Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi
Esta historia fue escrita sin fines de lucro por el puro gusto de echar andar mi loca mente. Este fic fue creado con la intención de participar en la dinámica de las páginas de Facebook, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma e Inuyasha Fanfics
La cual lleva por nombre #12_eventos_decembrinos.
Pido disculpas de antemano por mi mala ortografía y las desconexiones que puedan existir.
También agradezco infinitamente el tiempo y la atención que tuvo mi bella beta en esta historia, sin ella yo estaría perdida, gracias mil a mi linda Ziari27
Advierto que este capítulo tiene contenido para adultos, si ustedes no gustan de este tipo de contenidos por favor aléjense de aquí…. Jejejejeje.. no me hago responsable de traumas, ni pago terapias por mi perversidad jaja asi que no lean esto…. LEMON…
Sin más preámbulo, les dejo leer
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Un año después
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24 de diciembre.
En un bonito departamento ubicado en el distrito de Nerima, se podía distinguir como la nieve caía grácil acariciando los tejados vecinos y las ramas de los desnudos árboles.
Nerima era tranquilo, por la gran ventana que daba hacia la avenida, unos ojos azules delineaban el ir y venir de algunos vehículos, una que otra pareja tomada de la mano caminando hacia uno de los edificios más cercanos. El varón mentiría si dijera que extrañaba el ajetreo de Tokio, la gran ciudad era cómoda pero ruidosa y muy movida.
Observó cómo desde la ventana de su actual hogar se podía distinguir las series coloridas de luces en los techos de las diferentes viviendas, vitrales que guardaban recelosos los árboles navideños vestidos de colores y ornamentos que brillaban al compás de las bombillas multicolor que titilaban una a una.
Aquello le hizo emitir un suspiro que salió desde sus pulmones, hasta chocar con el vidrio que descansaba justo delante de él, dejando el rastro momentáneo del vaho sobre este.
Un año había pasado desde aquella cena navideña con Akane, un año en el cual habia experimentado muchos cambios, entre trabajo, domicilio y estatus amoroso.
-¿Sabes algo? –la femenina voz a sus espaldas interrumpió sus pensamientos, haciéndolo sonreír de manera automática, girando su cuerpo para poder ver la mujer que le había arrastrado hacia aquel mundo –Hoy tu madre me dijo algo muy raro, que de verdad no pude creer –la mujer que seguía con su dialogo se acercaba a su pareja a paso lento.
Ranma observó el gran abrigo que Akane llevaba puesto ese día, era en color rojo, a medio muslo en un material pesado, distinguió las medias de red que sus bonitas piernas llevaban y el gorro de elfo que sostenía en una de sus manos.
-Y se puede saber ¿qué es lo que mi madre te conto? –preguntó con una ligera curva en sus labios, sin dejar de mirar la bonita silueta que se acercaba a él.
-Me dijo que, mi novio odia la navidad –comentó divertida – ¿Puedes creerlo? –la curva en los labios femeninos se reflejaba de manera preciosa en sus ojos, Ranma simplemente quedo embobado, ese gesto aún tenía el maldito efecto en él.
No pudo contestar simplemente rio con una sonora carcajada colocando una de sus manos sobre la frente y tapando discretamente los iris azules, relajando su cuerpo, Akane imitó su actuar riendo al igual que él en una cantarina risa.
-Puedo explicar eso –dijo en modo conciliador creyendo que detrás de esa confesión de su madre existiría algún tipo de reclamo.
-Y ahora que yo se eso –articuló con voz inocente, haciendo un bonito puchero con su boca, colocando el colorido gorro sobre la femenina cabeza, haciendo sonar el cascabel que jugueteaba en la punta de la prenda, instantáneamente el chico de la trenza llevó sus ojos al divertido gorro en colores rojos y verdes –No sé qué hacer con esto –aprovechando la distracción del muchacho Akane desabotono el pesado abrigo, abriéndolo por completo, dejando ver un sexy atuendo de ayudante de santa Claus, en tonos rojos y blancos.
-Akane… -fue lo único que salió de los varoniles labios, los ojos del azabache delineaban hambrientos la brecha que dejaba ver la gruesa prenda, vereda de piel, encajes y satín.
