Capítulo 8 por fin!

Una disculpa hemos tenido muchos problemas personales, entre enfermedades y otros además de acomodar este capítulo el cual se divide en dos partes (quizás 3)

Bien antes que lean!

Quiero dar un enorme gracias y saludo a las personas que leen y esperan la actualización n . n un enorme abrazo a mi querida amiga Wajiwaji que siempre me ayuda en la fabulosa edición TE QUIERO HERMOSA GRACIAS! Lean sus fics es genial y hermosa escribiendo!

Bien hora de leer espero les guste!


Quédate a mi lado.

By :

Aurora la maga.

"Miradas, amor y deseos bajo las estrellas. "

La celebración fue dándose de manera divertida. Los alimentos que preparaban Ranmaru y Reiji -con la valiosa colaboración de Masato y Ren- lucían más que apetitosos. Aquel enorme grupo de chicos habían decidido pasar un rato en la alberca antes de tomar la cena, se encontraban entretenidos esperando a probar aquellas fabulosas carnes y vegetales a la parrilla, al mejor "Estilo Ranmaru Kurosaki". El curry con arroz y ensaladas no podían faltar. Tenían un ambiente fiestero pues a pesar de ser idols, ellos eran jóvenes y hacía mucho que no disfrutaban de una fiesta o más bien, nunca idearon una convocatoria de ese estilo entre ellos, para acercarse más como amigos o quizás, mucho más que eso.

Conversaban y la música podía escucharse dentro de la enorme cabaña de Heavens; en la espaciosa sala de ese lugar se encontraban de pie Syo, Natsuki y Nagi. El ambiente entre estos tres era muy agradable, mucho más de lo esperado. El más pequeño, tomaba todo lo necesario de la cocina y acomodaba la mesa mientras era observado por Natsuki. Kurusu se detuvo un momento y descubrió aquellos orbes verdes admirar cada movimiento suyo. Shinomiya le apreciaba de manera atenta. Syo se dio cuenta que las expresiones que hacía su compañero rubio le desconcertaban un poco; y es que a veces sentía que lo desnudaba con la vista pero, no podía darse el lujo de pensar que un joven tan dulce y divertido como Natsuki podría verle de manera pervertida. "Aunque de Satsuki, si puedo creerlo." Pensó el pequeño el cual a sus espaldas Nagi apareció y expuso curioso.

- ¿Oye, porque te ve así?

- ¡Ah! Mikado-san. -gritó asustado y miró hacia atrás en donde el pequeño idol estaba observándole curioso y atento.

-Presiento que lo ve como una estrella enamorada. - agregó Shion, apareciendo de la nada aferrándose a la espalda de Nagi.

-Más bien, parece alguien pervertido, como… ¡Van! - molestó el menor de los ahí presentes. Syo enojado lanzo un trapo al rostro de ambos y abandono el lugar, llevándose del brazo a su alto y tontito amigo en dirección a la piscina. -Que delicado. -farfulló Nagi, que seguía siendo abrazado insistentemente por Amakusa.

-Tengo frío Nagi, quiero ir a cambiarme ya… Tengo hambre también. - renegaba de manera perezosa.

- Ya suéltame. Me estas mojando, Shion. Oye ¡Shion! - el pequeño se removía en los brazos del peliblanco sin lograr zafarse de ellos.

-Nagi, ayúdame a secarme… Cámbiame la ropa…. -exclamaba de manera cariñosa Amakusa, Nagi se puso nervioso ante aquella petición algo descarada del mayor. No sabía a qué venía tanta insistencia de parte de su compañero.

- ¡Ya basta! ¡Oyeee! -Gritó al notar que el peliplata se aferraba más a su cuerpo y eso no le estaba agradando mucho… más bien le hacía sentirse muy incómodo entre sus brazos. Y desde hace tiempo se venía sintiendo así cada vez que Shion le abrazaba y eso no le gustaba para nada… o quizás ¿Sí? Pues sus mejillas se tornaron rojas y algo en su pecho demandaba con extrañeza, Mikado decidió que para calmar las cosas que sentía ambos se encaminaran hacia afuera aunque Shion no quería, Nagi sí.

En la parrilla, Kurosaki otorgaba un plato a Kotobuki y este le coqueteaba con una sonrisa. Ambos se observaban a los ojos fue mucho tiempo desde la última vez que cocinaron algo juntos, ambos sabían que de los cuatro eran los que se llevaban mejor a pesar de esa diferencia de personalidades. Ranmaru se había acostumbrado a Reiji y este al igual. Había algo en ellos que se podía palpar, sus miradas cómplices, sus pequeños roces y el brillo en sus ojos aunque para ambos el amor era un tema tabú y peor entre hombres. No obstante los dos observaban a la dupla de Ren y Masato, y más aún, en el costado la armoniosa pareja que formaban Eiichi y a Otoya; podían darse cuenta de que los más jóvenes no tenían temor alguno. Ranmaru se acercó y acarició su mano mientras intercambiaban platos. Kotobuki se sonrojó de inmediato. Disimuladamente el platinado acercó un poco su rostro al del otro y susurró. - Más tarde me gustaría que...

- ¡Ah, los vegetales se queman! - gritó el castaño demasiado aturdido y nervioso yendo a la parrilla por detrás Ranmaru con mucho disimulo comentó.

-Eres muy agradable cuando te pones nervioso.

Todo el ambiente ahí era verdaderamente romántico a pesar de ser una fiesta, sin duda era una oportunidad para que todos lograrán acercarse más. Quizás Heavens les estaba dando el espacio que los chicos ansiaban; un momento a solas, apartados de reglas y la presión. Hasta los más experimentados como Kurosaki y Kotobuki supieron aprovechar esta oportunidad.

-Lo-lo haces muy bien Ranran. -comentó el castaño de ojos grises.

Su contraparte dibujo una expresión ganadora, al tiempo que se aproximaba a la cercanía de Reiji y mientras lo observaba moverse para adobar el pollo que pondrían a asar y susurró con cierto toque seductor en su voz.

