Capítulo IV: Amistad, unión y secretos
— Nunca había visto uno de estos.
El vapor que salía de la boca y la nariz de Nikator se condensaba en una placa de metal. Al levantar la mirada, observaba el todo: un autogiro. Un AMR Colibrí para ser preciso: alagardo, con tres hélices repartidas en la parte superior, frontal y trasera de la aeronave. Hecha de madera y refozada con metal, alas en ambos flancos. Tan larga que ocupaba gran parte del patio de la factoria. Pero, sin duda alguna, era para sus ojos un aparato de otro mundo.
— Lambda tiene decenas, casi cientos que recuperamos y mantenemos en aquella ciudad-fortaleza. Junto otras recuperaciones que obtuvimos de ese lugar. Si vamos a hacer que Énosi resurja, empezaremos desde ahí. — Demetrios estaba detrás del corcel, y el vapor se condensaba cuando salía de los orificios de su máscara. Con un gesto de su mano, evitó que varios pelucas negras se abalanzaran contra el invitado.
— Es uno de los primeros diseños para intentar dominar el aire. Aunque son bastante ineficientes en cuanto consumo de combustible. — Dijo Nikator, tocando la aeronave con su casco. Aún con la bota de cuero, sentía el frío del metal.
— Unos mil kilos de carbón para una operación a diez kilómetros de radio. Nada antes de la Desolación, ahora fundamental con este infierno congelado. También es inestable con las ráfagas fuertes de viento. Por suerte, estamos recuperando modelos más avanzados. — Dijo el simio, manteniendo su tono serio. Empezaba a cruzarse de brazos en medio del patio.
— Oye, estas soltando la lengua más que de costumbre, ¿te genero confianza desde que "condené" a ese ladrón? — Cuando por fin se cansó de admirar el autogiro, se volteó para tener de frente al simio. Soltó una cálida sonrisa, que borró con rapidez cuando el primate soltó un leve gruñido.
— De no ser por mi señor Pirro, no vería la diferencia entre ese maldito y tu. Eres mejor que ese muerto de hambre, pero sigues siendo basura reciclable para el Colectivo. — Fulminó Demetrios con su tono serio, causando que el corcel crema temblase a pesar de estar bien abrigado. Bajando las orejas, Nikator se atrevió a decir.
— El coronel Pirro no me ve así. Ni a mi hermana. — Dijo el corcel con un tono titubeante. Detrás de esa máscara metálica de oso rugiendo, el simio tenía una mirada que rayaba la agresión inminente.
— Y es suficiente, para mi, para no colocarlos en una celda. A menos que él tenga algo mejor en mente. — Dijo el simio —. A menos que puedan aportar con algo.
— ¿Cómo podemos aportar? — Se limitó a decir Nikator. Su frase, increíblemente para él, hizo que Demetrios inclinara la cabeza a un lado y, bajando la intensidad de su tono, le dijera:
— Eso solo lo sabe él.
— Pues tendré que hablar con él.
««°°°»»
— Puedo escribir una novela de misterio usando tu cara. — Replicó Pirro, sonriéndole a una Nika consternada por lo que acababa de ver.
¿Cómo era posible? Solía preguntarse una y otra vez, tratando de poner las piezas que había recolectado. Detrás de esa princesa, cuya sonrisa irradiante la llenaba de calidez. De esa grácil demostración de vuelo que había aparecido en el noticiario. De ese discurso que, literalmente, resumía a Énosi, y dicho por esa princesa había estabilizado a un país que, en poco tiempo, iba a sumergirse en una guerra civil. Entonces, ¿De qué había servido aquella visita? Obviamente, hizo que la líder de la oposición se hiciera amiga del dictador del momento. Y, aún tan importante como aterrador, era que Twilight Sparkle había estabilizado a Énosi.
— Por favor, cuéntame algo sobre la guerra. — Dijo Nika, con rapidez. Casi no se le entendía.
— Esa clase de temas me lo esperaría de tu hermano. — Se apresuró a bromear el viejo corcel. Vió que su broma no tenía gracia, cuando ella lo interrumpió.
— Por favor, dime que bandos estuvieron involucrados y por qué.
— Muy bien, pero después vamos a la grabación. — Se apresuró a decir Pirro, empezando a aclarar su garganta — Al principio de la guerra, se había formado una coalición anti-poni entre Griffonia, Énosi y el Remanente de Chrysalis. Todos queríamos la misma cosa: contener a Equestria de alguna forma y evitar su expansión, o mejor dicho; su dominación en el continente. Todos teníamos miedo de que esa "armonía" nos contagiara.
— ¿Por qué?
— ¿Alguna vez viste un changeling colorido? ¡Parecía un montón de maricas! Con Chrysalis, los changelings se convirtieron en un jugador regional con peso definitivo, de niveles hasta absolutos. Con Thórax, los metamorfos se volvieron lamebotas de los ponis. Y muchos temíamos ese resultado. Teníamos miedo y justificable. Incluso si llegamos a ver a un poni pregúntale sobre esa "boda real".
»Quizás las verdaderas razones, en nuestro bando, las tenían nuestros líderes; de los cuales casi ninguno sobrevivió. Pero, te puedo segurar como enosiano, que el miedo a la armonía poni tenía algo anti-natural, que estaba en contra del orden de las cosas. Ese miedo hasta me invadió, al principio de la guerra, aparte de un nacionalismo que rayaba el fanatismo. Y al mismo tiempo, sentíamos que nuestro deber era ese, el de contenerlos.»
— Pero, Énosi, al mismo tiempo que muchas de esas naciones, murieron con el surgimiento de la Desolación. Cualquier acción anti-poni desembocó en el infierno congelado en el que estamos.
— Las naciones están en su gente, incluso dentro de ellas cuando estas desaparecen.
— Pués, a veces me gustaría renegar mis origenes.
Era la primera vez que Nika veía a su anfitrión molesto. O intentando reprimir la ira. Él, que siempre estaba contento y bonachón, ahora apretaba los labios y la miraba, con su único ojo verde, con un fuego o rabia que le llegaba a los huesos. Aún con la calefacción y las ropas abrigadas, Nika temblaba de miedo.