-Me preguntaba si, ¿te gustaría cambiar tu manera de pensar a cerca de la navidad? –mientras articulaba aquello, la mujer lo tomó de la mano y lo dirigió hacia el gran sillón que daba justo delante del titilante pino de navidad, el cual alumbraba de manera armoniosa la oscuridad de la sala de estar.
El alto varón se dejó guiar totalmente hipnotizado, depositando su cuerpo de manera descuidada, no logrando separar sus ojos de la pequeña figura. Una vez cómodo en la esponjosa superficie del sillón, la mujer se separó lo necesario para poder despojarse de la gruesa prenda, Ranma seguía cada movimiento con su vista, vio en cámara lenta como el abrigo caía a los pies de la fémina, dejando a su amplio escrutinio una sexy prenda hecha de encajes y transparencias, donde las ataduras eran de listón y los bordes de un vistoso peluche blanco.
-La verdad es que; soy una ayudante de Santa –y sin terminar la frase la chica se giró dando la espalda al sorprendido abogado, mostrando la pequeñísima braga que enmarcaban sus redondas y gloriosas caderas, el listón rojo en forma de moño justo en el centro de la prenda era en encargado de enloquecer a cualquier hombre que pudiera observarle. Para Ranma era simplemente perfecto, el trasero de la chica le encantaba y si le sumaba lo erótico que podía llegar a verse con aquellas diminutas prendas, provocando que el masculino miembro palpitara de pura ansiedad y placer.
Sintió unas ganas de incorporarse y tomarla ahí mismo, arrancarle la lencería con los dientes y poseerla una y otra vez a su entero gusto. Akane supo lo que se avecinaba, presintiendo los movimientos de su pareja movió su cuerpo una vez más quedando de frente, no permitiendo que este se levantara de su lugar.
-Espera –paró en seco todo avance.
-Pero ¿Por qué? De eso se trata esto ¿No? –cuestionó con la voz un tanto agitada, parecía que acabara de terminar algún tipo de ejercicio, su respiración estaba algo acelerada, el corazón del chico latía descontrolado.
-Sí, pero quiero que disfrutes –
-Lo voy a disfrutar, créeme –los ojos de Ranma estaban oscurecidos, totalmente idos, imaginando las miles de formas en las que la haría suya.
-Déjame hacerte mío esta noche –las palabras parecían haber hechizado al azabache, trató de tranquilizar su mente y su cuerpo, colocando todas las masculinas sensaciones en calma –No me tocaras, solo déjame hacer –y sin más explicaciones la ojicanela se acercó colocándose a horcajadas sobre la pelvis del varón, sintió la primer reacción instintiva del abogado, tratando de abrazarla –No me tocaras recuérdalo –susurró en su oído, rozando con el aliento la desprotegida piel masculina, acariciando con el tibio halito lo que estaba a su alcance.
Ranma tuvo que llamar a todo su auto control en ese momento y decidió relajarse, los labios de Akane comenzaron con la sensual tortura, dejando ligeros roces y besos en el cuello y mandíbula del varón, el unigénito de los Saotome simplemente se dejó llevar ante las tímidas y sutiles caricias, echando su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, haciendo su mayor esfuerzo por controlarse. Intentando ignorar el delicioso calor que desprendía la intimidad de Akane sobre su ya erecto miembro, apretando con las manos los cojines del gran mueble.
Ignorando lo que la masculina mente experimentaba; la peliazul seguía con la tarea de mimar a su pareja, los tibios besos recorrían con parsimonia y entrega el cuello del ojicobalto, delineando cada rincón, acariciando con sus gruesos bordes el masculino detalle que lo hacía lucir tan varonil –Me gusta tu manzana de Adán –habló despacio casi en un hilo de voz prestando atención a esa parte del masculino cuerpo.
Una vez terminó de mimar la parte superior de su pareja bajo despacio abriendo con sus dedos cada botón de la formal prenda que Ranma vestía, la camisa cada vez quedaba más abierta mientras sus delgados dígitos se movían hábiles desabotonando la prenda, los labios exploraban los pectorales del varón, lamió, besó y succionó toda piel a su paso, en tanto besaba su cuerpo iba descendiendo hasta posicionarse entre las masculinas piernas, quedando hincada delante de él.
