La Posesión del Kyubi

"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"

¡Hola hermanitos del fic!

No podía irme a la cama sin antes entregarles la continuación del fic. Espero que les agrade y les ponga en el suspenso que he planeado. ¿Me dan una simple y breve opinión delo que piensan de este fic? He de confesarles que he estado pasando por una rara racha de falta de inspiración y creo que con su ayuda podré sacar todas las historias adelante.

Gracias por seguirme y estamos en comunicación. De ante mano agradezco a todos los que me han regalado un review (a quienes prometo contestarles) y a los que leen sin dejar comentario, también les doy gracias ya que meinspiran para ser una mejor escritora y luchar contra viento y marea.

Que todo les slaga de maravilla y cuídense mucho, coman frutas y verduras, lávense las manos antes de comer y después de ir al baño y no hablen con extraños… bueno, si son extrañossexies, ¿por qué no? XD

Sayonara!


Capítulo 47: Mi venganza al fin (Teil 2)

¡Sí!

En su ser no cabía tanta felicidad. ¡Todo salió a la perfección! No solo el último Jinchuriki había caído, sino que tenía en su poder el monstruo que creó Orochimaru. Ahora nada ni nadie detendrían sus más añorados deseos de venganza. Toda una vida buscando hacerles pagar por todo el daño que sufrió y en esos momentos lograría satisfacer ese odio que año con año creció en su ser. El sillón que le albergaba servía para relajarle y darle el descanso merecido después de tan grandiosa pelea. ¿Quién diría que esos idiotas le darían una gran ventaja? Estaba seguro que su equipo esta vez terminaría el trabajo sin que él metiera las manos. ¡Hurra! Tanta felicidad le estaba volviendo loco.

-Esta vez, el mundo será mío-

Importándole un bledo que Shajiro estuviera herido, se levanto lo más tranquilo posible, tomó una copa y se sirvió de ese vino que estuvo guardando por largo tiempo. Bebió realmente agradecido a toda su inteligencia y continuó pensando el cómo seguir con lo estipulado si perder ni un solo detalle como lo hizo para destruir a Naruto. ¡Para esos momentos Zorro Blanco estaría muerto! ¡Sí! Akatzuki ni siquiera logró ni un décimo de lo que él sí.

Eso sí, tendría que ser demasiado astuto para lograr su cometido. Usaría su inteligencia para convencer a Reika que le hiciera un tipo de "control" con Kyo, aprovechándose de su sed de venganza. ¿Quién diría que una mujer despechada era tan peligrosamente manipulable? También tenía que buscar a esa serpiente resbalosa y eliminarla. Desgraciadamente Orochimaru era el único peligro que tenía sus planes ya que iba, lo más probable, por el mismo objetivo: Sakura Uchiha y su engendro.

Esa mujer sería la clave para poder controlar el poder que tanto buscaba. Un Uchiha en su poder sería de gran ayuda por el hecho de que el Rinnegan murió años atrás con Madara y los Hyuga no eran exactamente los poseedores de un gran poder. Si Sasuke pudo dominar a tal grado su legado de sangre, ¿qué no podrá hacer su propio hijo? -Es tiempo de actuar… yo ganaré- Con esos pensamientos, Ferme se dirigió a sus aposentos. Ya dejaría que Shajiro se curara solo y que Reika llegara con los demás mocosos. Por hoy, no más distracciones.

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¡Rayos!

La fuerza se le estaba yendo del cuerpo y aún no llegaba a su escondite. ¡Doblemente rayos! Ántaro odió más a ese Jinchuriki de lo que lo hacía. Su hermano mayor había sido gravemente herido gracias a los estúpidos miembros de Irikami provocándole una huída sin más, agregando que Yue estaba perdiendo fuerzas gracias al extraño poder de ese rubio que le asentó en su vientre. Esperaba con todas sus fuerzas que ese desgraciado estuviera muerto, muy muerto.

-Ya falta menos- Reika, quien se había mantenido al margen, comentó aliviada. Ahora estaba bajo su responsabilidad esos tres chamacos y tenía que cuidarlos por más que no le agradara. Gracias a ellos logró deshacerse del último Jinchuriki original y tenía que ser agradecida por su logro. ¿Quién diría que esos dos gemelos pudieron darle esa golpiza? ¡Dios! Estaba completamente asombrada ante su poder. De igual manera, el tener a Kyo de su lado era un arma realmente importante para darle fin a todo esto y dominar el mundo ninja. Ni siquiera una nueva alianza entre las naciones ninja lograría detenerles.

No cuando todos los Jinchuriki estaban muertos.

-¡Lo sé! Tenemos que apurarnos ya que podemos perder a mi hermano…- Ántaro no podía más ante la desesperación, Yue había perdido el conocimiento. ¡Qué poder era ese! Definitivamente tenía que aprenderlo.

-No morirá Yue, sólo requiere descanso. Lo importante es llegar pronto y sólo dejarles dormir hasta que ellos aguanten...- Comentó mirando a Yue y a Kyo completamente dormidos -…para seguir con los planes-

-Eso es lo que menos me importa Reika- La adolescente abrazó sus piernas. No porque no lo demostrara, no quería decir que las heridas de Shajiro no le afectaban, al contrario. Estuvo a punto de perder nuevamente a un familiar por la culpa de esos Irikami y esta vez la venganza estaría completa. Nada ni nadie le prohibiría vengarse. ¡Nadie! Aunque, pensándolo bien, Reika no mostraba ningún dolor con respecto a Shajiro. -Reika…-

-También me duele- comentó rápidamente, adivinando la expresión llena de dolor. –Pero sé que él luchó hasta el final, pero el lidiar contra esos estúpidos fue demasiado para él. Ahora está siendo atendido y es lo que debes de pensar. Así que tienes que ser fuerte para los dos, ya que te necesitan-

-…- Sin más que decir, se acomodó al lado de Yue y decidió descansar un poco también, ya que no ganaba nada preocupándose. Confiaría en Reika para que los llevara sanos y salvos a su hogar.

