Hola!

Una pequeña disculpa por la tardanza hemos tenido días muy movidos y no logramos publicar el día que era jajaja pero se que ustedes los lectores saben esperar.

Un infinito gracias a Wajiwaji por seguir ayudándome n.n

Por favor LEAN sus Fics no se arrepentirán son hermosos!

Bien hora de leer la continuación espero sea de su agrado.

Aurora.


Quédate a mi lado.

By

Aurora la maga.

"Miedos profundos…"

Kioto… Una semana después…

Finalmente habían terminado de filmar y estaban listos para regresar a la Academia Saotome, lugar que los vio nacer como idols y que les estaba dando la mejor oportunidad de sus jóvenes vidas. Esos días en aquella ciudad hicieron reflexionar a los chicos de lo unidos que eran y lo mucho que extrañaban a Ittoki; sin duda estaban ansiosos de volver a verle y compartir con él sus experiencias en aquel rodaje. Los sentimientos eran varios en el corazón de cada uno de los cantantes, necesitaban reunirse de nuevo y compartir como en los viejos tiempos… En algunas ocasiones deseaban volver aquellos días de Academia.

-Es un alivio volver…- manifestó Masato, mientras empacaba con mucho cuidado su ropa en la maleta. Ren le admiraba como si fuera una hermosa pintura, de hecho, creía que ninguna de las más bellas y famosas obras de arte se asemejaba a la belleza de aquel joven de cabellos azules. No había nada que fuera más atrayente, hermoso y sensual que su querido novio. Removido por aquella fantástica y atrayente visión se acercó sutilmente por detrás y le abrazo de manera necesitada, hundiendo su rostro en su cuello. Luego lentamente acercó sus labios cerca de su oreja y le canturreó en el oído una melodía que estremeció a su peliazul. Jinguji invitado por el deseo, acarició con sus manos el pecho y el abdomen de su querido; Hijirikawa al instante soltó lo que tenía en sus manos, congelándose enseguida, escuchando aquella voz sensual y profunda la cual declaró.

-Lo que extrañaré, es que podíamos amarnos como se debía en este hotel… - un beso fue puesto aquella hermosa tez tersa y blanca. - En donde las paredes fueron los únicos testigos que escucharon nuestra música de amor, Masato. -menciono con amor.

Hijirikawa cerró los ojos, su corazón palpitaba acelerado no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que aquellos días fueron los mejores de su vida. Por fin ambos, fundieron sus cuerpos en uno solo y los llevaron hasta el límite del deseo. Jinguji le giró despacio para besarle de manera cuidadosa y seductora. El joven peliazul sólo podía tensarse y contener el aliento, estaba sumergido en esos ojos que le miraban con amor y los cuales lentamente se fueron cerrando.

Sus orbes también se fueron cerrando y aquella sensación de ser recostado sobre la cama le alertó, exponiendo con suavidad y recato. -Aunque me gustaría proseguir, Ren… no podemos.

-Honey… Por favor…Faltan unos minutos para irnos. -formuló ansioso y lleno de deseo entre los dulces y adictivos labios de su querida y amada pareja. No había ser en este mundo que hiciera sentir a Ren Jinguji de tal manera: loco, extasiado, ansioso, romántico y pervertido; Masato simplemente lo volvía loco en mente y cuerpo. Aquel amor que desde pequeños nació, creció y dio buenos frutos. Como ocurrió con Eiichi y Otoya, ambos comprendieron que fueron hechos el uno para el otro.

Masato, fue devorado por aquellos labios y en cada caricia que esos finos labios le dedicaban él luchaba para separar estos de los suyos y susurrar. - Ren… Habló en serio.

-Ah cariño… Quisiera tener tu temple. -confesó con voz temblorosa, mientras le daba un beso más profundo y le liberaba. -De acuerdo… Iré a darme una ducha rápida. -Masato asintió. Observaba al pelinaranja con pesar.

-Lo siento… Pero no es el momento. -el sonrojó en su rostro era evidente y Ren sólo pudo suspirar y dedicarle una sonrisa al tiempo que le guiñaba un ojo.

-Cuando lleguemos serás mío. – declaró haciendo temblar y estremecerse a su contra parte, Masato sintió ese fuego excitante estremecer su cuerpo de sólo imaginar a Ren hacerle suyo. Su rostro se percibió caliente y difícilmente pudo controlar su ansiedad, trataba de no dejarse notar. No podía evidenciar que su cuerpo moría por entregarse a Jinguji.

Ren sin darse cuenta de lo que había causado con lo que había dicho, se encerró en el cuarto de baño mientras Hijirikawa aún sentía espasmos en su cuerpo y apoyaba sus manos sobre la cama; observaba su entrepierna y temblando farfullaba. -Relájate… no puedes ser tan pervertido, Masato. - refrescando su mente decidió proseguir con lo que hacía.

8*8*8*8*8*8*8

En tanto aquello sucedía en la habitación de Ren y Masato, en otra el clima era distinto…

Tokiya estaba emocionado por volver tenía enormes deseos de ver a su compañero, incluso llevaba regalos para el pelirrojo. Estos meses sin su presencia le hicieron reflexionar y sé dio cuenta que precisamente sentía por el joven Ittoki lo que Ren insinuó todo el tiempo. Sin querer notó que lo necesitaba, que a pesar de nunca demostrar aprecio o si quiera cariño por Ittoki, comprendió que desde que Eiichi apareció, ese orden natural de su relación se rompió. Decidido y completamente ilusionado le confesaría lo que había descubierto en su soledad.

Salía de la recámara de aquel hotel 5 estrellas y se encontraba con los otros, sus queridos compañeros de lucha y con los cuales había vivido grandes experiencias. Tokiya quizás había analizado su comportamiento en estos últimos años, descubrió que había sido todo un pelmazo y que sus amigos no merecían ese trato. Había creado esa faceta sería y fría para no ser lastimado o mucho menos ser influenciado por el mal camino, una sonrisa verdadera se dedicó a los chicos. Aquellos se estremecieron, era raro ver sonreír a Ichinose ya conocían su muy aplastante y fría personalidad, por lo que esa sonrisa los ponía un algo nerviosos. Syo y Natsuki le observaron totalmente asombrados mientras que Ren y Masato lo vieron acercarse a ambos.

-Ren…- Llamó a su compañero con un semblante sereno. -Necesito hablarte y a todos también.

El grupo se reunió, no había que mencionar que todos aún seguían dolidos por los hirientes comentarios que Ichinose dijo hace unos meses atrás. Prontamente el pelinegro se encontró al frente de los chicos, repasó a cada uno con la mirada comenzando por Cecil quien le observaba expectante, pero con un rostro relajado, Ren tenía sus brazos cruzados y una mirada bastante desinteresada, todo lo que viniese de Tokiya ya le tenía sin cuidado no volvería a discutir con un cabeza dura como Ichinose; mientras que Masato sólo aguardaba neutral lo que Tokiya les estaba a punto de comunicar, Natsuki le observaba con tristeza mientras que Syo tenía cara de quererlo degollar.

Finalmente, él se aclaró la garganta y confesó arrepentido. -Fui un idiota… Dije algo que no debía y lo lamento mucho. -en ese momento una de las cejas de Jinguji se elevó y las miradas fueron puestas en el pelinegro el cual agrego. - Yo estaba frustrado y enfadado… Pero ahora creo entender que me pasé, no debí decir aquellas palabras.

El silencio reinó y finalmente todos giraron a ver al pelinaranja el cual se mantuvo escuchando con los ojos cerrados lo que su compañero confesaba, no obstante, luego de un pequeño tiempo se movilizó y anunció. -Ya es hora de irnos.

