Hola!
Es un lindo sábado en la noche, aquí en mi zona esta nevando pero en la de ustedes ¿que tal?
Bueno solo quiero darle las gracias primeramente a WajiWaji que siemore esta ahí para ayudarme y fangirlear el EiiOtoya conmigo bxjsbxbzjsbzh te amo adoro nena n.n/
Y a ustedes que leen este humilde cuento, se que el hard no a llegado por parte de la pareja principal pero, pronto será no coman ancias.
En este capitulo habra mucho drama asi que alisten los pañuelos y las almohadas n.n/
A lerr!
Espero que nos regalen un comentario con sus impresiones n.n
Quédate a mi lado.
By:
Aurora la maga.
Secretos y verdades segunda parte.
Otoya no sabía cómo mirar al castaño, en su pecho comenzaron a agitarse un sinfín de emociones que no podía identificar. Eran tan pesadas que creía que en cualquier minuto le dejaban sin respiración. Y pese a sentirse tan agobiado por sus pensamientos, lo cuales iban desde la desconfianza y el dolor de ser usado; a la esperanza de estar equivocado y que Eiichi jamás tuvo una doble intención al relacionarse con él. Y se aferraba a esto último con todas sus fuerzas.
-¿Por qué me pides eso Eiichi?- Logro decir, pese a sentir un nudo en medio de su garganta sus palabras sonaron claras.
Por otra parte, Otori creyó estar listo para decirle la verdad de Shining, lo había pensado en todo el camino, no obstante al ver el rostro tan afligido de Otoya con esa mirada que brillaba llena de confusión y quizás con algo de temor por lo que le diría. En solo pensar cómo la verdad de su pasado le rompería nuevamente el corazón dejaba al de gafas, sin valor para decir nada. - "No puedo romper tu corazón… No otra vez"-pensó acongojado, ahora un dilema se formó en Otori Eiichi, debía buscar una respuesta creíble para desviar la verdad que no podía revelar.-Pues… yo…-susurró observando otro sitio.
-Eiichi… Si tienes algo que decirme, por favor, sólo dímelo.-expuso lleno de valor Ittoki.
Su corazón palpitaba con rapidez, no quería cometer el mismo error de antes, no soportaría ver a Otoya ser herido de nuevo, así que decidió disfrazar la verdad con otra más importante.- No me gusta cómo te trata Shining.-expreso rápidamente.
La tensión en Otoya se esfumó al escuchar aquello, incluso se sintió culpable por haber dudado de Eiichi. Por su rostro se extendió una alegre sonrisa producto de saber que esos pensamientos en los que el ojivioleta le utilizaba no fueron más que pesadillas de su imaginación. Eiichi lo amaba sinceramente, sin ningún tipo de engaño de por medio. Él no estaba manipulándolo para dejar Starish, solo se preocupaba por su bienestar.
-Pero Eiichi, ya te lo había dicho Saotome, sólo quiere proteger su industria.
-Cariño sé de qué hablas - Otori dejo ir un suspiro, mientras tomaba su mejilla y acariciaba con su pulgar- Pero, no quiero que estés ahí…-rogaba de manera pacífica, sin embargo en su interior Eiichi pensaba con angustia.-"Por favor… entiéndelo Otoya, por favor aléjate de ese hombre."
-Pero Eiichi, yo… No puedo hacer eso…-Susurró tomando la mano de Otori y agregando. -No puedo dejar a Starish, son mi familia y además yo, no tengo a donde ir.
-Si ese es el problema, puedes hablar con Shining y expresarle que quieres independizarte como lo hizo Quartet Night, por lo demás déjamelo a mí. Yo me encargaré que estés en un lugar en donde no te falte nada, pero por favor aléjate lo más que puedas de Shining Saotome.
Otoya se confundía con cada cosa que el castaño decía. Comprendía muy bien la preocupación de este, pero Eiichi no es un chico que insista tanto, además que parecía haber algo más en sus palabras, algo que no quería decirle. ¿Es qué no confiaba en él lo suficiente? ¿Qué era lo que le ocultaba? El pelirrojo entonces recordó algo en el comportamiento y palabras de Otori. Así que enseguida observo a su chico de manera severa y cuestionó.-¿Eiichi qué es lo no me quieres contar?
-Otoya…
-Habla… Que sucede, confía en mi- pidió casi en un susurro. ¿Acaso era algo tan malo que no se lo decía? Sin embargo, Eiichi se mantuvo en silencio y sin decir nada aparto su mirada, volteando el rostro hacia la ventana- ¿Por qué estas tan raro…?-cuestiono con un hilo de voz. La persona que más amaba no era capaz de confiarle sus secretos o siquiera darle un poco de la carga de sus pesares. No pudo evitar mirarle molesto aun pese a que sus ojos lo único que querían eran llorar. Entonces otro clic hizo conexión en su mente, el día de la reunión de las estrellas, Saotome cambio su trato para él, luego de hablar con Eiichi. - Ahora que lo pienso, nunca te pregunte cómo fue que pudiste quitarme de encima a Shining la última vez.
Eiichi, inmediatamente pudo ver la sospecha en aquellas gemas rubíes que tanto quería proteger. Apuño sus manos sobre la mesa mientras observaba el rostro del pelirrojo a quien dijo. -Otoya… No puedo decírtelo, no me corresponde a mi hacerlo.
Con esas últimas palabras el dolor se alojó en el corazón del pelirrojo, él siempre pensó que Eiichi era sincero con él, que nunca le ocultaría nada; pero ahora se negaba a decirle lo que sea que haya tratado con Shining. Molestó y a la vez decepcionado, se puso en pie y enseguida Otori noto que él se disponía a irse, al ver como este se alejaba no perdió segundo en levantarse de su lugar, tirando la silla tras su brusquedad. Desesperado Otori logró alcanzarle y detenerlo tomándolo del brazo, impidiéndole dar otro paso.
-¿A dónde vas?- cuestionó espantado, su voz temblaba el visualizar el peor de los escenario, uno donde Otoya se va para siempre de su vida.
