Hola!
Hoy es 30 y como lo prometí cada 15 y 30 del mes se estará publicando un nuevo capítulo de esta historia espero que siga siendo del agrado de ustedes, por favor necesito que sean de mente abierta a partir del capítulo 5 n.n
A las personas que se preguntan de mis otros Fics pronto SUBIRE se los prometo n.n/
Mil gracias por leer, votar y comentar n.n
ADVERTENCIA:
EL SIGUIENTE CAPITULO CONTIENE UN TEMA BASTANTE CHOCANTE, ESPERO QUE LO ASIMILEN CON MENTE ABIERTA Y CALMA SI SE PREGUNTAN QUE ES… PUES ES DESDE LA CONVERSACION DE NANAMI Y OTOYA.
Gracias por leer y comentar y si después de este capítulo dejas de leerlo lo entenderé gracias de verdad!
Un beso! Y feliz lectura n..n
Quédate a mi lado.
By:
Aurora la Maga.
"Soledad… verdades, entre poemas y cartas"
Los miembros de Starish se hallaban en el salón de usos múltiples, aún no comprendían qué había pasado. Estaban pensativos preguntándose: ¿Por qué Otoya no les aviso que haría un proyecto en solitario? Pues la noche anterior Shining les había dado la noticia que Starish se tomaría un descanso para permitir a Ittoki arrancar en su carrera de solista. Tokiya no lo entendía, ya que Otoya no se lo mencionó, nunca había mencionado nada parecido.
La tristeza se dibujaba en sus rostros, aunque Shining les dijo que estuvieran felices por los logros de su compañero, ellos no dejaban de sentir nostalgia por no estar todos juntos; desde que debutaron como grupo, Starish se había vuelto una familia y la independencia de su líder era lo mejor que podía ocurrir, sin embargo, le extrañarían y mucho.
A pesar de los años, aquellos jóvenes que se conocieron en aquella academia sabían que desde que iniciaron, el grupo serían algo más que amigos, Starish era una familia. Habían pasado muchas situaciones juntos y la experiencia que los llevó a la desesperación en el proyecto de duetos, al casi perder a Otoya los unió como hermanos. No había duda que se querían mucho, apreciaban el esfuerzo y dedicación de cada uno, aunque eso significaba dejar ir a Ittoki en aquel proyecto y separarse por una temporada.
Starish, su familia y el vínculo que los unía se había roto, y una pequeña parte buscaba otro rumbo… Lo que no sabían es que este no era el deseo del pelirrojo, sino más bien los deseos egoístas de un hombre de corazón duro y de terrible orgullo. Era evidente que cada chico fue envuelto por la tristeza, ya una vez habían experimentado por la terrible separación y volver a vivirlo, era aún peor. Sin poder cambiar la situación y descubrir que debían estar distantes por un tiempo decidieron hablar entre ellos:
- ¿Alguien sabe hasta cuándo estaremos en "descanso"? - cuestionó intrigado Syo.
-No, pero mientras tanto podemos enfocarnos en nuestras asignaciones extracurriculares -Respondió Masato -Somos una familia… Pero si en los deseos de Otoya está ser solista no podemos más que apoyar su decisión.
Todos escucharon lo que Hijirikawa había expresado y de nuevo el suspiro fue general.
-¿Ahora con quién haré los programas de variedades?- suspiro con tristeza Cecil. Su fiel compañero estaría ausente y esos programas no serían lo mismo sin el pelirrojo.
-Bueno… Hay que apoyar a Ikki, él lo decidió así; y no me extraña, ya que las cosas entre nosotros no están bien- Natsuki no pudo decir nada sólo suspirar al igual que sus amigos el silencio rodeó hasta que…
-¿Eso es todo?- bramaba Tokiya, claramente molesto -¿Es todo lo que van a decir?
-¿De qué hablas Tokiya?- cuestiono Ren.
-¿Piensan quedarse sin hacer nada?- inquirió a sus compañeros -Yo se los dije ¿No? la presencia de Eiichi Otori traería problemas y consecuencias.
-Esto no creo que tenga que ver - habló por fin inquieto Shinomiya - ¿Verdad chicos?
Nadie dijo nada y es que ahora no sabían si lo que Ichinose advirtió había resultado ser cierto, aún sin dirigirle la palabra se dispusieron a regresar a su habitación para alistarse e ir a sus asignaciones correspondientes como idols.
El día avanzaba y en el ala este Otoya no había dormido, se encontraba sentado sobre una silla y sus brazos reposaban sobre la mesa, donde hundió su rostro. Frente a él, un enorme espejo reflejaba su rostro triste y preocupado. Escuchó los pájaros en la terraza jugar y trinar, disfrutando de su libertad, hasta sentía envidia de ellos. Mientras un pesado suspiro salió de sus labios, oyó desde la puerta el suave toque de una campanilla. Elevó su cabeza y giró a ver la puerta en la cual logró divisar una sombra bajo esta y eso lo animó, fue corriendo hasta llegar a esta y susurrar: -¿Quién es?
-Su desayuno…- se escuchó la voz de un hombre que no reconoció. El pelirrojo, sin saber quién era se apartó de la puerta al oír como el cerrojo de esta era quitado y se revelaba la identidad del sujeto. Se sorprendió a ver que era un hombre del personal de vigilancia de la academia, llevaba el uniforme y gafas negras. Entregó la charola en sus manos y sin decir más volvió a cerrar la puerta con llave.
Ittoki no pudo decir nada, estaba en shock; parecía como si estuviera en una cárcel, llevó su charola a la cama y observó los platillos: pan tostado, un bowl de frutas y leche; además de huevos y tocino. No tenía apetito estaba solo, sin poder comunicarse y no entendía por qué motivo.
Ya eran las nueve de la mañana y finalmente Ryuuga llegó, abrió la recámara y cuestionó apreciando al chico sentado en la orilla de la cama vistiendo la misma ropa de ayer: -¿Otoya, pero qué haces?
Giró a ver al maestro de manera triste, como si necesitase consuelo. Aquel rostro que siempre sonreía estaba pálido y con la mirada opaca. El maestro trago grueso, sintiéndose culpable por la situación del chico, sin embargo, no debía de desobedecer a Shining.
-Apresúrate, tienes un día lleno de visitas a las televisoras, harás anuncios publicitarios y una audición para una película- Ittoki se movió y respondió:
-Está bien…- Pasó al lado de Hyuuga y susurro -¿Maestro Hyuuga, puedo usar su celular?
-No tengo… Shining no quiere distracciones así que lo deje en mi habitación .
-Entiendo… -dijo cabizbajo para luego cuestionar: - ¿Cuándo veré a los demás?
-No es momento, por favor date prisa.
Otoya fue a cambiarse con prisa, mientras Hyuuga notaba que él no había comido y además parecía que había llorado toda la noche sus ojos estaban hinchados y sus párpados rojos.
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En Raging Entertainment.
Eiichi había despertado tarde, no había podido dormir toda la noche tratando de contactar con el pelirrojo. Aún bostezaba mientras bajaba por las gradas hasta situarse en la mesa de la cocina, le dolía la cabeza y los ojos ardían; se retiró las gafas mientras Kira cuestionaba: -¿Estas bien Eiichi?
-Si… ¿En dónde están todos?
-Se preparan para ir a la sesión de fotos de la marca de ropa de Red Line… ¿Acaso lo olvidaste?
-Rayos…- masculló poniéndose en pie rápidamente, yendo gradas arriba para prepararse y unirse con sus amigos.
Heavens estaba listo, todos bromeaban excepto cierto castaño de gafas. Quien dentro de la camioneta que los llevaba a la sesión fotográfica, solo se dedicaba a prestar atención a las calles. Eiji observaba en silencio a su hermano, quien al parecer había cambiado de la noche a la mañana, su estado de ánimo parecía por los suelos por lo que el pequeño Otori se preguntaba qué pudo haber pasado para que su hermano se apreciara tan triste.
A eso de la una del mediodía, llegaron al edificio, pasaron recepción y fueron directos a su locación, el estudio A-14.
