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Importa el destino capítulo 4
Llegamos a un hotel al mismo donde antes vine a trabajar, entramos pero solo después de llegar a la recepción pregunté el que hacíamos en ese lugar entonces con una sonrisa dijo que si no recordaba nuestra promesa, me quede pensando hasta que fuimos a un ascensor y solo un par de pisos llegamos a un gran restaurante, no era ese salón donde encontré a Hiroto esa ocasión, era tan grande ese lugar.
-lo recuerdas, celebraremos esa nota, tu logro es mío-
-en este lugar-
-tranquilo, no estés nervioso-
Seguimos a un encargado hasta una mesa muy cercana a al ventanal, mire a las personas en ese sitio solo tome asiento frente a la mesa, sin duda llamaba la atención, el por lo menos tenía un buen traje y lucía bien pero yo, solo suspire...
-no te sientas incómodo no debe importante nada con que tengas hambre estaré feliz-
-bien-
el mesero llego y nos entregó las cartas para ordenar, todo era tan caro además no entendía los nombre de los platillos, así que Hiroto dijo que si estaba de acuerdo que pidiera por ambos cosa que no me negué, el entonces ordenó un corte de carne término medio 3/4 con aderezo, goza de carne, una barra de sushi de gran calidad como variedad, el pidió eso y más para comer aunque yo comí más, todo estaba delicioso además de ser acompañado con una copa de vino, el pregunto si ya tomaba, no le mentí había probado el sake y las cervezas pero no pasaba de dos latas, así que ordenó una botella y dijo lo tomara con calma, tras terminar de comer solo tomábamos el contenido de la botella de vino el cual era tinto y un tanto dulce.
-que bien comí-
-me alegro, ahora que paso tiempo me dirás porque llorabas-
-bueno, no mentiré pues Hiroto ha sido amable… supe estás casado, ¿es verdad?-
-¿eso te importa?-
-perdón, no debí preguntar-
-perdona no quise sonara así, te diré pero vayamos a otro lugar-
Salimos del restaurante y creí regresaríamos a su casa, nos metimos al ascensor en silencio y note subíamos algunos pisos, llegamos a una habitación en la cual accedió con una tarjeta, nos pusimos cómodos en el sofá del lugar y comenzamos a hablar.
-¿cómo supiste de esto?-
-hoy una mujer muy hermosa como elegante me ha dicho era tu esposa y no quiero recordar que más dijo cuándo la encontré frente a tu casa-
-no es mi esposa, es mi prometida- mencionó con gran calma-
-entonces es verdad- mirándole-
-eso, te tenía llorando, por saber estoy con alguien- mirando al contrario que bajo la mirada-
-no, no sé por qué estaba llorando a decir verdad, los Alphas deben casarse con alguien de su clase y nivel social, yo ni siquiera debí pensar en enamorarme o algo así , debí verme como un tonto, perdona si te preocupe antes-
-acaso te gusto, por ello estabas llorando-
-lo siento-
Al decir eso quise irme pero él me tomo del brazo para no dejarme ir y comenzó a hablar sin soltarme y mirándome
-yo confieso, creí era un simple Beta, un chico agradable con el cual hablar, la primera vez pensé había sido agradable el conocerte y la segunda vez creí que parecía el destino nos dejaba ver nuevamente incluso con ese incidente provocó terminaras trabajando conmigo, confieso me gusto usar la excusa de asesorarte para conocernos y ser amigos pero con el tiempo que parecías vivir a mi lado yo... me enamorado de ti, aunque no eres un Omega , me gusto todo de ti, esa extraña aroma que te rodea ..Todo de ti me gusta...me gustas Ryuuji-
El tras esas palabras se acercó a besarme pero había algo que debía decirle antes de que él pudiera siquiera pensar en besarme o yo en corresponder
-yo, debo decir algo-
-¿qué es?-
-yo no soy un Beta, siempre me ha gustado esconder mi subgénero y vivir cómodamente como si fuera un Beta, jamás me ha gustado estar con los Alphas… hasta ahora...yo a decir verdad soy un Omega, no un Beta.. Lo siento-
-pero qué dices, eso está mejor, quiero seas mi compañero-
-qué hay de tu novia-
-nunca me gusto, jamás estuve de acuerdo con esto así que terminare ese compromiso... por favor se mi pareja, vive conmigo, quiero entregarte todo a ti-
-¿estás seguro? es tan repentino-
-muy seguro-
En ese momento él se fue sobre mí y comenzó a besarme hasta terminar desnudos en la cama de esa habitación, haciéndolo hasta sentir nuestros cuerpos arder y cansados, en algún punto de la noche el me abrazaba y repetía me amaba mientras me daba algunos besos y me sentía igual. Que idiota fui al caer cegado por mi primera pasión. Desde el día que nos conocimos a la actualidad ya eran ocho meses en que nos conocimos y cinco de los cuales vivimos juntos, cada día era felicidad, incluso pensamos a futuro, cuidaba bien mi celo y me quedaba en los edificios escolares de la universidad cuando estos ocurrían y regresaba junto a él al terminar estos, él decía que si teníamos un hijo se casara conmigo aunque solo quería terminara mis estudios y casarnos así pensaba él y era un soñador que creyó en el.