-No es lo único que hago bien. - Aquella voz grave en su oído hizo detener todo movimiento al castaño. De todas formas, Kurosaki no se detuvo a esperar que Reiji comprendiera el trasfondo de sus palabras. Se aclaró la garganta y expuso. -Oye, Ren… Ya están listos los vegetales- dicho aquello entregó al pelinaranja un plato con vegetales cocidos, mientras lo hacía Reiji le observaba de reojo. Sin duda todo aquello era un coqueteo que lo dejaba confundido ¿A qué se refería Ranmaru? ¿Por qué sentía que Kurosaki le estaba tratando de aquella manera, tan coqueta?

Por otro lado estaba Cecil que se encontraba hablando por teléfono con su novia Haruka. Le hubiera encantado que ella estuviera ahí junto a él, pero sin duda no era un lugar adecuado para su Haruka, pues había miles de lobos al asecho-por miles se refería a Heavens, no le desagradaban. Pero no por eso estaría tan confiado-. Y eso sí que no lo permitiría, protegería a su novia de todos esos hombres.

Todo iba muy bien. Inclusive Ren quien acomodaba la comida que salía de la parrilla observaba a su peliazul, expresando curioso. -Algo que siempre me ha gustado es la cocina… ¿A ti te gusta algo más que la música, My love? -Hijirikawa deslizó una suave risa al tiempo que se sonrojo. -Oh vaya esa es buena señal.

-Bueno… Hay algo que me gusta hacer aparte de la música. -El ojiazul dejó escapar una pequeña sonrisa ante los recuerdos que la pregunta de Ren trajo a flote en su mente. - Es algo que me enseñó mi abuelo desde pequeño.

- ¿Y qué es? -cuestionaba curioso nada más ambos estaban sometidos en aquella conversación. Nadie se hallaba alrededor.

-Pues… Me gusta el diseño.

- ¿Diseño?

-Si…

- ¿Qué tipo de diseño, gráfico o…?

-Diseñar… vestuarios. -confesó en voz baja y completamente apenado.

Ren agrandó su mirada jamás hubiese pensado que Masato tuviese ese tipo de interés, enseguida él se acercó más y estipula. - Me encantaría que me diseñaras algo.

-Para nada, tú tienes buen estilo, además de un gusto exquisito en vestimenta. A quien si me gustaría vestir es a Otoya. - ambos observaron al joven sentado en la orilla de la piscina observando a sus amigos competir de nuevo.

-Ikki… es distraído y un poco enérgico, por no decir que no le importa que se ponga. Para él es ropa y ya.

-Si… Pero me gustaría verlo con ropas que reflejaran su personalidad, colores fuertes y…-Masato se detuvo al descubrir que Ren le miraba ansioso. -Creo que he dicho demasiado.

- No te detengas por favor.

- No, date prisa o puede que ese chico Hyuuga se coma la madera de la mesa.

Jinguji deslizó una sonrisa y susurró. - Okay~~.

Finalmente la comida se suscitó, estaba todo delicioso y a la medida de aquellos jóvenes, que no se detuvieron a brindar sus felicitaciones a los que habían cocinado.

- ¡Debo admitir que esto está delicioso! -afirmó Yamato con emoción.

-He asistido a los mejores restaurantes pero, nada se compara con estos exquisitos alimentos… ¿Nunca han pensado en poner un restaurante? -cuestionaba Eiichi a lo que Masato terminando de beber su refresco no pudo contenerse y añadir a las palabras de este.

-Sé de buena fuente que a Ren y Kurosaki-senpai les gusta mucho la cocina. -Los mencionados con una sonrisa de suficiencia asintieron acreditando los dichos de Masato.

-Me parecería fenomenal que hicieran su propio negocio -expreso Eiiji.

-Cierto. -afirmaron la mayoría de Heavens, en tanto los chicos de Starish y Quartet Night apreciaban a ambos con expresiones llenas de orgullo y aprobación.

-Entonces ya sabemos que si ponemos un restaurante, tendremos clientela Ran-chan.

-Es mejor que nada. ¿Y cómo se llamaría? No aceptare cualquier nombre andrajoso para mi negocio.

- ¿Cómo le pondrías Ranran?

-Restaurante R&R.

Ambos peli naranja y platinado chocaron sus manos y sonrieron divertidos.

Mientras hablaban y terminaban de comer. Masato y Ren desaparecían yendo afuera al igual que Otoya pues ya había pasado una media hora y querían seguir divirtiéndose.

Por otro lado las intenciones de Eiichi de acompañar a su novio se vieron volcadas por Van que le halo, hasta el segundo piso en donde se encontraba la habitación de Raging. Al joven de cabellos castaños y ojos cafés se le ocurrió algo, pues dado que todos ahí eran mayores de edad o al menos la mayoría, Van quiso elevar un poco las cosas. Con una idea entre sus pensamientos había ido directamente con Eiichi al minibar que estaba en esa habitación.

- ¡Di que sí Eiichi, una copita no le caerá nada mal a nadie ¡Vamos, di que sí! -Rogó insistentemente el castaño.

-No… Este licor es exclusivo de Raging, si lo tocamos me matara. -expresó de manera severa.

-Pero, tú eres nuestro líder. Eres el hombre más valiente que conozco. -adulaba el mayor, de alguna forma tenía que hacer ceder a su líder- Y de seguro te importará muy poco cumplir las reglas de ese feo hombre.

Otori soltó a reír, Van tenía una capacidad enorme de hacerle imaginar las peores situaciones con su padre, por lo tanto pudo visualizar el rostro enfadado de este. Ante aquella hermosa y deslumbrante visión, en la que su progenitor se volvía loco buscando algo de beber, decidió seguir los consejos de Kiryuin. Accedió con la condición de que no sé le brindará a los más pequeños, no obstante, Van ya tenía varias botellas de licor entre sus brazos y no perdió tiempo en dirigirse hacia las escaleras, Eiichi le siguió para verlo elevar las botellas, como si de un vikingo anunciando su triunfo se tratase.

- ¡Oigan! -gritó el castaño de mirada chocolate desde la segunda planta. - ¡El bar está abierto! ¡¿Quién quiere beber algo?!-invitó bajando con prisa para colocar las botellas en el mostrador.

-Jah… Plebeyos. -Expuso Camus verdaderamente molesto, todavía se preguntaba, cómo demonios accedió a ir con esa bola de corrientes a ese espantoso campamento. Socializar con gente de este tipo no era de su agrado. Además estaba molesto, puesto que los mosquitos parecían seguirlo- quizás por su sangre azucarada- pero aunque el conde tuviese delirio por la azúcar, su alma y personalidad estaba más amarga que un limón. Ante aquella flamante personalidad del conde, a Van se le ocurrió un fabuloso plan para sazonar esa agria forma de ser del de cabellos largos.