En cuanto ellos pasaban al pasillo, una comitiva de seguridad salía con Otoya del estudio A-11. El pelirrojo era bien custodiado, el personal tenía órdenes específicas y no le perderían de vista. Caminaba hacia la salida cuando pudo ver el auto de Heavens partir, su corazón latía acelerado sin embargo aquel vehículo se perdía en la calle.
-Estuvo aquí…Eiichi- Susurró con nuevos brillos en su mirada: "Hay posibilidades que un día logré ver a Eiichi".Pensó emocionado: "Te extraño… Necesito verte". Por fin podía sentirse animado. La simple expectativa de encontrarse con el ojivioleta le brindaba esperanza y felicidad.
-Ittoki-san, es hora de irnos - le llamó uno de sus acompañantes.
Dentro del edificio, Heavens se encontraba en maquillaje para prontamente tomar las fotografías de una nueva marca de ropa. Eiichi escuchaba de sus chicos:
-Saben ayer pensé en un nombre para nuestra nueva canción …
-¿En serio Nagi?
-Sip… - respondió orgulloso el menor, mientras se levantaba de su silla y expresaba animado - !Qué les parece si le ponemos "El Rock del cielo"!
Los chicos se observaron y Yamato soltó a reír: -¡JAJAJAAJA! ¡¿QUÉ?!
-No te rías de mí, bestia peluda- gritaba Nagi intentando lanzarse contra el alto muchacho con furiosos, pero débiles, golpes. Shion tomó a Nagi de la cintura lo abrazó y expresó:
-Nagi todavía tengo sueño- Perezosamente se acariciaba al menor y una de las chicas de maquillaje exponía preocupada y por sobre todo exaltada por la atrocidad que hacía.
-Por favor no haga eso, acabo de maquillarlo.
Kira negaba, desaprobando aquella acción. Van se unió para molestarlos y Yamato, para variar no dejaba de reírse y tomarles fotos, era una sesión fotográfica después de todo ¿No?. Eiiji dibujó una sonrisa, le agradaba ver a sus amigos estar felices, no obstante, sabía que su hermano no lo estaba. Se giró para verle, este trataba de concretar una llamada y al no hacerlo guardaba su iPhone a su bolsillo suspiraba hondo, de nuevo:
-Nii-san…- Le llamó con preocupación mientras se acercaba a él y cuestionaba: - ¿Qué te sucede?
-Nada… Todo está bien- mintió, mientras se ponía de pie y colocaba su mano en su propia barbilla y exponía: - ¡Creo que la idea de Nagi me animo a pensar en algo!
-¿En serio que cosa?
- El cielo - Exponía sonriente - Ya que terminamos la letra y quedó emocionante con todos esos arreglos y coros celestiales, me mueve el deseo de llamarla Heaven Sky
Al mencionar aquello todos se detuvieron mientras Nagi exponía: -¡Ven no era una tontería a Eiichi le gusta!
-¡Suena bien!
- Si, me agrada- respondía Kira a la opinión de Hyuuga.
Emocionados decidieron dar lo mejor de sí en la sesión de fotos. Cada uno con atuendos únicos. Desde Kira con un estilo elegante y casual, hasta los estilos callejeros de Yamato y Nagi, en cuanto a Shion era un estilo más victoriano. Y los hermanos se podían apreciar con un estilo semicasual y deportivo. Van, al ser el mayor de los siete, representaba un estilo más maduro, modelando un elegante traje de etiqueta.
El modelaje de Heavens culminó a eso de las cinco de la tarde y finalmente se dirigieron a su edificio…
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La noche por fin llegó y como Shining lo dijo, Otoya había ido y venido de diferentes lugares estaba cansado y agobiado; el chico verdaderamente era popular tanto que todos los programas de televisión querían entrevistarlo y también los anunciantes querían grabar con él. Esto al pelirrojo le pareció simplemente raro, pues antes la avalancha de contratos no era de esta manera; no obstante, él llego a pensar que quizás se debía a que todos querían la primicia de la separación de Starish y de la carrera en ascenso de su exlíder.
Además, estaba el detalle que, aunque Starish tuviera esas montañas de trabajo ellos se daban apoyo emocional y verbal. Extrañaba tanto a sus amigos, las entrevistas en grupo, las bromas, los abrazos, todo… Y por tres duras semanas lo extraño día y noche, a cada uno de los chicos, pues ni siquiera tenía noticias de ellos; y por sobre todo anhelaba ver a Eiichi, pese a que aún no se encontraba con él, no perdía la esperanza de que se cruzarán en alguna presentación... al día siguiente por fin sus caminos se encontrarían.
Eran finales del mes cuando Otoya se encontraba en una entrevista, su rostro no parecía el de antes, ni animado, ni radiante; ahora el cansancio se hacía presente, opacando su mirada dándole un semblante distante; sin embargo, en esa ocasión su sombría situación se volvería eufórica:
-¡Recuerden amigos, estamos conversando con nuestro invitado especial del día de hoy, Ittoki Otoya!- exponía el presentador al lado del pelirrojo, quien estaba sentado en un sofá -Regresaremos después de estos comerciales y por favor manténganse atentos al siguiente bloque en el cual tendremos al grupo Heavens en los estudios presentando por primera vez su nuevo álbum -
Otoya se despertó de su letargo, salió de ese trance en el que se hallaba sumido y entonces escuchó cómo iban a comerciales. Y en ese momento pudo ver la previsualización de aquella canción y la fecha de estreno del álbum. Observó al presentador y cuestionó mientras este tomaba café:
-¿Heavens estará aquí? -
-Sí… Si no me equivoco ya están en los camerinos - Otoya se puso en pie causando susto en aquel hombre el cual inquirió sorprendido: -¡¿A dónde va?!
Ittoki corrió hasta un costado del escenario, en donde se sometió tras un montón de cajas que lograban ocultarlo de la vista del personal de seguridad en medio de aquella oscuridad; sin embargo, uno de ellos notó como se había escapado hacia el pasillo que daba a camerinos e inmediatamente esté le siguió. Otoya en cambio corrió con todas sus fuerzas hasta encontrarse con el nombre de Heavens en la puerta, aquel pedazo de madera era lo único que lo separaba de encontrarse con Eiichi. Su corazón palpitaba como nunca, escuchó como alguien se acercaba hacia él y de manera inmediata decidió abrirla mientras que su jefe de seguridad gritaba:
-¡Espere Ittoki-san, no puede abandonar su posición!… ¡Ittoki-san!
Gritó de nuevo el jefe de seguridad el cual antes de que el pelirrojo se perdiera dentro de aquel camerino descubrió su rostro lleno de pánico y desesperación, el hombre se lanzó para detenerlo, pero su rostro chocó contra la madera, pues la puerta se cerró con fuerza y el pelirrojo sin perder el tiempo colocó el cerrojo. Respiraba agitado, por dentro trago grueso y en cuanto descubrió que su guardaespaldas no podía entrar acomodó su respiración, mientras que los chicos de Heavens adentro observaban al invasor. Nagi de inmediato lo reconoció y expuso:
-¿Eh? … ¿Qué haces aquí cabeza de tomate?
Al escuchar aquello Otoya se dio la vuelta, aún respiraba con agitación. Observó los rostros de cada uno de aquellos miembros hasta que escuchó:
-¡Oto-chan!- gritó emocionado Van, al hacerlo cierto castaño de gafas, que se encontraba decaído observando su rostro en el espejo, no pudo creer lo que escuchó, en su pecho su corazón saltó invadido de emoción. Sin perder tiempo, se puso de pie pronto y girando su cuerpo lo observó, enseguida ubicó el rostro de Otoya, al cual anhelo ver por tanto tiempo; más sin embargo, Eiichi podía notar lo asustado y lo temeroso que se encontraba apoyado de espaldas sobre aquella madera, aún sosteniéndose de está, asegurándose de que sus perseguidores no entrarán.
