La posesión del Kyubi
"Te comprobaré que jamás te dejaré de amar... cueste lo que cueste"
Hola hermanito/as del fic!
Feliz año nuevo! Les deseo lo mejor en este 2014 y que todo el amor y felicidad estén con ustedes y sus familias.
Ueeeff! Ahora sí que ha sido mucho tiempo, sin embargo continuo con esta historia. Lamento el retraso que ha llevado (sé que no tengo perdón de Dios) pero aquí ando con las pilas bien puestas. El resultado de este capítulo espero que sea de su agrado y que continúen leyendo a esta escritora loca que anda nuevamente a las andadas XD.
No interrumpo más, sólo pidiéndoles un mensajito si les ha gustado o no, si quieren patearme o no o simplemente para darme una de sus maravillosas palabras de inspiración.
Besitos :D
Capítulo 49: Uno solo
El silencio gritaba toda la frustración y miedo sentido durante todo este tiempo, y sobretodo marcaba la desesperación de Sakura y Sasuke ante la escasa información que Hinata les dio. ¿Por qué no podía comentarles nada de lo sucedido esa noche?
-¿Y entonces?- Sakura preguntó nuevamente, al ver que Hinata agachó su mirada llena de arrepentimiento.
-…- Hinata solo guardó silencio. ¡No podía decirles nada! Se sentía realmente mal, pero no podía fallarle a Junko después de haber salvado la vida de Naruto. Al despertar y saber que su rubio estaba respondiendo favorablemente al medicamento y sus heridas cerrándose afianzó su decisión. Por unan razón que aún ella desconocía, Junko cumplió su palabra y ahora le tocaría hacer lo mismo con ella.
-…- Sasuke simplemente las miraba analizando cada uno de sus movimientos, esta vez no se metería.
-…-
-Yo…- Hinata, después de algunos minutos llenos de tensión, habló en voz baja. -…lo siento mucho Sakura-chan, pero no puedo decirles nada de lo que pasó hasta que mi Naruto esté sano y salvo-
-¿Por qué?- La Uchiha seguía con el "dedo en el renglón". La pregunta fue lo suficientemente dura para hacer que Hinata la mirara, sin embargo notó una seguridad que no tenía desde muchos días atrás.
-Porque se lo prometí.- Ambos presentes la miraron asombrados. ¿A quién se lo había prometido? La Hyuga no tuvo de otra que agachar la mirada nuevamente, estaba a punto de perder esa poca fuerza de voluntad para guardar su secreto. ¡Tenía que ser fuerte para Naruto! -Y no me hagan más preguntas por favor, só-sólo quiero ver a Na… Naruto-
-De acuerdo, tú ganas- suspiró rendida Sakura. No ganaba absolutamente nada poniéndose así con Hinata. –Pero eso sí, ni creas que voy a dejar el asunto así, sabiendo que tanto tú como Naruto corren peligro-
-De… de acuerdo Sakura-chan- Hinata le sonrió a ambos y con la ayuda de Sasuke logró llegar al cuarto donde dormitaba su amado, el cual, aunque estaba aún en peligro por sus heridas que estaban cerrándose lentamente, tenía un gran avance en su salud.
Sólo esperaba que el Kyubi apareciera nuevamente y ayudara a curarle como siempre.
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No era nada personal, sin embargo no tenía ni las ganas ni el propósito de levantarse. Aún sentía que su cuerpo no estaba recuperado del todo, haciendo que la intensión de levantarse fuera nula. Ya había desquitado su ira salvando a Naruto. ¿Cómo estaría? Esperaba que su solución diera el resultado deseado en tiempo récord, aprovechando que el Kyubi tendría nuevamente acceso al Chakra del rubio y viceversa.
-Espero que Hinata me deje verlo como me prometió- comentó sin ánimos Junko. Se había adelantado mucho evitando ser rastreada y hasta eso tuvo suerte por encontrar un pequeño poblado no Shinobi a una semana de Konoha. Ahí simplemente se dedicó a descansar, recuperar sus fuerzas para continuar con su viaje y defender a Konoha, obviamente a su modo.