— No temas, no te haré daño. — Dijo el córcel, serio y lentamente, que soltó un suspiro cuando se tranquilizó. Como si quisiera que Nika se grabara lo que estaba diciendo — El hecho de que le haya dicho que temía que mis acciones pasadas no significasen nada, no le da el derecho de olvidar quienes somos y a donde vamos. Énosi me formó, me dio un ideal, y respondí a su llamado cuando era necesario; como miles antes que yo. Si puedo dar mi cuerpo y alma para tratar de recuperar lo que perdimos, o hacer algo mejor; no descansaré hasta lograrlo, y no me va a importar el método que use. Como dijiste, toda acción desembocó a este infierno congelado: mágica, bélica, subversiva. Pero es tiempo para tratar de levantarnos de nuevo.
Luego de quedarse callados por un rato, y tras dar un suspiro, Pirro se levantó y le ofreció un casco a la yegua.
— Lamento haberte ofendido. — Dijo la yegua, con las orejas abajo y la mirada hacia el suelo.
— Un día, y espero que sea pronto, encontrarás algo por lo cual luchar. Y desde ese momento, vas a dedicar cada fibra de tu cuerpo en esa meta. También te vas a ofender cuando cuestionen lo que hacen. Solo debes cumplir con tus metas y todos verán tus logros. — Se limitó a decirle el corcel negro, sonriéndole y haciéndole un gesto para que levantase la cara. Antes de que ella hablara, Pirro se le adelantó — Y te recomendaría al médico de la familia para que te ayude a calmarte, pero lleva en vacaciones desde hace veinte años. Aún espero su llamada.
— Justamente iba a preguntar el cómo puedo controlar esa ira. — Dijo Nika, riéndose junto a su anfitrión.
— Ahora, continuemos con nuestra investigación. Pero, ¿no tienes más preguntas sobre la guerra? ¿No ahora? — La yegua negaba con su cabeza, el corcel sonrió cuando miraba el aparato —. Muy bien, ahora veamos. "Verdadera reunión", ojalá le saquen otro álbum este año.
Pirro desenvolvió la tarjeta perforada, un pedazo de cartón un poco más grueso que una hoja de papel. Lo introdujo en la ranura del aparato, y empezó a cargarlo mediante una bomba de casco. Al presionar y soltar ese medio de carga, una luz verde empezaba a intensificarse en el centro del dispositivo.
De pronto, oyeron que la puerta se abrió.
— ¿Qué hacen? — Dijo una voz familiar. Nikator había entrado primero, seguido de Demetrios. Cuando vieron la habitación y a ambos investigadores devolviéndoles la mirada, el corcel de color crema se acercó hacia ellos, mirando el aparato con interés —. Oye, he visto algunos de estos. Son reproductoras Tena-200, mejores que los tocadiscos de vinil. Pero, es el primero que veo con un cargador universal.
— Le aumenta el peso para tener una bobina adentro, y le rompe todo al que debe cargar. Pero es mejor esto que gastar energía de la caldera. — Dijo Pirro —. Oigan, ¿Quieren unirse a nuestra investigación?
— ¿Qué están investigando? — Se apresuró a preguntar Nikator, paso el casco por el reproductor. En un breve instante, le sonrió a su hermana, quien correspondió el gesto de la misma forma y señalándole a Pirro.
— Algo tan loco como revelador. Pero es algo que sabía desde hace tiempo. Es lo que hay en esa tarjeta perforada lo que me interesa. — Dijo el corcel negro que, a pesar de hacer un movimiento repetitivo, unas gotas de sudor le bajaban por la frente. Solo cuando la luz verde era intensa, este dejó de cargar. Un ruido seco felicitó a Pirro antes de reproducir.
— ¿Es necesario grabarlo todo? — Una voz femenina surgió, y era una que tanto Nika como Pirro conocían bien: Hipatia Cirze. Su elegancia parecía reducida por culpa de una molestia en su tono —. No me gustaría saber que tengo un doble agente delante.
— Para nada, senadora. — Esta era una voz que, aunque no sabían de donde, los gemelos parecían reconocer. Una respectiva gota de sudor frío recorría sus nucas —. Me envia alguien en quien los tres podemos confiar: el hermano del general Philodemos.
— Mi querido hermanito. El muy bobo abandonó la política para afiliarse a ese grupo, de lejos. Si no hubieran sido tan activistas, sería un hegemón mejor al que tenemos —. La voz firme del general Honda se hizo presente, alta y clara. Imponía respeto incluso después de la tumba, pero un bufido femenino lo aminoraba —. Y usted sabe muy bien que es verdad, senadora Cilze.
— ¿Por qué su hermano no lo hizo, kýrie?
— Protestas anti-nepotismo y anti-conservadoras en la capital, haciendo que mi hermanito renunciara a la política por un… objetivo más ambicioso. — Dijo el general Honda, con una leve molestia. Un golpe sobre la madera fue tan violento y repentino que sobresaltó a Nika.
— Que vivamos en crisis, no significa que no mantengamos la institucionalidad. Y que tengamos a un enemigo potencial, no significa que debamos corrompernos por avaricias familiares. Me importa un diablo que sea competente, dejar que su hermano tome el cargo de hegemón abrirá, o mejor dicho, romperá una presa que nos inundará de corrupción y clientelismo.
— Mi hermano es integro, condenada come-bananas. — La respuesta rápida de del strátegos Honda provocó un gruñido violento de la simia. Unos leves sonidos de violencia emergieron, hasta que el tercer invitado habló.
— Mi señores, por favor, la princesa Sparkle nos dio, al menos, una década de estabilidad hasta la próxima crisis. No quisiera que un pleito político inexistente genere otra crisis política. No sabemos hasta cuando los ponis son pacientes, pero por los últimos y recientes acontecimientos; a ellos les sobra esa virtud. — El tercer sujeto hablaba con tranquilidad. El sonido de un bolso pesado siendo colocado en una mesa se hizo presente antes de que el tecero continuara —. Le debemos mucho a Twilight Sparkle, y aunque nos parezca doloroso que le devolvamos el favor con un conflicto inminente nos hará ver como criminales. E incluso la respuesta internacional se hará sentir. Pero, al menos, debemos continuar nuestras estratagemas antes de que sea demasiado tarde. El kéffali nos ha prometido ayuda, y esto ha sido un "adelanto", según su nota, por nuestros futuros servicios.
