. -No pasa nada, al contrario. Hace mucho que no les veía tan alegres-

-¿Alegres? ¡Cómo vamos a estar felices al ver a Naruto inconsciente por la culpa de mi hermana!- Kyo estaba al lado de Soma, Kazuki y Kariko. En cambio, Sasuke, Sakura y Kemura estaban trayendo la cena.

-Ya les dije que no pasa nada… ha recibido golpes más duros- sonrió mientras acarició nuevamente esos rubios cabellos.

-Sin embargo no era necesario que hicieran semejante muestra. Mi amo va a tener jaqueca por horas- Kanno estaba molesto con los humanos. No deseaba que ese acto regresara su "negatismo".

-No quise lastimarlo, lo juro- La pobre Arashi estaba tan apenada, que no sabía poner la cara.

-¡Bah! Olvídalo, ya no es necesario que tengas pena, te hemos perdonado- Haki estaba degustando de un maravilloso Sake, de la misma manera que sus hermanos.

-Pobre, enfrentarse primero a su suegro para después a Arashi…- Jirato estaba aguantándose la risa y preguntándose el porqué no estuvo presente en esa caída.

-Oh vamos peludos- Hinata solo reía –no ven que la pobre de Arashi está tan apenada-

-¡ELLA ES LA CULPABLE!- todos gritaron en unísono, haciendo reír a Hinata fuertemente. ¿Desde cuándo Sasuke y Kazuki eran tan participativos?

-Hn… son demasiado ruidosos- la voz suave de Naruto se escuchó interrumpiendo el inicio de peleas entre los hermanos tanto humanos como peludos.

-¿Cómo te sientes?- Hinata se agachó un poco para depositar un beso en esa cabeza vendada.

-Bien- sin que nadie se enterara más que su mujer, se acomodó mejor en esos dotes femeninos para abrazarla fuertemente y con ello comenzó a mover su cabeza lentamente –y ahora mucho mejor-

-Nunca cambiarás- ella rió al ver como Naruto comenzaba a sacar su lado "pervertido" sin problemas.

-Naruto… ¿me perdonas? Te juro que jamás intenté lastimarte, al contrario. Yo sólo estaba emoc…-

-Hn- con la pesadez del mundo se levantó y así pudo sentarse a un lado de su amada. –Nunca cambiarás-

-No, creo que no…-

-Bueno, ya que Naruto-kun está despierto…- Soma sonrió al ver una escena que deseó por tanto tiempo. -¿Qué es lo que nos tienen que decir?-

Tanto Naruto como Hinata se miraron y con una micro sonrisa por parte del rubio, les explicaron el porqué de su alegría. Ante eso todos le felicitaron con gusto, bueno, casi todos ya que Kariko bufó molesta y ante un "yo ya soy mujer quedada", dejó la sala indignada. Los demás rieron y cenaron juntos.

Eso sí, Sasuke, una vez que todos se fueron a descansar faltando media hora para las doce, le pidió a Sakura estar a solas y la levó a su habitación.

-¿Por qué tanto misterio, mi vida?- Ella le preguntó antes de ser acorralada entre la puerta y su esposo. Recibió uno de esos besos llenos de amor.

-Hay nuevas, Sa-ku-ra-

-¿Nuevas? Oh vamos Sasuke-kun, no me tengas con la duda-

El azabache se alejó de ella solo un momento y le acercó el regalo que le dio Naruto: la cajita blanca con moño negro. Sonrió al ver contrariedad en esas esmeraldas. -Es tu regalo de bodas por parte de Naruto y Hinata- sacó de la bolsa de su pantalón la cajilla que le tocó a él y sonriendo nuevamente se lo mostró a su mujer. –A mí me tocó esto- Le mostró los llaveros.

-Son hermosos- Los tomó con mucho cuidado y se sintió tan feliz por el gran tesoro que tenía en sus manos. Estaban recuperando a su amigo, definitivamente él regresaría. Cuando Naruto sonrió libremente ante la travesura de Arashi y Kyo a los zorros, la tristeza que estaba en su ser fue desvaneciendo en tiempo récord.

