Lo siento mucho para todos los que leyeron mi historia la verdad ko soy muy buena en esta pagina y me anime a escibir por una app wattpad que le entendia un poconmas, pero fue gracias a un comentario de "daianapotter" que me anime a regresar gracias por tus 3 comentarios creo que la app esta algo mas facil espero les guste no lo continue, aun recuerdo algo de la historia y como queria que se desarrollara pero supongo que abra algunos variantes pues hace años que la comence y justo ahora decidi continuarla espero les guste.

Capitulo 4. Misión Observación.

Al ver al pelinaranja algo más calmado, Renji hizo una reverencia y salió de la habitación. Los demás se miraban unos a otros con un semblante algo preocupado. El silencio fue roto por la voz aguda de cierto sombrerero.

-Vamos, vamos. Todo estará bien. Le deben muchas a la bella Orihime- decía esto mientras aplicaba su ya conocida sonrisa y ocultaba su mirada bajo el sombrero. Como ocultando sus verdaderos pensamientos.

-Bueno, bueno. Hay que dejar descansar a esta chiquilla. Así que es hora que se vayan también ustedes- decía Tsubaki con el ceño fruncido. A lo que Ichigo reaccionó de inmediato al escucharlo.

-Momento, ¿que tratas de decir? ¿Te quedarás con Inoue?

-Es obvio- decía Tsubaki con una sonrisa algo desganada y desafiante para Ichigo.

Todos empezaron a reír por la actitud de ellos dos, excepto una pelinaranja que se encontraba algo confundida.

El shinigami sustituto algo calmado, pero serio dijo...

-Debería ser Rukia quien cuide de Inoue.

Mientras tanto, en un túnel obscuro se encontraba el teniente de la sexta división. Corriendo para atravesarlo con rapidez y llegar a decir las nuevas noticias a su capitán. Al llegar, aún sobre exaltado por la prisa, hace una ligera reverencia.

-Capitán Kuchiki. Para informarle que no se encontró el origen del extraño reiatsu. Sin embargo, la humana Orihime Inoue ha logrado percibir el reatsu que ni usted ni el comandante lograron percibir. Ha presentado algunos cambios en su poder. La criatura que usaba para atacar ha aparecido con tamaño humano. No se sabe el por qué de estos cambios. Eso es todo-terminaba con una reverencia, mientras el capitán del sexto escuadrón escuchaba el informe atentamente.

Se dirigió a la puerta y pausó su avance

-Bien hecho, teniente Abarai. Buen informe. Diríjase al escuadrón a terminar sus deberes- decía esto mientras se cerraba la puerta de la habitación donde estaban, en dirección a la salida. Rumbo a la oficina donde yacía sus tardes el comandante Yamamoto. Tocó la puerta educadamente al llegar y se escuchó una voz fuerte y firme.

-Adelante.

El estoico capitán del sexto escuadrón pasó con paso lento y la mirada al frente. Con respeto pero imponiendo su presencia.

-El informe esta completo. Mi teniente no ha encontrado el origen de ese reiatsu. Sin embargo...

Lentamente se cerraron las puertas de la gran oficina.

En la habitación de Orihime, aún muy concurrida, se encontraban todos. Pues la pelea por si se debía quedar la pequeña shinigami o el ahora muy alto Tsubaki a cuidar de la pelinaranja seguía al rojo vivo.

-Claro que no es deber de Rukia o Tatsuki el cuidar de Inoue como sus amigas. No sería correcto que te quedaras tú

-Decía el guapo shinigami sustituto.

Rukia, algo sorprendida por ver las buenas costumbres del pelinaranja, no se lo creía. Se acercó un poco y dijo.

-Por mí no hay problema. Será como una pijamada de amigas, ¿verdad Orihime?

Ichigo empezaba a sentirse vencedor, cuando un gran golpe firme se escucha en la entrada del apartamento. Rukia se dirigió a abrir la puerta para ver quién era la nueva visita de la pelinaranja. Al abrirla su cara de sorpresa no se pudo ocultar.

Flash Back...

Al cerrarse la puerta la plática continuó. Después de llegar a una conclusión el pensativo Soutaicho interrumpió los detalles que estaba dando el capitán del sexto escuadrón.