Otoya observó el rostro del castaño, evaluaba su expresión de desesperación. Intento no decir nada, pero la confusión lo estaba atormentando con voz baja y rasposa confesó. -Eiichi, no puedo confiar más en ti.
-Otoya...-expuso casi desesperado.-Esto no es justo.-dijo tomando su mano y atrayéndolo para abrazarle y en su oído confesarle desesperado.-No puedo lastimarte de nuevo de esta forma. Otoya entiende.
-Con guardar en secreto lo que sabes me has lastimado. No confías en mí y eso me duele-dijo liberándose y caminando para alejarse. Atravesó todo el bar, para ir al pasillo e intentar marcharse de ahí. No había razón de quedarse más tiempo en ese sitio, mientras caminaba y lograba llegar al frente del elevador pensaba una y otra vez- o más bien gritaba para si. -"¿Qué haces? ¿Acaso no eres tú quien guarda un secreto también? No es momento de ser orgulloso… Regresa con él."- se enfureció consigo mismo, pues aunque sus pensamientos le dejaron ver que lo que hacía no era justo él, se sentía traicionado y molesto tanto que golpeó la pared de metal con su mano y aguardaba porque las puertas se abrieran.
En cuanto la puerta de metal se abrió el entró y antes de que las puertas se cerraran la mano de Eiichi detenía la compuerta para introducirse al interior. Ya solos en aquel elevador Otori, no soporto más. Tomo a Otoya, entre sus brazos y sin contenerse beso con pasión a su chico mientras este observaba como las compuertas se cerraban al tiempo que luchaba por sacárselo de encima.
Las manos de Otoya se posaron sobre el pecho de Eiichi, lo empujaba mientras apenas susurraba entre aquellos labios. -Eii-¡mmnnchi…n mm no- el de gafas no retrocedió, muy por el contrario decidió capturar aquellos labios varoniles entre los suyos. Prontamente los ojos violetas pudieron ver que los deseos en Otoya sucumbían al tener aquellos labios que lo descontrolaban sobre los suyos. Su amor por Eiichi fue más fuerte, terminó cerrando sus ojos y devolviendo las caricias que le dedicaba su castaño. Otori apartó sus labios veía sus orbes rubis con amor, acaricio su mejirlla con calma mientras susurraba.
-Otoya…. Si guardar este secreto me aleja de ti no quiero…-Tomo el rostro de Otoya entre una de sus amplias manos y junto sus frentes exponiendo.-Por favor cuando te lo cuente prométeme que no harás una tontería.- Ambos se observaron a los ojos, Otoya asintió pero no prometió nada.
-Eiichi… me estás asustando.
Ambos enseguida decidieron ir al último piso, en aquel edificio al llegar ahí en lo que parecía la azotea observaron las luces de la ciudad en profundo silencio. Otoya observaba a Eiichi con atención. Lucia tan solemne como siempre, totalmente elegante con ese traje a juego. Pantalones de color negro, camisa blanca y saco negro sobre su camisa un chalet gris en donde asomaba una corbata roja era simplemente hermoso, sus cabellos bien peinados y sus gafas que adornaban su rostro dando ese toque delicado del cual se enamoró en primera instancia el pelirrojo. Otoya trago grueso, pues sólo el hecho de verlo le desbocaba el corazón; sin embargo debía concentrarse en lo que los había llevado ahí. La fría brisa acarició sus cabellos. Eiichi había sometido sus manos a sus pantalones de vestir negro y mientras pensaba como abordar el tema. Otoya le observaba expectante.
-Y bien.-Susurró por fin el pelirrojo. La ansiedad comenzó a extenderse en todo su cuerpo ante lo que diría su Novio, pues no lograba hacerse una idea de que tratarían las palabras de Eiichi pero por lo visto, no serían muy buenas, lo que se hacía cuestionarse si estuvo bien haber insistido para que le contara.
-Antes de decirte esto, necesito que me respondas algo…-Otoya aceptó enseguida, el joven de gafas agachó su mirada, como si el piso de aquella azotea fuera capaz de brindarle el valor que necesitaba para poder ver los ojos de su amado y al hacerlo, se le sofocó el corazón. Tenía miedo de como la verdad afectaría a Otoya, sin embargo, más dolor le provocaba guardárselo y que este lo odiara por ocultarlo. Con mucho esfuerzo logró sostener la mirada del pelirrojo mientras la preocupación se adueñaba de su rostro, y pese a todo ello, pese al gran dolor que sentía en su pecho, fue capaz de preguntar.-¿Otoya qué sabes de tu padre?
Una sensación demasiado extraña se formó en su pecho "¿Qué es esto?" se preguntó sorprendido. Eiichi estaba metiéndose en territorio peligro. Otoya inició a sudar, el estremecimiento lo rodeó de pies a cabeza pronto el respondió con voz suave y triste.-No sé nada más que lo que me dijo mi madre.
-¿Qué te dijo?-cuestionó directo.
-Di-dijo que… Él era un idol.-expreso con tristeza agachado su mirada y sintiendo como su pecho se comprimía. Aquella conversación ya no le estaba gustando, con prisa intentó retractarse exponiendo. - Eiichi mejor… Olvídalo yo… Ya no quiero saber nada.
Camino a su lado tratando de escapar cuando Otori susurró con voz grave.-Tu madre tenía razón, tu papá fue un Idol. El mejor. ¿Sabes de quien hablo? -El silencio duro unos segundos hasta que: - Shining Saotome… es tu padre.
Ya estaba dicho, no podía hacer nada más que ver cómo el corazón de su amado volvía a romperse, solo esperaba que este no lo odiara y lograra comprender sus motivos. Que muy lejos de su intención estaba volver a remover su pasado, lo único que deseaba es que aquel chico poseedor de la sonrisa más hermosa y encantadora del mundo pueda ser completamente feliz. Que pueda alejarse de ese hombre que le hace daño, que comprenda el temor que yace en su corazón al dejarlo cerca de Saotome.