-Veamos que te han regalado…- Sin esconder su curiosidad, la besó fugazmente en los labios. Así, como si fueran dos niños pequeños, desataron rápidamente el listón y con otro beso abrieron al mismo tiempo la caja.

Ambos abrieron los ojos sorprendidos ante lo que tenían enfrente. Era un guardapelo (Dahia: no se si está bien la traducción, es un Medaillon, un dije donde se guardan dos fotos…) de oro rojo con el símbolo Uchiha y Haruno grabado en ambas caras como símbolo de la unión y la nueva familia, colgada en un hermosa cadena de oro blanco.

-Oh por Dios…- Sakura no pudo evitar que algunas lagrimas escapistas salieran. Estaba completamente conmovida por tal acto. –Es hermoso- y abrazó a su esposo.

Para ambos fue el mejor regalo que pudieron recibir. El cariño de su hermano podrían recuperarlo, era un hecho :D

-Te amo tanto mi vida, te amo mucho- Sakura tomó el rostro de su amado y le besó fugazmente y repetidamente, demostrándole la gran felicidad que tenía. ¡Qué felicidad!

-Y no es todo…- Sasuke se separó de ella y limpio las lagrimas con sus propios labios. –Esto es del bebé- y señalando la cama, le mostró la otra caja blanca. Miro inmediatamente la hora y notó que faltaban 5 minutos. Tomó su mano y saliendo rápidamente por el balcón, le indició que le siguiera.

-¿A dónde me llevas?- Sakura estaba siguiendo a su esposo para llegar al techo.

-Tenemos solo 5 minutos, ven- tomó su mano y estando en el balcón la tomó entre sus brazos y la llevo al techo. –Nos lo manda Naruto y Hinata, especificando que tenemos que abrirlo a media noche.-

-¿En serio?-

-¡Si, vamos!-

Se acomodaron en el tejado y, siendo media noche abrieron un maravilloso regalo. En esta caja se encontraba una hermosa esfera de cristal con una base metálica que, en el momento que la luz de la luna la tocó, comenzó a brillar por sí misma. Su brillo era un rojo tenue, y dentro de esta existía una especie de gas rojizo que se movía contantemente. Era una lámpara para la cuna del bebé.

-Wow, que hermoso- Sakura le ganó las palabras a Sasuke, quien por alguna extraña razón, sintió una gran tranquilidad al ver esa esfera… ambos tocaron la esfera y se deleitaron por su belleza. ¿Cómo funcionaba? Era un hecho que con chakra, no obstante la pregunta fue de quien.

-No puedo creerlo- Sasuke dejó de ver la esfera para dedicarse a observar el cielo.

-¿Qué no puedes creer, mi vida?-

-Sakura, después de todo lo que hice y destruí, por fin tengo de nuevo a mi familia… ¿te das cuenta?- él comentó mirando la luna. Sakura le buscó y sonrió al encontrar en ese rostro serio y muy masculino por vez primera una gran sonrisa de satisfacción.

-Y te prometo que te ayudaré a cuidarla…- tomó su mano bronceada y la colocó en su vientre. Inmediatamente sus miradas chocaron -…por siempre-

-Gracias, mi Sakura…-

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Estaban en su recámara… si humanos, ¡Su recámara! No podían creer que después de semejante travesura tuvieran la oportunidad de recibir semejante premio. Y más porque el propio líder del clan se los propuso. Esto era para celebrar: el lugar tenía 5 suaves cojines color blanco, agregando un suave y maravilloso tapete rojo en el centro y para terminar… ¡un gran y maravilloso patio central! Era lo que siempre habían soñado. Con su amo habían tenido la oportunidad de disfrutar confort, pero ahora era lo máximo.

Era todo un maravilloso sueño hecho realidad.

