Hola!

Perdón por la espera sucede que ayer tenía una fiesta de cumpleaños pero ya estamos aquí con el capítulo 5 espero sea de su agrado muajjajaaj!

Gracias por seguir leyéndolo!

Y gracias a Wajiwaji por su valiosa ayuda n.n/

A leer!


Quédate a mi lado.

By:

Aurora la Maga.

"Rompiendo las reglas…"

Era un día soleado y completamente emocionante en Tokio y el estadio estaba a reventar. Los gritos de sus fans eran ensordecedores. La nueva canción era la más renovada sensación en el público que apoyaba a los 7 Ángeles, quienes lograron hacer sentir a su público como nunca antes. Corazones acelerados y emocionados, fueron sorprendidos con ese nuevo ritmo fantástico, alucinante y melódico. Heavens se sentía orgulloso en el escenario, cada miembro se observaba con nuevos brillos en sus ojos, los chicos cantaron sus canciones y compartieron escenario con grupos que apenas nacían. Los chicos dejaron el escenario y se dedicaron a beber agua, limpiar el sudor de sus rostros cansados y sonrojados por la anterior actividad.

- ¿Vieron ese montón de personas? -cuestionaba Nagi emocionado mientras se quitaba la ropa sudada, quedando con su torso desnudo. Al más pequeño del grupo le costaba creer que la popularidad ganada era el doble o más que antes, sin duda su grupo había madurado y cambiado para bien. Apreciaba a sus amigos los cuales igual que él se limpiaban y desvestían para colocarse ropas más cómodas.

-Si… Jamás había visto tanta gente reunida en nuestros conciertos. -expresaba un poco confuso Van y es que a pesar de que sus presentaciones tenían tal aceptación también estaba el tema de Starish se le hacía confuso como actuaban las fans pues un día estaban amando a un grupo y al otro se olvidaban de ellos, así de complicado era el ambiente de la farándula en los idols.

Los demás guardaron silencio, pues al parecer tenían el mismo pensamiento que Kiryuin, aunque ahora estuvieran teniendo un apogeo monumental con su nuevo sencillo, hacia falta algo o más bien hacía falta Starish. Mientras se refrescaban, por la puerta entró su presidente, este vestía los más lujosos trajes y un sombrero que le hacía ver más interesante. Se abrió paso entre los chicos caminaba con el mismo orgullo que un pavo real; en su boca un habano apagado era parte de su vestimenta, una marca personal que decidió como líder de una gran industria y representante de sus chicos.

Raging llego hasta situarse al medio de su grupo sensación y aplaudiendo expuso. - ¡Bien hecho, estamos aplastando a esas estrellitas en las listas de popularidad desde que lanzaron Fumetsu no inferno… Creo que está vez los hemos derrotado.

Ninguno celebró aquello ellos sabían que su victoria les dejaba un mal sabor de boca, no querían vencer sin tener competencia. Mantuvieron silencio, sin embargo, Eiichi fue directo y expreso. -Era lógico que estuviéramos en los tops, Starish se retiró por un tiempo. - Raging lanzó una mirada sorprendida a su hijo.

- ¿Qué estás diciendo? - Cuestiono ante la información entregada por su primogénito. Raging no se molestó en disimular la sorpresa en su rostro.

- ¿Acaso no te has enterado? Esta en todas las redes sociales… -Se burlaba el mayor de sus hijos, la falta de interés de su padre por usar las redes sociales a veces lo colocaba en situaciones un tanto vergonzosas. Eiichi decidió ser directo nuevamente y explico a su padre. -Shining los separó y se supone que Otoya haría su debut como solista, pero ya pasaron dos meses y no ha surgido nada de la agencia Shining.

El mayor ahí presente estaba impresionado, sin habla alguna. Estaba al tanto de la farándula, pero siempre se saltaba todo tema de Starish y; lo que tuviera que ver con ellos y la empresa Shining. No quería saber nada de su principal competencia por esa razón no conocía la noticia.

-Es una victoria sin fundamentos. -expresó cabizbajo Shion tomando valor para hablar al de barba el cual tras sus gafas negras observaba con sorpresa al chico de cabellos con destellos platinados.

-No es victoria, si un contrincante se rinde. -renegó Yamato, mientras se colocaba ropa nueva y fresca.

Ya listo el grupo y dado a que Raging no dijo nada, decidieron partir hasta su elegante camioneta mientras que el mayor y sus hijos se mantuvieron en el lugar. Eiiji podía percibir que había tensión en el ambiente a veces no entendía por que su padre y su hermano tenían tantos roces, desde que falleció su madre, Raging cambio con Eiichi y decidió ser más severo con él que con su persona, ante esto el más joven de los Otori enseguida susurro. -Iré con los chicos.

Finalmente solos, el del sombrero noto que su hijo guardaba sus pertenencias de manera lenta y desanimada, dio unos cuantos pasos acercándose a Eiichi hasta estar a su lado. Se sacó el sombrero mostrando sus cabellos castaños y luego se retiró las gafas para ver a su hijo mayor al cual cuestiono. - ¿Qué está pasando?

-Nada. -respondió de manera apagada tanto que el hombre elevó una de sus cejas y susurro.

- ¿Nada? Eiichi si me dices que nada está pasando, es por qué algo ocurre. ¿Qué sucede? -cuestionó severo. Odiaba que Eiichi fuera tan independiente, ese muchacho se controlaba a si mismo y a penas seguía sus mandatos, no obstante, había logrado guiarlo por el sendero que deseaba o más bien le obligó a ir por aquel camino; ahí estaba su primogénito, su heredero, el pequeño cuyo destino sello desde que nació. Lo bautizó como su objeto de venganza.