-Espera Ren…

Tokiya se acercó de aprisa, tomo su brazo y observo el rostro de su amigo, ansiando una mirada del de orbes celeste el cual no le observó.-Si buscas disculparte, no soy la persona a quien debes pedirle perdón…- se liberó de manera lenta del agarre y agrego.- Cierto que nos afectó lo que dijiste, pero también nos abriste tu corazón y lo que hay en él, si quieres cambiar debes entender a Otoya primero.-finalizó apartándose de la vista de Ichinose dejándole solo, Cecil se acercó con pasos cortos y lentos tomó del brazo a Tokiya a quien reveló.

-Ren tiene razón, debes entender primero a Otoya para que tu disculpa sea aceptada y bien recibida, por lo pronto no te preocupes yo te perdono. - el joven de tez morena le dedicó una sonrisa sincera hizo una reverencia y fue en camino al autobús.

Aquello dicho por Aijima fue también apreciado por Kurusu y Shinomiya ambos se habían visto uno al otro y asistiendo se acercaron a Ichinose. -Y nosotros también. -confesó con una sonrisa Syo de manera que Tokiya dibujo una pequeña sonrisa y asintió.

Ya todos se habían ido al autobús, no obstante Masato se mantuvo expectante sin moverse apreciando todas las reacciones de sus compañeros, sin embargo; Tokiya se giró y enseguida abordo al peliazul - ¿Y tú Hijirikawa-san?

-Yo creo que deberíamos apresúranos e ir a casa…- respondió amablemente y sin dar más explicaciones.

Liberando un largo suspiro Tokiya asintió y fue al transporte que los llevaría hasta la academia, el viaje sería largo y quizás sería el momento idóneo para pensar en cómo presentar disculpas a Otoya o si quiera entenderlo, llegarían al amanecer a la Academia y estaba seguro de que sorprendería al pelirrojo.

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8*8*8*8*8*8*8

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Raging Entertainment…

Los chicos estaban en la sala, de nuevo observaban como su líder mantenía su conversación al teléfono. Ya era una costumbre que, a la misma hora, por al menos una o dos horas Eiichi y Otoya conversaran hasta que la batería de aquel pequeño teléfono muriera. En aquel lugar se escuchaba la risa de Otori, este estaba más que feliz. Aunque solo escuchara la voz de Ittoki, eso bastaba para que su corazón y alma se tranquilizaran. Y eso era obviamente mejor que nada y esto lo sabían sus amigos.

Ellos podían darse cuenta cuando, Eiichi, recibía esa ansiada llamada de su querido guitarrista; los chicos podían ver como sus orbes violetas se iluminaba y su voz tomaba un tono más suave y amoroso. Su rostro en ocasiones tomaba un color carmesí, quizás en la conversación se tocaban temas jocosos o probablemente recordaba los besos que se daba con él pelirrojo y los que en un futuro deseaba darle.

Yamato y compañía se reunieron, mientras Eiiji observaba a su hermano.

-Nii-san se ve contento. -el menor apoyaba su barbilla sobre su mano mientras su brazo se apoyaba en el Mesón de la cocina. Todos admiraban a su líder con encanto e ilusión, pues, aunque fueran conocidos como chicos malos en la industria, tenían un gran corazón y esas sensaciones que les hacía sentir su líder acerca del amor puro los estremecían al punto de querer hacer algo para ayudarlo; ellos conocían la realidad… Aquello no era suficiente para hacerlo feliz por completo y por lo tanto…

-Sí ... Pero, creo que no es suficiente y lo sabemos todos ¿No es verdad? -manifestó Nagi con un rostro preocupado, el chiquillo de 15 años apenas y comenzaba a darse cuenta de ese sentimiento llamado amor.

-Cierto, ellos necesitan verse por lo menos una noche a la semana. -observó Shion.

Tanto Amakusa y Mikado se miraron uno al otro al hacerlo asistieron y observaron a Hyuuga al hacerlo el mayor del grupo exclamó.

-Vaya… Creo que se les ha ocurrido algo, ¿Qué planeaste ahora Yamato? -Van se encontraba inquieto y expectante.

-Por favor, que no sea otra idea como la de los repartidores de pizza.

- ¡Claro que no, Kira! - negó el más alto del grupo quien de manera ansiosa expresó. -Esta idea es la que mejor he planificado…- Yamato hacía que se acercarán y entonces comentaban la planificación para esa noche.

Por otro lado, Eiichi luego de conversar lo necesario para ponerse al tanto en lo que Otoya hizo ese día, además de declarar su amor por teléfono, por fin cortaba su llamada y suspiraba mientras se levantaba del sofá que estaba junto a la ventana, al hacerlo descubrió a sus chicos observarlo con emoción. Otori dibujo una pequeña sonrisa, pues sus amigos se veían emocionados y ansiosos además de parecer ser cómplices de algo. - ¿Ahora que locura se les ocurrió?

- ¡Nii-san la idea de Yamato no es tan loca, esta vez sí creo que funcionara!

- ¡Cierto! ¡Yamato no es tan tonto después de todo! -aseguro Kiryuin.

- ¡Escuche eso Van!

-Las estrellas me dicen que va a funcionar.

- Si, aunque parezca mentira esta vez Yamato se esmeró Eiichi… Deberíamos intentarlo. - el castaño se acomodó la montura de sus gafas observando interesado a sus compañeros al escuchar la aprobación de Kira y los otros.

-Muy bien Yamato, capturaste mi atención. Soy todo oídos… Dime ¿Cuál es tu idea? -Su expresión parecía ansiosa y emocionada. Si bien se conocía que para Hyuuga no existía reto alguno que no pudiese vencer y aunque sus ideas anteriores fueron un fracaso; Otori presentía que está vez funcionaría como sus amigos lo aseguraron anteriormente.

El rubio emocionado relato como se le había ocurrido tan magnifica idea y enseguida explicó de que se trataba, Eiichi que estaba sentado en el sofá de nuevo cruzado de brazos y piernas había cerrado los ojos imaginando todo, cuando finalmente su amigo termino de exponer cada paso y detalle de su idea el abrió sus ojos demostrando esa sonrisa llena de deleite. Decidido se puso en pie. - ¡Esa es una buena idea! - exclamó eufórico. Todos los chicos asintieron contentos ante el entusiasmo de su líder.

- ¡Buen chico! ¡Dame cinco arriba! - Van gritaba a Yamato. Estos golpeaban las palmas de sus manos. Sin embargo, el rubio sostuvo fuertemente las manos de su compañero, apretándolas como si estuviera exprimiendo un limón.

- ¿Qué quisiste decir con "arriba", maldito?

-Eh… ¿Yo dije eso? Que extraño, no lo recuerdo- Yamato fruncía el ceño molesto y estuvo dispuesto a comenzar una amistosa riña con su compañero, pero desistió de ello al ver lo contento que estaba Eiichi.

- ¡Es la idea que necesitaba! ¡Esta noche la llevaré a cabo! ¡Me gusta! -Tanto Eiiji como los otros dedicaron una enorme sonrisa al ver a su líder animado y con esa faceta de haber ganado el mejor de los premios. - Pero, necesito ropa que vaya a la medida y un peinado diferente.

- ¡La vestimenta déjamela a mi Nii-san!

-Eiichi ven. -Llamó Nagi atrayendo una silla del comedor mientras sacaba sus peines. En cuanto a los otros decidieron preparar una maleta para que su líder llevará lo esencial y pasará una velada tranquila con el pelirrojo…

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8*8*8*8*8*8*8

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Academia Saotome…unas horas después 7 de la noche.

