Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi

Esta historia fue escrita sin fines de lucro por el puro gusto de echar andar mi loca mente. Este fic fue creado con la intención de participar en la dinámica de las páginas de Facebook, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma e Inuyasha Fanfics

La cual lleva por nombre #12_eventos_decembrinos, se supone que tenía que tocar de alguna manera el número 12 y es por eso que esta historia estará dividida o enumerada…

Pido disculpas de antemano por mi mala ortografía y las desconexiones que puedan existir.

También agradezco infinitamente el tiempo y la atención que tuvo mi bella beta en esta historia, sin ella yo estaría perdida, gracias mil a mi linda #Ziari27

Sin más preámbulo, les dejo leer

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1.- mercadotecnia.

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-No puede ser –hablaba asqueado para él mismo, solo de ver aquello por la ventanilla de su auto –aun no terminan de quitar una cosa, cuando ya están decorando con otra temática, maldita mercadotecnia –escupía con visible fastidio el alto y elegante varón que transitaba por las calles de Tokio rumbo a su trabajo.

En las concurridas avenidas donde las personas corrían de un lugar a otro para llegar a sus trabajos, se podía distinguir como los escaparates de las tiendas cercanas a aquel prestigiado bufete de abogados, se engalanaban con la nueva temática de la temporada, en algunas de ellas estaban terminando de quitar todo lo alusivo al día de brujas y colocando al mismo tiempo la temporada invernal, donde los colores, rojo, verde, dorado, y color plata inundaban las vitrinas y grandes ventanales de los diferentes comercios.

Definitivo ese detalle le causaba conflicto, era algo que llegaba a molestarle, los grandes comercios y súper mercados incluso colocaban en el mismo pasillo las ventas de ambos productos, un lado era en tonos naranjas, morados y negros donde brujas y monstruos reinaban, los dulces a mitad de precio mientras los aullidos y gritos de dolor se mezclaban con la odiosa música de las luces navideñas que descansaban en las estanterías del lado contrario, era casi macabro el escuchar aquella fusión de sonidos donde la navidad y el día de brujas se hacia uno.

Las esferas, las luces, los caramelos y los seres que hacían mágico el festejo venidero, serian aplastados de manera grotesca; si es que se desatara una guerra entre los seres que reinaban en el lado opuesto, porque en la mente de Ranma Saotome si las brujas, ogros y monstruos tomaran vida al cerrar las puertas de aquel supermercado, definitivo la navidad y sus seres llenos de amor y paz, terminarían aplastados por la maldad y oscuridad.

-Idiotas –bufaba entre dientes mientras conducía y regresaba a la realidad. A Ranma no le hacían mucha gracia aquellas festividades, todos aquellos circos donde la gente se excusaba en una fecha para dar y recibir "amor" era algo que simplemente le daba nauseas, no entendía el porqué de su actuar.

Sin poder encontrar respuestas a sus incógnitas existenciales, decidió que lo mejor era mantener su vista al frente mientras se dirigía a su lugar de trabajo, hoy no estaba de humor para tanta tontería.

Una vez aparcado en el exclusivo estacionamiento el joven de alrededor de unos 28 años, tomó su portafolio, bajó de su auto en tanto abotonaba el costoso saco en color gris que esa mañana había elegido, alisó la corbata en un movimiento meramente instintivo y se dirigió al lugar, el edificio en el cual se encontraba el bufete era un lugar muy concurrido, personas iban y venían, Ranma simplemente ignoraba aquella muchedumbre.

Ingresó con la petulancia y superioridad que lo caracterizaba, el porte varonil pero altivo lo hacía resaltar entre la multitud de personas.

-Muy buen día señor Saotome –Saludó cortes el portero de aquel lujoso edificio.

-Buenos días –Contestó seco, sin dejar de caminar, negando mudamente el contacto visual socialmente aceptable.