Hasta eso tuvo suerte y en veinte minutos llegaron. Con ello trasladó a su hermano a su recámara y sorprendiéndose, el propio Kyo ocupó la que estaba al lado de la suya. ¡No podía creerlo! Estaba segura de que le tenían "controlado" en alguna parte del refugio, pero no quería decir que tenían que confiar en él dejándole a su lado. Por lo mismo decidió que tendría cautela con ese ser.

No pondría en riesgo a sus hermanos heridos.

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Seguía rápidamente el camino que le indicó Kanno antes de desvanecerse y quedarse junto con Kemura y el otro peludo Kahiki. ¡Tenía que llegar! Hasta eso tuvo suerte y Sakura y Kariko estaban a su lado después de que él y otros tres encapuchados de Irikami lograran eliminar a Shajiro que les atacó sorpresivamente en el camino hacia Naruto. No le gustaba la idea de poner a su mujer en peligro sobre todo por el bebé y sus mareos, pero sabía que era la única que podía ayudar a los caídos oportunamente. ¡Dios! Rogaba porque Naruto y los demás estuvieran vivos cuando ellos llegaran. Tanto él como Kariko corrían por el bosque mientras que Sakura estaba acomodada en una de sus serpientes, intentando fallidamente acortar el tiempo.

-¡Sasuke tenemos que apurarnos!- Kariko, quien estaba al cuidado de la "rosadita" gracias a la orden de Tsunade, gritó realmente desesperada al sentir que el chakra de Naruto y Hinata desvanecía con rapidez. En silencio siguieron por lo menos cinco minutos más, moviéndose ágilmente.

Hasta eso llegarían en poco tiempo.

-¡No logro sentir a Naruto!- Sakura gritó de pronto, alarmándolos aún más. Estaba intentando sentir el chakra de sus compañeros para controlar su estado físico y se alarmó en el momento en que el impresionante chakra de Naruto decayó a grandes niveles. Tenía miedo de perderlo ya que, ni siquiera habían pasado diez minutos de que Kanno les había logrado advertir y ahora el chakra del rubio se perdía con rapidez.

-¡Demonios!- Sin más, Sasuke invocó a otra de sus serpientes y esta, después de recibir a Sakura y Kariko en su hocico, se escabulló en el piso.

No había tiempo que perder, y más porque a lo lejos escucharon gritos desesperados de Hinata.

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-¡Ayúdenme! ¡Socorro!- Hinata estaba al límite también, muriendo lentamente por la situación de Naruto. Cuando creyó no poder más al ver como el rubio intentaba respirar por la boca con mucho trabajo y empezaba a toser sangre, escuchó a lo lejos una voz conocida la cual hizo mención a su nombre. Gritó con todas sus fuerzas, recibiendo respuesta casi al instante, reconociendo la voz de Sasuke -¡Ayúdenme, Naruto está mal herido!- Había llegado Sasuke con ayuda… ¡Gracias Dios!

No tardaron nada en llegar Sasuke y Sakura a su encuentro sobre una gran serpiente, quedando sin habla al ver la situación de ambos. Sin pensarlo dos veces, Sakura corrió para colocarse enfrente de Naruto y darle los primeros auxilios mientras que Sasuke alejó con cuidado a Hinata, quien apenas sintió el dolor de su pierna. La Uchiha no perdió tiempo y analizó las heridas de su compañero, atendiendo la gran herida de su vientre. ¡No tenía tiempo que perder!

Ambos morenos, en cambio, sólo podían observar esta vez.

-Sasuke, necesitamos llevarlo a la aldea de inmediato para…- Sakura terminaba de darle los primeros auxilios y llamó a una de sus babosas, exasperando aún más a su esposo. –Ve por los demás heridos junto con Kariko y llévalos a la aldea, específicamente al zorro llamado Jirato- Al desaparecer su animal después de una afirmación, buscó la mirada de Sasuke, dándole a entender la verdadera situación de Naruto.

-¿Có… cómo se encuentra?- Hinata pudo apenas preguntarle a Sakura. El médico había descubierto el pecho de Naruto y había colocado algunas vendas en su vientre, pero empezaban a ser insuficientes. Apenas logró curar sus fracturas más peligrosas.

-Nada bien…- Sakura agachó la mirada mientras curaba la herida de la cabeza. –Sasuke-kun, voy a necesitar de una de tus serpientes para Naruto, la más rápida- Tardó más en decirlo que Sasuke en invocar a una gran serpiente de color negra. Era la más pequeña de su séquito, pero tenía la ventaja de velocidad y fiereza.

-Hinata… Sasuke…- Sakura mostró su expresión y voz llena de preocupación –Necesito que me ayuden a acomodarle sin moverle más que lo necesario- suspiró pesadamente mientras ellos se acercaron a ella. Hasta eso lograron el cometido en menos de dos minutos.

-¿Cómo está?- Sasuke preguntó al ver que Naruto perdía más el color. Estaba realmente desesperado ya que jamás, y decir jamás, le había visto así. Ni siquiera en su pelea estaba tan grave.

–Les mentiría si te dijera algo ahora… no obstante ha perdido mucha sangre y no sé…- su voz se apagó y comenzó a llorar -si él…–

-¡No Sakura!- Sasuke reaccionó alarmado, sintiendo nuevamente ese sentimiento de pérdida. -¡Llévalos rápidamente a la aldea!-

-Entendido- La serpiente acató la orden y se fue con Sakura para llegar mucho más rápido en menor tiempo. Después fue invocada otra en la cual iría Sasuke y Hinata.