Eiichi conocía a su padre y sabia que de él no podía recibir una palabra de aliento, jamás lo hizo ¿Por qué ahora se preocuparía por lo que sufría? Por esa razón no se molestó en disimular su enojo al hablar. – Raging, no vengas con tus repentinos deseos de ser padre. No somos tus hijos desde que mamá murió, nos aclaraste que solo somos objetos y nos utilizas a tu conveniencia. -Raging chasqueo la lengua y grito.

- ¿¡De nuevo con ese pensamiento de querer ser piloto de formula!?-renegaba a los deseos truncados de su hijo, al cual obligó a internarse en la música. Forzándolo a amarla de una forma un poco codiciosa y altanera.

-No voy a responderte más, hemos terminado con este compromiso y lo único que deseo es ir a descansar. - Expreso cabizbajo, sin mirarle a los ojos de manera apresurada aquel hombre detuvo a su hijo del brazo Eiichi le observo severo mientras que el mayor exponía.

-Quizás no sea un buen padre… Pero te conozco y este no eres tú… ¿Eiichi que te pasa?

-…- Se liberó y fue directamente a la salida, el mayor de los hermanos al pasar el marco de la puerta sintió que todo se derrumbó en su interior. De verdad quería decirle a su padre que estaba desecho pues han pasado dos meses y medio en los que no había podido ver a Otoya. Pero obviamente ese sería un terrible error no podía confiarle algo tan importante a Otori Raging ese hombre si algún día se daba cuenta de los gustos que tenía seguro lo echaría a patadas de su casa o quizás más. Le dolía no tener a nadie con quien charlar de cómo se sentía en todo este tiempo lejos de Ittoki. Las cartas apenas y llegaban a sus manos por parte del pelirrojo, la razón era que Haruka no ha logrado encontrarse con ellos.

Eiichi caminaba en dirección al estacionamiento mientras observaba su celular y apreciaba las fotografías en Internet de el pelirrojo. Se culpó por nunca tomarse una con él, el espíritu de Eiichi estaba decaído releer cartas ya no llenaban su triste y necesitado corazón.

Entró a la camioneta y sin decir palabra se dedicó a dormir camino a casa, los demás le observaron de manera preocupada. Nagi quien era el más pequeño susurro a los demás.

-Nunca lo había visto así … Esta sufriendo…

-Nunca pensé que Eiichi le quisiera tanto. Es decir, pensé que se le pasaría y ya.

-Yamato… Eiichi es apasionado y no se le va a olvidar tan sencillamente. -respondía Kira a los abruptos comentarios de Hyuuga.

-Mi Nii-san… Esta triste.

-Debemos hacer algo, hoy lo note muy apagado en el concierto.

-Van tiene razón… La estrella que ilumina su talento se ha apagado… Sólo él sabe lo que sufre su corazón.

Los 6 chicos suspiraron hondamente sin poder dar solución al problema de su líder. ¿Cómo ayudarlo? Era verdaderamente desesperante la situación de su amigo y hermano, pero no podían hacer mucho, si ni siquiera Eiichi podía acercarse a su pelirrojo menos lo harían ellos.

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*8*8*8*8*8*8*8*

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En la academia….

Haruka y Otoya se encontraban en la terraza, el joven de cabellos rojos no dejaba de ver hacia la nada, la joven chica suspiraba y observaba su cuaderno de partituras en el cual desde hace como una semana no se había escrito nada ¿Y cómo hacerlo? Si su amigo parecía un canario encerrado en una jaula solitaria. No tenía a Cecil y a los demás. Tampoco a Eiichi, ni sus nuevas cartas.

Y el trabajo que lo llevaba de un lado a otro lo hizo por fin ceder, cayendo en el estrés y depresión, Shining podía verlo desde su oficina en cada momento en el que Otoya regresaba de un evento. La situación se estaba saliendo de sus manos.

Haruka podía percibir el estado depresivo de su amigo, incluso ella se identifico con él. Se imagino como seria que la separasen de Cecil y eso le hizo doler el corazón tanto que no sabía que hacer o decir estaba desesperada y destruida… No parecía servir para nada, con pena y voz suave expreso. -Ittoki-kun lamento no poder enviar tus cartas...

- ¡Ah! -salió de su trance observando a su amiga la cual tenía los orbes un poco vidriosos Otoya enseguida se preocupó sin querer estaba hundiendo en su miseria a Nanami, para darle tranquilidad el negó con las manos deprisa y se rasco la cabeza exponiendo. - ¡Descuida! -dio una linda y forzada sonrisa y agrego. -Era peligroso para ti y para él… Dios no quiera que Shining las encuentre y las lea.

- No, eso sería terrible. -expuso la joven de cabellos naranjas, volviendo a deprimirse era un callejón sin salida ¿Qué hacer para ayudar a su amigo?

El silencio volvió a reinar. "Esto no es bueno estoy haciendo sentir miserable a Nanami, ella me ha ayudado mucho y de seguro debe sentirse frustrada… ¡Oh Nanami! Como quisiera que supieras que has hecho tanto por mí." pensó con calma Ittoki, sus orbes rubíes observaban el piso. Aquel silencio los estaba incomodando a ambos, no obstante, después de un rato Ittoki lo medito mejor y rápidamente rompió el hielo exponiendo. - Nanami… ¿Has sabido algo de Ren y los demás?

