Hola!

Se que a pasado un tiempo, pero aqui estamos de nuevo invadendo tu telefono o monitor con nuestra locura por el amor a UTA PRI Y AL EIOTO... Hablo en doble persona por que hacemos esto con amor mi querida amiga WAJIWAJI Quien es quien pone su toque personal en algunos detalles y edita lo que escribo (gracias a dios) con la vida agitada que llevo es imposible que lo haga sola me hago bolas, la ortografia es muy dificil pero estoy aprendiendo muchisimo de Waji gracias hermosa, aprobecho para recomendarles sus fics que son los mas lindos y ardientes de UTA pri que conozco.

En fin, este capitulo esta cargado de situaciones graciosas y llenas de desenfreno, espero les sea de su agrado se les quiere demaciado.

ANUNCIO...

Para las personas que leen mis fics de KSB se viene actualizacion, aunque solo lo sabran las personas que leen este cuento pues di una noticia por ahi xD

en fin un placer gracias por leer y por esperar n.n un saludote enorme a Beiiri-chan love you girl!

Y UN GRAN BESO A LOS QUE LEEN n.n disfruten por que el que viene tendra muvho drama... por cierto los que leen en WATTPAD les dejo una imagen con el spoiler de lo que se viene en el cap 10 xD


Quédate a mi lado.

By:

Aurora la maga

"Momentos íntimos y sensaciones desbordadas."

El tiempo fue dando entrada a la madrugada, ya todos en esa cabaña se movilizaban para ir a dormir. En aquel campamento las habitaciones eran dobles -por suerte- y temprano se repartieron entre los 18 chicos. Aunque Raging tenía una cabaña que fácilmente podía ser comparada con un lujoso hotel, las habitaciones no eran suficientes para que cada uno durmiera en su propio cuarto, por lo que debieron formar parejas. Este hecho aunque para unos era una táctica bien recibida para otros era incómodo… Realmente incómodo.

En una de aquellas piezas, Kira se marchó unas horas antes porque se hartó de la situación que desencadenó su amigo Van, entre reproches y silenciosos pensamientos entro al mundo de los sueños; intentó dormir, hasta que los gritos de Hyuuga proveniente de la primera planta se hacían más fuertes, alejándolo de su tranquilidad aun así decidió cerrar sus ojos, ya no le interesaba estar pendiente de un tarado como Yamato, sin embargo, no pudo concentrarse, pues el ruido era estridente en la planta baja, gracias al jueguito de copas de Van. Con el semblante serio observada el techo de su habitación, preguntándose cuando acabaría aquel alboroto, cuando de pronto la puerta se abrió, de inmediato Kira cerró los ojos pensando que se trataba de alguno de sus compañeros, pero para colmar su paciencia nunca pensó que sería Yamato, era a quien menos le apetecía ver. El alto muchacho apenas y sabía en donde estaba parado, tiró todo causando que Sumeragi se incorporará de la cama y descubriera lo borracho que se encontraba.

-Shhhggg. -silenciaba Hyuuga a los objetos de una repisa que había tirado. -Cállense…Kira está durmiendo. -susurró aturdido y con pasos inestables se adentró en el cuarto, pero se detuvo cuando una pequeña fuente de luz ilumino la instancia, proveniente de la mesa de noche junto a la cama de Sumeragi. Aquella claridad pudo iluminar el rostro molesto de Kira, este estaba sentado en la cama con los brazos cruzados. -Kira… ¡Holi!

-No es posible. -Dijo apenas entre dientes, acariciando su frente en la cual se formaba una arruga, su rostro que rara vez demostraba expresión ahora parecía estar furioso, enojado, molesto y todo se lo debía a ese alto sujeto. Se puso en pie y fue a ayudarle tomó el brazo de aquel tambaleante muchacho y en cuanto dieron un paso ambos cayeron al piso, Kira por ser más bajo quedo bajo el cuerpo de Yamato el cual reía y susurraba.

-Jajajaja hip… Kira… Estoy ebrio.

-Si… Se nota. -Expuso sarcástico y molesto. -Quítate de encima.

Yamato sólo se elevó colocando sus codos a los costados del rostro de Sumeragi; Kira intentó sentarse, pero se dio cuenta que Yamato no retiro las manos de los costados de su rostro, quien atrapado cuestionó. - ¿Qué haces?

-Kira…-Le llamo observándole de manera examinadora Sumeragi le dedicaba una expresión asesina a lo que Yamato inicio a sollozar. Típico de borracho.

-Pero… ¿Qué estás haciendo?

-Kira tú… ¿Me odias?

- ¡¿Ah?!-Los orbes dorados de Sumeragi rodaron hasta quedar en blanco. ¿Por qué ese niño se ponía así en ese momento? Suficiente tenía con compartir la habitación con él y soportar su maldito olor a alcohol-No Yamato… No te odio….

- ¿De verdad? -Cuestionaba acercando su rostro, olfateando su cuello y cabellos negros. Yamato sentía la calidez y el dulce perfume de la piel de Sumeragi, este sostuvo el aliento y dificultosamente le aparto.

-S-Si…-Respondió en un suave susurró, al mismo tiempo que agregaba. - Vamos hay que dormir.

-Kira…-Llamo, de manera suave y profunda el joven de ojos color miel y acercando aun más su rostro al del otro dijo. -Van dice que… Yo, te gusto…-hizo una pausa para buscar los ojos dorados de su contraparte. Quería comprobar si las palabras de Kiryuin eran ciertas; pero su estabilidad emocional estaba disparada y sus pensamientos no eran capaces de descifrar la expresión del pelinegro, y mucho menos ante el hecho de que este no le veía a los ojos. -Kira Y-Yo creo que también me gustas. -confesó tragando lo que parecía ser su orgullo. - Y mucho. -agregó.

Sumeragi regreso su vista al frente, observo al chico de forma confusa. Pues este difícilmente aceptó la relación de Eiichi con Otoya y ahora le venia con estas palabras vanas.

-Van… solo dice tonterías- enseguida rectifico. Lo que menos necesitaba era esperanzas con ese chico. -… Tu y yo… No podríamos eso no sería… Correcto…- su voz era muy pacífica y tranquila. Sin embargo, sus sentimientos iban de un lado a otro, entre la ilusión y euforia, hasta caer en la dura realidad. Ese chico solo hablaba disparates a causa del trago, seria un tonto si tomaba en serio todo lo que decía.

-No me digas eso. -Susurró con voz molesta y una expresión furiosa. Lo que logro alterar la expresión de Sumeragi por unos segundos, para luego mirarlo seriamente intentado con todas sus fuerzas ocultar sus verdaderos sentimientos.

-Yamato… Debes entender. Que lo que dicen las personas a veces no es verdad.

- ¿Entonces… porque te sonrojas?

El silencio inundó la habitación, Kira no tuvo respuesta para aquella interrogante, observaba a un costado y trataba infructuosamente de salir de debajo de ese enorme chico. Yamato, en cambio se movió de forma lenta, entre sus dedos sujetó el mentón de Kira obligando al ojidorado a verle.

-Yamato… ¿Qué haces? -Cuestionó de manera suave y grave. Aquel joven no respondió solo actuó; acercó sus labios a los del otro. Kira de inmediato colocó sus manos en su pecho y le empujó. - ¡Ya basta Yamato!

-Kira…

-Silencio… Ya deja eso. -ordenó severo el pelinegro.

Forcejeaba para intentar sacarse de encima al rubio, pero entre más lo alejaba Yamato más tenía curiosidad de saber como era besar a un chico tan guapo y serio como Sumeragi. Hyuuga tomó la mano que lo alejaba y la puso sobre la cabeza del pelinegro entrelazando sus dedos, Kira podía darse cuenta de que aquello estaba mal, no debía permitirlo, no obstante su corazón palpitaba acelerado, su cuerpo temblaba mientras pensaba. "Aléjate, empújalo Kira… No puedes permitir que pase esto Yamato es… Yamato…"

De un momento a otro la distancia se acorto, Hyuuga observó en sus ojos aquel dorado que brillaba intensamente, Sumeragi también pudo ver ese color caramelo observarle, el suave rose de esos labios rompió su voluntad, dejó de empujar. El más joven le dedicó un dulce y suave beso. Kira que luchaba consigo mismo, intentó deshacer aquel contacto pero sentir los cálidos labios del rubio y esa fuerza que imponía Yamato sobre su cuerpo, no fue capaz de hacer más y se entregó a aquella caricia.