Lastimosamente el tiempo no estaba a su favor. Sakura apenas pudo mantenerle con vida, llenándose de agonía y desesperación por no lograr salvarle… ¡Naruto no respondía a ningún cuidado médico! ¿Acaso el Kyubi no quería ayudar esta vez? Lo primero que hicieron al llegar a Konoha, estando Tsunade avisada, fue internarlo en el hospital, colocándole primeramente un ventilador artificial (InnerDahia: los aparatos que utilizan para reavivar la respiración de la persona), suero y sangre. Y llevado después a la sala de operaciones, hicieron lo mismo con Jirato ya que los otros zorros estaban inconscientes pero sus heridas no eran graves por lo que la atención recibida fue menor.

Tanto Hinata como Arashi fueron atendidas por Ino, quien dejó que se fueran a la sala de espera al curarlas. Simplemente no podía quitarles la ilusión de ver a Naruto fuera de peligro ya que ella misma lo deseaba. Inmediatamente ayudó a Kazuki, junto con Soma, para irse directamente con Tsunade-sama y Sakura. La frentona no podía esforzarse mucho por más que quisiera por su embarazo y ella sería su mano derecha.

¡Dios! Pasaron más de tres horas desde que comenzaron a atender a Naruto y tanto Hinata como Arashi se encontraban esperando los resultados de la operación, pero el foco rojo no se había apagado y los nervios junto con la desesperación se acumularon en ellas cada segundo. Tal era su estado que no sintieron la llegada de Shizune con Kiba y Chouji. Ambos atendieron a Jirato cuando arribó al hospital mientras que la hermana del chico perro a los otros zorros y Chouji les conseguía hierbas medicinales importantes de la casa de los Yamanaka.

Habían terminado y buscaban a Hinata para darle los resultados de la operación ya que era ella la única responsable de esos seres traviesos.

-Hinata…- Kiba trató de hacer reaccionar a su amiga pero ella estaba perdida en sus pensamientos. Suspiró cansado e intentando nuevamente tomar su atención, se colocó enfrente de ella y posó su mano izquierda en su hombro. –Hinata- esta vez ella lo miró y el hombre no pudo dejar de abrazarla al verla tan triste y desolada. –Tranquila… venimos a avisarte que logramos salvar al zorro-

-¿En… en verdad?- un hilo de esperanza se abrió en su panorama, indicando que Naruto podía salvarse también. Para su felicidad, siempre Jirato lograba sacarle lo mejor a su amado, y sabía perfectamente que si él se salvaba, Naruto de alguna manera lo haría también.

-Así es Hina-chan…- Bajó la mirada, intentando no darle falsas esperanzas a su mejor amiga. -…no obstante…- no quería decirlo, pero era necesario –Hinata, quiero ser sincero contigo y pues…- se sentó al lado de ella, abrazándola después –…tenemos que ver cómo reacciona en estas 24 horas que son las más críticas. Aún no sabemos si sobrevivirá-

Shizune, quien se había mantenido al margen, se agregó a la plática con voz suave. -Hemos parado la hemorragia y curado gran parte de la herida, añadiendo que gracias a que sus hermanos "donaron" algo de sangre lo estabilizamos, pero ahora todo depende de él-

Hinata simplemente no supo que decir, en verdad quería agradecerles por su ayuda pero no pudo pronunciar palabra alguna. El recuerdo de ver sus manos llenas de la sangre de Naruto al llegar al hospital la mató. Además la duda del porqué él cayó así y sobretodo el porqué su herida no sanaba con la rapidez de siempre la desoló.

-Qui… quiero ver… quiero ver a Jirato- Después de ordenar sus ideas y tomar fuerzas pudo hablar Hinata. –Necesito verlo-

-De acuerdo- Shizune le extendió la mano para ayudarla a levantarse. Kiba la liberó de su abrazo para tomar la mano de Arashi y acurrucarla en su regazo mientras que Chouji se acomodó en la banca de enfrente. El chico perro estaba que no le calentaba el sol, y esta vez tendría que hacer algo. La pobre Arashi también había sido lastimada y eso jamás lo perdonaría.

-Yo me quedaré aquí por si hay alguna novedad- Arashi suspiró las palabras y miró fijamente el foco rojo –cualquier cosa te avisaré-

-Y yo me quedo con ella- Kiba abrazó más fuerte a Arashi –entre los dos te avisaremos Hina-chan-

-Gracias-

El camino fue en silencio. Shizune guió a Hinata por los pasillos del hospital hasta llegar a la habitación donde tenían al zorro. Para ella no fue nada fácil atenderlo, sobre todo por la gran herida que había lastimado los órganos a su paso, agregando que realmente no tenía mucho conocimiento sobre anatomía animal. Agradeció a la familia Inuzuka su gran ayuda ya que sin ellos no lo hubiera logrado.

Cuando llegaron a su destino, la ojiperla no pudo evitar suspirar dolida por ver que su amigo estaba inconsciente con un sinfín de aparatos: respirador artificial, suero, lector del pulso cardiaco… pero estaba feliz porque estaba vivo. La asistente de la Hokage dejó que entrara y, dando pasos suaves, Hinata acercó su mano a la cabeza de ese peludo. -¿Puedo?-

-Claro, sólo recuerda que no podemos quedarnos mucho tiempo. Requiere reposar-

-Si…- Con muchísimo cuidado acarició a Jirato. Ahora más que nunca necesitaba de él. –Jirato…- Shizune se recargó en la pared observando todo.