-¿Otoya?- cuestionó causando nerviosismo en el mencionado. Aquella voz que proclamaba su nombre retumbó con fuerza ¿Cuánto tiempo deseo que este momento llegará? Otoya en cada presentación que asistió nunca perdió la esperanza en que algún día se encontrarán y finalmente estaban frente a frente; no obstante, no estaban solos en aquel lugar, todos los miembros de Heavens estaban ahí. Pero eso no detuvo al pelirrojo para sonreír hermosamente al verlo, después de tantos días sumergido en la tristeza podía sonreír. Eiichi seguía tan guapo como siempre, pulcramente vestido con una chaqueta roja y camisa negra, pantalones de tela negro y finos zapatos. Sus cabellos peinados para la ocasión, y lo que más lleno de felicidad al pelirrojo fue la mirada que Eiichi le dedicaba, esta seguía siendo la misma, una mirada llena de amor y devoción, y al mismo tiempo la sorpresa y duda se hacía ver en sus ojos.
Otoya con ver a la persona a quien dedicaba sus más bellas sonrisas, fue suficiente para saber que en su corazón nunca existirá nadie más, el latir acelerado en su pecho al punto de robarle el aliento y el temblar de sus manos le bastaba para confirmarlo: amaba a Eiichi más que a nada.
Enseguida todo se quedó en silencio y se olvidó de todo… Sin pensarlo o siquiera importarle que estaban los chicos ahí, se apresuró a correr y así poder llegar a él. Abrazo al castaño hundiéndose en su pecho, sintiendo su perfume y su palpitar acelerado; y el reconfortante calor de su cuerpo. Otori, dichoso recibió a su pequeño pelirrojo entre sus brazos, cerró sus ojos y elevó sus manos a su espalda respondiendo con fervor aquel abrazo, encajó su barbilla sobre los cabellos rojos de Otoya. Pasaron solo unos segundos, los cuales a ellos le parecieron minutos. Ambos se observaron a los ojos y sin contenerse se besaron frente a los demás, a lo que las reacciones se fueron dando de forma inmediata. Yamato dejó caer su mandíbula ante aquella escena, Shion abrió enorme sus ojos y rápidamente cubrió los de Nagi.
-Lo sabía- decía Van con esa voz escandalosa y sonriendo enormemente.
-Ni…Nii-san- expresó sorprendido el menor de los Otori, el cual tenía una expresión confusa.
-Eiichi, Otoya… - Llamó severamente escandalizado Sumeragi - Están en un lugar en donde no deberían hacer esto
-¿Tú lo sabías Kira?- cuestionaba agitado Eiiji.
-Pienso que deberíamos darles espacio -Expuso Shion aún impresionado.
-¿Qué… qué está pasando?- cuestiono Nagi abrumado, quien aún no entendía con exactitud lo que ocurría.
El que no podía decir nada era Yamato, pasado un pequeño tiempo Otoya expuso: -Eiichi… Lo siento- expresó derramando lágrimas, pues sabía que lo que había hecho no estaba bien y podría traerle problemas al mayor, pero fue incapaz de soportar aquel torbellino de emociones que en su interior había. No había logrado contener lo que sentía por Otori.
Eiichi abría los ojos lentamente, ese beso le parecía un sueño, tomó con su mano la mejilla de Ittoki y tras una dulce caricia expresó con voz profunda y grave: -No… No te preocupes -Otoya cerró sus ojos complacido por aquella caricia, se dieron un beso más y entonces Otori cuestionó angustiado y preocupado: -Otoya, ¿Qué está pasando por qué no me respondes? Y ahora ni siquiera está en servicio la línea
Con voz casi inaudible y de manera apresurada él confesaba, mientras que Otori secaba sus lágrimas -Shining separó el grupo y lo disolvió por un tiempo … Quiere que inicie con una carrera de solista… - Las lágrimas nuevamente brotaban de sus ojos, por fin estaba sacando lo que pesaba en su corazón, aquello que por tantos días ha tenido que soportar: - ... Me alejo de los chicos, no he podido verlos en un tiempo, tampoco me permite hacer llamadas, me quitó el celular y ni siquiera tengo permitido salir de mi habitación… Todos los días pedía por tener la suerte de encontrarme contigo en algún evento y ahora por fin… -
Aquel grupo de chicos escuchó el relato de Otoya. Y aún más impactados que antes, escucharon fuertes golpes en la puerta y a alguien gritar: -¡Ittoki-san, habrá la puerta ahora mismo!
Los chicos observaron hacia la puerta y fue entonces que Yamato reaccionó y cuestionó: -¿Qué demonios está pasando?-
-Se los explicaré luego - dijo Eiichi quien escuchó como intentaban abrir la puerta, giró a su chico y lo abrazo por detrás diciendo en su oído… - Otoya… Ya no llores, debes regresar te prometo que yo iré a la Academia a visitarte.
El pelirrojo giró su rostro y de manera desesperada expresó: - No te dejarán pasar… Espera mis noticias por favor - Otoya acarició el rostro del castaño y finalizó: – Eiichi… te extraño- Ambos se separaron al escuchar que la puerta se abría y de inmediato Ittoki exponía: -Perdón estaba…
Otori y los otros se dieron cuenta de la forma tan brusca en que dos hombres vestidos completamente de negro tomaban a Ittoki de ambos brazos y se lo llevaban, mientras el jefe de seguridad exponía: -Dense prisa debemos irnos.
-¿Pero y la entrevista?-
-El señor Saotome la cancelo - expuso de manera seria el guardaespaldas sacándole de aquel lugar.
Finalmente los siete chicos quedaron solos. Shion cerró la puerta de nuevo y observó a su líder quien tenía la mirada de los demás sobre él, Kira se cruzó de brazos y exponía: -No es momento de juzgar a Eiichi, antes de ser compañeros somos amigos, así que pido que lo escuchen.
-¿Nii-san qué pasa entre tú e Ittoki-kun?
- Me gusta… Estuvimos saliendo un tiempo, pero hace tres semanas que no sabía nada de él
-Por eso te veías triste todo este tiempo.
- El amor suele nacer en los peores escenarios -expuso Van, bastante serio: -Es probable que Shining los haya descubierto y por eso le ha puesto toda esa seguridad a Oto-chan.
Nagi y Yamato no dijeron nada, observaban con enfado a su líder, el cual cuestionó: -Nagi, Yamato … ¿ustedes no dirán nada?
-Creo que ya es hora de salir a cantar.-expuso Nagi realmente molesto, la figura tan perfecta e intachable de Eiichi se borró por completo.
-…- Hyuuga lo observaba con enfado, enseguida y en conjunto de Nagi y Shion, salieron del camerino.
Kira y Van observaron con pena al castaño quien susurro: -Creo que ellos no estaban preparados.
-Sea como sea eres su líder deberán entender…
Salieron con calma, mientras que ambos hermanos se quedaban solos, el menor paso al frente del de gafas y susurro:
-Nii-san ¿Esto es lo que en verdad quieres?
-Eiiji… Otoya es la persona que amo, no es un capricho, tampoco una fase, eres la persona que más quiero que entienda que lo que siento por él es real…
-Sabes que papá no lo aceptara...
-Lo sé… pero tú sí... tú eres la única familia que me interesa en este momento… ¿Eiiji, aceptas mi relación con Otoya?
El joven no dijo nada sólo tomó aliento y susurró: -Vamos nos están esperando.
Ambos hermanos caminaron en dirección del Stage que habían hecho para ellos, Eiichi estaba nervioso podía sentir lo incómodo que se encontraban sus compañeros y enseguida pensó:"Estoy sólo en esto…Otoya, debo buscar la forma de poder verte."
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Raging Entertainment…
Ya era de noche y el clima era silencioso. En aquel hogar sólo se podía escuchar el piano que Kira tocaba con ímpetu, mientras que los demás se encontraban en lo suyo; Yamato había ignorado por completo a todos desde que salieron de aquella presentación, Nagi se encontraba leyendo una revista y Van los observaba a todos, en tanto Eiiji se encontraba en la cocina bebiendo jugo, Shion por otro lado apagaba la televisión. El único que no estaba en la sala era Eiichi que decidió resguardarse en su habitación. Y el menor de los Otori ya no podía soportar aquella situación.
-Esto es suficiente - mencionó alzando la voz, llamando la atención de cada uno: - ¿Podemos hablar de lo que está pasando?