Haruka elevó su mirada para observar el rostro cabizbajo de Ittoki. La chica comprendió que aun en su tristeza Otoya luchaba para que ella no se sintiera mal, era un excelente amigo alguien muy especial, el cual se preocupaba por los demás. Ittoki era un chico que no merecía tanto castigo, la joven aún con el corazón adolorido respondió. -Si…. Siguen en Kioto…-Expuso con calma ella sabía que Otoya quería ir con ellos estar a su lado y disfrutar de la compañía de sus queridos hermanos, sin embargo, ese hombre en la dirección de la Academia había cortado sus alas. Nanami entonces agregó de manera suave. - La grabación se atraso y aún están en ello.

-Oh…. Ya veo. -Haruka estaba triste no sabía que hacer con la situación, ¿Cómo podía ayudar a Ittoki? ¿Cómo? Luego de un rato ella se puso en pie de su silla pensando que ya no podía verlo sufrir más, ante esto Nanami decidió tomar una decisión, daría lo que fuera por ayudarlo, la joven se la pensó un poco y susurro. -Esto ya es suficiente.

- ¿Nanami? -cuestionó Ittoki al ver de pie la joven aunque estaba decidida, no parecía tener la fuerza de enfrentar a Shining su rostro dulce y su esa expresión inocente era incapaz de siquiera atemorizar a un ratón, sin embargo, ella saco pecho y expuso.

-Voy a hablar con Shining. - Dio unos cuantos pasos hasta que Otoya de prisa la detuvo.

-No, por favor no hagas nada.

-Pero Ittoki-Kun, no puedes estar más tiempo así, te hará daño. -respondió a los ruegos del pelirrojo el cual negaba y agregaba con la mirada puesta en su amiga.

-Nanami eres mi única amiga, a la única que puedo ver y no quiero que me quiten el privilegio de que aún estés conmigo. -La joven al escuchar aquella realidad inicio a llorar.

-Pero esto no está bien… ¿Por qué te separó de todos? -Aunque tratara de entender no podía asimilarlo, Shining tenía una forma muy misteriosa de actuar, pero está vez se había pasado ¿Con qué derecho él hacía esto con Otoya? Se preguntaba la joven.

Nanami noto como Otoya suspiraba hondo y juntaba sus hombros exponiendo con tristeza, pero terrible certeza. -Sabes me lo he estado pensando y creó saber por qué.

La muchacha lo observó a los ojos y entonces limpiando sus lágrimas cuestiono. - ¿Por qué?

-Creo que el director ya lo sabe.

Haruka se puso pálida elevó sus manos y las colocó sobre su pecho exponiendo realmente preocupada y de manera suave, como si evitara que alguien más pudiera escucharla- ¿Lo de Eiichi y tú?

Otoya asintió- Estoy seguro de eso y sabes… Creo que ya estoy listo para enfrentarlo.

-Ittoki-kun… ¿Enfrentaras a Shining, pero que le dirás? - la joven estaba asustada, sin embargo, se sentía orgullosa de que su amigo tuviera ese temple y decisión.

-Le seré honesto le diré que… No pienso seguir encerrado más tiempo… Pero ahora que lo pienso si lo sabe debió expulsarme no entiendo por qué me tiene aquí como secuestrado.

-Esa es una gran pregunta… Pero, Ittoki-kun ya pensaste en que pasará si te expulsan.

Para Otoya no había respuesta a eso, Nanami sabía que Ittoki amaba la música y el pelirrojo aceptaba que había luchado duro por estar en aquella academia a demás de lo importante que eran sus amigos y la misma Nanami, sin embargo, el llego a una solución exponiendo con suavidad. -Entonces dejaré esta Academia y trataré de ver por mi cuenta. - la peli naranja abrazo a su amigo y susurro.

- Si algo pasa puedes ir a casa de mi abuela ella podrá darte un lugar. -recomendó al tiempo que le dio fuerzas y agrego. -Yo, te ayudare, estaré a tu lado siempre te lo prometo.

-Gracias Nanami. - dijo ya estaba listo para enfrentar a Saotome no obstante la joven chica le detuvo y dijo. - Espera Ittoki-kun… Iré contigo.

-Es todo lo que puedo resistir. -Dijo el joven chico quien aprisa se encaminó por toda la habitación y fue a la puerta decidido la toco para que el guardia abriera; sin embargo, al abrirse esta el pelirrojo escucho.

- ¡Otoyan!

- ¡Re-Reiji-senpai!

- ¡Hello! - Observó al fondo de la habitación y grito emocionado. - ¡Hello my girl! -acercándose a la joven a la cual atrapó y giró como una bailarina mientras que a la habitación se aparecía Ranmaru.

-Ya es en serio Reiji deja de hablar de esa forma unas semanas en Estados Unidos y ya te crees estadunidense.

Ambos chicos escucharon hablar a Kurosaki y sonrieron, Otoya se unió a Kotobuki el cual le abrazo y susurro.

-Oye Otoyan, ¿Tú me puedes ayudar?

-Ah… claro Reiji-senpai.

-Puedes explicarme ¿Que está pasando? No he visto nada de Starish desde el triple S, sucede algo… ¿Y en donde están todos? -expreso inquieto a su lado Kurosaki se cruzaba de brazos, a pesar del entrecejo del roquero estaba preocupado por la desaparición de aquel grupo por lo tanto agregó a las palabras de su castaño compañero explicando.

-Entramos a la Academia y después de hablar con el personal de vigilancia nos dijeron que tú estabas aquí. -Expresaba Ranmaru de manera severa. - ¿En dónde están Ren y los otros? -cuestionó directo y dedicando una mirada sospechosa.

-Pues…-Otoya trato de generar una explicación a sus senpais, no obstante, él, tampoco sabía que pasaba, sólo conocía las locas ideas que se le habían metido en la cabeza a Saotome y que sus amigos estaban fuera de la ciudad.