-Hola mi bonito…- y recobró un poco de lo que tanto necesitaba, secando sus lágrimas. Al tener fe en su ser, supo que tenía que ser fuerte para los dos. –Ahora tienes que luchar para salir adelante… ¿o acaso vas a dejar que Kanno sea mi consentido?- ¡Cuánto dolor! No había dolor más fuerte que ver a un ser querido luchando por vivir. -Vamos zorrito, tienes que sobrevivir… -acarició su cabeza y besó la flamita que se encontraba entre sus ojos –y así también tu amo lo hará… ya que tu siempre lo ayudas-

-Hinata…-

-No me dejes ya que te necesito… los necesito a ambos-

-Hinata, tenemos que salir- Shizune no quería interrumpirla pero era necesario. Jirato estaba en cuidados intensivos y requería soledad. Además de que el chakra de Tsunade estaba cambando de intensidad, indicándole que no tardaría en salir del quirófano. –Veamos si ya salió Naruto-kun-

-De acuerdo- sin mirar a Shizune, acarició nuevamente la cabeza de Jirato -Nos vemos pronto pequeño-

Y se encaminaron nuevamente a la sala de espera, encontrándose en el camino a Soma que ayudaba a Kazuki a caminar. De igual manera él había sido lastimado y curado por Ino. Ambos cuando vieron a la Hyuga, se acercaron y la abrazaron fuertemente demostrándole que estaban con ella.

Estaban de igual manera desolados ante lo sucedido. -¿Cómo estás?- Soma habló dudando, entendiendo el estado de Hinata. Cualquier pregunta podría parecer realmente estúpida.

-Muerta… hasta que no sepa algo de Naruto estoy muerta-

Kazuki suspiró pesadamente. –Vamos, esperemos que ya tengan noticias del rubio-

Sin embargo, el foco rojo aún seguía encendido. En esos momentos en la sala de espera se encontraban Chouji, Kiba que abrazaba tiernamente a una dormida Arashi, Sasuke, Kemura y Shikamaru, quienes tuvieron que estar en la sede para dar su informe de guerra.

-Aún no sabemos nada del Teme- comentó sin voz el Uchiha. –Sakura está ayudando a Tsunade-

-De la misma manera que Ino- Chouji, por vez primera, tenía ganas de no hablar y su hambre había desaparecido.

-¿Y no han dicho algo aún?- Hinata se sentó al lado de Kiba.

-No- Shikamaru comentó desanimado. –No sabemos nada-

Y todos guardaron silencio. Lastimosamente no podían hacer nada más que esperar. Para el Nara fue más problemático de lo que pensó ya que Irikami le informó que tenían la localización del enemigo gracias a la pelea que habían tenido con Shajiro y requerían moverse para darle duro a esos desarmados, no obstante la salud de Naruto era más importante que nada. Pasaron cuarenta minutos aproximadamente cuando por fin pudo hablar, quedaran solo él junto con Hinata y Sasuke aprovechando que los demás fueron por algo de comer. –Sé que es el peor momento para mencionar esto, sin embargo ahora tenemos la posibilidad de tomar ventaja ante el grupo enemigo- Shikamaru rompió el ambiente tan estresante con voz suave pero firme. –Lograron seguir a Shajiro hasta su escondite-

-¿En… en serio?- Tanto Sasuke como Hinata se miraron asombrados. Realmente no esperaban esa noticia.

-Así es. Tenemos que movernos ahora y…- el estratega comenzó a jugar con sus dedos pensando en lo que tendría que hacer. -Ahora que estamos tan cerca no podemos dejarnos abatir ante lo ocurrido y por esa razón nosotros deb…-

-No, Shikamaru, lo haré yo… después me darás los detalles de la misión. Todos deben de quedarse en la aldea hasta saber de Naruto y descansar.- la voz masculina que venía desde el pasillo hizo que todos voltearan y sorprendiéndolos, era Kakashi.

-¿Cómo se encuentra Jirato?- el ninja copia preguntó serio, denotando una real preocupación. Jamás se imaginó que esto pasara ni mucho menos perdiendo ante el propio Kyo. ¿Quién estaba detrás de todo esto? Sabia en parte al primer traidor, sin embargo tenía que ser alguien muy cercano a Sasuke o Sakura para haber tenido acceso a él.

-Vivo- Sasuke comentó.

-Así es- Hinata explicó -Si lucha lo seguirá estando-

Y fue en ese entonces donde el recién llegado relajó sus músculos y se apoyó en la pared. –Me alegra saber eso- y buscó con su mirada a la Hyuga –entonces Naruto también lo hará-

-¿Estás seguro Kakashi?- Shikamaru tenía ciertas sospechas desde hace tiempo con respecto a Naruto y sus zorros y, con la afirmación del ex-Sensei, logró resolverlas. ¡No podía creerlo! Estuvo tan ciego de no ver algo realmente evidente.

Guardando nuevamente silencio mientras los demás regresaron para esperar todos juntos algo que les indicara que todo estaba saliendo bien. Cuando la luz se apagó, hora y media después, salió Tsunade junto con dos enfermeras. Se veía movimientos dentro, pero nada de Naruto.

-¿Y bien?- el ninja copia habló ganándole a todos.

La rubia mayor cerró los ojos y suspiró cansada. -Iré a grano…- Lo primero que hizo fue encontrarse a dos perlas que habían dejado de brillar -…la vida de Naruto pende de un hilo- haciendo que las lágrimas de la Hyuga salieran a flote –no puedo explicar el porqué las curaciones que hemos realizado parecen no ayudar en nada… es como si no pudiera curarse él mismo-

-No puede ser…- Soma estaba muy contrariada –No se supone que el Kyubi…-

-Esta vez el Kyubi no puede hacer nada para ayudarlo- Kakashi habló –todo dependerá de Naruto… y de Jirato-

-¿De Jirato? No entiendo- Hinata no podía controlar sus lágrimas. Estaba realmente contrariada. ¡Por qué el Kyubi no ponía de su ayuda para curar a Naruto! Todo estaba tan claro. Si Naruto llegaba a morir, no demoraría demasiado tiempo en seguirle.