-Ne… Muy-chan… ¡¿Por qué no les muestras a estos chicos tus combinaciones mortales y haces tus fabulosas bebidas?!- Reiji conocía el gusto exquisito del conde y sabía que era momento de aprovechar aquellos dotes, además quería que Camus dejara de tener cara de orto con los demás.

A su lado Van se unió y agregando a las palabras de Kotobuki cuestionó. - ¿Qué? ¿Acaso...Escuche bien? Este muerde almohadas es un creador de bebidas.

- ¡Jajajajaja! -Soltó a reír descarado el castaño pelilargo- ¡Sí, lo es y es el mejor!

Camus totalmente ofendido, se cruzó de brazos completamente dispuesto a largarse de ese lugar, pero primero pondría en su lugar ese tipejo andrajoso. Se acercó furioso exigiendo explicaciones a Kiryuin - ¡¿Cómo me llamaste?!

Van demasiado fresco y despreocupado decidió ignorar el enfado de Camus, colocando su brazo sobre uno de sus hombros de manera coqueta expreso. - Vaya, quien lo diría con esa cara de sumiso muerde almohadas… Resultaste ser un bar tender.

- ¡Tú ranchero infeliz! - la furia se leía en el rostro del rey de la indiferencia, nadie en su vida lo había ofendido tanto. Y mucho menos sacarlo así de sus casillas.

- ¡Ahhhh! -Reiji se interpuso en medio de ambos y abrazándoles, intentó relajar un poco la situación. - ¡Vamos! Está es una fiesta no discutan.

- ¡Todo bien! ¡El guapo bar tender nos servirá copitas! ¿Verdad Condesito?

- ¡Yo lo mato! -masculló el de largos cabellos. Se sentía muy enojado, sin embargo a la vez, una extraña sensación se estaba formando en su estómago, pues era la primera vez que se metían con él de esa forma, Camus estaba acostumbrado a que todos bajarán la cabeza y que hicieran lo que el quería, respeto era lo único que todos tenían hacía su persona; por esa razón . Que un hombre le diga tales cosas bochornosas le provocaba mucha vergüenza y tenía miedo de que como ese infeliz castaño siga diciendo algo más su gran fachada se esfumaría. Y dejaría al descubierto la parte que más odiaba de sí mismo.

-Tranquilo Camus es sólo un momento de esparcimiento, lo necesitábamos.-trato de tranquilizar Kotobuki.

- ¡Claro! azucarado, deja de poner cara de Angry bird y sírvele tus mezclas explosivas. -intervino Kurosaki.

Aun después de aquella extraña discusión, todos estaban emocionados. Por fin había una fiesta en la que no tenían que ser estrictos o cumplir con la etiqueta. Y Camus era el más apegado a eso de guardar apariencias; sin embargo, decidió darles gustó a esos sujetos. Se vengaría por haber sido llamado de aquella manera, nadie se burlaba del aristócrata Camus, pero para su mala suerte Van tenía otros planes. Ese frío hombre parecía un témpano de hielo con sus amigos y compañeros, no obstante cuando estaba en el ambiente laboral era más dulce y agradable que un artista de telenovelas. Realmente le daban gana de molestarlo y sacar a la superficie el verdadero Yo de ese hombre tan serio, sin embargo, incluso el mismísimo Kiryuin se sorprendió al estar tan decidido sobre ello. "Es tan endemoniadamente lindo… Lástima que es un hígado con cabello, pero eso puede cambiar…" por lo que se acercó a Reiji y continuó molestando al pelilargo.

-Oye, para parecer tan sumiso eres buen bar tender condesito.

- ¡Corriente!

-Azucarado.

-Plebeyo.

-Sexy.

Aquello dicho por el chico Heavens, descoloco al rubio que nunca se hubiera esperado ese tipo de contrataque, pues se supone que estaban discutiendo. Pero con ese chico no podía prever que sería lo próximo que saldría de sus labios. Realmente ese hombre lo estaba poniendo de los nervios. Incluso no entendía porque se sonrojaba hasta el punto de apartar su mirada de esos ojos marrón que parecen escudriñar en su interior, como si quisiera descubrir que es lo que esconde en su alma.

-Oye, eres grande Van.

-Jamás había visto tan descontrolado a Camus. - elogio el peliplata, que disfrutaba de ver al pesado de su compañero en ese estado de confusión.

-Su nivel de pulsación se ha elevado, creo que está nervioso. -Agrego Ai a las palabras de Reiji y Ranmaru.

-No son dignos, aquí solo hay infantes. -replicó orgulloso el pelilargo con una mirada llena indignación y enfado. Con todas sus fuerzas ignoro a esos sujetos y por sobre todo la mirada del chico de Heavens que solo le ponía más tenso y nervioso.

- ¡Infantes mis narices! -gritó Yamato al escuchar ese tono tan despreciativo que utilizo, el alto rubio se apresuró a llegar a ambos senpais y de manera exigente aclaro. -Yo ya tengo bello en el pecho y tengo 21.-expuso severo a su lado Kira susurraba.

-Yamato... Tu nunca has bebido. Déjalo. -El pelinegro trataba de apaciguarlo, pero cuando a Hyuuga Yamato se le metía algo entre ceja y ceja, no había nadie que pudiera hacerle cambiar de parecer o desistir.

-No.-Exclamó observando a Sumeragi. - Quiero demostrarle a este sujeto que soy lo suficientemente hombre para su bebida.

-Ves lo que causas Van. -Regañaba Eiichi de manera furtiva, la mayoría de los que estaban presentes fueron testigos del pequeño altercado en el cual Camus suspiró y observó de manera penetrante al alto chico rubio que a leguas se notaba que no tenía la experiencia ni la resistencia suficiente para resistir sus bebidas.

-Tranquilo Eiichi será divertido jajaja.

Afuera…

Sentados en el borde de la piscina, Eiiji y Otoya observaban el alboroto que tenían sus superiores en la sala. Como siempre Van se salía con la suya y en eso estaban de acuerdo el menor de los Otori con su cuñado. Sin embargo, fue Tokiya quien llamo aún más la atención del genio musical de Heavens, que miraba con desagrado hacia el interior de la cabaña, lo que hacía pensar al pequeño castaño que él chico no estaba de acuerdo en su totalidad con que se mezclará alcohol en una festividad como aquella.