Agregando que el amo andaba de un humor tan cálido… como nunca. La visita al barrio Uchiha había limpiado muchas impurezas entre ellos y lo mejor de todo fue que lograron hacerlo reír. Ahora entendían cuando su ama les contaba acerca de lo grato que es escuchar a ese hombre sonreír, ya que los llenaba de una paz y tranquilidad que les duraría por un buen rato.

Se encontraban descansando deliciosamente en su nuevo hogar sin ganas de salir o hacer travesuras cuando llegó a sus narices un olor que…

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-Hn…-

Se encontraba tan cómoda en la cama que no deseaba levantarse. Había dormido tan placenteramente esa noche, después de una gran y extenuante noche de pasión con su prometido, que deseó con todas sus fuerzas no moverse de ese rico lugar y disfrutar de las manos de Morfeo. Intentó buscar a su gran amor para sentir más calor, pero al estirar su brazo no lo encontró.

-¿Eh?- se levantó y se encontró sola en esa gran recámara. -¿Naruto?-

Se estiró y tomando una sábana para cubrir su desnudez, fue directamente al baño. No estaba ahí… ¿dónde se había metido ese rubio? Tomó a los minutos su bata y salió en búsqueda del desaparecido. ¡Ha! Tenía que encontrarle para arreglar algunas cosillas de Irikami que le llegaron y así terminar con todo lo pendiente y disfrutar de sus días de paz. Caminó algunos pasos por ese gran pasillo y cuando estaba a punto de girar a la sala, recordando que lo encontró ahí en la mañana de ayer leyendo un libro, llegó un olor tan delicioso a sus sentidos que sin pensarlo se dirigió a la cocina.

-¿Aún no?- Hinata se acercó lentamente al escuchar una de esas voces que tanto quería.

-¡Calla Haki! ¡No desesperes!- los demás le contestaron enérgicos y una pequeña risa masculina se escuchó, indicándole a la ojiperla en dónde andaba Naruto. Se acercó a la puerta y pudo ver algo que quedaría en su memoria el resto de su vida: los 5 zorros agitando sus respectivas colas de manera circular y continua, atentos a los movimientos que podían ver de Naruto por el hecho que se encontraban detrás de la barra... y el rubio se había puesto un delantal blanco encima de su pijama (Dahia: nada de rosa o con florecitas… ¡él es todo un macho! Y yo odio el rosa con florecitas… innerDahia: y todo lo que es rosa… ¡GUACALA! XD, que eso se lo ponga Hinata o mejor Sakura… o Sasuke (¿se imaginan al gran Uchiha con algo rosa que no sea el cabello de Sakura en él XD? ¡Voy a ponerlos a pensar en un delantal o… unos bóxers rosas con fresas! Hahahahaha que sexy Uchiha), pero nosotros tres jamás) y preparaba algo en un gran wok.

-Pero tengo hambre- intentó justificarse.

-Pero nada- Kanno sentenció –tenemos que esperar a que esté listo-

-¿Cómo sabremos que está listo?- Hikaru comentó triste –Yo también muero de hambre-

-Si serán idiotas… ¡cuando le ponga curry podremos comerlo!- Jirato estaba de tan buen humor que no le importaba nada que sus hermanos le dijeran.

Naruto no dijo nada. Estaba disfrutando de ese momento, ¿desde cuándo no cocinaba? Era uno de esos pasatiempos que no podía hacer todo el tiempo por su "ajetreada" vida…

Lo malo de todo esto era que esa barra les estorbaba mucho, imposibilitándoles el observar si su amo ya había puesto el curry. Por lo que Jirato, en un arranque, intentó levantarse y apoyarse en la misma barra y así poder observar, pero una mirada azulada lo detuvo.

-Hasta que esté listo- Naruto le señaló con la pala y con una mirada acusadora –no lo intenten- y siguió con lo suyo.