Los masculinos pasos eran rápidos, casi dejando una estela de soberbia por donde pasaba, no le interesaba convivir, no era su prioridad el hacer amistad con nadie de aquel sitio. El ascensor hizo el sonido característico anunciando la apertura de sus puertas, el azabache espero lo necesario y subió, suspiró fijando su vista al frente ignorando su entorno, ya se sabía de memoria las pláticas de todos, los olores y hasta la vestimenta de muchos.

Una vez en su piso, se adentró en aquella suite, donde una sonriente recepcionista le daba la bienvenida.

-Buen día licenciado –aunque esta ya sabía la nula respuesta del varón de cabellera oscura se dio una pausa para tomar aire y seguir hablando –los señores Maeda hablaron por teléfono para agendar una cita con usted, también me pidió el licenciado Kirin que le recordara de la reunión de hoy, los encargados del bufete Chang dejaron la hora y el día de la próxima reunión, también llamó su madre para recordarle la cena del día Viernes, los ingenieros de la empresa Takeda les urge reunirse con usted para ver los últimos detalles del caso, también le recuerdo que necesita entregar el reporte y el portafolio de evidencias al licenciado Hibiki y por ultimo….. –la castaña chica tomó una gran bocanada de aire para recuperar el aliento perdido y seguir con su dialogo mientras seguía caminando tras el hombre –hoy vendrán las señoritas encargadas de cubrir los puestos de asistentes personales… -habló con un poco más de calma –gracias al cielo –musitó entre dientes deteniendo su caminata tras el varón de elegante traje gris, quien no detenía sus pasos dirigiéndose directo a su oficina, pareciendo no oír a la mujer, cerrando tras de sí la puerta de madera.

El lugar era de muy buen gusto, con pisos pulidos en un impecable tono madera, las paredes le daban luz a la oficina con un claro color que contrastaba a la perfección con la base de aquel bufete, el escritorio se localizaba en el centro junto a una cómoda silla y dos pequeños sillones individuales delante, donde sus posibles clientes tomaban asiento. Justo detrás y como foco de aquel lugar existía una amplia biblioteca que iba de pared a pared, donde una gran variedad de libros y decoraciones adornaban el lugar, aparte de aquellos muebles en una de las esquinas se encontraba un sillón amplio de tres plazas, donde delante se podía distinguir una mesa de café, en el cual probablemente ese lugar fungía como un sitio para descansar, en aquellos días de jornadas largas de trabajo.

El licenciado de cabello trenzado, colocó el maletín sobre la plana superficie de madera y se dispuso a trabajar mientras tomaba asiento.

-Asistentes, que fastidio, mientras no sean como las insoportables de hace unos meses, Rayos… -articuló para sí mismo, en tanto presionaba con sus dedos el tabique de la nariz.

Después de unas cuantas horas ya había hecho la mitad de sus pendientes, llamadas para confirmar citas, programados de reuniones e incluso había llamado a su madre para comentarle que no podría asistir a esa dichosa cena….

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Ese día un acostumbrado desfile de aspirantes a secretarias, oficinistas y una que otra estudiante de leyes se encontraba en aquel distinguido grupo de mujeres que buscaban una oportunidad de trabajo.

Todas las aspirantes se encontraban en una de las habitaciones más grandes de aquella planta, la cual usaban como sala de juntas, dicha habitación estaba enmarcada con paredes de cristal, permitiendo observar como todas estaban reunidas alrededor de una gran mesa rectangular. Las mujeres recibían ordenes al mismo tiempo, el encargado del bufete les advertía de las exigencias de aquel prestigioso lugar, al igual que les comentaba acerca de la seriedad de lo que era desempeñar el puesto de asistentes personales, por supuesto les mencionaba lo importante que era el acuerdo de confidencialidad de los distintos casos.

Los diferentes abogados iban y venían sin poder evitar observar aquella escena, uno que otro sonreía de manera coqueta y seductora hacia las féminas quienes correspondían el galante gesto

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2.- Miradas

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por alguna extraña razón a la mayor parte de los seres humanos les cambiaba la mirada con el solo hecho de saber o de sentir las primeras brisas heladas de este clima, era como si su cuerpo presintiera que la temporada navideña ya venía y que tenían que cambiar su manera de pensar.