-Ninguno de nosotros está acostumbrado a las fiestas con alcohol – se apresuró en decir el pelirrojo al darse cuenta del escudriño de Eiiji en Tokiya. Pues aunque se hallan disculpado mutuamente, Otoya sabía que la relación entre ellos después de esa pelea sería algo difícil de a arreglar. No obstante Ittoki confiaba en que esos dos se llevarían bien al final de cuentas.

- ¿En verdad? -cuestiono sorprendido. -Raging a veces nos llevaba a los viñedos a catar el vino y siempre nos llevaba a sus fiestas. Pero eso no significa que nos guste. Mi hermano de vez en cuando le da el gusto a Van.

-Esto será un desastre, el alcohol saca lo peor de ti. - se le oyó decir al pelinegro.

-Lo siento Ichinose-san- se disculpó el chico de orbes violetas. Se levanto y se encamino al lado de Tokiya. – Van, no piensa mucho las cosas cuando hacemos este tipo de fiestas. Pero por una vez no está mal que nuestros amigos de diviertan ¿No? -Dijo dedicándole una sonrisa, gesto que pillo desprevenido al mayor, que agradecía la poca iluminación que había en el exterior, así su sonrojo pasaría desapercibido por Eiiji.

A Tokiya a un le costaba asimilar, como ese dulce chico podía tener una faceta tan violenta. En como su rostro podía desfigurarse por la ira. Con verlo ahora, aquel recuerdo solo parecía una tonta pesadilla. Entonces las palabras de Otoya resonaron en su cabeza. Que la furia de ese chico saliera a la luz fue completamente su culpa, por hablar como si lo supiera todo, por insultar al hermano de aquel chico, que según era su mentor y quien velaba por él tal como un padre. Cada vez Ichinose era consciente de lo mal que actuó. El simple perdón que le pidió no era suficiente para el daño que causo. Debía encontrar un momento para poder disculparse de forma correcta y poder iniciar de nuevo con el joven, porque realmente lo admiraba y le encantaría poder trabajar aún más con él en el futuro.

-Aunque no es necesaria la bebida para divertirse, por una vez no puede ser tan malo- terminó por aceptar, si Eiiji se lo decía de esa forma tan amistosa, era difícil oponerse.

-Ichinose-san nadie te hará beber nada. -Prometió el menor de los Otori. Pues respetaba mucho la opinión de todos y comprendía muy bien al ojiazul. Starish es un grupo con una imagen intachable, era de esperar que todos sean así de reservados. Sin embargo, los senpais de estos no parecían serlo para nada. – Suficiente con que mis compañeros sea los únicos borrachos. -añadió divertido, pues ya no era novedad que Van sea uno de ellos, incluso Yamato había caído una vez antes con solo una copa.

- ¿Y Eiichi también es buen bebedor? -inquirió el pelirrojo con curiosidad, tras escuchar la conversación de sus amigos, no pudo evitar preguntarse si su novio era de los hombres que beben hasta emborracharse.

-No te preocupes Ittoki-san, mi hermano tiene buena tolerancia con la bebida. Nunca lo he visto ebrio ni nada por el estilo. -explico el castaño, conmovido por la preocupación del chico- Tampoco le gusta beber mucho, solo algunas veces para pasar el rato.

-Ya veo- susurro, el pelirrojo. Acababa de descubrir algo nuevo de su pareja. A veces olvidaba que es menor que él. Eiichi es un adulto de 24 años, que obviamente es mucho más experimentado en la vida que él.

-Ittoki-san, si se bebe con responsabilidad llega a ser divertido. Es lo que mi hermano dice siempre. – añadió al no ver muy alegre al chico, tal vez le desagrado que su hermano tome alcohol de vez en cuando. – Si no te gusta que él tenga esas pequeñas costumbres, puedes decírselo. Estoy seguro de que lo dejaría por ti.

- ¿Eh? No, no es eso. No me molesta para nada – negó sacudiendo sus manos, había logrado que Eiiji lo malinterpretara- Es solo que suelo olvidar que Eiichi es mayor que yo, y ha vivido muchas más cosas. Solo eso.

-Vamos Otoya, tú ya eres un adulto también-comentó el pelinegro, revolviendo los cabellos de su amigo- Ya tendrás muchas experiencias a su lado, no tienes que preocuparte por esas cosas.

Ambos chicos miraron sorprendidos a Tokiya, pues era un cambio radical en el oírlo hablar de esa forma sobre la relación que tenía con Eiichi. La había aceptarlo claro, y estaba muy feliz de oír al pelinegro hablar así, e incluso Eiiji estaba contento.

-En fin, que tal si nadamos un poco más antes de que vayamos a dormir.- inquirió Tokiya, consiente de las miradas de esos dos chicos sobre él, las cuales quería desviar. No era un tonto para no darse cuenta de que sus palabras los sorprendieron a ambos, si hace un tiempo atrás se la pasaba diciendo un montón de mierdas sobre el de gafas.

-Que tal una revancha entonces, Ichinose-san.

-Creo que alguien me está retando.

- ¿Que les parece si el perdedor, hace lo que el otro diga? -comentó el pelirrojo, tal vez así lograba que esos chicos lograran limar asperezas de forma amena.

-Yo no hago ese tipo de cosas.

-Nee, Tokiya. No seas aburrido. Que esto es una fiesta- rezongó el pelirrojo, su compañero seguía igual de serio aun pese que hayan pasado años desde que se conocen.

-No me parece mala idea, la verdad-concordó el de ojos violetas, de hecho le gustó mucho la idea. Si le ganaba a Ichinose podría pedirle que hiciera algo que siempre le ha dado mucha curiosidad- Pero si Ichinose-san piensa que esta vez le ganare, no podemos obligarlo.

-Serán dos vueltas el que gane tendrá poder sobre el otro. -aceptó el pelinegro, extendiendo su mano, Eiiji la estrecho dando por cerrado el trato. -Otoya, danos la salida. -Pidió en cuanto los dos estuvieron preparados para lanzarse al agua.

-En sus marcas… listo… ¡Fuera!