-Rayos- pensaron todos los zorros unánimemente, obteniendo una gran distracción cuando escucharon una risa proveniente del pasillo. Todos voltearon a ver y se encontraron con que su ama se estaba botando de la risa (Dahia: gracias por la palabra amiga mía… Athenea. ¡No sé qué haría sin ti… MUCHAS GRACIAS!).

-Hahahahaha-

-¿Ama, se encuentra bien?- Haki se acercó con dos saltos -¿Le pasa algo?-

-Nada… ¡todos son tan geniales!- y lo abrazó.

-Buenos días- Naruto sonrió levemente y siguió con lo suyo.

-Buenos días- se acercó a la barra y estando a punto de rebasarla para abrazar al rubio este volteó y señalándola con su pala (que ahora traía camarones pegados) hizo que se detuviera -¿Qué pasa?- se preocupó ante un posible rechazo.

-Hasta que esté listo…- levantó una ceja al ver la contrariedad en esos ojos perla –nadie puede pasar-

-¿Ni yo?- preguntó asombrada, recibiendo un "no" -¿Por qué?-

-Por respeto a ellos- y siguió en lo suyo.

-Ah bueno- Ahora entendía, no es que la rechazara como tontamente pensó… más bien era simple respeto a los zorros. No cabía duda que Naruto había cambiado.

Ella sentada en uno de los bancos y los peludos detrás, esperaba fervientemente ese guiso que al parecer era un manjar completo… ¡y agregando el cuidado del rubio para poner exactamente todos los ingredientes era fenomenal!

Por segunda vez el más pequeño de los zorros se subió a uno de los bancos para asomarse, intentando que su amo no lo notara y antes de que sus hermanos le reprendieran, la misma Hinata le acarició y permitió que se quedara. A los segundos, todos los zorro se apoyaban en los 4 bancos libres, con la diferencia es que Kahiki quedó sostenido de las piernas de su ama, recargando su cabeza en ella.

-Los consientes demasiado- suspirando comentó Naruto, al parecer resignado. ¿Qué podía hacer ante esa mujer tan dadivosa? Nada, realmente nada… ¿Nada? Este… bueno, pensándolo bien nada no era una respuesta posible…

-No es cierto- acariciaba como podía las cabezas de todos –eso no es verdad-

-Créeme que si lo es- y para el grito de felicidad de sus amigos, tomó el último ingrediente y comenzó a esparcirlo en todo su guiso.

-¡EL CURRY!- un gran alarido de felicidad asustó a Hinata y generó una pequeña risa en Naruto.

-¿Cu… curry?-

-¡Si ama!- Jirato movía la cola rápidamente –eso quiere decir que está listo-

-¡Tengo hambre!- Haki se bajó del banco y comenzó a saltar -¡Ya está listo!-

-Seee… el amo sí que tiene un gran potencial culinario… ¡su fuerza de la juventud es increíble!- ahora Kahiki acompañó

Y así todos comenzaron a brincar y moverse de una manera alegre. Hinata mientras tanto no dejaba de ver el movimiento de su amado, sorprendiéndose por ver tanta delicadeza en ese hombre…

Ella, en esas semanas, había conocido gran parte de la infancia de Naruto, intentando guardar el terror que sentía cuando él le contaba los momentos de soledad. ¿Cómo imaginar que él tenía que reprimir todo impulso de salir a las calles de la aldea por el hecho de ser atacado y despreciado por cualquiera que le viera? ¿Cómo no sentir odio ante todos los aldeanos por arruinar una fecha que debería de ser importante para un ser humano: su cumpleaños? Además ella nunca supo que Naruto comenzó su vida después de escapar del orfanato teniendo solo 4 años de edad.