Era un hecho que estaba completamente destruida por saber que su hija eligió el camino erróneo, el que ella mismo creyó que era lo mejor en su juventud. ¿Por qué perder el tiempo en algo que no valía la pena? Era tiempo de enmendar sus errores e intentar salir adelante. Se reía de sí misma por tanta estupidez hecha anteriormente. Perdió a su familia cuando la aldea del Remolino fue destruida, provocando que tanto ella como su hermano juraran venganza. Esa aldea les había albergado después de que su ciudad natal fuera invadida por el trueno y la perdieron después.
Familiares, amigos, compañeros de batalla… todo destruido sólo por la ambición Shinobi.
Tanto ella como su hermano lograron desfalcar el orden tan delgado entre las aldeas cuando tuvieron la suficiente edad para luchar y, al enterarse de la existencia de Akatsuki, simplemente dejaron que ellos hicieran el trabajo sucio mientras obtenían poder y fortaleza.
Pero ahora todo era distinto.
Kushina Uzumaki siempre fue alguien que, a pesar de todo el tiempo transcurrido, le daba lecciones de vida.
-Tengo que lograrlo…- Pensó Junko antes de perderse ante Morfeo. Ahora más que nunca debía de recuperar su energía. Ya tendría chance de poder contra atacar al enemigo y darles tiempo a los de Konoha a defender a ese durmiente rubio, agregando de que iría por Reika y la traería de regreso a su lado. No podía permitir que se perdiera por el mismo camino que ella y al lado de ese despreciable monstruo.
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Todo estaba listo.
Por una parte estaban los zorros. ¡Hanabi misma se había propuesto cuidarlos! Jirato estaba respondiendo excelentemente a los cuidados de Kiba y tenía un excelente augurio de que despertaría de un momento a otro. Un problema menos. Sólo faltaba que la misma Hinata regresara del hospital y con ello hacer el movimiento necesario. Lastimosamente lo único que podía generar que todos sus planes se fueran al cuerno era la misma Tsunade. Desgraciadamente andaba con un humor de los mil demonios y no había poder humano de bajarle el coraje. ¿La razón? Ese Ermitaño pervertido pecaminoso estaba desaparecido desde hace una semana y por desgracia no había pista alguna de su paradero.
-¿Qué pasa Shika?- Chouji se acercó a su viejo amigo con sus inseparables papas fritas.
El peinado de piña suspiró antes de apagar el cigarrillo que ni siquiera tuvo ganas de acabarse. -No se me ocurre cómo acercarme a Tsunade-sama y explicarle nuestro plan sin que se enoje con nosotros-
-Creo que no vamos a tener de otra más que aguantar cualquier castigo por escaparnos sin previa autorización. No podemos darnos el lujo de perder la oportunidad que nos han dado esos peludos blancos- Continuó Chouji con ánimo. Estaba completamente seguro de que esta vez todo saldría excelente. Por un lado Sasuke había preparado todo junto con Kanno (el cual por alguna extraña razón era el único zorro que podía mantenerse despierto por más de tres horas continuas) para poder llevarlos a ese lugar que sólo podía acceder Naruto gracias a los zorros, y por el otro Hinata mejoraba a pasos agigantados.
-Eso es lo que más me preocupa- Shikamaru suspiró pesadamente. –Estamos en contra de las leyes de Konoha y podemos provocar que tanto Naruto como Hinata sean castigados sin siquiera estar implicados de una manera consciente. Tenemos que ser demasiado cautelosos ya que todos los líderes de las aldeas tienen los ojos en Konoha y un mal movimiento puede causarnos algo más que un simple castigo.-
-…- En eso tenía mucha razón Shikamaru. Chouji solo comió un poco más de sus papas.
-Por eso no tenemos de otra que decirle a Tsunade nuestro plan-
-No creo que sea necesario tanto sermón, Shikamaru- Ino, que estaba cerca de ellos de tal manera que escuchó todo sin que se dieran cuenta, habló con su clásica sonrisa. –Sakura se ha ocupado de eso el día de hoy-
-¡¿En verdad?!- tanto Shikamaru como Chouji la miraron completamente aterrados.