Kira dejó de tocar, enseguida Yamato se sacó los audífonos y dijo: - ¡Prefiero imaginar que no sucede nada!- expuso furioso.
-Escuchen sé que es chocante, sé que mi Nii-san eligió un camino no muy usual en su atracción sexual, pero… ¿Quiénes somos nosotros para juzgar?
-Somos su familia- exponía Nagi de manera seria y observando a Eiiji de manera severa: -Si él nos hubiera contado desde antes no estaríamos en estas.
-Esto pasaría nos dijera o no- Expuso Van seriamente, apoyando al pequeño castaño - ¿Acaso no se dan cuenta? Él no les dijo nada porque son tan infantiles e inmaduros que no lo comprenderían.
-¡Yo si lo entiendo y no me agrada!- gritó Yamato: -¡Dos hombres es asqueroso!
-Sabes una cosa, los que ven una relación homosexual de esa forma es por qué en su interior están asustados de ser homosexuales- Grito Van molesto por la actitud del rubio.
-¡¿Qué intentas decirme?!
Ambos se acercaron y Yamato empujó al castaño, prontamente Shion y Kira llegaron para separarlos mientras que Eiiji exponía:
-¡Ya basta, mi Nii-san no se merece esto! Él siempre ha velado por nuestro bien, fue quien nos reclutó… ¿Acaso no lo recuerdan? - expuso serio y de manera molesta tanto que ese tierno y dulce rostro demostró furia -¡Yamato, si Eiichi no te hubiera reclutado aún serías el hermano mediocre de Ryuuga Hyuuga!… Nagi, tu eres muy pequeño para entender, pero debes darte cuenta que cuando experimentes el amor no va a importar de quien te enamores- el menor se encogió de hombros - Solo piénsenlo… Eiichi tuvo que ocultarlo todo este tiempo, no nos dijo nada porque sabía cómo reaccionaríamos.
Una gran lección había sido obsequiada por el menor de los Otori, los chicos observaban el piso de manera culpable, Hyuuga se soltó del agarre de Sumeragi y enseguida se limpió el sudor en su frente mientras expresaba: -Escuche que… Mañana estará Haruka en la reunión de compositores… Es seguro que ella sigue viendo a Otoya… Podríamos decirle a Eiichi que le mandé una carta con ella.
Una sonrisa se formó en el rostro de Eiiji, rápidamente los demás cambiaron su expresión, Van abrazaba al alto chico y exponía haciéndole agachar a su nivel: -Esa es buena idea, has madurado mucho Yama-chan-
-Llámame así otra vez y te romperé las piernas
-Jajajajaja ahora sólo falta que te des cuenta de lo que pasa a tu alrededor.
-¡¿Ah?!
Kira sujeto a Kiryuin y lo halo diciendo: -Creo que ya hablaste demasiado.
-Jejeje….
-¡Que maravilloso, todos vamos a cooperar en este amor prohibido! -Exponía Shion con voz profunda, al parecer le emocionaba la idea.
-Se me ha ocurrido algo- comentó el pelirrosa - ¿Porque no mejor le escribimos una carta todos haciéndole saber que aceptamos su relación, pero que debe ganarse nuestro aprecio y admiración?
-¡Eso suena perfecto!- Gritó Yamato.
-Ah... eso no era lo que yo quería decir - suspiraba Eiiji, sin embargo, una sonrisa se posó en sus labios.
-Es mejor que nada Eiiji - comentó Van a su lado, sus orbes violetas observaron a su compañero y asintió rápidamente todos se pusieron manos a la obra.
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Academia Saotome…
Un informe completo se le había otorgado a Shining, este estaba molesto por el hecho de que Otoya abandonó la entrevista. Por lo que quería respuestas y razones, así que el encargado de seguridad exponía. -El joven se nos escapó de las manos…
-¡Creí que lo cuidarían, que serían capaces de controlar a un adolescente!
- Sí señor, pero él fue rápido y se encerró en el camerino de Heavens y…
-¡Heavens!- gritó levantándose de su escritorio, totalmente lleno de enfado y furia expresó -¡Lárguense de mi vista incompetentes!- aquel personal se fue de la oficina mientras que Ringo entraba a esta y exponía molesto:
-Shining esto es ridículo, no puedes evitar que ellos se encuentren.
-Aunque debo suspender todos los compromisos no permitiré que Otoya se vea con él.
-Pero, ¿Acaso no te das cuenta?
- Me doy cuenta de que tu estas con ellos…
-Shining, has separado a los chicos, te has olvidado de que amas la música- Aquel hombre no quería entender. Sin darle importancia a los reclamos de aquel pelirrosa expresó:
-Llamaré a todas las agencias cancelare todo lo que tenga que ver con las presentaciones que estén al mismo tiempo que esos sujetos.
-Como quieras…
A pesar de la dura discusión en aquella oficina, Otoya debió cumplir un último compromiso y esa noche el auto en el que asistió llegaba a la puerta del ala este en donde Ryuuga lo esperaba. Ittoki estaba más tranquilo al menos había podido ver a Otori una vez más. Estaba simplemente emocionado y el dolor de estómago que lo había aquejado desde la mañana se había mejorado un poco.
-Gracias Shioko- agradeció al conductor el cual le ayudó a bajar al joven, no obstante, el chofer se asustó al ver una mancha roja en la pierna de Ittoki.-¿Ittoki-kun acaso está lastimado?
-¿Eh?- El chico se observó y su rostro palideció…
- ¿Todo está bien? - Ryuuga llegó a su cercanía preocupado tras oír al conductor.
- El muchacho se lastimó, está sangrando.
-¡¿Qué?! Déjame ver…
-¡No, no! ¡No pasa nada es... que me tropecé con una mesa antes de salir y….!- Agacho su rostro sin encontrar palabras que decir para calmar a los hombres, lo mejor era refugiarse en su cuarto cuanto antes así que se introdujo por la puerta al interior de la mansión, mientras que ambos hombres observaban aquella mancha en el asiento.
-¿Hum?
-Ve a lavar el auto yo me encargo de su herida.
- Si señor.
Hyuuga rápidamente entró tras Otoya, pero para cuando lo alcanzó este ya se había encerrado en su habitación. ¡Como no se dio cuenta que el chico se había lastimado! Se odiaba a sí mismo por ser tan negligente, ya mucho tenía que soportar el pobre muchacho con los delirios de Shining y ahora se lastimaba debido al cansancio provocado por la carga laboral que impusieron sobre él. Y lo que más lo hacía sentir culpable al mayor, es que lo más probable es que Otoya estuviera ocultando aquella lesión, por miedo, pues había adoptado una actitud distante y fría con el muchacho.
Dentro de la habitación, el joven buscaba entre sus objetos personales ropa limpia, mientras exponía: -No puede ser se me olvidó que era fin de mes… Y no compre lo que necesito… ¿Cómo lo iba a hacer si me vigilan todo el tiempo? – murmuraba desesperado, sus cejas se habían juntado haciendo evidente la preocupación en él.
-Otoya, voy a entrar necesito que vayas conmigo a la enfermería - aviso el mayor, evidentemente preocupado. Su rostro se puso pálido al escuchar aquello, corrió a la puerta y colocó rápidamente el pasador que había por dentro.
-¡No, yo estoy bien… es sólo una cortada!
-¿Estás seguro?
-Si… ¿Profesor Ryuuga… Nanami vendrá hoy?
-Si, en una hora
-Entonces la esperaré gracias
-¿Seguro estas bien?- volvió a preguntar decepcionado de sí mismo al ser incapaz de ayudar al pelirrojo, era evidente que ahora el chico no confiaba en nadie más que en su compositora. Y eso era algo que comprendía perfectamente.
-Si… Gracias - susurro mientras reposaba su frente en aquella puerta: -Esto no puede estar pasando-
Se condujo al cuarto de baño en donde se sacó la ropa, se observaba al espejo y veía su rostro, sus cabellos rojos y sus ojos del mismo color, colocaba sus manos a los costados de su cabeza. Toda esta situación era mucho más de lo que su alegre y optimista corazón podía resistir:
-Ya no puedo más con esto...- gimió, por mucho que intentaba calmar el nudo en su garganta, las lágrimas no se hicieron esperar. Le había prometido a su amada tía ser fuerte, pero aquella fuerza se desvanecía día tras día.