-Los demás están en la filmación de una película… Mister Kurosaki. -se dejó escuchar la voz de Shining el cual al ver sus cámaras y de tener anuncios de su grupo de vigilancia se movió deprisa a esa ala para entrar por la puerta y colocarse tras de Ittoki de manera furtiva.

Otoya al escuchar aquella voz grave y profunda se asustó. Shining el cual entró a la habitación, ese hombre tenía algo que hacía sentir miedo. Haruka inicio a temblar pues atrás vez de los días ella se dio cuenta que aquel director había cambiado de tal forma que no había ni una pizca del viejo Shining.

-Kotobuki… Kurosaki, han regresado creí que se tomarían más tiempo en sus vacaciones. -Expreso de manera grave y severa causando que Otoya se moviera despacio para situarse tras de Reiji como un cordero asustado, Kotobuki y Kurosaki notaron aquello el primero enseguida expuso.

-Bueno, nos dio curiosidad de saber que hacían los chicos jajajaja...-Sonreia el castaño el cual tomó la mano del pelirrojo y se movió con Otoya y dijo. -Ven, Otoyan… Ya que todos están fuera vamos a divertirnos.

Pasaron al lado de Shining quien de prisa tomó a Ittoki de uno de sus brazos y le impidió salir de la habitación ante la mirada sorprendida del de mirada gris el cual cuestiono.

-Eh… ¿Shining…? ¿Acaso Otoyan está ocupado?

-Solo… un poco. -respondió observando al pelirrojo. - ¿No es verdad Mister Ittoki?

Otoya observaba a su senpai y luego la furiosa mano de Saotome sujetando su brazo, era ahora o nunca que debía de negarse y romper las reglas, sus miedos se rompieron y decidió revelarse. - No es cierto, no tengo nada que hacer. -respondió el pelirrojo, molesto observando a Saotome con una expresión la cual hizo sorprender por un momento a Shining el cual no pudo decir nada.

-Entonces estas libre vamos te llevaré a dar una vuelta.

Shining con dificultad lo libero, en tanto Ranamaru les seguía y Haruka también. Saotome quedó a solas en aquella habitación la cual admiro con mucha atención, se dirigió hasta el espejo en el que estaba una caja de madera, abrió con calma y no encontró más que lápiz y algunos sobres luego observó los libros que tenía Otoya en la mesa de noche. Se sentó en la cama para leerlos en sus manos.

Mientras pasaba las páginas, de una de estas cayó una fotografía en sus piernas, con mucha sorpresa se dio cuenta que era un campo de girasoles sus párpados se agradaron al ver aquel retrato, los recuerdos estaban regresando frescos a su memoria.

-Himawari…-susurro…

Luego de la muerte de Kotomi ordenó a su hermana Himawari Saotome que llegase a casa en donde Otoya se encontraba. Ambos estaban afuera de aquel hogar. -Mitsuo… ¿Pero que me estás pidiendo?

-Cuídalo, yo no puedo hacerlo. -expreso el peli caoba a su hermana de cabellos pelirrojos. -Te ayudare en los gastos pondré una pensión a tu nombre y no te faltara nada...

- ¿Cómo puedes abandonar a tu sangre? - Saotome no dijo más nada sólo observo a lo lejos a Otoya que estaba demasiado pequeño para recordar que él estuvo ahí. Con tristeza que no demostró observo como Himawari ya estaba a su lado extendiendo sus brazos y acunándolo en su pecho mientras acariciaba sus cabellos y desde ese momento ella decidió cuidarle con tanto amor. Un amor incondicional y sin reparos en cuanto él sólo pudo expresar.

-Gracias… Himawari. -abandono el lugar dando un último suspiro…

Se culpaba a si mismo por haber actuado de aquella manera tan cobarde, pero, en ese momento él realmente estaba asustado. - Nadie puede juzgarme… Solo era un chico cuando eso sucedió… Nadie puede estar preparado para eso además… Mi carrera estaba apenas iniciando.

Apretó sus puños y decidió seguir con su protección hacia su hijo ilegitimo.

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*8*8*8*8*8*8*8*

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Ya estaban llegando a la puerta cuando personal de vigilancia recibió por su radio que no dejarán salir a Otoya, Shining no deseaba que su hijo saliera, era lo único de su pasado que tenía para reivindicarse, sin embargo, no se daba cuenta que eso no lo llevaría a nada y que estaba cometiendo una equivocación monumental, aunque deseaba impedir aquello, Reiji oyó a los guardias y fue más rápido que ellos, por lo que enseguida dijo a Haruka y a Otoya.

-Apresúrense entren al auto.

Los dos se metieron al pequeño Volkswagen mientras que Ranmaru cerraba la puerta de la academia, en las narices de aquel personal y se unía a Kotobuki ambos entraron y se fueron raspando llanta. Ya estando lejos de la Academia el joven de mirada gris expuso.

-No me lo tomen a mal, pero sentí un ambiente super pesado en la academia… ¿Por qué te tienen aislado Otoyan, que hiciste? -Estaba seguro de que algo sucedía definitivamente cuestiones bastante difíciles estaban pasando ambos chicos, sin embargo, antes de confirmarlo Kurosaki hablo.

- No seas entrometido… -Regaño Kurosaki observando al joven por el retrovisor. -si no deseas contarlo no hay problema por lo pronto, ¿A dónde quieren ir? -cuestiono Kurosaki.

- Tranquilo, Ran-chan… sólo bromeó, sé que algo pasa, pero esperaremos a que nos lo digan… y entonces ¿A dónde?