— Es raro que no tengas una carrera política, joven. Tienes talento sin cultivar. Ahora, ¿qué es este adelanto?
— El kéffali está bastante intrigado, incluso fascinado, por la tecnología de inhibidores mágicos que realizados en la Tercera Guerra Changeling-Enosiana. No le restamos mérito a su participación, strátegos. Pero sin esos inhibidores el resultado hubiese sido peor. Aunque, cito, «son aparatos bastante torpes, lentos, fáciles de ubicar en un conflicto moderno que incluye la lucha en el aire (cosa que también carecemos), y solo si aplican estos cambios tendrán un leve chance de luchar contra los ponis » fin de la cita. También espera que «nos traguemos el orgullo». — Un silencio inundó la sala.
— Y ese arrogante, ¿qué cambios propone? — Se apresuró a decir el general.
— Primero, sugiere un cambio de nucleo de maquinaria de vapor a motor de gemas reactivas. Con ella, puede reducir el tamaño de, según nuestro benefactor, «ballena encallada» a «ágil máquina de guerra». Según él, no solo lo hará menos detectable, sino que también aumentará su radio de acción.
— ¿Ese bastardo cree que los motores a base de gemas son fáciles de construir? Se tardaron décadas para desarrollarlos y potenciar las gemas para que sean combustibles cuesta bastante. — Dijo el strátegos Honda.
— No necesariamente, estimado amigo cornudo. Mi querido ciervo, muchos, por no decir todos los consorcios de gemas y exárcas coloniales apoyan a mi banca senatorial. Apoya mi candidatura a hegemón e inundaré los talleres de Lambda con gemas, cortesía de los ahuitzotles.
— Pero no podemos esperar tanto tiempo, el desarrollo de esta nueva versión de inhibidores va a tardar, como mínimo, un par de años.
— Si me permiten señores, aparte de poder agilizar las cosas, podemos importar muchas gemas mediantes encargos falsos a los ponis. Hasta, según algunos espías y embajadores, se puede cavar un poco con el casco y conseguir un buen montón. Pero, muchos de estos ponis desaprovechan este recurso. Hagamos pedidos a tiendas de ropas famosas, con vestidos y ropajes llenos de estas valiosas piedras, solo para cargar grandes cantidades a Lambda para sacarselas y dar unos cuantos a la venta o a regalos. Pienso en grandes cantidades para no crear sospecha, incluso se alegrarán de la reciente demanda, así como muchas minas y negocios sobre gemas. Establecimientos como la Boutique Carrousel, Shinning Style, Top Hats, o Great Heels; por citar algunas tiendas de renombre.
— Solo para darse cuenta que vistieron a elementos inestables y recargaron nuestra maquinaria de guerra. Perfecto, ¿qué otras especificaciones pide para cambiar?
— Segundo, quiere evitar cualquier residuo mágico al… La verdad señor, hay mucho de lo que no entiendo en estos diagramas. Pero le puedo resumir que hay que cambiar mucha maquinaria normal por encantamientos y piezas encantadas. Si fueran dibujos de anatomía o algo de química, con gusto se los explicaría con sumo detalle. También nos pide dos cosas que si puedo entender.
— ¿Y cual es, operativo? — Dijo la senadora.
— Pues, primero, dejemos el miedo a los ponis. Y segundo, va a dejar unas coordenadas en la ciudad para recoger algunos «regalos». Si me lo permiten, señores, este sujeto es algo raro.
— Podemos obviar su rareza por los grandes servivios que nos está proporcionando. — Dijo el general ciervo. Tras otro sonido seco, la reproducción terminó.
Las reacciones fueron distintas después de que calló el aparato. De plano, Demetrios estaba impasible, solo había un atisbo de interés en su mirada, que estaba enfocada en el reproductor. Pero tanto Nikator como Pirro estaban consternados, tratando de articular teorías locas que intentasen darle sentido a lo que sabían de la guerra. Una mirada rápida a Nika preocupó a su hermano, ya que ella estaba tan pálida como el papel. Solo el corcel tuerto pudo artícular una frase coherente, una cosa que habia quedado en el aire:
— ¿Qué coordenadas?! — Dijo Pirro, sacando la tarjeta perforada con violencia y, con la misma intensidad, dejándola sobre la mesa. Respiraba con agitación, sin quitarle la vista a ese trozo de cartón — ¿Alguien sabe a que carajo se refería?
— Quisiera una explicación breve antes de que continues. — Se apresuró a decir Nikator.
— Haciéndolo corto: una princesa poni vino, hizo que dos rivales políticos se hicieran amigos, evitó una guerra civil y, lo que acabamos de oir, son los preparativos que hicimos para la guerra contra Equestria. Carajo, si nos ponemos minuciosos, hasta parece que arreclaron las elecciones pasadas. — Dijo Pirro —. Lo que no me quedó claro, son esas diichosas coordenadas. — cuando se acercó a la mesa, una Nika pálida se acercó. Buscó en debajo de la cama en donde había dormido, y sacó sus alforjas. Con cascos temblorosos, la yegua sacó un pedazo de pergamino y lo dejó en la mesa. Su anfitrión alternaba la vista entre el escrito y ella — ¿D-de dónde sacaste eso?
— L-lo en-encontré cerca d-de donde vivo. — Nika estaba temblando. Sintió que su hermano se le acercaba, que en efecto lo hacía, y lo detuvo al alzarle un casco en su dirección. Ambos miraban impacientes el cómo su equino anfitrión y su compañero simio sacaban mapas, escuadras y compases. Revolvían todo en su desesperado trabajo. Los gemelos podían jurar que Pirro palideció, y su único ojo verde podía definir el terror y el asombro al mismo tiempo.