Sus manos frotaban los marcados músculos del varonil pecho, teniendo como pago las aceleradas respiraciones masculinas, cada tanto Akane dirigía sus ojos hacia arriba teniendo como espectáculo a un entregado Ranma quien permanecía con la cabeza echada hacia atrás, pudiendo distinguir como su pecho subía y bajaba a causa de la acelerada respiración.
Con las pequeñas manos desató en cinturón al igual que el botón del pantalón, lo demás cedió casi de manera automática, despojando y besando al mismo tiempo. Una vez fuera la prenda inferior Akane palpó con sus manos los contornos de la ropa interior, besando la frontera que marcaba el resorte del bóxer negro y su piel, con su lengua acariciaba de vez en vez haciendo que el varón se estremeciera momentáneamente.
Mientras aquello pasaba sus palmas masajeaban las firmes piernas del ojicobalto, Akane distinguía la excitación de Ranma, los respingos que la erguida virilidad ante su tacto.
Los femeninos dedos se filtraban curiosos y muy activos en la única prenda que aun portaba el azabache, en tanto jugueteaba con sus caricias y lamidas bajaba cada vez más el bóxer, hasta dejarlo completamente desnudo frente a ella.
La menor de las Tendo no pudo evitar sonreír al ver lo que sus roces habían provocado, tener de delante de su rostro la erecta masculinidad de su pareja la excitaba, la humedecía de solo pensar lo que ese hombre haría con ella.
Despejó su mente de todos esos pensamientos y se concentró una vez más en su tarea, acercó su rostro a la masculina intimidad he hizo chocar su tibio aliento ante la delicada zona, en ese instante Ranma enderezo su cuello poniendo toda la atención posible en la acción de la chica entre sus piernas, ella sonrió traviesa, ladeando un poco el rostro.
Ignoró el palpitante miembro para darle un poco de atención a la masculina ingle, Ranma jadeo al sentir como los labios de Akane rozaban esa parte tan sensible, los besos que la mujer esparcía hacían que el azabache se desesperara, ella estaba jugando con las partes cercanas a su hombría, besaba, lamia succionaba y parecía disfrutarlo, pero cuando sintió la tibia lengua de Akane rozar de manera intencional la rugosa piel de los testículos, experimentó una deliciosa electricidad correr por su anatomía, mandando señales a su instinto de total placer.
Esa parte tan sensible estaba siendo estimulada por los labios y lengua de la chica, Akane acariciaba y lamia la rugosa piel dejando húmedos caminos, Ranma sentía la desesperación y la excitación al mismo tiempo y con la misma fuerza, quería sentir la tibia boca de Akane devorando su miembro, la necesitaba, pero ella simplemente buscaba solo enloquecerlo, dejarlo arder en su propio deseo.
-Hazlo Akane, lámelo ya, tócalo –la voz del azabache era gutural, poseída por la lujuria, sus ojos habían dejado atrás el color cobalto, estaban oscurecidos –vamos, hazlo –
-Aun no –comentó sin dejar de lamer la sensible zona.
-Por Dios, sigue… sii…. aah– decía un trastornado Ranma quien sentía como la lengua de Akane mimaba la zona baja de su hombría, la lengua femenina humedecía casi en su totalidad la frágil entrepierna, ligeras succiones hacían que el varón se estremeciera de manera delirante. Totalmente acalorado por el momento Ranma bajó su mano hasta su masculino sexo y lo acaricio, regalando un poco de más placer a su cuerpo –No dijiste nada de tocarme a mí mismo –habló jadeante observando como la mujer no dejaba de lamer el sur de su cuerpo.
La varonil mano subía y bajaba acariciando el endurecido miembro, dejando salir ligeros jadeos, Akane le retiró las manos en una muda petición, tomando el duro miembro con las suyas y volviendo a su tarea.
La tortura aun no terminaba. Besó el pubis, los muslos, la ingle, los testículos, toda piel a su paso, utilizando los labios, la lengua, dejando saliva marcando cada parte de la sexual anatomía como de ella, entre cada zona hacia ligeros toques y roces al erecto miembro, solo para dejarlo arder, cuando pasaba del pubis a los testículos hacia ligeros roces con su boca sin llegarlo a mimar po completo, Ranma ya no aguantaba más, buscaba el contacto y culminación de aquella erótica tortura.