Ambos chicos se observaron. Haruka tomó la mano de Otoya para darle tranquilidad ya estaban a salvo y con personas confiables, sin embargo, para Otoya nada causaba emoción. -Pues… no lo sé. -expuso Otoya de manera apagada, Haruka enseguida expuso de manera suave.

-Tengo una petición…

- ¿Nanami…? -cuestionó Otoya observándole de manera preocupada, temía que ella dijera algo que lo comprometiera, ya que una cosa era que ella lo supiera a que sus senpais se enterasen, pues no sabía si ellos lograrían entender.

- ¿Kurosaki-san puedo usar su celular?

El peli plata asintió mientras que Otoya le observaba de manera triste y la joven exponía. - Por favor necesito que nos lleven a la costa.

-De acuerdo.

El pequeño auto se sometió a la transitada vía de acceso que los llevaría a la costa….

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*8*8*8*8*8*8*8*

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En tanto en Raging Entertainment…

Eiichi aún leía las respuestas de Otoya, podía sentir el aroma de su perfume aún impreso en aquel papel, acariciaba las letras con verdadera nostalgia. Su habitación estaba con la luz tenue, a oscuras el ambiente era deprimente, Otori se preguntaba como en muchas ocasiones ¿Por qué se sentía así de desanimado? Pero luego de tanto analizarlo el comprendió que todo se lo debía a ese amor, esa devoción que nació en su pecho. Podía decirse que había encontrado una verdadera razón para seguir adelante, siempre trato de sobrellevar el dolor de la pérdida de su madre y cubrir el espacio vacío que Ragining generó en su corazón… Su hermano y sus carreras, además de aprender a amar la música fueron los elementos esenciales para que Eiichi continuará adelante.

Sobre la mesa de noche junto a su cama su iPhone vibró un email había llegado a su correo el cual abrió y de manera sorprendida expuso. - ¿Haruka?

Sus manos se movieron con calma mientras desbloqueaba su iphone y sus orbes leían lo que la joven había puesto en aquel correo y en cuanto termino de leerlo, expuso sorprendido y animado. - ¡Otoya está en la costa! -el palpito en su corazón fue tremendo sus ojos cogieron ese brillo tan único y enamorado que le hizo extasiarse, después de tanto tiempo en su pecho se hacía una fiesta. Salió de su cama, aquel lecho que lo deprimida fue abandonado. Estallaba de alegría pues finalmente lo vería, la razón por la que cantaba jamás se hizo tan clara, Otoya Ittoki era la otra mitad de su alma y de su corazón. Al constatarse que su corazón daba tumbos acelerados el concluyó que no había duda lo amaba como nunca. Se cambio rápido y decidió salir de su habitación de manera apresurada.

Eiiji lo vio partir enseguida, se preguntó que era tan urgente que dejó el lugar con suma prisa.

Eiichi en el parqueo del edificio subía a su auto y lo prendía de manera acelerada salió y tomó el camino que daba a la costa.

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*8*8*8*8*8*8*8*

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Ya estaban a la orilla de la playa, el cielo estaba lleno de nubes y el sol bajaba lentamente demostrando como el atardecer estaba a punto de morir, Kotobuki y Haruka se encontraban sentados en una banca. El castaño bebía de una lata de refresco y observaban a Otoya el cual estaba alejado de los tres, sentado sobre la arena; a un costado Ranmaru quien estaba echado sobre una banca.

Otoya observaba las olas ir y venir libres, les tenía envidia. Eran libres de acariciar la arena y fundirse en la inmensidad del océano, la húmeda sensación que se adherida en su piel le hizo estremecer su cuerpo. Elevó sus orbes rubíes para ver como el ocaso moría y la costa quedaba en un suave color celeste rosa. Deseaba que Eiichi estuviera a su lado aquel momento causo que su cuerpo se estremeciera en sólo pensar en él, cerró sus ojos y deseo imaginar que estaban solos ahí con sus pies hundidos en la arena y dedicándose besos mientras el cielo era su confidente con aquellos matices de colores pastel.

- ¿Qué hacemos aquí Haruka?

-Solo relajarse… para Ittoki-kun estos días han sido duros y estresantes…. Debemos aguardar.

- ¿Aguardar?

Kurosaki se había quedado dormido hasta que escucharon el sonido de un auto aparcarse al lado del pequeño escarabajo, Kotobuki observó hacia a tras en la zona de parqueo y luego al frente, el viento azotaba con terrible fuerza, Otoya aún estaba sentado en la arena abrazándose a si mismo, deseaba una y otra vez ver a Eiichi, pero no podía pedirle a sus senpai que lo llevarán a Raging Entertainment.

Luego de unos minutos decidió ponerse en pie, tomo aliento le hacia daño soñar, aunque no costaba nada dolía. Fue entonces que se preparo para incorporarse y se puso en pie ya era hora de volver, pensó expresando. -Kotobuki-san… creo que…- en cuanto se puso en pie y se dio la vuelta a su frente estaba él, Otoya se silenció lo admiraba como si se tratase de un fantasma, pero sus orbes rubíes observaron aquel cabello que bailaba con el viento, su chaqueta de tiro largo gris se movía furiosamente. Aquellos orbes violetas lo miraban con amor y pasión Ittoki pronto susurro. -E…Eiichi.

Al decir su nombre su garganta se cerró, inicio a temblar en cuanto el otro se acercó unos pasos más mientras se encontraba con su pelirrojo a quien le llamaba por su nombre. Otoya al oír su nombre el no pudo más y colapso, Haruka quien observaba desde la banqueta se asustó y de prisa en conjunto de Reiji llegaron a ambos, Eiichi tomó a Otoya en brazos y le llevó a una banca mientras susurraba. -Se desmayo…

- Creo que fue una gran impresión no esperaba verte. -expreso Nanami.