Kakashi, al verla tan destrozada, se acercó a ella y agachándose de tal manera que estaba a su altura, puso su mano en su hombro. –Hinata- cuando ella le miró, le sonrió. –Tienes que ayudarme a cuidar a Naruto mientras yo me encargo de algunas cosas, y recuerda que no puedo dejar que alguien de mi equipo muera, así que él va a estar molestándonos por un buen rato…- se levantó y antes de desaparecer, le dedicó una mirada de paz demostrándole que confiaba en ella y en el mismo Naruto.

-Gracias- ella, como respuesta, le sonrió.

Ante eso no tuvieron de otra que dejar que Hinata fuera con Tsunade al cuarto del rubio mientras los demás se retiraron esperando noticias positivas. Tenían mucho que hacer antes de que Konoha o Irikami se movieran para contraatacar. Esto simplemente no se quedaría así.

Levantarse fue lo más difícil que hizo hasta esos momentos de su vida, sintiendo que su vida se salía de su cuerpo. En silencio caminaron por el gran pasillo del hospital, llenándose del olor de químicos, sangre y muerte. Hinata estaba acostumbrada a recorrer ese lugar ya que le encantaba ayudar a la gente y en sí era la única manera en que podía sentirse útil cuando no tenía que defender a su aldea, no obstante esta vez toda fue diferente. El camino, que conocía perfectamente, lo sintió largo y agonizante por el simple hecho que se dirigían al lugar donde los gravemente heridos se recuperaban. ¡No podía soportarlo! Su fuerza, su energía y todo su ser se quedaron en el campo de batalla y esperaba recuperarlo al ver a su amado. Después de que la prepararon, llegó al cuarto piso.

Estaba aterrada.

Ambas cruzaron las segundas puertas para entrar a UCI del hospital y antes de llegar a su destino, Tsunade se detuvo para hablar con la pobre Hyuga. -Te lo encargo mucho, Hinata- Tsunade tenía que mantener la calma para lograr encontrar la cura. ¡Desgraciados! Lo que ella más temía con respecto a la salud de Naruto y el enemigo lo averiguó antes de que pudiera evitarlo. ¡No podía ser! Le falló a Minato y a Kushina sin olvidar a Jiraiya. Ahora tenía que trabajar arduamente para lograr salvar al rubio molesto. –Vendré en una hora-

-Dios mío…- Hinata apenas pudo hablar.

Su primer impulso fue cerrar fuertemente los ojos y trató de convencerse que era una terrible pesadilla que podría llegar a su fin al abrirlos, dándole una mala pesada. Quería despertar y sentirse en los brazos de su amado.

Sin embargo, al hombre que tenía frente suyo luchaba por conservar su vida. Y todo por su culpa. No fue lo suficientemente fuerte para salvarle.

Él se encontraba tendido en la camilla con vendas por casi todo su cuerpo y con un sinfín de aparatos a su alrededor. Respirador artificial, monitor cardiovascular y demás aparatos que denotaban la gravedad de su amado… pero, de alguna manera reconfortante, también mostraban que estaba vivo.

Entró con pasos cortos, intentando fallidamente guardar todas las lágrimas de dolor. ¡Dios santo! Jamás se imaginó que vería a Naruto en semejante estado. Él era fuerte por naturaleza y no dejaría que se perdiera por seres malignos que buscaban solo poder. Ella estaría a su lado aún con su pie y todo su cuerpo lastimado. Le prometió que estaría en las buenas y en las malas, lo cual cumpliría completamente ya que él era el hombre de su vida, era con quien se casaría y a quién haría tan feliz como se lo merecía. Rogaba con todas las fuerzas de su corazón que él sobreviviera.

-No voy a permitir que me dejes amor… - se acercó a él con las manos temblorosas y tomó delicadamente su mano, cuidando de no lastimarle su herida. Se secó las lágrimas y tomando una silla, la acercó a la camilla y se acomodó a su lado. Ella sería su guía y ahora ella le cuidaría. Vigilaría su descanso y su curación, él solo tendría que preocuparse de recuperarse, el resto estaba en sus propias manos. –Te amo…-

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-¡No puedo permitirlo!- Explotó nuevamente.

Había dejado la aldea por una cuestión de Irikami y resultaba que Naruto había caído gravemente y no solo eso, no encontraban una cura real para sacarle adelante. ¡No perdería a su familia nuevamente!

-No tienes de otra Jiraiya- Tsunade estaba sentada explicándoles lo que tendrían que hacer mientras tanto con la curación de Naruto. El enemigo no descansaría y aprovecharía la caída de Naruto para atacar.

-¿Crees que voy a quedarme con las manos cruzadas mientras esos imbéciles se salen con la suya? ¡Ni loco!-

-Entiende hombre, si te pasa algo, Naruto nunca me lo va a perdonar. Te requiero como apoyo a Hinata, te necesita más que nunca ya que no podemos dejarla caer. Ella es el sustento de Naruto y nosotros el de ella… por favor Jiraiya, escúchame esta vez-

-…-Para si desgracia, Tsunade tenía razón. ¡Pero no quería! Esos desgraciados dieron en el punto clave y destruyeron algo más que la unión entre el Kyubi y Naruto. El enemigo no descansaría hasta eliminarle. Hasta ahora tenían cierta ventaja con respecto a que Naruto había sobrevivido al ataque, pero el chisme correría por toda la aldea y podrían enterarse de que seguía con vida. Y lo bueno es que Jirato estaba estable.