Porque en verano cuando el sol quema sus pieles y el sudor hace estragos en su cuerpo sus miradas son de total fastidio, incluso puedes escucharlos bufar de la vida, del clima, de la sociedad, de sus trabajos, del trafico etc., mucho menos podías esperar un contacto visual afectivo, donde una ligera sonrisa se asomara. Sin embargo a estas alturas del año ya se podía distinguir como las miradas de las personas cambiaban, el ajetreo era menos osco, ya existían pequeños e imperceptibles saludos, ya no rehuían sus ojos, existía contacto visual y las sonrisas acompañaban ese gesto.

-Hipócritas –esa era la única palabra que venía a la mente del azabache al ver aquellos notables cambios en las personas, trataban de cambiar sus esencias para ahora si "dar amor" mientras todo el año habían sido unas basuras, y esto incluía a todos los seres que laboraban con él.

Para Ranma Saotome el alboroto que sus colegas armaban era una locura por no decir que era una reverenda estupidez, todos parecían idiotas inventando excusas para poder pasar cerca de aquella sala de juntas, con el afán de observar sus próximas conquistas.

-Patéticos – musitó –deberían poner más atención a las miles de copias que tienen sobre sus escritorios –aquella declaración salió con sorna de sus labios, cada vez que el reclutamiento de asistentes se acercaba, todos los varones de aquel bufete enloquecían momentáneamente.

El hombre de ojos azules hojeaba con detenimiento los archivos que estaban sobre su papelera, veía con detenimiento los detalles de los casos, mientras tomaba anotaciones. Estaba concentrado en aquello cuando el teléfono a su costado sonó.

-Si –contestó al levantar de inmediato la bocina.

-Licenciado, el señor Hibiki le espera –se escuchó la dulce voz de la asistente de su amigo y colega, recordándole la reunión de esa tarde.

-Gracias –colgó el auricular de aquel dispositivo en su lugar mientras recogía lo necesario para entrevistarse con el Joven licenciado.

Caminaba con elegancia por los pasillos de aquel sofisticado lugar, observaba el ajetreo de las secretarias, personas sacando copias, gente sonriendo, clientes e individuos que ni siquiera identificaba. Mientras iba camino a la oficina de su compañero la curiosidad pudo más que su evidente fastidio y decidió girar su rostro por leves instantes hacia donde todos dirigían su atención, efectivamente la reunión de postulantes a asistentes seguía en marcha, vio como algunas de las chicas le sonrieron atravez del grueso cristal, distinguió como la mayoría de las féminas hacían movimientos con el cabello entre sus dedos, algunas más osadas incluso cruzaban sus piernas mientras miradas coquetas iban y venían con algunos de los varones que se encontraban por los pasillos –lo mismo de siempre –

Pero algo llamó fuertemente su atención, entre la multitud de feminidad pudo ver unos hermosos ojos color canela, los cuales no necesitaban largas extensiones de pestañas, o la gran cantidad de sombras y delineados sobre los parpados, esos llamativos ojos castaños veían atentos al encargado del bufete quien hablaba acerca de los próximos proyectos, esos ojos a diferencia de todos los demás ponían atención a las aburridas palabras de Kirin, incluso en algún momento probablemente la mujer sintió la penetrante mirada azulada sobre ella; que giró lentamente su cabeza hacia él, haciendo contacto visual con el perturbado abogado, el enlace de miradas fue inevitable, los castaños ojos no hicieron ningún tipo de expresión, no hubo un movimiento rápido de pestañas, no distinguió seducción en los femeninos orbes, no existió ¿Nada? Simplemente le vio y su vista una vez más se posó en la persona quien hablaba al frente.

Por raro que parezca al abogado le extrañó tanto aquella conducta, no hubo un sonrojo, una sonrisa o algo que le indicara que ella sintió atracción, ante ese comportamiento aclaró su garganta en un innecesario movimiento, regresando los azules ojos a su original objetivo que era la oficina de su compañero de trabajo.