Hinata empezó a entender poco a poco y de forma segura el comportamiento de Naruto. Vislumbró el hecho de las travesuras que él realizaba o de ese comportamiento infantil e inmaduro… simplemente era porque buscaba atención. El hecho de que sus padres murieron (o lo abandonaron como él creyó mucho tiempo), creó en él una coraza ante el mundo para no ser lastimado. No obstante todo eso cambió a través de los años, encontrando paz en su niñez primeramente con Iruka-sensei. Él había destrozado el odio que Naruto sentía a toda Konoha, mostrándole la grandeza que tenía como ser vivo y que pasare lo que pasare, él siempre estaría con él.

Después llegó Shikamaru y Chouji, sin olvidar a Kiba. Las travesuras y juegos que tenía con ellos le mostraron que no era un monstruo, ya que lo veían como un igual: como un amigo.

Al enterarse que tenía al demonio dentro de él aniquiló su seguridad, entendiendo de pronto el odio de todos, no obstante el propio Iruka confió en él, salvando su vida y regalándole su Hitai-ie demostró que era un shinobi digno de Konoha y que era tan valioso por cuidar al ser más destructivo del mundo ninja en su interior… que no lo odiaba por lo pasado con sus padres y que aceptaba a Naruto por ser Naruto y no el demonio de nueve colas.

Y lo mejor llegó: el surgimiento del equipo 7, tener como mejores amigos a Sasuke, Sakura y Kakashi-sensei… el conocer a Jiraiya-sama y entrenar con él… pelearse con Tsunade-sama, ganarse el collar del primero y el aprecio de la rubia…

Lástima que eso cambió cuando le entregó su vida al Kyubi.

Naruto era muy masculino y, después de perder todos sus sentimientos, aprendió a expresarse por vías físicas. Primero, se comunicaba con sexo. Él podía llegar a ser asombrosamente tierno y cariñoso, pero necesitaba ese incentivo físico para confiar lo suficiente y poder hablar. Ella (y sólo ella) pudo ver esos grandes cambios desde que ellos dos se pertenecían. El rubio simplemente se abrió completamente y raramente le daba contestaciones secas o cortas.

El tiempo que había compartido con él desde que regresó del Olvido y de su despertar, aceleró el proceso. Al ir bajando la guardia, la calidez surgía sin necesidad sexual por que él ya se había abierto con ella. Su aislamiento comenzaba a desaparecer… ya no mostraba ese mecanismo de autodefensa.

Segundo, él se comunicaba con la mirada y su porte. Cualquiera que lo conociera podía darse cuenta de lo que sentía simplemente al verlo. Enojado, triste, molesto, feliz… comenzaba a ser él de nuevo.

-Traigan sus trastes, está listo- la voz del ojiazul rompió sus pensamientos, agregando el sonido estridente que generaron los 5 zorros por salir disparados a su habitación por lo solicitado.

-¿Ahora si puedo acercarme?- la voz llena de júbilo generó una pequeña sonrisa en él y cuando Naruto le extendió los brazos corrió a su lado para darle un fuerte y generoso abrazo. –muy buenos días mi Naruto-

-Buenos días mi Hinata- y juntó sus labios con los de ella.

No cabía duda que le encantaba besarla. Sentirla de él era lo mejor del mundo. Por desgracia, 5 animales hambrientos interrumpieron su maravillosa unión por llegar y pelearse por ser el primero en comer.

-Hn…- seguía abrazando a Hinata, solamente recargó su cabeza en el cuello de ella, agachándose un poco –Kahiki llegó primero… y Hikaru, te esperas al último-

-¡NO! Eso no es justo- el último nombrado agachó su cabeza, entristecido.

-Hehehehe-

Naruto se separó de Hinata, no sin antes besarle el cuello y sirviéndole primero a ella (ganándose quejidos por parte de sus mascotas, pero era una dama y las damas primero), tomó el primer plato y sirvió. Tuvo el cuidado de no colocar en sus trastes: tomates muy rojos para Kanno, champiñones demasiado cocidos a Jirato, camarones enteros para Hikaru, cebolla para Kahiki. Haki era el único que no se enfermaba con comida, pero eso sí, nada de sake dulce para él.