Sin embargo las palabras de Otori detuvieron al cantante de Starish, la mente de Otoya se tiño de un espeso color rojo para luego quedar a oscuras. ¡Aquello no puede ser verdad! ¿Dime que es una broma Eiichi? Quería gritarle, pero las palabras quedaban atoradas en su garganta. Y sin siquiera notarlo las lágrimas ya descendían por sus mejillas.
-Yo quería comprender porque él se empeñaba en separarnos. - Eiichi suspiro hondo y se giró, para encontrarse con la espalda del pelirrojo, por lo que no pudo ver su rostro lleno de incredulidad y dolor. Sin embargo, continuo con su explicación, Otoya, tenía que saber sus motivos. -Descubrí esto al tratar de comprender porque él tenía tanta inquina hacia mí. Hasta llegar al extremo de dejarte aislado de todos. ¡Prácticamente te tenía encerrado en esa academia! ¡No podía permitirle que continuara haciendo contigo lo que quiera!
Otoya aun no podía salir del shock que aquella confesión le había causado, oía claramente las palabras de Eiichi, pero no sabía que pensar. Su mente ya era un lio con saber que Saotome era el padre al cual alguna vez deseo tanto conocer. Pero ahora que lo sabía, la desilusión que la noticia le causaba amenazaba con romperlo en cualquier momento. ¡Saotome era el hombre que lo abandono al nacer! El que dejo que su madre muriera de tristeza. Y ahora también era el hombre que lo mantuvo encerrado en la academia, el hombre que lo alejo de sus amigos y que le hizo trabajar de sol a sol y sobre todo, el hombre que no le permitía ser feliz con Eiichi. ¿Qué tan cruel podía ser el destino?
-Un investigador que contrate, me dijo que fue novio de tu madre y que estuvo cuando naciste, pero que, por alguna razón no te dio su apellido…
¡Cállate! – un gran grito salió de la boca del pelirrojo. Uno desgarrado por el dolor. Un sufrimiento tan grande que su dulce corazón no lo podía soportar más, sentía que se le caía a pedazos. Y en un intento de deshacerse de esa agonía que quería carcomerlo por dentro, giro bruscamente y con sus puños comenzó a dar golpes en el pecho del castaño. - ¡Ya no me digas más! ¡No quiero saber nada más!
-Otoya.- dijo el nombre de su chico entre sus dientes mientras recibía los golpes que el chico que propinaba. Le dolía verlo así, sabía que eso pasaría. Que nuevamente por su culpa la sonrisa que tanto amaba no la vería más, sin embargo, esta vez era diferente. Él no permitiría que estuviera sufriendo solo, compartiría su dolor por más duro que fuera, porque le amaba como a nada en el mundo. Porque Otoya se había vuelto una nueva razón para continuar viviendo bajo el ala de su padre.
Cuando los golpes cesaron, los sollozos de Otoya se hicieron presentes desgarrando aún más el corazón de Eiichi que estaba lleno de culpa. Una verdad que el chico ha desconocido por 20 años, le ha dejado devastado. ¡Fue un tonto! Por miedo de perderlo, termino contándole una verdad que lo destrozo por dentro ¡En qué diablos estaba pensando!
-Eiichi…-dijo su nombre entre lágrimas y sollozos. Enseñándole una expresión que seguramente partiría el corazón del castaño. Una donde sus ojos, anegados de lágrimas perdían el encantador brillo que poseían - Prometiste no volver a lastimarme… Dijiste que ya no querías revivir mi pasado, ¿Por qué te empeñas en romper mi corazón?
-Otoya…-Eiichi agrando sus ojos al ser testigo nuevamente de lo misma escena, en donde la vida parecía extinguirse en el rostro de su chico. Siendo otra vez la causa de ello.
Cuando Itokki hizo ademan de retirarse, Otori con todas sus fuerzas lo detuvo, lo estrechó fuertemente entre sus brazos que temblaban de miedo por perderlo. Y fue entonces que él también se rompió e inicio a llorar como en mucho tiempo no lo hacía. Como si fuera otra vez ese niño pequeño que perdió a la persona más importante para él. Y ahora estaba a punto de perder a Otoya. Solo pensar en una vida sin él a su lado, le hacía pensar que la muerte era mucho mejor.
- Por favor no me mires así, lo que menos quiero es hacerte daño- Sus palabras entre llantos a penas podían ser oídas con claridad, pero Otoya podía entender lo que su novio decía. Y en ese momento fue consciente de lo que le había dicho, se sintió arrepentido de inmediato por culparlo, de dejar sobre los hombros del castaño las consecuencias de revelar la verdad, de hacerlo responsable por su dolor, cuando no era el caso. Este solo buscaba su bien y en ello descubrió más de lo que deseaba. -Yo no quiero lastimarte… Te amo, te amo tanto Otoya. Por favor no me mires así… -Eiichi lloraba sobre su hombro tan fuerte que arrugaba el corazón del pelirrojo por ser el causante de esas lágrimas en la persona que más amaba. ¡¿Cómo pudo decirle que le había roto otra vez?! Culpable solo era uno solo y Otori una víctima por hallar la verdad. No sabía que decir para disculparse, en cambio rodeó con sus brazo a Eiichi y con una de sus manos acarició sus suaves cabellos a la vez que encajaba su rostro en su cuello. - ¿Te lo dije no es así? Amó tu corazón, tu energía, tu sonrisa, tu esencia, tu hermosa alma. Por favor, no me abandones. No rompas tu sonrisa de nuevo por mí culpa.
-Eii….chi yo- ante el silencio que se formó donde sus lágrimas se unían en las mismas. Entendió no solo que su querido castaño deseaba su bien, gracias a este sería capaz de cerrar por completo ese pasado tan lamentable que le tocó vivir, gracias a él esa etapa de su vida podría sellarla y subsanar. Pero sobre todo entendió que él no significaba nada para su padre, solo era como una herramienta para este. "Ahora que lo sé todo es claro, Saotome… Nunca serás nada para mí."- pensó sintiendo un profundo resentimiento por el peli caoba.- Perdón, no quería hacerte sentir culpable. Tú no tienes la culpa de nada.
