Capitán Tsubasa no me pertenece, es de Yoichi, y hago esto sin fines de lucro, solo como entretenimiento.
AKASAKU
Presenta
Presenta "Burēkinguchēn" 2019 "Rompiendo Cadena's"
Aceptación: El inicio de un sueño
La chica fue a su cuarto y se escuchó el golpe fuerte de la puerta al ser cerrada, todos quedaron en silencio después de eso, Maka se levantó lentamente y miro en el piso el cabello de su prima consternada.
-No puede ser, con lo lindo que le queda largo, Tío Roberto esto es tu culpa, te odio- Al decir eso, la niña salió corriendo también hacia su propio cuarto y desapareció, los adultos, miraron el suelo donde estaba el cabello de Sanae y Roberto se acercó a él y lo recogió con cariño y tristeza.
=¿Qué eh hecho? Ella seguirá odiándome, Nadeshiko, espero me perdones y no estés llorando desde el cielo por lo estúpido que soy, pero, no puedo, ¿porque debe ser igual a ti?= El hombre al terminar de recoger el cabello de la niña se para y mira a ambos adultos frente a él.
-¿Por qué cambio tanto conmigo?- La mujer con tristeza se puso la mano en la cara y lo miro con verdadera pena.
-Es porque te desapareciste 2 años, Roberto, no debiste no volver a verla, eras su héroe más que nada, y creo que debo decirte algo mas- El hombre de ojos azules, miro a Sakura con muchísima atención, el aria lo que ella le pidiera si con eso lograba recuperar a Sanae.
-Deja de ser su maestro, deja de negarle cosas, no lograras que te vuelva a querer con solo comprarle una camiseta o una pelota, ¿es que no lo ves? Roberto, Sanae necesita a su padre, no a un maestro de futbol- Al terminar de decir eso, Sakura fue recogiendo todo y se marchó hacia la cocina, mientras el esposo de ella, Yamato Nakazawa lo miro con un poco de tristeza en los ojos.
-Puede que por fuera Sanae sea igual a Nadeshiko, pero Roberto, Sanae por dentro es igual a ti, ama tanto como tú el futbol, y aunque sé que temes que se lastime, es hora de darle alas, así lo querría mi hermana, Roberto- Al decir eso, se levantó con pesadez, y fue hacia el segundo piso. Roberto también fue hacia ese piso, hacia su habitación, acostándose en su cama, miro al techo.
-Flashblack-
Vemos a una hermosa joven de largo cabello negro con enormes ojos amatistas, sonriéndole a Roberto, tenía puesto un vestido a medio muslo sencillo, con escote redondo y manga tres cuartos de color celeste y blanco con sandalias blancas y reía mientras giraba en sí misma, se podía apreciar que estaba en un campo lleno de girasoles y hacia un costado había una plantación de arroz.
-Vamos Roberto-kun, ¿Qué esperas? Acércate, te tengo una noticia- se puede apreciar a un Roberto mucho más joven de unos 19 años casi 20 con una enorme sonrisa embobado al verla, cuan flor de primavera.
-¿ah sí? Y que piensa decirme ¿Sta. Nakazawa? - al decirlo tenía una enorme sonrisa hacia la mujer frente de sí.
-Bueno te traje aquí para contarte algo- Al pronunciar esas palabras, saco de su cartera una pequeña caja envuelta en un papel azul electrico con un moño blanco.
-Hoy no es mi cumpleaños- dijo levantando una ceja, la joven empezó a reír dulcemente mientras volvía a insistirle de que agarrara el regalo. El joven de ojos azules, agarro delicadamente el regalo, al desenvolverlo pudo apreciar que era una caja, abriendo la caja miro desconcertado como dentro se podía apreciar una pequeña camiseta de la selección japonesa, al levantar la visto, Nadeshiko le mostro su más hermosa sonrisa.
-El primer futuro campeón de Japón está en camino- el joven miro sin entender por un segundo a la chica, hasta que al comprender no pudo evitar abrazarla con todas sus fuerzas y amor, mientras la hacía girar en sí mismo.
