Quédate a mi lado.

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Aurora la maga.

"Secretos y verdades Parte 1."

La noche era tremendamente lluviosa. Era invierno y toda la ciudad de Tokio se bañaba con las torrenciales aguas que recorrían cada rincón posible. Los edificios alumbraban constantes esa noche, -afuera aunque la lluvia arreciaba-. Los transeúntes caminaban con sombrillas de un lado a otro, la vida no se detenía es más proseguía su curso.

En un flamante y elegante hotel el ambiente era oscuro. Las luces apagadas y el humo de cigarrillo inundaba todo por completo. Sus orbes color miel observaban el techo de la habitación, a su lado sobre la cama, se encontraba su acompañante quien estaba sentadoy con su espalda apoyada en el respaldo de aquella cama de hotel, mientras fumaba y terminaba de escribir una canción.

Al finalizar se movió despacio hacia el joven castaño al cual llamo.- Mitsuo. Estas muy callado.-dedicó un beso en sus labios mientras que bajaba a su cuello y Mitsuo le observaba de manera desagradable mientras susurraba.

-Raging….-se lo quitaba de encima, odiaba cada roce de sus labios, aborrecía compartir lecho con ese hombre; durante años él mantuvo este engaño pero finalmente había logrado lo que quería con sus trucos más bajos.- ¿Terminaste la letra?

-Sí …-trataba de besarle, no obstante la mirada de Saotome era esquiva.- Pero ya no hablemos de trabajo. Quiero volver a hacerlo… ¿Me dejas?

Mitsuo, podía sentir aquellos labios devorar los suyos, había llegado tan lejos para cumplir su más grande plan…

En aquella cama ambos se movían, dándose besos apasionados que descontrolaron uno al otro o al menos eso creía Raging. El joven Raging Otori se apodero con besosllenos de amor, engullía a su querido amante Mitsuo Saotome; el chico de ojos miel fue observado por Otori con ilusión y amor por aquellas jemas violetas las cuales se cerraron al encajar sus labios en su cuello y mientras recorrían su hombro el joven de cabellos caobas,rodaba sus ojos esperando que toda esa tontería terminará ya, interesado en el trabajo de Otori dirigió su mirada a la mesa de noche y tomó de esta el cuaderno de canciones que Raging había escrito. Lo observaba siento ayudado por la luz de los edificios. Dibujaba una sonrisa al ver que ya tenía más de 12 canciones escritas y la última la cual aquel muchacho de mirada violeta, había finalizado y puesto su alma en ella. La única que más valía la pena por la cual Mitsuo decidió por fin acabar con la farsa que generó desde hace un tiempo, había llegado el momento en que su objetivo se había cumplido, con sus artimañas sacó lo mejor de Raging Otori quien al sentirse amado e idolatrado por su joven y audaz amante concluyó en la creación de aquella hermosa composición llena de amor titulada: "Por amor".

Saotome al tener frente a sus ojos tal letra, dedicó una sonrisa, al tiempo que percibía las caricias de Otori, caricias que se detuvieron gracias a una risa descolocada del moreno quien enseguida exclamó antes de si quiera permitir a Raging avanzar más en besar su piel.-Basta, deja de lamerme con tu asquerosa boca.

Otori elevó su torso. Observo a su compañero a los ojos y susurro.-¿Mitsuo?

-No más…-expuso de manera furiosa y tomando la mandíbula del castaño confeso.-Eres un idiota, ¿De verdad creíste que te iba a amar todo este tiempo? ¿A un imbécil pervertido como tú?

La mirada de Otori se fue haciendo confusa hasta el punto de susurrar.-¿De qué hablas…? E-esto no es gracioso…

Mitsuo lo empujó hasta dejarlo boca arriba en la cama y como fiera aún desnudo se trepó encima, Otori trago grueso, aquel muchacho estaba dispuesto a devorar su espíritu y corazón. No comprendía nada, ¿Qué sucedió? Se preguntaba mientras el peli caoba expresaba de manera grave y profunda.-Otori Raging en verdad eres patético, caíste en mis redes como un idiota enamorado… Me das asco, cada vez que me besabas, me acariciabas y me poseías yo te maldecía … Te odiaba más y más.

-Mitsuo.-llamo asustado.

-No Raging, escucha bien lo que te diré, nunca vuelvas a llamarme así.-Tomo aire y aun observando con odio a Otori exclamo.-Ese ser ya no existe, un nuevo yo a nacido. Mi nuevo ser, recuerda de aquí en adelante mi nombre por siempre será… Shining Saotome.-un relámpago iluminó sus rostros mientras que Shining se apartaba de él, y se colocaba la ropa en tanto Otori se incorporaba y lo observaba de manera herida.

Habían sido años de engaño, en los que Saotome Mitsuo, había jugado con él, lo ilusionó, le hizo ver el cielo y más, lo llevo a lo alto, fue su fuente de inspiración para su carrera de cantante y compositor; y ahora que estaba en la Cima… Mitsuo… no Shining Saotome lo dejaba caer a la realidad.

Azotando su cuerpo contra el pavimento de la verdad...