Eiichi abrazo a Ittoki hasta que pudiera impregnar su aroma y su calor en su ropa, no podía perdonarse nuevamente lastimarlo. Aunque este le diga que no era su culpa, las lagrimas que Otoya derramo si lo eran. No fue capaz de decirle las cosas de una mejor forma o incluso en un lugar mejor. Culpable se decía a sí mismo.-"A veces… Es mejor que las mentiras sigan siendo eso y que los secretos sean guardados con recelo, no volveré a lastimarte jamás."- beso sus labios buscando el perdón, sin embargo, aquellos no le correspondieron por completo.
-Creo que debemos regresar con Eiiji y Tokiya.-Aquella voz herida sonaba tan suave para sus oídos, casi sin algún rastro de emoción. Eiichi decidió aceptar y separándose de él percibiendo como su corazón se rompía, temiendo por que las cosas entre ellos no sean como siempre. Que luego de esto, los sentimientos en el corazón de Otoya hayan cambiado.
La obra culminó y los cuatro se reunían en el lobby. Otoya parecía el mismo eso es lo que pensó Eiichi pues su sonrisa estaba ahí, incluso la forma en llevarse con su hermano y su amigo le dio la falsa idea que todo estaba bien. Luego de una cena los jóvenes fueron llevados a la Academia en la cual Eiichi aguardo a Otoya para ser invitado a ir al jardín, sin embargo esto no sucedió.
-Gracias por todo Eiichi.-expuso Otoya dibujando una sonrisa.
-A ti…-expreso pidiendo piedad con su mirada.
-Hasta pronto.-dijo dando la vuelta sin siquiera despedirse de su castaño, Ichinose noto aquella actitud la cual le extraño con prontitud cuestiono.
-¿Sucedió algo?
-No….-Respondió el castaño yendo dentro del auto.
-Hasta pronto Ichinose-san, prometo sorprenderte con la próxima salida. -expresaba Eiiji, que en vez de estrechar su mano como gesto de despedida, le hubiera encantado probar otra vez sus labios nuevamente. Sin embargo, como si su mirada pudiera hacerlo, Ichinose se sonrojaba, girando el rostro hacia un lado.
-Lo estaré esperando con ansias entonces. Hasta pronto Otori-san – concluyó, para seguir a Otoya al interior de la academia.
Luego de la marcha de los hijos de Raging , tanto el pelirrojo como el pelinegro ya se hallaban en su habitación, donde el ambiente entre ellos se sentía incomodo, pues Tokiya quería preguntarle a su amigo que fue lo que ocurrió entre él y Eiichi, pero simplemente no era capaz. Otoya estaba sumido por completo en sus pensamientos, ni siquiera sus gestos podían llamar su atención. ¿Tal vez rompieron? No imposible, si ese fuera el caso el pelirrojo no se mostraría tan tranquilo. Aun que Ichinose estaba muy preocupado, decidió dejarlo por el momento. Si era algo grave estaba seguro de que Otoya confiaría en él y en el resto de los chicos. Y con aquello en mente se marchó al cuarto de baño.
El pelirrojo sentado sobre su cama solo tenía pensamientos para una cosa, que no hacía más que consumir su corazón lentamente. Al final la verdad solo se reducía a una cosa "A mi nadie va a aceptarme. Solo mi querida tía Himawari pudo amarme por completo y Dios me la arrebato… Si Saotome me abandono al nacer fue porque no soporto tener a un fenómeno por hijo, incluso Eiichi me dejara por mucho que diga que me ama… Mi cuerpo es algo que nadie aceptara nunca." -Aunque no quería volver a llorar porque no servía de nada, ni siquiera para aliviar su dolor, traicioneras lagrimas se deslizaban por sus mejillas. "Sera mejor que deje de amarte Eiichi, porque no seré capaz de soportar que me dejes" Y con esa resolución salió de la habitación, conteniéndose todo lo posible para que su pena no fuera notada por nadie, hasta llegar al cuarto de Nanami. Solo en ella podía confiar en este momento.
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La pelinaranja se encontraba componiendo cuando escuchó el suave toque en la puerta, lo cual le extraño, pues al ver el reloj noto que ya se había hecho muy tarde como para recibir una visita. Con calma se incorporó para ir a abrir la puerta en cuanto lo hizo pudo ver a Otoya de pie cabizbajo y susurrando.
-Nanami ¿Puedo pasar?
- Si, claro.- dijo sin basilar la joven al verlo, pues por más que el chico disimulaba tan solo con ver a su amiga, su fachada se derrumbó. Al adentrarse en la habitación y en cuanto cerró la puerta Ittoki la abrazo. Un silencio lleno de preocupación se formó para Nanami que se preguntaba ¿Qué le puso haber pasado a Otoya? ¿Es que Shining nuevamente le estaba atormentando? Y nada mejoro cuando la joven escucho como Ittoki sollozaba con fuerzas contra su hombro.
-¿Ittoki-kun que sucede?- Le pregunto Haruka asustada.
-Nanami…-exponía temblando y llorando, la joven decidió guardar silencio hasta que por fin su amigo se pudo desahogar por completo. Paso una media hora y ella le ofrecía un poco de té. Mientras Otoya ya más calmado agradecía y bebía un poco sentado en una de las sillas del pequeño comedor que había en la habitación de su amiga. Haruka se sentó a su frente y enseguida cuestionó.
-¿Estas mejor?
-Si….
-¿Puedes contarme?
Otoya negó entonces la joven suspiro hondo, no deseaba obligar a su amigo a que le dijera, sin embargo, podía ver que estaba mal. Sus cabellos rojos cubrían sus ojos y sus mejillas Ittoki tenía un aura bastante lúgubre y depresiva en ese momento, tanto que la joven se preocupó con demasía, estuvo a punto de cuestionar pero Otoya le interrumpió.
-Nanami….-susurro con voz apagada.-He decidido abandonar la música.