-Kira…- Yamato susurraba su nombre entre labios una y otra vez, mientras que el otro jadeaba y accedía cada vez más a que el alto chico incursionara poco a poco en su boca. No tenia fuerzas para competir contra el ímpetu de Hyuuga.

En la puerta se hallaban escondidos los responsables de que el rubio llegara en una pieza a la habitación, en ese estado el chico no hubiera hecho más que rodar por las escaleras si lo dejaban solo. Los tres se cubrían la boca con asombro, ninguno se hubiera imaginado esa situación entre Yamato y Kira. Van por su parte se sentía cada vez mas orgulloso de su intuición, sabia muy bien que entre esos dos había algo oculto y Shion solo adjudicaba aquello al destino que las estrellas han escrito para esos dos. Nagi solo miraba la situación en silencio, extrañándole lo poco que le incomodó, bueno después de lo ocurrido con el pelo de tomate, seguro que inconscientemente ya se había habituado a ser testigo de relaciones entre hombres.

-Esto habrá que celebrarlo. -susurró Van a su compañero.

-Vamos… hay que darles espacio. -Expreso Shion, cerrando la puerta con una suave sonrisa en su rostro. Se alegraba que al menos el amor pudiera florecer en las personas que más atesoraba.

-No me molestaría que terminen siendo novios- dijo el pequeño uniéndose a los pasos de sus amigos-Solo siento algo de lastima por Kira que tendrá que aguantar a esa bestia peluda.

-Para el amor no hay barreras Nagi-chan. -dijo Van revolviéndole los cabellos- Algún día tu vivirá un romance que te haga olvidarte del resto del mundo y solo te importe esa persona, e incluso sus defectos pasaran a un segundo plano.

-Que me lo digas tú, no es para fiarme.

-Me he ganado buena fama ¿No? - se río el castaño. Era verdad, no es la persona más indicada para hablar de amor.

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8*8*8*8*8*8*8

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En lo que los chicos tardaban en llevar a Hyuuga a su cuarto. Eiiji se quedo a ayudar a Ichinose, a llevar al príncipe de Agnapolis hasta la habitación que compartirían. Pues los únicos que aun se mantenían en pie eran Masato y Ren que ayudaban a limpiar el desastre que dejaron los mayores.

-Otori-san no era necesario que me acompañaras- decía suavemente Tokiya, pues que el chico sea tan amable con él no le ayudaba a sentirse mejor.

-Ichinose-san, solo hace unas horas fuiste victima de un calambre en tu pierna. -le explicaba el castaño, al parecer no dejaría pasar eso. Tokiya se sorprendía de lo gentilmente obstinado que era-No me sentiría bien dejándote cargar a Aijima-san solo.

-Entonces, muchas gracias. - dijo antes de que su mirada se ensombreciera y que de sus labios saliera un suave susurro, repleto de congoja -Aunque no lo merezco.

Para Eiiji aquello no pasó desapercibido, sin embargo, no quiso decir nada al respecto. ¿Es que Ichinose aún se sentía incomodo a su lado, aun pese a haberse disculpado con él? ¿Tal vez el peliazul no podía confiar en un chico que pierde el control tal como ocurrió esa vez? El joven de rostro angelical no podía evitar hacerse esos cuestionamientos, pues sabia muy bien que el mayor error lo cometió él, al recurrir a la violencia. Sin duda debía disculparse nuevamente y ser sincero sobre sus sentimientos, si no le explicaba a Tokiya las cosas como debía, Eiiji jamás podría lograr perdonarse a si mismo por lo que hizo. No solo le fallo a su hermano y así mismo, también le había fallado a Ichinose con quien tanto disfruto de trabajar en el pasado.

-Ichinose-san, se que es muy tarde, pero podrías darme unos minutos antes de que vayas a dormir-pidió el castaño posando su mirada en el piso, sin ser capaz de ver los ojos del peliazul- Hay algo que me gustaría platicar contigo, por favor.

El interpelado guardo silencio por un breve momento. Preguntándose que será lo que el chico deseaba decirle, por un momento una sensación similar al miedo se alojó en su estómago haciendo que contuviera el aliento. Sin embargo, cuando sopesó un poco más las cosas esa era la oportunidad perfecta para disculparse por todo lo malo que había dicho en aquella desastrosa entrevista.

-También hay cosas que quisiera hablar contigo Otori-san. -terminó por decir tras pensarlo, sin haber notado que su silencio solo puso temeroso al chico que ahora por fin podía dejar escapar el aire que contuvo en sus pulmones.

-Gracias Ichinose-san.

Luego de dejar al moreno arropado bajo las mantas de la cama, ambos salieron en silencio de la habitación regresando a la sala junto a los demás. Cuando llegaron se encontraron con un carcajeante Nagi que apenas se podía a si mismo con lo divertido que se hallaba. Y la causa de la risa del joven era nada menos el mayor de Heavens que con un marcador garabateaba sobre la frente de Camus que cayó rendido luego del juego de póker-que incluía una ronda de tragos para los perdedores- donde el ganador obviamente fue Van que ahora disfrutaba de jugarle una broma al conde de Quarter Night.

- ¡Van! ¿Qué estás haciendo? - exclamó el menor de los Otori al ver a su compañero meterse entre las patas de los caballos. No quería ni imaginarse la que se le vendría encima si su hermano lo descubría.

El castaño simplemente lo ignoro y escribió bien grande "Amargado".

-Escríbele pelo de fideo-solicitaba el pelirrosa entre risas.

-Muy bien pensado Nagi-chan.

- ¡Van! ¡Qué ejemplo le estas dando a Nagi! Deja al señor Camus en paz- Eiiji rápidamente se aproximo al castaño a arrebatarle el marcador de las manos, pero en el momento que se lo quitó se dio cuenta que había llegado tarde. -No te pienso defender de mi Nii-san cuando se entere de lo que has hecho.

-Ustedes no vieron nada. -dijo en un mormullo, como si no quiera ser descubierto luego de estar ríe y ríe con Nagi. Y para colmo con el mismo cabello del conde ocultó la evidencia. Y como si nada hubiera pasado se aproximó a Reiji e inquirió. - Bien entonces, ¿Quién me ayudara a llevar los cuerpos restantes a sus recamara? Así Eiichi no se dará cuenta de la masacre.

-Da las gracias de que Itokki-san está aquí- Comenzó a reprocharle Eiiji, Van siempre hacia lo mismo. Su hermano le daba la mano y se tomaba hasta el codo. -Y solo por eso mi Nii-san no te está vigilando.

Nagi en cuanto Eiiji había comenzado a regañar a Van, se fue a ocultar a su habitación junto con Shion, no quería meterse en problemas con Otori menor. Por otra parte, Masato, Ren y Tokiya apreciaban la escena divertidos. Era increíble como una inocente celebración logró que la imagen que tenían de los chicos de Heavens cambiara tanto. Más que un grupo parecían una familia de hermanos. Algo que hace mucho Starish no experimentaba.

-Nosotros llevaremos a Kurosaki-senpai- avisó Masato que con ayuda de Ren levantaron al peliplata, pasando los brazos de este por sobre sus hombros. Vaya que era pesado. Pero aun así lograron caminar sosteniendo el peso de este. Adelantándose a los demás.

-Entonces, yo me llevare al pequeñín – dijo Van refiriéndose al peliceleste. Sin mucho esfuerzo se lo echo sobre el hombro, al parecer sus músculos no eran solo de adorno. – Les encargo a Reiji-chan.

Tokiya tomó a su senpai de los brazos y Eiiji le tomó de los pies, siguiéndoles el paso a sus compañeros. Al menos los cuartos de estos estaban en la planta baja, porque subir con ellos hubiera sido toda una tortura.

-Mamá no… No quiero ir a la escuela. – se oyó balbucear a Reiji, y tras eso los jóvenes comenzaron a reír. El pobre estaba tan borracho que al parecer rememoró sus días de infancia.