Nunca se supo que tantas cosas pasaron por su cabeza pero lo próximo en hacer del joven castaño de ojos violetas fue tomar lo que tuviese a la mano y golpearlo. Shining cayó al piso mientras el otro lo atacaba y la sangre salpicada pues había tomado una lámpara y con ella partía su cráneo. Y sus ojos se teñían de sangre…

Despertaba asustado, el sudor rodeaba su frente y el respirar acelerado en su pecho, definitivamente aquel recuerdo que siempre terminaba como una pesadilla lo había asustado, castigado y mortificado. Shining Saotome temblaba y jadeaba mientras se tomaba la frente tratando de ver si tenía sangre en su cabeza, pero no fue así, todo fue un sueño, como en muchas ocasiones siempre se suscitaba cercano al aniversario de su debut de Idol.

Saotome se calmó y enseguida se puso en pie para buscar algo de tomar y tranquilizar su ansiedad, de verdad que la rivalidad en ambos fue más allá que simples ventas. Y ahora, su pequeño hijo estaba en las manos de un Otori, él no sabía si eso que sentía era deseo de protección o si quiera era miedo porque Otoya fuera despedazado por Eiichi y así al ser descubierto todo lo que había creado se fuera al carajo con los enormes rumores y acoso que sería atacada su Academia Shining Star. El mundo sabría entonces que Shining fue un ladrón mentiroso que jugo con los sentimientos de alguien que lo amo demasiado, un padre desamorado y un idol que debutó con el esfuerzo de otro.

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Ya era lunes, 6 de la mañana cuando se despertaba, Van observaba el reloj de su recámara, con los ojos un poco hinchados y el cabello alborotado. No era de su gusto levantarse temprano, pero la ocasión lo ameritaba pues muy a su pesar la amenaza de Eiichi aun resonaba en sus oídos y se visualizaba fresca en sus pensamientos:

-Vas a ir muy temprano a casa de Camus, harás todo lo que te pida y regresaras cuando él este satisfecho…-Van no prestaba atención a lo que exponía su líder, se divertía observando a sus amigos hasta que un fuerte manotazo en la mesa le saco de su distracción.-¡Es en serio Van! Si no haces que Camus se sienta bien, te juro que te encierro un mes en tu habitación sin tus revistas de Cosmopolitan. (Revista de chismes y cosas sexuales de las mujeres)

Van suspiraba, volviendo -muy contra su voluntad -a la realidad. A veces Eiichi era muy estricto, pero en verdad esta vez tenía razón.-Creo que me pase un poco.-expresó suspirando y entrando al cuarto de baño. Una media hora después ya estaba listo para cumplir con su castigo, se puso un jeans azul, camisa de tela café con botones, zapatos negros y partió decidido a hacer "Feliz" al conde que había ofendido.

Unos minutos después el transporte de Heavens estaba en la entrada del edificio Shining en donde estaban alojados Quartet Night. Al bajarse pudo observar la majestuosidad de aquel enorme rascacielos, silbo un poco expresando.

-A esto llamo elegancia.

-¡Van-Chan!-se escuchó la voz animada de Kotobuki Reiji quien ya estaba listo y preparado para salir al lado de Ranmaru y de Ai, ellos habían salido del edificio y visto a Van bajarse del auto..

El joven se acercó enseguida y cuestionó. -¿Rei-chan, a donde se dirigen tan temprano?

-Tenemos unos pendientes, pero descuida Camus esta arriba esperándote.

-Sí, y no se veía contento.-Expresó Mikaze.

Ranmaru en cambio dio un manotazo en la espalda de Kiryuin y expuso divertido.-Jamás había visto tan irritado a Camus, te mereces el cielo y más Van Kiryuin.

-No lo alientes Ranran… Bueno es hora de irnos, ¡Mucha suerte Van-chan!

Al despedirse observo su reloj, abriendo los ojos espantado. Se había retrasado, Camus lo esperaba a las 7am, pero él ya tenía 15 minutos tarde. Finalmente entro al edificio y fue a recepción, ahí le indicaron que piso era el correcto y le entregaron la llave del apartamento. El castaño estaba confundido ¿Por qué le darían la llave de aquel departamento? Quizás, luego lo sabría, subió al elevador y por fin llego al piso indicado. Abrió la puerta y pudo ver todo impecable, el silencio fue abrazador hasta que escucho a alguien en el fondo de este lugar.

-¿Hola?-cuestiono al aire, comprobando si sus oídos estaban en lo correcto y Camus estaba cerca.

Se abrió paso hasta que llegó a lo que parecía un gimnasio ahí estaba el conde que se ejercitaba en la máquina para correr, sin camisa solo mostrando sus bellos atributos. Van trago grueso al ver ese cuerpo tan bien formado, sudando y expuesto. ¡No! Se sospecho que ese hombre tendría un cuerpo seductor, pero no espero que tanto y eso no hacía mejor las cosas ¡Para nada!

El conde llevaba un pantalón deportivo, lo cual era demasiado raro de ver en él. Sus cabellos estaban atados a una coleta y una toalla caía desde su nuca hasta hombros.

Atontado con el paisaje no se dio cuenta que había una mesa con botellas de agua mineral que mientras caminaba sin querer las tiro a lo que Camus salió de su rutina. Se detuvo accionando un botones de la máquina y observo a su huésped. Cabreándose aún más, porque este era la causa de los garabatos que aún se mantenían es su cara.