Aquello fue como un cristal rompiéndose, Haruka se estremeció de tal manera que elevó sus manos y cubrió su boca impresionada. La joven observaba a su amigo preocupada el cantante no le miraba a los ojos, pero la forma en que había confesado aquello fue más que suficiente para creerlo.
-¿Ittoki-kun, pero que dices?
-Quiero… Irme de la Academia, dejar a todos pero…No tengo a donde ir.-la joven tomó sus manos y se cuestionaba que había puesto a Ittoki Otoya de aquella forma. La joven chica aun recordaba esas tantas ocasiones en las que su amigo canto con alegría, era como una película que pasaba al frente de sus ojos; Ittoki amaba la música, porque en ella había desahogado y sobrellevado su pasado, Otoya apreciaba demasiado a Starish y sin duda amaba a sus amigos, por eso no entendía el porqué de lo que decía. Estaba confundida y atrapada, no quería entrometerse más de lo que debía pero si quería ayudarle, o al menos brindarle paz y un alivio pasajero. Por lo tanto ella enseguida suspiro y susurró acariciando aquellas manos.
-¿Estás seguro que es lo que quieres?
Un silencio gélido se formó, Nanami parecía un juez, el cual le cuestionaba si en verdad quería pagar el precio por guardar su secreto.-Si.- respondió sin titubear.-El día del aniversario de Shining Star… Ese día renunciare a Starish.
-Ittoki-kun.- Ella lo abrazó mientras que el otro ya ni siquiera lloraba. No porque ya no sintiera pena, sino que se resignó y acepto su dura realidad. -Nanami… Ya no quiero ser lastimado y creo que es mejor dejar todo lo que amo, lo que conozco para no ser herido.
-Entiendo… ¿Pero a donde iras?
-Quizás, vaya al orfanato. -respondió con suavidad.
Nanami estaba destruida ¿Cómo podía ayudar a Otoya? Rápidamente la joven pensó en algo y enseguida expuso.- No, sé en dónde puedes quedarte hasta que tu corazón y mente sanen.-dijo ella observándolo de manera tierna.- Y te prometo que no le diré tu paradero a nadie.
-Gracias… Nanami…-Llamo observándola con esa mirada suplicante finalizó diciendo.- Prométeme que ni siquiera se lo dirás a Eiichi.
La peli naranja al menos tenía una pista, no había sido Eiichi ni tampoco Starish quienes lastimaron a su amigo ¿Entonces que ocurría? -Te lo prometo….-ambos asistieron y Otoya de manera más tranquila se incorporó para dejarla sola, la joven chica estaba muy angustiada se cuestionaba que sucedía con él ¿Qué fue tan terrible que desencadenó aquello…?
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Los días transcurrieron, y en Raging Entertaiment, Eiichi, no había logrado contactar con Otoya durante prácticamente todo la mañana. Aquello le preocupaba al punto de pedir a su hermano que le preguntara a Tokiya por él…
-Nii-san… Tengo a Itokki-san en la línea.
-Gracias Eiiji.- se puso en pie y entonces salió a hablar con Ittoki a un sitio más privado mientras saludaba.
-Otoya…Hola, me tenías preocupado.
-Eiichi, lamento haber estado un poco distante…-escuchó a través de la línea.
- No te disculpes está bien.-Expuso con calma y suavidad.-¿Dime estas bien?
-Si…-un pequeño silencio se dejó sentir en la línea.-Eiichi, quería decirte… Gracias, por haber sido alguien especial en mi vida, pero, creo que es mejor que lo dejemos hasta aquí.-Otori se quedó congelado observaba la lluvia caer afuera y deslizarse por la ventana enseguida volvió a escuchar.-Te juro que has sido lo mejor que me ha pasado…. Definitivamente me diste una nueva razón para vivir.
-Otoya…-Su voz comenzaba a fallarle. Un gran dolor se alojó en el pecho del castaño, creía que el aire no regresaría a sus pulmones nunca más. ¿Su pelirrojo le estaba pidiendo que se separen? ¿Qué se iría de su vida como si nada? No quería creerlo, Otoya no podía pedirle algo como eso. El castaño incrédulo susurró en voz baja y con dificultad. - Dime que no hablas en serio.
-Lo siento mucho Eiichi. -Fue lo que oyó desde el otro lado de la línea. Palabras sin ningún tipo de titubeo, gélidas como las brizas de un duro invierno que le golpeaban sin clemencia. Algo que nunca pensó encontrar en la dulce voz de su pelirrojo.
-No lo hagas…Por favor. No me abandones, sé que te oculte algo importante… Pero.- ya no podía decir nada más, la mayor de las tristezas le había cerrado la garganta. Sus lágrimas resbalaban en silencio por sus mejillas. La persona que más amaba en este mundo, luego de su hermano estaba abandonándolo, llevándose con él su corazón.
-Eiichi, por favor no lo hagas mas difícil… S-se feliz, adiós Eiichi.
-No por favor.. O…Otoya.- dijo contra el móvil, pero su voz no fue escuchada, pues el chico ya había cortado la llamada.
Inerte su mano resbaló contra la pared en la que intentó buscar apoyo, cada vez le costaba más respirar y la causa era nada más que el cruel llanto que deseaba apoderarse de él, ante el cual tenia todas las de perder. Por más se dijera a si mismo que todo era un malentendido y que lo podría solucionar, Otoya fue más que claro no dejo cabida a la duda. Ese chico acababa de partirle el corazón y destrozado el alma. Eiichi por más fuerte y seguro que siempre mostrara al mundo, también era frágil como el cristal y en ese momento estaba a punto de romperse como tal. Con las ultimas fuerzas que le quedaban se reunió con su hermano entregándole su móvil y subió gradas arriba a encerrarse a su habitación. No quería ver a nadie, no quería hablar con nadie. No se sentía capaz de enfrentar la realidad en ese momento que se sentía tan débil y vulnerable.