Acomodó los platos de esos seres tan fieles enfrente de sus dueños y al servirse él mismo, se dirigió al lado de Hinata. –Provecho- y todos comenzaron el desayuno.

-¡Pero qué delicia!- Hinata estaba asombrada ante el manjar que degustaba. El arroz combinado con mariscos, pollo, cerdo, unas especias y el curry le daban un toque tan especial… ¡nunca había comido algo así en su vida! (AMO ese platillo… ¡viva España!)

-Lo… lo sabemos…- Haki contestó con el hocico lleno.

-Ya… nos… merec…íamos… esto- Kanno continuó y fueron las últimas palabras antes de que alguno terminara su platillo.

-Hn…- Naruto estaba entretenido comiendo, mientras era observado por su amada.

Y como era de esperarse, todos los zorros pidieron más. Aunque esperarían a que los humanos buscaran repetir para no interrumpir el aire de paz que emanaban esos dos… ¡sus amos eran la neta! (Dahia: Muchas gracias por esta palabra mi amiga Laura, me encantó XD)

-Eh, Na… Naru… Naruto…- Hinata terminó su plato y se ruborizó instantáneamente.

-Dime- la miró y no pudo más. Rió fuertemente y la abrazó, generando un rojizo más notorio en ella.

-¿Pu… puedo ser… servirme más?-

-¡Hahahahaha!- la estrechó aún más –No tienes que pedirme eso, sabes que si- se separó de ella solo un poco y la besó dulcemente.

-Gra… gracias-

-Dame tu plato, te sirvo-levantándose rápidamente lo tomó y viendo esas colas tan movedizas y rastro naranja en esos hocicos blancos –a ustedes también-

-¡Seee! ¡Uhu! ¡Gracias!- Fueron gritos de ellos. Sonriendo levemente repitió el cuidado de servirles a todos ellos y a esa mujer que le veía con asombro. ¡Cuánto los amaba!

-Buenos días- otra voz se escuchó desde la puerta, haciendo que todos dejaran de comer y le atendieran.

-¡Buenos días Hiashi-sama!- los peludos saludaron con una reverencia y continuaron con su gran labor.

-Muy buenos días, papá-

-Buenos días- Naruto se levantó e hizo una reverencia.

-Sigan comiendo, no se detengan-

-¿Gusta?- el rubio se acercó a su platillo y dejando a todos anonadados recibió un "si" del recién llegado.

-Gracias-

Y se unió para degustar semejante manjar.

-Uzumaki-san, está delicioso-

-Hn…-

-¿Quién te enseño a cocinar así?- Hinata lo abrazó, disfrutando de esos brazos tan protectores alrededor de su cintura.

¿Aprender? Bueno, era un hecho de que el ramen era su platillo predilecto, no obstante en sus viajes se cultivó en el arte culinario observando a sus compañeros y a las diversas cocineras con las que convivió… ¿Quién le enseño? Qué buena pregunta -La soledad es la mejor maestra que pude tener- dejó algunos segundos antes de contestar y separándose de Hinata la besó y tomó el plato de su suegro -¿Más?-

Soledad. Esa palabra era tan dura. Tanto Hiashi como Hinata se vieron y se juraron quitar todo el dolor que tenía el rubio en su interior.

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-Es tiempo. No podemos esperar más- El hombre se colocó completamente recto, listo para lo que venía.

-Como ordenes Danzou. Sólo recuerda que el chico tiene que venir conmigo. Por nada del mundo permitiré que lo alejes de mi lado esta vez-

-No me importa lo que hagas con él, sólo quiero muerto al legado de Yondaime, ¿entiendes?-

-¡Oh si!- Ferme estaba saliendo de la oficina del funcionario AMBU completamente de negro. –El destruir esa naciente felicidad es mi prioridad. Tendremos lo que hemos buscado por tanto tiempo, amigo mío…-

Y salió completamente feliz porque esta vez, no fallaría.

CONTINUARÁ…