-¡Llegas tarde!

-Ah, jajaja.-rascaba su mejilla con nerviosismo.-Es que me entretuve abajo con…

-Eres un inútil.

-¿Disculpa?

Camus limpiaba su rostro del sudor, le observaba severo y exclamaba. -Como sea ya estás aquí y te hare pagar por haber pintado mi bello rostro.

-Bueno desde aquí veo que no es para nada bello, Camus-chan; si sigues frunciendo el ceño te saldrá una enorme verruga en la frente.-Soltó a reír, pero el conde le lanzo una mirada asesina que le hizo callar.

-Tu primera tarea será preparar mi baño, luego harás el desayuno y sígueme te explicare que harás. -expuso chasqueando sus dedos y caminando para iniciar a dar instrucciones precisas. -La temperatura de la tina debe estar neutral, quiero 6 gramos de sales de mar color magenta, poca espuma y que prepares mi salida de baño, debes calentarla con la secadora.

"No puede ser verdad". Pensó el castaño con un tic mortal en su ojo, deteniéndose en el pasillo a lo que Camus se detuvo también y se giró cuestionando.

-¿Qué esperas? Muévete.

Mientras reiniciaban su camino Van pensaba. -Si no fuera por la amenaza de Eiichi juro que mando esto al demonio Camus, cuando termine contigo sabrás… lo que…-silencio sus pensamientos al notar como Camus entraba a su recamara y se desvestía frente a él, los ojos de Kiryuin parecían dos platos y no podía esperarse que una pequeña hemorragia bajara por su nariz. Camus le estaba enseñando su cuerpo ¿Es que lo hacía a propósito? Como sea, se quedó sin aliento hasta que la bata de seda del conde le cubrió la vista, se soltaba los cabellos y cuestionaba irritado.

-¿Qué haces ahí parado? Date prisa.-señaló en donde estaba su baño y entonces Van se movió a ese lugar. Era un baño enorme, tenía una regadera con puertas de cristal e hidromasaje, una tina jacuzzi, un tocador enorme y pulcro, una repisa con sales de baño y muchas cosas una secadora de pelo entre otras, con prisa él se dedicó a llenar la tina mientras observaba a Camus quien se cepillaba los dientes y trataba de quitarse las manchas, pero era inútil esto le hizo reír a lo que el conde cuestionó.

-¿Qué es tan gracioso?

-Nada… -Expuso dejando ir un montón de sales al agua luego se alejó y dijo.-Ya está tu baño.

-Que mal educado, tu voz es ruidosa y molesta…. Me recuerdas a un pupilo que tuve.-Expreso asevero.-Escucha, a partir de ahora deberás llamarme Su majestad ¿Entendido?

Van irritado arrugó sus cejas, no había manera de que el cayera tan bajo, no obstante recordó que en el ejemplar de esta semana en Cosmopolitan redactarían una columna de las mujeres más sexys de Japón. Así que con esto en mente asintió, sintiendo como la bata de satín le caía en la cara, mientras que el pelilargo caminaba en dirección a la tina en donde metió su pie y expreso.

-No esta mal.-Acto seguido se hundió en el agua relajándose por completo, mientras lo hacía exponía.-Quiero huevos a la florentina, tostadas francesas, te con 4 de azúcar y melocotón en dulce.-Van lo observaba asesino - no le faltaban las ganas de ensuciarse las manos con un crimen- pero no tuvo opción se fue a la cocina mientras estaba ahí, Kiryuin buscaba en YouTube como hacer todo eso que el conde pedía… Perdón, Su majestad.

En el baño Camus se relajó al máximo, que no noto como las sales y las burbujas estaban por todos lados, se habían apoderado de su cuerpo y cara haciéndole entrar en un sueño forzado, cayó desmayado deslizándose lentamente en el agua…

En la cocina Van no sabía qué hacía, incluso se le olvido que fue lo que le pidió el conde, sólo recordaba los huevos así que por lo tanto fue al cuarto de baño y en cuanto abrió la puerta se puso nervioso. Había burbujas y vapor con un extraño aroma en todo el cuarto y alrededores, de Camus no se veía nada.-¿Camus-chan?-Llamó pero no obtuvo respuesta hasta que sus orbes cafés pudieron ver entre las burbujas y el vapor una mano que se asomaba en la orilla de la tina.-Oh rayos.- rápidamente fue a ese lugar y lo saco mientras Camus tocia desmedidamente y gritaba.

-¡Infeliz quieres matarme!

Van a pesar de ser un poco más bajo que Camus lo tomo en brazos y lo saco de ahí, lo llevo a la cama y en esta le expreso. -¿Pero qué paso?

-¿Cuánta sales de mar le pusiste?

-Yo que se.

-¡Pudiste haberme matado las sales de mar que uso son relajantes, me sedaron y me hicieron caer en la tina….-el conde se detuvo.-Si no hubieses llegado a tiempo yo….

-Lo siento mucho, no sabía que eso sería peligroso, Camus-chan ¡Perdón!-hizo reverencia a lo que el peli largo le observo molesto, pero toda esa seriedad se fue lejos al ver aquel rostro arrepentido, aun serio le ignoro guardando silencio hasta que ambos percibieron un olor a quemado.

-¿Qué es ese olor?