- Un segundo… ¿Por qué Otoya se puso así? ¿Y tú que haces aquí chico?

-Ire a traer un refresco. -expreso Ranmaru.

-Te acompañamos Kurosaki-san. -Haruka tomó el brazo de Kotobuki el cual no quería moverse sin antes asegurarse que Otoya estuviera bien, no obstante, el rostro y la expresión de Haruka le hicieron entender que su amigo estaba en buenas manos.

Finalmente solos Eiichi acariciaba su rostro con cuidado y apartaba los pequeños flecos rojos mientras susurraba. - Cuanto desee este momento, espero que estés bien.

Observo hacia donde Haruka y los dos miembros de Quartet Night se habían ido y al estos estar lejos él se aventuró a agacharse y besar aquellos labios, podía sentir el suave terciopelo de los labios masculinos de Ittoki. Se aventuró a susurrar su nombre entre estos y suavemente acariciar su rostro con su mano, en cuanto sus orbes violetas lo observaban con decisión además de preocupación; Otoya despertó y como si se tratara de uno de sus tantos sueño le abrazo por el cuello mientras le observaba de manera ilusionada y exponía.

- ¿Eres real? ¿En verdad estas a mi lado o sigo desmayado?

-Soy tan real, como lo que siento por ti.

Ayudado por Otori se acomodó en la banca le observó de manera emotiva y Eiichi cuestiono. - ¿Qué pasa?

-Te grabo en mi memoria.

Eiichi Dibujo una pequeña sonrisa de manera que Otoya se sonrojo, enseguida el de gafas sacó su iPhone y susurro. - ¿Podemos sacarnos una foto mientras nos besamos?

-No tienes por qué pedirlo.

Se sacaron fotos hasta el cansancio, mientras que Haruka, Reiji y Ranmaru se encontraban perdiendo tiempo. Nanami les había pedido una bebida que solo se podía encontrar en tiendas más alejadas de donde habían dejado a los dos chicos. Aún caminando Ranmaru expuso curioso.

-Creo que tú nos estas entreteniendo.

-Cierto Haru-chan… ¿Qué está pasando?

-No pasa nada…

- No nos mientas. -dijo Reiji- Puedes confiar en nosotros. -el castaño dibujo una sonrisa y enseguida la chica junto sus manos en su pecho se detuvo y cuestionó directa.

- ¿Juran que no dirán nada?

-Si.

La jovencita pronto explicó lo que ocurría, en el instante en que terminó de explicar todo noto a Ranmaru cruzado de brazos y molesto, en tanto Reiji tenía un rostro espantado, la chica había contado la relación de Eiichi y Otoya además de las sospechas de que Saotome lo sabia, incluso confeso el aislamiento que le había impuesto al pobre chico.

-Vaya…

-Así que eso era.

- La juventud es tan intensa.

-Hablas como si estuvieras viejo sólo somos unos años mayores no exageres.

-Cierto Ranran… Pero es que estoy impresionado, nunca creí que ellos dos… Vaya.

Haruka suspiró y susurro. -Se que es diferente, pero de algún modo siento que no es malo… Ambos parecen quererse mucho.

-Y Saotome los está separando. -expuso el platinado de mirada bicolor. - Eso no está bien…

- Bueno al menos se vieron.

-Gracias por ayudarnos, esta separación ha afectado a Otoya que me preocupa y yo no soy capaz de hacer nada por él en un momento tan difícil. Pero ustedes nos han ayudado ¡Gracias! Kotobuki-san, Kurosaki-san- hizo reverencia la joven tras esto por fin decidieron regresar.

En cuanto Otoya y Eiichi, observaban las estrellas Otori había abrazado al pelirrojo quien había buscado un espacio en el pecho del de gafas acariciaba aquel collar y juntaba los dos trozos de corazón dibujando una sonrisa enseguida elevó su rostro y beso al castaño a quien dijo. -Eiichi esto no lo voy a olvidar… Te quiero mucho.

-Lo sé y yo cada vez que vea la playa recordaré tu nombre y tus labios.

-Alla vienen ellos… creo que es mejor que regrese a la Academia…

-Hablando de eso Otoya. - expuso sometiendo su mano a su bolsillo y liberando de este un pequeño celular. -Se que te quitaron tu iPhone este no es un teléfono elegante es algo pequeño para que no sea descubierto por aquí nos comunicaremos… ¿Crees poder ocultarlo?

-Si… No podría resistir más tiempo sin saber de ti

-Entonces esperaré tu llamada cuando puedas.

Se separaron con cuidado y entonces se pusieron en pie, el pelirrojo expuso -Kotobuki-senpai perdón creo que perdí el equilibrio un poco.

-Ah~~~Otoyan, está bien.

Respondió mientras observaba al chico de gafas el cual no dejaba de ver al pelirrojo, Ranamru se aclaro la garganta y le golpeó con el codo para que dejará de ver a Eiichi este en cambio exponía preocupado.

-Fue un placer verlos, pero debo regresar y tú también Otoya. -dirigió su mirada a Haruka y expreso. -Gracias… Por avisarme que Otoya estaba aquí, finalmente pude devolverle lo que…

-No eres bueno mintiendo. -expuso Kurosaki cruzándose de brazos y observándole con enfado.

-Ah… creo que mejor me voy. - Expuso Otori no quería causar problemas a su chico menos con Quartet Night.