-Kotobuki-san hace mucho no de divertía así. Todos han tenido mucho trabajo últimamente- Añadió Tokiya sin poder ocultar una sonrisa. Aquel momento solo se lo debían a esos chicos con los que tanto rivalizaban. -Gracias por habernos invitado.

-Jejeje Ichinose-san, no tienes que agradecer por eso. -dijo divertido Eiiji, era agradable poder hablar así con el pelinegro, por eso es por lo que debía disculparse apropiadamente, porque quería más momentos como ese.

Cuando se reunieron los cinco chicos en la sala, todos se sirvieron un vaso de agua para recuperar energías, no era nada tan fácil como pensaron cargar a hombres maduros hasta sus habitaciones y mucho menos dejarlos acostados.

-Creo que hubiera sido más fácil llevar la cama a ellos, que ellos a la cama. - exhaló el ojicastaño, nada más pensar que faltaba Camus, le hacía doler la espalda. Ese tipo era más alto que él y seguro que pesaba más por toda la azúcar que consume cada día. ¡Nunca más haría una fiesta con alcohol!

Mientras ellos descansaban un momento antes de continuar la tarea de dejar todo lo más ordenado posible e irse a dormir, por la puerta entraban los dos enamorados que sorprendidos se dieron cuenta que la fiesta había terminado y que al menos la mayoría se había ido a dormir.

-Eiichi, lamento decirte que te perdiste toda la diversión. - dijo de inmediato Van, desando que este se fuera a su recamara cuanto antes y no se enterara de nada.

- ¿En serio? -inquirió arqueando una ceja suspicazmente, que todo estuviera en orden era sospechoso y más si Van estaba ahí tan tranquilo. - Me parece un alivio que todos se hayan divertido y que este todo en orden considerando que prácticamente eras tu quien estabas a cargo de la cabaña. -Expresó satisfecho Otori mostrando sus gafas relucir de maldad -. Espero no encontrar sorpresas mañana. – el de gafas conocía muy bien a su amigo para suponer que había llevado la fiesta hasta los extremos.

-Claro que no, todos nos portamos muy bien.

-Esta bien, no diré nada más al respecto. - concluyó Eiichi, regresando su atención a su pareja. Otoya solo admiraba la situación, nunca había visto a Eiichi enfadado pero al parecer ahora no seria la ocasión. Cosa muy afortunada para Van- Otoya, si tienes sueño puedes ir a la habitación, yo te alcanzo luego. Debo alistar ciertas cosas con Van para mañana.

-No te preocupes, yo te esperare.

-Pero Eiichi, ¿Seguro que quieres hablar de trabajo ahora? -inquirió el castaño, buscando la forma de distraer a su líder para que no descubriera el cuerpo de Camus. - Aprovecha de tener un momento acaramelado con Oto-chan.

A todos en el lugar se le subieron los colores al rostro tras las palabras de Van. Sobre todo a Otoya que apenas se distinguía su cabello de su piel. Tokiya por poco y se atraganta con el agua que aun bebía, aunque haya aceptado la relación de esos dos, oír esas cosas no le era muy agradable, pues la herida del rechazo aún se sentía fresca.

-Otoya, no le des el gusto de verte avergonzado. Solo lo dice para molestar- Intentó reconfortar al su novio que aun tenia el rostro sonrojado- Van, solo lo diré una vez, en 5 minutos tienes que estar en la sala de Raging o voy a registrar todo y encontrar eso que tanto quieres ocultar. - Y sin más se encamino a dicha sala.

Esta vez todos notaron que el castaño de gafas se enfadó con él, demostrando que era muy suspicaz. Pues todos sabían que Van intentaba ocultar el hecho de que dejo a Camus lleno de grafitis y un montón de botellas vacías en la cocina.

-Ahhh- suspiró Van desganado, ya estaba firmada su sentencia de muerte- Pensé que no se daría cuenta. Es increíble el poder de los cuatro ojos.

-Yo te lo advertí- agregó Eiiji. En fin Van Kiryuin era así y había que aceptarlo, no cambiaría.

-Ahahahah eso te lo ganaste solito Van- Se burlaba Ren. -Bien, te echare una mano y te ayudare a esconder a Camus-senpai- se ofreció sin dejar de burlarse.

-Yo me iré a dormir. - Dijo Masato despidiéndose de los presentes. No quería estar presente cuando se desatara el caos.

Prontamente Ren y Van se situaron al lado de Camus, este se encontraba desparramado sobre la isla de la cocina. Aquella plana superficie de granito negro con gris por lo visto le pareció cómoda al conde, pues se quedó dormido derramando saliva por la comisura de su boca. Van enseguida expreso. -Y si mejor lo dejamos ahí. Al final Eiichi igual me va a regañar.

- ¿Estás seguro? No creo que le guste su despertar.

-De todas formas despertara molesto ¿No crees?

-Tienes razón, y a Masato no le gustará la idea, pero me parece bien. -concordó el pelinaranja seria divertido mañana por la mañana, de eso estaba seguro.

- ¿Ren tienes tiempo? - La voz de Otoya se hizo presente junto a ellos- ¿Puedo hablar contigo?

-Claro, no debes preguntarlo.

-Gracias.

-Bien entonces les dejos solos. Iré a rogar por mi vida.

Y así los últimos que quedaban en pie se dispersaron, buscando un lugar para hablar con tranquilidad e intimidad. Sin embargo, los cantantes de Mighty Aura al verse solos en la sala se acomodaron en uno se los sofás, pues habían acordado platicar antes de retirarse a dormir y ninguno de los dos quería dejar pasar esa oportunidad y aun así era difícil para ambos iniciar la conversación.

-Ichinose-san… Yo… Quiero disculparme contigo nuevamente-logró decir por fin el castaño. El joven cerraba fuertemente sus manos en puños, ansioso por lo que esa conversación pueda dar como resultado, pero aun así continúo con sus disculpas- Yo siento mucho haberte golpeado. No debí haberlo hecho nunca. Realmente estoy arrepentido.

El pelinegro observaba con asombro a Eiiji, este miraba fijamente al piso como si tuviera miedo de verlo o si quiera escuchar lo que le respondería, no obstante Tokiya solo sonrió ante ello. Otori al igual que él aun se atormentaba por lo ocurrido ese día.

-Otori-san, por favor no te disculpes. Yo aun me arrepiento de todo lo que dije ese día. -Dijo intentando sonar lo más calmado que se lo permitía la situación, porque por más que intentara negarlo cada vez que hablaba con el castaño, una extraña sensación se esparcía por su cuerpo como si intentara hacerle saber algo que aun no era capaz de ver. Y esa sensación le hacía sentir molesto consigo mismo, pues no le permitía expresarse como le gustaría ante el castaño, las palabras tardaban en llegar a su mente y simplemente no podía formular una frase más competente - Y me he dado cuenta de lo equivocado que estuve.

- ¡Ichinose-san, para nada es mi intención reprocharte algo! - se apresuró en decir, no quería que sus disculpas causaran eso en el pelinegro, solo deseaba expresarle que no era lo que le mostro ese día- De verdad que no.

-No lo hagas menos, yo también actúe mal. -rápidamente Tokiya llevó una de sus manos hasta las del menor, no fue consiente de su actuar hasta que el castaño le observó con una triste sonrisa. Pese a avergonzarse por lo que hizo, no apartó su mano. Tokiya se sentía mortificado al ver a ese alegre chico disculparse con tanto abatimiento y no le ayudaba en nada, pues si él nunca hubiera dicho todas esas barbaridades de Eiichi, esta situación nunca se hubiera dado en primer lugar, y ellos seguirían admirándose el uno al otro como fue desde el comienzo- Y por eso quiero que me disculpes. Dije cosas horribles y Otoya me dejo muy claro que fui un canalla, pues Eiichi es más que solo tu hermano es casi como tu padre.

-Ohh ya veo. Mi hermano le conto a Ittoki-san-dijo suavemente Eiiji, alegre porque su hermano tenga a esa persona en la cual podía confiar hasta ese punto. - El día que dijiste todas esas cosas de él, yo más que enojado contigo… Estaba molesto conmigo mismo. Que la gente hable así de mi hermano es solo culpa mía. Por que él se volvió una persona fría solo por protegerme de nuestro padre, el sacrifico muchas cosas por mí, dejo de lado sus sueños para que yo pueda vivir libre, lejos de los dictámenes de Raging.