— Ese lugar… está a dos deigmas al norte de aquí.
«°°°»
Cuando el frío viento del mediodía rozó sus caras y cuellos, los gemelos se sentían en un lugar familiar. Entre los escombros y las ruinas llenas de escarcha, mirando a las esquinas con desconfianza y sintiendo el tenue sol en sus pieles. La comodidad de aquel centro industrial les parecía tan rara como reconfortante, pero estar de nuevo en la Desolación; era tan familiar como aterrador. Y entrar a una sala espaciosa, donde los ladrillos estaban derruidos y sobre los restos de un almacén de carbón. El mineral escaseaba, donde alguna que otra piedra resaltaba entre las piezas de construcción. Los gemelos se sentaron en una tarima, donde en el pasado los supervisores observaban la entrada y salida de este combustible. Durante todo el trayecto hasta ahí, los gemelos no se habían dirigido la palabra. Desde la brecha en la pared, oían actividad en la deigma: cascos removiendo escombros y órdenes gritadas. Pero ellos se mantuvieron en silencio, por un largo rato.
Después de dos horas de caminata, Pirro había sacado a dos escuadrones de reclutas (alrededor de veinte efectivos), cinco pelucas blancas, tres pelucas negras y su confiable Demetrios para la búsqueda de esa coordenada. El trayecto era, por primera vez en sus vidas, tranquilo. No había que agachar la cabeza cuando se acercaba alguien, ni había que estar atento a las ventanas por algún tirador. Por primera vez en sus vidas, sentían una especie de orden; que, temían, era infundido por el temor.
Mirando de reojo a su hermana, quien mantenía el ceño fruncido y los labios apretados en su presencia, Nikator habló luego de un gran rato en silencio.
— ¿Viste el colibrí en el patio? Es una gran aeronave, ¿no crees? Rápida, ligera, y excelente en buenas condiciones. — Contrario a lo que él esperaba, Nika solo dío unas respuestas vagas y volteó su cuerpo para dejarlo atrás. Tras soltar un chasquido molesto, Nikator pateó una pepita de carbón. El sonido del choque y la inercia que se iba desacelerando no era nada cuando él volvió a hablar —. Al menos dime el porqué estas molesta conmigo.
— ¿Recuerdas el diario de papá? El que quemaste. — Incrédulo, Nikator miraba a los lados y golpeaba sus cascos sobre sus cuartos traseros, negando con la cabeza mientras esbozaba una mueca.
— No me eches eso en la cara, Nika.
— ¡Pués sí te lo echo en la cara! — El repentino y violento cambio de dirección, para que ella lo mirase en la cara, hizo que él diera un paso hacia atrás — ¡En ese diario, días antes de morir, papá había descubierto a ese "kéfali"! ¡Y hoy, cerca del mediodía, me entero que ese kéfali está detrás de una serie de acontecimientos que provocaron este infierno congelado! ¡Ojalá no feras tan impulsivo, tarado!
— ¿Me llamas impulsivo? — Otra vez el gemelo miró a sus alrededores incrédulo. La pelea empezaba a hacer eco en el depósito de carbón. Antes de hablar, Nikator se llevó los cascos al pecho y dijo: — Oye, si te sirve de algo, lo lamento Nika. Lamento haber quemado el diario de papá, pero estaba sumamente molesto porque cambiaste los suministros de esa jornada por, lo que parecía para mi, unas baratijas familiares.
— Baratijas que nos está ayudando a descubrir la verdad.
— Si te sirve de algo, Nika, Golpeame. Quizas asi te tranquilices. Ambos actuamos por impulso y estamos peleando por ello. — Nikator alzo ambos cascos a la altura de sus hombros, abriendole el pecho y el vientre a ella. Ella, en cambio, no dejaba de mirar a su hermano con el ceño fruncido. Pero verlo vulnerable, abierto a una represalia, suavizo sus facciones; haciendo que dirigiese su mirada hacia el monton de carbon mineral. Su hermano se sento al lado de ella, rodeandola con un casco —. Extraño a papa y a mama tanto como tu, junto a nuestros hermanos. Pero peleando entre nosotros no resolveremos nada.
— Yo quiero la verdad, Nikator. Quiero saber el porque ocurrieron estas desgracias, porque se formo la Desolacion y como podemos mejorar este infierno congelado. — Dijo Nika, en un tono leve —. Oye, ¿recuerdas cuando me preguntaste el por que seguia tan alegre?
— Estabas igual de molesta como ahorita, puede que un poco menos que ahora.
— Te dire la respuesta, hermanito. Es porque aun mantengo una leve esperanza por el cambio. Cerca de veinte años de sufrimiento y congelacion debio enseñarnos algo. — Dijo la yegua pecosa, sonriendo entre el casco de su hermano.
— Es una causa sencilla para tanta alegria, pero parece suficiente hermanita. Cualquiera que sea tu proposito, espero estar ahi para ayudarte.
Luego de esa conversacion, se produjo un silencio. Contrario al anterior, este era producido por la satisfaccion de que los hermanos empezaban a enmendar algunas diferencias. Reian por las mas leves de las tonterias, y tarareaban viejas canciones alegres; aquellas que cantarias con un tarro de cerveza o vino, en compañía de quienes aprecias y luego de un dia arduo de trabajo. Quizas era poco, pero era uno de los pequeños momentos de alegria que tenian en la Desolacion.
Estar concentrados y alegres entre ellos les habia quitado la percepcion del tiempo a los gemelos. Del tiempo y del ambiente, ya que la actividad de busqueda se oia mas cerca del almacen de carbon. Ambos dieron un salto, abandonando la tarima, y dirigiendose a la brecha en el deposito. La fria brisa les dio la bienvenida a la Desolacion, y a los restos de la deigma. A diferencias de las zonas urbanas o comerciales, una deigma en una zona industrial no era mas que un centro de acopio para suministros basicos, dispuesto a servir a toda fabrica en la cuadra urbana. Grandes gruas, titanes del pasado, cargando contenedores en el aire; rieles de tren que se dirigian al centro para luego dirigirse a cualquier fabrica en las cercanias; vagones industriales fuera de las vias, siendo cubiertos por la nieve y la escarcha. Incluso los huesos descoloridos de diversas especies estaban desperdigadas en los alrededores, con contenedores, vagones o algun que otro objeto pesado sobre ellos. Todo, menos el que estaba al lado del boquete: el esqueleto que le habia pertenecido a un equino, acurrucado y con los cascos cruzados. Un leve recordatorio de que aun habian bandidos en la ciudad, dispuestos a quitarte hasta la ropa que te protegia del invierno eterno.