-¡Parece que tus huevos están listos Majestad!

-¿Eh?

Van tomo sus manos y enseguida exclamo- Vamos a pasar un buen tiempo juntos y como yo salve tu vida ahora tú serás mi esclavo.

-¿Qué es lo que has dicho?!-los ojos de Camus casi se salen de sus cuencas, pero era verdad, le debía la vida a ese tontuelo, ¿Qué cosas sucederían ahora que todo ha cambiado?

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*8*8*8*8*8*8*8*8*8

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Unas horas más tarde en Raging Entertaiment…

Van regresaba de su día bajo el régimen de Camus sin duda había sido un momento extraño y de locura con el conde, sin embargo, aquello le hizo acercarse más al de mirada gélida. Ese día parecía que había pasado algo bastante importante, se dio cuenta que su Majestad era alguien muy sexy que necesitaba a gritos ser poseído por un chico como lo era Van, el castaño aun recordaba ese cuerpo desnudo y por ello tuvo la necesidad de hablar con Eiichi, pedir su consejo o si quiera tranquilizar su deseo loco y corazón alborotado. Por lo tanto Kiryuin entró con prisa a casa y observo a todos con cara de susto. Y es que sus recuerdos eran frescos aun…

Había marcado su destinó, Camus seria ahora su esclavo, le observaba ansioso con esos ojos cafés a los cuales el conde dedicaba una expresión molesta.

-Parece que te has quedado sin palabras, Majestad.

Guiado por sus manos traviesas acaricio la blanca y mojada piel del pecho del conde mientras este relajaba sus cejas y tomaba su mano con fuerza apartando su contacto y agregando.

-Te aprovechas de tu sucia suerte…

-¿Y que no te gusta?-dijo agachando su rostro para olfatear su cuello y cabellos mojados Camus sostuvo el aliento y susurró.

-Apártate…

-¿Hum?-Van sonrió y expreso.-Lo haría, pero tú no me sueltas.-Camus se dio cuenta que había sujetado el cuello de su camisa haciendo que se acercará. Trago grueso y en aquel pálido rostro Van pudo ver un pequeño sonrojo.-Vaya… Eres muy lindo.

-¡Vete ya!

-Lo siento, pero me dijeron que no debo irme hasta que estés satisfecho.-dicho aquello tomo su barbilla e intento besarle, Camus se negaba hasta que por fin ambos se besaron….

-¿Van?-Cuestiono inquieto Nagi.-¡VAAAANNNN!

Salió de sus recuerdos, estaba sonrojado hasta la medula de prisa gritó.-¡¿En dónde está Eiichi?!-

-Esta arriba se prepara para salir. -Respondió Kira, el castaño se acarició el cabello y sin decir más dibujo una sonrisa malévola y decidió subir al tiempo que decía.

-Nadie me moleste por las próximas 72 horas.-Hyuuga estuvo a punto de diferir sin embargo.-Es en serio Yamato.- gritó desde la segunda planta el castaño de ojos cafés, sólo él sabía que había ocurrido…

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La última semana de ese mes estaba transcurriendo, el día de la salida en parejas habían llegado, Otoya estaba curioso en toda la semana intentó cuestionar a Tokiya que era lo que sucedía con él y Eiiji dado a que Eiichi quería averiguarlo, su querido Otori le pidió interceder y pues él también tenía curiosidad de saber si ellos estaban intentando mezclarse de manera romántica el uno al otro. Ittoki ya estaba listo para la cita se había puesto una camisa manga larga blanca fina un chaleco de color negro y un saco negro con una rosa roja en su bolsillo sus pantalones eran de un color negro también aquella sugerencia en vestimenta fue hecha por Ichinose el cual se había puesto bastante guapo, un traje de diseñador de color azul marino con una corbata ocre. Tokiya era observado en silencio por el joven pelirrojo al cual cuestionó.

-¿Qué…. Qué te pasa? ¿Por qué me ves así Otoya?

-Pues es que estas muy arreglado y pues yo también, ¿De verdad hay que ir así de arreglados?-cuestionó disimulando sus dudas.

-Es obvio… Tú eres pareja de Eiichi debes vestirte bien para que él se fije más en ti y no pueda quitarte la mirada… Debes vestirte elegante y lindo para él.-explicó mientras tomaba sus medias y se colocaba una de estas.

-¿Entonces tú te vistes así para Eiiji? -inquirió con picardía, disfrutando de la reacción de Tokiya, pues no se esperó que este se sonrojara con sus palabras. Es más se esperaba una reprimenda por parte del pelinegro.

-¡Claro que no! -Negó recuperando la compostura. Sin rastro del carmín que hace un instante se alojó en su rostro. – Somos Idols, nuestra imagen lo es todo, eso debes saberlo muy bien y nunca olvidarlo.

-Okey, no es para que te enojes, solo era una broma. -se disculpó, al final Tokiya si lo había regañado.

El cantante de cabellera negra continúo arreglándose, más que como de costumbre, aunque fuera un gran actor, no podía engañar a su amigo y compañero de habitación, estaba nervioso por salir con Eiiji y el pelirrojo no necesitaba de una confirmación para saberlo, la mirada en los ojos de Tokiya le decía todo. Sonriendo el pelirrojo se acercó a su compañero y cuestiono.-¿Tokiya.. Te sientes bien?