-Entiendo en que circunstancias que estamos. Por lo tanto, necesito que vaya y vigile usted personalmente la fuente de ese reiatsu. Pero sobre todo a los cambios en la humana Inoue Orihime.

Terminó esto poniéndose de pie para hacer su decisión más irrevocable. Pues conocía el parecer del capitan con respecto al mundo de los humanos. No se hizo esperar el reproche del capitán.

-Disculpe Soutaicho, pero como cabeza de una de las familias más importantes del se...

No pudo terminar la frase, cuando la voz fuerte del comandante se hizo escuchar.

-Capitán Kuchiki. Sé que no es de su agrado el mundo humano, sin embargo es la mejor opción. ¿Cree que podría confiar en el capitán Kurotsuchi? Partiría en dos a la chica para hacerla parte de sus experimentos. A la capitana Unohana es imposible. Su habilidad es indispensable en estos momentos, donde estamos reconstruyéndonos después de la pelea con Aizen. Ukitaque taicho terminaría siendo cuidado por ella. ¿Podría seguir si gusta?-decía esto último con mirada desafiante.

-Entiendo el punto.

El capitán se dio la vuelta y salió de la habitación.

Fin del Flash Back.

Una sorprendida Rukia se encontraba frente a la puerta de la casa de Orihime. Con una mirada entre alegre y confusa.

-Nii sama, ¿pero que haces aqui?

El capitán Kuchiki solo miraba la fachada del departamento algo extrañado.

-Rukia creo que por educación me deberías invitar a pasar. Llévame donde están los demás.

Rukia, aún confundida, le hizo señal de que pasara. Ella estaba preocupada pensando en cuál era el motivo tan importante que haría que el comandante enviara a su nii sama de misión.

Rukia lo dirigió hacia la habitación, abrió la puerta y ambos entraron. Al ver al capitán todos se quedaron en un rígido y absoluto silencio. El capitán rompió el incómodo silencio.

-Buenas Tardes. El teniente Abarai me ha dado el informe de que no fue capaz de descubrir el origen de ese reatsu. Así que el comandante Yamamoto me ha enviado a investigar sobre Inoue Orihime.

Dirigió su mirada a la chica que aún estaba en cama y con una dulce mirada, atenta a las palabras del taicho.

-Sobre Inoue Orihime. Como es la única capaz de percibirlo, fui enviado a cuidar de ella. La reacción de Ichigo y Tsubaki no se hizo esperar.

-Claro que no-dijeron al unísono y con cara de pocos amigos. Ichigo ya no aguantó y se hundió en sus pensamientos.

-¿Que es lo que me está pasando? ¿Porque es que no puedo concebir que alguien se quede con Inoue? Ella es solo una amiga, ¿no?

Salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Inoue.

-Disculpe por las molestias. Si fue decisión del comandante Yamamoto, yo no quisiera que pensara que tengo algo que ocultar, por lo tanto acepto su decisión. Si no es un problema para usted quedarse en mi pequeño departamento-decia con una sonrisa radiante que iluminaba el cuarto. El taicho la miro extrañado y pensativo, sin embargo como todo un caballero respondió.

-De ninguna manera. Gracias por tu hospitalidad. Espero no darte molestias.

La pelinaranja solo sonrió en señal de respuesta.

Ichigo miraba la escena con sorpresa y desagrado. Seguía hundido en el por qué era que había resultado que todos querían cuidar de la pelinaranja. Solo le faltaba a él reconocer que moría por ser quien cuidara día y noche a Inoue. Sacudió su cabeza como reprochando sus pensamientos.

-Inoue, creo que sigue siendo Rukia quien debe quedarse a cuidarte. Habrá cosas en las que no pueden ayudarte ni Tsubaki ni Byakuya-decía con un semblante serio.

-Capitán Kuchiki. No lo olvides, Kurosaki Ichigo. Dirígete a mi con respeto-decía el capitán con una mirada de desprecio por ese insulto a su jerarquía. Inoue terminó con el momento incómodo.

-Creo que Tsubaki ha hecho mucho por mí hoy y te lo agradezco. -Se volteó hacia Tsubaki.-Lo siento es momento de que vuelvas. Gracias por tomarte la molestia.