-Otori-san…

-Mi hermano odiaba la música, nunca le gusto. Pero era algo que se le daba bien. -continúo relatando el chico, deseaba contarle al pelinegro esa parte de su vida, para que este también pueda ver que su hermano es una persona maravillosa -En cambio yo desde que tengo uso de razón amo cantar, disfrutar de orquestas e incluso tocar el piano de vez en cuando. Y mi padre vio en eso la oportunidad perfecta para ganarle a Shining en eso que hace llamar venganza. Utilizarnos a mí y mi hermano para ganar la fama que siente arrebatada. Sin embargo, mi hermano tomo toda esa responsabilidad, solo para que yo no tuviera una miserable vida al lado de un padre que solo nos ve como herramientas… -sin notarlo un nudo se le hizo en la garganta, recordar todo lo que su hermano ha dado por él siempre lograba hacerle sentir un gran remordimiento que se reflejaba como unas traicioneras lagrimas rodando por su mejillas- Y luego de la muerte de nuestra madre, el perdió todas las ganas de luchar, pero seguía en pie solo por mí. Haciéndole frente a nuestro padre cada día hasta que perdió incluso la alegría, fueron años los que pasaron hasta que por fin ahora ha vuelto a sonreír y disfrutar cada día.

-Otori-san, yo realmente…

- Y estoy completamente agradecido de Ittoki-san que le ha regresado parte de su felicidad. - Intentó sonreír, pero la tristeza de aquellos recuerdos del pasado, no le permitieron expresar aquel dulce gesto. -Por eso Ichinose-san, no odies a mi hermano. Él se volvió así solo para protegernos de Raging. Mi Nii-san no es una persona fría, ni morbosa, ni psicópata o como lo ha tachado todo el mundo.

Ante aquella expresión llena de dolor el cuerpo de Ichinose se movió por si solo, un impulso motivado solo por el deseo de proteger aquel chico que se apreciaba tan frágil ante él. Lo estrecho dulcemente entre sus brazos, deseando de alguna forma, la que sea, borrar esa tristeza que perturbaba al chico al que únicamente le gustaba ver sonreír como el día en que lo conoció, alegre y con la sonrisa dulce como si de un ángel se tratase.

-Otori-san, no llores. - le pidió elevando unas de sus manos hasta acariciar la cabeza del chico, sintiendo el tacto del suave cabello de este. - Prometo que nunca mas te hare sentir mal. Por favor perdóname por todas esas cosas que dije. Yo realmente no creo ninguna de ellas. - Así como el castaño se había sincerado él decidió hacer lo mismo, pues esta era la segunda vez que Eiiji se sentía miserable por su culpa. E Ichinose simplemente ya no podía suportar eso, el remordimiento de saber que actuó mal le atacaba una y otra vez sin dejarle sentir en calma. Debía decírselo. -Yo también, solo hable de esa forma porque estaba muerto de celos. Me molestaba sentir que se llevaba a Otoya lejos.

Luego de decir la verdad tras sus acciones, la frustración regresó al él, pues no importa como se sintiera siempre hacia mal las cosas. Le provocaba dolor a Otoya, perturbaba el frágil corazón de Eiiji y por sobre todo, calumnió a una persona que no lo merecía. Eiichi, ha logrado hacerle ver que no es la clase de hombre que demostró en primera instancia y con lo que el castaño le contó, le quedaba más que claro que se equivocó. Pero ahora que lo sabía, más bien sentía, que le debía una disculpa de lo mas profundo de su corazón y desearle la felicidad junto a Otoya. Con aquella resolución aflojó su agarre sobre el chico; contento por lograr detener las lagrimas de este, sin embargo, junto con ello el rostro de Eiiji se hallaba sonrojado.

-Lo siento, no pensé lo que hacía. - se disculpó avergonzado.

-Ah... ¡Ah! Esta bien Ichinose-san, no-no te preocupes no es-estoy molesto- tartamudeó nervioso y lleno de timidez. Que el pelinegro le abrazara íntimamente lo pillo por sorpresa, pero más que querer apartarse, se sintió muy cómodo en sus brazos. Y el confort que este le brindo logró calmar su corazón. – Gracias, me deje llevar por mis sentimientos. ¡Que vergonzoso!, ponerme a llorar en frente de ti.

-No te preocupes por eso, más vergonzoso fue verme a mi con un calambre en medio de la piscina. -dijo Tokiya intentando aliviar el ambiente. Usándose como objeto de broma.

-Ichinose-san, eso no es para sentirse avergonzado. -refutó el castaño, pues esa situación fue muy seria y no era algo para tomar a la ligera.

-Lo mismo para ti, no debería darte vergüenza expresar tus sentimientos. - puntualizó dedicándole una sonrisa. -Gracias por decirme como te sentías. Ahora puedo entender mejor mi error. Así que olvida lo ocurrido ese día y comencemos de nuevo, Otori-san.

-Muchas gracias - Una radiante sonrisa se poso en los labios del chico, contento por aclarar las cosas y haber logrado expresar como se sentía. – Comencemos de nuevo Ichinose-san...

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8*8*8*8*8*8*8

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Mientras se suscitaba aquella reconciliación -por así decirlo- entre Eiiji y Tokiya, en la oficina de Raging el ambiente era muy diferente. Van nada más entrar se dio cuenta que Eiichi no lo cito para regañarlo, sino, tratar algo mucho más serio.

- ¿Todo bien Eiichi? -inquirió, preocupado ante la expresión agobiada del castaño. ¿Qué puedo haber puesto a Eiichi así? Algún asunto con Otoya… O tal vez con su padre.

-Sabes Van…- El castaño tomo aire un par de veces. Luego de pensar muy bien sus palabras, llevó sus manos hasta el rostro, deseando que la acción le ayudé a quitar parte del peso que sentía. – Estoy en una situación en la que no sé qué hacer.

- ¿Qué sucede Eiichi? Me estas preocupando.

-La verdad es que …- inicio a responder dejando su frase a medias. Lo que solo preocupo más a Kiryuin, que observaba su rostro afligido y acongojado. El castaño no necesito más para saber que algo muy malo sucedía, y que no era relacionado con Raging. Pues si se trataba de su padre; Eiichi rara vez tenia una mirada de tristeza y preocupación.

-Habla amigo, dime que sucede. -Aunque Van la mayoría del tiempo se mostraba despreocupado sabía que podía contar con el cuándo era un tema serio.

-Van, me enteré de algo muy grave acerca del pasado de Otoya. -dijo mirando fijamente al castaño de ojos chocolate y prosiguió. -Algo que ni siquiera él sabe... -.

Y con ello Eiichi, relató al castaño la verdad que descubrió y que le atormentaba cada día. ¿Cómo decirle a Otoya que su padre es Shining Saotome?

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8*8*8*8*8*8*8

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Por otro lado en la cocina…-

Ren observaba a su amigo que con nerviosismo llevaba alrededor de 5 minutos tratando de abrir un paquete de jamón. -Ikki… Es mi imaginación o estas nervioso.

-Ne-nervioso… ¿Yo? No, no sé de qué hablas jajaja. -Titubeaba el pelirrojo. "Otoya baka, como se te ocurre preguntarle a Ren… ¿Ahora qué hago? Pensara mal de mi." Gritaba en sus pensamientos.

- ¿Y bien?

"Sé que le dije que quería hablar con él, pero ahora siento que no puedo. Es muy vergonzoso" Seguía en silencio sin saber cómo empezar.

-Que adorable. Pareces un anuncio publicitario de todos colores. -Jinguji disfrutaba molestarlo, el pelirrojo avergonzado y tímido era algo lindo de ver. Pero ante la situación de abstuvo de más bromas.

El rostro de Ittoki se tornó más rojo y riendo torpemente se rasco la nuca, signo claro de su nerviosismo. - ¿Se nota tanto?

-Eso es lindo. ¿Qué es lo que te aterra corderito?

Otoya junto sus hombros, tomaba un poco de tiempo para juntar el valor y exponer lo que sucedía, pero era demasiado personal e íntimo. Tal vez no era buena idea hablarlo con Ren.

-No… no pasa nada será mejor que me vaya a dormir.