El tiempo iba transcurriendo despacio, el personal de vigilancia caminaba por los pasillos de aquella enorme mansión. Todo estaba en silencio y tranquilo, la última ronda se había finalizado y ahora sólo quedaba llevar la comida del joven chico y eso sería todo.

Haruka caminaba por los pasillos en compañía de uno de los guardaespaldas del joven Otoya, ella se sometió al comedor en donde se encontraba cenando un grupo de vigilantes de la Academia y ahí encontraba al jefe de ellos al cual la joven saludo.

-Buenas noches Señor en jefe… Tengo una pregunta que hacerle.

-Usted dirá jovencita.

Un poco nerviosa Nanami intentó hablar, necesitaba una excusa para poder ir con Otoya, cuando de pronto escuchó a uno de los guardias salir de una puerta con la charola de comida y anunciando. -Ya está lista la comida para el chico.

- ¡Señor disculpe! Necesito entregarle algunas partituras a Otoya y me preguntaba si… ¿Yo podría llevar su cena?... Además, tengo algo importante que decirle a Ittoki-kun.

Aquel hombre observó a la chica de manera sospechosa, pues ella había abandonado hace una hora la habitación del pelirrojo y se suponía que ya habían finalizado el trabajo del día, pero… estaría mal dudar de una chica tan linda y agradable, además ella pasaba casi todas las noches con Otoya escribiendo canciones y compartiendo las horas de aburrimiento, de cierto modo sentía pena por el encierro del muchacho, pero su misión era no dejarlo salir. Entonces que peligro corría que la joven llevará la comida a Ittoki.

- Qué más da… Mañana regresará al área sur, pues sus amigos estarán aquí a primera hora así que llévale lo que quieras muchacha.

-Gracias…-se acercó a tomar la charola que fue puesta en la mesa mientras que se alejaba, aquel hombre analizaba al sujeto que llegó con ella.

- ¿Y tú que haces? - cuestionó al tipo que estaba de pie con Haruka, aquel hombre no observaba a su superior mantenía la mirada oculta con la visera de su gorra negra, sólo se podían apreciar los cabellos peinados hacia atrás que asomaban a los costados y en la parte trasera de la misma. Y de su rostro únicamente se podían apreciar sus labios. Rápidamente hablo y dijo.

-Acompañare a la joven a la habitación. – una respuesta clara y precisa que dejó satisfecho al encargado. Pues el joven frente a el cumplía con sus labores por mínimas que fueran.

- De acuerdo, luego regresa a la puerta de la entrada.

Al recibir aquella orden hizo reverencia y fue con Nanami, ambos caminaban en silencio. La joven le observaba asustada mientras aquel hombre de trajes negros caminaba de manera firme y sin habla; Haruka notaba la camisa de botones negra los pantalones con bolsillos en las piernas del mismo color y las botas al estilo militar, además de un pequeño bolso que colgaba a un costado.

La joven al estar más alejados dibujo una sonrisa y de manera suave aseveró. -Funcionó.

-No hay que confiarnos. -contradijo el joven quien seguía su paso, Nanami estaba feliz de que Otori hubiese tenido aquella idea, aunque fue difícil tomar una camisa del personal de seguridad y ayudar a entrar a Eiichi a la Academia, valía enormemente la pena para ver a su querido amigo feliz.

Sin problemas finalmente llegaron a la habitación en la cual…

Otoya se encontraba sentado sobre su cama, observando hacia la ventana. La noche parecía estar hermosa, la luna estaba apenas saliendo era enorme, parecía un sol nocturno que se asomaba por la copa de los árboles, rápidamente liberó un suspiro y escuchó pasos que provenían del pasillo… Se puso en pie, pues sabía que era la hora de cenar se acercó a la puerta y antes de que si quiera abrieran esta, él declaró molesto.

-No quiero cenar, vete por donde viniste.

-Ittoki-kun soy yo.

- ¿Nanami? -cuestionó emocionado al punto en que su corazón se tornó acelerado, afuera el guardia que estaba al lado de la puerta observó al otro sujeto que venía con Nanami y quien expresó.

-Hay, ordenes… El jefe dijo que fueras al portón y que yo me quedé a cuidar toda la noche.

- Que maldito alivio odiaba estar de pie frente a la puerta. -confesó molesto entregando las llaves de la habitación a las manos de Eiichi que acompañaba a Haruka. Finalmente, cuando ya no hubo presencia de aquel guardia en el pasillo. Él se encargó de abrir la puerta y en cuanto lo hizo Otoya le observó con una mirada furiosa odiaba a los guardias de Shining. Porque se encargaban de seguirle a donde fuera y por más que tocará por dentro la puerta rogando que lo dejaran ir, no le permitían salir de ese encierro.

Luego de observar con desprecio al de traje negro observó a su amiga a la cual invitó a entrar, sin embargo, el pelirrojo descubrió que ambos entraban, Otoya escuchó los pasos fuertes de aquel sujeto mientras Nanami se adelantaba y colocaba la charola en la mesa de noche junto a la cama y su amigo notaba como la puerta se cerraba con los tres adentros finalmente el chico pelirrojo reclamó molesto.

- ¡¿Qué está haciendo?! Quiero privacidad con Nanami.

Sin decir una palabra aquel hombre se acercó a Otoya, el cual le observaba confuso y con completa atención. El pelirrojo al mirarle bien se dio cuenta que un lunar se apreciaba bajo su labio inferior del lado izquierdo entonces, sus orbes rubíes brillaron y sus párpados se abrieron enormemente con movimientos lentos decidió aventurarse a elevar sus manos y sacar la gorra de su cabeza.

La sorpresa fue inevitable en su rostro, pues ante sus ojos Otori se presentó. Otoya entonces noto que los cabellos de Eiichi estaban echados hacia atrás y su mirada era ilusionada. Otoya se cubrió la boca antes de si quiera gritar el nombre de Otori quien se disculpó. -Lo siento, pero no creo que se pueda quedar solo con la señorita.

-Eiichi…- Llamó sorprendido y completamente emocionado. - ¿Cómo es que…?

-Fue bastante sencillo en mi opinión. -hablo por fin elevando ambos brazos y agregando. - Sólo tuve que entrar como lo hacen todos los empleados de vigilancia, aunque Nanami tuvo que hacerme pasar para ponerme la camisa que consiguió con el nombre de uno de los que trabajan aquí.

-Por dios.

-Bueno… Ittoki-Kun les dejaré solos… Iré con Kotobuki-san y los otros a planificar todo para mañana.

- ¿Qué habrá mañana? -se preguntó de manera intrigada el ojirojo.

-Mañana regresan los chicos y estamos pensando en pedir a Shining que nos deje ir a todos a un viaje.

- ¿Un viaje? - Otoya cada vez más se estaba emocionando. - ¿Ren y los otros regresan mañana? ¡Oh vaya!

-Si… El viaje fue idea de Otori-san. - Explicó la joven mientras que ellos hablaban el ojivioleta se acomoda los cabellos y sacaba sus gafas. -Bien… Que tengan una linda noche.

-Nanami, gracias.

-No hay de que Ittoki-kun. -Susurró la chica causando que Otoya se acercara a ella la cual agrego con una voz suave y dulce. -No tengas miedo de confesar lo que sientes.

-Nanami. -le llamó con el susto dibujado en su rostro, mientras ella se despedía y finalmente ellos quedaron solos por fin Eiichi se acercó a su pelirrojo.

-Otoya… -dijo tomando su barbilla entre sus dedos y mirándole con amor. - Una linda pajarita me dijo que no quieres comer. - Otoya al escuchar aquello dedico una mirada vidriosa y triste a su chico quien le abrazo. Eiichi tomaba con cuidado su espalda y hundía con suavidad el rostro de Ittoki en su pecho mientras este confesaba de manera triste y voz averiada.