Al voltearse, vieron a Pirro. Estaba concentrado en el mapa que se habia llevado, habia improvisado una mesa y dirigia al escuadron con mucho ahinco. No habia cambia su expresion desde que llegaron: un ceño fruncido y una mirada concentrada, que se alternaba entre sus anotaciones en el mapa y sus efectivos presentes. Los gemelos no sabian como, quizas por la presencia de varios ursas de pelucas distintas, pero los veinte reclutas que se habia llevado Pirro trabajaban con determinacion y dedicacion, aun cuando no habia algun superior en sus cercanias. El corcel tuerto se llevaba los cascos delanteros a la boca y los juntaba cerca de sus labios, solo antes de alzar la mirada y señalar otro punto de la deigma. Luego, Demetrios vino.
–- Nada en el cuadrante superior, señor. Tan solo escombros, restos y esqueletos. –- Dijo con su tono duro y aspero. Pirro solto un chasquido con la lengua, molesto por tantos intentos fallidos –-. Debio pedir mas efectivos.
— El desgraciado que dirige el regimiento no lo hubiese permitido. Capaz me lanza el dedo medio y se rie en mi cara. — Dijo Pirro con un tono amargo.
— Pero Lambda…
— Lambda solo me dara apoyo cuando el regimiento sea mio. — Dijo Pirro. Tras lanzarle una mirada rapida al simio, miro a sus alrededores como si pidiese ayuda, mientras que el se le quedaba viendo, juzgandolo en silencio —. O al menos asi lo interprete. Pero se que este viaje sera provechoso.
— Como digas. — Dijo el simio, indiferente. Se acerco al mapa y luego apunto con el dedo detras del corcel. Pirro se volteo y saco una sonrisa para recibir a los gemelos.
–- ¡Señor y señorita Soter! ¿Ya resolvieron algunas diferencias? Bien, bien. Entre nosotros, esperaba que alguno de ustedes se abalanzase contra el otro y se cayeran a golpes. Me alegra que lo resolvieran de manera civilizada. – Dijo el corcel, cambiando a un tono mas alegre y una expresion mas relajada. Mirando al mapa y luego a los gemelos, continuo diciendo –-. Esta "busqueda" parece mas dificil de lo que aparentaba. Pero si quisiera cubrir una conspiracion no pediria menos en cuanto seguridad. Tan solo…
No pudo continuar, pues un silbatazo interrumpio al corcel tuerto. Todos levantaron la vista y esperaban impacientes los siguientes toques. Los gemelos habian identificado una especie de patron entre los silbatos de los Ursas: un solo toque significaba que se requeria la atencion de los miembros cercanos; dos que habia se acercaba algun peligro inminente; tres que comenzaria un combate en las cercanias. Esperaban por intervalos de tiempo entre una y otra señal. Pero, muchos lo agradecieron, fue solo para llamar la atencion sobre algo. Los cuatro se dirigieron al epicentro de esta llamada, y mientras lo hacian, veian que algunos reclutas — "alentados" por sus superiores de peluca blanca —, se apostaban en los alrededores del lugar; rifles listos.
Un recluta equino, el mismo que habia ayudado a Pirro con los reproductores, estaba en frente de un vagon. Con la mirada perdida, pasaba de una tabla de apoyar con algunas hojas hacia ese compartimiento solitario.
— Recluta, expliquese. — Dijo Demetrios. Al ver al simio con la peluca escarlata, mirandolo con una ira fria detras de la mascara; aquel equino de melena verde temblaba. Tartamudeando, respondio.
— Bu-bueno, se-señor. E-estaba revi-visando el manifies-fiesto. Y e-este vagon no tiene sentido a-alguno. — Dijo el recluta, con tono temeroso y retrocediendo al mismo paso que el simio y Pirro se acercaban —. Tiene c-cerca de varios a-años desde que se registro, pa-parado en el mismo lugar.
— No tiene sentido. — Pirro tomo la tabla de apoyo y miraba el numero del vagon. Ese compartimiento no se habia movido, según los registros, en meses. Intento abrirlo, y se encontraba tras una gran formacion de diamantes y cristales en su interior, rodeando o siendo parte de una estructura similar a un pilar de marmol negro. Ver semejante piedra, tan rara incluso en una era ampliamente industrial, era un signo de mal augurio para los que tenian cierta edad —. Las coordenadas no estaban equivocadas, aquí esta el bendito o maldito secreto. Ahora toca descubrirlo. Recluta, ¿como se llamaba?
–- Bobby Trap, señor. — La mención de ese nombre atrajo la mirada de todos, incluso la de los gemelos, que mostraban mucho interés hacia él. Era un poni, un primo sureño y más colorido que los equinos enosianos, y de seguro debajo del uniforme negro había una marca, o "cutie mark" como le decían ellos. Detrás de la pintura de camuflaje, cerca de las orejas veían el pelaje amarillento, y sus ojos eran de color azul — ¿Sucede algo señor?
— No vemos muchos ponis en Énosi, amigo. Dígame, ¿de dónde es? ¿Y cómo se volvió recluta? — Dijo el corcel negro, sonriéndole a aquel poni.
— Minospolis, señor. Estaba en las caravanas que iban y venian desde Equestria, hasta que los Ursas reclamaron la ciudad. Tuve problemas hasta que me reasignaron aca. — Dijo el poni, sacando una debil sonrisa. Los susurros entre el grupo soltaban palabras como "sucio poni" o "condenados", pero Pirro le devolvio la sonrisa. Incluso Nikator tenia el ceño fruncido, mirando a ese equino colorido con un interes que rozaba el odio —. De todas los regimientos, este es el mas tolerante.