De inmediato se lanzaron y cada uno nadaba como si su vida dependiera de ello. El castaño por ganar la apuesta y Tokiya por su orgullo de ganador. De esa manera ambos estaban al mismo nivel, no obstante al dar la vuelta en la parte más profunda Tokiya sintió un fuerte calambre en su pierna. Completamente asustado intento mantenerse a flote, pero no podía moverse. Eiiji se dio cuenta y se detuvo al instante y rápidamente fue a su ayuda.

- ¡Tokiya no te asustes! -Le gritaba Otoya que veía como el castaño se regresaba junto a su amigo. Se sintió como un total inútil al no poder hacer algo por él al no saber nadar.

El pelinegro nada más al ser rodeado por los brazos del castaño se sintió a salvo, ya no se iba a hundir hasta llegar al fondo de la piscina. Instintivamente se abrazó al cuerpo del menor, cosa que sorprendió a Eiiji y le provoco un sonrojo en sus mejillas, ante eso el pelinegro se sintió avergonzado, pero tampoco podía separarse del chico, su pierna dolía más de lo que se permitía mostrar, como para ponerse a nadar por su cuenta.

- ¡Rayos, porque ahora! Lo siento mucho Otori-san. – se disculpaba con el chico, que amablemente negaba con la cabeza.

-No te preocupes Ichinose-san te llevare cuanto antes a la orilla. - y sin más Eiiji nado hacia el borde se la piscina, donde estaba el chico de cabellos rojos para ser exacto.

- ¿Está todo bien? -Cuestionó Otoya desde su lugar.

-Si. -respondieron ambos- No te preocupes Ittoki-san -concluyo Otori, sonriendo para tranquilizar a Otoya, que no dejaba su expresión preocupada.

-Solo es un calambre en una pierna. -aseguró su compañero, si no lo oía de sus labios sabía que Otoya no se relajaría. - -Siento que terminara así.

-Ichinose-san no tienes que disculparte estas cosas pasan.

-Otori-san…

Ichinose no sabía qué hacer con los latidos de su corazón, que aceleraban a cada segundo. Fue un tonto al permitir que todo lo que creía de Eiichi afectara en su visión del chico que ahora le ayudaba con la mejor disposición de todas, se comportó como un completo imbécil con todos. Estaba tan arrepentido de sus actos, realmente se merecía cada uno de los golpes que Eiiji le propino e incluso así no sería suficiente para expiar su culpa. El pelinegro salió abruptamente de sus pensamientos al sentir que las manos de castaño eran sustituidas por las de Otoya, que le sujeto fuertemente de los brazos.

-Ittoki-san, tira fuertemente de Ichinose-san en cuanto lo suba.

-Entendido. - aseguró el muchacho fortaleciendo aún más el agarre de sus manos.

-Ichinose-san, solo resiste un poco más- dijo antes de sujetarse de la cintura el pelinegro e inhalar una gran bocanada de aire y sumergirse bajo el agua.

- ¡Otori-san! - Exclamó su nombre mientras sentía un indescriptible hormigueo en su cuerpo. Las manos del menor hacían movimientos seguros sobre su cuerpo para sacarlo bajo el agua y elevarle lo suficiente para que el pelirrojo le llevara fuera de la piscina. Los colores se le subieron al rostro al sentir las manos del chico deslizarse desde sus costados hasta llegar a sus muslos, donde ejerció la presión necesaria darle impulso y no hacerle daño. Pero no solo era vergüenza lo que paso por la mente del pelinegro, también estaba sorprendido de la fuerza que este tenía como para poder con el peso de su cuerpo. Y aún más que eso le sorprendió el estúpido pensamiento que paso por su mente al creer que el toque de ese chico era suave y cálido, y por sobre todo lleno de amabilidad.

Gracias al dúo de cuñados Tokiya se hallaba ya sentado a la orilla de la piscina con un insistente Eiiji, examinando su pierna lastimada, ya había pasado varios minutos, pero gracias a los primeros auxilios del chico sus músculos agarrotados ya estaban a salvo.

-Otori-san, ya estoy mejor. Gracias- volvió a insistir y seguramente con el rostro rojo. Pues se sentía muy avergonzado por toda la situación, y sus pensamientos no ayudaron en nada.

- ¿Estás seguro Ichinose-san? Podemos ir al hospital si aún sigue el dolor.

-En serio, ya estoy bien. Todo gracias a ti y a Otoya. – aseguro poniéndose de pie, para que sus palabras tuvieran peso suficiente para calmar a Eiiji. - En fin, parece que he perdido.

-Eso parece- concordó el menor, sin embargo luego dejo escapar una suave risita. - Pero, ganar así no es algo que me haga feliz. ¿Qué tal si dejamos esta competición para otra ocasión?

-Me parece bien- acepto el de cabellos negros, contagiado por aquella sonrisa. Al parecer después de todo, si tenía una oportunidad de enmendar las cosas con ese chico.

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8*8*8*8*8*8*8

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En la cocina y en la sala, Camus iniciaba los preparativos para alistar su bebida bomba, como así la llamaba, podría decirse que la mayoría de los chicos se encontraban ansiosos y a la espera, más aún Van y Yamato.

- ¡Venga Condesito, date prisa que se nos va la noche!

- ¡Jah! ESTO NO SE TOMA A LA LIGERA. -exclamó un poco molesto mientras era observado por Van.

El grupo de jóvenes estaba ansiosos, mientras aguardaban el pelilargo se dio cuenta que le faltaban algunos ingredientes, ante esto se dispuso a ir a la cocina para cerciorarse y buscar lo que necesitaba. En la sala los chicos aún festejaban y charlaban; Kiryuin dejo de reír al notar que Yamato era distraído por Kira, era la oportunidad perfecta para escabullirse detrás del rubio. Decidido se fue a buscar al joven de ojos celestes tan claros que en ocasiones se podían confundir con el gris y que llevaba por nombre Camus, lo encontró hurgando en la cocina, entre en los distintos armarios y alacenas. Van entonces al notar que Camus estaba sólo decidió ir con él, camino en silencio sin llamar la atención de nadie observo a Reiji hablar con Ranmaru y Ai. Aprovecho ese instante para inmiscuirse y acercarse como todo un lobo a su presa.