Completamente abatido entró a la ducha y se dedicó a asearse. En cuanto el agua cálida tocó su piel se sintió tranquilo. Su cuerpo estaba pasando por algo sorprendente… Algo que había ocultado por toda su vida y ahora gracias a las restricciones, estaba en peligro de saberse. Pequeñas gotas rojas se mezclaban con el agua, coloreando el fondo de la ducha de un sutil rojo. El vapor que generó el agua caliente logró que se relajará por un momento. Sin embargo, un largo suspiro se dejó escapar por su boca, mientras observaba a su parte baja en donde se encontraba la razón de aquella hemorragia. Su rostro, cubierto por mechones carmesí, evidenciaba su sufrimiento; las lágrimas se perdieron entre el agua que se deslizaba por sus mejillas mientras sollozaba tristemente: - ¿Por qué soy tan raro… Por qué nací así?
Estuvo a punto de asear aquella parte que se hallaba tras su miembro; esa parte que con tanto recelo debía ser escondida, cuando escucho la voz de Haruka y Ryuuga ambos habían logrado entrar por otra puerta.
-¡Ittoki-kun! ¿Te encuentras bien? - La voz de la chica se oía preocupada.
-Otoya- llamó el pelinaranja desde el otro lado de la puerta del baño - Le pedí a Nanami que viniera antes, ella te ayudara con lo que necesites.
El chico se asomó por el cristal de aquella regadera y se apresuró en responder, antes de preocupar más al hombre: -¡Estoy bien sólo me estoy dando un baño, saldré enseguida!
Rápidamente terminó con la ducha, procurando asearse por completo. Y asegurarse que en su cuerpo no quede rastro alguno de sangre y mucho menos de sus lágrimas. Solo debía mostrarse fuerte por un momento más, solo eso.
Unos minutos después salía del baño, traía puesto un pantalón deportivo y una sudadera con la cual cubrió su cabeza, Hyuuga suspiro aliviado y expuso: -Por lo que veo te encuentras mejor… Bueno les dejaré solos para que continúen con su trabajo.
Otoya le siguió y le detuvo al sujetar uno de sus brazos, tomó el valor que necesitaba para hablar con su maestro. Sabía que sería en vano pedirle algo al mayor, pero en este punto no tenía más alternativas: -Maestro puedo… preguntarle algo…
-¿Dime?- inquirió el pelinaranja, ante aquella mirada llena de súplica. Le dolía el corazón verlo así, pero no era mucho lo que podía hacer por el chico. Tenía órdenes que seguir...
-¿Puedo salir un momento? - Dijo titubeante, pero se arrepintió enseguida nada más al ver la fría expresión de su maestro, el resto se su frase simplemente salió inerte, sin emoción alguna -… Necesito ir a una farmacia -
-Por eso te dije que fueras a la enfermería – dijo, recurriendo a la mejor de sus actuaciones a sabiendas que con ello solo le causaba más dolor al pelirrojo.
-Es sólo que necesito un medicamento es todo…
-No puedes, según escuché esta es la última presentación - negó el mayor, cada día se sentía más culpable al darle negativas al chico y romper la hermosa sonrisa que este poseía - Cuando tengas más trabajo vendré por ti… Ahora, si necesitas algo, puedes contar con Nanami.
Fue lo último que dijo el hombre antes de dejar el cuarto. Cuando por fin quedaron solos, Otoya se dejó caer al piso de rodillas mientras exponía: -¿Por qué me hacen esto?
-Ittoki-kun…- La muchacha se sintió triste al ver al chico tan abatido e inmediatamente fue a su lado, tomó uno de sus brazos y le ayudó a ponerse en pie: - Te tengo noticias… Los chicos están bien, sólo te extrañan y…
-¡Nanami!- exclamo serio -Necesito pedirte un favor.
-Dime… haré lo que sea.
La observó con una expresión suplicante al hacer su petición, a lo que la chica no se negó, ella salió de la habitación. Fue por el pasillo para ir hasta el otro extremo de la Academia y traer lo que Otoya le había pedido, unos minutos después la chica entraba de nuevo y confundida exponía. -No comprendo por qué me pides esto, pero aquí tienes… Es vergonzoso, pero mi periodo paso hace poco así que me quedan unas cuantas.
-Gracias Nanami…- expuso Ittoki haciendo reverencia y yendo al baño de manera apresurada, la joven no entendía nada hasta que Otoya salió de aquel lugar y se acercaba a ella exponiendo. -Nanami… Yo tengo que serte honesto.
-¿Qué sucede es muy grave tu cortada?
-No… es una cortada… es… es...- agachó su mirada y su voz fue bajita: - Es mi periodo también.
-¿¡Ah?!- un enorme signo de interrogación se formó en su cabeza, pero enseguida gritó al comprender lo que había escuchado del pelirrojo: -¡¿Qué?!
Otoya la atrajo a su cama y ambos se sentaron en esta, el joven se juntaba de hombros e iniciaba a explicar: -Nunca se lo he dicho a nadie, lo he ocultado toda mi vida… pero ahora que no puedo moverme libremente, no pude comprar toallas sanitarias.
-I-Ittoki-kun ¿De qué estás hablando? - Nanami con cada palabra del chico se confundía aún más.
-Nanami… yo…- suspiro pesadamente, por segunda vez revelaría su secreto a alguien más, tenía mucho miedo, sin embargo, sabía que podía confiar en su amiga; de hecho, no había nadie más en quien pudiese hacerlo. "Puedo explicárselo",se decía así mismo, infundiéndose valor - Yo… - respiraba acelerado: -Yo soy extraño.
-¿De qué hablas?
-Yo… Nací con ambos sexos - Cerró fuertemente sus ojos, esperando por la reacción de la chica, temiendose lo peor.
-¡¿Ah?! No te entiendo Ittoki-kun.
-Por favor Nanami, escúchame hasta el final -La chica asintió en silencio. A pesar de que era su amiga tenía miedo de contárselo quería echarse para atrás y guardar todo para sí, como siempre había sido, pero decidió proseguir. Nanami poseía un buen corazón, no lo odiaría por esto.
Y así, Ittoki suspiraba hondo enseguida inició a relatar…
-Como ya sabes, viví mi infancia en un orfanato. Mi madre murió cuando yo era muy pequeño y apenas puedo recordar su rostro- el chico tomó fuertemente el rosario que sin falta siempre llevaba en su cuello y que era el único recuerdo que le quedaba de su difunta madre - Y lo único que supe de mi padre es que fue un idol – hizo una pequeña pausa antes de proseguir, agradeciendo que Nanami le oyera atentamente - Y la única persona que cuido de mí, fue mi tía Himawari.
-Ella siempre veló por mí, me dio mucho amor más del que podía desear. Y siempre me decía, que debía ser cuidadoso y que confiará solo en ella, porque yo era un niño muy especial. Siempre que me decía eso yo me ponía muy contento- Sonrió con nostalgia ante aquel recuerdo, nunca olvidaría sus palabras y mucho menos su dulce voz. Incluso ahora solo con recordarla era como tenerla ahí en ese momento: - Gracias a ella nunca sentí que me faltara algo, gracias a ella la pérdida de mi madre nunca dolió y mucho menos sentí la necesidad de conocer a mi padre.
-Sin embargo, cuando su enfermedad empeoró, ella no quería dejarme solo. En ese entonces, yo tenía alrededor de cinco años. Durante todo ese tiempo yo permanecía en el hospital con ella y las enfermeras siempre me trataron muy bien y también a mi tía… sin embargo, ella no mejoraba- detuvo su narración para aclararse la garganta, pues recordar aquello siempre le entristecía al punto de dificultarle hablar ...