¡Rayos! Sabía que él era culpable de lo que estaba pasando por no haber detenido a tiempo a Naruto con la posesión del Kyubi y ahora realmente no podía hacer nada.

-Tsunade, tenemos que tener cuidado con la información de la salud de Naruto. Si llega a manos enemigas simplemente lo perderemos-

-Lo sé y he pedido que el cuidado de Naruto esté estrictamente controlado por Sakura. Además de que Kakashi está a cargo del escuadrón AMBU que le protegerá en caso de que el enemigo entre. Dudo que permita un traidor en el grupo-

-De todas maneras tenemos que mantenernos en alerta. Ya no puedo confiar en nadie-

-Mejor descansa y nos vemos mañana. Tenemos que confiar en los demás, en nuestras manos tenemos a Naruto-

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-¡No!-

Azotó fuertemente la copa que tenía en sus manos. Por un lado la terrible noticia de que ese Jinchuriki seguía con vida era algo que le causó indigestión, por el otro no había nada más que odiara que un estúpido aliado que no podía hacer su trabajo bien.

-¡Qué te dije que hicieras, semejante basura humana! Tenías que matarla… ¡matarla mientras podías! ¿Y qué fue lo que hiciste? ¡Defenderla!-

-No tuve de otra- el hombre encapuchado se justificó con voz temblorosa. –El propio Hiashi me encargó a su hija con otros dos miembros. Me era imposible lograr semejante orden, simplemente me hubieran descubierto y el plan de eliminar al hijo de Minato estaría arruinado-

-¿A caso crees que me importa?- La voz regia y seria del líder se escuchó por todo el lugar. -¡Tenías que matar a Hinata Hyuga sin importar el método ni las consecuencias! –

-…- Sabía que esta vez había fallado. ¿Pero cómo no hacerlo cuando se tiene a Neji como vigilante? El hijo de Hizashi no solo estaba más unido a su prima, sino que se juró ser su guardián después de que ella aprobó la ley de eliminar el sello maldito. Ella estaba quitando la sentencia de todo el clan.

-Escúchame bien imbécil, una falla más y juro que me desquitaré contigo y con los tuyos-

-Lo sé Danzou-sama, lo sé-

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Pasaron dos días en los que ella intentó fallidamente detener a Reika, sin embargo no lo logró. Reika destruyó por su culpa al último Jinchuriki. ¡No podía ser! Esta vez no podría hacer nada más que liberar su ira corriendo a toda velocidad intentando llegar a su destino. Junko no podía más ante la desolación que presentaba su ser y lamentaba el haber hecho semejante investigación. Ahora no había nada que detuviera a Ferme y todo era gracias a su propia hija.

Si tan solo supiera el gran error que cometió esa muchacha al creer en alguien que no debió.

Sabía lo que tenía que hacer, sin embargo la pregunta era cómo lograrlo sin que le descubrieran, ya que no tenía mucho tiempo realmente. Por un lado estarían esos gemelos que detectarían pronto que Naruto seguía con vida poniéndole en peligro y por el otro, era entrar a Konoha sin ser vista y terminar con lo iniciado. ¡Tenía que ser muy inteligente! Desgraciadamente esta estaba sola, realmente sola. La Kunoichi siguió por casi un día sin parar por los bosques de nieve hacia el país del fuego. Esta vez no tendría nada más que hacer que luchar por lo que ella creyó y por parte de su propia familia.

Y de igual manera estaba Hinata. Eran ya dos días y desgraciadamente Naruto no presentaba ningún avance en su salud. Sakura y Tsunade-sama intentaban diariamente hacer que su cuerpo reaccionara al medicamento, pero parecía que cada pequeña curación se degeneraba de nuevo. La expresión de los rostros en esas mujeres denotaba tanta preocupación que estaba realmente alarmada. ¿Por qué su amado no podía curarse? Ella diariamente le checaba con su Byakugan sin embargo en vez de encontrar avance, estaba un desgaste aún mayor día tras día.

En vez de curarse, se estaba dañando por dentro.

Intentó fallidamente hablar con el Kyubi, pero se encontró solo silencio, agregando que ella misma no se encontraba bien. Se sentía débil al pasar de las horas y eso fue algo que hasta su padre no se esperaba. Tuvo que callar el tremendo mareo que sufrió en la madrugada para no alertar a su familia y que la dejaran quedarse con su hombre.

-Buenas tardes, Hinata- Hanabi, que estaba al tanto de la salud de su hermana, entró al cuarto del rubio en silencio. Sabía que tenía que descansar Hinata y con gusto ayudaría a su hermana en cuidar al rubio mientras la mayor descansaba.

-Hola…- Estaba Hinata acomodada en un pequeño sofá a unos cuantos pasos de la cama de Naruto. Ahí podía cuidar su respiración pausada y débil más sus latidos de corazón.

La menor se acomodó al lado de su hermana para abrazarla. Realmente no sabía cómo ayudarla. Deseaba con todo su corazón que su cuñado se curara pronto y luchar por. -Papá te espera en el comedor, yo me quedo hasta que regreses-

-Yo…- Intentó repelar, sin embargo su hermana se separó de ella con cara de "no lo digas, vas a ir porque tienes que" –Hanabi…-

-Si quieres cuidar a Naruto tienes que empezar contigo también. No has dormido más que dos horas en estos días y es necesario que descanses. Ve con papá mientras yo me quedo aquí- continuó rápidamente para no dejar que repelara. –Vamos hermana, confía en mí-

Suspiró rendida. Realmente no pudo decirle que no a Hanabi. Le abrazó fuertemente y se levantó sin ganas, se despidió de su amado con un beso en su frente y salió de la habitación lentamente. Hasta eso tuvo suerte y su propio padre estaba esperándola en el pasillo. -Buenas tardes Hinata- Hiashi le dijo cuando la vio. Se acercó a ella para darle el soporte que necesitaba. Él mejor que nadie sabía que era perder a un ser amado por la muerte.