En la habitación, Eiichi apenas y pudo llegar a su cama donde se dejó caer como un cuerpo sin vida. En su pecho el dolor era tan inmenso que no estaba confiado en poder soportarlo. El de gafas estaba pagando el precio por haber revelado la verdad. Las lágrimas gobernaban sus ojos, resbalando por sus mejillas humedeciendo la ropa de cama. ¿Qué sea feliz?... Se cuestionó recordando las últimas palabras de Otoya. Tomo aire y este tuvo un pequeño espasmo, mientras liberaba el llanto. ¿Cómo hacerlo sin ti? Se abrazó a sí mismo y se dedicó a llorar, quizás nunca se había desahogado como ahora. Sus sollozos eran fuertes y su cuerpo temblaba casi sin poder controlarlo. A su mente llegaban los recuerdos de la primera cita, el primer beso, la ilusión en su corazón cada vez que veía su rostro sonriente.
-Otoya…Otoya…-Prometí no lastimarte y es lo que hice, Otoya… Perdóname.- le llamó entre sollozos, solo su voz rompía el silencio en la habitación.
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En el lugar en el que se llevaría a cabo la recepción para brindarle tributo a una estrella tan importante como Shining ya los invitados llegaban, este año sería una fiesta de etiqueta con música a capella de parte de aquellos grupos que el gran empresario musical había creado. De hecho el hombre no tenía pudor en alardear frente a los medios, sus logros que le tomaron años de esfuerzos y sacrificios, sobre todo sacrificios.
En la recepción los jóvenes de Starish conversaban con sus senpai y una que otra estrella; a un costado Otoya estaba sirviéndose bebidas a escondidas de los chicos, estaba bebiendo con la intención de tener el valor que le hacía falta para superar la ruptura que había causado entre Eiichi y él. Se sentía detestable por lo que hizo, pero era lo correcto. Frente a toda esta marejada de sentimientos el obtuvó el coraje para poder anunciar a los cuatro vientos su decisión.
La fiesta se llevó sin ninguna novedad ya sólo faltaba el brindis y las palabras de Saotome luego de eso Starish cantaría a capella. El sonido de música que acaparó la atención de los invitados. Se presentó en el escenario, rodeada de flores y estrellas doradas una pantalla en la cual se proyectó el inicio de Saotome Shining su álbum debut POR AMOR, fue en aquel tiempo su más excitante, impresionante y fulminante interpretación luego de pasar los distintos vídeos recopilatorios de las presentaciones de Shining este mismo apareció de las alturas riendo. Los invitados aplaudían emocionados mientras que Otoya al lado de sus amigos observaba aquel infame acto. El pelirrojo se encaminó a aquel sitio sin ser visto por nadie más que por Nanami.
La joven chica le siguió en cuanto el discurso de Saotome inicio.
-¡Welcome! Every one… Gracias por asistir a mi celebración, en la que ¡El amor! Es el principal protagonista… Espero que estén listos. -Dijo moviéndose animado en el podio.-Para algo alucinante…
Estuvo a punto de proseguir cuando escuchó aplausos que se daban de manera lenta y sarcástica la vista de Saotome y la luz que le alumbraban se posó en el culpable de aquella interrupción él publicó de inmediato se extrañó al visualizar al responsable de aquellos aplausos, este tenía un traje blanco y una chaqueta de color rojo subía las gradas del escenario y gritaba.
-Bravo, impresionante, Bravo Saotome.-el joven fue visto por todos.
Entre el público, en la mesa en donde se encontraba Starish, los chicos se vieron unos a otros.-Tokiya has algo.-expuso Syo.
-¿Qué sucede con Ikki? -Cuestionó confuso Ren mientras los maestros Hyuuga y Ringo se acercaban, los senpais por otro lado expresaban.
-¿Qué está haciendo?-dijo intrigado Camus
-A juzgar por sus mejillas y el pálpito acelerado él está alcoholizado.-expreso Ai.
En tanto Otoya celebrando o más bien burlándose del director, silbaba y reía mientras subía las gradas para situarse al lado del peli caoba, la luz los iluminó a ambos y el de gafas cuestionó.-¿Qué está haciendo Mister Ittoki?
-Nada, señor Saotome, todo está muy bien… Sólo quiero decirle unas palabras.
-Oh que hermoso el líder de Starish le dirá algo a Shining.-expreso uno de los invitados las miradas estaban puestas en Otoya…
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En la agencia de Heavens, los chicos estaban reunidos para ver el aniversario de Shining Saotome, aunque a su representante no le agradaba ellos sólo querían ver a sus amigos Starish y a Quarter Night. Sin embargo, lo que veían por la Televisión, era algo que no esperaban para nada, y expectantes no podían apartar sus ojos de la pantalla.
Eiiji subió a la segunda planta y gritaba a su hermano que bajase. Al enterarse que se trataba de Otoya él bajo apresurado pidió que subieran el volumen y enseguida susurró.
-Otoya… ¿Qué haces?
En la habitación de Raging este observaba lo que el joven chico estaba haciendo, fumaba su habano cuestionándose.
-¿Qué está pasando?
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De regreso a la fiesta, todo el público estaba en total silencio, Ringo y Hyuuga que subieron las gradas traseras del escenario se habían detenido quizás pensaron que Ittoki haría un tributo o le daría la sorpresa a Saotome, no obstante, Ittoki observaba a Saotome mientras luego observaba a las personas cuando tuvo el tiempo se acercó a él. Le señaló, tomó aliento y expreso.
-¡Señores él es Shining Saotome!-Como si fuera la presentación de una celebridad americana el público aplaudió y se puso en pie orgullosos de la carrera de aquel ex idol que había conseguido crear dos grupos exitosos, con la ayuda de Nanami su compositora estrella.
El público seguía aplaudiendo y luego hizo silencio para entonces notar como Otoya iniciaba a llorar, lucho contra ese enorme nudo en su garganta, carraspeo mientras se limpiaba el rostro ante la vista atónica de los presentes y de Shining. Maldecía, porque por más que trataba de controlar sus lágrimas no lograba contenerlas; pensaba en su infancia, la muerte de su madre, la muerte de su tía y el hecho de que por la culpa de ese enorme secreto ambulante llamado Saotome había roto toda conexión con Eiichi, llenó de todo ese odio él tomó aire y fuerza.