Dirigió sus manos a sus horquillas en señal de que debía regresar. Tsubaki miraba a ichigo con cierto desprecio y enfado hacia la ojigris. Una luz salió de sus preciadas horquillas y Tsubaki desapareció. La ojigris dijo dirigiéndose a todos.

-Es tarde. Gracias a todos por las molestias, pero todos mañana deberemos darle una explicación a la maestra.

El del sombrero reaccionó y dijo.

-Vamos, vamos. Todos debemos dejar descansar a Orihime. Fue mucho por hoy-decía esto mientras la abrazaba sutilmente con mucha, demasiada confianza. A Ichigo se le hacía una marca en la cien en señal de que estaba conteniendo mucha irá.

-Gracias Urahara-decía con una voz dulce la ojigris.

-Rukia, di de una vez si te quedarás-decia Ichigo, ya cansado de que ella solo observará a su nii-sama sin decir una palabra.

-Por mí no hay problema. Es un gusto quedarme con Inoue-decia con una sonrisa sincera y alegre. La voz estoica del capitán se hizo escuchar.

-Rukia, tú no puedes recibir órdenes de cualquiera. Tu deber es uno y debes cumplirlo, pues tu obligación está con el seiretei.

La shinigami asintió con la cabeza.

-Tiene razón mi nii-sama, Ichigo. Y aparte. ¿Cual es tu problema? ¿Por qué te quieres deshacer de mí?

Ichigo estaba cansado de que todo fuera en su contra. Primero, su corazón que lo estaba traicionando constantemente y él aún no lograba entender todo. Ya cansado solo volteó la mirada.

-Haz lo que quieras.

Todos empezaron a despedirse de la pelinaranja, pidiéndole que se cuidara y dando más indicaciones con cariño. El capitán estaba atrás de Inoue en postura de guardaespaldas. Ichigo se acercó.

-Inoue, cualquier cosa no dudes en hablarme.

La pelinaranja no podía creer como su corazón se aceleraba con una simple frase.

-G-gr-gracias Kurosaki-kun. No te preocupes. Estaré bien.

Le regalaba una sonrisa radiante.

-Vámonos ya, Ichigo. Dejemos descansar a Inoue-decía la pequeña shinigami. Feliz por la visita de su querido nii sama.

Urahara, sacudiendo su abanico, se acercó al taicho recién llegado.

-Será un placer hacer un gigai para el gran capitán Byakuya Kuchiki-decía ocultando su sonrisa en su abanico. A lo que el capitán contestó.

-No es necesario que los demás me vean. Mientras pueda investigar y cumplir mi misión. De ninguna manera un capitán de mi categoría le va deber un favor a este hombre-se decía a si mismo Byakuya kuchiki.

Urahara solo cerró el abanico de una vez y lo puso sobre su labio inferior.

-No me sorprende del honorable lider de una familia tan importante.

Y salió bajando su sombrero a la vez que ocultaba su mirada y su voz se hacía cada vez más aguda y seria. Por fin las visitas desaparecían. La pelinaranja lucía cansada pero nerviosa. No sabía cómo actuar delante del capitán.

-Creo que deberíamos descansar. Lamento no tener un lugar a su altura. Usted siempre que voy a visitar a Kuchiki-san usted me atiende tan bien que me da algo de vergüenza-decía algo sonrojada, pero con una mirada tierna.

-No te preocupes. No vengo de visita, sino en una misión especial-decía con su semblante común de seriedad.

La pelinaranja le acomodó un lugar en el sofacama que tenía en la sala. Era un lugar diferente, pero cómodo para el capitán. La ojogris le dio unas almohadas y una cobija. Con una gran sonrisa le dijo.

-Buenas noches, capitán Kuchiki.

-Byakuya. Me puedes decir Byakuya. Esas formalidades son para alguien tan irrespetuoso como Kurosaki Ichigo.

Orihime se sonrojó a mas no poder. Pues para ella era difícil llamar por su nombre a las personas sin tener tanta confianza.

-De acuerdo. Buenas noches. Capitán... Byakuya-se corrigió de inmediato-. Perdón. Cualquier cosa estoy a unos cuantos metros. Espero pueda descansar-decía esto y hacía una reverencia de despedida. Salió con rumbo a su recamara. Al entrar se hundió en sus pensamientos.