-Findelflashblack-
-Cuanto te extraño Nadeshiko- al decir eso, volvió a suspirar y acomodándose, se quedó dormido.
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Vemos un pasillo donde Sakura está caminando con unas tijeras en la mano, se detiene frente a una puerta y golpea.
-Tock, tock-
-¿Quién es?- la vos de una niña se escucha del otro lado, con algo de nervios.
-soy yo, Sakura, ábreme pequeña- se escuchan unos ruidos en la habitación, un golpe algo cayéndose, y aparece una Sanae con una lagrima en un ojo sobándose una rodilla y mirando a su tía con tristeza.
-Está bien, Sanae-chan, nadie te odia, vine a acomodar tu cabello- y así la tía entro al cuarto de la niña.
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A la mañana siguiente vemos como Sanae, se acomodaba el corto cabello en una gorra, cabello que en la noche su Tía Sakura había arreglado (como en el anime 2018), no dejando que se vea nada, sus ropas consistían en un uniforme de los Brancos y zapatillas de futbol, se miró el hematoma en el abdomen, se puso un antinflamatorio y lo vendo bien para que no le estorbara en el día, se maquillo tenuemente en donde tenía el labio partido para no tener que dar respuestas, evitando así que se le note casi y soltando un suspiro bajo a desayunar.
-Bien, es hora de la verdad-
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Vemos una hermosa casa de dos pisos no muy lejos de nuestra heladería favorita, de ahí un joven con su mejor amigo el balón, bajan a desayunar, su madre ya tenía el desayuno listo y lo miro con una sonrisa.
-Tsubasa, ¿seguro que deseas ir al Nankatsu? - lo miro con una sonrisa conciliadora.
-Así es mamá, deseo volver a enfrentarme a Wakabayashi-kun en un duelo nuevamente- la mujer vio la enorme sonrisa de su hijo y no pudo más que estar contenta por él.
-de acuerdo, suerte hoy cariño-
-Sí, nos vemos – y salió corriendo con su amigo el balón rumbo al colegio Nankatsu.
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Al bajar a desayunar, todos estaban ya ahí, su tía la miro con pena al ver que parecía un chico vestida así, su tío no dijo nada, solo miro con algo de tristeza, sin embargo, Roberto la miro detalladamente sin cambiar su expresión, y Maka, quien era la más alegre le saludo como siempre.
-Buenos días Sanae nee-chan, hoy te ves rara con el uniforme de los Brancos, es porque ¿empezaras a ir al club?-
-Buenos días Maka-chan, así es, es para comodidad al jugar, creo debo pasar una prueba- le dedico su más dulce sonrisa, ya que amaba a su prima como una hermana. Roberto la miro con resignación en los ojos y decidió hablar.
-Sanae, podrás entrar al club de futbol del Nankatsu y aparte, te informo seré entrenador junto con el profesor a cargo- la joven se levantó bruscamente y lo miro con los ojos y boca abiertas sin poder creerlo.
-Es para ¿vigilarme? - sus cejas estaban fruncidas con esa posibilidad.
-Claro que no, fue porque me lo pidieron unos alumnos ayer- la niña no estaba del todo convencida pero solo bufo y asintió con la cabeza, y se levantó para ir hacia la puerta.
-Ya debo irme, así me presentare en la mañana- y con su balón en los pies se fue.
-Has hecho bien Roberto- fue lo único que recibió de los otros dos adultos.
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A lo lejos se puede apreciar una enorme escuela con la que se ve que los alumnos están llegando, podemos ver a una niña con su pelota yendo directamente hacia el entrenador del equipo de futbol con una determinación abrumadora.
-Entrenador, quiero ser parte del club de futbol- Los ojos de esa chica brillaban con fuerza, sintiendo esa determinación, el hombre se sorprendió, y la miro detenidamente, aunque parecía un chico, sabía perfectamente que era una chica, una de las mejores de su clase.
-¿Nakazawa? Pero no tenemos managers en el equipo- Dijo el, la niña frunció el ceño antes de volver a responder.