-Sip, ella supuso que tendrían miedo a enfrentarse a Tsunade y decidió aprovechar su influencia para explicarle con lujo de detalle nuestro plan-
-¿Y qué le dijo?- Chouji continuó comiendo sintiéndose realmente tranquilo. ¡No tenía que ver a la Hokage de mal humor de nuevo!
-Pues que no le quedaba de otra más que seguirnos la corriente, sin embargo tenemos una amenaza de muerte si llegamos a perder a esos dos-
-…- Shikamaru no se sentía tan tranquilo. Conocía a esa mujer y estaba completamente seguro que algo planeaba bajo sus espaldas.
-Y ahora si me disculpan, tengo que seguir con mi trabajo- Ino se despidió de ellos para regresar al hospital.
Agradecía enormemente a toda Konoha ya que ese estaba recuperando a pasos agigantados. Todos los aldeanos, Shinobi o no, participaban en la reconstrucción de la aldea y si todo salía bien, en un mes regresarían a ser lo que eran siempre:
La mejor aldea del mundo ninja.
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-Hinata-
-Ku… Kurenai-Sensei- La ojiperla se encontraba sentada al lado de la cabecera de la cama de su amado desde hace dos horas. Después de que Sakura la diera de alta oficialmente, se dirigió al cuarto de Naruto y se encontraba contemplando el sueño del rubio. Al escuchar su nombre, volteó con una gran sonrisa al reconocer a la recién llegada.
-¿Cómo se encuentra?- Kurenai no había podido ver a su exalumna por todo el trabajo que había tenido en la aldea, pro decidió que era el momento de hacerlo. Observó la habitación, se acercó a una silla y la jaló para ponerla cerca de Hinata.
-Mucho mejor, ya responde a los medicamentos que le está dando Tsunade-sama- sonrió nuevamente, pero esta fue un poco forzada… Estaba preocupada porque tenía que llevarse a Naruto en 3 días como los demás le dijeron y sobretodo, aumentando considerablemente sus nervios, estaba con el dilema de que el Kyubi no respondía aún.
-Me da gusto- Le respondió la sonrisa, sin embargo la conocía perfectamente y notó que algo no estaba bien. –Hinata, ¿qué te ocurre?-
-Yo…-
-¿Sabes que puedes confiar en mí, verdad?- Ante esa pregunta, la Hyuga sonrió.
-Necesito salvar a Naruto pero no sé cómo hacerlo-
-Ya veo.- Sonrió complacida. Hinata había crecido y madurado. Ya no era la chica nerviosa e insegura que llegó a su equipo. Ahora era toda una Kunoichi digna de Konoha. -¿Y de qué se supone que…?- no pudo continuar ya que su hijo entró al cuarto sin avisar y llorando se acercó a su madre.
-¡Mami me caí!- y la abrazó fuertemente.
-Vamos amor, tranquilo y baja la voz…- abrazó a su pequeño Asuma y le sonrió sólo como una madre sabe hacer -mira, Naruto-kun se encuentra dormido- y señaló al rubio.
-¿Por qué duerme?- El pequeñín dejó de llorar para observar detenidamente a Naruto.
-Está enfermo amor-
-¿Por qué?-
-Porque tuvo una misión y lo lastimaron-
-¿Por qué?-
-Por defenderme- Hinata se levantó y acarició la mejilla ruborizada del chiquillo. –solo espero que despierte pronto-
-Lo hará Hina-chan- Asuma habló suave y con mucha emoción –ya que así me invitará a comer ramen. Mi tío Shikamaru me comentó que le encanta, igual que a mí-
-Hahahaha, así es. Comeremos ramen cuando él se recupere, lo prometo-
-Vamos a ver esa herida amor- Kurenai sentó a su hijo en la silla en la que ella estaba y curó esa pequeña cortada en la rodilla sacando de su compartimento un curita y alcohol, después lo abrazó y le pidió que se fuera con Gai, ya que el pobre estaría buscándolo por todo el hospital y dudaba de su paciencia.