— Te entiendo, hijo. Pero no es mi regimiento. Aunque solo estas bajo mi mando. — Pirro le dio unos suaves golpes en el hombro, como gesto afectivo. Luego, mirando y señalando con su cabeza, se centro en el aparato lleno de gemas en el vagon — ¿Que crees que deberiamos hacer? He visto mucha magia y aparatos magicos en mi vida, y este se gana el premio al mas raro de los raros.
— No lo se, señor. Quizas haya que empujarlo y... — El corcel negro no espero. Silbo con sus labios y señalo la parte trasera del vagon. Tan rapido como la interrupcion, varios minotauros y perros diamanteros convergieron por detras del compartimiento, moviendolo hacia adelante. El efecto no tardaba en verse.
Nika dio un paso hacia atrás, y se llevo un casco hacia la boca. Todos estaban incredulos cuando el vagon avanzaba, porque el efecto que este producia: las gemas incrustadas en el pilar tomaban un brillo respectivo en su color, aunque el predominante era el verde. Y a medida que el vagon se acercaba hacia el final, la intensidad de aquella magia era casi enceguecedora. En su punto culminante, la combinacion de magia y energia habia desprendido una reaccion que paralizo a todos los observadores, dejandolos temblando: era como una combinacion de fuego astral y aterrador, donde un verde enfermizo era rodeado por un aura azul real y en el centro, como una joya astral maldita, un rojo que intimidaba a quien lo viese. Esa energia oscura, que estremecia a ese grupo de curioso, fue absorvido por el pilar y desplegado hacia abajo. No tardaron en oir un sonido seco proveniente del almacen de carbon. Despues de tan raro como aterrador espectaculo, algunos empezaban a recobrar el aliento; incluso un recluta, un simio, se aparto para vomitar.
— Demetrios, acuerdame de darle al recluta poni doble racion, o unos dias de descanso. Te lo ganaste, muchacho. — Fue lo que dijo Pirro cuando recobro el aliento, hablando entre jaleos. Cuando los gemelos se acercaron, el corcel negro les esbozo una sonrisa debil en su boca —. La parte vieja de mi dice que pare, pero la ambiciosa dice que siga. Y oire la ambiciosa. Muy bien, ¡Escuchen todos! Quiero que la mitad se quede a vigilar, formen un perimetro alrededor del almacen y esten atentos a cualquier movimiento. Nadie entra a menos que yo lo permita, y necesito que me avisen de todo. La otra mitad, incluido ustedes gemelos, vienen conmigo.
— Me pregunto como habran ocultado semejante aparato ante el publico. — Dijo Nikator, mientras observaba a los ursas y a los reclutas desplegarse. En un momento, se limpio la escarcha de la cara.
— Es sencillo, hermano. — Nika, de todos, se tardo mas para recuperar el aliento. Pero, para explicar, ya estaba mas tranquila. Observaba a sus alrededores antes de dar su explicacion —. Entre tantos vagones y la actividad constante, este debia pasar desapercibido. Cada dia entraban y salian compartimientos como este, asi que pasaba desapercibido. — Nika cerro la puerta del vagon y noto algo que comento. — Y casi no tiene hendiduras o huecos, con este cerrado, podian cerrar y abrir sin que se dieran cuenta. Y, la punta del pastel, si usaban magia, ¿que evitaria que no usaran la misma para ocultar este acto?
— Igual necesitarian medidas extras para los errores cometidos por mano o casco de los trabajadores. — Nikator alzo la vista hacia la deigma y sus alrededores —. Quizas observadores en las esquinas de aquellas fabricas, haber cambiado al supervisor del almacen y a todos los que hacian falta. Tambier evitar a la policia, a los agentes de seguridad y, de seguro, tener el apoyo gubernamental.
— Mira esto, Demetrios. Y decias que no valian la pena. Necesito algo de espacio. — Dijo Pirro, entre risas, mirando con alegria a ambos gemelos y al simio. Este, con un bufido molesto, aparto a la otra mitad del grupo con su mirada y dejo a esos tres equinos solos, mientras se dirigian hacia el almacen —. Chicos, les doy las gracias mil veces hasta que me muera. Vengan, caminen conmigo. Ustedes me han demostrado ser mas que huespedes o mi acto de buena voluntad, puedo decir que hasta estamos formando una amistad. Y yo nunca olvido a mis amigos. Si quieren pedirme algo, lo que sea, diganlo, me asegurare de mover cielo y tierra para que lo consigan. — Los gemelos miraban con mucho interes, alternando entre ellos y el corcel negro. Habian visto la seguridad y los beneficios, pero tambien la opresion que son capaces de hacer — ¿Quieren tiempo? Muy bien, les dare el tiempo que necesiten.
— Nos preguntamos… — Ambos hablaron al mismo tiempo, rieron y el gemelo dejo que su hermana pidiera — Si puedes hacer lo mismo que hiciste con nosotros, con nuestro asentamiento.
Habia un brillo inusual en los ojos de Pirro. El inclino un poco la cabeza.
— ¿Como? — Se atrevio a preguntar.
— Que puedas ayudar al asentamiento y, como a nosotros, nos saques de la miseria. Podemos ayudarte en lo que sea. — Dijo Nikator, su hermana asentia ante lo que el decia.
— Si eso es justamente lo que quiero hacer. Miren chicos, yo mas que nadie quiero que empecemos a reconstruir todo lo que conocemos y amamos. Pero necesito algo de tiempo y recursos. Y eliminar a unos cuantos opositores a mis planes. Pero, no se preocupen, todos saldremos beneficiados. Aparte, muchachos, ustedes son un par de diamantes en bruto; necesitan a alguien que los pula. Que brillen con el resplandor que merecen.
— ¿Y tu eres ese pulidor? — Dijo Nika, habia algo de duda en su tono. Pirro se llevo un casco al pecho y dio una gran sonrisa.