-¡Eres un maldito hijo de puta!- Gritó fuerte y claro.
La gente se asustó, en cuanto a los chicos Starish estaba sorprendido, no podían creer lo que su dulce Otoya Ittoki había dicho enseguida, Ren susurró.-Oh por dios perdió la cabeza.
-¡Syo-chan cúbrete, los oídos!
-¿Qué… qué acaba de decir?-cuestionaba angustiado Cecil.
-¡No puede ser verdad! ¿Qué le sucede a Otoya? -expreso Masato, Tokiya se movió de prisa hasta llegar a la tarima en donde Shining tomó al chico y lo apartó de las luces furioso cuestionó.
-¿Qué demonios hace?
-Demostrarle al mundo lo que en verdad eres ¡PAPÁ!
El rostro de todos los miembros palideció al escuchar aquello, nadie pudo creer lo que Ittoki confesó, en el público las principales celebridades, estaban impactadas, llenas de susto, la crema y nata de las celebridades en Tokio no podían creerlo y exponían.
-¿Qué?-los flashes en las cámaras iniciaron a capturar el momento.
-¡¿Otoya Ittoki, es hijo de Shining Saotome?!-cuestionaba agitados.
Tokiya quien decidió acercarse al escenario, se detuvo en ese momento y elevó su mirada susurrando.-¿Qué? Eso no es cierto...-la expresión de Ittoki lo dijo todo, ante esto Ichinose llamó angustiado.-Otoya-susurró al ver el rostro de su amigo que demostraba que era cierto.
-Oh esto no es bueno. -Expreso Reiji quien con Ranmaru se movieron para ir al lugar en donde Otoya se encontraba.
-¡Así es!, Shining Saotome conocido como el hombre MÁS bondadoso y agradable de la historia. Es nada más y nada menos que...¡Un MENTIROSO, mal nacido que abandonó a su hijo! Cuando apenas…-Lloraba con profunda rabia.- Este nació, Shining es un hombre que no le importó que la madre de ese niño… QUE MI MADRE muriera…- las personas no podían creerlo.
-Silencio.- regaño tratando de cubrir su boca y apartarlo del escenario.
-NO ME TOQUES, NI TAMPOCO DES ORDENES.-gritó Ittoki.
- No digas nada más.- amenazó Saotome.
-¿O que, me despedirá acaso, me sacaras de la academia?
Para Shining eso fue todo, violento tomó a Otoya del brazo y lo sacó por el otro extremo del escenario ahí el chico se liberó mientras gritaba. -¡Suéltame!
-Estas borracho, acabas de arruinarlo. -gruño severo.
Otoya le detuvo y le empujó gritando.- Ahora entiendo tu estúpida regla… No querías involucrarte con el amor pero… aquí la pregunta que tengo es… ¿Por qué me reclutaste?-su rostro estaba mostrando una faceta nunca antes vista del joven que iluminaba los rostros de sus fans con su sonrisa.
-Silencio, Otoya este no es lugar…
-Claro que si lo es.-se acercó para dedicarle una mirada feroz al tiempo que exponía.-Quiero que todo el mundo se dé cuenta que eres un maldito mentiroso.-Sentenciaba temblando de furia.- Es la última vez que vas a hacerme daño, está vez… será diferente.-le dedicó una mirada llena de odio y prosiguió.- ahora que lo sé todo y que se porque me abandonaste yo haré lo mismo contigo…-Se alejó le observaba a los ojos desafiante y sin temor.-No quiero verte jamás, estas muerto para mi….Hubiese preferido morir antes de enterarme de esta miserable verdad.
Saotome estaba más frustrado y colérico, esa verdad jamás quiso que fuera destapada. Enojado tomó su brazo.-¿Quién te lo dijo? ¿Fue ese Otori no es verdad?
- No importa quien fue, lo que importa es que finalmente veo la cara del cobarde que me abandonó.-reprocho sin descaro.
-Ya es suficiente.- exclamó Reiji tomando al joven chico al cual susurro.-Vamos te daré un poco de café.
- No suéltame.-grito.-Me largo.
-¿Irte?-rugió Saotome tratando de hacerle ver que ese joven chico no tenía donde caerse muerto.-¿Adónde irás? No tienes adónde ir, ve de inmediatamente a la Academia cuando esto termine tu y yo hablaremos.
- No te preocupes "Papá…" tengo a donde ir, quizás no tenga los lujos que tú tienes pero al menos es un lugar en donde podré estar lejos de ti y de tu maldito rostro.- de manera apresurada salió del lugar siendo seguido por Saotome, pero los maestros lo detuvieron.
-Shining, basta debes arreglar lo que sucede el caos está en tu fiesta, los medios nos están acosando.-tenía que resolver el problema y dejar que Otoya se tranquilice.
Ittoki salió del lugar sin siquiera despedirse de sus amigos, no obstante a su encuentro fue Nanami ambos se tomaron de la mano.
-¡Otoya!- Grito Tokiya apreciando como se reunía con la joven chica, angustiado quería seguirle, sin embargo, Reiji y los demás escucharon el llamado para que fueran al escenario.
Mientras afuera ambos jóvenes abordaron el taxi que los esperaba. Haruka entró primero y el pelirrojo sólo dio un último vistazo a aquella entrada con tristeza lo que más le dolía era dejar a sus hermanos, pero debía hacerlo con esto en mente limpió sus lágrimas y se fue de ahí con nuevas lágrimas que invadieron todo su rostro. Ese hombre no tenía perdón no debía ser flexible con él, jamás lo aceptaría como padre…
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Eiichi había visto todo completamente asombrado se había sentado en el sofá, no podía creer lo que había visto, de manera apresurada Kira habló diciendo.
-Esto es bochornoso.
-¿Y ahora qué pasará con Starish?