-Lo lamento, los días sin ti fueron horrendos no me da apetito y no me siento completo.

-Sé más que nadie que estar separados nos lastima, pero, Otoya debes comer bien para que cuando llegue ese día estés bien y animado. -aconsejó tomando su rostro con ambas manos Otori descubrió una expresión confusa en su chico y enseguida cuestiono. - ¿Qué sucede?

-Es que aún no puedo creer que estés aquí…

-Créelo, estoy aquí y es porque te amo…-dedicó un beso que causó que Otoya se estremeciera y cerrará sus ojos mientras sentía como aquel calor de Eiichi le abrazaba el cuerpo y sus propios labios, aquella sensación de vacío en su estómago se generó, estaba enamorado y cada beso que él le dedicaba lo enamoraba aún más. Después de una caricia más a sus labios Eiichi cuestionó inquieto. - ¿Quieres que cenemos juntos?

-Si…-respondió dibujando una sonrisa, mientras que su visitante tomaba su bolso y de este sacaba una pequeña cesta rectangular envuelta en un mantel de color azul enseguida lo puso sobre la cama y explicó.

-Las galletas las hizo Kira, los refrescos los recomendó Yamato… Las flores y los pétalos de rosas son de Van y de Shion; las copas las puso mi hermano…-Otoya se sonrojo había observado a Eiichi explicar todo aquello y este al finalizar le observo un poco nervioso enseguida cuestionó. - ¿Qué sucede?

-E-ellos son muy… Muy amables y lindos. - confesó nervioso agachado su mirada y es que Eiichi era demasiado guapo y al ser sorprendido mirándole de manera enamorada lo tenso.

- Si…-aseguro el castaño un poco intrigado por aquellas acciones que avergonzaban a su chico. - Pero se les olvido la comida.

Otoya libero una suave risa y enseguida se giró para tomar la charola en esta había una cantidad de diferentes comidas y era suficiente para los dos. -Compartamos entonces.

Iniciaron a comer, Ittoki era observado por aquellos ojos violetas, ambos bebieron jugó de aquella copa mientras su chico degustaba, Otori le observaba fervientemente. El castaño le admiraba en silencio y es que desde que salieron la primera vez al restaurante quiso decirle que amaba verle comer.

- ¿Qué sucede Eiichi? - Cuestionó con la boca llena.

- Te ves lindo mientras comes. - Ittoki se sonrojó de cierta forma que hasta sus orejas se sintieron calientes, pues notaba como Otori le examinaba con la mirada y también se dedicó a examinar su vestimenta; su querido Otoya tenía puesta una camiseta de color azul con rayas a un costado de color blanca un pantalón negro y su chaqueta de color blanco y rojo mientras que el otro llevaba sólo el uniforme de seguridad.

Llegado su momento la cena entre ambos continuó, aunque Ittoki temblaba y se estremecía decidió proseguir, si bien la forma en que Eiichi le observaba le estaba poniendo nervioso, para calmarse un poco tomó una rodaja de pan y la partió para colocarle mantequilla y guiarla a los labios de Eiichi el cual abrió grande y confesó. -Delicioso, más si viene de tus manos.

Un pequeño silencio se formó, Otoya agachó su mirada y cuestiono intranquilo.

- ¿Por qué eres tan lindo conmigo? - era evidente que aquel pelirrojo quien aún no entendía o más bien no concebía como es que un hombre como Eiichi podía ser tan tierno y lindo ¿Como asimilar que un chico como él lleno de defectos y sin alguna familia pudiera tener como pareja a un ser humano tan amable, admirable y apasionado como lo era Eiichi? Ante esta enorme pregunta que sofocaba su corazón el agregó. - Tu siempre sabes que decir… siempre me sorprendes, en cambio yo…-Se detuvo y agachó su mirada pensando "Yo nunca hago nada por él …"

Eiichi se encargó de colocar todo en la mesita de noche ya libré la cama se acercó a Otoya y confesó. - Tú me haces feliz con sólo el hecho de corresponder lo que siento.

-Pero quisiera dar más.

El castaño tomó su mano la beso con calma teniendo un especial cuidado luego deslizó sus dedos hacia dentro de aquella palma en la mano de Otoya y sometió sus dedos por entre la manga de su chaqueta, aquello le pareció una invitación bastante coqueta a Ittoki quien noto como Otori se acercaba despacio para besarle y lentamente mientras lo hacían caían sobre la cama.

El corazón de ambos palpitaba acelerado, mientras que aquellos besos dejaban de ser inocentes y tiernos, ahora ambos dedicaban besos más excitantes, acariciaban sus lenguas y labios en un loco baile que les hizo jadear, Eiichi sin mirarlo fue posicionándose sobre el cuerpo de Ittoki quien percibió como Otori con manos temblorosas acariciaba su rostro y luego su pecho para ir lentamente hasta el borde de su camiseta y ahí someter una de sus manos para peligrosamente acariciar uno de sus pectorales.

Se apoyaba con uno de sus codos que estaban al costado del rostro de Otoya quien había elevado una pierna y con la rodilla acariciaba el costado del cuerpo de Eiichi el cual liberó aquellos labios y le observó a sus ojos sin poder decir algo, solo pudo hundir su rostro en el costado derecho en donde acaricio la mejilla de Otoya al cual inició a besar en aquel terso y suave cuello mientras susurraba.

-Otoya… Perdóname… Pero esta vez mi corazón y deseos no son capaces de parar.

-E…Eiichi…-Trago grueso al sentir que una de las piernas del castaño se colocaba entre las suyas acariciando su pelvis mientras que al mismo tiempo sentía como la pelvis del castaño se acariciaba a su cadera y podía darse cuenta de que el de mirada violeta estaba excitado justo de la misma forma en la que él se encontraba con la diferencia que Otoya sentía que aquel lugar secreto le presionaba y escocía.

Estaba húmedo hasta el alma, podía sentir como su parte femenina quemaba deseosa por poder consumar lo que estaban iniciando. Dedicaron besos y caricias que los volvió demasiado sensibles y excitados. Otoya se encontraba sobre la cama mientras que Otori le observaba y le cuestionaba.

- ¿Estará bien… Me permites ser uno contigo?

-Eiichi… Yo….

-Sera mi primera vez…-Confesó con el rostro sonrojado y el aliento agitado, mientras su mano de nuevo apretaba aquellos pectorales y su boca succionaba el cuello de su chico el cual devoro a besos causando en Otoya gemir bajito y exponer temblando.

-Ah... Eiichi espera…-Dijo mientras observaba el techo de la habitación y cerraba los ojos apretando sus párpados quería que fueran uno, sin embargo, al darse cuenta que el castaño llevo su mano a su entrepierna y acarició sobre su pantalón su erecto pene además que estaba desabrochando su cinturón se asustó. Abrió de golpe sus ojos y enseguida lo lanzó al piso gritando. - ¡No sigas!

Otoya colocó sus manos a los costados de su cabeza respiraba agitado y temblaba, por dentro una lucha tremenda se estaba suscitando. "No… No puedo dejar que Eiichi se entere de mi condición… Él... Jamás lo entendería él me rechazaría, no quiero perderlo yo… No puedo." observaba con tremendo miedo al castaño.

Eiichi cayó sobre la alfombra, pero luego se sentó en el piso y tranquilizándose elevo su rostro para encontrarse con una expresión llena de pánico y empapado de lágrimas del pelirrojo, aquello que había causado le hizo sentir que era de lo peor, totalmente molesto consigo mismo expuso decaído. -Lo siento… Soy un idiota… No, no sé qué me paso… Yo… Es mejor que me vaya … No debí venir. -se puso en pie mientras recuperaba el aliento.