-De acuerdo. Nos vemos Hina-chan y…- acercándose al rubio logró tomarle suavemente la mano vendada –espero que despiertes pronto- y salió con cuidado.
-Ha crecido mucho- ahora la ojiperla se acercó a Naruto y tomó suavemente su mano, sin levantarla por su fractura.
-Lo amas demasiado, ¿verdad?-
-Más que a mi propia vida-
-No te imaginas cuanto te comprendo. Yo sigo amando a Asuma después de todos estos años…-sonriendo –y sabes, jamás podré olvidarlo. –Buscó la mirada de Hinata –las palabras que me dijo Shikamaru cuando me avisó de su muerte me hicieron reflexionar y entender que gracias a mi bebé él y yo seremos uno eternamente. Por la misma razón…-
Y la oji-rubí siguió hablando, no obstante la Hyuga quedo sorda al escuchar las últimas palabras de su Sensei… "Gracias a mi bebé él y yo seremos uno eternamente"… uno eternamente… ¡eso era! ¿Cómo no se dio cuenta antes? Abrió los ojos demostrando asombro y alegría.
-¿Me estás escuchando Hinata?- Esa pregunta logró sacarla de sus pensamientos.
-Kurenai-se… Sensei- Hinata la miró fijamente -¿Asuma es… es el resul… resultado de que… son uno?-
-Así es. Él tiene lo mejor de su padre y lo mejor de mí, exactamente repartido a la mitad, uno solo-
-¡Dios! ¡Muchas gracias!- Y sin poderlo evitar abrazó fuertemente a esa mujer que siempre le había ayudado.
Ahora todo estaba claro… el Kyubi esperaba el nacimiento del primogénito de Naruto. ¿El por qué? Ni idea, pero estaba segura de que, una vez que su amado despertara, se encargaría de terminar con esa quinta fusión y liberar a ambos.
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Estaba seguro que esta vez no iba a salir bien parado. ¡Y era demasiado frustrante! Después de corroborar lo dicho por Reika, su humor estaba por debajo del suelo. Estaba tan cabreado que no había podido controlarse y desquitar toda su ira con cualquier objeto que pasara frente a sus narices. ¡Todos sus planes tirados a la basura por esa sabandija!
Tenía que encontrar la manera de entrar nuevamente a la aldea y deshacerse de ese demonio maldito. ¿Pero cómo? No solo estaba en vigilancia Konoha por todas las aldeas, sino que se realizó una asamblea en la cual los mejores Shinobi harían una tregua y desarrollarían un patrullaje tres kilómetros a la redonda de la aldea de la Hoja.
Ferme literal, se lo estaba llevando la fregada.
-Tengo que pensar que hacer… no puedo permitir que mis planes se destruyan por nada- se dijo mientras salía de su habitación para ir al área común, donde estaba nada más ni nada menos que su arma mortal.
Lo único bueno y a su favor es que aún tenía a Deirant en su poder. Ni siquiera esa cara de serpiente podría tener acceso a él.
-¿Y esa cara?- Deirant comentó con su clásica risita diabólica. Podía decirse que jamás hubiera querido ser parte de un equipo humano, sin embargo para su conveniencia ese estúpido le estaba dando la felicidad de ser libre de nuevo y no lo iba a desaprovechar para nada.
-No empieces idiota, no estoy de humor-
-Vamos Ferme, ¿acaso crees que hemos perdido? Te recuerdo que el mocoso al que he poseído tiene muy buena información que puede hacernos de gran utilidad-
-No es suficiente. No creo poder moverme por lo menos en una semana-
-¿Y los gemelos? Ellos si pueden hacerlo, por lo menos Antaro-
-No creo que quiera moverse de su lugar. Su hermano no se ha recuperado del todo y con su "no-me-molestes" dudo que vaya a obedecerme- Ferme rodó los ojos asteado de tanto "amor" fraternal. ¡Cómo odiaba semejantes sentimientos humanos!
-Pero yo sí puedo ir- Reika apareció detrás de la puerta principal, haciendo que los dos presentes la miraran realmente mal.