Ranma se sintió avergonzado por momentos y siguió su camino "probablemente no me vio" "¿bien?..." Pensó el joven mientras sus pies lo guiaban, la punzada que padeció a decir verdad lo descolocó, pero decidió seguir con su cometido. ¿Qué despertó esa mirada en él? No supo contestarse a sí mismo, el extraño burbujeo que se instaló en él era algo que nunca experimento. Lo único que si sintió fue como esos ojos color canela atravesaron su ser, pero a decir verdad esa mirada fue un tanto fría, casi como si esta, no se hubiera dado cuenta que existía.

Tal vez lo que llamó su atención fue lo hermosos que aquellos orbes eran, en un color común era verdad, y en cómo estos adornaban de manera angelical su perfecto y femenino rostro.

Movió de manera tosca su cabeza antes de seguir con su rutina, probablemente le daría un resfriado o algo parecido y su cabeza estaba sintiendo los estragos de una enfermedad.

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3.- olores

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Las fechas invernales estaban inundadas de empalagosos olores, las tiendas de conveniencia, los grandes centros comerciales, incluso su lugar de trabajo era invadido por ese molesto olor, era una mezcla entre bebidas calientes, dulces y pan, para ser más específico olía a canela.

Ranma sentía ganas de taparse la nariz ante aquellos abrumantes olores, eran tan dulces que por instantes le picaba la nariz, desconocía si era a causa de la fecha o lo que esto implicaba pero definitivo simplemente no le agradaba.

Ya habían pasado dos semanas desde que las postulantes a asistentes habían dejado su documentación, incluso algunas ya se habían presentado a trabajar, el arribo fue paulatino para su dicha, a él aun no le habían asignado una asistente, era tedioso, hostigante y porque no hasta demandante, ya que algunas llegaban a ser un verdadero dolor de cabeza.

Fuera de su oficina el escritorio que correspondía a la mujer que trabajaría literalmente para él, estaba vacío, cada mañana al ingresar y ver que no existía absolutamente nada le causaba un extraño alivio, el contacto con personas externas a su entorno le era innecesario.

-Abogado buen día –Saludó la recepcionista –el señor Kirin vendrá el día de hoy a su oficina, para que esté atento, hoy le asignan su nueva asistente –habló la mujer pausadamente mientras veía el bloque de notas que llevaba en su mano –Y eso es todo por el momento, que tenga un productivo día –cerró la puerta, no esperaría una respuesta, eso nunca pasaba.

Aquel recado ni siquiera fue tomado en serio, "¿Asistente?" pensó, que gran pérdida de tiempo y dinero, pero hasta cierto punto lo entendía, siempre al finalizar el año se cargaban más las tareas administrativas, ya que hacían el cierre de ciclo, donde las relatorías y el archivo de los casos se les sumaban a sus usuales labores, mas aparte el gestionar de los casos, así que por ello el bufete les asignaba un poco de ayuda.

Pasaron alrededor de cuarenta minutos cuando un tenue toquido llegó a sus oídos.

-Adelante –suspiró mientras dejaba atrás un poco de papeleo, observando como de manera inmediata la pesada puerta de su lugar de trabajo se abría, dejando ver a uno de sus jefes directos

-Saotome buenos días, espero no interrumpir –saludó cordial el abogado a cargo

-Dime –articuló tajante acomodando un poco los papeles que estaban sobre la superficie plana.

-Solo paso para presentarte a tu asistente –mencionó mientras hacia un movimiento hacia la puerta invitando a pasar a la nueva trabajadora, Ranma ni siquiera contestó, se limitó a tomarse el tabique de la nariz y recostar su cuerpo sobre la cómoda silla

–Como odio todos estos formalismos –

-Señorita Tendo, le presento al licenciado Ranma Saotome –el abogado de ojos azules mantenía los ojos cerrados mientras las presentaciones se daban, de verdad que aquello le daba pereza –Akane tu estarás a cargo de las necesidades de Saotome, todo lo que implique papeleo, citas y recordatorios etc, ya hablamos de eso –

-Claro –

La voz de la chica hizo eco en la oficina; un eco agradable para los oídos del varón, no era una voz fingida, no era chillona o muy aguda, sin mencionar que a sus fosas nasales llegó un placentero aroma, femenino… si…, fresco, era una fusión de frutas, probablemente cítricos, tal vez sandia y fresas, aspiró ese aroma tratando de eliminar el olor amaderado de la fragancia de su jefe.