Ren se acerco a Otoya y se colgó de su cuello, para entablar una conversación más íntima. Pues se dio cuenta de que el chico quería hablar de algo personal y no era para ventilarlo a los 4 vientos.

- ¿Estás seguro? Ikki si hay algo en lo que quieras que te ayude puedes decírmelo, pero no voy a obligarte. -Finalizo retirándose del espacio personal de Otoya, sin embargo este le retuvo de la muñeca.

Otoya tragó grueso, finalmente se armó de valor y susurro. -Ren es que… yo… es decir… Eiichi y yo.

Él peli naranja elevo una ceja enseguida ambos se acomodaron en dos banquitos, Otoya confesó a duras penas lo que había pasado desde hace unos días y Ren divertido hablo.

-Ah~~~ ya entiendo. -Susurro guiñando un ojo. -Así que de esto se trata, aun eres virgen. -Su rostro se tiñó de rojo cerro sus ojos y agachó su mirada asintiendo. -Okay… esto es extraño ¿Por qué acudiste a mi para aconsejarte en estos asuntos?

Otoya junto sus dedos y nervioso respondió. -Es que tu y Masa son novios…. y yo…. Vi lo que hacían al lado de la piscina y… ¡Pero no fue intencional!

Ren cubrió la boca de su amigo y susurro. -Shhh, ¿Qué cosa Ikki, nos estabas espiando?

Otoya quitó la mano de Ren de su boca y expreso. -Fue sin querer. Además tu eres el pervertido que hace esas cosas en donde pueden verlos.

-De acuerdo, pero dejando eso de lado. Yo de verdad pensé que ya te habías acostado con Eiichi.

- ¡No, por dios! -se cubrió el rostro con ambas manos y exclamó. -Ni siquiera sé que hacer.

- ¿Para qué?

-Pues es que verás yo…. No sé qué hacer. Es que Eiichi y yo cada vez que nos besamos siento algo que no puedo describir y… y…

-Ah~~ te excitan sus besos jajaja ¿Quién iba a creer que ese sujeto te gustara tanto Otoya? -Ren disfrutaba con el sonrojo de su amigo y lo inocente que este era. - ¿Quieres hacerlo hoy?

- ¡No, que dices! -grito, pero luego suavizo su voz y susurro. -La sola idea me aterra.

- ¿Ah? Jajaja Ikki ¿Por qué te aterra?

-Pues… no sé cómo explicarlo-respondió ignorando el verdadero porque, ya que decirlo era imposible. Solo Nanami sabría su secreto y nadie más- Quiero complacerlo, pero no de esa forma…-tragaba grueso. -Es decir yo… No quiero que piense que no quiero hacerlo con él o algo, es sólo que no… Estoy listo. -El pelinaranja dibujaba una sonrisa y exponía.

-Se que puedes hacer para volverlo loco aunque no lleguen a ese paso tan importante Ikki.

- ¡¿Qué es?! Dímelo. -exclamó con alivio.

-Pues…- se acercó a su amigo dando los mejores consejos que tenia, para ayudar a su querido Otoya.

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8*8*8*8*8*8*8

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En la oficina Van apretaba fuertemente sus puños. Es que estaba tan impresionado y enojado con lo que Eiichi le había contado.

-Eiichi debes decírselo.

-Pero Van… ¿No será más doloroso para él que lo sepa?

-Será peor si él se da cuenta que tú lo sabías y nunca se lo dijiste. -aconsejo el castaño, ese tipo de secretos era mejor no guardarlos, pues de ambas formas causaban daño. -Solo debes buscar la forma y el momento indicado para hacerlo.

Eiichi entendió completamente lo que quiso decir Van, este no era el momento ni el lugar. Él debía decirle a Otoya la verdad cuando se encontrará más tranquilo.

-Gracias, tienes razón. Ya puedes irte a dormir. Yo iré por Otoya.

-Se que no soy el mas tranquilo, pero puedes confiar en mi cuando la situación lo requiere. -el ojicastaño se levantó y emprendió marcha hacia la salida. -Si necesitas de mi ayuda para lo que sea ahí estaré. -dijo antes de salir por la puerta.

Eiichi apagó las luces de la oficina y salió en busca de su pelirrojo.

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8*8*8*8*8*8*8

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Arriba en la habitación de Kira y Yamato...

El pelinegro aún era apresado por los brazos de Hyuuga, quien le besaba con entera pasión. Solo sentía el gusto a alcohol entre cada beso que recibía y las manos del rubio acariciar su cuerpo. Desde el inicio, no pudo evitarlo y pese a sus principios y orgullo, termino cayendo bajo la potestad de aquellos labios que lo hicieron perder el juicio. Sabía que todo estaba mal, demasiado mal. Pero no podía hacer nada contra el torrente de emociones que le abordaban en ese momento. Lo que estaba ocurriendo es de verdad un paso importante en una relación; relación que ellos no tenían.

-Vamos a la cama. -Susurro Yamato quien como pudo se levantó, llevándose consigo al pelinegro.

Con brusquedad característica de la ebriedad el rubio se dejó caer sobre la cama, asegurándose que el pelinegro quedara bajo de sí. Observó el rostro de Sumeragi ruborizado, se relamió los labios ante ese delicioso carmín. Cada vez se sentía más excitado ante las reacciones de Kira, por primera vez estaba conociendo más que solo la expresión inmutable del pelinegro. Poseído por el deseo y la excitación lamio el cuello del mayor provocando que un suave gemido se escuchara de sus labios.

-Yamato, detente…- pidió sin fuerzas y voluntad como para huir de esos brazos. El pobre estaba siendo sobrepasado por todas las emociones que mantuvo encerradas en su corazón.

Hyuuga notó como Kira luchaba con sus propios deseos, y aun así no era capaz de detenerse. Quería estar con él, sin importarle si lo hacia llorar. A duras penas se levanto de la cama tambaleándose un poco al pisar el suelo y se retiró la sudadera que traía puesta . Alarmado el pelinegro se incorporó en la cama solo para observar como el rubio peleaba con la hebilla del cinturón. ¿Qué tan lejos quería llegar ese chico?... ¿Y qué tan lejos le permitiría ir? En lo que Kira sopesaba la situación, el rubio perdió el equilibro cayendo de espaldas, sintiendo un fuerte dolor en su trasero.

- ¡Rayos Kira, no sé qué me pasa! -exclamó sentándose en el piso- Me muero por tocarte, sentir como te doblegas ante mis caricias y conocer un lado tuyo que nadie más ha visto. Hasta ese punto siento que me gustas… ¿Tú no sientes eso por mí?

Desde la cama Sumeragi cerro con suavidad sus párpados concluyendo.-No sabes lo que dices será mejor que duermas. - en respuesta, sintiendo como su corazón se aceleraba con aquella declaración de Yamato. Pero sin importar los sentimientos que ambos tengan, no debían llegar mas lejos.

-No quiero. -Yamato espetó luego estar en silencio un momento. Kira creyó que este se había calmado, pero estaba muy equivocado, ya que salvajemente se levantó sin darle tiempo de nada y en cuestión de un parpadeo el rubio se estaba deshaciendo de las ropas de Kira, sin importarle si estas se rasgaban.

Hyuuga colocó su mano sobre el pecho de Kira y lo hizo recostarse en la cama mientras que el ojidorado le observaba molesto. No le gustaba nada como pintaban las cosas

-Yamato… basta. -pidió cordura, no obstante; los labios del rubio se deslizaban en besos por toda la piel del de mirada dorada. Inevitablemente se estremecía ante ese cálido tacto. Estaba excitándose al punto de arrugar sus cejas y respirar apresuradamente. Y odiaba sentirse así.

Yamato se dejaban llevar por su instinto y el fuerte deseo de poseer al pelinegro. Su embriagues no le permitía pensar las cosas con claridad, sin embargo, el gran Yamato Hyuuga no necesitaba de ello un hombre no se retractaba de sus palabras y mucho menos se arrepentía de sus actos. El menor no tenia un gran conocimiento del sexo entre hombres, pero tampoco se necesitaba de ser un genio para ello. Con el cuerpo del pelinegro denudo completamente a su merced, utilizó una mano para sostener ambas manos del pelinegro por sobre su cabeza y con sus piernas inmovilizo las de Kira, uso la suficiente fuerza para que este no intentara librarse de su agarre. Y con su mano libre torpemente tomo su propio miembro el cual bombeo lo suficiente para ponerlo duro y llevarlo a la entrada del pelinegro, la cual presiono con fuerza. Introduciendo dificultosamente su pene en él.