- Y yo me preguntaba… ¿Cómo una persona tan dulce y buena, podía sufrir tanto? ¿Por qué si ella me daba tanto amor, tenía que padecer una enfermedad que no le permitía ser feliz a mi lado? ¿Por qué yo tenía que ser tan pequeño e incapaz de hacer algo por ella?… Finalmente llegué a la conclusión de que era mi culpa, por tener que cuidar a un niño huérfano como yo, cuando pudo haber disfrutado de su vida, terminó atada en una camilla de hospital – las lágrimas se aglomeraron en sus ojos, dificultando su visión, permaneció a su lado y era capaz de oír débiles sollozos de la pelinaranja, quien mantenía su promesa y le escuchaba en silencio: – Pero, aun así, ella jamás me culpó pese a que yo estaba convencido que en realidad, era mi culpa-
-Ella sabía que no le queda mucho tiempo, por lo que en una noche me estrechó fuertemente en sus brazos y me dijo la verdad. Me dijo que debía ser fuerte cuando ella ya no estuviera a mi lado y que sin importar lo que ocurriera, que nunca dejara de sonreír; porque yo era un niño especial que nació con algo demás y que nunca debía de revelar. Ese día comprendí que yo poseía ambos sexos -
Hizo una pausa en la que ningúno de los dos podía hablar, la chica se hallaba sollozando junto a él, le había contado algo muy triste. Nunca le había dicho a alguien cómo se sintió ese día y era muy doloroso volver a recordar pese haber superado la pérdida de su tía Himawari. Pero, aún así, su relato debía continuar.
-Luego transcurrieron los años, en el orfanato nunca fui adoptado. Yo conociendo mi condición, le pedí a la superiora que no me diera en adopción. Pues debía mantener mi promesa con mi tía Himawari, ser fuerte y no dejar que nadie se enterara de mi secreto, pero aquello no pudo ser así.
-Una tarde mientras jugaba con el resto de los niños, mi dura realidad se encargó de recordarme que ser feliz para mí sería algo imposible- sonrió con pesar, a aquella edad realmente creía que nunca sería feliz, no obstante, gracias a sus amigos, gracias a la chica a su lado y sobre todo al dueño de su corazón, lo estaba siendo. Se sentía muy feliz con su vida.
-Ese día uno de mis amigos se asustó al verme sangrar de mi entrepierna y yo realmente me asuste, hasta llegué a creer que iba a morir. Asustado fui a ver la madre del orfanato, ella también lo estuvo y me iba a llevar al doctor. Obviamente yo me negué a ir, un niño de diez años como yo no iba a poder superar el rechazo de todos por ser tan raro, así que tuve que contarle a ella. Aún recuerdo lo sorprendida que estuvo, pero solo me abrazo y me dijo que no debía tener miedo. Y me explicó que aquello era mi primer ciclo menstrual y me ayudó a enfrentar esa nueva realidad.
-Aquello fue muy duro para mí, era casi como ser una mujer, me sentí asqueroso por mucho tiempo, pero sin embargo no podía hacer nada al respecto, nací así. Y las palabras de mi amada tía eran lo único que me mantenían firme, esforzándome cada día por sonreír desde mi corazón. Y por más triste que estuviera yo debía sonreír porque esa era mi promesa.
-Luego, la madre invirtió mucho dinero del orfanato en mí, para llevarme a los mejores médicos y determinar que se podía hacer en mi condición. Yo ya tenía quince años cuando se determinó que hacer una operación era muy arriesgado para mí, porque mi segundo sexo está desarrollado en su totalidad e incluso puedo tener un periodo cada mes… Como ya lo has notado.
-Es difícil de asimilar – susurro la joven tras la historia que le había sido contada: - Pero puedo entenderlo.
-Lo sé, gracias por escucharme- sonrió para la chica, lo había dicho todo. Por segunda vez en su vida rompió el juramento de no decir a nadie sobre su condición. Pero sabía que Nanami no diría nada- En términos científicos, se llama hermafroditismo extraordinario. Es un defecto congénito que se desarrolla dentro del útero materno. Existen muy pocos casos en el mundo, y yo dentro de esos pocos, soy una excepción que tiene un útero maduro capaz de menstruar-
-Entonces… tú tienes…- la chica intentó por todos los medios no fijar su mirada en la entrepierna del chico, sin embargo, luego de aquella historia, no pudo evitar sentir curiosidad. Pues, nunca pensó que una persona pudiese tener ambos sexos, parecía sacado de ciencia-ficción - Eso quiere decir que…
-Descuida… - Susurro, era obvio que Nanami estaría intranquila después de todo lo que le contó -Tengo pene, y también ahí yace mi parte femenina. Pero ya más detalles solo te harán sentir aún más asco de mí- Concluyó, iniciando a temblar. No importa que tan buen corazón tuviera Nanami. Fue un tonto por creer que ella lo aceptaría como si nada, nadie en su sano juicio lo aceptaría. Por primera vez no quería oír la voz de Haruka, no quería escuchar como esta lo rechazaba. Sin esperar por palabras de ella, en medio de sus desesperantes y desalentadores pensamientos, e incapaz de soportar por más tiempo sus lágrimas, expresó: -Soy una aberración lo sé…- Se lanzó a la cama y comenzó a llorar sin control, compadeciéndose de sí mismo- Debería estar muerto soy algo asqueroso, algo que no debió nacer.
-¡Ittoki-kun! No digas eso por favor…- la compositora se acercó a él, y acarició sus cabellos dulcemente. - ¿No lo dijo tu tía Himawari? Eres especial, no es nada malo – le dedicó una sonrisa: - No digas esas cosas de ti mismo. Eres uno de los chicos más encantadores que he conocido, nunca sentiría asco de ti- El pelirrojo al escuchar aquella frase se tranquilizó, y observó los ojos de Nanami los cuales solo le miraban con dulzura. Con el dorso de su mano limpió sus mejillas, y aún con los ojos llorosos sonrió para ella. La joven acarició su mejilla y agregó: -Te ayudaré a esconderlo. Cada cosa que necesites puedes contar conmigo. Debe haber sido difícil para ti vivir con esto tu solo. Así que puedes confiar en mí para lo que sea.
-Gracias… por comprenderme- Después de mucho tiempo por fin genuinas lágrimas de felicidad se formaron en sus ojos. Cerrando con fuerza sus parpados, sin poder evitarlo gritó sus palabras en medio llanto: - ¡En serio muchas gracias, Nanami!-
- No hay de que…- expuso la chica mientras una pregunta le abarcaba. - ¿Y ya se lo dijiste a Eiichi-san?
Otoya abrió de golpe los ojos y enseguida observó a su amiga de manera asustada expresando sin perder tiempo: -¡No digas eso! ¡Jamás se lo diré! - dijo alterado, solo imaginarlo le provocaba terror.
-Ah… pero…
- Y creo que es mejor que ya no nos sigamos viendo-
-¿Eh? ¡Pero qué dices! - exclamó la menor ante las palabras de su amigo -Se ven tan lindos juntos .. él te ama… Y tú eres feliz con él.
-Pero cambiará de parecer cuando lo sepa, me verá como un fenómeno … Yo no puedo decírselo, no.
-Cuando estés listo lo sabrás y se lo dirás a todos.
-¿Decírselo a todos…? ¿Tú crees que Tokiya querrá ser mi amigo si sabe mi secreto? - la chica se lo pensó un poco, estaba siendo irracional con lo que decía. Si a Otoya le costó tanto decírselo a ella, sería mucho más duro decírselo a los chicos.
-Entiendo… Y lo siento. Yo… mañana traeré más toallas y si necesitas de algún medicamento.
-Gracias… Lamento que tengas que hacer estas cosas por mí.
-No digas eso, no me molesta para nada. Cuentas con mi apoyo para lo que sea, ahora somos mucho más amigo que antes.
-Claro, ya no soy solo tu amigo, también soy tu amiga– bromeo chico, nunca imaginó que llegaría el día que podría hablar de esto con naturalidad y mucho menos bromear al respecto.
Ambos rieron tras aquella broma del pelirrojo… Un secreto importante se había revelado algo que jamás imaginó que pasaría.
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Al día siguiente Haruka había ido a la Junta extraordinaria de compositores, y como lo dijo Yamato, se la encontró en la reunión, el alto muchacho la atrajo en la hora de la comida a una habitación vacía del edificio en el que todos reunidos esperaban por la muchacha.