Estaba dispuesto a retirarse pues no quería lastimarlo más, se había sobrepasado y eso no se lo perdonaría jamás, sin embargo; escuchó un pequeño sollozo, Eiichi asustado se detuvo, no le gustaba para nada que Ittoki llorara pues el prometió que jamás lo lastimaría nuevamente. Calmando su cuerpo y alma decidió moverse despacio acercándose a Otoya al tiempo que le dijo. - Perdóname por favor yo…. No volveré a hacer eso yo… Soy un idiota. -Aquel llanto fue más fuerte, tanto que Otori no sabía qué hacer entonces decidió que lo mejor era irse, sin embargo…

-Por favor… No… No te vayas, Eiichi, por favor…. Quédate a mi lado. -expuso liberando más lágrimas, enseguida Eiichi se sentó en la orilla de la cama y el pelirrojo le abrazo. Y en su oído el castaño expuso de manera dolorosa.

-Lo siento mucho Otoya, soy un idiota…

- No lo eres… No eres tú…-confeso aun temblando. -Soy yo…

-Otoya… Está bien, si no quieres hacerlo no es necesario, el sexo sólo es una etapa más en el amor.

-Si quiero hacerlo, pero… -se mordió la lengua antes de siquiera decir algo, Otori decidió abrazarle mientras escuchaba, como su pequeño pelirrojo se desahogaba en llanto, algo muy profundo había ocurrido en el pasado de Otoya… ¿Pero, qué?

"¿Qué es tan malo que te ha puesto así?" se preguntó, sin decir nada le invito a recostarse en la cama abrazándole, observando su rostro y sus orbes rubí. Otoya le dedicaba una mirada triste y profundamente temerosa, Eiichi beso su frente y le dijo con suavidad.

-Otoya… Duerme un poco.

-Pero… yo.

-Velare tu sueño me quedaré aquí a tu lado… Por favor. - el joven se giró para enroscarse mejor en el pecho de Eiichi quien le abrazo de manera que Otoya se sintió seguro entre sus brazos, con una mano libre Eiichi acariciaba sus cabellos y besaba su cabeza mientras le susurraba en su oído. -No te preocupes, todo va a estar bien… No tengas miedo yo estoy aquí.

Otoya abrazo más el brazo de Eiichi y sin querer fue quedándose dormido su mirada observaba la ventana la cual se hizo borrosa mientras pensaba. "De verdad lo siento, lamento ser diferente… Eiichi… ¿Conseguirás aceptarme cuando te cuente mi secreto?"

Quedó rendido ante el suave respirar del castaño quien una media hora después se dio cuenta que su joven chico ya estaba suspirando verdaderamente dormido. Con calma quitó su brazo de debajo del cuello del pelirrojo y sacó su celular eran las 12 de la noche, no debía perder más tiempo, sino quería que lo descubrieran debía irse ya.

Se sentó en la cama retiro el cobertor y cubrió a su pelirrojo mientras dedicaba un beso tierno sobre su mejilla, acariciando su cabello confesaba al silencio en la habitación. -Te amo… Cuando decidas contarme estaré ahí a tu lado.

Se apresuró en guardar todo en silencio, con calma luego que terminó de recoger escribió una pequeña nota y se fue, cerrando la puerta. Había acomodado sus cabellos retiró sus gafas para ir directamente por el pasillo en el cual paso de largo a los demás sujetos de seguridad hasta incluso al propio Shining y maestros. Paso el portón sin ser notado cuando finalmente se encaminó hasta un pequeño pero frondoso árbol, en donde había escondido su auto en el cual partiría hasta Raging Entertainment. Mientras estaba ahí con el motor entendido pensaba aún en lo que había sucedido…. Suspiro y decidió partir.

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8*8*8*8*8*8*8

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El frío de la madrugada le hizo despertar, sus orbes rubíes se acomodaban a la luz de la enorme luna que entraba por su ventana. Observaba aquel astro y como los rayos de este entraban a su habitación iluminándolo todo, se rasco los ojos y descubrió que se había quedado dormido. El frío se hizo notar tras su ausencia. Él no estaba, acarició ese lado de la cama y entonces diviso la pequeña nota la tomó en sus manos ayudado por la luz de la lámpara en su mesa de noche la leyó con calma.

"Otoya…

Lamento haberme ido sin despedirme, pero me podían descubrir por eso me fui, lo que menos quiero es crearte problemas.

Quiero que sepas que me siento muy apenado por lo que hice, te prometo que no volverá a pasar. Cruce la línea y me siento mal por haberte hecho eso… ¿Me perdonas?

No quiero que pienses que sólo quiero acostarme contigo es sólo que… Cuando estoy contigo me siento tan bien, que mis sentimientos y mis sensaciones se descontrolan. Perdóname.

Te ama, Eiichi Otori."

-Eiichi… -Llamo su nombre hundiendo aquella carta en su pecho y agregando de manera dolorosa. -Si supieras que yo deseo con mucha intensidad estar a tu lado…-Se recostó en la cama mientras recordaba aquellos besos y esa terrible pero excitante sensación que Eiichi le brindó al frotar sus manos contra su pecho, al frotar sus erecciones. - E…Eiichi. -llamo en un suave gemido que le hizo morder su labio inferior.

Era terrible la situación, pues con sólo el recuerdo de aquellos varoniles besos y haberse dado cuenta de aquel grueso erecto miembro que Otori poseía, inicio a temblar ansioso, tanto que surgió en él un deseo incontrolable. La misma excitación de aquellos recuerdos causó que su parte femenina doliera de tal forma que no pudo evitar el llevar su mano a ese lugar por sobre su ropa.

Había flexionado sus piernas, estaba de costado con una mano se abrazaba a sí mismo y con la otra frotaba su pene, pasando sus dedos por aquel lugar que llegó a mojar sus pantalones.

-Mh…-gimió mientras abría su pantalón y sometía su mano entre su ropa interior, con la mirada entre cerrada, el jadeo en sus labios sujeto su miembro y lo acarició, pero lentamente fue bajando hasta donde se encontraba su zona femenina, aquella área estaba mojada al punto de empapar sus dedos, acariciaba los labios superiores de aquel pequeño y raro orificio.

Sus piernas comenzaron a temblar, su rostro estaba sonrojado y sudado. Toda esa zona era demasiado sensible, jamás había sentido eso por alguien, era evidente que desde que comenzó a salir con Eiichi las cosas se descontrolaron en su cuerpo. La tibia miel que emanaba de su vagina remojaba su mano y él solo deseaba que algo entrará en ese lugar. Sometió tímidamente su dedo y arquero su espalda exponiendo.

- ¡Ah! ¡EIICHI QUIERO QUE SEAS TU!

Podía sentir como su pene palpitaba también y estaba listo para eyacular ante aquella descabellada y excitante situación se dio cuenta que su cuerpo tendría un primer orgasmo. Se masturban con ambas manos una en su zona vaginal y la otra masajeaba su pene pensando en el de gafas llegó al éxtasis.

- ¡Ah! -se silenció y apretó sus piernas al sentir el doble orgasmo, respiraba agitado y temblaba mientras se abrazaba a sí mismo y lloraba pues, aunque haya tenido esa experiencia tenía miedo pues… ¿Eiichi aceptaría aquello?

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El día estaba resplandeciendo el sol alumbra con sus rayos. Ya era el punto de las 9 cuando los chicos de Starish bajaban del autobús que los llevó del aeropuerto hasta su enorme casa.

Todos se estiraban había sido un viaje largo y complicado, finalmente el primero en entrar e ignorar las órdenes de Ringo fue Tokiya quien corrió a la habitación de Cecil en la cual creyó estaría su amigo, sin embargo…

- ¿Qué?