Desgraciadamente sus planes de traicionar a Ferme se habían ido al caño. No solo estaba atada a cualquier orden del viejo, si no que tenía que deshacerse de ese maldito sello que le colocó Deirant pocas horas después de revelarle a Ferme lo de Naruto, evitando así cualquier movimiento en falso.
Ella los traicionaba y su corazón explotaría en un santiamén.
-Mi Reika querida…- Ferme se acercó a ella con odio. -…tú menos que nadie debe de decir semejante estupidez- la tomó fuertemente del cuello sin importarle realmente nada. –Eres una mierda que tengo ganas de destruir y no lo hago sólo porque puedes serme útil, no juegues con mi paciencia.- y la soltó aventándola levemente al suelo.
-…- Se levantó con desgana y sobándose su garganta. Otro dolor físico gracias a ese desgraciado.
-¡Lárgate y mejor cura a Sajiro! Él si me sirve para lo que requiero hacer.-
-…- con una mirada llena de frustración e ira, ella se retiró del lugar, no sin antes escuchar un "y ni se te ocurra dejar mi cama como anoche, perra frígida".
¡Quería matarlo! Lo odiaba con todas sus fuerzas y estaba encabezando su lista. Lo eliminaría a la brevedad, se juró a sí misma. Admitía que en esos días tendría que seguir obedeciéndole, sin embargo cuando pudiera controlar a Deirant, ella sería la última en reír y vengarse de todas las humillaciones que le había hecho pasar. Caminó por los pasillos fríos lúgubres del recinto y adentró a la que era su habitación.
-Auh…- se quejó levemente al sentarse en la roída cama. El desgraciado, aprovechándose de la ausencia de todos, la golpeó de tal manera que la desmayó y abusó de ella sin piedad cuando estaba semiinconsciente hasta altas horas de la mañana, desgarrando su interior y derramando su semilla en todo su cuerpo. ¡Qué asco! Se sentía sucia y vacía. Cuando logró separarse de él cuando cayó rendido y satisfecho, todo su cuerpo mostraba su abuso. Se sentía tan asqueada que lo primero que hizo fue darse una ducha exprés para quitarse su maldito olor.
Lamentablemente para ella y un gusto para él, el procedimiento de posesión y abuso, continuó tres días más hasta que Sajiro abrió los ojos...
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-…-
Decir que el dolor de cabeza era insoportable era poco. Ni siquiera podía mover un solo dedo ya que el dolor incrementaba horrores. Intentó calmarse un poco y observar su alrededor, sin embargo la luz era cegadora.
-¿Dónde estoy?- Apenas podía mantener sus ojos abiertos una vez que logró acostumbrarse a la leve luz de algún lugar desconocido. Al parecer su energía aún estaba pérdida en alguna parte… todo gracias al Kyubi. ¿En dónde demonios se había metido ese ser? ¿Acaso tenía pensado matarlo de esa manera y romper el pacto que habían tenido todos esos años? No. Eso no era… algo le había pasado al demonio ese, no había duda alguna. Cuando intentó comunicarse con él, simplemente el silencio hizo de las suyas. ¡Y cuando más lo necesitaba! Era cierto que le proporcionó un poco de su energía al despertar, sin embargo no había querido hablar con él. ¡Demonio desgraciado!
Lo único que había sabido por él era que Kyo andaba con el enemigo…
Acostumbrándose un poco a esa molestia en su cabeza, intentó levantarse con la ayuda de su mano derecha pero no pudo por el hecho de sentir un terrible dolor en su muñeca… ¡diantres! Se volvió a acostar para intentar acomodarse de tal manera que su mano izquierda le ayudara. ¿Qué le había pasado? Cerró sus ojos, intentando tranquilizarse y recordar lo ocurrido.
Lo más importante era ir tras de Kyo y evitar su muerte… ¿pero cómo hacerlo si estaba tan cansado? Con la determinación de no sucumbir ante su malestar físico, apoyó todo su peso en su mano izquierda y pudo sentarse con mucho esfuerzo y dolor. Así observó su detestable estado e indignado vio que gran parte de su cuerpo estaba cubierto por vendas y que el dolor de su brazo se debía a una muy probable fractura. Aunque lo peor no fue eso, el malestar en su vientre era el rotundo símbolo de una gran derrota.