-Haruka- llamo Nagi de manera agradable la chica, sintió de inmediato la armonía entre aquellos, Van llegó a su lado y expuso:
-Haru-chan te necesitamos para que seas nuestra confidente.
-¿Confidente?
-Sí…- respondió Yamato.
-Nuestro líder te necesita- habló angustiado Shion.
-Ya déjenla tranquila. La están confundiendo -Expuso Kira, mientras que Eiiji tomaba su mano y la llevaba hasta donde su hermano quien sacó una bolsa de tela roja y expuso con calma.
-Nanami … Necesito que lleves estas cartas hasta Otoya, por favor- la joven chica observaba al castaño con una sonrisa, sus orbes brillaron al notar la bondad y amor en los ojos violetas de Otori el cual agregó: - Sé que no puedo verlo, pero al menos nuestras letras llegarán a él contigo.
-Yo me asegúrate que lleguen a sus manos gracias Otori-san- prometió con una sonrisa.
-Mándale saludos a ese cabeza de tomate y dile que aún estamos esperando que Starish se reúna, no es agradable liderar las listas de popularidad sin competencia – Se despidió el menor de aquel grupo, y los demás le imitaron.
La chica estaba impresionada de que Heavens apoyará y diera fuerzas a su amigo, eso la motivó a ir después de aquella reunión hasta donde se encontraban sus otros chicos.
Afuera del edificio ella llamó de manera apresurada a Ren.
-¿Corderita? Qué lindo escucharte - oyó desde el otro lado de la línea.
-Jinguji-san necesito verlos-
-Veras estamos un poco lejos… Ese viejo condenado, nos mandó hasta Kyoto…-
-¿Todos están ahí?-
- Si menos, Ikki-
-Por favor envíame tu dirección-
-Como gustes…-
Finalmente, ella se movió a prisa en un taxi. No importa cuánto tiempo le tomará, estaba decidida a llevarle tanta felicidad como pudiera al pelirrojo, quería ver de vuelta su dulce sonrisa.
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Esa noche en la Academia Otoya observaba el bello cielo estrellado desde una silla en su terraza todo estaba tranquilo. Él llevaba puesto un suéter gris y un pantalón negro, suspiraba al ver dos estrellas fugaces pasar y perderse rápidamente en el firmamento. Su corazón estaba solitario, pero sus pensamientos trataban de animarlo haciéndole recordar los dulces besos que Eiichi le dedicaba y ante esto el susurro. -Ahora lo entiendo… Eiichi, te amo… mi cuerpo, mi ser te quiere a mi lado.
Una dulce y tenue voz salió de sus labios mientras cantaba una melodía desconocida, aquella letra reflejaba lo que sentía por Eiichi y por sus amigos. Irónicamente, las luciérnagas sobre volaban en la oscuridad en pareja y eso le partía el corazón al sentirse tan solitario. Deseaba que aquellas estrellas cumplieran su deseo y trajeran a sus amigos, y a su castaño hasta su puerta…
Sin embargo, en aquella puerta se tocaba un llamado suave y apenas audible él sabía que se trataba de su amiga, se puso en pie y fue directamente a la puerta y le abrió con calma. Ella entró y colocó aquella bolsa de color rojo que le había sido encomendada en la cama.
-Ittoki-kun, quizás no pueda traerte a los chicos ni a Eiichi-san… Pero, si puedo traerte sus mejores deseos. -la peli naranja agitó la bolsa de la cual cayeron trece cartas, todas con sobres y decorados diferentes, además una pequeña caja. El pelirrojo rápidamente tomó aquellas cartas y leyó los nombres en estas.
- No puede ser verdad. ¡Son cartas de los chicos!
-Si... Y esto es de Eiichi-san- expuso ella entregando la pequeña caja a su amigo, la cual tomó entre sus manos y rápidamente la abrió, su piel se erizo por completo al ver un pequeño collar con la mitad de un corazón y dentro de esta una pequeña nota que decía.
"Tú tienes una parte de mi corazón… Te amo, mientras los días pasen seguiré pidiendo que ambas porciones se unan…"
Eiichi.
Estaba feliz tanto que comenzó a reír, de nuevo aquellos ojos rubíes brillaban como nunca, en cuanto Haruka se ponía en pie y se dirigía a la salida de la habitación para otorgarle intimidad al chico.
-Te traje lo que necesitas… Disfruta tus cartas Ittoki-kun y si quieres responder cuenta conmigo-
-¡Gracias, Nanami!- Corrió a ella y le abrazó, enseguida la joven partió. Tras ello se acomodó en la cama y, decidió leer todas y cada una de aquellas cartas.
De Cecil Aijima para Otoya.
"Las estrellas y las musas lloran al estar separadas, pero ellas brillan felices en el cielo porque saben que algún día lograrán estar juntas… Otoya, te extrañamos mucho y te apreciamos, espero que estés bien mientras tengamos a las estrellas podremos encontrarnos de nuevo."
Cecil Aijima.
-Cecil…- Expresó con suave voz. Como no extrañar al moreno si habían compartido tanto juntos. Habían grabado un montón de programas de variedades. Era casi como un hermano menor – También los extraño a todos-
De Shion para Otoya:
"El amor fue creado por las bella diosas Venus e Ilitia, si conoces sus raíces y procedencias podrás entender que apreció el que hayas encontrado a Heavens y hacerte parte del querer de mi líder… Yo lo acepto y espero que los dioses en conjunto de las estrellas les hagan reunirse y nunca separarse…"
Shion Amakusa
El pelirrojo sonrió. No creyó que los chicos de Heavens también le escribirían, no después de lo que había hecho, pero sin embargo se sentía feliz ante las palabras de Shion, que aceptaba sin molestia su amor por Eiichi. Algo que realmente agradecía.
De Syo Kurusu para Otoya…
"Estamos filmando una película en kyoto, Natsuki sigue igual de tonto, pero es mi tonto y lo quiero mucho… No le digas que escribí eso… (cara enojada). Espero que estés bien, te extrañamos mucho. ¡Ánimos! Y no olvides que nos tiene a nosotros y que somos tu familia."
Syo Kuruso
Otoya reía. Pues el pequeño rubio nunca cambiaría. -Ahora de Heavens …
De Yamato para Otoya…
"Hey… No creas que te vas a escapar, todavía me debes unas clases de guitarra eléctrica, quiero tocar igual o mucho mejor que tú… Escribo esta carta para darte ánimos. No sé qué mierdas le pasa a ese Saotome, pero si lo veo le daré una patada en el trasero de tu parte … La otra vez no te dije muchas cosas, porque no me gusta ser sincero así que sóloqueda decir que seas fuerte."
Hyuuga Yamato.
Ittoki estaba emocionado. Pensó que el hermano menor de Hyuuga no lo aceptaría, sin embargo, le envió una carta cargada de comprensión. No fue mucho lo que vivió con ellos, pero había logrado conocerlos lo suficiente y darse cuenta que no eran unos malos chicos, pero aún así, temía porque le odiaran, por eso recibir cartas de ellos le ponía muy contento.
De Ren para Otoya.
"Ikki… Corderito espero te estes portando bien, te extrañamos, eres esa voz interna que nos anima y que siempre nos hace feliz. No pienses en nada malo a pesar de la distancia, estamos siempre pensando en ti… Sé que Masato te escribirá y de seguro no te contara, pero ya le dijimos a mi hermano Seiichiro que estamos saliendo juntos, debiste ver su cara y la mía que tiene un ojo morado jajaja… ¡Ah, pero valió la pena ya que lo amo! Cuídate mucho sé que pronto estaremos juntos."
Jinguji Ren.
-¡Jajajaja no puede ser!- soltaba risas el pelirrojo. Eso era algo muy típico del pelinaranja, que no temía a hacer las cosas que consideraba correctas, se dejaba impulsar por sus sentimientos. Sin dejar de reír, tomó la próxima carta.
De Van para Otoya.
"¡Hola!