Kotobuki dio un golpe a la cabeza del roquero enseguida corto el paso de Otori y expuso contento. - ¡Oye Eii-chan! ¡Me preguntaba… aun la noche es joven podemos ir a comer o algún otro lugar ¿Qué te parece?

El rostro de Otoya fue apreciado por aquellos orbes violetas las cuales notaron que el pelirrojo no deseaba que Otori se fuera o si quiera pensar en regresar, la expectación se generó y enseguida el chico de las gafas respondió. - Al venir hacia acá me di cuenta de que hay una feria en el muelle… ¿Les gustaría que fuéramos ahí?

- ¡Esa es una gran idea Eii-chan!

-Humg….-se acomodada las gafas y exponía. -Kotobuki-san… - estaba a punto de reclamar, sin embargo, no pudo terminar de decir nada cuando ya el castaño de mirada gris le echaba el brazo en el hombro y caminaba con el diciendo.

- ¡Vamos, vamos!

Ranmaru les observó mientras que Haruka y Otoya pasaban a su lado el sólo suspiraba en tanto Kotobuki llegaba a aquel auto y gritaba exagerado.

- ¡Oh my god! ¡No puede ser este es un modelo asombroso Eii-chan!

- ¿Le gusta?

- Me encanta… -exponía acariciando la pintura roja y agregando emocionado. -Siempre quise uno de estos, pero convertible.

-Usted parece saber de autos.

-Yo difiero, si supiera algo no se hubiera comprado esta carcacha. -Expresaba Kurosaki a lo que el ojigris soltaba a reír y susurraba.

-No te burles de mi querido y amoroso auto, ya no hay de estos.

-Cierto es una reliquia… como su dueño-inquirió Kurosaki, Haruka y Otoya soltaron a reir mientras que Kotobuki gruñía y frente a ambos Eiichi soltaba a reír.

-Una reliquia… Jajajajaja.-rieron de manera tranquila para Otoya verlo contento era un hermoso regalo.

El ambiente se volvió ameno, dejo de ser estresante y tenso, finalmente Otoya y su querido castaño subieron a su auto y Haruka con la pareja de senpais fueron en el pequeño Volkswagen. Otori los guió hasta llegar a los parqueos que estaban a un costado del festival, se reunieron e iniciaron a caminar entre el público. Mientras caminaban la gente los observaba parecía que no había nadie que no pudiese reconocerlos, sin hacer mucho caso a los que hablaban de ellos decidieron pasar una noche de diversión.

Otoya animado corrió hasta la entrada y les llamo.

- ¡Rápido!

Entre tantos juegos se confundieron por fin con la multitud, la primera parada fue al concurso de tiro al blanco, Kotobuki animaba a Haruka la cual había fallado en todos los tiros, Reiji intento mostrarle como hacerlo, pero la joven se quedó sin agua en la pistola que les habían otorgado para llenar un globo y al disparar y el que exploraba primero, ganaba el premio.

Ranmaru estaba ganando, Otoya rápidamente también perdió mientras que Eiichi estaba ganando. - ¡Vamos Eiichi!

- ¡Ranran! Tu puedes.

Después de una gran contienda ambos quedaron empatados y el premio fue un peluche en forma de banana, Eiichi obsequio el premio a Haruka y tomó la mano de su pelirrojo para adentrarse más en los juegos, perdiéndose entre la multitud y sus amigos les dejaron ir por su propio camino sugiriendo que tenían hambre y fueron a comer algo en tanto aquellos dos enamorados…

- ¿Cuántos?

-Solo dos…

Expuso el de gafas al operador de el juego mecánico en el que se disponían a subir, entraron ambos a la rueda de la fortuna en donde por fin lograron tener paz y privacidad, sin embargo, cierto pelirrojo estaba observando como la pequeña cabina se elevaba lentamente… Se encontraba sentado al frente de Otori el cual observó todo el paisaje, las luces eran impresionantes y la gente se veía tan pequeña.

-Es una linda vista… Como la del restaurante ¿Lo recuerdas Otoya? - el mencionado estaba temblando con los ojos cerrados, una cosa era estar en un edificio seguro, que en un pequeño compartimiento que se movía con la simple brisa del viento y tal parecía la vida le jugaba mal, pues el aparato se detuvo justo estando en lo más alto y al hacerlo Otoya casi cae de la banca si no fuera por Eiichi quien le abrazo y susurro. - ¿Estas bien?

-Quiero bajar.

Rápidamente por los alto parlantes que brindaba música a las cabinas se escucho.

"tenemos un pequeño problema mecánico en dos minutos continuaremos con el descenso"

-Oh cielos... tomará un poco de tiempo.

-No lo entiendes, quiero bajar. -expuso asustado y agitado.

Eiichi tomó su rostro y susurro. -Tranquilo… Yo estoy aquí… Dime que sucede.

-Le tengo miedo a las alturas, Eiichi. -El mencionado noto como él se abrazaba a si mismo y temblaba. Otoya con mucha calma y voz ronca explico. -Mi… Mi madre murió en un accidente aéreo no me gustan las alturas por eso… Por favor quiero bajar. - el de gafas no sabía qué hacer, no obstante, pensaba descubrió que la vestimenta de su pelirrojo era nada más una camiseta de color negro y un pantalón blanco no traía su chaqueta y el viento estaba helado, decidió darle calma y mientras se quitaba la chaqueta expresaba.