-No estoy buscando puesto de manager, entrenador, quiero ser parte del equipo de futbol, jugar con la pelota, y aceptare cualquier prueba que me dé- El hombre se volvió a sorprender, ciertamente no se esperaba una niña en la cancha, sobre todo porque el futbol podía llegar a ser muy rudo a veces.
-¿estas segura? Es un juego peligroso a veces-
-Le aseguro entrenador que se mas que todos sus jugadores, deje demostrarle, y si no se convence, me iré- La furia en los ojos amatista, determinación, fuerza, fiereza, convencieron al entrenador de aceptarla.
-De acuerdo, para eso, Ozora también quiere una prueba, así que se enfrentarán ambos, y deben demostrar todo lo que saben- Al decir eso, mira, como Tsubasa se ponía a su lado.
-Si- -Si- al decir los dos a la vez, Sanae mira a su oponente y sonríe, ese chico era muy bueno y ella no se contendría.
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Ya todos listos para ver el enfrentamiento de ambos jóvenes, Sanae estaba frente a Tsubasa, ambos sonreían, al chico no le parecía importarle que sea una chica a quien debería enfrentar, sabía que ella también aria la prueba, pero él no pensaba contenerse, para que el entrenador lo aceptara, cuando toco el silbato el entrenador, ambos empezaron a jugar. Tsubasa era quien tenía el balón y dribleaba increíblemente sin embargo y para sorpresa de todos Sanae estaba a la par de él y logro quitarle el balón, yendo derecho a Tsubasa para volver a tener un enfrentamiento con él, esta vez siendo ella la dominante del balón, no logrando Tsubasa quitárselo, aunque estuvo cerca más de una vez, cuando ambos lograron demostrar muchísimo de sus habilidades, Sanae pego al balón por la izquierda y ella fue hacia la derecha, recibiendo el balón más adelante, este había hecho una curva de ciento ochenta grados, ya con el balón en los pies fue hacia Morisaki y para sorpresas de todos, se paró frente al arquero, pico la pelota en el piso, esta empezó a dar giros en si misma sin moverse del lugar, dando la ilusión de ser más de una pelota a la vez, y con el taco de su pie, le pego, esta empezó a hacer unos giros en espirales hasta que entro en la portería arriba del lado izquierdo, dejando a todos con la boca abierta.
-¡Espiral de Sanae!- limpiándose el polvo de las manos, con sus ojos cerrados, volteo a ver al entrenador, con una sonrisa. Tsubasa no queriendo quedarse atrás, tomo el balón y volvió a enfrentar a Sanae, esta empezó a enfrentarlo para quitarle el balón, ambos reñían muy bien y estaban a la par, Tsubasa logro hacer una finta y marear por un momento a Sanae quien cerró los ojos con dolor, pero nadie logro notarlo, pasándola, el chico dio un tiro a la portería, Morisaki, tampoco pudo detenerlo, entrando en un gol.
-Ambos quedamos verdad ¿sensei?- El hombre trago con dificultad aun sorprendido, ya que este tipo de técnicas no las aprendían niños a los once años y menos una niña, Tsubasa al mirarla sonríe y se acerca a ella.
-Eres tu ¿verdad? Aquella niña la cual debe dar el visto bueno para que Roberto me entrene, lo sabía, eres increíble- El niño la miraba con una enorme emoción y alegría. La niña solo sonrió a lo dicho por el chico, ya que no estaba enterada de la pauta impuesta por Roberto.
-Bien, Sanae, hablare con el director, no hay ninguna regla que te prohíba jugar, pero, necesito su aprobación, vayan a clases, y en la tarde te daré mi respuesta-
-Sí, ¡gracias entrenador!- Y todos se fueron rumbo a las clases.
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En la clase todas las chicas miraban a Sanae con intriga, ya que era la chica más linda de la escuela y ahí se veía rara con ese uniforme y esa gorra tapando su hermoso y largo cabello. Al entrar el profesor, los miro a todos y al ver a la joven, decidió hablar.
-Nakazawa no se permiten gorros dentro de la clase- la joven miro a su sensei sorprendida y levantándose se disculpa.