Camus no noto nada, él estaba ocupado buscando lo que necesitaba frente a la nevera, su impresión fue tal, al ver que los elementos en ese campamento no eran para nada corrientes Otori y su grupo tenía en sus comidas las marcas más elegantes y finas en el mercado.

-Vaya al menos no es leche en descuento. -expuso tomando el bote de vidrio con tapa plateada, también tomó un pequeño frasco de cerezas y en cuando se elevó escuchó.

-¡¿Qué haces hurgando?!- el pelilargo dio un brinco de susto, Van soltó a reír pero se contuvo cuando noto que a Camus se le caería todo, con rápidos y audaces reflejos sujeto todo aquello, pero la astuta botella de leche se las arregló para escapar de sus manos y estaba por caerse, sin embargo, él castaño decidió que la mejor opción para no dejarlo caer era abrazar con su brazo libre al cuerpo de Camus y entre ambos cuerpos evitar la caía del recipiente de vidrio. Finalmente y con los rostros tan cerca Van soltó un silbido y exclamó observando aquellos ojos que lo apreciaban furiosos. - ¡Eso estuvo cerca!

Camus odio aquel acercamiento y también aborreció el hablar de aquel castaño. Pero más aborreció el hecho de que su corazón comenzó a palpitar como loco, pues esa estúpida botella quedo sostenida entre ambas pelvis. Y para rematar el corriente de Van ejercía presión en aquella zona y no con la intención de evitar que esa botella se hiciera trisas en el suelo. Podía ver claramente en los ojos de este que solo estaba buscando provocarle y sacarle de sus casillas. Y si que lo estaba logrando. No se dejaría al descubierto frente a ese plebeyo de pacotilla. Estaba tan molesto con ese castaño que de mala gana le quitó lo que sostenía en sus manos y lo colocó en la mesa de los gabinetes a un costado.

-Tu… Eres un sujeto molesto e irritante…-expreso con gravedad mientras movía su mano a su entrepierna para quitar ese molesto objeto. Necesitaba separarse de ese hombre que le hacia perder la paciencia.

-Cuidado… Condesito… No te vayas a equivocar. - expuso coqueto Van, disfrutando por completo de lo que lograba causar en el pelilargo.

- ¡Eres in…

Camus buscaba el cuello de la botella, pero el castaño le hacía difícil esa tarea al ceñirse aún más a él. Y no solo eso, Van le hacía caras y exponía.

-Esa no es.

- ¡INTORELABLE! – grito cuando ya por fin de deshizo de ese objeto y se separo del cantante de Heavens.

-Bingo. -Sonrió Kiryuin siguiendo a Camus quien se fue corriendo hasta donde estaban los demás, estar a solas con Van no solo le irrito, también le incomodó de maneras extrañas…

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8*8*8*8*8*8*8

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En el jardín, especialmente en el lugar más apartado de la casa y de la piscina -o al menos lo más oculto posible- Masato y Ren se quedaron sentados en unas sillas reclinables, ellos conversaban mientras iniciaban un jugueteo entre ambos. Se acariciaban y tocaban disimulando un poco. Ren dejo de estar recostado, se sentó en la orilla de su silla tomo la mano de su peli azul al cual observo con deseo y sensualidad; luego por sobre su hombro miró hacia los demás para asegurarse que nadie les prestaba atención porque ambos sabían que tenían que tener cuidado, puesto que estaban haciendo cuestiones que no debían.

-Ren. -Llamó Masato notando como la mano del pelinaranja acariciaba su pierna mientras con cuidado posaba su mano sobre su short azul buscando encontrarse con el delicado, sensible y deseoso miembro de su amor.

Hijirikawa con prisa se asustó y tomó su mano exponiendo en voz baja. - Nos van a descubrir…Aquí no.

-Pero es que no puedo contenerme contigo y esa sudadera abierta. -Confesó acercando su rostro al costado del otro y mientras lo hacía metía su mano entre el elástico de aquella prenda de Hijirikawa al tiempo que exponía. -My sweet baby, no me culpes… Ver tu torso lechoso que me incita a tocarte.

Se acercaba más a Masato, peligrosamente ambos escuchaban como Tokiya, Eiiji y Otoya estaban en la piscina aun disfrutando -creían ellos, tan encerrados en su burbuja estaban que no se dieron cuenta de lo sucedido realmente en la piscina-, y eso quería decir que podían hacer travesuras sin que nadie los descubriera, puesto que los demás estaban dentro de la casa; sin embargo, cierto pelirrojo al no saber nadar y apreciar que su cuñado y amigo parecían haber olvidado sus diferencias, permitió a ambos cantantes de Mighty Aura gozar de la platicas amenas sobre música clásica, opera y varias cosas más, de las que Otoya no tenía idea.

El joven de mirada carmesí observaba a ambos chicos, que aparentemente estaban platicando. Por lo que parecía una muy buena oportunidad para aventurarse a preguntar a ambos un asunto que lo había perturbado y mantenido inquieto desde hace unos meses. Otoya estaba angustiado por algo en particular, pues lo que había pasado en la habitación con Eiichi antes de que comenzara la fiesta, fue verdaderamente peligroso, el deseaba con todas sus fuerzas ser uno con el castaño, pero no era capaz de revelarle lo que su cuerpo escondía, no… No aún, por lo tanto su única opción era buscar los consejos de sus amigos pues llevaban más de un año juntos. Se fue acercando tímidamente, pensando en cómo hablar de aquellos temas tan íntimos con sus amigos, hasta que escuchó.

-Espera Ren…, nos verán.

-Pero quiero escucharte y sé que entre el jaleo que hacen, sólo yo voy a ser testigo de tus maravillosos gemidos My love. - Jinguji besaba sus labios invitando a Masato a hacer algo que jamás pensó que haría, pero con ese hombre siempre había algo nuevo que hacer o aprender. Hijirikawa se sintió excitado e invadido por la curiosidad y la adrenalina que generó hacer aquel tipo de cosas en un lugar que aparentemente era público. Quería golpear a Ren por sacarlo de sus casillas quería castigarlo; sin embargo, su corazón latía y los besos de este descontrolaban al máximo a Masato, y mucho más cuando aquella voz ronca ronroneó su nombre.