La otra vez que besaste a Eiichi, me impactaste jamás pensé que serías tan valiente y enfrentarías así a todos nosotros…. Yamato casi se muere y a Nagi le dio un ataque… Todos nos impresionamos… Pero para serte honesto yo ya lo sabía. ¡Ánimo! sé que podrán estar juntos y tenermucho sexo…. ¡Auch! Me acaba de golpear Eiiji, dice que no debo empujarte a hacer algo que no debes, pero tú sabes (carita pervertida) una relación sexual conlleva una gran responsabilidad….
Bueno ya… Cuídate"
Van Kiryuin.
-¡Dios!- exclamo sonrojado hasta las orejas, incluso cubrió sus rostro con ambas manos, como si alguien pudiese verlo. Sabía que Van no es el hombre más reservado del planeta, pero le escribió cosas demasiado vergonzosas. ¡No quería pensar en eso! Así que rápidamente regresó el papel a su sobre y prosiguió con la carta de Natsuki.
De Natsuki para Otoya.
"Oto-chan, seguí tu ejemplo y le pedí a Syo-chan que fuera conmigo a una presentación de Piyo-chan pero, no salió nada bien… Yo me la pase siguiendo a Piyo-chan y Syo-chan se enfadó. (Carita triste) pero no me daré por vencido y tú tampoco ¡Ánimos! Recuerda que somos tus amigos y familia."
Natsuki Shinomiya.
Aquello podía imaginarlo, le deseaba mucha suerte al rubio, sabía que tarde o temprano lograría que sus sentimientos llegaran al corazón de Syo, sólo era cosa de tiempo.
De Nagi para Otoya.
"Tú eres raro… Pero si eso le gusta a Eiichi no puedo oponerme… Cabeza de tomate, aunque soy sólo un niño, entiendo que los adultos a veces tienen que unirse… No entiendo si esto de tu relación con nuestro líder sea sólo pasajera, pero creo que no es así… Lo noté ese día cuando lo besaste… Cuando tenga tu edad voy a besar así… En fin, donde quieras que estés cuentas conmigo para patear traseros…"
Nagi Mikado.
Se conmovió tras las palabras de Nagi, aunque este era solo un niño fue capaz de aceptar la situación y darle su apoyo. Debió haber sido muy difícil para el asimilar todo, pero aun así le envió una carta, gesto que apreciaría por siempre.
De Masato a Otoya.
"La juventud siempre es un gran regalo que debemos apreciar, que no te impida el trabajo vivir al máximo tu vida, nunca claudiques en decir lo que sientes y piensas… Tus sentimientos son lo único que posees, valoralos… Pero por favor que sean en un momento indicado, no como Ren. Lo más probable es que te lo haya contado en su carta, pero seguramente quería quedar bien contigo. Pues al inconsciente de Ren se le ocurrió confesar lo nuestro a su hermano en medio de una cena familiar que como podrás saber termino en pelea de hermanos… En fin… Otoya, tú eres muy inteligente y fuerte, nunca lo olvides; y siempre sonríe. Te quiero, pequeño hermano"
Masato Hijirikawa.
-Masato - Susurro con lagrimas en sus ojos. Este siempre sabía que decir y cómo hacerlo. El peliazul fue su primer amigo en la academia junto con Nanami y Shinomiya; sin embargo, siempre vio en él, un hombre al que podía pedir consejo y apoyo cuando lo necesitara. – Yo también te quiero, y a todos -
Limpio sus ojos y continuó con su lectura, este no era momento de ponerse a llorar.
De Kira para Otoya.
"No suelo escribir mucho, tampoco hablar demasiado… pero espero entiendas que lo que estás formando con mi amigo perdure y no olvides que juntos deben superar problemas… Que estés bien."
Kira Sumeragi.
En este momento se detuvo, observó con atención las últimas tres cartas, le pareció extraño que la letra de Tokiya estuviera en aquel sobre azul, sin perder tiempo la tomó y la abrió.
De Tokiya a Otoya.
"Otoya… No entiendo porque todos están molestos aun conmigo, pero creo que eso no es lo importante en este preciso momento. Se que pasamos mucho tiempo juntos y quizás no me di cuenta de que no te valoraba, no te trate como debía y estos días en los que hemos estado separados he llegado a comprender que eres alguien muy especial en mi vida, si alguna vez te dije algo que te lastimó lo siento. Trate de acercarme más a ti desde lo que ocurrió con Otori, él te lastimó y yo me asuste… Sin embargo, creo que ya entiendo que una simple amistad no hace daño, si llegamos a vernos de nuevo trataré de hacer las paces contigo y con Eiichi… Por favor cuídate mucho."
Tokiya Ichinose
-Tokiya… -susurro de manera aliviada la distancia había sanado algunas heridas que se habían abierto. Si el destino le permitía volver a verlo algún día, también se disculparía con él y se sinceraría respecto a su relación con Eiichi, tal vez él no lo acepte, pero ya no quería más malos entendidos con Tokiya.
De Eiiji a Otoya.
"Querido Otoya… Ahora que sé lo que sientes por mi hermano, sólo quiero que sepas que no voy a oponerme, pues si es lo que mi hermano quiere y desea no soy quien para impedirlo… Sin embargo te pido que cuides muy bien de mi Nii-san es una persona muy dulce y sincera, además aunque no lo parezca es muy sensible… Si rompes su corazón … Te buscaré hasta el fin del mundo y… Creo que estoy exagerando, lo siento… Sólo no lo lastimes, sé que hay problemas y de alguna manera quiero ayudarlos, te prometo que pronto estarán juntos y tú y yo hablaremos de cuñado a hermano.
Gracias por amar a mi hermano de la forma en que él lo hace contigo, me has abierto los ojos y me has hecho ver que para el amor no hay edad ni tampoco diferencia sexual que valga… Se fuerte y cuídate mucho."
Eiiji Otori.
El pelirrojo estaba feliz y tranquilo tanto que su sonrisa no cabía en su rostro, prontamente guardo cada carta y se tomó su tiempo para leer la de Eiichi. Se acomodó en su cama y la abrió, tenía un pétalo de rosa adentro y el perfume de su castaño impregnado, la olfateo y susurro: -Eiichi…-
De Eiichi a Otoya…
"No es necesario escribir frases de Neruda ni versos de Bécquer, solo tienes que ver mi corazón, que se muere por verte"
Ojalá también sientas lo mismo que yo. Si leyeses cada verso, cada poema, verías cuánto te echo de menos, cuánto sufro por la falta de tu amor.
No deseo pasar un día más sin ti… Pero hasta que no podamos resolver lo que sucede en tu academia sólo nos quedan las letras… Sinceramente no puedo creer lo mucho que te extraño, lo tanto que te amo y lo que desesperadamente te deseo, aún recuerdo tus labios fundirse con los míos, cierro mis ojos e imagino que estas aquí en mi habitación… Otoya, te escribiré hasta que podamos vernos, gracias a Nanami podremos comunicarnos con el alma.
Debo contarte que los chicos me sorprendieron, pues de ellos salió la idea de escribirte… Yo lo vi como una oportunidad única y la fascinación que me da que ellos acepten lo que siento por ti es intensa. Te cuento que ya lanzamos el disco, lo titulados "Heavens Sky" se está vendiendo bien y cada vez que lo escucho te imagino en mi estudio tocando.
No hay momento en el que yo dejé de pensar en ti… Espero que te haya llegado mi regalo… Como decía la nota es una porción de mi corazón únicamente para ti, cuídalo bien y cuida de mi… Te amo.
Hasta entonces"
Eiichi Otori.
Al leer aquellas últimas letras simplemente se quedó dormido, imagino que estaba con sus amigos todos juntos y con Eiichi.
Esa noche por fin, durmió bien.
Mi querido Otoya ToT! Espero les haya gustado n.n se que está frustrante la situación pero pronto va a mejorarse (espero) bueno espero les haya agradado ¿ me dan su opinión? Se les quiere mucho recueeden que hay un grupo en FB dedicado a estos dos amores se llama:
~ Eiichi x Otoya Love ~
Bien que pasen linda noche o día n.n/
Mil millones de gracias a Wajiwaji quien me ayuda siempre en las ediciones y correcciones n.n estoy aprendiendo mucho de ti manita n.n y a mi angelito por darle la revisión final se les quiere si se me pasó algún error disculpen…