-Lo siento sensei, enseguida me lo quito- La conmoción no se hizo esperar en el momento que la niña, quito su gorro para dejarlo colgado de su escritorio, cayendo en cascada hasta casi sus hombros el cabello de ella, todos estaban con la boca abierta al ver la situación, como se armó alboroto el profesor tuvo que intervenir.
-Basta ya, empecemos la clase-
= Sanae, ¿porque te has cortado el cabello? Si me habías dicho que era un promesa tu cabello largo, ¿qué es lo que está sucediendo en tu vida ahora?= Ishizaki miraba a su amiga casi hermana con preocupación, ya sea por el cabello o por la actitud de ella respecto a todos los demás, ya que los estaba ignorando olímpicamente, y no era algo que la niña solía hacer.
=¡Ya déjenme en paz! Cielos solo es cabello, este vuelve a crecer, además, logre mi objetivo, Roberto acepto que entre al Nankatsu, me siento feliz= la niña sonreía mientras veía al pizarrón para copiar la clase.
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Al finalizar las clases, la chica volvió a ponerse el gorro cubriendo su cabello, y con rapidez fue hasta el entrenador. Ryo, Manabu y Tsubasa estaban juntos mirando con gracia lo rápido que desapareció ella.
-Ella es muy interesante, ¿Por qué nunca jugo? Juega increíble- Tsubasa estaba más que emocionado en saber que tenía una compañera tan increíble en el equipo, los prejuicios de ser una chica, no entraban en la mente de él, para el Sanae Nakazawa no era solo una chica, era una compañera más del equipo Nankatsu y una colega más con la que hacer grandes jugadas.
-Bueno, lo que pasa, según ella no podía, porque su padre no quería que jugara, pero al parecer el cambio de look y el que entre al equipo significa o que ha peleado con él, o que logro convencerle, será mejor que vayamos o el entrenador nos rezongara-
-Sip- así los tres fueron por donde se fue la niña anteriormente.
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Al llegar a la cancha, se encontró que el entrenador hablaba con Roberto, se sintió enojada por un momento, pero decidió solo ignorar ese hecho y se acercó a los adultos de igual manera y con la emoción desbordándola pregunto.
-Sensei, ¿ya tiene respuesta? ¿Qué ha dicho el director? -
-Veo que andas muy emocionada, dijo que no tiene problemas con eso, pero que serás tratada como a todos los demás chicos, sin contemplaciones-
-Por supuesto, yo no quiero tratos especiales sensei, ¡siiii que emoción!- El entrenador no pudo evitar sonreír al escuchar eso, parecía que algo cambiaria en el mundo del futbol. Acercándose a ella, le entrego en la mano el uniforme del Nankatsu con el número 22, ella lo recibió con los ojos brillantes de emoción al ver eso.
-Por ahora se te entregara este número, ya cuando tengamos el equipo formado, se verá que numero se te entregara-
-Sip, muchísimas gracias sensei- y haciendo una reverencia, tomo el uniforme y fue hasta los baños de niñas a cambiarse, ya que ella no podría usar el vestidor de chicos por obvias razones.
-Es increíble como una niña juega tan bien- decía el entrenador mientras veía a Sanae correr a cambiarse.
-Es que lo lleva en la sangre, su madre decía que sería niña y que sería la campeona del mundo, y creo que no se equivocaba- El entrenador miro a Roberto y por un momento lo miro seriamente.
-¿De que la conoces a ella?-
-La conozco desde que nació, eh incluso antes de eso, yo soy …. Su madre y yo teníamos algo especial- soltó un suspiro no podía decirle al entrenador quien era, parecía todo tan complicado, pero era su culpa, por dejarla por dos años. Los chicos empezaron a acercarse y a entrenar todos en la cancha, para su sorpresa, tanto Tsubasa como Sanae tenían bastante coordinación a la hora de decidir que como calentar, ambos empezaron a correr alrededor de la cancha y a la misma velocidad. Los demás decidieron imitarlos, sin embargo, llegando a pasar más de veinte vueltas y todos estaban cansados menos ellos dos, que seguían como si nada.