Y, aunque la vio salir bien, estaba de igual manera preocupado por su salud. No podía dar crédito a lo acontecido con Naruto ni mucho menos con ella. El desgaste que la propia Hinata padecía era demasiado extraño y alarmante. En esos dos días notó que su primogénita estaba más cansada de lo normal, agregando esos leves pero continuos mareos más la palidez de su piel que la acompañaban. ¿Qué significaba todo eso? Ella era una Kunoichi demasiado fuerte como para caer por simples heridas y estando relativamente curada, parecía de igual manera que no sanaba.

-Buenas tardes, padre- Ella intentó contestar con una reverencia después de cerrar la puerta, no obstante un ataque traicionero le hizo perder las fuerzas en sus piernas y si no hubiera sido por Hiashi, hubiera tocado fuertemente el suelo sin sentido.

-¡Hinata!-

Desgraciadamente fue lo último que escuchó antes de que su panorama se obscureciera…

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-Hinata está conectada a él…-

Todos guardaron silencio. No podían tener más problemas que ahora, y lo peor de todo es que se les estaba saliendo de las manos la situación. Sakura y Sasuke se tomaron fuertemente la mano mientras que Hiashi cerró los ojos fuertemente. Tanto Arashi como Soma guardaron silencio ante lo dicho.

-…y si él muere, ella también lo hará-

¡No podía ser! Hiashi lanzó una maldición jamás escuchada, sorprendiendo a los presentes. Después de eso se levantó de su lugar y comenzó a caminar de un lado a otro como león enjaulado. ¡Simplemente inaudito! Ahora podía comprender el malestar físico de ella y su decaída sin alguna explicación aparente.

-¿Están se-seguras?- Sakura preguntó en voz baja.

-Completamente. Hinata generó una unión de sangre con Naruto para ayudarle en parte de una fusión.- Arashi bajó la mirada. –Yo misma le ayudé a generarlo y…-

Tsunade bufó realmente molesta. -¿Desde cuándo?-

-Bueno, ya tien…-

-¿Es posible romper esa unión?- Hanabi estaba anonadada. ¡Estaba completamente preocupada por su hermana! Estaba despierta y cuidando a Naruto, sin embargo el cansancio estaba completamente presente. Tardó más de cuatro horas en despertar y otras dos en recuperarse e ir al hospital por sus propios pies. Hinata no descansaría hasta ver fuera de peligro a su pareja.

-No- Soma continuó con la explicación mientras Arashi suspiraba pesadamente. Ella vio esa unión como un punto a favor para Hinata con respecto a su relación, sin embargo ahora eso estaba en contra suya. –Una vez hecho el pacto, ya no puede romperse-

-¡Rayos!-

-Sin embargo, esto puede ayudarnos- Kakashi se mantuvo al margen de la conversación. –Podríamos generar en Hinata cambios que puedan afectar a Naruto. Estoy seguro de que puede funcionar-

-No Kakashi. Naruto realmente está mal. Por alguna extraña razón no puede curarse por sí mismo y el Kyubi no hace acto de presencia para aminorar su gravedad. Ahora tenemos que ver la manera de evitar que algo malo le pase a Hinata mientras encuentro la manera de hacerle reaccionar-

-…-

Tsunade se levantó de su cómodo asiento. Ya había descansado lo suficiente, tenía que regresar al laboratorio para encontrar la cura de Naruto y unir su chakra nuevamente con el del Kyubi. -Es mejor que veamos cómo están esos dos. Desgraciadamente no tenemos de otra- miró después a Kakashi. –busca quien pueda servirnos como guardaespaldas. Ahora el cuidado que tendrán será excesivamente controlado. No podemos darnos el lujo de perder a Naruto y que el enemigo entre sin problemas a la aldea. Y una cosa más, aleja a toda costa a ese idiota borracho al que llamaste Kenji. Sólo sirve para estorbar-

Después de eso cada uno siguió con las tareas estipuladas. Hasta eso Kakashi fue el último en salir ya que tenía cierto asunto pendiente con Hinata. Caminó por los pasillos con su tranquilidad característica y, después de preguntar por la salud de Jirato, se preparó para acceder a la habitación del rubio.

-Hola Hinata- Entró sin llamar a la puerta y simplemente suspiró resignado. Igual que ella, jamás se imaginó ver acierto problemático hiperactivo en esas condiciones. -¿Puedo hablar contigo a solas un momento? Es importante- Con una pequeña afirmación sin más los dos salieron a uno de los pasillos cercanos.