Suspiró molesto e intentando recordar lo que le sucedió apoyó su mano "sana" con la otra… ¿Qué había pasado? Lo único que tenía en mente era que él había sido atacado por Yue y Antaro después de sentir un dolor terrible en su vientre intentando derrotarles. A los minutos pudo recordar que Jirato había caído protegiendo a Hinata y… -¡Hinata!- se espantó al recordar que había caído junto con ella cuando le quitó esa estaca. Se llenó de un sentimiento terrible y agobiante. ¿Ella estaría bien? ¡Rayos! Él pensando en Kyo cuando no sabía absolutamente nada de su amada.
Con la ojiperla en su mente e importándole un reverendo bledo su salud (Dahia: XD), hizo algunos movimientos (tan difíciles por la falta de fuerzas) para apoyar ambos pies en el frio suelo. No creía posible sentirse tan débil. ¿Desde cuándo estaba inconsciente? ¿Todos habrían sobrevivido? Tenía que saberlo como diera lugar…
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Después de acompañar a Sasuke por Sakura e ir a la cafetería, Hinata escuchaba atentamente a Sasuke de que estaba todo listo para llevárselos cuanto antes al "refugio "de Naruto. Sin embargo Hinata no estaba tan de acuerdo. Estaba segura que podrían esperar algunos días más antes de irse de Konoha. -No Sasuke-kun, no creo que podamos llevárnoslo. Aún no despierta y además mi promesa d…-
-¿Acaso vas a creerle? ¡Por Dios Hinata! Es el enemigo- Sakura seguía en ese estado de incredulidad y desapego.
-No lo es en el momento en que salvo a Naruto-
-¿Por qué no lo dijiste antes?- La ojiverde estaba preocupada. Saber que Junko curó a Naruto no era algo que deseaba escuchar. Esa tarde Hinata por fin les confesó que fue Junko quien libró toda protección de Konoha para entrar a la habitación de Naruto y curarle. –Pudo haberlo matado-
-Pero no lo hizo, al contra…- y callaron al escuchar un estruendo en la habitación del rubio. Sin dudarlo corrieron y al estar enfrente de su habitación, quedaron asombrados al abrir la puerta.
-¡Naruto!-
Su respiración era dificultosa gracias al gran esfuerzo de sólo mover sus pies, y pensando que eso no sería todo, el dolor en su vientre creció considerablemente… ¿Qué demonios le había pasado? Intentó levantarse de nuevo pero le era imposible. ¿En dónde habían quedado sus energías?
El ojiazul se encontraba en el suelo completamente derrumbado.
Naruto al levantarse, fue atacado por un fuerte dolor de cabeza, arrasando todas sus posibilidades de movimiento. Perdió fuerza en sus piernas y conoció más de cerca el frío piso. Su mano derecha no podía utilizarla y al caer de ese lado, simplemente se quedó en su costado; mientras que con la izquierda intentó sostenerse y evitar que su caída fuera más fuerte. Y lo mejor de todo fue que, con su caída, se llevó consigo el bastidor del suero y una máquina, que no había visto, demasiado grande para armar todo un espectáculo musical.
No podía escuchar ni ver nada. Gracias a todo lo que había jalado y las consecuencias de lo mismo, su dolor de cabeza se incrementó en demasía… ¡Que todo se callara… era ensordecedor! Al no poder moverse, cerró los ojos, buscando calmar ese malestar… Gran error. Un mareo le atacó por sorpresa. Ahora sí no pudo más y se dejó caer por completo. El dolor era realmente insoportable.
A los segundos abrió de nuevo sus ojos y ante su aturdimiento, pudo percibir algunas sombras cuando se presentó una luz lejana. Se burló de él mismo al percatarse de que su estado realmente era detestable. ¿Qué hacer? Simplemente nada. Intentó moverse pero unas suaves manos le impidieron cualquier acto. ¡Gracias Dios! Se sintió terriblemente relajado cuando reconoció en seguida a Hinata, por lo menos ella estaba a salvo…
-N…to-
No podía escucharla completamente. Reconocía muy levemente el tono de voz de Hinata e intentó contestarle, pero sus energías se acabaron en su intento inútil de huir de ahí.