-Bien acérquense todos por favor- el entrenador decidió que ya habían calentado lo suficiente.
-Tendremos un pequeño partido, para que Roberto pueda ver sus cualidades a la hora del futbol, como saben él es Roberto Hongo el centro campista de la selección brasileña y ha pedido ser el entrenador del equipo, como ustedes saben, tengo muchos equipos, no solo de futbol, así que decidí que el los entrenara a sus anchas- Todos miraban al hombre con verdadera adoración, estaban en el cielo al ser entrenados por un profesional.
-Hola a todos, como saben desde ahora seré su entrenador, díganme en que posición juega cada uno- Todos empezaron a levantar la mano para que les dieran el permiso de hablar.
-Ishizaki Ryo defensa-
-Manabu también en la defensa-
Después de que todos dijeron sus posiciones, solo faltaba Tsubasa y Sanae decirlas (lo siento no recuerdo las posiciones de todos ni sus nombres :,v).
-Bien, ¿y ustedes dos?- Roberto los miraba a ambos con seriedad para saber.
-Bien, eh, soy Tsubasa Ozora y eh jugado en todas las posiciones, pero la más usada ha sido delantero- Roberto analizo lo que el niño le dijo, para empezar a hacer un plan de juego.
-Sanae Nakazawa y soy delantera y centro campista- La niña miraba a el hombre con seriedad en los ojos, él sabía que ella le estaba odiando pero que reconocía era el mejor para entrenarla, siempre había sido el mejor en eso.
-Mmmmm bien, vamos a hacer un pequeño entrenamiento para ver sus posiciones finales, puede que alguno se destaque más en otra posición sin saberlo- después de decir eso, todos se dividieron en dos grupos y empezaron un partido, siendo Sanae y Tsubasa oponentes, el partido había sido realmente difíciles para ambos, quienes no querían perder contra el otro en técnica y fuerza, sobre todo para Sanae, quien estaba adolorida del hematoma de su abdomen, el chico estaba realmente alucinado con la niña, quien jugaba de igual a igual con él, haciendo que no solo mostrara todas sus habilidades, sino que se esforzara aún más, para no quedar atrás, Roberto analizo a cada uno de los chicos, y sus habilidades, a cada uno de las posiciones en las que los puso y como se desempeñaron en ella, al terminar la contienda ya sabía qué posición ocuparía cada uno y que podría hacer para ayudarlos a mejorar.
-Bien, resulta interesante, creo que Tsubasa deberías ser centro campista, tu igual Sanae, ambos lo hacen muy bien en esa posición y los demás, deben creer en el balón, él es su amigo, y deben empezar a andar con él a todos lados, ya que es la mejor forma de acoplarse a él, Morisaki, quiero que entrenes más como portero, tanto Tsubasa como Sanae mañana te aran tiros para que intentes atajarlos- Todos miraban muy serios y con mucha atención a su nuevo entrenador, que les mostraba su opinión profesional.
-SI- dijeron todos a la vez, incluso la chica, quien no quería aceptar del todo lo dicho por el, solo por su enojo, aun así, sabía que no dejaría que eso la detuviera ahora que arrancaba con su meta al fin. Vemos como todos van con un balón en los pies con muchas dificultades porque no estaban acostumbrados a jugar con el de esa forma ni tener su compañía las 24 horas del día, aun así, todos seguían esforzándose en la aceptación del balón en sus vidas. Sanae sale de los vestidores usando su equipo de los brancos, con su mochila a cuestas y lista con su balón para irse, cuando es detenida por alguien.
-Te iras conmigo Sanae, y Tsubasa nos acompañara, iremos a la plaza antes de irnos a casa- La niña miro seriamente al hombre y solo asintió con la cabeza, sin que nadie lo notara puso su mano en su abdomen e hizo un gesto de dolor, aun así, cerró los ojos y se concentró y miro hacia adelante sin decir nada hasta que llego Tsubasa y los tres se fueron corriendo ambos niños dominando el balón como si fuera parte de ellos mismo y no un objeto aparte, al llegar al parque, Roberto le puso unos ejercicios, mirándolos a ambos con detenimiento, descubriendo así, que algo le pasaba a la niña porque no daba su cien por ciento en esto, algo raro en ella.