— Estaria bastante honrado si me eligieran. Soy un maldito, si. Y no tengo reparo en hacer cumplir mis ambiciones. Pero, para plantar un hermoso jardin necesitas ensuciarte los cascos. — Pirro levanto su casco a la altura del menton, moviendolo hacia adelante y hacia atrás; como si quisiera hacer enfasis en que ya se habia ensuciado los cascos —. No puedo pedirles lo mismo, pero si me ayudan, me asegurare de que no se los ensucien tanto.
Aquella aclaracion habia dejado a los gemelos algo perplejos, casi temblando por la seriedad y firmeza de aquella propuestas; casi una confesion. Pero, era la mejor opcion a seguir sobreviviendo en la Desolacion. Tardaron, pero asintieron ante la oferta.
El almacen estaba diferente. Para empezar, las piezas de carbon no estaban levitando en el aire, a varios metros por encima de ellos. Habia un sonido casi espectral que acompañaba a los minerales flotantes. Y, segundo, no habia una escalera de espiral que se dirigia hacia un nivel inferior. Tan negras como la superficie en donde se depositaba ese combustible. Una luz en el fondo le daba la bienvenida a quien osase en bajar.
Le dieron indicaciones a Bobby Trap para que fuera el primero en avanzar. Eso molesto a Nika por un rato, pero luego vio como el poni pisaba cada escalon y revisaba cada pared con sumo cuidado. Guardando la distancia, Pirro y el resto del grupo lo seguia. Sin novedades, el recluta equino se puso delante de la puerta y, conteniendo la respiracion, tocaba la puerta metalica, tanteando cada extremo y seccion de la mismas. La empujo, con mucho cuidado, y asomo la cabeza por la pequeña hendidura que se iba formando, abriendo con mas confianza. En un instante, se metio dentro de la habitacion, dejando a todos callados e intranquilos. Los segundos parecian eternos, y los miembros del Colectivo Ursa aguantaban la respiracion; solo retomandola con alivio cuando Bobby asintio.
Habia algo en el extremo de la puerta que llamaba la atencion. Mas grande que la entrada, y la seccion que estaba dentro del marco era plateada, reflejando la luz en vez de reflejar. Tres cajas grandes en un extremo de la habitación. Una imprenta pequeña, con todo el equipamiento necesario, estaba en la esquina izquierda de la puerta de entrada. Fría, Nika la tocó con el casco y la tinta se le quedó pegada, luego notó lo que estaba imprimiendo, localizando un panfleto casi terminado. Una pieza de colores tristes, donde un equino enosiano, un perro diamantero, un minotauro, un ciervo y un simio estaban sentados, miembros en la cabeza y ojos acuosos, o con algunas miradas enloquecidas con gestos de rabia. En el final, casi terminado pero completo, decía:
Estoy cansado de morir por nada.
Estoy cansado de luchar por nada.
El efecto no tardó en alcanzarla. Y se imaginaba el montón de ataúes que se dirigían al Gran Mausoleo en el centro de la ciudad. Las viudas y madres sollozantes junto a los inválidos, resentidos de luchar tanto por poco. Quizás era propaganda anti-guerra o anti-coalición, pero la había alcanzado.
Al otro extremo, había un pequeño estudio. Una cartelera, en donde afiches, fotos y mapas estaban pegados gracias a alfileres. El mapa de la ciudad tenía varias "equis" en multiples deigmas, y algunas de estas estaban dentro de un círculo. Y Nikator sabía que significaba, pues en aquel trágico día en que encendió la radio en el patio de la escuela, los reporteros seguían cada amotinamiento que se alzaba en la ciudad; y las marcas eran los sitios exactos. Los sonidos de agitamiento y violencia volvían a su mente, y su madre, angustiada, lo sacaba a él y a su hermana para llegar a la casa. En un arrebato de violencia, Nikator arrancó el mapa de donde estaba. Luego, notó los pocos papeles que habían en el escritorio, se concentró en el primero que tenía.
Nombre de la operación: Rabia fría.
Designación: Magía #######################
Cable de Transmisión: (S)EQ-EN #040
Equipo ################################ insertado en la ciudad de Hipperlicarnassos, con el objetivo de realizar acciones subversivas ############################################# para alterar la moral de los enosianos.
Remitente: ################, nombre clave Encryption
Destinatario: ################, nombre clave Cake.
Las acciones durante la operación han sido un rotundo éxito, cumpliendo con todos los objetivos establecidos. El mensaje se alargará por serios cuestionamientos en las acciones de mis colegas y superiores. Para esta operación, ######## ha ordenado el completo uso de ############# cuyo efecto, aunque sumamente efectivas, han sido devastadoras al punto de lo intolerable. Una operación pensada en minar la moral, terminó desatando una colérica turba sedienta de sangre.
Solicito una pronta respuesta de los miembros competentes para clarificar lo sucedido y obtener nuevas instrucciones.
Era indescriptible lo que Nikator sentía por dentro. Horror por saber quienes habían realizado aquellos actos barbáricos. Rabia e impotencia. Hasta un incipiente miedo a la magia. Con un silbido, atrajó la atención de Pirro, quien no tardó en ponerse a su lado. Leyó el segundo, solo quedaba uno.
Nombre de la Operación: Silencio Eterno.
Designación: Búsqueda y Eliminación.
Cable de Transmisión: (S)EN-K
Designación de un agente del ################################## para la eliminación de un posible doble agente, cuyo último paradero fue la ciudad de Hipperlicarnassos.
Remitente: ###########, nombre clave Stalker.
Destinatario: El kéfali.
La operación ha terminado en un rotundo éxito. Stalker, junto a algunos miembros otorgados por ###############, ha eliminado o dirigido asesinatos contra investigadores y figuras políticas de todos los perfiles posibles, de ahora en adelante denominados con su nombre clave: Whistleblowers. Entre ellos se cuenta al senador ############, el teniente de la guardia metropolitana ############ y la jefa corporativa ###########.
Todo eso también fue una distracción para la eliminación de los siguientes agentes: ###########, nombre clave De-encryption; y #########, nombre clave Cold Sense. Ambos informaban Cake sobre las operaciones secretas para la completación de "Solución Final"; el plan del kéfali que no debe salir a la luz.