Kira mordía fuertemente sus labios para no dejar escapar ningún sonido. Dolía, dolía como el infierno, sin embargo, no podía hacer nada contra la fuerza de Yamato, y tampoco con sus sentimientos, porque muy en el fondo también deseaba estar así con él. Y aunque claramente esta no era la forma que alguna vez imagino, simplemente opto por dejarse llevar e ignorar todo el dolor que sentía con la agresiva forma en la que el rubio le penetró. Al menos no se movió en seguida dándole la oportunidad de acostumbrarse a él y a la sensación de tenerle dentro.

-Se… se siente cálido…Kira, me gustas. -el pelinegro cerró sus ojos fuertemente al sentir como Yamato comenzó a moverse en un vaivén que le volvía loco. Y no podía distinguir si era dolor o placer, o quizás ambos. Pero cuando Yamato libero sus manos y piernas del agarre que le sometió. Se aferro a la espalda de este ocultando su rostro al cuello de este.

Yamato al sentir los brazos de Sumeragi abrazarle, perdió el poco control que aún mantenía. Con ambas manos tomo de los pliegues de las rodillas al pelinegro extendiendo aún más sus piernas. Quería adentrarse en el tan profundo como pudiera, sentir como su virilidad era abrazada por las paredes de ese cálido canal. Sus penetraciones cada vez se volvieron más rápidas y necesitadas. Embestía con gran fuerza hacia el interior del mayor, que aún se aferraba fuertemente contra su pecho. Podía oír como este intentaba ocultar sus gemidos contra su piel, lo cual solo le provocó mayor excitación, tan solo unas estocadas más bastaron para que el rubio liberara su orgasmo en el chico. Con deleite se dejó caer sobre el cuerpo de Kira.

Ambos respiraban de manera dificultosa el sudor se pudo percibir en sus cuerpos, transcurrido un poco de tiempo.

El pelinegro, se las arreglo para salir debajo del macizo cuerpo de Hyuuga. Una punzada de dolor le atravesó cuando el pene de este salió por completo de él. Se sentía asqueroso, pero no por haber tenido sexo con el rubio, sino por haberse dejado utilizar como objeto de placer, pues estaba más que claro que eso fue para Yamato, sin embargo, él se dejó llevar para complacer sus propios deseos. También rompió sus principios y mancho la confianza que su amigo tenía por su persona, con todos esos pensamientos en mente, fue a darse un baño antes de dormir en la cama de al lado.

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8*8*8*8*8*8*8

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En tanto Eiichi y Otoya.

Eiichi se hallaba en el baño alistándose para dormir, el pelirrojo por su parte fue el primero en alistarse. Ambos dormirían en el cuarto del mayor. El cual solo tenia una cama, no como las otras, sin embargo, esta era lo suficientemente grande para ambos.

Otoya sentado al borde de la cama, temblaba mientras notaba como Eiichi salía del baño y colocaba sus gafas en la mesa de noche. Este sólo llevaba un pantalón color celeste y una sudadera blanca. Pues además de entregarle el pijama adicional a Otoya, también le dio la parte superior del suyo, no quería que su adorado pelirrojo sintiera frio por la noche. Ittoki estaba más nervioso de lo que parecía y es porque quería que esa noche fuera algo inolvidable para ambos. Pero la ansiedad lo aturdía, era peor que estar frente a miles de personas; sin embargo, recordó las palabras de Ren. "Dime algo Ikki ¿Lo amas?… Si lo amas entonces hazle saber que lo deseas tanto como él a ti…"

Decidido tomó aire en sus pulmones y se preparó para aproximarse a su novio, sin embargo no lo vio en la habitación. Tanto se sumió en sus pensamientos que no notó como Eiichi salió al balcón.

- ¿Eiichi?

Otori debió suponer que su chico lo buscaría, este lo encontró sentado en una de las sillas reclinables que allí había. Hace mucho no disfrutaban de momentos juntos, sin embargo, Eiichi había decidido ir a la cama después de que Otoya se durmiera, pues no quería cometer el mismo error que antes. Y de eso se dio cuenta Otoya, "No quiere incomodarme… Soy un idiota… Debe pensar que le tengo miedo." La expresión de Otoya se apesadumbro, había logrado que el castaño se sintiera culpable por sus acciones. Ren tenía razón, debía hacerle entender que también lo amaba y deseaba estar con él. Sin embargo. no tenia el valor para decirle de su condición, por lo que tomaría uno de los consejos de su amigo pelinaranja, por más vergonzoso que fuese.

- ¿Eiichi no vendrás a dormir? -le pregunto luego de haberlo contemplado en silencio.

-Otoya… yo iré en un momento más. Puedes dormir primero si gustas. – Sonrió dulcemente para el pelirrojo, pero este ya comprendía porque no quería estar en la habitación.

Itokki analizó su rostro sonriente, apreciando lo dulce y preocupado que este se mostraba. Cada vez que lo veía terminaba aún más cautivado por Eiichi. Sus cabellos ondulados se mecían con la leve briza y sus ojos brillaban aún más por la luz de la Luna. Y aquel lunar en su barbilla era sin duda un toque le hacía ver más atrayente. Sin duda cada día se enamoraba mucho mas de él, y por eso debía expresarle mucho mejor sus sentimientos. Porque no quería perderlo, quería aun más de la felicidad que estaba viviendo con el castaño.

- ¿Por qué no vienes a dormir conmigo? - invito Otoya, llevando una de sus manos hasta la mejilla de Eiichi, la que acaricio suavemente con sus dedos.

Eiichi parpadeo confundido. Aquella invitación era muy tentadora, sin embargo, él sabía que si ambos dormían en la misma cama las cosas se descontrolarían, como ya pasó antes "No quiero rechazarlo, pero no sé si pueda contenerme a su lado… Lo deseo y lo necesito, pero por sobre todo lo amo y atesoro más que a nada. Tengo miedo de que se aparte de mi lado, solo porque me paso de los limites y…" Sus pensamientos se detuvieron abruptamenteal sentir los labios de Otoya sobre los suyos, a la vez que este se abrazaba a él ciñéndose contra su cuerpo. Su primera reacción fue apartarlo si eso continuaba seguro que no sería suficiente, pero si lo hacía también le haría daño, así que correspondió aquel beso, decidido a contener sus impulsos.

-Por favor regresa a la cama…. Duerme conmigo. -suplico entre labios. Sabía muy bien lo que estaba haciendo. Seducir a su novio y esperaba que diera resultados. Pues esa noche quería fortalecer su relación con Eiichi y a la vez mantener su secreto oculto. Por lo tanto el debía ser quien tomara la iniciativa y diera los primeros pasos.

Con esas seductoras palabras Eiichi cedió ante la petición de pelirrojo. Su corazón inició a palpitar acelerado y lleno de ansiedad. Si Otoya quería estar con él de esa forma, solo debía ser cuidadoso y no hacer algo que este no quiera y así no repetiría el mismo error de antes. Otoya lentamente se aparto de él. Sé dejo llevar por el pelirrojo hasta la cama. Donde nuevamente se besaron, Otoya que estaba decidido a dar el siguiente paso, poco a poco fue empujando al castaño hacia la cama hasta que este quedo sentado en el borde de esta. Y sin dejar de saborear sus labios se sentó a horcajadas en el regazo del de gafas.

- ¿Otoya que…? - intentó preguntar. Si su control era puesto a semejante prueba de fuego no estaba seguro si podría resistirlo.

-Shhh.-Colocó un dedo índice en aquellos labios y sin decir más fue besando el cuello y clavícula de Otori quien notó como Otoya se hincaba en el piso y sus manos temblorosa acariciaba su pecho y bajaban hasta llegar a su entrepierna en la cual las dulces manos de Ittoki tuvieron contacto con su hombría.

- ¡Humg, Otoya! -tomó sus manos y le observaba con sorpresa. El pelirrojo por otro lado le miraba con los ojos entrecerrados y un notorio rubor en sus mejillas.