-Mejor que nunca.

-Tokiya, fuera de bromas. Quiero agradecerte. -dijo con dulzura y esbozado una de las sonrisas más alegres que alguna vez le haya dedicado a Tokiya en meses- Gracias por aceptar mi relación con Eiichi, que aun estés a mi lado significa mucho para mí.

-Acepto tu relación con ese sujeto y lo más que puedo hacer es apoyarte.-confesó observándole y dibujando una sonrisa.- Y conocer a los hermanos Otori me ha hecho ver, lo tonto y egoísta que he sido.

-Me alegra oír eso.-Expuso el pelirrojo un poco inquieto, mas que conocer, fue conocer al menor de los Otori lo que le abrió los ojos a su amigo pelinegro. Intuía que un sentimiento mucho mayor al respeto y admiración había nacido en el corazón de Tokiya. Pero este es especialista en desviar conversaciones, si quería oírlo de sus propios labios, no debía titubear al preguntar.- Estoy seguro que eso se debe a Eiiji…. ¿Él te gusta?

Ichinose casi se cae de la cama mientras se ponía los zapatos de manera inmediata observo a su amigo al cual grito.-¡Te dije que no! Además no digas tonterías, él es un genio. -explicó desesperado y afligido. Otoya dibujo una expresión de sorpresa al tiempo que decía.

-Vaya… Okey, no voy a seguir.

-Además, es imposible, él es un chico correcto y además golpea duro ¿Tú crees que tenga oportunidad con alguien que se defiende así?

-jajaja Estas sonrojado.

- No es cierto.-grito furioso. No obstante Tokiya estaba poniéndose nervioso. La verdad es que Eiiji era un tipo lindo, tierno y conocedor de la música; sumergido en el dulce recuerdo de su voz, se preguntó como aquel pequeño Otori le robó el corazón ¿En qué momento? ¿Cuándo comenzó? ¿Cómo sucedió? Y en medio de sus cavilaciones de pronto escucharon el claxon de cierto cámara rojo. Sonido que acelero el corazón de ambos chicos.

-¡Llegó Eiichi! ¡Vamos!-exclamó contento el pelirrojo, con una enorme sonrisa en el rostro. El pelinegro al observarlo no pudo hacer mas que imitarle. Ver feliz a Otoya también le daba felicidad. Pues sabia muy bien lo mal que lo ha pasado últimamente.

Rápido ambos terminaron de arreglarse. Se movieron para llegar junto a los hermanos Otori y en cuanto llegaron a la entrada, descubrieron que una gran situación se suscitaba.

-¡Saque inmediatamente su auto de mi propiedad!-era la voz demandante del director de la institución que se dedicaba a la formación de idols.

-¿Ese es Shining?-cuestiono Otoya demasiado confundido ¿Realmente ese era su director?

-Creo que si.-expuso Tokiya apresurándose a salir, afuera el hombre de gafas tenía sujeto a Eiichi del cuello de la camisa rápidamente .Otoya corrió a ayudarle exponiendo.

-¡¿Pero qué está haciendo?!

- Él no tiene permitido entrar a mi academia. -expreso severo mientras Eiichi lo observaba de manera molesta. Al lado de Saotome se encontraban el profesor Ringo y Hyuuga.

- Shining Saotome, está no es la manera en que deba tratarme. -Dijo con firmeza y una seguridad inquebrantable. Demostrándole al mayor que no se dejaría intimidar por él, pues el castaño sentía el suficiente desprecio hacia el pelicaoba como para querer golpearlo hasta que ser arrepienta por todo lo que le ha hecho vivir a Otoya, sin embargo no lo hacía, porque eso solo haría todo más difícil para su amado pelirrojo.

Los allí presente, fueron capaces de notar que ese chico hablaba más que enserio. Para Ringo y Hyuuga fue una gran amenaza, pues no era cualquier chico, si no Eiichi Otori, el hijo de Raging. Que no solo era el rival de antaño de Saotome sino que también es un hombre con mucho poder. Y no era nada bueno que el mayor ahí presente cometiera una locura. Por otra parte, los más jóvenes veían al de gafas con asombro y admiración, no cualquiera tenia el coraje para hacer frente a un hombre de la talla se Saotome. No obstante ninguno se atrevía a mover un musculo.

-Maldito mocoso lárgate...-Eiichi lo observaba directo a los ojos él se movió de prisa tomando a Saotome del cuello de su camisa, parecía que en cualquier momento se abrirían a golpes. La tensión que reinó fue frustrante hasta incluso para Eiiji que estaba asustado.

-Si es un hombre inteligente, no se atreverá a ponerme una mano encima otra vez. -Eiichi hablo amenazante, sabia que el verdadero trasfondo de sus palabras ese hombre lo entendería muy bien. Para los demás pudo haber sonado como un chico que se resguardaba bajo el ala de su padre.

Tal como como predijo el castaño, Saotome comprendido a lo que se refería. Ese maldito mocoso no se andaba con rodeos, podía ver muy claramente que estaba dispuesto a delatarlo si no cooperaba. Mascullando para sus adentros, decidió obedecer las palabras del castaño. De un fuerte empujón se libero de las manos del chico, rápidamente Eiiji le sostuvo evitando que este perdiera su equilibrio.