Otoya impulsado por la curiosidad, con gran sigilo continuo su andar hasta ellos, pues obviamente lo que oía le indicó que ambos hacían cosas que no debían y como él creía, al asomarse tras una columna que estaba al lado de ambos, noto como Ren le masturbaba. Sus orbes se agrandaron de manera inmediata y sus mejillas se sonrojaron. Aún más, se quedó sin aliento al ver como se besaban con tanto deseo y esmero. Ya que ambos se amaban con esas muestras de amor las cuales se apreciaba la enorme pasión que sentían el uno al otro, no descubrieron que alguien los observaba, Ittoki pudo ver como su amigo peliazul susurraba entre labios.

- ¡Ah! R-Ren… Tú haces que rompa mi voluntad. - confesó con dificultad el peliazul cerrando sus ojos y flexionando sus piernas, aquella maniobra era fácil de ocultar, además que el cuerpo de Jinguji cubría lo que estaba suscitándose.

Ren se saboreaba los labios al observar como su querido peliazul se retorcía lleno de excitación y deseo en la silla, pero por sobre todo vergüenza, lo que solo lograba alentarlo a continuar con mayores atenciones hacía este era tanto el amor que sentía por Masato que no podía contener aquellos enormes deseos de ver su rostro lleno de placer y vergüenza, aquellos bellos ojos azules los cuales se cerraban con fuerza y esas cejas juntas eran su motivación. Entre temblores Masato tomaba su mano, abriendo con lentitud sus ojos demostrando aquellos orbes brillantes las cuales le dedicaron una mirada deseosa, cosa que hizo incrementar aquellos besos.

- ¡Ren… ahh… ahh Ren basta! -Llamo Hijirikawa entre aquellos gruesos y masculinos labios que mordían y saboreaban los suyos, el mencionado aun mordía el labio de su chico y Otoya sólo podía ver como ambas lenguas se encontraban en un desenfrenado beso.

"Ahhh, no puede ser cierto… ¡Ah! ¡Que estoy haciendo! No debería verlos…" se gritaba internamente cubriendo su boca y sintiendo un terrible temblor en su cuerpo. Definitivamente quería hacer eso con Eiichi o por lo menos darle placer hasta llegar al nivel de hacer liberar esos gemidos al de gafas y al menos poder ver aquellas expresiones en su querido Otori. Decidido, acalorado y ansioso se dijo que ya era hora de ir adentro para darles espacio, sintiéndose un completo descarado por haberse quedado mirándolos, por más curioso que se sintiera al respecto no debió haberlo hecho.

En el interior de aquella casa las cosas se habían salido de control, Yamato ya tenía tres tragos dentro y Sumeragi estaba alarmado… En cuanto Nagi-. ¡Tú puedes Yamato! - exponía.

-No deberías alentarlo. -expuso Shion.

-Cierto no necesitamos beber para divertirnos. -agregó Cecil.

-Tú necesitas uno también. -inquirió Van, pasando su brazo por sobre el hombro del moreno mientras ofrecía. -Vamos relájense, mañana es domingo no tenemos nada que hacer así que por una vez en sus vidas olvídense de que son Idols y a divertirnos. -gritó animado Van.

Eiichi lo observaba y susurraba. -Esto definitivamente será divertido mañana. -tomó una copa que Camus le entregó. No era por presumir, pero esa era su cuarta copa y de todos los allí presentes era el único que aún se mostraba completamente sobrio.

- ¡Otoyan! ¿Quieres probar? - Cuestionó el ojigris al ver llegar al pelirrojo, pero inmediatamente se arrepintió de ello al ver su reacción.

-Ah… Yo… No eso no yo… a…-estaba nervioso y desconcertado, pues hasta Natsuki y Syo probaban aquella bebida.

Cecil entonces dijo. -Vaya es dulce y amarga al mismo tiempo.

-Es mi mezcla especial. -Explicaba Camus mientras batía otra combinación y observaba a Yamato a quien exponía. -Oye niño… No tan rápido. -la mirada afilada de Camus, no demostró más que hastió, pues Hyuuga estaba fastidiándolo desde el comienzo, si fuera por él, seguro le daría veneno para deshacerse de un tipo tan escandaloso como él, y de paso le daría un poco a ese tonto castaño que lo tenía de los nervios mirándolo constantemente.

- ¡Dame otro!

- Ya es suficiente Yamato. - susurro el pelinegro a su lado.

-Kira… ¡Yo! Te diré cuando es suficiente. -expuso el rubio serio. El otro suspiro hondo y mejor decidió apartarse. Molesto fue gradas arriba mientras Yamato exponía. -Oye a donde va…. Ash. - chasqueó la lengua y dijo. -Oye cantinero otra.

La mayoría supieron disfrutar a su manera para Otoya fue bastante divertido ver a Syo emborracharse con medio vaso en cuanto Natsuki lo tomaba en brazos y exponía. - ¡Syo-chan, es mejor que nos vayamos a dormir!

-esg… vegdhwjrnr… es… ta… xjsjns. - expuso para pronto caer rendido.

-Creo que tu amiguito no aguanta mucho. -expuso Eiichi con una sonrisa a su pelirrojo.

-Sí, la verdad es que ninguno de nosotros está acostumbrado ¿Tú sí?

Eiichi negó con un movimiento suave en su cabeza mientras explicaba. - Nadie de nosotros hace esto, pero Van y sus ideas a veces son un poco extravagantes. Pero no pienses que se lo permito todo el tiempo. - observó un poco preocupado a su pelirrojo; ambos veían al castaño que ahora estaba retando a Camus a beber y a los otros miembros de Quartet Night, había sacado cartas y monedas su idea era participar en un Juego en el que el perdedor tomaría varios shots.

Al guitarrista se le formó un tic en el ojo mientras que Eiichi sólo se le podían ver los brillos en sus gafas, ese muchacho era una mala influencia para Heavens, pero era necesario en el equipo además lo quería mucho como a todos.

-Claro que no pienso eso Eiichi, sé que Van es muy intenso. - dijo finalmente Otoya.

Eiichi ahora le observo con una sonrisa enamorada la cual hizo suspirar al pelirrojo. De tanto jaleo en la sala con sus senpais y Van, ambos estuvieron de acuerdo con salir a distraerse al jardín, cogieron unos abrigos antes de salir, pues Eiichi quería enseñarle algo especial a su novio.