Hiroto se había ido a un viaje de negocios y yo estaba en su casa, en esta su padre vino y al solo verme dijo no quería su hijo tuviera un amante pues estaba por casarse, si quería a un idiota para sacarle dinero me presentaría alguna persona pero dejara en paz a un hombre comprometido seguido de eso dejó a sus dos guardaespaldas me golpearan, ni así entendí pasó tres meses y Hiroto regreso de viaje y le recibí, estaba feliz de verme-
-este tiempo fue eterno, ni siquiera pude llamarte, ¿me extrañaste?-
-claro-
-tan bello mi Ryuuji-
en ese regreso me acosté con él, a diferencia de la primera vez sentía me sofocaba, el aire se escapaba de mi boca al ser penetrado por él, sus caricias hacían arder mi piel, lloraba de felicidad como del placer que él me daba y en ese momento él iba a morder mi cuello pero no lo hizo y mencionó, quería fuera ya un adulto y me graduara para poder hacerme suyo, su intensidad no solo fue una vez sino una más, amaba a Hiroto no quería dejarlo pero, un par de días después ella vino a casa aprovechando no estaba el.
-seré directa, tome esto -dándome un sobre- Hiroto y yo tendremos un niño, ¿serás una molestia aún?, ve mi amabilidad de querer que te des cuenta solo te está usando, yo soy su prometida, su familia me ama además de lo más importante tendremos un bebé, ¿en serio quieres ser un vulgar amante de un Alpha?-
Abrir ese sobre y note como tocaba su vientre, esta era una prueba de embarazo donde decía tenía seis semanas de gestación, llore frente a esa mujer sin pensarlo, algo en mi dolía, era como si me hubieran golpeado con algo tan filoso que me hizo caer el suelo.
-conservarlo y dáselo a Hiroto, aunque no importa igual se lo haré saber, seré amable déjalo aun eres un niño, no te metas donde no perteneces y menos conmigo, me entere mi suegro mando a que te pegaran eso ha sido amable yo... te mataba de buena vez-
Tras decir estas palabras en un tono frío se fue de casa, estaba devastado, cuando Hiroto llegó le mostré ese sobre, no parecía sorprendido y solo se abrazó a mí.
-perdóname, yo realmente te amo-
-¿enserio, no parece?-
-no sé qué ocurrió, pero no te dejare, aunque me case con ella por el bien de ese bebé yo te amo, pasará un tiempo pero me divorciare y estaré junto ti, no me odies-
-te crees que soy tu amante solo por ser un Omega, te odio… no, me odio más a mí ... siempre me aleje de los Alphas debió ser igual contigo, no quiero verte-
Llore en ese momento y me aleje de él, aunque intento buscarme en la universidad por algunos días cedió después de un mes y como un balde de agua fría me llegó una invitación, era una burla una cruel arma para lastimarme.
Fui a ese bello hotel y se estaba llevando una boda, mire desde fuera pero justo cuando quise irme pos no entendí por que vine ella apareció, una bella novia en un vestido blanco y se acercó a mí.
-lo diré una vez más aunque parece rayar mi sentir y querer te alejes... yo lo amo, lo amo desde que era una niña de 8 años, no me lo quites he soñado esto sin fin de veces desde que lo conocí, si no por mí que sea por mi bebé, yo no te odio para nada,... así fue mi padre antes de casarse tuvo un amante Omega hasta que se casó, no quiero seas amante de mi esposo, por favor-
-a mí ya no me gusta el-
-soy feliz, sería cruel decir te quedes, pero... toma esto, es un regalo, quiero pagar lo que sufriste por su causa-
ella chasqueó los dedos y un hombre me dio un sobre, ella dijo era una beca quería ayudarme a no detener mi estudio y conocer a alguien mejor para mí, quería negarme pero me insistió hacerlo, después ella se fue y después apareció Hiroto, se veía tan bien que sonreí.
-¿qué haces aquí?-
-vine a felicitar a la feliz pareja, espero seas un buen esposo con esa señorita-
-Ryuuji- queriendo abrazar peor lo aleje-
-suéltame, yo no quiero hacer difícil esto, solo vine a desearte felicidad
-yo…-
-si me amaste, no me busques más, no hagamos esto tan cruel para los dos, además creo no me gustaste tanto, -mentí- así que no me busques, solo quería un benefactor pero debí saber estabas con alguien, deberé buscar otro-
-mientes, así no eres tu-
-¿lo crees?, soy un Omega, por vivir haría lo que sea, bien me voy-
-me gustas, siempre te amare y te arrastraré a mi lado- abrazándome-
-te odio, no eres el único en mi vida-
El me abrazo pero le empuje y le di un golpe, le dije algunas palabras crueles que me dolieron a mi seguro más que a él, pero Hiroto debía estar con su hijo y esposa así que después me fui, llores después de ese día llore hasta sentirme enfermo, no comía, no dormía pero cuando creía ya nada me recordaba a él supe estaba en cinta, tenía dos meses de gestación es lo que tenía y me provocaba sentirme un poco enfermo…. lloré, ¿porque me había dado un recuerdo?, no pudo irse sin dejarme ninguna marca.
El tiempo pasó y realmente ya no supe de él o quise no saber más de él, me mude con mi padre a Corea y viví en la ciudad de Dejen junto a él y mi hijo, solo a él le quería como un recuerdo de que alguna vez ame demasiado como para que me dejara algo tan hermoso y una lección de buscar bien a mi destinado la próxima vez.