-Tokiya bienvenido.

-Hyuuga-san en donde está Otoya?

- Él duerme en el ala este… en el quinto pis… ¡Tokiya! -gritó al verlo correr hacia donde le había indicado…

Había llegado el momento, estaba sin duda alguna emocionado y ansioso. Por fin vería a Otoya, y le confesaría que erró al actuar y hablar de esa forma. Deseaba que sus encapuchados sentimientos se desataran en una confesión que dejaría a Ittoki más que contento. Debía a aprovechar este arranque de emoción que su corazón le brindaba. "Debo ser honesto conmigo mismo y con Otoya… Por favor espero que me perdones y aceptes lo que ha surgido en mi…"

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El pelirrojo luego de aquella noche tras darse una ducha no pego un ojo, se incorporó en la cama y rascó sus ojos, se dispuso a acomodar su cama mientras en sus recuerdos sólo podía ver a Eiichi.

-Espero hayas llegado bien. -dijo mientras que en la puerta se abría y al hacerlo Tokiya entró. Ittoki se giró a ver de quien se trataba y al ver al pelinegro le llamó sorprendido. -To… kiya.

El mencionado corrió a su cercanía y le abrazó de manera necesitada, Ittoki enseguida intentó separarse, pero el joven de mirada fría le susurró en el oído. -Otoya…-Su voz era profunda y sumamente grave, Otoya sólo pudo quedarse quieto y aguardar lo que diría este. - Yo lo siento.

- ¿Tokiya?

-Lamento haberte dicho todas aquellas cosas ¡De verdad lo siento! - de manera inesperada Otoya fue apartado de aquel abrazo y luego de un momento en el que Tokiya le observó con minuciosidad este no pudo evitar dedicarle un beso. La mirada de Ittoki se hizo enorme ante aquello.

- ¡¿Qué estás haciendo?! – Le gritó y rápidamente le apartó.

-Otoya… Estos días sin ti, me he dado cuenta de que te amo. -insistió sujetando al pelirrojo por los hombros.

- ¿Pero qué estás diciendo? -intento quitárselo del frente. -Esta es una mala broma Tokiya. -Expuso serio por primera vez. -Suéltame.

- No es una broma…. Te amo, me he dado cuenta de eso. Desde el primer momento en que vi que Otori te estaba cortejando pude notar que lo que sentía eran celos. Otoya, te amo.

- ¡Eso es mentira! -grito furioso. -Me llamaste de las peores maneras y ahora esto…. Tokiya por favor sal de aquí.

-No… No voy a hacerlo, no hasta que al menos aceptes lo que siento o me disculpes.

-Entonces lo haré yo. -refutó el pelirrojo demasiado incómodo y molesto. Ambos salieron de la habitación caminaban por el pasillo, el pelinegro siguiendo los pasos del otro, Otoya estaba asustado y molesto.

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En tanto cerca de aquel pasillo se escuchaban pasos y aquellos de trataban de Shining y el jefe de vigilancia el cual exponía. -No ha pasado nada extraño todos han estado en sus puestos señor Shining.

-Si claro… A mí no me engañas, vi las imágenes de las cámaras en el pasillo de la habitación de Ittoki y no había nadie haciendo guardia…-ambos estaban discutiendo hasta que giraron en la esquina del pasillo en donde Tokiya ya había alcanzado a Ittoki y entonces vio como el dúo se abrazaba, Saotome se detuvo y luego detuvo a aquel hombre que enseguida fue testigo de algo que le salvaría de ver juntos a Eiichi y a su hijo ilegítimo.

Otoya no entendía por qué tanto amor y cariño de la nada por parte de su compañero- ¿¡Pero qué es lo que te pasa?! ¡¿Por qué haces esto?!

Tokiya le separó y le observó a los ojos exponiendo. -Otoya… en este tiempo que estuve lejos de ti me di cuenta que… Me gustas mucho.

- ¿Qué pero… Toki….? - un nuevo beso sello los labios del pelirrojo.

Ante ver aquello Shining dibujo una sonrisa de oreja a oreja, mientras que el jefe de vigilancia esputaba. -Pero que están….

-Silencio… Venga conmigo… -lo llevó de regreso por donde venían. - ¿Cuánto cuesta su silencio? No quiero que esto se sepa en ningún lado.

- Me ofende señor Shining, yo soy una persona profesional.

Saotome en instantes preparó su plan de ataque contra lo que supuestamente Raging estaba planificando en contra suya, pensaba que, si Otoya debía de compartir una vida con otro hombre que mejor sería Tokiya Ichinose. El mayor estaba seguro de que eso no duraría mucho ya que conocía a Ichinose y estaba seguro de que al saber el secreto de su hijo lo abandonaría. Era el plan perfecto para que Otoya no fuera descubierto públicamente y su integridad y la de su compañía Shining Star quedase intacta. Tokiya Ichinose, sería su carta para causar la separación de su hijo ilegitimo de ese Otori. Así truncaría de una vez por todas, los deseos de venganzas de Raging

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Otoya lo empujó y lo apartó violentamente mientras se cubría la boca gritando. - ¡Basta!

-Otoya solo quiero demostrar con acciones lo que siento. -El pelirrojo decidió retirarse, no obstante, Tokiya susurro. -Otoya espera…- Le tomó por un brazo y expresó. -Es importante para mí que me des una respuesta pero, después aclararemos esto… los chicos están aquí.

Su rostro se iluminó al menos había algo bueno en ese día, se apartó de Tokiya quien finalmente liberó a Ittoki que corrió para encontrarse con ellos.

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Ese mismo día Otoya fue devuelto a las habitaciones regulares con la diferencia que ya no dormiría con Cecil, sino, que regresaría a dormir con Tokiya. A Otoya no le agradó la idea, pero todo era por el bienestar y tranquilidad suya, pues Saotome también entregó su iPhone y también le fue claro al decirle que ciertos números habían sido bloqueados además que se preparará para los proyectos que lo mantendrían al 100% ocupado.

El día concluyó y la semana se estaba yendo como agua entre los dedos. Shining se negó rotundamente a el viaje, dijo que Otoya no tendría tiempo para hacer nada de eso y menos sus chicos de Starish y también Quartet Night. Ninguno estaría sin hacer nada.

Y muestra de ello era lo que sucedía en ese momento, Otoya y Tokiya habían sido llamados a una entrevista para resolver rumores de separación y algunos otros infundidos desde el día en que los vieron a él y a Eiichi en la feria. Ellos se encontraban en los bastidores de aquella televisora. Les alistaban y maquillaban hasta que Tokiya leyó las preguntas que les harían.

Ichinose al leer aquel artículo pudo sentir como su sangre hervía, tal parecía Eiichi le había llevado a una cita en un festival. Estaba furioso, no deseaba que el de gafas estuviera acerca de su querido pelirrojo.

- ¿Qué demonios hacías con Eiichi en una feria en la costa, Otoya?

-Eso no es tu asunto, Tokiya. -Respondió el chico pelirrojo terminando antes que su compañero. Y es que la verdad, Tokiya se había vuelto como su sombra lo seguía a cada lugar y no le dejaba tranquilo, él quería a como diera lugar que Ittoki correspondiera sus sentimientos.

Ittoki abandonó bambalinas y aguardó en una silla a unos pasos del escenario, para cuando salieran a escena, no obstante, aquel programa al terminar su bloque e ir a comerciales dejó partir a Eiiji Otori el cual lo vio y llamó emocionado.

- ¡Ittoki-san!

-Eiiji-san-se puso en pie y cuestionó. - ¿Esta Eiichi contigo?