-¿Nii-san estas bien?

-Si…Lo estoy- fue su respuesta antes de poner sus ojos en Otoya el cual demostraba una gran preocupación. Con prisa fue a él para tomar su mano y rodear su auto, alejándolo de inmediato de Saotome, en su corazón Eiichi sentía que debía sacar a Otoya de ahí deprisa. Shining estaba perdiendo la cabeza y debía de evitar que se desquitara con Ittoki de nuevo.-Vamos ya Otoya.

-Eiichi…- le llamo asustado el pelirrojo.

Tokiya estaba impresionado por lo ocurrido de manera inmediata se acercó al director y susurro.-Señor Saotome, esto es un mal entendido yo invite a Otori Eiichi y a Otori Eiiji a ver una obra musical.-Shining aprecio a Tokiya con desprecio tras aquellas gafas, Ichinose sentía que ese hombre ya no era más el director tan jovial y divertido se había vuelto un terrible ogro.- Nos ayudará para ganar más experiencia, por favor disculpe mi atrevimiento por no haberle consultado primero.

Saotome observaba a Tokiya fijamente sin ocultar su entrecejo fruncido. El pelinegro jamás había visto a Shining de esa manera, él también tuvo miedo sin embargo, el pelicaoba se sometía a la Academia siendo secundado por Ryuuga. Ringo al ser el único que quedó ahí se acercó a Tokiya y expreso.

-Lo siento mucho. Shiny, ha estado bajo mucho estrés. Tokiya por favor, cuando regresen háganlo en taxi.

-Pero…No causaremos ningún problema. -Exclamo Eiiji al lado de Ichinose.

-Joven Otori el problema no son ustedes, el problema es que Shining no….- Como explicarle que el director odiaba a Eiichi por estar interesado en su hijo.-Esta bien pueden venir a dejarlos, pero por favor que sea rápido.

-Muchas gracias.-hizo reverencia el joven Otori. Tomando a Tokiya del brazo guiándolo hacia el auto.

Antes de que ellos entraran en el auto, en este Otoya arreglaba la camisa y corbata de Eiichi, que habían sido desordenadas por su director. Sin poder ocultar su molestia susurró.- ¡Esta loco! ¡No entiendo que le pasa!

-Otoya…-Eiichi tomó su mano y sin dejar de mirarle directamente a los ojos dijo:- Necesito que hablemos de algo impórtate.-el pelirrojo descubrió la mirada más preocupada que nunca antes apreció en los ojos de su querido castaño.

- Está bien.-acepto sin rodeos.

Eiiji y Tokiya se hallaban platicando animadamente en la parte de atrás, parecían que se olvidaron por completo de Otoya y Eiichi, hasta que este último rompió la burbuja en la que ambos chicos estaban.

-Ichinose… espero que no te moleste, pero debo hablar en privado con Otoya. Hermano eso significa que no asistiremos a la primera parte de la obra.

-De acuerdo Nii-san no es problema.

-Claro nos veremos en la segunda parte.

-Gracias…-Eiichi parecía estar molesto por el bochornoso incidente y esto lo noto muy bien Ichinose, que no insistió en que le acompañaran ni pregunto por razones. Estaba seguro de que era un tema en el que no debía inmiscuirse, algo que debió haber ocurrido durante el tiempo en el que estuvieron separados de Otoya.

El auto aparco al frente del teatro de donde bajaron Eiiji Otori y Tokiya Ichinose. Los diferentes medios y paparazis al verlos no dudaron en tomar fotografías como locos, ellos con placer saludaban a estos mientras se introducían al edificio. En cuando Eiichi y Otoya también decidieron bajar y el ballet llevo el auto, también fueron captados y capturados en fotos. Los cuatro se reunieron en el lobby de aquel elegante lugar que estaba abarrotado de figuras importantes. Otoya observaba a Eiichi de manera interesada este tomó su mano y acercó su rostro al oído de su pequeño guitarrista para indicarle el camino y enseguida se fueron retirando de aquel lobby.

Por otra parte, el pequeño Otori aprecio como su hermano se apartaba con Itokki, dejándole solo con Tokiya. Al final igual estaría a solas con el pelinegro, después de toda la charla que le dio su hermano de no quitarle el ojo de encima. Inevitablemente sonrió ante el recuerdo, Eiichi siempre ha sido muy protector con él, sin embargo no es algo que le moleste, muy por el contrario se sentía realmente querido. Todo el afecto que su padre no fue capaz de brindarle su hermano se encargó de dárselo. Así ver como este le celaba no hacía más que divertirle, pero confiaba en que cuando le diga que está enamorado del pelinegro lo acepte lo mejor que pueda. Pues pensaba conquistar a Ichinose-san, cueste lo que le cueste.

-Ojala no tarden mucho- comento Tokiya algo preocupado – pero aparentemente no será el caso.

-¿Estas preocupado por lo que paso con Shining Saotome? – inquirió el de cabellos castaños, mirando directamente los ojos de Ichinose.

-Es que es la primera vez que veo al director así… Es como si algo muy malo haya pasado entre ellos.