Antes de hablar, se aseguró que nadie les seguía, inmediatamente generó un genjutsu para que nada ni nadie escuchara lo que tenía que decir. -Es necesario que sepas esto ya que el enemigo puede saberlo por la boca del mismo Kyo y por nada del mundo debemos darle ventaja al enemigo-

-¿De qué habla?- Hinata estaba asombrada -¿Y cómo sabe que Kyo está con el enemigo?-

-Pues…- cerró los ojos mientras guardaba sus manos en las bolsas del pantalón. –Yo puedo catalogarmecomo el "traidor de Konoha" que tanto han buscado- asombrando a la ojiperla. –De igual manera que Shikamaru y Jiraiya, acepté ayudar a Naruto apoyándole desde hace tiempo y he tenido que fingir ese papel para poder entrar al grupo enemigo y descubrir quienes son para poderlos atacar desde dentro. Como bien sabes también soy parte de Irikami y mi misión fue adentrarme al grupo enemigo comandado por Ferme Inazuma, pero al enterarme del incidente no pude más y regresé para saber de su estado-

¡Si que era importante! Dios, realmente no se lo esperaba, no de él. –Pero yo… no… yo no sé qué decir-

-Tranquila, entiendo tú asombro. Pero eso no es importante ahora, quiero que me escuches y me ayudes ya que el rubio corre peligro… igual que tú-

-¿Peligro?-

-Hinata, Kyo sabe perfectamente cuales son las debilidades de Naruto y ha atacado a uno de ellos-

-Atacado… no entiendo-

-Hinata, debes de entender que las acciones de Naruto todo este tiempo responden a un porqué. Kyo intentó dañarte ati sabiendo lo que Naruto sentiría,, sin embargo le salió mejor la jugada gracias aque lastimó gravemente a Jirato-

-¿A Jirato? ¿Qué tiene que ver Jirato en todo esto?-

-Jirato… es, bueno él es…- cerró los ojos intentando idear la manera de hacer esto más fácil de digerir. -él es el portador del corazón de Naruto- Al no recibir respuesta buscó las asombradas perlas –Ese chico es más listo de lo que aparenta y logró engañar al Kyubi depositando parte de él mismo en sus zorros. Sin embargo, a Jirato le encargó lo más especial que tenía para que el demonio no lograra apoderarse de él. Jirato es el portador de sus sentimientos y es lo que los une Hinata…- calló por varios minutos, dejando que lapobre mujer analizara todo lo dicho.

-No es posible…- ¡Dios! Sintió como una venda se desprendía de su s ojos. ¡Era cierto! ¡Cómo no se dio cuenta! Ahora entendía el porqué los zorros podían sentir lo mismo que Naruto… ¡hasta Jirato habló como si fuera él!

-Es tan posible que todo lo que siente Jirato, Naruto lo sentirá y viceversa… de igual manera cuando lastiman a Naruto recibe el mismo daño Jirato, y si Jirato recibe daños…-

-Naruto también los tendrá…- ahora comprendía todo.

-Estoy a cargo de montar una guardia especial para ustedes ya que estarán inactivos por algún tiempo, y en tu caso específicamente, no debes de regresar a tu clan hasta que Naruto esté fuera de peligro-

-¿Por qué?-

-Verás… me catalogan el traidor de Konoha pero en realidad el traidor se encuentra en estos momentos en la aldea… y en tu clan-

-¡¿QUÉ?-

-No tengo la menor idea de quién es, pero te aseguro que se encuentra inmerso entre los Hyuga-

-Pero eso es imposible… ¡Imposible!-

-No lo es… gracias a él Kyo está con el enemigo- tomando los hombros de la kunoichi –te imploro que me ayudes con Naruto, lo necesitamos para destruir esta guerra que se avecina…-

-Cuente conmigo- y le sonrió.

Lastimosamente su estado físico empeoraba con los días habían pasado ya 3 días desde que habló con Kakashi y nada había cambiado. Ni una sola mejora en Naruto… ¡nada! Estaba tan desesperada. En esos momentos se encontraba en la cafetería acompañada por Sakura, quien la obligó a bajar a comer algo.

-Necesito cuidarlo-

-Pero Hinata, has estado despierta por dos días seguidos. Tienes que descansar también- la ojiverde la abrazó fuertemente –Tsunade-sama y yo estamos buscando la manera de encontrar su cura, y…-

-No Sakura, hasta que no empiece a mejorar no puedo separarme de él- se levantó de su asiento y tomó la charola de su comida –no me quites lo único que me permite seguir adelante-

-Hinata… de acuerdo. –con una mirada resignada continuó. -Iré a verlos acabando mi ronda, ¿está bien?- Sakura le regaló una sonrisa franca, haciendo que Hinata se relajara, sabiendo que podía confiar en ella como siempre.

Así sin más comenzó a caminar por ese pasillo tan largo, evitando a toda costa entrar al cuarto de Naruto con el terror que albergaba en su ser, simplemente el necesitaba fortaleza y amor. Aún era incomprensible el hecho de que él estuviera en esa condición y más el hecho de que el Kyubi no hiciera nada por ayudarlo. ¿Acaso era por la fusión? Aún contaba con el tiempo suficiente para lograr ayudar a Naruto por lo que esa idea era casi imposible. ¿Entonces? ¡Dios! Su desesperación aumentaba día tras día… con cada revisión que le daba Tsunade y la cara de preocupación que ella tenía cuando terminaba. En pocas palabras Naruto no estaba curándose, al contrario… estaba muriendo sin que nadie pudiera hacer nada.

Secándose las lágrimas y suspirando fuerte acercó su mano a la manija, abriendo lentamente la puerta. Al principio no hizo nada, no obstante entró rápidamente y sacó un Kunai en el momento que percibió una presencia dentro del cuarto… junto a Naruto.

-¡Aléjate de él!- comentó lo más fuerte que pudo para no llamar la atención de personas cercanas a su lugar, pero de tal manera que el recién llegado, que apenas podía ver por la penumbra, escuchara.

-Ah, eres tú. Entra y cállate, no tengo tiempo que perder contigo- Y sin más Hinata vio horrorizada que ese ser se acercó al pecho de Naruto y apoyó su cabeza cercano al corazón.

-¡Te dije que te alejaras!- activó son más su línea de sangre y quedó absorta al reconocer al enemigo –No… no pue-puede… puede ser… ¡Tú!-