-No, esta vez estamos separados. Esta cadena le gusta mucho entrevistar individualmente o en parejas.

-Ya veo…

- Bueno, pero no te preocupes le mandare saludos de tu parte, bien debo irme suerte Ittoki-san.

- Si cuídate. -se sentó de nuevo mientras el joven de mirada violeta y cabello castaño era llevado a bambalinas en donde se encontraba Tokiya hablando con la chica que lo maquillaba a la cual decía.

-Ese Eiichi Otori es un pervertido acosador, sigue a Otoya a donde vaya estoy seguro de que ese asqueroso cerdo quiere hacerle algo a mi amigo.

- ¿Usted lo cree joven Ichinose?

-Si… Ese hombre es lo más bajo y ruin que pueda existir en este mundo, es un depravado, psicópata….

Eiiji había escuchado aquello la sonrisa que se formó en su rostro al ver al genio musical se borró de inmediato, lejos quedó el dulce y pequeño Otori quien se acercó de prisa y giró la silla en la que el pelinegro estaba sentado. Al tenerlo al frente reto al cantante.

-Retráctate.

-Otori-san.

-Retráctate de todo lo que has dicho de mi Nii-san.

- ¿Retractarme? ¿Acaso estás loco? No lo hare porque todo lo que dije es verdad. -Eiiji arrugaba más su entrecejo y apretaba sus puños mientras Tokiya se ponía en pie y se sacaba las manos del castaño de encima al cual dijo. -Tu querido Nii-san es la persona más enferma y asquerosa que conocí jamás. -Ichinose parecía otro, estaba cegado por los celos.

- ¡Cállate, no hables así de mi Nii-san!

Al gritar dejo ir un fuerte golpe en el rostro de Ichinose, el cual cayó al piso. Observo con asombro a Otori aquel joven que lo impresionó y que admiro cuando cantaron en dueto desapareció, ese dulce chico era cosa del pasado intento apartarle, pero fue inútil los puños de Eiiji eran certeros y el apenas podía esquivarlos. Tokiya no era alguien violento, siendo terriblemente agredido por Otori decidió cambiar aquello, tomó las muñecas del castaño y lo giró en el piso intentando tranquilizarlo; sin embargo, Eiiji no se detuvo.

Estaba enfurecido, no sólo por lo dicho por Ichinose sino también por sentirse engañado, toda la imagen intachable que tenía de Ichinose desapareció al escucharlo hablar de esa manera de su Nii-san, descubrió al verdadero Tokiya ante esto Eiiji tomó más fuerza y golpeando la nariz del genio de Starish lo derribó. El muchacho había despertado su lado infernal y golpeaba con todo lo que tenía al pelinegro.

- ¡Basta! - gritó Tokiya pero Eiiji no podía detenerse a lo mejor demasiada tensión y furia contenida fue liberada en esta terrible ocasión, Ichinose saco fuerzas y de nuevo se lanzó sobre Otori a quien intentó contener, la mujer al ver aquello salió de ahí corriendo y gritando por ayuda.

Otoya se enteró y también personal de seguridad del edificio rápidamente el pelirrojo llegó al lugar en donde no podía creer lo que veía. - ¡Eiiji-san! -gritó para tomarlo de los brazos mientras que los agentes fueron a rescatar y apartar a Ichinose quien tenía un labio y una ceja partida además de tener horribles golpes en sus pómulos y nariz, mientras que Eiiji siendo sostenido por Otoya se mostró nada más desalineado Otori se abatía y gritaba.

- ¡Suéltame Ittoki-san! - sólo quería seguir golpeándolo.

- ¿Qué sucedió?

-Este infeliz me atacó eso es lo que sucedió… Todos los Otori son iguales, están locos.

- ¡Cierra la boca! -gritó el castaño completamente sosegado por la rabia, rápidamente Tokiya fue llevado a la enfermería del edificio en cuanto Otoya se quedó con Eiiji quien susurró más tranquilo.

-Lo siento Ittoki-san, pero él estaba hablando mal de mi Nii-san.

-No te disculpes… No pasa nada, yo me encargaré de que él no presente cargos contra ti, por ahora es mejor que te vayas o Eiichi podría venir y no quiero que esto se ponga peor.

-Está bien… Lo siento mucho. -hizo una reverencia y salió del lugar en compañía de un agente de seguridad. Otoya suspiraba hondo esto se estaba poniendo muy extraño todo se estaba descontrolado. Lo único que quería es que todos estuvieran bien y felices, pero Ichinose se negaba a estar tranquilo.

Era evidente que el estrés y los celos lo estaban volviendo un real monstruo y mientras curaban sus heridas y cubrían sus golpes con maquillaje. Comprendió que lo que hizo no estuvo bien, agachó su mirada cuando la joven maquillista y la enfermera expusieron. -Listo Ichinose-san.

- ¿Ichinose-san está seguro de querer seguir la entrevista?

-Claro el show debe continuar… Además no está en mis planes cancelar. - se puso en pie y observó a todas direcciones rápidamente la joven maquillista dijo.

-Otori se fue hace unos minutos y su amigo espera por usted.

-Gracias…

Otoya le vio acercarse, se puso en pie y entonces expuso. -Terminemos de una vez con esto.

-Espera… Otoya…

- ¿Qué quieres?

- Eso no estuvo bien.

-…-

Ahí estaba a el Tokiya cuidadoso y tranquilo, su amigo; no ese loco psicópata. Ittoki prestó atención a lo que diría el pelinegro. -Creo que me deje llevar por lo que siento… No debí hacer eso, fue incorrecto.

-Vamos.

-Lo entiendo… Te prometo que no volverá a suceder.

Ambos entraron al escenario el público aplaudió, la entrevista iba bien con saludos y buenos deseos además de anunciar los proyectos, cuando la bomba de preguntas comenzó.

- ¿Y qué hay de los rumores que dicen que Starish se separara?

- Eso no es verdad puedo asegurarte de que todos estamos muy unidos. -inicio Ittoki.

-Nos separamos por una pequeña temporada pues tuvimos una película que grabar, pero de lo contrario ya estamos listos para un nuevo álbum.

-Genial, Ittoki-san… Una fan nos mandó este vídeo en donde lo ven muy íntimo junto a Eiichi Otori ¿Seguro que no piensa unirse a Raging Entertainment?

Ambos observaron las imágenes era el vídeo de cuando subieron a la rueda de la fortuna su rostro palideció, tanto que no pudo decir nada, sin embargo… Ichinose le observaba de manera neutral rápidamente el pelinegro expuso.

-Si me permites responder, no hay nada de malo en ese video… Otoya sólo se asustó.

- ¿Asustarse?

-Si… ¿Verdad Otoya?

No podía creer que le hubiera salvado el pellejo, rápidamente el soltó a reír y se rasco los cabellos exponiendo. - Si… jajaja le tengo miedo a las alturas y sólo me asuste, Eiichi se asustó más cuando le estrangule el brazo jajaja.

-Cielos, ¿Le temes a las alturas?

-Si. - se sonrojo.

-Como puedes ver no sucede nada, son amigos y creo que sólo están pasando el rato no es como si Otori-san le esté invitando a unirse a su agencia.

-Vaya es bueno saber que no es así... Pues nos asustamos mucho cuando Heavens Sky salió… en los créditos de composición de letra y melodía aparece el nombre de Otoya Ittoki por eso pensamos lo peor.

- ¿En serio? -Tokiya observó a su amigo de forma severa. -Nos ayudamos mutuamente, es para eliminar ese rumor en los que somos enemigos.

-S-si… Eso es lo que Eiichi quería reflejar por eso les ayude.

-Ya veo.