-Si te soy sincero Ichinose-san, más me preocupa la reacción de mi padre cuando se entere de que mi hermano se está involucrando con ese hombre. Porque a mí también me dio esa impresión – expreso con pesar el castaño desviando su mirada hacia el suelo. Lo que decía era cierto, estaba seguro de que su padre no lo tomaría a bien, pues siempre les ha prohibido tratar con Shining Saotome, cosa que le parecía mas que extraña ya que siempre ha jurado venganza contra este. - Realmente no sé como piensa mi padre, pero siempre que se trata de él nunca se con qué va a salir.

-En ese caso puedes estar tranquilo Otori-san, solo nosotros sabemos lo ocurrido.

-Tienes razón, Ichinose-san.- Afirmó el chico, cambiando completamente su semblante por una radiante sonrisa- Sera mejor que vayamos a nuestros asientos antes de que la obra comience.

-Espera Otori-san, hay algo que me gustaría decirte. - pidió el mayor deteniéndole por el brazo, el ojivioleta le observó con una dulce sonrisa en su rostro, cosa que solo ponía aun más nervioso a Tokiya- Tal vez no sea el momento, pero muchas gracias por haber aceptado mi invitación…

-No me des las gracias Ichinose-san, me haces sentir mal. -Dijo en respuesta, deleitándose con la expresión avergonzada que se poso en el rostro del contrario. Tal vez desde el primer día en que le conoció fue que quedó fascinado con la voz y mirada de Ichinose. Fue un tonto por no notarlo antes.- Yo debería de haberte invitado, de los dos fui yo quien peor se comporto y sigo apenado por ello.

-En ese caso, dejare en tus manos la próxima salida Otori-san- propuso sonriente mientras se encaminaba a la función con su pulso acelerado. Tokiya parecía una niñita enamorada emocionándose por cosas así, pero no había nada que pudiera hacer para detener sus sentimientos. Cada vez le gustaba más ese joven de voz angelical eso su corazón lo sabia muy bien, sin embargo, son emociones que se niega a mostrar abiertamente no solo por vergüenza también tenía miedo del rechazo de aquel chico.

Eiiji sonrió tras las palabras de Tokiya, este no pudo verlo, pero si lo hubiera hecho se daría cuanta de el de ojos violetas jamás le rechazaría, pues sentía lo mismo y sus latidos se aceleraban con la idea de poder volver a salir con el pelinegro.

Cuando ambos llegaron al palco -que el mismo Tokiya se encargó de reservar- la obra ya había comenzado. Afortunadamente no fue mucho lo que se perdieron. Así que tomaron asiento en medio de la oscuridad. La obra realmente era fascinante, pero no tanto como la compañía del contrario, la tensión entre ellos podía casi palparse y no era para menos, ambos estaban sentados uno al lado del otro, a unos escasos centímetros de distancia, los cuales ninguno de los dos tenía el valor de acortar.

En ese silencio en el que ambos estaban las voces de los actores hacían eco sin que le prestaran atención. Sin embargo, en medio de la mitad de la función Tokiya ya no pudo soportarlo y fue el primero en romper ese incomodo silencio entre ellos, levantándose rumbo al baño para despejarse y lograr calmar el ritmo de su corazón. Lo que no espero el pelinegro fue que su propio cuerpo le traicionara perdiendo el equilibrio y para mala suerte suya cayo sentado sobre el regazo del castaño.

-Lo siento mucho Otori-san- se apresuró en disculparse más rojo que un tomate, daba las gracias a la oscuridad que ocultaba este echo de los ojos violetas que le miraban. Intento levantarse enseguida pero las manos del menor no se lo permitieron- ¿Otori-san?- inquirió sin recibir una respuesta pero tampoco intento levantarse, por muy loco que sonara quería quedarse entre eso brazos por unos segundos más, a la espera de una respuesta por parte del ojivioleta.

-Ichinose-san… Yo…- Aun pese a la oscuridad que reinaba en el lugar, Eiiji pudo apreciar con lujo de detalles el rostro avergonzado de Tokiya, lo que mando lejos todo pensamiento de ser paciente y espera por el momento adecuado de dar el primer paso para capturar su corazón.

Ambos se observaban a los ojos, sin poder formular alguna otra palabra. Solo apreciaban la mirada del otro, perdiéndose en esta. Poco a poco y sin darse cuenta, la corta distancia ente sus rostros dejo de existir y sus labios se unieron en un delicado beso, del cual solo fueron consientes cuando sus bocas se separaron y como si fuera algo natural volvieron a besarse. Esta vez eran ellos los que controlaban sus cuerpos y querían conocer más del contrario, Eiiji sujeto las caderas de Tokiya firmemente contra su cuerpo, temiendo que este fuera a desaparecer en cualquier instante como si fuera un sueño. El pelinegro por su parte rodeo el cuello de Otori con sus brazos y una de sus manos se perdió entre las hebras castañas de su cabello. Los dos estaban perdidos en el sabor de la boca contraria hasta que los aplausos del publico le hicieron separarse.

Tokiya completamente sonrojado se aparto del castaño y salió del palco, sin darle tiempo de decirle nada. Inmediatamente Eiiji le siguió, no podía permitir que el chico se fuera y perderlo, pues había sido un beso completamente concernido por el pelinegro ¿Es que este sentía lo mismo que él? Si ese era el caso no podía darse el lujo de quedarse en su sitio, debía decirle como se sentía.