-Todo ha pasado tan rápido que no entiendo muchas cosas. -Se recostaba ligeramente sobre su cama. ¡Aaaah! Hoy Kurosaki-kun se portó tan extraño, pero fue tan protector como siempre conmigo. -Levanto su mano rumbo al techo- ¿Que será lo que me está pasando? Ni yo misma comprendo. Me da algo de pena estar con el capitán. ¡Ahhh! Con Byakuya yo sola. No sé cómo deba actuar. Ojalá esto termine pronto.

Mientras tanto, en la sala estaba el capitán. Analizando todos los alrededores de la casa. Pues, como era de esperarse de él, estaba enfocado en su misión real: proteger a la chica. A la mañana siguiente estaba la ojigris en la cocina terminando el desayuno. El cual el día de hoy se había esmerado un poco más. Pues tenía una visita especial. Ya lucia su uniforme, bañada con un ligero aroma a vainilla y muy alegre sonriendo.

-¿Que es ese aroma?-se preguntaba en un tono un tanto bajo, pues seguía dormitando.

-Buenos días, Byakuya.

Su sonrojo no se pudo disimular.

-¿Estás bien? ¿Acaso te sientes mal?-decía el capitán, acercándose al lugar donde estaba la pelinaranja.

-No. para nada. No se preocupe-decía mientras movía sus manos de un lado a otro.

-Ya entiendo. No me percaté de que debe ser incomodo hablarme por mi nombre.

-De ninguna manera. Es cuestión de acostumbrarme. Usted igual puede llamarme como mejor le parezca.

-Orihime, ¿me podrías permitir bañarme para despues acompañarte a tus labores diarias?-decía esto serio y recto con su mirada al frente.

-¡Gome ne, Byakuya! Es que se miraba tan pacífico durmiendo que no quise despertarlo, pero ya es tarde para mí. Le parece si le preparo el baño. Su desayuno está servido. Espero le guste. Me alcanza cuando termine. No creo que para una persona como usted le sea difícil percibir en donde me encuentro.

El capitán no muy contento accedió. Orihime se dirigió al baño y él se quedó pensando cuanto tiempo ella habría estado observándolo dormir. La voz de la pelinaranja lo sacó de sus suposiciones.

-Byakuya, el baño está listo-decía esto saliendo al mismo rumbo por donde se encontraba el capitán.

-Debo irme. No se preocupe por mí. Nada pasará.

-No tardaré mucho de todos modos. Si sientes de nuevo el reiatsu no te acerques, ¿entendido?

-Entendido-decia tomando sus cosas rumbo a la escuela. A unas cuantas cuadras de allí se encontraba un pelinaranja pensativo.

-Inoue siempre me ha parecido tan linda-pensaba-. Siempre eh tenido esa necesidad de protegerla y que nada le pase. Antes pensaba que era como proteger a Tatsuki o a Rukia, pero no es así. Ya no debo estar engañándome. Muero por llegar y ver como sigue. Ayer me traicionaron los celos con Tsubaki. Creo que ya no me puedo negar. Me gusta Inoue-concluía lanzando un largo suspiro-. Pero ella está fuera de mi alcance. ¿Como alguien de su categoría se pudiera fijar en mí? Ella solo me ve como su amigo.

Nuestras ojigris se dirigía rumbo a su escuela a ver a sus amigos para tranquilizarlos. Que ella estaba cada vez mejor. Moría por contarle a Rukia que su nii-sama le había dado permiso de llamarlo por su nombre. O más bien de presumirle. Sonreía con la idea de hacer enfadar a su amiga. Al entrar a la escuela suspiro.

-Un día más haya voy.

Subía los escalones con paso calmo pero distraída, cuando por error piso mal un escalón. Estaba a punto de caer para atrás cuando sintió unos fuertes brazos sujetarla. Su olor era fresco y su cuerpo cálido.

¿De quien seran esos brazos fuertes? o Hime tuvo suerte . Gracias por leer y comentar espero les este gustando ya va empezar lo bueno jajaja saludos y hasta pronto.