El programa finalizó resolvieron muchos rumores cada uno era más profundo y real. Ya ambos se encontraban en el autobús que los llevaba a la Academia en este Otoya susurraba.

-Gracias Tokiya.

- No te preocupes es lo menos que puedo hacer para que me perdones por mis actos. - el pelirrojo guardó silencio por un momento rememoró la amistad, que si bien era un poco fría con el moreno, Tokiya era y siempre fue su compañero, removido por aquellos sentimientos en los que Ichinose resulto ser casi como un hermano para Ittoki decidió resolver el problema levantándose se sentó en el asiento continuo y observo a su compañero con atención.

- ¿Qué sucede? -cuestionó el pelinegro admirándole confundido.

-Tokiya… Quiero ser honesto contigo.

La emoción era inimaginable en Ichinose ¿Sería posible que Otoya correspondiera a sus sentimientos? Su corazón palpitaba acelerado con voz calmada anunció -Estoy listo. - aún estaba adolorido por los golpes, pero no importaban los golpes deseaba conocer lo que su querido pelirrojo diría.

La mirada de Ittoki parecía culpable y triste; no obstante, por más duro que fuese debía ser honesto y sincero. - Tokiya… Yo lo siento, pero, no puedo corresponder lo que sientes por mí.

La emoción en el rostro del moreno fue desvaneciéndose. El dolor en su pecho era inimaginable, no sabía que sería tan doloroso ser rechazado. Sin interrumpir al pelirrojo escucho.

-De verdad agradezco que hayas dicho que te gusto, pero… Eso no es lo que en verdad piensas o sientes… Se que no es así. -Tokiya observo su rostro y confundido llamo al chico.

- ¿Otoya?

El mencionado dibujo una sonrisa y agregó. -Te aprecio como no tienes idea, eres un hermano para mí, desde que averiguaste mi pasado supe que serias mi mejor amigo, eres genial, te admiro pero… Este Tokiya que me has mostrado en estos últimos meses da demasiado miedo.-Hizo una pausa y agregó tristemente.-Te desconozco y sólo pienso que lo que sientes es un capricho, sé que no te gusta perder por eso creo que no te gustó la idea que Eiichi ocupará tu lugar… Debes estar tranquilo él no ocupará tu lugar, por eso quiero que vuelvas a ser el mismo de antes…-Ichinose suspiro cerró sus ojos y dibujo una sonrisa aunque dolía, sonreía.

-He sido un tonto ¿No es así? Me conoces tan bien que duele…

-Un poco, si…

-Pero… Es que no soporto que Eiichi sea tu amigo ahora. -confesó. -Tampoco tolero que él sepa más de ti que yo… De verdad te pido perdón por no haberte cuidado como debía. -Tokiya de nuevo tomó el rostro de su pelirrojo y susurró. -Quiero ser más que tu amigo quiero cuidarte no deseo que Otori sea quien cuide de ti eso me corresponde a mi…

-Tokiya, Eiichi no es sólo mi amigo. -Acotó de inmediato observándolo a los ojos los cuales se abrieron impresionados al escuchar aquello. Ichinose observó atento.

- ¿Qué quieres decir?

Ittoki tomó su mano la puso sobre su pecho. Otoya no deseaba lastimarle su corazón era tan amable que no deseaba romper a su amigo, pero si quería que las cosas estuvieran bien entre ambos, debía hacer entender con la verdad a Ichinose. Por lo tanto, con todo el temor y nervios del mundo confesó. -Amo a Eiichi y él me ama también. -El pelinegro apartó su mano del agarre que le propinó su compañero indignado observo hacía la ventana sus ojos sorpresivamente formaron lágrimas. Otoya le abrazo y colocando su frente sobre su hombro susurro. - Yo sólo quiero que estés conmigo compartiendo lo que siento, aceptando a Eiichi y que estés feliz por mi…. Tokiya estoy enamorado de Eiichi Otori.

Las luces en el túnel en el que el autobús entró reflejaron el rostro suplicante de Ittoki en el vidrio, Tokiya cerro sus ojos controlando sus lágrimas el dolor era inimaginable, pues finalmente Eiichi le había arrebatado lo que más amaba, estuvo renuente a abandonarlo y severo le llamo. -Otoya…

Esa mirada carmesí que rogaba ser comprendida y aceptada le hizo detener toda queja que saldría de sus labios, estaba dispuesto a reclamar, a negarse, a luchar, sin embargo; no pudo vencer aquella expresión en Ittoki. No le quedó otra más que suspirar. Colocó su mano sobre sus cabellos y susurró sintiendo como un enorme nudo se formaba en su garganta.

-De acuerdo, creo que lo entiendo. - su voz se rompió. Se silenció de inmediato y es que de verdad había comenzado a sentir algo por él y ahora lo había perdido.

Entendía que no podía recuperarlo, ya era tarde para poder amarlo. Vencido por aquel amor que Eiichi había generado en su compañero sólo decidió hundir su rostro en su cuello y hombro sin poder contenerse o decir palabra alguna soltó un pequeño llanto. Otoya le abrazo de manera fraternal y fue entonces que escuchó.

-Lo entiendo… por favor, se feliz Otoya.

-Gracias Tokiya. -El silencio se apoderó de aquella cabina en la que ambos continuaron el viaje regreso a la academia.

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Llegaron a la Academia en donde sus amigos se reunieron en el salón de ensayos estaban conversando de lo más tranquilos. El ambiente era demasiado bueno tanto que nadie cuestiono a Tokiya por sus golpes, pues este estaba de buen humor. Había superado y sanado poco a poco su corazón, debía reconocer que Otoya era como un hermano para él, los demás le dieron su espacio, pues si hostigaban al pelinegro se rompería el balance y de seguro se desatarían el caos. En ese momento eran tal el ambiente que Ren y Masato sonrieron entre ellos pues confirmaron que la tensión entre Tokiya y Otoya se había ido lejos, el pelirrojo había vuelto a sonreír como nunca. Starish volvía a ser una familia amigos y hermanos que se querían y apreciaban demasiado.

El momento de ir a cenar se presentó ya salían de ahí, sin embargo.

-Ren… Puedes quedarte un rato necesito hablar contigo. -anuncio Ichinose.

-Está bien. - el pelinaranja vio partir a los otros y en cuanto aquello sucedió se acercó a Ichinose observándolo de manera sería, se cruzó de brazos y susurró. - ¿Y bien de qué quieres hablar?

Tokiya le observo por un momento luego dejo caer su rostro en el pecho de Jinguji el cual en el acto se asustó, rápidamente escuchó el llanto de Ichinose, aún dolía aquella herida el cual expuso o al menos eso intentó. - Lo he perdido para siempre, Ren…-Escuchaba el llanto y su respirar averiado, además de su voz rota y que apenas era audible- ¿Por qué nunca le dije nada? ¿Por qué no me di cuenta hasta que fue muy tarde?

Ren elevo sus brazos y le acarició la espalda quizás para darle confort y apoyo, mientras que Tokiya liberaba lágrimas en su pecho, la mirada celeste de Jinguji transmitió dolor y pena aquí es donde se daba cuenta que aquel dicho que reza: "Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" se aplicaba a su amigo. No supo que decir sólo fue ese hombro en el cual Ichinose lloro con fuerzas jamás a nadie que no fuese Otoya le había mostrado esa faceta….


Hola!

Como pueden ver Tokiya cambiará de aquí en delante y aceptará poco a poco lo que estos dos están viviendo n.n

Con respecto al problema entre piernas de Otoya pienso que será algo difícil dejar que Eiichi lo sepa como sucederá todo? Pues sólo sigan pendiente del fic muchas gracias por leer!

Gracias!