-Eiichi… déjame amarte. -Pidió suplicante, deseando que su voz fuera lo sufrientemente erótica para el mayor.

-…- no pudo negarse a aquello, cayó rendido a la cama mientras que sentía como los dulces labios de su pelirrojo besaban todo su pecho y devoraban tímidamente con su lengua su piel, inició a respirar acelerado. Quería tocarlo, compensar lo que hacía, pero su chico se alejó de su cercanía. Se colocó estratégicamente para no ser alcanzado.

Aquellos besos habían excitado a Eiichi tanto que su erección era notoria, Ittoki la pudo sentir con sus manos. "Es… enorme" pensó el pelirrojo tragando grueso y juntando sus piernas. Aquel lugar secreto comenzaba a humedecerse de forma apresurada. Ignorando el calor y el deseo que le quemaba entre sus piernas y en su propio pene, decidió darle placer a Eiichi. Con movimientos cuidadosos bajó aquella prenda y tomó con sus manos el pene de Eiichi quien mordió su labio y expuso.

-Otoya… ¡Ah!… ¿Que estas…

-Eiichi… Quiero amarte, por favor permíteme hacerlo. -Dijo masajeando el grueso contorno y con sus dedos juguetear con el líquido transparente que se encontraba saliendo del glande. Otori cubrió su rostro con una de sus manos y elevó su cabeza para ver lo que estaba haciendo su querido pelirrojo, sus cejas se juntaron al notar que Otoya estaba dirigiendo sus labios a su miembro.

"Yo creí que él tenía miedo de hacer estas cosas ¿Por qué ahora? …. Otoya…. Ah" mordió sus labios al sentir la humedad de aquella cavidad atenderlo.

Lo amaba y no fue problema para él dedicarle aquel trato especial, cerró sus ojos; acarició con sus labios y lengua aquella punta sintiendo el sabor que este desprendía. Eiichi sostuvo el aliento, tomó los cabellos de Otoya con cuidado y susurró. -Otoya… No hagas eso.

Su mirada carmesí le observo preocupado. - ¿Acaso no te gusta? ¿No lo hago bien? -cuestionó pero Eiichi se incorporó para abrazarle y jadear en su oído.

-Otoya no es necesario yo…

-Déjame hacerlo por favor quiero hacerte sentir bien. - Otoya sabía que decir para hacerlo cambiar de opinión, el castaño era increíblemente débil ante el pelirrojo.

El pelirrojo se esmero de nuevo con mucha dedicación le ofreció caricias y engullidas que estremecían a Otori. Este se sujetaba de las sábanas y respiraba acelerado mientras gemía gravemente. De un momento a otro logró percibir como su pene llegaría al orgasmo. -Ah... Otoya… ahm.

-Mh…-Gemía tiernamente mientras observaba el rostro de Eiichi sonrojado y la expresión en sus ojos fue demasiado para él tanto que podía llegar a su propio orgasmo; sin embargo, decidió deleitarse con él de su querido ojivioleta el cual se desahogo sin poder contenerse. Su miembro pálpito en su boca y derramó aquel líquido en su interior. Otoya se apartó y derramó aquel semen desde la comisura de sus labios Eiichi temblaba, pero apenado busco con prisa la sabana para limpiarlo y expresar.

-Lo siento… Otoya perdóname.

Una sonrisa se formó en su rostro mientras su querido chico lo limpiaba. -Eiichi...Te amo.

Eiichi, al ver la expresión tan pura y hermosa de Ittoki, le besó con desesperación sintiendo su propio sabor en aquellos labios, lo cual no le importó. Se aferraba a su chico, lo abrazaba y acariciaba sus labios tratando de borrar de su mente ese bochornoso, pero excitante momento.

- ¿Te gusto?

Eiichi junto sus frentes y susurro. -Si… Me gustaría hacértelo a ti también.

-No es necesario, con que tu estés bien me basta y sobra. -Otori le abrazó de manera necesitada y confundida, no entendía nada pues se preguntaba muchas cosas ya que a Otoya le pareció gustarle jugar sexualmente con él pero… ¿Acaso sus pensamientos eran erróneos? ¿Quizás la idea de que Otoya había sido abusado de pequeño sólo fue un error?

En cuanto Otoya, el aún acariciaba sus labios había sentido la semilla de Eiichi y había probado su carne y le encantó, sin embargo también se daba de golpes mentales pues se preguntaba. "¿Habré hecho bien, que pensará de mi? ¡Oh diablos! No hubiera escuchado a Ren".

Esa noche los secretos y los consejos, además de las mentiras habían causado que ambos no pudieran pegar un ojo en todo lo que restaba de la noche, en algún momento ambos debían de resolver está situación y hablarse con la verdad…

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8*8*8*8*8*8*8

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Ya eran las 10 de la mañana y el ambiente en aquella cabaña era silencioso. Sólo los pájaros trinaban en las ventanas de cada una de las habitaciones y en una en especial aquellos suaves sonidos parecían gritos. Un joven de cabellos rubios despertaba gracias a los enormes "gritos" de aquel pájaro.

-Ah… Cállate. -Susurraba con voz rasposa y adolorida. Abrió los ojos y la luz fue como un golpe para él trataba de recordar lo que hizo anoche. -Maldición no volveré a beber jamás. - se examinó a si mismo y estaba desnudo, ladeo su rostro al otro extremo y descubrió a Kira en la otra cama, y eso basto para asustarlo al punto de gritar y caer al piso.

- ¡Ahhhh! -cayó fuertemente boca arriba mientras que Kira abría sus ojos y acomodada su mirada a la luz, lentamente se incorporó y descubrió a Yamato ponerse en pie mostrando su cuerpo desnudo. Sumeragi le señaló y Yamato se colocó una almohada mientras cuestionaba.

- ¿Qué… qué, qué fue lo que paso? -descubría a Kira que también estaba desnudo, su rostro se sonrojo al verlo ponerse en pie y con la calma que lo representa se puso su pijama expresando.

-Yo no te lo diré…-respondió serio y yendo al cuarto de baño en tanto Yamato ahora que estaba lucido pudo sentir como los estragos atacaban a su cuerpo. Con la mano en su cabeza se sentó en la orilla de la cama.

- ¡Wahhhhhh!

Kira salía del baño y cuestionaba. - ¿Qué te pasa?

- ¡Mi trasero me duele! ¡KIRA QUE DEMONIOS ME HICISTE!

El pelinegro lo observo gélidamente a lo que Yamato le bajo a su furia, con una mirada bastaba para saber que Kira no estaba de buenas, Hyuuga decidió silenciarse y lo mejor que pudo hacer es volver a la cama hacerse bolita y esperar a que ese hombre dejara de la habitación y salir de ahí con vida.

Distintos eran despertares de los chicos que habían tenido una noche salvaje y llena de situaciones extravagantes, ya todos estaban en la cocina en donde dos chicos muy temprano se habían levantado a cocinar. Ambos cantaban canciones de diferentes espectáculos a los que habían asistido, la verdad es que Eiiji y Tokiya se llevaban tan bien que parecían una pareja de viejos casados. El aroma que inundó la casa hizo despertar a Camus el cual elevaba su rostro de la barra del bar. En su mejilla tenía pegada una carta y una moneda tal parecía habían estado jugando antes de que todo se descontrolara.

-Buenos días Camus-san… ¿Quieres tus huevos revueltos o estrellados? - el de cabellos largos se cubrió la boca y salió corriendo.

Pasó casi empujando a sus compañeros de grupo. - ¿Camus… pero, qué le pasa?

-Recuerda que a él le da náuseas al día siguiente, espera eso acaso es….

-Ranmaru, mejor no le digas nada….

Los tres se quedaron en silencio cuando de pronto escucharon un grito desde el cuarto de baño. - ¡Ahhhhhhhh! PERO QUE DEMONIOS LE HAN HECHO A MI BELLO ROSTRO… ¡AHG, NO SE QUITAAAAAA!

Reiji soltó a reír mientras que Ranmaru cuestionaba. -Jajajaja quisiera saber quién fue, para estrechar su mano.

-No entiendo como pudimos ser engañados… Especialmente a mí, las probabilidades son una en un millón.