-Cariño no tengas miedo… Yo estoy aquí, te protegere y te cobijarse cuando sientas frio. -le abrazo luego de colocarle la chaqueta sobre sus hombros. Busco su rostro lo tomo entre sus manos y observándole a los ojos susurro.-Olvídate de todo a tu alrededor, mira mis ojos y siente mi amor.-Otoya fue calmándose aquellas palabras parecían una canción de cuna que le hizo relajarse; cerró sus ojos y entonces fue besado por aquellos labios suaves y masculinos estaba completamente enamorado que el miedo fue menguando, se acomodó en aquel amplio pecho y con mucha calma percibió que de nuevo aquella rueda bajaba despacio mientras tomaba valor y abría sus ojos observando las luces de la ciudad la costa y a las personas.-Todo va a estar bien.

-Eiichi…-expreso superando un poco su terror, se dedicó a disfrutar el momento y con mucha calma confeso. -Es bello aquí arriba, no quiero que esto acabe.

-Lamentablemente ya estamos bajando y debemos seguir.

Otoya se separó y más tranquilo ofreció de regreso aquella chaqueta Eiichi negó y expresó. -Deseo que te de calor.

Ittoki podía sentir el perfume de Eiichi, el cual sólo llevaba puesta una camisa de manga tres cuartos de color negro y el collar colgaba sobre esta desde su cuello. Bajaron y fueron a buscar a los otros pues ya el clima estaba molesto, de la nada aparecieron fotógrafos para seguirlos y tomar fotos de ellos. Finalmente se reunieron y mientras caminaban uno de ellos habló diciendo.

-Ittoki-san, es verdad que su carrera esta en picada y fue por su culpa que Starish se disolvió.

- ¿Usted es el culpable que Starish este separado?

- ¿Tiene alguna relación con Raging Entertainment?

-Piensa cambiarse de agencia….

Reiji tomó al pelirrojo y a la chica mientras que Kurosaki y Otori les abrían el paso y se encaminaba hasta el auto en donde felizmente ellos desaparecieron de aquel tumulto de paparazzi.

Habían decidido ir a un mirador ahí observaron los fuegos artificiales de aquel festival mientras lo hacían, Eiichi aprovechó para llevar a Otoya a un rincón y susurrar en su oído. -Quisiera que nuestro momento juntos fuera más largo y provechoso, pero sólo puedo conformarme con esto…

-Eiichi… espero que pueda volver a verte pronto, te extraño cada día. – el castaño tomo su mano y la beso al tiempo que le decía a su pelirrojo.

-Sabes en donde encontrarme… Llámame cuando puedas. -El asintió y regresó su chaqueta mientras susurraba.

-Gracias por esta noche.

-Cuídate mucho. Despídeme de ellos.

-Si…-sin dar más explicaciones fue hasta su auto, sacó sus llaves, pero no contó con que Otoya lo seguiría y le giraria dedicándole un beso necesitado y apasionado, Eiichi entró a su auto aún besando a su chico mientras presionaba la palanca que hizo el asiento hasta atrás, dejo caer el respaldo y Otoya quedó sobre su cuerpo. Aquellos labios devoraban los suyos mientras que las traviesas manos de Ittoki le quitaban las gafas y las lanzaba al asiento del copiloto. Las manos de Otoya se entrelazaban en aquellos cabellos mientras expresaba entre besos.

-Eiichi… No sé qué me has hecho, pero desde que te bese la primera vez siento algo en mi cuerpo y…

-Yo también lo siento, pero no quiero causarte problemas.

- Se lo que hago, pero… ¿Tu estarás bien?

-Otoya…-le beso necesitado, mientras movía sus labios hasta su cuello y el pelirrojo temblaba pues todo su ser se estremeció y aquel lugar que escondía inicio a humedecerse se dio cuenta que una mano de Otori se sometió bajo su camisa y recorría con sus dedos un costado para acariciar sobre la tela de aquel pantalón su trasero. Luego travieso y con movimientos lentos se aventuró a tocar el frente de aquella entrepierna.

Otoya jadeo en su oído y exponía. - Ammn, Eiichi espera….

Obedeció y le observó mientras respiraba agitado, ambos descubrieron que el sonido de la pólvora había terminado entonces Otoya se separó exponiendo.

-Perdona.

Tragaba grueso y mientras buscaba sus gafas exponía agitado. -E…Esta bien… Sera mejor que me vaya.

-Esta bien… Te amo. -dijo suavemente el pelirrojo recibiendo un beso como respuesta y una tierna sonrisa.

-Yo también te amo… Esperare ansioso el momento en que podamos estar juntos.

-Si….

- ¡Otoyan! -gritaba Kotobuki, finalmente salió del camaro y despidió a Eiichi quien prendió la marcha y sin despedirse tomó camino mientras lo hacía su corazón palpitaba acelerado, pues aquello había estado cerca, en su rostro se dibujo una sonrisa bastante satisfecha y enamorada.

En cuanto Otoya, se acomodaba los cabellos se reprochaba a si mismo. "¡Qué estás haciendo baka… Si Eiichi descubre que eres raro, seguro se irá corriendo… lo mejor es no pensar en eso, pero…"-toco su pantalón en donde su miembro estaba apretándole, no obstante, aquello no fue lo único que reacciono ante las caricias de Eiichi.

- ¡Otoyan! ¿En dónde está Eii-chan? - cuestiono el senpai, una vez que llego a su lado.

-Ya se fue… y se disculpa por no haberse despedido, pero ya debía irse.

-Bueno... también es hora de irnos. - dijo el ojigris por fin se unía a su amiga la cual ayudada por la luz de un farol en la calle descubrió que Otoya tenía una pequeña marca en su cuello.

-Ittoki-kun. -señalo mientras él se cubría el cuello con su camisa recordando el beso apasionado de Eiichi.

Finalmente regresaron a la Academia….


Ah~~~

Estos dos son un amorsh los amo!

Espero les haya gustado cuidense mucho n.n/