-¿Te pasa algo Sanae?- la joven miro asustada al hombre al sentirse descubierta, así que como es de esperarse solo lo ataco.
-¿Qué? ¿Porque debería de pasarme algo? ¡Estoy perfecta!- Roberto levanto una ceja a la respuesta de la niña.
-No estás dando todo de ti, que te sucede- la seriedad del hombre la intimido por un momento, cerró los ojos para pensar.
=¿Se lo digo? Nooo, no puedo decirle, sino, ¿Qué pensara de mí? Sé que complico las cosas, pero solo deseo que me mires, y veas lo grande que soy=
-¿Po.. porque debería de darlo todo en un simple entrenamiento?- la niña se paró, y enfrento al hombre, mientras Tsubasa solo los miraba sin querer opinar al respecto.
-Por qué sé de qué eres capaz Sanae-
-¡Ja! ¿Cómo podrías saberlo? SI NO TE VEIA EN DOS AÑOS PAPÀ- Al terminar de decir eso tomo su mochila y balón y salió corriendo de ahí sin importarle nada, solo necesitaba huir de ese lugar, y su abdomen dolía como el infierno.
Continuara…
Vemos a una joven de largo cabello castaño y enormes ojos verde/azules, usando el uniforme del Barcelona con un balón en su pierna intentando dominar la pelota, es tan mala, que el balón va a donde quiere y se le pasa cayendo sin remedio.
-Vamos de nuevo, uno, dos, tres.- Y ahí se le volvió a caer el balón, con tanta mala suerte que le pega en la cabeza a alguien que acababa de llegar.
-Nooo, lo siento mucho, perdón- decía mientras hacia una reverencia, al mirar mejor descubre que a quien le pego fue a su primera seguidora, quien dejo el primer rewier, mirando con casi lágrimas en los ojos por el desastre.
-Lo siento, lo siento, Touka kou- la joven solo le dedico una sonrisa apenada.
-Me presentare, soy Akasaku y responderé sus rewier, les estoy muy agradecida por ellos- dedicándoles una enorme y graciosa sonrisa.
-Bien, empezemos con los rewier, pasa-
-Touka Kou:
Interesante capitulo, Sanae se corto el cabello! Pero, por qué Sanae está muy molesta con Roberto? es por el hecho de que bebe? falto a alguna promesa acaso? me gustó el primer yes, i'm alive, jajajaja bye bye) .-
-jeje GRACIAS, no sabes lo feliz que me hace que te guste le capi, y si, de a poco sabremos porque Sanae odia a Roberto, creo que lo descubriste al final del capi, aunque ya se hacía notar jeje, y si Roberto rompió una promesa jeje, sobre el pelo corto era su rebelión jeje, gracias por pasarte a leerme jeje-
-Pasemos por el segundo rewier:
-sanaetsubasa
Me encantó 33 ¿Cuándo vas a continuar?-
-¿enserio? GRACIAS, que alegría que les guste está loca idea que se me ocurrió jeje, aunque sea despacio (es por problemas de salud) iré actualizando, no prometo fechas, porque no sé cuándo podre, pero que lo hago, lo are n_n-
-Y pasemos al tercer rewier:
-Mhialove02
caray ya me imagino que pasara-
-¿enserio? jeje genial, esto será una revolución y un rompimiento de cadenas jajaja gracias por tu rewier :3-
-vamos por el ultimo, pero no menos importante por eso-
-Fbz mmx
Esta interesante, incluso con los errores que habían pude disfrutar el capítulo ojala lo sigas-
-Gracias, si seguiré y sobre los errores perdón, intento tener lo menos posible, pero es que a veces me cuesta y no doy con mis propios errores jeje y que bueno que hayas disfrutado del capítulo, me alegro- La chica hace una reverencia y tomando el balón se va lentamente y con una gran sonrisa.