-Ai-chan, creo que deberías de considerar como potencial amenaza a Van Kiryuin.

-Estará en mi lista negra. -expuso serio el chico de cabellos aquas.

El día se fue lentamente en aquel campamento ya estaban preparando todo para retirarse y regresar a sus vidas aburridas.

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8*8*8*8*8*8*8

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Esa mañana en la habitación en la que se encontraban Eiichi y Otoya, este último se había levantado mucho antes de que Eiichi despertase, ya eran las 10am y Otori abría sus ojos muy lentamente, sus orbes violetas se acomodan a la luz. Llevo su mano a su frente, pues no supo en que momento se había quedado dormido. Se incorporó despacio sintiendo las sábanas que cubrían su abdomen. Ya un poco ubicado ladeo su rostro para ver al otro extremo de la cama, sin embargo, su pelirrojo no estaba ahí. Eiichi suspiro, flexionó sus piernas y hundió su rostro entre sus brazos, enseguida recordó lo que había ocurrido en la madrugada. Pudo percibir como su corazón palpitaba acelerado y su respiración se comenzaba a apresurar.

-Otoya. -susurró.

El suave viento se deslizó por la ventana y ahí estaba su pelirrojo. Este salió de la terraza y entró siendo observado por Eiichi el cual se sonrojo de manera inmediata. Ittoki también reaccionó de la misma forma no podían verse a los ojos no eran capaces, la pena y la vergüenza estaban a flor de piel.

Ante esto Otoya llevó una mano a su cuello y un poco temeroso habló. -Bu-Buenos días.

-Buenos días Otoya. -respondió el de mirada violeta, se puso en pie y apenado expuso. -Lo de anoche…

-Ah…. Perdón yo… Perdóname no debí…-su rostro estaba incendiado en la vergüenza, sin embargo, Eiichi se acercó despacio, tomó sus manos para luego besarlas y susurrar mientras sus ojos permanecían cerrados.

- No debes disculparte en ningún momento, es algo normal es…

-Fue muy atrevido de mi parte. Lo siento en verdad… Yo no soy así…-Otori tomó su rostro en sus manos y le beso para luego abrazarlo.

- No hay problema, la situación se salió de control. Pido disculpas por no haberme controlado. -acarició su mejilla y le dedicó una sonrisa que saco un suspiro a su chico.

Ya finalizado el asunto ellos decidieron cambiarse de ropa; no obstante el clima se sentía incómodo, no por lo que habían hecho anoche sino más bien porque además de la vergüenza, los secretos que ambos guardaban le atormentaban.

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8*8*8*8*8*8*8

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El día se dio sin novedades, pero el momento de despedirse llegó a eso del medio día. Finalmente ya subían a cada uno de sus transportes y la despedida como en todas las ocasiones eran tristes, pues quien sabe cuando podrían encontrarse de esa manera.

Quartet Night, fue el primero en despedirse. Ranmaru se acercó a Eiichi y dando un apretón de manos le expreso. -No estuvo mal, hagámoslo de nuevo. -el joven de gafas asintió y enseguida el roquero se fue despidiendo de los demás chicos de Heavens, en tanto Reiji agradeció con un abrazo y su reconocible sonrisa.

-¡Eii-chan! Volvamos a reunirnos cuando sea posible. - le dio un fuerte abrazo y en este susurró. -Cuida de Otoyan… No dejes que le pasa nada...

- No se preocupe Reiji-san es una promesa. -aceptó la propuesta de cuidar a su chico y de volver a verse en esas circunstancias.

Ai, realizó una reverencia y se despido, acto seguido Camus se presentaba furioso frente al líder de Heavens, el cual trataba de controlar sus ganas de reír y es que el marcador que habían usado era permanente y en su frente aún se leía la palabra "Amargado", "Aburrido" y "Pelo de fideo" solo por nombrar algunas.

Eiichi se aclaró la garganta y susurro. -Señor Camus prometo que encontraré al culpable y lo enviaré a que cumpla su castigo.

- ¡Más te vale!

Nagi, Van y Yamato reían como locos mientras el conde daba la vuelta, pues además sus Kohais de Starish también se reían por dicha travesura. Camus fue a su camioneta siendo seguido por Reiji el cual dijo. - ¡Myu-chan! Lo ocultaremos con maquillaje te lo prometo.

- ¡Larguémonos ya!

El auto de Quartet Night se fue con prisa, mientras que Eiichi tomaba a Van de la bufanda que llevaba y exponía. - ¡Van esto te va a salir caro!

-Jejejej es que no pude evitarlo. - se excusó pobremente ante su líder.

-Hablaremos después de tu castigo.

-Okay.

Rápidamente el grupo contrario se situó al frente. -¡Ecchi! Gracias estuvo muy divertido.

- ¿Ecchi? -cuestionaba Otori sintiendo como Ren le hechas el brazo en el hombro y exponía.

-Bien hecho ya te ganaste a todos los que cuidamos de Ikki, déjame decirte que ya no pensamos que eres lúgubre….

- ¡Ren! -grito Otoya.

-Psicópata….

- ¡Ren! -ahora fueron Otoya Y Masato.

-Y que no estás loco.

- ¡Ren! -Masato le dio un golpe en la cabeza a lo que Jinguji susurró.

-Lo siento.

- Como sea le agradecemos su hospitalidad, también a todos los demás miembros, muchas gracias. - Masato hizo una reverencia y agachado la cabeza de sus pelos de naranja para que también lo hiciera.

Pronto llegó el turno de Syo y Natsuki, ambos se despidieron de todo Heavens y de especialmente Nagi y Yamato.

-Volveremos a vernos enano.

-A la próxima iremos a ver a Piyo-chan. ¡Nagi-chan!

-Eso será super genial. -expresó el pequeño.

-Shion. -el mencionado observaba con atención al Moreno el cual le otorgó un pequeño libro. -Gracias estuvo muy interesante el libro que me prestaste.

-Puedes tenerlo. -Hablo con suavidad el joven de mirada neutral. -Me lo sé de memoria.

-Oh gracias. Cuídate mucho. -Cecil dio un abrazo a Shion quien agrandó sus párpados y enseguida al ser liberado se quedó quieto.

Por otro lado Tokiya y Eiiji intercambiaban correos. -Habrá una obra de teatro musical …. ¿Te gustaría ir conmigo?

-Eso me encantaría. -respondía Eiiji.

-Un momento ¿Cómo que vas a salir con Ichinose, Eiiji? -interrumpió el de gafas nada mas al oír su conversación.

-Nii-san sólo iremos a ver una obra musical.

-Pero.

-Ah~. - se escuchó un silbido de parte de Ren. -Ahora es todo al revés~~~.

-Ren, ven conmigo. -dijo Masato jalándolo de la oreja.

- ¿Esta bien si vamos los cuatro? -Propuso Otoya uniéndose a la discusión. Eiiji se emocionó y tomó las manos de Otoya exponiendo. - ¡Eso sería fantástico! ¿Nii-san podemos?

Tras de Eiichi Van susurraba. -Vaya vaya… Que tenemos aquí, creo que debes relajar el tic en tu ojo Eiichi-chan.

-Van…

- ¿Dime?

-Mañana irás a casa de Camus y serás su sirviente por una semana.

- ¡¿Qué?!

-De acuerdo Eiiji…Está bien iremos los cuatro. -observó a Ichinose de manera molesta y este asintió dibujando una sonrisa, mientras ofrecía su mano al líder de Heavens el cual la apretó.

-Gracias por traernos fue muy divertido… Otori-san…espero que nos veamos pronto.

-Eiiji-san, gracias… Te avisaré como quedaremos para ir al teatro.

Los jóvenes ya subían a su autobús y partían a la Academia mientras que Heavens se reunía para poder limpiar el desastre de la loca fiesta. Ayudaban al personal mientras aún recordaban lo que paso fue un fin de semana bastante gratificante...

KYAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Nuevas parejas estan surgiendo jajaja quien diria que esos dos iban a copular antes de los principales xD en fin espero les haya gustado esa escena y la ardiente situacion entre Otoya y Eiichi jajaja deos es que ya quiern estar unidos pero a Otoyita le falta confesar mucho n.n

bien gracias por leer nnos vemos en la proxima!