-¡Ichinose-san!- Grito su nombre como si su vida dependiera de ello. Poco le importaba si era escuchado por las personas que caminaban por el pasillo. Por fortuna el pelinegro le escucho antes de perderse por el pasillo. Eiiji al verlo corrió aun mas rápido hasta alcanzarlo- Ichinose-san no te vayas, por favor.

-Otori-san, lo siento. No debí haber hecho eso lo siento mucho- se disculpaba el pelinegro una y otra vez. Eiiji se alarmo, nunca había visto al chico tan alterado y avergonzado, es mas este estaba al casi al borde de las lágrimas.- No quiero que me vuelvas a odiar.

-Ichinose-san, por favor cálmate.- le pidió tomando sus manos intentando brindarle confort- Yo no te voy a odiar. Es mas yo nunca te he odiado. -aseguró el de ojos violetas, correspondiendo la mirada vidriada del mayor- Lo que paso, es por que te quiero. Tú me gustas Ichinose-san.

Tokiya casi se queda de piedra, sin creer las palabras que había escuchado. ¿Su amor era correspondido? ¿No era una jugarreta de sus arremolinadas emociones? Lentamente recobro la compostura, sintiendo aún más vergüenza por como se comportó. Se supone que es una persona madura pero había salido corriendo, presa del miedo de ser rechazado, cosa que era por completo lo contrario. El joven frente a él, le confeso sus sentimientos, los cuales eran los mismos que albergaba en su corazón y que no había querido dejar salir por miedo.

-Que tonto he sido- dijo dejando escapar una suave risita- Al final siempre me das una lección. Yo también me siento así.- confesó con su corazón a mil. Al fin podía decirlo sin miedo, solo gracias a que ese angelical muchacho fue quien dio el primer paso- Sin embargo sigo siendo el cobarde de siempre, que no es capaz de decir lo que en realidad siente.

-No me pareces un cobarde Ichinose-san, aunque no me lo hayas dicho me lo has demostrado. – como quería abrazarlo en ese mismo instante, pero no podía hacerlo. La fama se lo restringía. Sin embargo estaba feliz por que sus sentimientos fueron correspondidos- Que me permitieras besarte, fue lo que me empujo a decirte mis sentimientos, de no ser así jamás lo hubiera hecho.

-¡Dios! Te he mostrado un lado tan vergonzoso de mi- se quejaba el pelinegro sin poder ocultar una sonrisa. Estaba feliz, aunque se comportó como una damisela en se sentía feliz porque el castaño también le quería.

-Y me alegra que así sea. Quiero conocer y amar cada cosa de ti Ichinose-san.

-Gracias. - fue lo único que pudo decir. La confianza con la que Eiiji hablaba solo lograba acelerar aún más su corazón, que en ningún momento había dejado de latir apresurado.

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*8*8*8*8*8*8*8*8

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Mientras tanto la pareja se hallaba en el lugar más privado que lograron encontrar en el teatro. Un bar en el cual se podía escuchar música de piano. Eiichi ordenó tener la mesa más alejada de la gente y enseguida ellos se acomodaron para observar el lugar el cual poco a poco fue quedando sólo pues la todos fueron a ver la función en cuanto inicio.

Ittoki observaba con nerviosismo a Otori, el pequeño pelirrojo imaginaba que quizás Eiichi le diría que estaba harto de la situación que Shining había generado desde hace un tiempo y que quizás lo mejor sería darse un tiempo. Con solo imaginarlo su corazón latía acelerado lleno de miedo.

- Otoya.-Llamo tomando su mano y apretándola con fuerza. Eiichi observaba a su chico de manera preocupada y profunda, no era para menos, pues le quería hablar de un asunto muy delicado.

-¿Qué sucede Eiichi? – cuestiono, el pelirrojo. Mostrándose lo más sereno posible aun pese a temer a lo que sea que fuera a salir de los labios del mayor.

-Otoya… quiero pedirte un favor.

- Lo que sea dime.-Respondió leal Ittoki.

-Quiero que dejes la academia.

El joven al escuchar aquella propuesta agrando su mirada, aquella oferta fue simplemente descabellada, ¿Por qué Eiichi le estaba pidiendo esto? Se preguntaba de manera apresurada pues, si abandonaba la Academia significaría la rotunda separación de STARISH y no sólo eso, sería cortar lazos con sus compañeros.

Ittoki agachó su mirada dio un trago a su bebida. ¿Es que realmente todo lo que Tokiya le advirtió era verdad? ¿Eiichi solo estaba buscando la oportunidad para destruir Starish? ¿Realmente fue engañado todo este tiempo?


Hola!

Santo cielo primero que nada Feliz año nuevo!

Gracias por leer quédate a mi lado desde sus inicios y votar reaccionar y comentar. Se que la situación que mas desean va lenta pero estos chicos deben pasar por pruebas difíciles antes de llegar a cabo su amor.

Pero vaya ahora ¿que sucederá?

Muchísimas gracias a mi amiga Wajiwaji hermosa estoy aprendiendo mucho de ti n.n eres una escritora fantástica y tus consejos me sirven mucho yayyy

Bien nos vemos en ñas proximas actualizaciones n.n

Y en los comentarios.