-Mucho gusto licenciado Saotome, mi nombre es Tendo Akane, será un placer poder trabajar con usted –se presentó la chica haciendo una impecable reverencia, Ranma abrió los ojos con desgano, aunque la voz y el aroma de la chica le agradó, sentía o intuía que se decepcionaría al verla.

Cuando la mujer irguió su cuerpo en plenitud, haciendo chocar sus miradas, a Ranma le corrió una corriente eléctrica muy peculiar y desconocida a su vez, inmediatamente se puso en pie para contestar aquel formal saludo, no sabía que era aquello, pero de verdad que lo que sus ojos vieron lo descolocaron totalmente, era la mujer que le había ignorado aquella vez que le vio atravez de los amplios ventanales.

-El gusto es mío –susurró un poco impresionado de aquella coincidencia.

La mirada azulada del varón escaneo con lentitud a la pequeña mujer, lucía un traje bastante formal de falta tipo lápiz hasta la rodilla, saco a juego de mangas largas, camisa de botones totalmente en contraste y altísimos stilettos en color negro al igual que la parte superior del conjunto.

Ella le brindó una tenue sonrisa, un gesto formal, amable pero muy social para su gusto.

-Bueno, entonces ya hecha la presentación nos retiramos, le mostrare a Akane su lugar de trabajo, con permiso, te dejaremos trabajar, sigue con lo tuyo –comentó cordial Kirin mientras invitaba a salir a la ahora asistente.

¿Akane? De cuando acá una persona como Kirin se tomaba esas confianzas, sintió curiosidad de saber o descubrir lo que ocurría.

-Con permiso licenciado –la femenina voz lo hizo salir de sus propias conclusiones,

Y así vio como ambos salieron de su oficina, para dirigirse al pequeño escritorio que quedaba justo delante de su puerta, Kirin entregaba las llaves en mano de la chica, explicándole que estas pertenecían a los cajones del escritorio, le mostró la clave del dispositivo que estaba sobre su ahora lugar de trabajo, al igual que le enseñaba como usar el gran teléfono que se encontraba al lado de la computadora, para Ranma las sonrisas y palabras de ambos no pasaron desapercibidas, pero decidió ignorar aquello, esa chica al igual que las otras sería un estorbo.

Contunuara….

N/A: bueno primero que nada Feliz Navidad.

Esta historia está situada en un Universo Alterno, en lo cual no soy muy buena, pero siempre trato de hacer cosas diferentes.

Espero que quede clara la intención de la historia, estará dividida en 12 aspectos, 12 cosas que Ranma odia y tratare de explicar el ¿porque? (esa es la idea jejejeje) y espero que sea entendible.

Gracias a todas las personas que me dejan reviews, a las que me marcan como favorito y a las que le dan seguir a mi perfil, de verdad mil gracias.

Gracias súper extra especiales a mi espectacular beta Ziari27, ella siempre está atenta a mis ideas y mis desvaríos, ella es parte de mis locuras y cochinadas jejejejeje.

Gracias a la página de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma y a la página de Inuyasha Fanfics por crear esta dinámica.

Gracias a la espectacular artista que creo la portada de esta historia SaoTendo mil gracias te quedo genial (la portada está en mi perfil de fb jejeje) corran a seguir a la artista en fb Ranko SaoTendo y en instagram como Saotendo_1957.

Gracias a todos… síganla pasando bien en compañía de sus familias y seres queridos

Y como siempre me despido como los grandes

¡GRACIAS TOTALES…!