-Ay…-
Volvió a cerrar los ojos, intentando calmarse. Sintió como era levantado con cuidado y fue apoyado en algo realmente cálido.
-Naru… ¿pue… charm…?-
¡Dios! No podía contestarle. Apenas tenía energía suficiente para permanecer despierto. ¡Qué horror! En verdad intentó contestarle y agradecerle el que estuviera con él, sin embargo las palabras no salían y su visión no ayudaba en nada.
-Mi vida… estoy aquí contigo, no te esfuerces- Hinata le susurró suavemente intentando contener todas las lágrimas de felicidad por verle despierto. ¡Qué alegría!
-Hin…- por fin pudo contestar algo.
Hinata le había acomodado en su regazo y acariciaba suavemente el rostro de ese hombre. Al principio se aterró al ver como cerraba sus ojos, pero al recibir una respuesta suspiró tranquila.
-Mi Naruto, tranquilo… ya estoy aquí- estaba completamente feliz al ver la rápida recuperación de Naruto, no obstante tendría que tener más cuidado para evitar que este se lastimara más de lo que estaba. –Necesitas recuperarte-
-Ky…o…- la voz de Naruto apenas era eludible. -Kyo… ten… go que… ¡Ah!- se quejó ante la herida en su vientre que comenzaba a manchar las vendas de un tono rojizo.
-¡Naruto!- Sakura intentó acercarse y ayudar a levantar a su amigo, pero fue Sasuke el que no lo permitió, colocando una de sus manos en el hombro de ella –Pero…-
Negó con la cabeza -Tenemos que dejar que Hinata lo tranquilice- y observó de nuevo a sus amigos.
-Entiende Naruto, es necesario que descanses- le abrazó con dulzura, cuidando las heridas que tenía y al notar la sangre que comenzaba en su vientre, le levantó de tal manera que esta no se abriera más –se ha armado un equipo de búsqueda… así que puedes estar tranquilo-
-Lo ma… ta… rán- su aturdimiento se estaba quitando, entendía mejor las palabras de su mujer.
-Pero a ti también si sales en estas condiciones- se acercó a su oído para susurrarle –no quiero perderte… déjame curarte-
-Hinata…- ¿Por qué no podía decirle que no? Además tenía razón. Ni siquiera podía mantenerse despierto.
-Vamos, descansa- mirando a los presentes, después de que Naruto cayera rendido ante su malestar unos minutos después, miró con los ojos llorosos llenos de alegría a los presentes -¿Me ayudan?-
-Claro- contestó Sasuke serio pero con una gran paz interna.
Su plan de pronto mejoraba conmensurablemente.
Y así fue. Al segundo día después de que encontraran a Naruto en el suelo y que Kanno permaneciera despierto un día completo, logró llevarse a sus amos al único lugar donde esos dos estarían en completa seguridad. Mientras tanto ellos se encargarían de encontrar a Kyo.
Una tarea demasiado complicada ya que de la nada el enemigo no solo atacó una de las aldeas cercanas a Sunna distrayéndoles, sino que apareció el cuerpo desgarrado de Reika con la leyenda "Esto no ha acabado" grabado en su mallugada piel dos semanas después.
Mensaje que afecto principalmente a Junko, quien destrozada por el dolor y la amargura, preparó todo para tenderle una maravillosa trampa a ese maldito que le quito todo. Ferme pagaría cada cosa hecha.
Junko robó el cuerpo de su hija de la fosa de Sunna, le limpió y con gran tristeza le enterró al lado de su hermano a dos días de ahí. Con lágrimas de sangre se juró que no descansaría hasta que Ferme pagara con su vida cada una de sus fechorías.
Él pagaría por la violación que le hizo aun siendo virgen a sus 17 años y el asesinato de su familia…
Él pagaría por haber matado sin piedad a su hermano y a su antiguo equipo…
…Y pagaría por la violación que le hizo a su propia hija, Reika.