-Creo que están acabados Van.-expreso Yamato.
-Que oscura tormenta se ha puesto sobre la casa de nuestros amigos.-Susurro Shion demasiado preocupado.
-Nii-san… ¿Tú lo sabías?
-Si...-expuso cabizbajo tomando su cabeza entre sus manos la situación aunque no fuera su problema estaba estresándolos a todos, mientras que ellos se preguntaban como todo esto impactaría a toda la industria de la música, Otori Raging observaba aún las escenas pregrabadas había sido el más duro golpe dado a Saotome.
-Te lo mereces… Incluso traicionaste a tu propia sangre. -inquirió, mientras apagaba su habano el aniversario se canceló luego de una muy mala presentación de Quartet Night y Starish, según los medios Shining no pudo esclarecer lo sucedido…
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En la Academia…
Saotome llegó furioso a buscar a su ahora hijo. Fue directamente a su habitación y no encontró rastros de él furioso tomó un auto y fue directamente a donde podía estar su pequeño. El auto en el que viajó se parco al frente de la estatua de Raging de manera decidida entró sin siquiera esperar al personal para dejarle pasar, él tenía algo en mente y eso era llevarse a su hijo de ese lugar.
-Señor Raging el señor Saotome acaba de irrumpir en el edificio y va directo a las habitaciones de los chicos.- Otori se alertó de manera tempestiva salió de su silla y fue en dirección a las habitaciones.
Un furioso Shining entraba al lugar. Heavens le observó de manera confusa ¿Cómo se atrevía ese hombre a entrar a su casa? Sin decir nada el pelicaoba se acercó a Eiichi el cual al verlo se puso en pie, Saotome observo con furia a ese chico al cual dedicó un fuerte golpe en el rostro que lo hizo caer al piso.
-¡En donde está Otoya!-exigió
-¡Nii-san!-grito afligido Eiiji llegando a su lado, Eiichi se tomaba la mejilla y observaba con rabia a Shining.
-¡¿Cómo se atreve?!-Gritó Nagi furioso.
-¡Oye, oye viejo que has hecho!-gritó Yamato tomándolo de un brazo a su otro costado Van le ayudó.
-Acabas de cometer un error. -gruñó jalando a los dos chicos con fuerza y apartándolos para ir de nuevo a Eiichi mientras Eiiji exponía.
-Señor deténgase.
- No me detendré hasta llevarme a Otoya.
-¡Él no está aquí Mitsuo!-gritó severo Raging, llamándole por su antiguo nombre y acercándose. Posándose al frente de su hijo mayor, el cual se puso en pie y observó tras la espalda de su padre a Shining.-Largo de mi casa… No me hagas regresarte el golpe que le diste a mí hijo.- Raging observaba a Saotome con furia no llevaba puestas sus gafas y aquel delirante brillo en aquellas orbes violetas hizo tranquilizar al director.
-Otori… sé que él está aquí, llámalo. -ordenó con voz ronca y profunda.
Eiichi, al escuchar aquello, salió de atrás de su padre enseguida se situó al frente de Shining al cual susurró.-Aunque estuviera aquí jamás le dejaría llevarlo… Ya escuchó a mi papá váyase.
-Estúpido mocoso ¡Te matare!- Yamato y Van se apresuraron a detenerlo, sin embargo Raging se movió más rápido tomó con prisa el antebrazo de Shining y habló de verdad molesto.
-¡No vas a tocarle ni un cabello más a Eiichi!-gritó chasqueando los dedos causando que seguridad entrará y lo tomará para acto seguido llevarlo escoltado hasta la salida de su edificio, este aún se resistía. El juraba que Otoya estaba ahí, pero la verdad es que el joven guitarrista se hallaba muy lejos.
Ya los gritos de Saotome ya no se escucharon, todos estaban agitados Raging angustiado llamó. -Eiichi.
-Estoy bien….-Respondió tocando su pómulo ese golpe había sido tremendo y lleno de maldad, mientras trataba de bajar el dolor su padre cuestionó.
-¿Sabes en donde esta ese muchacho?
-No… Desafortunadamente me dejó…-Expuso cabizbajo, Raginig observó a su hijo mayor y luego a todos los que ahí se encontraban, enseguida el del sombrero les pidió.
- Por favor déjenme sólo con Eiichi.-los chicos decidieron salir de la sala en dirección al jardín enseguida, en el momento que quedaron solos; Otori Raging se acercó a su hijo tomó su barbilla y; observó el lugar que fue golpeado por Mitsuo, no traía sus gafas pues por obvias razones estas fueron a parar al piso. Su padre se movió a la nevera y sacando un trozo de hielo lo puso en un pequeño trapo, mientras lo colocaba en el ojo de Eiichi exponía.
-Eiichi… Se que no he sido un buen padre…-Inicio de manera suave y tranquila.-Ahora me arrepiento de haber intentado usarlos contra ese hombre y olvidarme de lo más importante…
-¿De qué te olvidaste?-cuestionó intrigado Eiichi.
-De protegerlos.-el más joven tragó grueso al mismo tiempo que escuchó.-Lamento haberte hecho pasar por tanto, estaba herido, loco de venganza…-Explicó, su hijo estaba impresionando finalmente Raging confesaba aceptar su error.- Escúchame hijo quiero, que sigas tu propio camino, si ese chico te interesa entonces ve por él, búscalo…
-Raging…
-Tráelo a casa… Quiero conocerlo y ver si es diferente a ese sujeto.
-¿Lo dices en serio?- el de barba asintió mientras se alejaba de su hijo, camino hacia la entrada y antes de salir se detuvo, adviertiendole.
- Pero Eiichi… No te equivoques no te lo haré fácil ese chico… Si en realidad te ama debe demostrármelo…-dicho esto salió de ahí dejando a Eiichi demasiado inquieto.
Esto duele… quema y no se imaginan lo duro que fue escribirlo ToT
Gracias por leer y espero sigan leyéndonos, puesto que se viene algo hermoso n.n cuidense