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8*8*8*8*8*8*8

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La noche estaba hermosa con el cielo despejado, las estrellas parecían tan cercanas. Algo que no podían apreciar en la ciudad, pero desde el campamento que se hallaba ubicado en un área aislada tenían el lujo de poder ver aquel hermoso espectáculo. Caminaban con calma por entre el sendero de tierra, Eiichi sujetaba suavemente la mano del pelirrojo. Se mantenían en silencio a petición del castaño, Otoya no comprendido aquello, sin embargo hizo como Eiichi le pidió. Al caminar a su lado apreciaba su silueta bajo la luz de la luna, en ocasiones como esta cuando le veía tan esplendoroso a su lado le costaba creer que Otori este enamorado de un chico tan corriente como él. A veces incluso le parecía que vivía un sueño, nunca en su vida había recibido tal sentimiento y mucho menos se enamoró de esta forma, por lo que tenía tanto miedo de poder llegar a perderlo… Realmente la sola idea de perder al castaño le aterraba.

-Quiero mostrarte algo. -Eiichi interrumpió los pensamientos del pelirrojo.

Otoya enseguida deshizo el hilo de sus pensamientos, para dejarse llevar por la emoción. Pues nada más unos segundos después atravesaron una especie de pórtico donde al parecer los mismos arboles adoptaron esa forma con el tiempo y al pasar por este llegaron a un hermoso claro. Era sin duda algo maravilloso donde luciérnagas volaban e iluminaban la fauna con sus tenues luces, el pasto era sin duda fresco y brillante por el húmedo rocío de la noche, además algo se pudo ver entre la oscuridad, que caminaba entre los matorrales.

Eiichi le invito a ocultarse y susurro. -Mira Otoya…-el pelirrojo observó con atención, descubrió una familia de venados hermosos y soberanos. Ittoki impresionado abrió sus parpados como un pequeño niño que había visto algo impresionante, sus orbes temblaban llenos de emoción enseguida el susurro.

-Eiichi… Se ven hermosos.

-Ellos viven libres en estas tierras... Desde que era pequeño mi madre me traía a este sitio, jamás se lo he mostrado a nadie. Era mi lugar preferido y el de mi mamá también. -Tomó su mano y la elevó para besarle.

Ese lugar significaba mucho para Otori, era lo que deseaba mostrarle a su pelirrojo. En el interior Eiichi se sentía tan feliz, otra persona que amaba con todo su corazón se encontraba en aquel paraje que era único y especial para sus sentimientos. Otori cerró sus ojos y confesó. - Cuando era pequeño, era aquí en donde mamá y yo nos sentábamos para apreciar el cielo y sus estrellas, ella me dijo que desde este mismo cielo estaría presente siempre en nuestras vidas… Este lugar me recuerda mucho a ella, Otoya… - La suavidad en su voz hizo temblar al pelirrojo, le observaba y sentía como su corazón palpitaba acelerado. Le costaba creer lo mucho que se estaba enamorando de ese increíble y hermoso chico de mirada violeta. -Bajo este mismo cielo quiero que sepas que te amo y que si madre me está viendo ahora quiero que sepa lo feliz que me haces…

-Eiichi esto es…- el viento sopló y con el acarició las ramas de los arboles causando que rápidamente los venados huyeran, algo que pasó desapercibido por Otoya, que estaba completamente sumergido en esas pupilas violetas, y apenas pudo percibir como la brisa acariciaba sus rojos cabellos. Cerró sus ojos por un momento mientras que Eiichi besaba sus labios. El viento seguía acariciándolos a ambos, como si fuera un gentil abrazo. Ittoki podía creer que esa suave brisa era una caricia de la señora Otori. Lentamente abrió sus ojos y descubrió que Eiichi le miraba con gran detenimiento para luego posar dulcemente una de sus manos en la mejilla de Otoya.

-Tu eres la persona más hermosa que conozco... Me recuerdas a la dulzura que poseía el alma de mi madre.

-Eiichi…-en respuesta el chico se lanzó a abrazar por el cuello al de gafas, haciendo que este perdiera el equilibrio y callera en el césped. -Gracias por permitirme conocer este lugar tan importante para ti.

Ambos se dedicaron dulces sonrisas y traviesos besos bajo aquel manto de estrellas. Otoya se sentía sumergido en el amor que Eiichi le otorgaba, pero también se sentía culpable, por no poder ser del todo sincero con este. Por su parte Otori mientras más veía la hermosa sonrisa de Otoya, se sentía más confundido en si hacia lo correcto al ocultarle la verdad de su pasado. Los dos en sus pensamientos tenían distintas preocupaciones, intentaban descubrir en el firmamento una respuesta a sus actuales dilemas.

"No puedo creer que ese hombre te haya abandonado…" Pensó Eiichi observando a Ittoki. Este era precioso más que la noche, su rostro denotaba bondad y su corazón era más puro que un río claro. "Debo averiguar por qué lo hizo… Otoya, ¿Debería contarte la verdad? Yo sólo quiero…"

Las estrellas parecían tener la respuesta la mirada violeta de Eiichi buscaba desesperado una solución a su problema y el otro muchacho otra angustia se presentaba.

"Como me gustaría poder confiar a Eiichi mi secreto, ¿Tía Hima… que hago? ¿Qué palabras de aliento me dirías en este momento? Señora Otori… Por favor, ayúdeme a que pueda confesar este secreto y que Eiichi no me rechace, no sé qué haría si él no está a mi lado… Lo amo, lo amo demasiado." Con el rostro triste y temeroso observaba el perfil de Eiichi. - "¿Podré confesarlo alguna vez? Pero… en verdad yo solo quiero…"

"Que sea feliz." Se unieron ambos en un mismo deseo, ladearon sus rostros y se observaron de manera fervientemente, Eiichi le dedicó un abrazo mientras que el pelirrojo se acomodan en su pecho y entre ambos en silencio observaban hacia el cielo estrellado con verdadero temor, los dos por el momento concretaron que no eran capaces de contar los secretos que ambos conocían…

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Bueno chicos este fue el capítulo 8, en realidad este capítulo es más largo pero decidimos aceptarlo en este bello momento n.n para que se queden con esa bella ilusión y preocupación. Ahora bien, lo que se viene en la segunda parte será una mezcla extraña de: diversión, tonterías, confesiones y mucho sexo 7w7 jejejejjee espérenlo con ansias por favor!

MIL GRACIAS por leer!