Nikator tenía el estómago resuelto. Lo que sea que haya leído Nika en el diario de su padre, estaba relacionado con ese informe. El corcel crema lo leía y releía con ojos desorbitados, y la mención de "teniente de la guardia metropolitana" le provocaba de todo: le erizaba los pelos de la nuca, sentía su corazón palpitar con más fuerzas, y la luz poca luz casi le parecía enceguecedora. Tardó en recuperar el aliento, y miró a Pirro; buscando fuerzas en el tuerto. Este forzó una sonrisa, estaba tan impactado como él por esos documentos y por otra tarjeta perforada que había en un cajón. Tercero y último.
Nombre de la Operación: Observación Estelar.
Designación: Aviso, colaboración local y recopilación de datos.
Cable de transmisión: EN-EN #039
Asignación de un par de agentes para la colaboración de un proyecto conjunto con los locales. Traspaso de información obtenida en Ágora para futuras operaciones.
Remitente: Venom Tongue, nombre clave Cold Sense.
Destinatario: Princesa Celestia, nombre clave Cake. Kéfali.
Twilight Sparkle logró su cometido al evitar una posible crisis en Énosi. Tómandose tres días para la recopilación de datos suficientes, logró que la facción militarista del gobierno y la facción civil opositora estrecharan los cascos en señal de amistad. La situación era alarmante, porque la facción militarista contaba con el apoyo de Lambda y el ejército republicano, mientras que la facción opositora tendría a casi todos los civiles y a la armada de su lado. Un conflicto así degeneraría en años de cruenta guerra civil hasta que esta nación quedara en ruinas. La princesa de la amistad está partiendo a casa, y se le debe reconocer un hábil uso retórico para reconciliar a ambas partes mediante exaltaciones nacionalistas y detalles históricos bien utilizados.
El Dictador Philodemos y la senadora Cirze han mostrado interés en la compra de gemas o materiales que contengan. Mas que una frivolidad, quieren reunir recursos. Solicitamos instrucciones para investigar o cómo proceder. De antemano, el kéfali nos ha entregado varias cajas con #######################################.
— ¿Notaste cómo cambiaba el tono y la censura en ambos informes? — Pirro sacó a Nikator de sus pensamientos, luego se puso a releerlas —. Si los pones en orden cronológico, verás una tendencia en desconfianza entre Cake y este "kéfali". También aumento de la censura y el tono más oscuro mientras pasan. Mira, ponlas así: Twilight, cazando chismosos y lo que parece que provocó "la furia". Voy a ver que hay en esas cajas.
Dejando a un aterrador Nikator, Pirro se dirigió hacia las cajas. Varios reclutas estaban mirando con atención el contenido, y abriéndose paso, pudo ver el porqué tanto interés. Cuando los vió por primera vez, un inhibidor era tan grande como un vagón de carga de un tren. Vieron acción contra los metamorfos en la Tercera Guerra Changeling-Enosiana, y fueron gracias a esos aparatos que los enosianos no se convirtieron en súbditos o mierda changeling. Y ampliamente se usó contra Equestria y sus aliados; y ahora veía el de dónde provenían.
¿Y qué es un inhibidor? La mente de Pirro pasaba de los informes en los campos a aquellas máquinas que, con un brillo colorido resplandeciente y un sonido atormentador, eran indispensables para soñar luchar contra los ponis. Normalmente, en un radio que podía abarcar en promedio los cinco kilómetros, un inhibidor anula la magia y lo que se genere con esta. Si algún ser capaz de hacer magia lo intentaba, su energía era drenada y almacenada en el inhibidor. A mayor potencia, mayor daño al drenar, pero mayor riesgo de que la máquina implosione. Solo seres de gran poder y dominio de las artes arcanas podía resistir el ataque de este tan audaz como maquiavélico aparato.
Pero este… cambia todo lo que conocía de esas máquinas. Cabía, por supuesto, en una caja de madera grande. Estaba más estilizada, de figura mas finas. Y, diferencia primordial, funcionaba solo con el consumo de gemas. Pirro tenía ganas de probar ese aparato, pero sería inutil pues los enosianos no manejan la magia. Y usarlo contra los ponis sería como abrir viejas heridas, y al ver a Booby Trap se percató que aún no habían sanado.
Todos dejaron lo que estaban haciendo, cuando el sonido de mil gritos ahogados provino de ese reflector plateado; sintiendo miedo al ver la escena. Un recluta minotauro tenía su mano junto la superficie plateada, cuyo contacto hacía que se hundiese con la flexibilidad de una masa. Las gemas que adornaban el marco se habían vuelto negras, con un fuego astral verde y azul emanando de cada una de estas. Y frente a los ojos del recluta había una estela astral roja que le impedía ver. El minotauro empezaba a gritar como un desquiciado, quitándose el casco y arrojándolo, solo para empezar a rasgacarse la cara y la cabeza hasta empezar a sangrar. Se arrancaba mechones de su melena, trozos de piel con las uñas, y daba violentos cabezasos contra el suelo; todo mientras propinaba alaridos demenciales. Todo el grupo se acercó a él, retrocediendo con terror cuando este se les acercaba pidiendo clemencia. De pronto, un disparo que heló los corazones de todos.
Los gritos habían terminado, y la sangre empezaba a emanar de donde el minotauro yacía en el último lugar donde su cabeza reposaría. El humo salía del revólver de Demetrios, quien le respondió a todos, que estaban atónitos, con una sencilla frase.
— Que desperdicio.
Nota del autor: La parte de los documentos clasificados debería ser mejor a la mostrada. En vez de trabajarla con numerales, lo había hecho con un margen mas estrecho que el resto de la narrativa, en Courier New de tamaño 14, con resaltado negro para la censura. En cambio, por los métodos de publicación en la página, eso fue cambiado a sin censura, que no es la idea. Quizás deba publicar en mi Deviantart, que lamentablemente lo tengo abandonado, la historia como está y que sea paralela y similar a la mostrada aquí. Muchas gracias y espero que hayan disfrutado el capítulo.