Cuando los femeninos ojos distinguieron gotas del líquido pre seminal emanar del erguido miembro, Akane supo que era tiempo de avanzar, con su lengua recogió la viscosa sustancia, haciendo una sensual caricia, degustando ante los ojos de Ranma un poco de su sabor.
-Más –pidió Ranma –hazlo otra vez –
Ante la petición la femenina boca engullo la parte superior del miembro, provocando un sonoro gemido, pausadamente con movimientos descendentes la fémina acaricio con su lengua y boca la masculina intimidad.
Ranma se sentía extasiado, podía ver como su miembro desaparecía en la boca femenina, los labios abrazaban de manera exquisita el contorno de su sexo, observaba como subía y bajaba otorgándole el más pecaminoso y sucio de los placeres.
Akane se ayudaba con sus manos siguiendo los movimientos de su boca, mientras trataba de engullir el miembro en su totalidad, acariciaba con su lengua la longitud de este, podía percibir la desesperación de Ranma, quería envestirla, notaba la tensión en su mandíbula, la oscuridad de sus ojos le decían lo perdido que él se encontraba, succionaba, acariciaba y lamia la erguida zona, provocando sonidos acuosos, tratando de evitar las arcadas que al penetrar con fuerza estas ocasionaban en su boca.
Una vez vio el descontrol de Ranma dejo de lamer para colocar su cuerpo una vez más sobre él, movió la ropa interior solo lo necesario y lo introdujo en su interior, sintiendo lo tibio de la excitación entrar en ella, el erguido miembro se abrió paso ante las apretadas paredes de la femenina intimidad.
-Ya puedo tocarte –no respondió con palabras, simplemente inicio una feroz cabalgata, las femeninas embestidas eran totalmente hambrientas, necesitadas de placer, su excitación en el oral la habían tenido al límite.
-Necesitaba tanto esto –dijo mientras buscaba su orgasmo, subiendo y bajando descontrolada, jadeando ante el inminente clímax.
El varón de ojos color cobalto bajo solo lo necesario las esponjosas copas del sostén dejando los rozados pezones a su alcance.
Los tomó desesperado con su boca, mordisqueándolos, estimulando el cuerpo femenino, sintiendo como la cálida humedad abrazaba con glorioso placer su miembro, Akane no podía dejar de moverse, estaba entregada, tratando de tocar el cielo con las yemas de sus dedos.
Las manos de Ranma marcando los movimientos de las embestidas, los masculinos labios succionando y besando todo a su paso, aquellos estímulos hicieron que ambos estallaran en un majestuoso y erótico orgasmo. Las contracciones de la intimidad de Akane eran la locura para él, sintió un poco más los femeninos movimientos, ligeras embestidas solo para terminar el acto, Ranma agradeció tanto aquella sesión de placer, lo habia llevado al límite, suplicando por mas.
Las fuerza de su cuerpo lo habían abandonado, estaba satisfecho, complacido.
-Aun no te gusta a Navidad –preguntó la mujer aun sobre su sexo.
-Si te digo que no, ¿intentaras convencerme así otra vez? –enarcó una ceja ante su pregunta, sonriendo
-Probablemente si –
-No me gusta la Navidad, la odio –
Ambos rieron ante aquella respuesta, aunque Ranma hubiera contestado lo contrario, los planes de la mujer eran hacerlo toda esa noche hasta que sus cuerpos no pudieran más.
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FIN
FIN ABSOLUTO
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N/A
Si llegue al viernes de lemon yujuuuuu nunca habia llegado a tiempo
Gracias infinitas a mi querida beta, este fic es realidad gracias a su ayuda….
Gracias a todos por sus reviews, gracias por los que me marcaron como Fav y a los que le dan seguir a mis fics de verdad gracias….
Yo sé que este lemon está muy apresurado y hasta mal escrito pero es que tenía muchas ganas de terminarlo ya. Así que perdón por eso y espero lo hayan disfrutado tanto como yo….
Gracias a la artista SaoTendo por realizar la portada, la cual está en mi perfil de Facebook.
Gracias a la página Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma por el apoyo y publicación de mis historias
Les deseo lo mejor y sin más me despido pero lo hago como los grandes
¡Gracias totales!
